Libertad de prensa en jaque: Persio Maldonado advierte que nuevo Código Penal podría imponer penas de prisión por difamación e injuria
El presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios alerta que artículos como el 208, que castiga con dos a cinco años de cárcel a quienes difamen a través de medios tradicionales o digitales, amenazan con generar autocensura y contradicen criterios previos del Tribunal Constitucional. Por: Brendalis Reyes SANTO DOMINGO. – El presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios (SDD), Persio Maldonado, lanzó una severa advertencia sobre las implicaciones que el nuevo Código Penal, cuya vigencia está prevista para agosto próximo, tendría sobre el ejercicio del periodismo, la libertad de expresión y el derecho ciudadano a denunciar asuntos de interés público. En una intervención medida pero de hondo calado, Maldonado señaló que ciertas disposiciones del texto legal reintroducen figuras punibles que el país había dejado atrás por considerarlas lesivas a la democracia. El directivo concentró su inquietud en los artículos relativos a la difamación y la injuria, al advertir que la restitución de penas privativas de libertad para estos delitos —eliminadas en el pasado por mandato constitucional— podría sembrar el temor en redacciones, plataformas digitales y voces ciudadanas que denuncian actos de corrupción o irregularidades. “Una ley excesivamente severa no protege el honor; lo que hace es silenciar”, sentenció Maldonado durante un encuentro con periodistas. El artículo 208 del nuevo cuerpo normativo contempla sanciones de dos a cinco años de prisión, además de multas económicas, para quienes resulten culpables de difamación cometida a través de medios de comunicación tradicionales, plataformas digitales, redes sociales u otros soportes electrónicos. A juicio de Maldonado, esta disposición no solo resulta desproporcionada, sino que además entra en contradicción con criterios previamente establecidos por el Tribunal Constitucional dominicano, el cual en decisiones anteriores había suprimido la cárcel como castigo para estos casos al entender que afecta directamente el ejercicio de la libertad de expresión. “El efecto será la autocensura. El periodista pensará dos veces antes de investigar, y el ciudadano dudará antes de alzar la voz”, advirtió el también veterano comunicador, quien abogó por un modelo de sanciones centrado en la reparación del daño y no en la privación de libertad. Maldonado recordó que la prensa libre no es un privilegio, sino un pilar del Estado de derecho, y que poner en riesgo su función fiscalizadora —en un país donde la corrupción y el manejo opaco de lo público siguen siendo asignaturas pendientes— equivale a debilitar la propia democracia. A solo meses de que entre en vigor la nueva legislación penal, el debate nacional se intensifica. Organizaciones defensoras de la libertad de expresión, colegios de periodistas y universidades han comenzado a sumar sus voces a la de Maldonado, exigiendo una revisión profunda de los artículos que limitan derechos fundamentales. Mientras tanto, el Congreso y el Poder Ejecutivo guardan silencio, y el país observa con cautela si el nuevo Código Penal será una herramienta de justicia o, por el contrario, una espada sobre la cabeza de quienes se atreven a contar la verdad.
La libertad de prensa en juego en las elecciones presidenciales de EE. UU.
La libertad de prensa también se juega su futuro en las elecciones presidenciales de hoy, tras una campaña en que el candidato republicano, el expresidente Donald Trump (2017-2021), ha atacado sin descanso a los medios de comunicación convencionales justo cuando estos sufren una grave crisis existencial por la caída del negocio y la irrupción de las redes sociales. Por Julio Guzmán Acosta En medio del debate para las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la libertad de prensa se encuentra en una encrucijada crítica. A medida que se ha intensificado la campaña, el expresidente Donald Trump, candidato republicano, ha lanzado una serie de ataques contra los medios de comunicación convencionales, lo que ha generado preocupación entre defensores de la prensa y expertos en derechos humanos. Esta situación se produce en un momento en que la prensa enfrenta una crisis existencial, marcada por la caída de ingresos y la creciente influencia de las redes sociales. La Primera Enmienda de la Constitución de EE. UU. garantiza la libertad de prensa y de expresión, y la prensa ha desempeñado históricamente un papel fundamental como fiscalizador del poder. Sin embargo, la retórica incendiaria de Trump ha llevado a un aumento en la desconfianza hacia los medios, especialmente entre los votantes republicanos. Según un informe del Pew Research Center, la confianza en los medios de comunicación está en su punto más bajo, y muchos atribuyen esta tendencia, al menos en parte, a la influencia de Trump. Ataques a la Prensa: Un Patrón Preocupante En los últimos meses, Trump ha atacado a la prensa más de 100 veces, un promedio de más de dos veces por día, según Reporteros Sin Fronteras (RSF). Durante sus mítines, es común que designe a los medios como \\\»fake news\\\» y aliente a sus seguidores a abuchear a los periodistas presentes. Este tipo de retórica no solo socava la credibilidad de los medios, sino que pone en peligro a los periodistas en el ejercicio de su trabajo crea un ambiente hostil contra ellos. El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) ha expresado su preocupación por el acoso y las amenazas dirigidas a los medios durante la campaña de Trump. La organización advierte que, independientemente del resultado electoral, será difícil desactivar la creciente tensión en el periodo postelectoral, lo que podría tener consecuencias negativas para la prensa. El Papel del Gobierno en la Protección de la Prensa Reporteros Sin Fronteras destaca que el tono y las políticas de un presidente pueden influir de manera importante en la protección de la libertad de prensa. En contraste con la administración de Trump, el gobierno de Joe Biden ha adoptado un enfoque más positivo, publicando guías para la policía sobre cómo tratar a los medios durante los disturbios. Este tipo de medidas son vistas como un paso hacia la protección de la prensa y la promoción de un entorno más seguro para los periodistas. La Influencia de las Redes Sociales La crisis que enfrenta la prensa tradicional se ve exacerbada por el auge de las redes sociales, que han comenzado a ocupar el espacio que antes pertenecía a los medios convencionales en la formación de la opinión pública. Los comentarios virales y los memes se han convertido en herramientas poderosas que moldean la narrativa política, a menudo desviando la atención de cuestiones más serias. Por ejemplo, comentarios despectivos de un \\\»telonero\\\» de Trump sobre Puerto Rico y afirmaciones controvertidas sobre la comunidad haitiana han generado un torrente de reacciones en redes sociales, obligando a los candidatos a ajustar sus mensajes. Mientras tanto, los medios tradicionales se encuentran en una encrucijada, cuestionando si respaldar a un candidato les ayudará a recuperar credibilidad o, por el contrario, les perjudicará. El Washington Post, por ejemplo, ha perdido 250,000 suscriptores tras la decisión de su propietario, Jeff Bezos, de no apoyar a Kamala Harris. Conclusión: Un Futuro Incierto para la Libertad de Prensa Ya con las urnas abiertas para las elecciones, el futuro de la libertad de prensa en Estados Unidos pende de un hilo. La retórica agresiva de Trump y el creciente desprestigio de los medios tradicionales plantean serias preguntas sobre el papel de la prensa en la democracia estadounidense. Con la influencia de las redes sociales en aumento y la desconfianza hacia los medios en su punto más bajo, el próximo gobierno tendrá un papel crucial en la defensa de la libertad de prensa y en la restauración de la confianza pública en los medios de comunicación. La situación es un recordatorio de que la libertad de prensa no es solo un derecho, sino un pilar fundamental de la democracia que necesita ser protegido y defendido en tiempos de crisis.
Lula calificó de victoria democrática liberación de Julian Assange

Brasilia, 26 jun (Prensa Latina) El presidente brasileño Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aplaudió hoy la liberación del periodista australiano Julian Assange, fundador de la plataforma de información WikiLeaks, y calificó el hecho de victoria democrática. PRENSA LATINA «El mundo es un poco mejor y menos injusto hoy. Julian Assange es libre después de mil 901 días en la cárcel. Su liberación y regreso a casa, aunque tardíamente, representan una victoria democrática y la lucha por la libertad de prensa», escribió Lula en la red social X. Assange salió de la cárcel en el Reino Unido el lunes después de llegar a un acuerdo con la justicia de Estados Unidos para declararse culpable en cargos de espionaje. Como el tiempo de condena ya se cumplió en la «prisión preventiva», fue puesto en libertad. Desde 2010, Lula defiende al comunicador en declaraciones públicas, cuando WikiLeaks comenzó a divulgar documentos secretos de gobiernos y el fundador fue arrestado. El 19 de mayo, el exsindicalista pidió nuevamente su libertad. «Espero que termine la persecución contra Assange y vuelva a tener la libertad que merece lo más rápido posible», rasgueó en X, en aquella ocasión. Consideró que el australiano debería haber sido premiado por revelar «secretos de los poderosos» en lugar de estar preso. Anteriormente, Lula denunció en junio de 2022 que los verdaderos criminales son los espías de Estados Unidos que tuvieron sus actividades filtradas por WikiLeaks. «Si alguien cometió un crimen, fue quien, en nombre de Estados Unidos, estaba espiando al planeta Tierra, espiando a otros países, incluso espiando a nuestra (empresa petrolera) Petrobras, incluso accionando nuestra Petrobras luego del descubrimiento del presal (áreas profundas de reservas petrolíficas)», remarcó. A partir de 18 cargos relacionados con supuestas violaciones de la ley de espionaje que se le imputan, Assange pudo ser condenado a 175 años de cárcel. Entre otros detalles, los documentos de WikiLeaks revelaron que el ejército estadounidense mató a cientos de civiles durante la guerra de Afganistán en incidentes no revelados anteriormente. Según información confidencial de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos y de WikiLeaks en 2015, también funcionarios estadounidenses espiaron en Brasil al gobierno de la entonces presidenta Dilma Rousseff (2011-2016). Un total de 29 teléfonos de miembros y exintegrantes de su gestión fueron intervenidos. Rousseff enfrentó en 2016 un golpe parlamentario judicial que la sacó del poder.
La Lucha por la Libertad de Prensa: El Caso de Julian Assange

Por Julio Guzman Acosta En las calles de Londres, frente al imponente edificio neogótico que alberga los Tribunales Reales de Justicia, se ha desatado una manifestación sin precedentes. Cientos de personas se han congregado para expresar su solidaridad con Julian Assange, el cofundador del portal de filtraciones Wikileaks. Su esposa, Stella Assange, ha proclamado: “Todo el mundo nos está mirando”. La escena recuerda a las históricas protestas de 1968 en Chicago, cuando los manifestantes coreaban la misma frase en contra de la guerra de Vietnam. La campaña internacional para evitar la extradición de Assange a Estados Unidos ha movilizado a activistas y oradores comprometidos con la causa de la libertad de prensa. Pero, ¿qué hay detrás de este caso? La defensa de Assange sostiene que la acusación en su contra está motivada políticamente. Según ellos, el proceso judicial oculta la verdadera naturaleza de los cargos. El señor Assange, alegan, no es un criminal, sino un periodista que cumplió con su deber al exponer actos graves ante la opinión pública. Obtener y publicar información clasificada veraz y de interés público es parte de su labor periodística habitual. El abogado de Assange, Ed Fitzgerald, denuncia que reclamar su extradición por una ofensa política es un abuso del proceso judicial. La necesidad de proteger a quienes arriesgan su vida para informar al mundo es crucial en una sociedad democrática. La libertad de prensa no debe ser sacrificada en aras de intereses políticos. Este caso trasciende las fronteras y nos recuerda la importancia de defender la verdad y la ética en el periodismo. La lucha por la libertad de prensa está en juego, y todos somos testigos. Que la historia nos recuerde que, en este momento crucial, alzamos nuestras voces en defensa de la justicia y la transparencia.