La bandera y la estrella: el coraje de Yamal en la hora más gloriosa
No hubo domingo más redondo en el templo azulgrana. El Barcelona, con la autoridad de los elegidos, derribó al Real Madrid (2-0) y se abrazó a su estrella número 29 cuando aún quedan tres jornadas por disputar. La Liga 2025-2026 ya tiene dueño y el graderío lo celebró como si el cielo se hubiera vuelto azulgrana. Pero la fiesta, como las grandes gestas, necesitó su segundo acto. El lunes, Barcelona amaneció con olor a champán y confeti. La rúa clásica, ese desfile de dioses sobre carrozas que convierte las calles en ríos de multitudes, desbordó todas las previsiones. Miles de gargantas coreaban el nombre de los nuevos campeones. Todo parecía escrito conforme al libreto de los días grandes: la alegría sin fisuras, el trofeo invisible saludando a su pueblo. Hasta que apareció un adolescente con la rebeldía justa y la conciencia entera. Lamine Yamal, la joya que desequilibra partidos y desarma defensas, tomó entonces una bandera palestina. Y la ondeó. Durante casi todo el recorrido. Sin calcular gestos, sin medir escándalos, sin pedir permiso a los patrocinadores ni esperar el visto bueno de los diplomáticos. Solo con la verdad de quien se niega a jugar en otro mundo, de quien entiende que la gloria deportiva no es una coartada para el silencio. Mientras las murgas coreaban cánticos de campeón, el extremo de 18 años convertía la celebración en un altavoz silencioso pero demoledor: más de 60 mil palestinos asesinados en Gaza, un genocidio que muchas estrellas prefieren no ver para no tener que contarlo. El domingo, Yamal había celebrado con sus compañeros sobre el césped. El lunes, sobre la carroza, decidió que su voz no sería la del conformismo. En una época donde el deportista vive a menudo encapsulado en su burbuja de contratos millonarios y neutralidades cobardes, este chaval agitó la tela herida de un pueblo que agoniza. Y lo hizo en medio de la fiesta más grande del año, porque quizás entendió que es precisamente en los momentos de máxima visibilidad donde el compromiso duele y resuena. Bravo, Yamal. Por los goles, sí, pero sobre todo por recordarnos que el fútbol también puede ser un campo minado de conciencia. Que no todo es una estadística. Que detrás del campeonato hay un mundo que arde, y que un muchacho con pelota en los pies puede, con un simple gesto, devolverle el pulso a la verdad. Mientras Barcelona celebra su 29º título, la imagen de estos días no es el trofeo que levantaron el domingo en el estadio, ni las plazas repletas de aficionados ebrios de felicidad. La imagen es esa bandera palestina ondeando el lunes sobre una carroza, en medio de la rúa, como una herida que no se cierra, pero también como una esperanza que no se rinde.
El gesto de Yamal con Palestina tiñe de épica su noche en Barcelona
El FCB vence al Real Madrid 2-0 y se consagra campeón de LaLiga 2025-2026 a falta de tres jornadas, alcanzando su estrella 29. La euforia del domingo en el estadio y las plazas se transformó el lunes en una histórica rúa por las calles de Barcelona, donde el joven Yamal, lejos de limitarse a celebrar, ondeó la bandera palestina casi todo el recorrido. Un gesto de coraje frente al genocidio en Gaza que retrata al deportista que no mira hacia otro lado. Por Julio Guzmán Acosta Domingo de gloria en el templo azulgrana. No por previsible, menos emotivo. El Barcelona no solo venció al Real Madrid 2-0 en el clásico que sabe a eterno; también sentenció LaLiga con la autoridad de un campeón que bailó sobre el césped ante su archirrival. Dos goles, tres puntos, y la número 29 en las vitrinas. Aquella noche, el estadio fue un volcán. Los aficionados, desbordados de felicidad, se derramaron por las plazas de Barcelona para abrazar un título que llegaba con la contundencia de un puñetazo en la mesa. Pero la fiesta, como las grandes gestas, necesitaba su segundo acto. Y llegó el lunes. La ciudad despertó con olor a champán y banderas. El club organizó la rúa clásica, ese recorrido ya mítico por las arterias de Barcelona que convierte a los jugadores en dioses de andamio y serpentina. Miles de personas se apiñaron en las aceras. Las carrozas avanzaban entre confeti y cánticos. Todo parecía escrito conforme al libreto de los días grandes: la alegría sin fisuras, el campeón saludando a su pueblo. Hasta que ocurrió algo que ningún directivo había previsto y que ningún hincha olvidará. Lamine Yamal, la joya que desequilibra partidos y desarma defensas, tomó una bandera palestina. Y la ondeó. Durante casi todo el recorrido. Sin calcular gestos. Sin medir escándalos. Solo con la verdad de quien se niega a jugar en otro mundo, de quien entiende que la gloria deportiva no es una coartada para el silencio. Mientras las murgas coreaban cánticos de campeón, el extremo de 18 años convertía la celebración en un altavoz silencioso pero demoledor: más de 60 mil palestinos asesinados en Gaza, un genocidio que muchas estrellas prefieren no ver para no tener que contarlo. El domingo, Yamal había celebrado con sus compañeros sobre el césped. El lunes, sobre la carroza, decidió que su voz no sería la del conformismo. No pidió permiso. No esperó el visto bueno de los patrocinadores. En una época donde el deportista vive a menudo encapsulado en su burbuja de contratos millonarios y neutralidades cobardes, este chaval agitó la tela herida de un pueblo que agoniza. Y lo hizo en la rúa, sí, en medio de la fiesta de celebración del título, porque quizás entendió que es precisamente en los momentos de máxima visibilidad donde el compromiso duele y resuena. Bravo, Yamal. Por los goles, sí, pero sobre todo por recordarnos que el fútbol también puede ser un campo minado de conciencia. Que no todo es una estadística. Que detrás del campeonato hay un mundo que arde, y que un muchacho con pelota en los pies puede, con un simple gesto, devolverle el pulso a la verdad. Mientras Barcelona celebra su 29º título, la imagen de estos días no es el trofeo que levantaron el domingo en el estadio, ni las plazas repletas de aficionados ebrios de felicidad. La imagen es esa bandera palestina ondeando el lunes sobre una carroza, en medio de la rúa, como una herida que no se cierra, pero también como una esperanza que no se rinde.
La reiteración de acuerdos fallidos

VISIÓN GLOBAL A lo largo de las últimas décadas el mundo ha asistido a una conducta pendular, tanto de los actores del eterno conflicto árabe-israelí como de las potencias, referido a los múltiples intentos por lograr una paz de largo alcance en la que se puede considerar la zona más conflictiva del planeta. Probablemente el intento más serio fue la Resolución 181 de 1947, mediante la cual la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó el establecimiento de los Estados de Israel y Palestina, previo a la participación del territorio. Esta disposición se ejecutó a medias, pues solo los judíos pudieron establecer su Estado, mientras la parte palestina recibió, de manera sistemática, el boicot para que nos ecumpliera su parte, hasta el presente. Tras aquella Resolución vinieron otras, y otras, y otras, en las cuales una mayoría importante de miembros de la ONU ha manifestado su apoyo a la creación del Estado palestino, sin éxito. Mientras esta parte se verifica, la zona no ha salido de un conflicto; sus principales actores han suscrito muchos acuerdos de paz, pero sobre una fragilidad que los ha convertido en firmas sobre papel mojado. Inclusive, actores importantes de los esfuerzos de paz fueron asesinados (Anwar el Sadat e Isaac Rabín), por fanáticos de ambos lados a quienes, directamente o por vía de sus mentores tras bastidores, conviene que la tragedia se prolongue eternamente. Es decir, los pueblos abogan y gritan paz, pues son quienes a lo largo de esta tragedia han puesto los muertos en grandes cantidades, como ha sucedido con el reciente episodio genocida dirigido por Netanyahu desde la alocada incursión de Hamas el 7 de octubre de 2023. Lo referido nos trae hasta el momento actual, parte del liderazgo mundial acudió a Egipto para apoyar el plan de paz en Gaza propuesto por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, esperanzados en que, finalmente, se pueda lograr un cese el fuego definitivo. Sin embargo, existen aprensiones muy notorias sobre la viabilidad de un acuerdo de paz duradero, cuando sabemos que persisten las cuestiones de fondo que han motivado el largo conflicto. Dos elementos son los más preocupantes: el desarme real de Hamas y la resistencia de Israel a que los palestinos tengan un Estado. ¿Desaparecerán de manera real? Es la interrogante Nelsonencar10@gmail.com
La actual pausa del genocidio en Gaza es resultado de la solidaridad internacional

Luego de dos años y siete días de la acción de Hamás en territorio israelí, que sirvió de pretexto para la mayor incursión terrestre del ejército de ese país en territorio palestino, la cual ha dejado 70 mil muertos, de los cuales 20 mil son menores de 10 años, 12 mil mujeres, 9 mil de ellas embarazadas. A esto se agregan 18 mil niños huérfanos, 14 mil desaparecidos y 170 mil heridos, de los que 40 mil tendrán lesiones permanentes. Parece que esta situación tomará una pausa. Mientras, el 90% de toda la estructura está destruida, incluyendo hospitales, escuelas, edificios públicos y privados, así como viviendas individuales. También, el cerco y bloqueo criminal que las huestes del ejército israelí han impuesto a los sobrevivientes de la población gazati, que han dejado centenares de fallecidos por falta de alimentos y otros elementos básicos para la subsistencia humana, comienza a flexibilizarse. Pero tales medidas no son por decisión propia, ni del agrado del sionismo, ni mucho menos de su titiritero y cómplice, Donald Trump. Son el resultado de voces inquebrantables como la de la relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, que nunca se amedrentó frente a las medidas tomadas en su contra, tanto por el régimen sionista como por la administración de Trump. De acciones como las de la Flotilla de la Global Sumud que intentó romper el criminal e inhumano cerco con el que el sionismo mata de hambre a más de 600 mil niños, y del apoyo militante de los pueblos de la mayoría de países del mundo, que se fueron sumando a las denuncias y las protestas contra el genocidio al que se sometía a la población palestina de Gaza, obligando a sus respectivos gobiernos a tomar partido sobre el hecho. Las manifestaciones multitudinarias de condena al genocidio recorrieron los cinco continentes, desde Inglaterra hasta Australia, pasando por España, Alemania, Francia, Italia, Austria, Grecia, Países Bajos, Noruega, Portugal, Suiza, Japón, Camboya, India, Pakistán, Filipinas, Singapur, los Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Brasil, México, Colombia, Venezuela, Cuba, Chile, Sudáfrica, Nigeria, Libia, Argelia, Senegal, Túnez, Egipto, Irán, Irak, Jordania, Líbano, Siria, Emiratos Árabes Unidos yCatar. En el propio Israel, judíos no sionistas, se manifestaron en contra de la política aplicada por Netanyahu. Son hechos como el ocurrido en la última resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en reconocimiento a la existencia del Estado palestino como se estableció en la resolución 181 del 29 de noviembre de 1947 de dicha institución, que dividió el antiguo territorio palestino ocupado en dos Estados: uno judío y otro árabe, con el voto a favor de 142 (87%) de unos 164 países presentes, 10 votos en contra (Estados Unidos, Israel, Argentina, Rumanía etc.) y la abstención de los 12, lo que ha obligado al sionismo y a sus auspiciadores a buscar una salida momentánea y dejar de lado el propósito de anexionar y colonizar la importante Franja de Gaza. Pero, indudablemente, el hecho más decisivo para la consecución de esta tregua es la determinación del pueblo palestino de nunca rendirse, de luchar hasta el final por su reconocimiento como Estado soberano. Lo que sí puede afirmarse es que esta pausa al genocidio de Gaza no es por voluntad propia ni a los sentimientos humanitarios de Trump, ni de su homólogo Netanyahu. ¿Acaso no fue el presidente Donald Trump quien promocionó su compromiso de traer la paz a Oriente Medio? Y en una reunión con Netanyahu, presentó su verdadera intención para el territorio: \»la limpieza étnica de la población palestina para convertir Gaza en la \»Riviera de Oriente Medio\». Instando a Egipto y Jordania, a absorber a la población desplazada en campamentos de refugiados a lo que estos se negaron, mientras que Estados Unidos se haría cargo del territorio costero”. ¿No es el mismo Trump el que quitó el impedimento puesto por la Administración de Biden para que Israel adquiriera la llamada Bomba MK-84 de 900 kilogramos, que puede atravesar el concreto y los metales gruesos, creando un amplio radio de explosión y de alto poder destructivo? El que ha facilitado los misiles que el Ejército Sonista lanza constantemente desde su territorio contra la ya diezmada población gazatí. ¿No es el mismo Netanyahu que, en la Casa Blanca, mientras Trump se regocijaba de su plan de paz, dijo: \»Estamos abiertos a un acuerdo de paz\», pero aclaró que \»este no puede incluir el reconocimiento del Estado Palestino\»? Más que paz, esta es una pausa que le fue impuesta al sionismo israelí y al imperialismo yanqui por la presión internacional y la lucha de los pueblos por un mundo de paz. No podemos llamarnos a engaño, los sionistas nunca abandonarán su propósito de anexarse la Franja de Gaza y poblarla de colonos judíos. Ojalá esta pausa sea lo suficientemente duradera y permita que el pueblo gazati se recupere de los horrores y los traumas psicológicos a los que fueron sometidos durante los últimos 737 días. La paz solo será duradera cuando Israel y los Estados Unidos reconozcan que, como se estableció por la ONU hace 78 años en la vieja Palestina, ocupada por los ingleses,existen dos estados, ambos independientes: uno judío y otro árabe. Sólo así habrá paz en esa zona del Medio Oriente. Lo otro será una simple y frágil tregua.
Un Frágil Respiro: El Alto el Fuego en Gaza Bajo la Sombra de la Incertidumbre

Servicios umbral.local/ analiza la arquitectura de un acuerdo que, si bien representa un alivio humanitario inmediato, se erige sobre cimientos estructuralmente débiles y deja abierta la puerta a una reanudación del conflicto. POR SERVICIOS umbral.local/ En el intricado tablero geopolítico de Oriente Medio, un nuevo acuerdo de alto el fuego para la Franja de Gaza emerge como un espejismo de tranquilidad. Negociado en Egipto y mediado por Catar —tras una inusual disculpa del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por un ataque previo a la soberanía de este último—, el pacto es, en esencia, un armisticio por fases. Su relevancia es innegable, pues promete un alivio sustancial para la castigada población gazatí. Sin embargo, su celebración casi simultánea por parte de víctima y victimario revela la profunda ambigüedad que lo sustenta: se trata de una tregua, no de una paz. La resistencia palestina, encabezada por Hamás, acepta el acuerdo con la conciencia clara de su fragilidad. Su cálculo no se basa en la confianza hacia Israel, sino en una lectura pragmática de las circunstancias externas. La variable más significativa en esta ecuación es el interés personalísimo del presidente estadounidense, Donald Trump, quien, en su búsqueda del Premio Nobel de la Paz, ha invertido capital político en sostener esta narrativa de pacificación. La resistencia confía en que esta ansiedad por el reconocimiento internacional y la preservación de la credibilidad ante socios clave como Catar, actuarán como un dique temporal, aunque precario, contra los instintos belicistas de Tel Aviv. La Arquitectura de la Incertidumbre El plan, que debe ser ratificado por el Gobierno israelí, se articula en fases deliberadamente vagas. Establece un cese de hostilidades que debería conducir a un alto el fuego permanente, el cual, a su vez, abriría la puerta a negociaciones para una segunda fase. Esta estructura escalonada fue una exigencia israelí, que vetó un acuerdo integral y completo. La historia reciente avala el escepticismo: el actual acuerdo es menos ambicioso que el propuesto a inicios de 2025, el cual Israel terminó por violar. Dos puntos emergen como futuras líneas de fractura. Primero, el desarme de Hamás. Estados Unidos e Israel insisten en que es innegociable, mientras que la resistencia palestina solo contempla dicha posibilidad una vez constituido un Estado palestino funcional y con fuerzas armadas propias. Segundo, el intercambio de prisioneros. Tel Aviv busca reservarse el derecho de vetar la liberación de líderes palestinos prominentes, una condición que Hamás difícilmente aceptaría. El Horizonte: ¿Paz o Nuevo Ciclo de Violencia? La frágil calma pende de un hilo. El escenario más probable, lejos del optimismo cauteloso, es una eventual ruptura. Israel podría encontrar en la negativa al desarme la justificación para reanudar las operaciones militares. Alternativamente, podría instaurarse un statu quo intermedio donde un alto el fuego formal sea sistemáticamente violado bajo el pretexto de la \»autodefensa\», una práctica ya habitual en la frontera con Líbán. Mientras la atención se centra en Gaza, el temor fundado es que la presión israelí se desvíe y se recrudezca en Cisjordania, donde ya existe un plan de anexión aprobado. La paz genuina en Gaza se revela como una quimera, pues Israel no la desea en los términos que exige la soberanía palestina. La contención del genocidio, por tanto, no dependerá de la solidez del acuerdo, sino de la persistencia de la resistencia, la presión internacional y, paradójicamente, del volátil capricho de un magnate norteamericano empeñado en forjar su legado con un galardón que la historia podría recordar como inmerecido.
La complicidad del silencio ante la barbarie en Gaza
Las palabras del Papa León XIV, resonantes y claras, no son solo un llamado piadoso. Son un espejo moral que devuelve a la comunidad internacional la imagen de su propia complicidad con una de las mayores barbaries del siglo XXI: la destrucción sistemática y el castigo colectivo del pueblo palestino en la Franja de Gaza por parte del Estado de Israel. Cuando el pontífice exige el fin del \»castigo colectivo\» y el \»desplazamiento forzoso\», no describe abstractos conceptos legales. Nombra con precisión la realidad diaria de miles de civiles desarmados: familias enteras aniquiladas bajo los escombros, una hambruna declarada utilizada como arma de guerra, y una maquinaria militar que avanza implacable sobre hospitales, refugios de la ONU y, como bien señala la nota, incluso sobre los sagrados recintos de iglesias que se han convertido en el último bastión de humanidad. La exigencia israelí de evacuar la Ciudad de Gaza, donde la hambruna ya campa a sus anchas, no es una medida de protección. Es un acto de crueldad calculada. Como bien señalan los patriarcas de Jerusalén, para los ancianos, los niños y los enfermos que se refugian en la iglesia de la Sagrada Familia y en San Porfirio, salir es una \»sentencia de muerte\». ¿Qué clase de estrategia militar justifica la muerte por inanición y exposición de los más vulnerables? La respuesta es ninguna. Esto no es guerra; es una carnicería. Detrás de esta ofensiva, que se prepara ante la mirada impotente del mundo, se esconde un objetivo político tan claro como abominable: el desplazamiento forzoso permanente. Las declaraciones del primer ministro Netanyahu abogando por una \»migración voluntaria\» son un eufemismo cínico para una limpieza étnica. Los palestinos lo saben, las organizaciones de derechos humanos lo denuncian, y la historia, que ya vivió su Nakba en 1948, les da la razón. Temen, con justa causa, que si salen, nunca podrán volver. Y ante esta realidad incontestable, ¿dónde está la comunidad internacional? Estados Unidos y la Unión Europea, que se erigen como defensores del orden global basado en normas, llevan meses firmando cheques en blanco con su apoyo político, financiero y armamentístico a Israel. Mientras emiten débiles declaraciones pidiendo \»moderación\» en un lado, facilitan las bombas que caen del otro. Su complicidad no es pasiva; es activa, deliberada y manchada de sangre. El aplauso que interrumpió al Papa en el Vaticano es el clamor de una ciudadanía global que ve la obscenidad de lo que ocurre. Es un repudio moral a la doble vara que aplican los poderosos. El derecho internacional humanitario, ese que Occidente invoca a conveniencia, es pisoteado a diario en Gaza con total impunidad. La barbarie no se detendrá con más llamados a la calma. Se detendrá cuando los cómplices dejen de armarla, cuando se impongan sanciones reales y cuando se exija, con la fuerza de la ley y la diplomacia, la rendición de cuentas por los crímenes cometidos. El mundo no debe ser recordado como el espectador que silbó mientras Gaza ardía. La historia juzgará este silencio cómplice como lo que es: una traición a la humanidad.
El Papa exige el fin del \»castigo colectivo\» y el desplazamiento forzoso en Gaza

El papa León XIV lee un mensaje durante su audiencia semanal general, en el Vaticano, el 27 de agosto de 2025. (AP Foto/Gregorio Borgia) Por Julio Guzmán Acosta ROMA.— El Papa León XIV exigió este miércoles el cese inmediato del \»castigo colectivo\» y el desplazamiento forzoso de palestinos en la Franja de Gaza, en un enérgico llamado realizado durante su audiencia general semanal en el Vaticano. Ante miles de asistentes, el pontífice abogó por un alto el fuego \»inmediato y permanente\» en el sitiado enclave, en un momento crítico en el que Israel ultima los preparativos para una nueva ofensiva militar. El primer pontífice estadounidense de la historia fue interrumpido en dos ocasiones por los aplausos del público mientras leía su último llamado para poner fin a una guerra que ya cumple 22 meses. En su discurso, también pidió la liberación de los rehenes aún capturados por Hamás —de los cuales se cree que unos 50 siguen en Gaza— e instó a ambas partes y a las potencias internacionales a terminar con un conflicto “que ha causado tanto terror, destrucción y muerte”. “Suplico que se alcance un alto el fuego permanente, se facilite el acceso seguro a la ayuda humanitaria y el pleno respeto del derecho humanitario\», afirmó. Subrayó que el derecho internacional exige proteger a los civiles y \»la prohibición de los castigos colectivos, el uso indiscriminado de la fuerza y el desplazamiento forzado de poblaciones”. Su llamado se produce mientras los palestinos se preparan para la anunciada ofensiva israelí en algunas de las zonas más pobladas de la Franja, incluida la Ciudad de Gaza, donde ya se ha documentado y declarado una hambruna. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha defendido la campaña militar como la mejor manera de debilitar a Hamás y conseguir la liberación de los rehenes, una postura que ha sido rechazada por las familias de los cautivos, quienes argumentan que esta acción los pondría en mayor peligro. Iglesias se niegan a evacuar y denuncian \»sentencia de muerte\» El pontífice también puso de relieve una declaración conjunta de los patriarcas latino y griego-ortodoxo de Jerusalén, quienes anunciaron que los sacerdotes y monjas de las iglesias en la Ciudad de Gaza permanecerán en sus puestos a pesar de las órdenes de evacuación israelíes. Según el comunicado, las personas que se refugian en estos recintos —las iglesias de la Sagrada Familia (católica) y de San Porfirio (ortodoxa)— están demasiado débiles y desnutridas como para moverse, por lo que evacuarlas supondría una “sentencia de muerte”. Estos lugares han albergado a cientos de civiles palestinos, incluidos ancianos, mujeres, niños y personas con discapacidad durante la guerra. El cardenal católico Pierbattista Pizzaballa y el patriarca ortodoxo Theophilos III recordaron en su declaración que el Papa emitió recientemente un contundente mensaje sobre \»el derecho de las personas a permanecer en su tierra natal y a no ser obligadas a desplazarse\». Esta postura contrasta directamente con los comentarios del primer ministro Netanyahu, quien ha sugerido que la población de Gaza debería ser reubicada en otros países mediante lo que su gobierno describe como \»migración voluntaria\». Organizaciones de derechos humanos se han opuesto firmemente a esta idea, y los palestinos temen que, si salen temporalmente, Israel nunca les permita regresar, lo que constituiría un desplazamiento forzoso permanente. El conflicto se desató tras el asalto de Hamás el 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas y fueron tomados 251 rehenes. La mayoría fueron liberados en intercambios; Israel ha rescatado con vida a ocho. Las autoridades israelíes creen que de los 50 que permanecen, alrededor de 20 aún están vivos.
Rebeldes con Causa: Juventud Caribe alza la voz en tiempos de música y silencio

Un llamado a los jóvenes: que la lucha sea tu canción y la justicia tu ritmo Por Julio Guzmán Acosta Loma Miranda, La Vega.- En una República Dominicana donde los parlantes gritan reguetón y nos invitan al “perreo”donde las letras degradantes colonizan los sueños de una generación, un grupo de jóvenes ha decidido cambiar de tono. No usan autotune para ajustar su mensaje, ni beats electrónicos para enmascarar su rabia. Su instrumento es la proclama, su escenario es la calle, y su coro es una sola voz: ¡Juventud Caribe se mueve! Durante tres días, el Séptimo Congreso y Campamento Nacional de Juventud Caribe transformó este rincón de La Vega en un laboratorio de resistencia. Aquí no hubo \»perreo\» bajo luces estroboscópicas, sino debates bajo el sol caribeño; no hubo canciones sobre riquezas efímeras, sino consignas contra la pobreza estructural. Herederos de las luchas de Duarte y las Mirabal, estos jóvenes —con camisas sudadas y cuadernos abiertos— han firmado un pacto con la historia: ser la generación que no se resigna El manifiesto de los que no piden permiso La Proclama de Compromiso y Lucha leída al final del evento es un puñetazo al conformismo. Denuncian un sistema que les ofrece \»desempleo, migración forzada y aulas derrumbándose\», mientras un Código Penal \»regresivo\» criminaliza sus derechos. Pero su crítica no se queda en lo local: conectan los hilos del capitalismo global, desde el bloqueo a Cuba hasta el genocidio en Palestina, desde la minería en Loma Miranda hasta el \»belicismo de Trump\». \»No somos influencers vendiendo marcas —dice Anaís, estudiante de 19 años—. Somos jóvenes que saben que el wifi no alimenta, que el \’followeo\’ no paga el alquiler\». La cultura como trinchera Frente a la música urbana que normaliza la misoginia, ellos reivindican el arte \»como arma\»: murales que gritan consignas, teatros que escenifican luchas, poemas que son \»pedazos de patria\». \»No estamos en contra del ritmo —aclara Rafael, músico de 22 años—, pero el dembow no puede ser el opio del pueblo\». El desafío: organizar la rabia El Congreso cerró con un mandato concreto: llevar la lucha a \»cada barrio, universidad y sindicato\». Su agenda es ambiciosa: derogar el Código Penal, defender la soberanía ambiental, tejer alianzas con Haití y Palestina. \»Esto no es un campamento —advierte Luisa, dirigente estudiantil—. Es el inicio de una ofensiva contra los que nos oprimen, nos niegan derechos y quieren una juventud sin ambición y que baile al ritmo que ellos quieren y con su contenido basura. Mientras la mayoría de su generación baja la cabeza ante el \»no hay futuro\», Juventud Caribe prende antorchas. Su mensaje es claro: la rebeldía no es un hashtag, es un deber. Cierre épico: \»Que lo escuche el país: estos jóvenes no temblarán. Lucharán por educación, por empleo, por un ambiente sano. Y cuando la historia juzgue esta época, dirá que aquí, entre canciones vacías y códigos opresores, hubo quienes eligieron ser \’la generación incómoda\’. ¡Arriba las juventudes que no se rinden! #JuventudCaribeSeMueve
Italia alza la voz por Gaza entre diplomacia y ayuda humanitaria

Mientras aviones cargados de alimentos atraviesan el Mediterráneo, el gobierno italiano lidera el rechazo internacional a la ocupación militar de la Franja Por Virtudes Álvarez Sampedro Roma, Italia. — Bajo el sol inclemente de agosto, dos Italias se revelan en la crisis de Gaza. Una, la de los salones diplomáticos donde el canciller Antonio Tajani firma con mano firme declaraciones contra la ocupación militar. Otra, la de las pistas aéreas donde aviones C-130 cargan sacos de harina en lugar de municiones. Ambas convergen en un mismo mensaje: basta de guerra. El sábado, mientras el ministro de Relaciones Exteriores publicaba en redes sociales su rechazo categórico a los planes israelíes, el primer avión militar italiano aterrizaba en Gaza con cien toneladas de ayuda alimentaria. La operación \»Sendero de Solidaridad 2\» no podría tener un nombre más elocuente para un gobierno que ha convertido la crisis humanitaria en prioridad de Estado. En los pasillos del Palazzo della Farnesina, los diplomáticos hablan de \»equilibrio necesario\» frente a lo que describen como una tragedia anunciada. La declaración conjunta con Alemania, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido no solo exige un alto el fuego inmediato, sino que advierte sobre el riesgo que corre la vida de los rehenes israelíes y el colapso total de los servicios básicos en Gaza. \»Estamos ante una paradoja devastadora\», explica una fuente del Ministerio de Defensa mientras supervisa el cargamento de otro avión. \»Mientras algunos preparan tanques para Rafah, nosotros empaquetamos leche en polvo para niños que no conocen otra realidad que el hambre\». Los datos de UNICEF son contundentes: nueve de cada diez menores en Gaza sufren desnutrición aguda. La postura italiana no es nueva, pero sí cada vez más firme. Desde su voto a favor del reconocimiento palestino en la ONU hasta la suspensión de envíos de armas a Israel, el gobierno de Giorgia Meloni ha ido tejiendo lo que algunos analistas llaman \»la tercera vía mediterránea\». Una diplomacia que combina la condena a Hamas con la defensa irrestricta del derecho humanitario internacional. En la base aérea de Pratica di Mare, los técnicos revisan por última vez los paquetes que viajarán en el próximo vuelo. Sobre uno de ellos, alguien ha escrito con marcador negro las palabras de un viejo poema palestino: \»Sobre esta tierra hay algo que merece vivir\». Quizás sea ese el verdadero mensaje que Italia quiere enviar al mundo.
La solución final del sionismo es la misma de nazismo hitleriano

Por Freddy González Entre el Nazismo alemán y Sionismo israelí no hay diferencias, ambos basan sus ideologías en la superioridad de razas, la limpieza étnicas y la expansión territorial (Espacio Vital), Manus Militaris de territorios que consideran fundamentales para su desarrollo. En la Alemania Nazi, el antisemitismo comienza desde los albores del surgimiento mismo de la figura de Adolfo Hitler; a finales de primera guerra mundial, sobre todo, luego de los acuerdos del Tratado de Versalles, en el que los vencedores de esa contienda bélica impusieron a esa nación sanciones onerosas. La propaganda Nazi, estuvo dirigida a crear la percepción de que los empresarios judíos eran los responsables de su derrota, exacerbando los ánimos de la población hasta un paroxismo, que comenzó en septiembre de 1935 con la aprobación de las Leyes de Núremberg, las cuales negaban la ciudadanía Alemana a los judíos y una ley para la Protección de la Sangre; que prohibía todo matrimonio mixto entre judíos y alemanes, sin importar que los primeros hubiesen nacidos de generaciones anteriores con raíces económicas y sociales en esa sociedad, viéndose poco a poco despojados de todos sus derechos como ciudadanos. y que continuó con la llamada Noche de los Cristales Rotos en 1938; un año antes del inicio de la segunda guerra mundial. Estos hechos devinieron en la llamada solución final, como la decisión a la cuestión judía; que consistió primero en la concentración de toda la población de origen judío en los llamados Guetos, luego del trasladados a campos de concentración, exterminados por fusilamientos y envenenamientos en cámaras de gases para luego ser cremados. Políticas estas ejecutadas por fanáticos extremistas del Nazismo hitleriano, encabezado por Hermann Göring, Heinrich Himmler, Adolf Eichmann y el más terribles asesino de las SS alemana, Reinhard Heydrich, a quien Göring escribió en Julio del 1941: \»Complementando la tarea que le fuera encomendada a usted por Decreto del 24 de enero 1939, para llegar en la cuestión de los judíos a una solución lo más favorable posible, según las circunstancias actuales en forma de su emigración y evacuación, le encargo por la presente tomar todas las medidas preliminares necesarias de organización y de índole material para la solución integral del problema judío dentro de la zona de influencia alemana en Europa\»; agregando \»Le encargo, además, presentarme a la brevedad un proyecto integral referente a tales medidas para dar cumplimiento a la deseada solución final del problema judío\». Hoy 80 años después de haber terminado la pesadilla Nazis de la Solución final sobre el Pueblo Judío, el ministro de defensa de Israel, Israel Katz, ha traído al escenario lo que su gobierno Sionista llama, la solución final a la situación del pueblo palestino de la Franja de Gaza, diciendo: \»He dado instrucciones a los militares para que preparen un plan para trasladar a todos los palestinos de Gaza a un campamento en el sur del territorio\», una evidente violación de los derechos del pueblo gazati a los que el sionismo pretende expatriar de un territorio ocupado por ellos por siglos, siguiendo la misma política del líder del tercer Reich con los hacinamientos involuntario de la población gazati en Guetos. Según Katz, su plan es establecer una \»ciudad humanitaria\» sobre las ruinas de la ciudad de Rafah, para albergar inicialmente a unos 600.000 palestinos, y eventualmente a toda la población de 2,1 millones de personas de la Franja de Gaza. Agregando que: \»una vez que las personas se encuentren allí no se les permitirá salir”, lo que lo convierte en una especie de prisión colectiva negadora de los más elementales derechos humanos y de decenas de acuerdos internacionales. ¿Cuál es la diferencia entre los guetos Nazis donde perecieron millones de judíos y estos a los que el Sionismo quiere someter al pueblo palestino, tanto de Gaza, Cisjordania y Jerusalén? Ninguna. En ambos, el confinamiento es obligatorio, las salidas restringidas y la muerte que merodeaba diariamente en los Guetos Nazis con el trabajo agotador y las cámaras de gas, en las del sionismo, lo hace por el hambre a que someten a miles de niños, mujeres y ancianos que pierden la vida por la falta de un pedazo de pan con el cual saciar la falta de alimentos que los mata lentamente. Con el apoyo implícito de Donald Trump, Netanyahu, quiere llevar hasta las últimas consecuencias su plan de limpieza étnica, mediante la ocupación militar permanente de Gaza, anunciando: \»Es hora de dar los pasos finales. Para conquistar definitivamente Gaza, formalizar su ocupación, establecer un Gobierno militar y desplazar a campos de concentración dos millones de palestinos\». Esta acción genocida debe ser condenada por todas las naciones y organizaciones amantes de la paz en los cinco continentes y ningún gobierno puede prestarse a recibir en condición de refugiado a un solo palestino. Que lo sepa Donald Trump, Benjamín Netanyahu e Israel Katz, que la única solución viable que traerá la paz a la convulsionada zona de Medio Oriente es el reconocimiento de la existencia de dos estados, como lo estableció la resolución 181 del 29 de noviembre de 1947 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que dividiría el antiguo territorio palestino en dos estados: uno Judío y otro Árabe y que los sionistas mayores favorecidos con la misma, nunca han querido reconocer la existencia de dos estados. Cualquier otra solución que implemente el sionismo no traerá paz y debe ser considerada como un crimen de lesa humanidad.