UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Una sociedad que necesita curación

Si aspiramos a estar en un medio libre de bandoleros, facinerosos, bandidos e infractores, debemos de preocuparnos por crear las condiciones adecuadas para formar a mujeres y hombres de bien, libres de ideas perjudiciales, contrarias al buen vivir. Por Ramón A. (Negro) Veras   1.- El mayor número de dominicanas y dominicanos desean llevar una vida tranquila, sosegada, pero el ambiente nuestro se ha hecho horrible, causa pavor, es horroroso. 2.- Cómo disfrutar de paz espiritual si en nuestro medio se ha hecho común y corriente la ocurrencia de actos espeluznantes que aterrorizan al más calmado. 3.- Los atracos y asaltos en domicilios, calles y avenidas; las acciones de sicariato; el desarrollo de uso y tráfico de estupefacientes, así como otros hechos que motivan miedo, no son por capricho de sus autores, sino fruto de la descomposición social. 4.- Si aspiramos a estar en un medio libre de bandoleros, facinerosos, bandidos e infractores, debemos de preocuparnos por crear las condiciones adecuadas para formar a mujeres y hombres de bien, libres de ideas perjudiciales, contrarias al buen vivir. 5.- El país que aspira a tener en su seno a ciudadanas y ciudadanos debidamente hechos para actuar correctamente está en el deber de dedicarse a darles adecuada formación. 6.- Producir mujeres y hombres buenos es moldearlos para el correcto comportamiento. Es enseñarles a que sean modelo en la práctica de la moral social. 7.- Formar a una persona es llevarle a su cerebro un conjunto de ideas y conceptos que contribuyan a la composición de un todo articulado que será su guía en la manera de actuar. 8.- Partiendo del razonamiento anterior, es fácil llegar a la conclusión de que en nuestro país, el sistema educativo no tiene como objetivo producir ciudadanas y ciudadanos con conducta apoyada en normas y principios que sean expresión de un decoroso accionar en sociedad. 9.- Hacer ciudadanas y ciudadanos de buen comportamiento es una labor social y de alto interés cívico. No olvidemos que: \»Basta un instante para forjar un héroe, pero es preciso toda una vida para hacer un hombre de bien\». 10.- A la niñez dominicana, en la escuela, hay que comenzar a orientarla en el sentido de que siempre debe mantener en lo más alto buena conducta, porque solo así logrará tener el respeto y consideración de sus connacionales. 11.- Si queremos disfrutar de un medio que se ajuste al decente vivir, hay que comenzar con una educación general que prepare a la mujer y al hombre del futuro adiestrados para ser modelo de sana convivencia. 12.- Lo ideal sería que en nuestro país los dirigentes de la sociedad se ocuparan, desde los centros escolares, de motivar a las niñas y a los niños para que se interesen por ser en el mañana personas dignas de ser honradas. 13.- Si no queremos continuar como hasta ahora, en permanente estado de sobresalto, de pánico, lo que procede es bien formar a la niñez dominicana, pues solamente así es posible contar con gente de bien, no con antisociales. 14.- No es normal que una comunidad de mujeres y hombres civilizados acepte estar alarmada, permanecer de susto en susto, atemorizada como si hubiera hecho de amedrentarse una habitualidad. 15.- Aquí, los días que transcurren hacen posible la presencia de más personas colocadas al margen de la ley, porque mientras más añejo y achacoso se hace el actual régimen social y económico, más antisociales produce. 16.- La presencia de muchos delincuentes de cuello blanco y cuello sucio en una sociedad es demostración de que la misma está enferma y precisa ser curada mediante procedimientos y métodos de contenido social.

El pueblo dominicano y su amarga experiencia política

Nada quita que el ciudadano común y corriente se formule la pregunta de si la proliferación, los muchos partidos iguales, ha servido para democratizar y adecentar  la vida pública dominicana o, por el contrario, han contribuido a degradar, envilecer, echar a perder el país entero. Por Ramón A. (Negro) Veras   1.- La práctica de la vida política dominicana nos ha enseñado que personas afines en intereses y forma de pensar se unen alrededor de un partido con el objetivo de tomar el poder del Estado. 2.- Una vez en su organización política, los unificados elaboran planes, el conjunto de medidas que se disponen  ejecutar desde el poder en plazos o etapas sucesivas, las cuales van a depender de circunstancias y factores cambiantes. 3.-  Quienes accionan en la actividad política con el objetivo de poner al ser humano como lo primero en estimación o importancia, se interesan desde el gobierno por ver a la gente saludable, sana. 4.- En la medida en que la ciudadana o el ciudadano se conserva de buen ver, como una rosa, en estado de lozanía, expresa ánimo reluciente, salutífero. 5.- Conjuntamente con los servicios de salud, el accionar político debe estar dirigido a bien educar a los integrantes de la sociedad; adoctrinarlos a los fines de que, una vez bien encausados, desarrollen el entendimiento. 6.- Mujeres y hombres con finos conocimientos, correctamente instruidos y debidamente ilustrados, demuestran que se han desarrollado en un ambiente donde desde el Estado hay interés en contar con gente culta. 7.- No basta con ir al gobierno a hablarle al ciudadano de las virtudes de un sistema social. Hay que hacer que el pueblo, de manera tangible, así lo pueda comprobar. 8.- La lozanía, la sanidad, la salud y una formación educativa de calidad, las debe disfrutar la comunidad teniendo a su alcance, además, todo lo necesario para vivir con dignidad. 9.- Preocuparse por llegar al gobierno central y una vez en su disfrute olvidarse de los ofrecimientos a sus conciudadanos, es muy propio de los políticos que ha padecido nuestro pueblo. 10.- El electorado dominicano ha ido a las urnas con su cerebro lleno de mensajes salidos de las gargantas de los políticos, con apariencia de bien intencionados, altruistas y nada malignos. 11.- La comunidad dominicana tiene, hasta ahora, una experiencia amarga de lo que ha sido el quehacer de quienes han utilizado la politiquería como medio para hacer dinero. 12.- Nada de garantía en salud y educación, cero seguridad alimentaria, acecha el crimen y los vicios sociales indignan, a la vez que llenan de espanto. Esto es lo que ha estado presente como obra de los políticos sistémicos. 13.- Cada día es oportuno para que nuestros connacionales, con sano juicio, razonen y se formen una idea clara sobre la realidad del país donde estamos viviendo. 14.- Que cada quien sea juez de su conciencia y concluya razonando si aquí hay garantía de salud, educación, alimentación, techo digno y seguridad personal. 15.- Nada quita que el ciudadano común y corriente se formule la pregunta de si la proliferación, los muchos partidos iguales, ha servido para democratizar y adecentar  la vida pública dominicana o, por el contrario, han contribuido a degradar, envilecer, echar a perder el país entero. 16.- No hay razón alguna para que las dominicanas y los dominicanos continuemos viviendo como hasta ahora, preservando una forma de vida que avergüenza, persistir en el mantenimiento de un orden social con lacras que cada vez nos reducen como seres humanos que aspiramos a estar en la decencia.

Una paz malentendida

Para que exista una común voluntad nacional e internacional de paz, se hace necesaria una colectividad o sistema social común, compuesto por los mismos intereses, donde prime la homogeneidad, no la diversidad. Por Ramón A. (Negro) Veras   1.- Las mujeres y los hombres que a nivel mundial conocen o han sido debidamente informados de los horrores causados por las dos guerras mundiales, rechazan los enfrentamientos bélicos. 2.- La tendencia natural de la especie humana es su inclinación a la paz, que no exista la guerra y se imponga siempre la tranquilidad espiritual. 3.- Para que exista una común voluntad nacional e internacional de paz, se hace necesaria una colectividad o sistema social común, compuesto por los mismos intereses, donde prime la homogeneidad, no la diversidad. 4.- Allí donde está lo desemejante, lo desigual en lo económico y social, se hace notoria la desigualdad y no puede haber analogía en la forma de pensar y actuar. 5.- La forma como está organizada la sociedad dominicana es de desigualdades desde el punto de vista clasista, y como tal hay tantas aspiraciones como intereses contrarios. 6.- El concepto de paz es distinto para el que lo tiene todo y aquel que no dispone de lo indispensable para vivir dignamente. 7.- En nuestro país, la paz social es muy común, sumamente apropiada para el que se favorece de la quietud, de la paralización de la lucha, de la brega de los oprimidos. 8.- En la presente coyuntura que vivimos, partiendo de como permanece  el pueblo en lo material y cultural, es algo difícil de comprender el concepto de querer la  paz. 9.- Carece de toda lógica levantar la paz en un ambiente donde la mayoría de la población no tiene resueltos sus problemas más urgentes. 10.- En lugar de armonía, el que padece hambre ve en la discordia un espacio desde el cual puede lograr la conquista de su posibilidad de comer. 11.- En países donde predomina la desigualdad entre los miembros que lo integran, la paz no tiene igual sentido para todas y todos, porque no razona igual el saciado, el harto de comida, que el hambriento, el que tiene mucha hambre. 12.- Lo que se ve en la República Dominicana es un cuadro social que no guarda relación con lo que es realmente. La paz luce protectora de la apariencia. 13.- La mención  de sociedad humana buena, fruto de una propaganda dirigida a una supuesta bonanza, ideológicamente ha servido para contaminar y neutralizar a fuerzas políticas llamadas a contrariar los deseos de los que se aprovechan de la paz malentendida. 14.- Debemos aceptar como legítimo el deseo de convivir en paz, pero que sea resultado de una realidad disfrutada en común por el esfuerzo material y cultural del pueblo. 15.- Un sentimiento de paz es posible de lograr partiendo de la creación de un estado de colaboración fraternal entre gente trabajadora, sobre la base de intereses sociales comunes de solidaridad y ayuda mutua. 16.- En nuestro país se logrará la paz cuando en común sea posible construir un orden social que tenga como objetivo la felicidad colectiva alcanzada con el trabajo manual e intelectual para el desarrollo humano de todas y de todos los que forman parte del pueblo dominicano, sin distinción.

El dominicano que se dañó

Si el ser humano dominicano nacido y viviendo de manera habitual en su lar nativo siempre fue excelente, lo que ahora lo ha dañado son los vicios de la sociedad dominicana en decadencia. Por Ramón A. (Negro) Veras   1.- Nuestro país no siempre ha tenido en su seno a ese ente social inclinado a causar daño material o moral. El perjudicial, el lesivo se ha desarrollado con el tiempo. 2.- La persona negativa, esa perniciosa que le amarga la existencia a los demás, es fruto de un determinado período de la vida nacional dominicana. 3.- La mujer y el hombre dominicano del pasado estaban hechos para ser favorables, no para lesionar a sus congéneres, a sus semejantes, porque les dominaba la bondad. 4.- Lo que al proceder de los nuestros le ha hecho dañoso, debemos buscarlo en la misma sociedad dominicana, no fuera de ella. 5.- Si el ser humano dominicano nacido y viviendo de manera habitual en su lar nativo siempre fue excelente, lo que ahora lo ha dañado son los vicios de la sociedad dominicana en decadencia. 6.- Un ciudadano cargado de pureza, de absoluta integridad, nacido y desarrollado en el mismo país, tiene ahora como homólogos a deshonestos y pervertidos de todos los calibres. 7.- Un ambiente como el dominicano de hoy, preñado de manchas sociales, lo más normal es que exhiba la basura, el subproducto social, el lúmpen. 8.- El deterioro económico y social que ha arrastrado la República Dominicana ha llegado acompañado de una ciudadana y un ciudadano que bien han asimilado los defectos y los bochornosos estigmas aceptados como cultura de gente de poco juicio. 9.- No es habitual que el chisme, el odio, la envidia, la mentira y el engaño formen parte de la manera de ser de la generalidad de nuestros connacionales de esta época. 10.- Ningún individuo, en un abrir y cerrar de ojos, se hace chismoso, odiador o intrigante. Debe haber cultivado y asimilado maldades para hacer de acciones feas algo propias y muy distintivas de su carácter y forma de ser. 11.- La base sobre la cual descansa la sociedad en la cual convivimos dominicanas y dominicanos, tiene una superestructura instructiva para que la persona, una vez entregada a la maldad, la difunda como norma correcta conveniente a imitar. De ahí que es algo cultural hacer maldad, ejecutar travesuras. 12.- En la medida que la sociedad se hace más añeja y acumula porquerías de todo tipo, más comunitarios resultan moralmente dañados. El transcurso de los años hace más inservible el medio donde habitamos. Lo inútil está ocupando el espacio social. 13.- Lo único positivo que se puede lograr en los marcos de la actual coyuntura dominicana es alentar a que fuerzas motrices, no contaminadas por los vicios sociales, se ocupen de accionar políticamente para eliminar lo dañado por lo sano de que este pueblo es merecedor. 14.- Es de confiar que nuestro país va a cambiar para bien, aunque al adecentamiento de la sociedad se opongan las rémoras adversas al progreso y desarrollo humano. 15.- La República Dominicana está necesitando un régimen económico y social nuevo, en el cual se desarrolle un ser humano virtuoso, que simbolice laboriosidad, fraternidad y apego a nuevos valores éticos y morales. 16.- Lo ideal sería que nuestro país llegue a contar con dominicanas y dominicanos que abracen la moral social, expresada en su conducta ante el trabajo, la sociedad y la familia. Ese es el ser humano cuya actitud responde a la forma de portarse en comunidad.

Lo que fue aquella generación de idealistas

Aquellos jóvenes que por convicciones abrazaron la lucha política y social, hoy, en la tercera edad, con más firmeza deben continuar demostrando coherencia, pureza y fidelidad a su forma de pensar. Por Ramón A. (Negro) Veras   1.- Grupos humanos nacidos aproximadamente en la misma época, dentro de una década, por diversos motivos muestran determinadas características comunes. 2.- Las acciones juveniles están dirigidas contra todo aquello que representa atraso. Su pensamiento se ajusta a las reivindicaciones que guardan relación con su corta edad. 3.- Las jovencitas y los jovencitos dominicanos, que se iniciaron en el quehacer político en los primeros años de la década del 60 del siglo pasado, estaban dominados por ideales. 4.- Los elevados objetivos de aquellos bisoños del 60 estaban dirigidos a alcanzar la felicidad material y espiritual de su pueblo, así como la plena independencia y soberanía nacional. 5.- Todo lo acompañado de hermosura permanecía en el pensamiento de los jovencitos de ayer, para que fuera disfrutado por la gente del pueblo dominicano. 6.- Aquella juventud, con la tendencia a ver las cosas perfectas o mejores de lo que son, se mantenía inclinada a idealizar para elevar la vida de sus connacionales. 7.- Las muchachitas y los muchachitos, principiantes en la política dominicana, estaban movidos por lo que fueron sentimientos gratos y alegría popular. 8.- Los que en los primeros años de su existencia aprendieron o comenzaron a hacer política al lado de las masas populares, tenían la creencia de que su esfuerzo pronto se traduciría en plena vida holgada para la mayoría de la población dominicana. 9.- Los ideales de los jóvenes políticos de la generación dominicana del 60 del siglo pasado, no se han materializado en lo absoluto. El idealizar de ayer, para elevar y mejorar, se ha convertido en degradar. 10.- Las bellas creencias de aquella juventud formada para la lucha política y social liberadora se ven hoy como un ideario pasado de moda, trasnochado. 11.- La dicha, el placer, la prosperidad y el alborozo que procuramos para nuestro pueblo se han convertido en desgracia, desdicha, desventura. 12.- No es cuestión de caer en fatalismo ni creer en la mala suerte. La realidad está ahí y las malas condiciones de cómo vive la mayoría de la población dominicana evidencian que la materialidad no está para ensalzar, sino para vituperar. Ideas finales 13.- Ser realista es ver las cosas y los hechos tal como son, con plena exactitud. La existencia de cómo vive nuestro pueblo en lo material y espiritual, no guarda relación con la bonanza que idealizamos en el pasado. 14.- La capacidad de las mujeres y los hombres para honrar sus principios se mide por la fidelidad a los mismos, sin importar la edad. 15.- Aquellos jóvenes que por convicciones abrazaron la lucha política y social, hoy, en la tercera edad, con más firmeza deben continuar demostrando coherencia, pureza y fidelidad a su forma de pensar. 16.- Para la generación de la juventud del 60, el asunto no es estar de lloraduelos y permanentemente quejumbrosos. Lo que procede es reconocer lo ocurrido y continuar incidiendo en la lucha social con la misma fe de ayer.

Cuidar la mente limpia de los niños

• Aunque la corrupción es un fenómeno inherente al sistema social predominante en el país, por lo menos dentro de la niñez dominicana hay que hacer una labor profiláctica preventiva, destinada a cuidar la mente limpia de los futuros conciudadanos.   Por Ramón A. (Negro) Veras   1.- La postura asumida por una persona en un momento dado define su estado de ánimo ante un hecho o fenómeno social. Su actitud la identifica. 2.- Adecuarse a una determinada situación es acomodarse; aclimatarse a las circunstancias; acostumbrarse a la habitualidad, a lo común y corriente. 3.- En el seno de la sociedad dominicana, la generalidad de sus miembros se comportan aceptando de buen agrado la forma como la misma está organizada, y tolerantes con los vicios que la acompañan. 4.- La ciudadana y el ciudadano dominicano se muestran de acuerdo; les da lo mismo que el medio donde desarrollan sus actividades siga degradado. De manera tácita han decidido dar aprobación  al envilecimiento. 5.- Una comunidad humana debe de haber llegado a un profundo deterioro ético y moral para tranquilamente habituarse a moverse con las lacras que genera el orden social vigente. 6.- La mujer o el hombre, al familiarizarse con las manchas sistémicas, nos dice claramente que el ambiente donde está se contaminó por entero, que el sitio tocó fondo. 7.- Una mancha social tiene el rechazo de lo mejor de la comunidad, y motiva llamar a deshabilitarla, a desacostumbrarse a las porquerías que solo están para dañar socialmente. 8.- Si toda una generación de dominicanas y dominicanos resultó dominada por las malas costumbres, semejante situación debe ser enfrentada, no santificada. Si está primando lo licencioso, hay que cambiarlo por lo que sea virtuoso, honesto. 9.- Como la sociedad dominicana no es homogénea desde el punto de vista clasista, hay que confiar en que hay un sector de connacionales que no lleva gusto a continuar como hasta ahora, en el fango social en que nos estamos moviendo. 10.- Si creemos que no debemos aceptar, así por así, la degradación que tenemos a la vista y nos reduce como comunidad laboriosa y decente, lo que procede es accionar. 11.- En lugar de tolerar la podredumbre que nos avergüenza, caracterizada en el fenómeno de la corrupción y otros vicios, lo que conviene es rechazar, hacer un corte, desaposentar todo lo que huela a podrido del sistema. 12.- Por muy degradada que está la sociedad dominicana actual, en su interior hay comunitarios con sentido de honor y decoro que de seguro se suman a quienes están en condiciones de mandar al carajo a quienes han hecho del país una afrenta con sus acciones bochornosas. 13.- Aunque la corrupción es un fenómeno inherente al sistema social predominante en el país, por lo menos dentro de la niñez dominicana hay que hacer una labor profiláctica preventiva, destinada a cuidar la mente limpia de los futuros conciudadanos. 14.- El daño ético y moral de que ha sido víctima el país, por estar dominado por un régimen económico inservible, lo hace no apto para la decencia. Hay que luchar para construir un medio útil, aprovechable para gente buena, decente y sociable. 15.- No importa el estado de descalabro ético, moral, económico, social y político que padece el pueblo dominicano. Hay que confiar que de este mismo atolladero van a surgir las mujeres y los hombres que construirán el nuevo amanecer. 16.- Siempre, en todo momento, debemos pensar que lo que estamos viviendo es una etapa más de las tantas angustiosas soportadas por nuestro pueblo, pero, al final, cantará victoria.

Cada sistema social forma a su gente

Los centros educativos del país, públicos y privados, cumplen a cabalidad su misión de hacer que quienes salgan de sus aulas sean mujeres y hombres que sirvan como ejemplo de lo que es un ente social aleccionado para servir al régimen económico vigente.Por Ramón A. (Negro) Veras 1.- Nuestro país, al igual que cualquier otro civilizado, está organizado bajo un sistema social que regula interdependencia de conexiones. 2.- Ese conjunto ordenado de reglas y principios determina la forma como está organizada la sociedad dominicana, el Estado, el gobierno, las instituciones y los organismos. 3.- El sistema económico y estatal, la forma de gobierno y los métodos por medio de los cuales las clases sociales gobiernan, representan el régimen de poder, el dominio social absoluto. 4.- Bajo cada sistema, el poder real es el que se apoya en las palancas decisivas de la vida económica, política y social concentradas en el Estado. El poder formal carece de capacidad para decidir, lo que sí hacen los poderes públicos. 5.- El papel determinante en el sistema que predomina en nuestro país, descansa en la desigualdad de oportunidades, y tiene la ideología de las clases dominantes, que sirve de guía y control de la mente de la mayoría de los que componen la población. 6.- En nuestro medio, la facultad de pensar está condicionada por las ideas de los que poseen el control del Estado y sus instituciones. Ellos tienen el dominio de lo que se enseña, del sistema educativo. 7.- El maestro introduce en el cerebro de las niñas y los niños conceptos convenientes al orden establecido, al statu quo. 8.- Para las muchachas y los muchachos de aquí, la instrucción que reciben es para acostumbrarse a aceptar vivir bajo el actual ordenamiento económico y social. Son adiestrados para adaptarse, no para rebelarse. 9.- El maestro dominicano se sale del sistema si se ocupa de formar a sus discípulos con la idea de que el modelo económico imperante aquí es contrario al desarrollo humano y social. Lo suyo es preparar al ciudadano dócil al sistema. 10.- Los centros educativos del país, públicos y privados, cumplen a cabalidad su misión de hacer que quienes salgan de sus aulas sean mujeres y hombres que sirvan como ejemplo de lo que es un ente social aleccionado para servir al régimen económico vigente. 11.- La jovencita o el jovencito que recibe educación en el colegio o en la universidad, en ningún momento está llamado a escuchar de parte del educador un cuestionamiento de lo mal que vive nuestro pueblo y la causa de sus padecimientos. 12.- Lo normal es que cada sociedad, partiendo del sistema que le sirve de sostén, forme ideológicamente a sus miembros. Semejante situación la comprobamos en nuestro país. 13.- El comportamiento político que asume hoy el joven que sale graduado de un centro universitario es, por lo general, el de un profesional para el  sistema. 14.- Moldear a un ser humano para que responda al interés y conveniencia del sistema que domina aquí, nos dice que no andamos por buen camino a nivel de fortaleza en la libertad de pensamiento. 15.- Sin lugar a dudas, el ordenamiento vigente ha encontrado el material ideal para servirle de manera útil. El servidor sistémico de ahora se conforma con poca cosa, le bastan las lisonjas. 16.- Mientras tanto, lo mejor del país debe seguir confiando en que, aun dentro del mismo sistema, han de salir mujeres y hombres de honor, dispuestos a ligar su destino con la liberación de su pueblo de toda clase de opresión.

Derrotemos el individualismo que nos daña como país

Es de uso común y corriente la utilización de lo particular, lo propio, lo mío, y lo individual sobre la generalidad, el colectivismo y el trabajo en común. Por Ramón A. (Negro) Veras   1.- El comportamiento del ser humano en el medio donde desarrolla sus actividades habituales, lo define, dice el material del cual está constituido, si es o no de buena pasta. 2.- El ambiente dominicano, en lo económico, político y social, es un campo ideal para conocer los sentimientos; cómo asimila cada quien el mundo exterior; la actitud para alegrarse o afligirse;  y enfrentar o no los fenómenos que dañan a los demás comunitarios. 3.- El individualista, ese que tiene como principio contraponer lo suyo a lo de la colectividad y colocar por delante lo mío ante lo de la mayoría de la población, está en gran cantidad entre nosotros. 4.- Se ha hecho notoria la forma cómo se ha desarrollado ese ente que coloca, por encima de todos, los objetivos egoístas de su personalidad al margen de la colectividad. 5.- La forma cómo está organizada la sociedad donde estamos conviviendo dominicanas y dominicanos es adecuada para sobresalir el individualista como algo digno a imitar. 6.- Lo ideal sería que se formara al niño dominicano de hoy con la cultura de la colaboración fraterna, teniendo como base intereses comunes, la ayuda mutua y la plena solidaridad. 7.- Con todo y absoluto pesar hay que reconocer que la degradación de la sociedad donde estamos en la presente etapa dominicana, lo que está de por medio es el egoísmo, norma de vida que se guía exclusivamente por lo que es de interés personal, sin tomar en consideración los de la sociedad. 8.- El egoísmo, como fenómeno social nocivo, propio de regímenes económicos como el que predomina aquí, está vinculado directamente con la tara expresada en el individualismo. 9.- En la República Dominicana, al igual que en otra nación con una base económica semejante, es preeminente la reproducción o multiplicación abundante del vicio individualista. 10.- En nuestro medio, desde hace muchos años se ha puesto en ejecución la negativa posición de obrar conforme al propio deseo, y sin pensar en los demás integrantes de la sociedad. 11.- Aunque resulta algo difícil de lograr, conviene difundir, para que se fije en la conciencia popular, que el individualismo conspira contra el desarrollo del humanismo, que propugna por el amor al ser humano y  se preocupa por su bienestar y el avance de sus virtuosas cualidades morales. 12.- En la medida que la sociedad se deteriora en lo ético y moral, toma su imperio el individualismo, el particularismo y cuantas manifestaciones tienen su peor sello en el culto a la personalidad, el amor excesivo a las cosas materiales y, en especial, a la mercancía dinero. 13.- Por lo dañado que está el medio dominicano, es de uso común y corriente la utilización de lo particular, lo propio, lo mío, y lo individual sobre la generalidad, el colectivismo y el trabajo en común. 14.- Poner el individualismo por encima de la sociedad, achica, infravalora, amilana y de cualquier forma reduce la influencia de las grandes mayorías nacionales en la construcción de una democracia en la cual el pueblo elige y decide. 15.- Es una tarea positiva a realizar, derrotar la difundida tesis del individualismo, que mantiene a lo mejor del pueblo dominicano, arrastrando pobreza, quejas y convertido en algo de mal efecto. 16.- Ante la difusión de la tesis fatalista del individualismo, que trae pobretería, conformismo y derrotismo, debe levantarse la unidad para, en común, lograr un régimen político, económico y social que ponga por delante el amor y la comprensión entre todos los integrantes de la sociedad.

La unidad por el progreso social

El dominicano ha aprendido que los muchos partidos iguales, que defienden idénticos intereses, no han traído cambios democráticos. Todo se ha reducido a más de lo mismo, para atrás, retrocediendo. Por Ramón A. (Negro) Veras   1.- Si los grupos poderosos han decidido por si mismos hacerse cargo de la dirección y administración del Estado, el pueblo tiene más que justos motivos para crear un instrumento político que les haga la contraria, sirva de contrapeso. 2.- En nuestro país la minoría nacional optó  por  tener en el gobierno central a uno de los suyos, y dejó de gobernar por medio de un comisionado político. 3.- Ahora, la lucha, el pugilato social se ve más claro porque la brega no es contra un político que defiende intereses de acaudalados, sino frente a uno que actúa protegiendo lo suyo y a los suyos. 4.- En la República Dominicana, en la presente coyuntura lo que procede para adversar al gobierno es una coalición de diferentes fuerzas políticas, movimientos u organizaciones unidas en torno de un programa acordado democráticamente y dirigido por una dirección coordinadora. 5.- Un frente de contenido democrático debe estar compuesto por corrientes sociales y políticas contrarias a la situación actual de descalabro nacional, con independencia de la ideología sustentada por cada integrante de la reciente organización. 6.- En la primera etapa, el objetivo debe estar dirigido a llegar a acuerdos concretos, pactos específicos debidamente identificados que sirvan de unificación de acción programática. 7.- En el ambiente político nacional dominicano, hay que partir de que, en la actualidad, de manera aislada no es posible alcanzar conquistas sociales y políticas. 8.- Se necesita el entendimiento de personas interesadas en que el país cambie de rumbo para el progreso social, lo que se traduce en lucha compartida entre quienes quieren el bienestar colectivo. 10.- Si la minoría nacional unida goza del poder, lo que procede es quitárselo para ponerlo al servicio de los que en la sociedad son más,  el pueblo trabajador del campo y la ciudad. 11.- El dominicano ha aprendido que los muchos partidos iguales, que defienden idénticos intereses, no han traído cambios democráticos. Todo se ha reducido a más de lo mismo, para atrás, retrocediendo. 12.- Se impone juntar, reunir a personas que tengan las mismas preocupaciones, aunque ideológicamente no coincidan. Es cuestión de fundirnos en lo que nos une y alejarnos de lo que pueda separarnos. 13.- La tarea política que conviene no es volver a estar en lo mismo, como se ha hecho hasta ahora en el país. Debemos ocuparnos de dar la vuelta para conseguir el progreso. 14.- Lo que debe mover a la gente buena es hacer labor unitaria para alcanzar sanos objetivos, no importa mantener puntos contrarios aislados. Estar en desacuerdo en detalles se supera sobre la marcha. 15.- Cohesionar fuerzas políticas para hacerle frente a dificultades sociales, entraña tener sentido para vincularse haciendo de la armonía la base de una alianza eficaz y feliz. 16.- Como en el país hay un sólido agrupamiento de los sectores más atrasados de la sociedad, sería un contrasentido que las mujeres y los hombres de avanzada se mantengan dispersos, separados sin razón alguna.

Ante la falta de nuevos luchadores políticos y sociales

El paquetazo fiscal, recién retirado por el Poder Ejecutivo, es un hecho de naturaleza política que en tiempos pasados habría servido para un movimiento de opinión pública de grandes dimensiones. Por Ramón A. (Negro) Veras   1.- La práctica diaria nos enseña que la fortaleza de las convicciones democráticas de un país surge del proceder específico de mujeres y hombres sensibles. 2.- En cada coyuntura política sobresale el accionar de los que en la vida pública se ocupan de crear espacios para alcanzar el progreso social. 3.- Las tímidas libertades de las cuales disfrutamos hoy, son la obra de ciudadanas y ciudadanos que en un pasado reciente desempeñaron, en conjunto, labor ciudadana y cívica, sin esperar recompensa alguna. 4.- Aquellas mujeres y hombres que hicieron de activistas sociales originarios se convirtieron en modelos de militantes por los derechos humanos, las libertades públicas y el buen funcionamiento de las instituciones. 5.- Esos jovencitos y jovencitas del pasado fueron a la lucha cívica sin previamente haber sido instruidos para ser agitadores, alborotadores, ni formadores de eficientes futuros militantes por los derechos, independencia y soberanía de su patria. 6.- Sin lugar a discusión alguna, es posible decir y afirmar que en el seno de la misma tiranía de Trujillo y contra el deseo de este, se fueron desarrollando los cuadros políticos con los cuales el país estaría en el futuro en condiciones de disfrutar de un ambiente propicio para batallas cívicas, políticas y sociales. 7.- Con el accionar de los jóvenes políticos de ayer que incidieron de manera determinante durante las décadas de los años 60, 70 y 80, del siglo pasado, nuestro país dio alcance a mayores conquistas políticas, sociales e institucionales que las logradas en épocas posteriores, hasta hoy. 8.- El rezago en el avance de la lucha democrática en nuestro medio tiene relación directa con la formación ciudadana del material humano del presente. 9.- La muchacha y el muchacho de antes actuaban movidos por sanos ideales, se sentían impulsados para hacer cosas por el bien común. 10.- Ahora todo cambió. La jovencita y el jovencito se sienten cautivados por maniobras sin principios para lograr objetivos encubiertos, principalmente politiqueros, y así llegar a la mercancía dinero. 11.- En nuestro país existe todo un movimiento políticosocial que, en esencia, reúne a grupos de personas que accionan respondiendo a intereses particulares, extraños al sentir colectivo. 12.- El paquetazo fiscal, recién retirado por el Poder Ejecutivo, es un hecho de naturaleza política que en tiempos pasados habría servido para un movimiento de opinión pública de grandes dimensiones. 13.- Aquí está haciendo falta el accionar de una opinión pública con misión dirigida a difundir en las masas populares ideas y actitudes favorables a fines de liberación. 14.- La gente buena de verdad debe dedicarse con espíritu democrático a elaborar cuidadosamente mensajes que sirvan como vía rápida para que el pueblo asimile de inmediato lo que es de conveniencia. 15.- La República Dominicana descansa sobre un régimen económico basado en la desigualdad de oportunidades, dirigida por una clase social añeja, sin visión de futuro, que se resiste a abandonar el escenario nacional, lo que hace necesaria la presencia de luchadores políticos y sociales que sean militantes coherentes. 16.- En el país conviene que surja una nueva camada de dominicanos y dominicanas que, con ánimo y mucho deseo de transformaciones, se ocupen de alentar a mujeres y hombres del pueblo a integrarse a movimientos sociales con planes de acciones encaminadas a alcanzar grandes modificaciones estructurales, fruto de legítimas movilizaciones.