UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Sheinbaum y Lula exigen respeto a la soberanía de Colombia y Cuba ante injerencias de Trump

En un diálogo de 40 minutos, los mandatarios de México y Brasil defendieron el multilateralismo y el principio de no injerencia, reclamaron el fin del embargo a Cuba, respaldaron los procesos internos de Colombia y ratificaron su apoyo a Michelle Bachelet como futura secretaria general de la ONU; además, acordaron profundizar la cooperación energética entre Pemex y Petrobras. Por Alejandro F. Guzmán En un gesto que subraya el creciente contrapeso latinoamericano frente a las presiones unilaterales de Estados Unidos, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, condenaron este cualquier forma de injerencia extranjera en los asuntos internos de Colombia y Cuba, en una explícita aunque no mencionada respuesta a las recientes declaraciones del presidente Donald Trump. Durante una conversación telefónica que se extendió por 40 minutos, ambos gobernantes coincidieron en la urgencia de preservar el derecho internacional, la democracia y el multilateralismo como pilares irrenunciables de la convivencia regional. En un comunicado oficial difundido por la cancillería brasileña, los líderes reafirmaron su postura favorable al levantamiento del embargo económico y financiero impuesto a La Habana, y analizaron la crítica situación humanitaria que vive la isla, subrayando la necesidad de construir soluciones que mejoren las condiciones de vida de su población. Frente al telón de fondo de un mapa regional otra vez tensionado por la retórica intervencionista proveniente del norte, Sheinbaum y Lula ratificaron su defensa del principio de no injerencia como eje ético y político de sus respectivas políticas exteriores. El respaldo explícito a los procesos internos de Colombia —en momentos en que sectores conservadores en Washington presionan por una revisión del acuerdo de paz— refuerza el alineamiento de ambos gobiernos con una visión autónoma y soberana de los asuntos hemisféricos. Más allá del frente diplomático, la llamada sirvió para consolidar una agenda bilateral de amplio espectro. Los mandatarios acordaron profundizar las negociaciones sobre el marco jurídico comercial entre las dos mayores economías de América Latina, con miras a modernizar los instrumentos de cooperación. También reconocieron avances sustantivos en salud, turismo, ciencia, tecnología y gobernanza pública. Un punto de especial relevancia fue el anuncio del avance hacia un acuerdo energético entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras, que busca articular el intercambio de experiencias en exploración, producción, buenas prácticas y alternativas vinculadas a los biocombustibles. La colaboración entre ambas empresas estatales se perfila como un eje estratégico para reducir la dependencia externa y fortalecer la soberanía energética regional. Respaldo conjunto a Bachelet para liderar la ONU En el plano multilateral, los presidentes reiteraron su respaldo a la expresidenta chilena Michelle Bachelet como candidata para ocupar la próxima Secretaría General de las Naciones Unidas. Bachelet, quien ya se desempeñó como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, representa —en la visión compartida por Sheinbaum y Lula— una figura de consenso capaz de restaurar el prestigio y la eficacia del organismo en un momento de profundos desafíos globales. La conversación concluyó con un gesto de camaradería y proyección deportiva: Lula deseó a Sheinbaum todo el éxito en la organización del Mundial de Fútbol 2026, que comenzará este jueves y será coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá. Un detalle menor, quizás, pero que revela la voluntad de ambos líderes de construir una relación fluida, estratégica y con vocación de futuro. En un continente donde las sombras del intervencionismo vuelven a alargarse, México y Brasil han elegido hablar con una sola voz. Y esa voz, por ahora, se llama no injerencia, diálogo y derecho internacional.

Trump irrumpe en la campaña electoral de Brasil y aviva la polarización política

El reciente encuentro del expresidente estadounidense con Flávio Bolsonaro en Washington es interpretado como un respaldo tácito al candidato conservador, mientras que la previa reunión con Lula da Silva enciende las alarmas sobre una posible injerencia externa en la contienda brasileña, en un clima ya de por sí fracturado por las tensiones ideológicas. Por Redacción Internacional BRASILIA, Brasil.– La sombra de la política estadounidense vuelve a proyectarse sobre el tablero electoral brasileño. A menos de cuatro meses de las elecciones presidenciales de octubre, la figura de Donald Trump ha emergido como un actor incómodo pero decisivo en la disputa entre las fuerzas de derecha e izquierda, luego de que sus recientes gestos diplomáticos —aparentemente protocolares— fueran leídos por analistas y adversarios como piezas de un tablero geopolítico que alimenta la polarización en el país sudamericano. El detonante inmediato de la controversia fue la reunión que Trump mantuvo en Washington con Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, actualmente en calidad de precandidato conservador. El encuentro, que no figuraba en las agendas oficiales de alto perfil, fue interpretado por círculos políticos como un respaldo implícito pero significativo al proyecto bolsonarista, en un momento en que la campaña del líder conservador enfrentaba flaquezas internas y un creciente desgaste en las encuestas. La sola imagen del encuentro, difundida con cautela pero con evidente oportunismo político, sirvió para robustecer la narrativa internacional del candidato y movilizar a su base más leal. Sin embargo, lo que ha encendido todas las alarmas en Brasilia es la secuencia de los acontecimientos: pocas semanas antes, Trump había recibido en su residencia de Mar-a-Lago al actual presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en una visita que entonces fue calificada como un gesto de cortesía entre exmandatarios. La yuxtaposición de ambos encuentros ha generado una tormenta interpretativa en el ambiente político local. ¿Se trata de una estrategia deliberada del magnate estadounidense para incidir en el proceso electoral brasileño? ¿O acaso de una desafortunada coincidencia de agenda que la polarización local ha convertido en arma arrojadiza? Analistas consultados por esta redacción advierten que, más allá de las intenciones de Trump, lo relevante es el efecto práctico sobre la contienda. “El simple hecho de que un líder de la magnitud de Trump —presidente de Estados Unidos— reciba a ambos polos de la política brasileña en un lapso tan breve introduce un factor de incertidumbre y de presión externa que ningún otro proceso electoral latinoamericano está experimentando”, señaló un politólogo con sede en São Paulo, que pidió reserva de su nombre. Lula, por su parte, no ha ocultado su malestar. En declaraciones recientes, el mandatario criticó con dureza las acciones y declaraciones procedentes de Washington —sin mencionar explícitamente a Trump—, y subrayó que Brasil debe defender su soberanía frente a cualquier intento de presión externa. “No aceptamos lecciones ni tutelajes de nadie. Nuestro pueblo decide su destino en las urnas, no en las capitales extranjeras”, sentenció el presidente durante un acto de campaña en Salvador de Bahía. Las tensiones entre ambos gobiernos, que ya venían arrastrando diferencias en materia comercial y de seguridad —particularmente en lo relativo a los aranceles al acero brasileño y a la cooperación en la Amazonía—, se han visto así exacerbadas por esta incursión simbólica de Trump en el debate doméstico. Sectores de la izquierda brasileña han denunciado una “injertencia blanda” destinada a desestabilizar el proceso democrático, mientras que desde las filas conservadoras se festeja lo que consideran una validación internacional de su proyecto. La campaña presidencial brasileña entra de esta manera en una nueva fase, marcada por la confrontación ideológica abierta y por la creciente internacionalización del debate. La influencia de líderes foráneos y el tenor de la relación con Estados Unidos —tradicional socio estratégico, pero también fuente histórica de desconfianza en la región— se han instalado en el centro de la discusión nacional. En un país donde cada gesto se magnifica y cada declaración se convierte en trinchera, la irrupción de Trump no ha hecho más que añadir leña a un fuego ya devorador.

Voces en la Selva: Brasil y México alzan su voz en la COP30

Desde el corazón de la Amazonía, Brasil y México alzaron su voz en la COP30: Lula propuso redirigir los fondos del petróleo hacia energías limpias, mientras México denunció la \»parálisis\» global y la \»cobardía disfrazada de diplomacia\» frente a la crisis climática. Lula presentó esta cumbre como la \»de la implementación\», un intento por convertir las letra muerta del Acuerdo de París en realidad. Con la crudeza de quien conoce la desigualdad, recordó que más de dos mil millones de personas carecen de combustibles adecuados para cocinar y que cientos de millones viven sin electricidad. \»No puede haber justicia ambiental sin garantizar energía, salud y educación dignas para las comunidades más vulnerables\», sentenció, trazando así una línea indisoluble entre ecología y equidad. Su hoja de ruta se articuló en tres ejes: transición energética, justicia climática y protección de bosques. Propuso un fondo nacional que canalice los beneficios del petróleo y el gas hacia energías limpias, y presentó el Tropical Forests Forever Facility, un mecanismo para recompensar a los países que conserven sus selvas. Criticó con dureza que el gasto militar mundial duplique los recursos para la acción climática. \»No habrá seguridad energética en un planeta en guerra\», advirtió, en un guiño a la geopolítica de la crisis. Pero si Lula habló con la autoridad del anfitrión, México lo hizo con la rabia del afectado. La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, lanzó un discurso que resonó como un aldabonazo en la conciencia colectiva. Denunció la \»parálisis del mundo ante la crisis climática\» y la \»cobardía disfrazada de diplomacia\». Sus palabras, talladas en el dolor reciente de 83 muertos por lluvias torrenciales en su país, fueron un recordatorio de que el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad que cobra vidas. México llegó a la cumbre con compromisos concretos: su NDC 3.0, que limita emisiones en términos absolutos, y la adhesión a la iniciativa \»Gran Selva Maya\» junto a Guatemala y Belice. Bárcena anunció que la adaptación climática será considerada un asunto de seguridad nacional, y que para 2026 el país contará con su primera Política Nacional de Adaptación. En la atmósfera cargada de Belém, rodeados por la majestuosidad de una selva que el mundo entero necesita respirar, los llamados de Brasil y México dejaron una pregunta flotando en el aire: ¿escuchará la comunidad internacional, antes de que sea demasiado tarde, o seguirá paralizada por la cobardía y la inercia? La respuesta, como el futuro del planeta, pende de un hilo.

Jair Bolsonaro condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de estado en Brasil

El Supremo Tribunal Federal de Brasil sentencia a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por liderar una trama golpista contra la democracia, en un fallo histórico que redefine el equilibrio de poder en América Latina. Por Servicios umbral.local/ BRASILIA.— La justicia brasileña ha escrito este jueves un veredicto imborrable: Jair Messías Bolsonaro, expresidente de la República, es culpable de encabezar una organización criminal que intentó quebrar el orden constitucional para desconocer la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en 2022. La Primera Sala del Supremo Tribunal Federal (STF), con cuatro votos a favor y uno en contra, lo condenó a 27 años y 3 meses de prisión por delitos que incluyen intento de golpe de Estado, abolición del Estado democrático de derecho y daños a bienes públicos. El voto decisivo de la ministra Carmen Lúcia Antunes Rocha selló el destino del excapitán del Ejército. “No fue arrastrado a la insurgencia; él es el instigador, el líder de una organización que promovió la coordinación para mantener o tomar el poder”, afirmó la magistrada, desmontando la narrativa de victimización bolsonarista. La sentencia, basada en un “tsunami de pruebas” —desde registros digitales hasta fotografías divulgadas por los propios implicados—, retrata una trama meticulosa para subvertir la voluntad popular. La condena, sin embargo, no implica el ingreso inmediato de Bolsonaro a prisión. El expresidente, actualmente confinado en arresto domiciliario con tobillera electrónica, aguarda la publicación formal del fallo en los próximos 60 días. El juez Alexandre de Moraes definirá entonces si cumple la pena en su residencia, una comisaría o un cuartel militar. El único voto disidente correspondió al ministro Luiz Fux, quien absolvió a Bolsonaro argumentando falta de “pruebas más allá toda duda razonable” y criticando la “celeridad del proceso”. Su postura, interpretada en círculos jurídicos como un guiño a sectores de la derecha alineados con Donald Trump, contrasta con la contundencia de sus colegas. Flávio Dino, otro de los ministros, ironizó: “Tomaron fotos, como si fueran fotos de comida común”, en referencia a la abundancia de evidencia digital. Este fallo trasciende lo jurídico: marca un punto de inflexión en la relación entre las Fuerzas Armadas y la democracia brasileña, e impacta el panorama político continental. Bolsonaro, inhabilitado hasta 2030, ve evaporarse su papel de articulador electoral, mientras su movimiento se ve forzado a buscar liderazgos alternativos. Como sentenció Carmen Lúcia sobre el asalto a los tres poderes del 8 de enero de 2023: “La democracia brasileña no fue quebrantada. Los edificios fueron reconstruidos. Ahora es el momento de juzgar”. El momento, al fin, ha llegado.

Voces del Sur frente al belicismo del G7

Sheinbaum y Lula claman por paz y comercio justo mientras potencias avalaron \»guerra preventiva\» en cumbre marcada por la ausencia de Trump Por Julio Guzmán Acosta Alberta, Canadá.- En un escenario global fracturado por conflictos armados y crisis humanitarias, la 51° Cumbre del G7 concluyó sin avances sustanciales en energía o comercio, pero con un contundente mensaje de los líderes del Sur Global: la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva emergieron como las voces más lúcidas al exigir paz, cooperación y justicia económica frente al belicismo de las potencias. El encuentro, celebrado en medio de la escalada bélica entre Israel e Irán, mostró su primera grieta con la abrupta salida del presidente estadounidense Donald Trump, quien abandonó las sesiones tras advertir en redes sociales sobre inminentes ataques a Teherán. Su partida simbolizó la incoherencia de un sistema internacional incapaz de contener las crisis que él mismo alimenta. Diplomacia frente a cañones Sheinbaum, en su primer discurso ante el selecto grupo, propuso una Cumbre por el Bienestar Económico basada en el principio juarista: El respeto al derecho ajeno es la paz. Con elegancia conceptual, la mandataria argumentó que la verdadera paz exige justicia comercial, oportunidades y derechos humanos. El poder no se mide por lo que se tiene, sino por lo que se hace con él, sentenció, al tiempo que defendió la dignidad de los migrantes como actores económicos clave. Lula, por su parte, denunció con crudeza los 2.7 billones de dólares anuales en gasto militar -equivalentes al PIB italiano- mientras persisten hambrunas y crisis climáticas. Nada justifica la matanza indiscriminada en Gaza ni el uso del hambre como arma de guerra, afirmó, criticando la parálisis de la ONU. El sudafricano Cyril Ramaphosa completó este frente al pedir un orden global justo que incluya al Sur Global. Consenso bélico El contraste no pudo ser más dramático. Mientras los invitados abogaban por paz, los anfitriones firmaron una declaración que avala la guerra preventiva. La alemana Úrsula von der Leyen tildó a Irán de fuente de inestabilidad y el canciller Friedrich Merz admitió que Israel hace el trabajo sucio de Occidente. La cumbre evidenció así la fractura de un sistema internacional donde siete países -que concentran el 58% de la riqueza global- insisten en imponer su agenda mediante la fuerza, mientras las mayorías exigen pan en lugar de plomo. En Alberta, las potencias mostraron sus garras, pero fue el Sur quien plantó la semilla de un futuro alternativo.

Bolsonaro enfrenta juicio por plan golpista: ex mano derecha confirma conspiración para estado de sitio y nuevas elecciones en 2022

En un juicio histórico en Brasilia, el expresidente Jair Bolsonaro es acusado de liderar una organización criminal que buscó anular los resultados electorales de 2022 mediante un estado de sitio y la reanudación de comicios; testimonios clave, entre ellos el de su ex colaborador más cercano, revelan detalles de la conspiración y financiamiento ilícito, mientras la justicia brasileña avanza en la búsqueda de rendición de cuentas en uno de los capítulos más oscuros de la democracia nacional Por Thiago Zorrilla Acosta Brasilia – El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro, figura emblemática de la ultraderecha latinoamericana, se encuentra en el epicentro de un proceso judicial sin precedentes que podría marcar un antes y un después en la defensa del Estado democrático en Brasil. Durante la jornada inicial del juicio en la Corte Suprema, su ex mano derecha, el teniente coronel Mauro Cid, confirmó la existencia de un plan para declarar un estado de sitio y convocar nuevas elecciones tras su derrota en 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La fiscalía acusa a Bolsonaro y a siete excolaboradores de encabezar una “organización criminal” con el propósito de desconocer los resultados electorales y evitar la investidura del mandatario izquierdista, un intento que, según el Ministerio Público, estuvo a punto de concretarse gracias a maniobras que incluían la prisión selectiva de autoridades y la creación de un controvertido “consejo electoral”. Cid reveló que Bolsonaro no solo recibió y leyó el documento que delineaba dicha estrategia, sino que incluso “ajustó” el plan para que sólo él fuera encarcelado, un momento que provocó risas y comentarios irónicos en la sala del tribunal. Más grave aún fue la acusación sobre el financiamiento de una operación militar especial, cuyo propósito habría sido el asesinato de Lula, el juez relator Alexandre de Moraes y el vicepresidente Geraldo Alckmin, con dinero entregado en una caja de vino por el general Walter Braga Netto. Mientras Cid declaraba con altibajos, respondiendo con dudas y negaciones, el exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia y diputado Alexandre Ramagem negó haber difundido desinformación electoral y desvinculó a Bolsonaro de cualquier manipulación de datos para justificar el golpe. El juicio, que se desarrolla en la misma sede del Supremo Tribunal Federal que fue vandalizada en enero de 2023 por seguidores bolsonaristas, es seguido con atención mundial y se transmite en vivo, evidenciando la gravedad de las acusaciones y la tensión política que atraviesa Brasil. Bolsonaro, que ha descalificado el proceso y mantiene su inocencia, afirmó con serenidad: “No tienen por qué condenarme, tengo la conciencia tranquila”. Con interrogatorios previstos hasta el viernes y la posible incorporación de nuevos testigos, el caso promete ser un hito en la historia judicial brasileña, poniendo a prueba la fortaleza de las instituciones democráticas frente a quienes intentan subvertir el orden constitucional. En juego está no solo el destino del expresidente, sino la vigencia misma del Estado de derecho en una de las mayores democracias de América Latina.

Abinader emprende gira diplomática por Europa y Brasil en busca de una solución al tema haitiano

El presidente dominicano participará en cumbres de la ONU y la OIT, y abordará la crisis haitiana con Lula da Silva y Macron Por Virtudes Álvarez Sampedro Con la elegancia diplomática que caracteriza su gestión exterior, el presidente Luis Abinader partió este sábado desde la Base Aérea de San Isidro rumbo a Niza (Francia), iniciando un periplo de ocho días que lo llevará a cruzar dos continentes y recorrer más de 17,000 kilómetros. Su agenda, meticulosamente diseñada, mezcla simbolismo histórico —será el primer mandatario dominicano en intervenir en una cumbre de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)— y urgencias regionales, como la crisis haitiana y la transición energética. El viaje, que incluye escalas en Suiza, Francia y Brasil, tiene su primer hito en Ginebra, donde Abinader pronunciará el discurso central de la Reunión de Alto Nivel de la Coalición Mundial para la Justicia Social en el Palacio de las Naciones. Un foro que consolida su proyección internacional y donde expondrá los avances de República Dominicana en equidad laboral y desarrollo sostenible. Antes, en Niza, participará en la Tercera Conferencia de la ONU sobre el Océano, reforzando su compromiso ambiental frente a líderes globales Diálogos estratégicos: de Macron a Lula La gira no se limita a los foros multilaterales. En paralelo, el presidente sostendrá encuentros bilaterales clave: con Emmanuel Macron en Francia —donde se prevé abordar la cooperación franco-caribeña— y con Luiz Inácio Lula da Silva en Brasilia, durante la Cumbre Brasil-Caribe los días 13 y 14 de junio. Allí, la agenda es tan pragmática como apremiante: la escalada de violencia en Haití, la seguridad alimentaria y los desafíos climáticos ocuparán el centro de las conversaciones. Abinader llega a este último encuentro con un capital político reforzado. Su firme postura ante la crisis haitiana —incluyendo la construcción de un muro fronterizo y la presión para una intervención internacional— ha posicionado al país como actor clave en la búsqueda de soluciones. Ahora, buscará aliados como Brasil para impulsar mecanismos de estabilidad regional. Mientras su avión surca el Atlántico, el mensaje es claro: República Dominicana ya no solo mira hacia dentro. Con esta gira, Abinader consolida un perfil de estadista que trasciende fronteras, tejiendo alianzas en un mundo donde la justicia social y la cooperación son monedas de cambio cada vez más valiosas. El Caribe, desde su mirada, tiene mucho que decir. Y él está decidido a ser su voz.

Agente policial brasileño revela plan para asesinar a Lula tras elecciones de 2022

Por César Dalmasi Guzmán Un agente de la Policía Federal (PF) de Brasil, actualmente bajo investigación por conspiración golpista, ha expuesto detalles inquietantes sobre un complot para detener y asesinar a figuras clave del gobierno tras las elecciones presidenciales de 2022. Entre las presuntas víctimas del plan se encuentran el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, y el vicepresidente Geraldo Alckmin. Los audios divulgados por la propia Policía Federal, y presentados ante la Corte Suprema, fueron obtenidos del teléfono celular del uniformado Wladimir Soares, arrestado en noviembre de 2023. En las grabaciones, Soares no oculta sus intenciones violentas e incluso llega a expresar que estaban dispuestos a “matar a la mitad de la gente” para cumplir con sus objetivos golpistas. En uno de los fragmentos más contundentes, el agente insta a “cortarle la cabeza” al juez Alexandre de Moraes, en represalia por decisiones judiciales que considerada arbitrarias, en especial la que en 2020 bloqueó el nombramiento de Alexandre Ramagem como director general de la Policía Federal. “Realmente le deberían haber cortado la cabeza cuando impidió que el presidente nombrara a Ramagem”, afirmó Soares en el audio, dejando en evidencia la radicalización y la motivación detrás del complot. La operación “Contragolpe”, dirigida por la Policía Federal, ha derivado en la detención de Soares y otros cuatro militares involucrados en la conspiración. Según el informe oficial, los conspiradores planificaban un ataque coordinado que incluía la presencia de soldados apostados frente a la residencia de Moraes en Brasilia, en espera de la oportunidad para ejecutar su plan de neutralización. Además, los audios revelan la participación y entusiasmo de otros miembros de la corporación policial. Un delegado, cuya identidad no ha sido divulgada, manifestó su fervor por la operación golpista: “¡Gran Wladimir! Tú y yo estaremos en el equipo para arrestar y matar a los opositores”. El juez Alexandre de Moraes es una figura clave en el contexto político brasileño. Fue encargado de resolver un recurso presentado por Hugo Motta, presidente de la Cámara de Diputados, contra la decisión de la primera sala del STF que suspendió parcialmente un proceso penal contra Ramagem, quien además fue director general de la Agencia Brasileña de Inteligencia. Hugo Motta mismo está bajo investigación por presunta participación en actividades golpistas posteriores a las elecciones de 2022. La semana pasada, el Supremo Tribunal Federal bloqueó una resolución de la Cámara baja que suspendía la acción penal, decisión que podría afectar no solo a Ramagem, sino también a otros acusados vinculados a la trama golpista, entre ellos el expresidente Jair Bolsonaro. Estos hechos evidencian la gravedad de las amenazas a la democracia brasileña y subrayan la importancia de la justicia y la vigilancia institucional para preservar el orden constitucional. La investigación continúa abierta mientras el país sigue conmocionado por la magnitud de esta conspiración interna.

Rusia fue, es y será invencible ante el nazismo, asegura Putin

Moscú, 9 may (Prensa Latina) El presidente de Rusia, Vladimir Putin, aseguró hoy que su país fue, es y será invencible ante el nazismo y los planes de ocupar el gigante euroasiático. PRENSA LATINA «Rusia ha sido y seguirá siendo una barrera indestructible contra el nazismo, la rusofobia y el antisemitismo, y luchará contra las tropelías cometidas por los defensores de estas ideas agresivas y destructivas. La verdad y la justicia están de nuestro lado», sentenció en su discurso al inicio del desfile militar por el aniversario 80 de la victoria soviética sobre la Alemania nazi. Hoy todos estamos unidos por sentimientos de alegría y tristeza, orgullo y gratitud, adoración por la generación que aplastó al nazismo y conquistó la libertad para toda la humanidad a costa de millones de vidas, remarcó el mandatario. Al respecto, destacó que los padres, abuelos y bisabuelos salvaron la patria y les legaron la defensa de esta, así como estar unidos y defender con firmeza los intereses nacionales, historia milenaria, cultura y valores tradicionales. En ese sentido, el jefe de Estado manifestó que hoy todo el pueblo del territorio eslavo, como herederos de los vencedores, celebra la festividad del 9 de mayo como la más importante para toda la nación, para cada familia, para cada uno de los rusos. Putin destacó que Rusia «recuerda las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y nunca aceptará la distorsión de sus acontecimientos, pues casi el 80 por ciento de la población del planeta fue arrastrada a la órbita ardiente del conflicto bélico”. La derrota completa de la Alemania nazi, del Japón militarista y de sus satélites en diferentes regiones del mundo se logró mediante los esfuerzos conjuntos de los países de las Naciones Unidas, recordó Igualmente, recalcó que la apertura de un segundo frente en Europa, después de las batallas decisivas en el territorio de la Unión Soviética, acercó la Victoria. “Valoramos altamente la contribución a nuestra lucha común de los soldados de los ejércitos aliados, los participantes de la resistencia y el valiente pueblo de China. Todos los que lucharon por un futuro de paz”, enalteció Putin. El dignatario instó a toda la sociedad rusa a seguir admirando a los veteranos, su amor sincero por su patria, su determinación de defender su hogar, los valores del humanismo y la justicia. Demos a estas tradiciones, a este gran patrimonio lo más importante de nuestro corazón y transmitámoslo a las futuras generaciones, insistió el jefe de Estado. En ese contexto, aseguró que todo el país, la sociedad y el pueblo apoyan a los participantes en la operación militar especial en Ucrania. «Estamos orgullosos de su valor y determinación, de la fortaleza que siempre nos ha traído solo la victoria», argumentó. Siempre confiaremos en nuestra unidad en los asuntos militares y pacíficos, en el logro de objetivos estratégicos, en la solución de problemas en nombre de Rusia, su grandeza y prosperidad, concluyó el presidente. El discurso de Putin estuvo seguido de un desfile militar en honor a la memoria de los héroes soviéticos. Columnas de carros blindados, camiones lanzacohetes, tractores, tanques y otros vehículos oruga marcharon este viernes por la Plaza Roja de Moscú, para conformar más de 180 unidades de material bélico expuesto. Asimismo, desfilaron 11 mil 500 militares de las diferentes formaciones armadas del país eslavo, de los cuales mil 500 son participantes activos del conflicto armado en territorio ucraniano, además de 13 alineaciones en representación de países amigos. Líderes de cerca de una treintena de países asistieron a la celebración, entre ellos los presidentes de Brasil, Venezuela y Cuba, Luiz Inácio Lula da Silva, Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel, respectivamente, así como el líder chino, Xi Jinping, y el mandatario serbio, Aleksandar Vucic. npg/odf

Lula alza la voz por la democracia en aniversario del golpe de 1964

Hoy es día de recordar la importancia de la democracia, los derechos humanos y la soberanía del pueblo para elegir en las urnas a sus líderes y trazar su futuro», escribió Lula en la red social X. Por César Dalmasi Guzmán Brasilia, 1 abril 2025. – En un mensaje cargado de simbolismo político, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva conmemoró este lunes los 61 años del golpe militar de 1964 con una defensa cerrada de la democracia brasileña, en lo que muchos interpretan como un guiño al actual momento de tensiones institucionales. Un llamado contra los fantasmas del autoritarismo Desde su cuenta en X (antes Twitter), el mandatario dejó claro que la fecha no pasa desapercibida: \»Hoy es día de recordar la importancia de la democracia, los derechos humanos y la soberanía del pueblo para elegir en las urnas a sus líderes\», escribió. Sus palabras apuntaron, sin nombrarlos directamente, a los sectores bolsonaristas que el 8 de enero de 2023 asaltaron las sedes de los Tres Poderes,  y a quienes ahora enfrentan juicio por intento de golpe de Estado.*\»Sigan fuertes y unidos contra las amenazas autoritarias que, por desgracia, todavía insisten en sobrevivir\», exhortó Lula, en un claro mensaje a sus bases. Democracia o nada El líder del Partido de los Trabajadores (PT) fue categórico: \»No hay desarrollo inclusivo sin que la voz del pueblo sea escuchada\», remarcó, defendiendo el modelo inaugurado con la Constitución de 1988. Sus declaraciones contrastan con el silencio oficial de las Fuerzas Armadas, que por segundo año consecutivo evitaron conmemorar —o repudiar— la fecha. Según Folha de S.Paulo, el ministro de Defensa, José Mucio, busca equilibrar las demandas del gobierno con los ánimos de los cuarteles. El peso del 8 de enero El contexto no es casual: la semana pasada, el Supremo Tribunal Federal (STF) decidió que Jair Bolsonaro y siete aliados serán juzgados penalmente por “intento de abolir el Estado Democrático\» tras las elecciones de 2022. Lula, al evocar los \»períodos oscuros\» de Brasil, parece recordar que la sombra del autoritarismo aún ronda. Su discurso, aunque conciliador en forma, es un llamado de atención en un año en que el STF también revisará la amnistía de la dictadura (1964-1985). Entre el pasado y el presente Mientras el gobierno optó por no oficializar actos sobre el 31 de marzo, Lula usó sus redes para marcar posición: \»Hace 40 años vivimos en democracia, y seguiremos así\»*, afirmó. La jugada refleja la delicada ecuación política que maneja el mandatario: honrar la memoria histórica sin avivar divisiones, en un Brasil que aún sangra por las heridas abiertas del bolsonarismo.