El poder amenaza al periodismo: la tentación autoritaria de Donald Trump

En la madrugada —esa hora en la que el poder cree que nadie mira— estalló un episodio que retrata con crudeza una pulsión vieja y peligrosa: el intento sistemático de amordazar a la prensa. El rostro visible de esta denuncia fue David Muir, pero el problema desborda un nombre propio. El poder señalado vuelve a ser el mismo: Donald Trump. Cuando un funcionario de la categoría del presidente estadounidense intenta frenar una investigación con amenazas directas, no discute ideas: impone miedo. No ejerce liderazgo democrático: ensaya control. Y cuando el blanco es un periodista, el objetivo real no es una persona, sino el derecho colectivo de la sociedad al acceso a la información. No se trata de un exabrupto aislado, sino de un patrón de conducta que busca disciplinar, intimidar y domesticar al periodismo. Ese patrón se ha vuelto aún más explícito con el arresto de periodistas en ejercicio de su labor profesional, un hecho que encendió la alarmas incluso dentro del propio establishment político estadounidense. Tras el apresamiento de Don Lemon y Georgia Fort, detenidos mientras cubrían una manifestación en una iglesia cuyo pastor mantiene presuntos vínculos con el ICE, la exvicepresidenta de Estados Unidos Kamala Harris emitió una declaración pública de extraordinaria gravedad institucional. “La Primera Enmienda es una garantía esencial para todos los estadounidenses: nos protege el derecho a expresarnos, a informar y a exigir cuentas a quienes ejercen el poder sin miedo a represalias.” Harris no se limitó a una defensa abstracta de la libertad de expresión. Señaló directamente al poder político responsable: “Hoy, Donald Trump y su administración vuelven a atropellar nuestras libertades y derechos fundamentales. Los periodistas Don Lemon y Georgia Fort estaban cumpliendo con su deber de informar al pueblo estadounidense y, aun así, fueron arrestados por hacerlo.” Y fue más allá, al advertir sobre la deriva autoritaria que se consolida: “Donald Trump sigue acumulando poder y demostrando un desprecio alarmante por el estado de derecho. Este arresto representa otro golpe contra nuestras libertades, y debería provocarnos alarma e indignación a todos.” Estas palabras no provienen de la periferia del sistema, sino del corazón mismo del poder institucional estadounidense, lo que vuelve aún más inquietante el escenario. Cuando una exvicepresidenta invoca la Primera Enmienda para denunciar la persecución a periodistas, no estamos ante una polémica mediática, sino frente a una crisis democrática. El guion es conocido en América Latina y en cualquier sociedad que haya rozado el autoritarismo: primero llegan los “consejos” en voz baja; luego las llamadas que no se devuelven; después las advertencias explícitas; finalmente, las detenciones ejemplificadoras. El mensaje es simple y brutal: investigar tiene costo. Así se mutila la democracia desde adentro, sin tanques, pero con miedo. Quienes relativizan estos hechos alegando que “es parte del juego político” blanquean la intimidación. La prensa no presiona: interroga. No conspira: documenta. No gobierna: controla al que gobierna. Criminalizar esa función es criminalizar la democracia misma. La intimidación al periodismo no nace del enojo por preguntas incómodas; nace del temor a respuestas que se aproximan. Donde hay documentos ocultos, flujos financieros opacos y llamadas fuera de registro, la tentación autoritaria se acelera. El poder que se cree impune odia la libertad de expresión. Defender al periodismo hoy no es defender una corporación mediática: es defender el derecho del pueblo a la verdad. Callar frente a estas prácticas es normalizar el autoritarismo. Y aceptar el miedo como regla es renunciar a la democracia. Laprensa no responde al poder. Lo cuestiona. Y cuando el poder intenta someterla, es el deber ciudadano levantarse en defensa de quienes informan. Porque sin periodismo libre y veraz no hay democracia, y sin democracia no hay futuro.
Kamala Harris reaparece y advierte que EE.UU. está al borde de una “crisis constitucional”

Por César Dalmasi Guzmán California, 30 de abril de 2025 — La exvicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, reapareció este miércoles en la escena política con un contundente discurso en el que alertó que el país se encuentra al borde de una “crisis constitucional”. En un evento celebrado en su estado natal, California, Harris criticó duramente al presidente Donald Trump y advirtió que los “pesos y contrapesos” que sostienen la democracia estadounidense han “empezado a ceder”. “Cuando colapsan por completo —si el Congreso no cumple con su función, o si la Corte falla en hacer la suya, o incluso si ambos hacen su parte pero el Presidente los desafía de todos modos— eso se llama una crisis constitucional”, sentenció la exvicepresidenta, quien perdió las elecciones generales de noviembre frente a Trump. La intervención de Harris llega justo un día después de que se cumplieran los primeros 100 días del Gobierno republicano y en medio de la incertidumbre sobre sus próximos pasos políticos. Desde su derrota electoral, Harris se ha mantenido alejada de la esfera pública, aunque se especula sobre su posible candidatura a la gobernación de California. A pesar de su análisis sombrío sobre el estado actual del Gobierno, Harris reconoció el “coraje” de políticos y activistas que expresan su oposición al trumpismo. Además, elogió el valor de jueces, legisladores y universidades que defienden los valores democráticos. Durante su discurso mencionó a legisladores como Chris Van Hollen, Bernie Sanders y Corey Booker, y criticó al presidente Trump por haber “abandonado” los valores estadounidenses de igualdad y derechos inalienables. Acusó al mandatario de impulsar políticas que buscan privatizar la sanidad pública, reducir la financiación a las escuelas y otorgar beneficios financieros a los más ricos. Desde la derrota en noviembre, el Partido Demócrata ha estado en búsqueda de un mensaje cohesivo que movilice a sus bases, de cara a las elecciones de medio término del próximo año, donde se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los del Senado. La reapertura del discurso de Kamala Harris marca un nuevo capítulo en la política estadounidense, en un momento de alta polarización y desafíos para la democracia del país.
Joe Biden Reaparece y Critica el \»Daño y Destrucción\» Causado por Trump

Por Julio Guzmán Acosta Chicago, Illinois – El expresidente Joe Biden hizo su primera aparición pública desde que dejó la Casa Blanca, en un discurso centrado en la defensa de la Seguridad Social. En su intervención, que tuvo lugar en una conferencia de abogados y representantes de personas con discapacidad, Biden no escatimó en críticas hacia la administración de su sucesor, Donald Trump, a quien se refirió de manera indirecta como \»este tipo\». Biden, de 82 años, destacó que en menos de 100 días de gobierno de Trump se ha causado \»tanto daño y tanta destrucción\» que resulta \»impresionante\». Aunque se mantuvo centrado en el tema de la Seguridad Social, sus comentarios reflejaron una preocupación más amplia sobre el rumbo de la política estadounidense bajo la nueva administración. El expresidente subrayó las consecuencias del recorte de personal en la Administración de la Seguridad Social, donde se han despedido a 7,000 empleados, incluidos muchos funcionarios de carrera experimentados. “Ya podemos ver los efectos. Por ejemplo, miles de personas utilizan el sitio web de la Seguridad Social todos los días, pero ahora la División de Tecnología se ha reducido a la mitad, y el sitio web se está colapsando”, denunció Biden, advirtiendo sobre el riesgo de que las prestaciones se retrasen o interrumpan por primera vez en la historia del sistema. Biden también criticó al secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien hizo comentarios insensibles sobre la importancia de los cheques de pensión para las personas mayores. “Probablemente, sea una mujer encantadora. Pero ¿qué pasa con esa madre de 94 años que vive sola y depende de ese cheque mensual para alimentarse?”, cuestionó. El expresidente utilizó su discurso para advertir sobre una amenaza constante que, según él, algunos miembros republicanos del Congreso representan para la Seguridad Social, acusándolos de seguir una estrategia para desmantelar la institución. “Quieren destrozarlo para poder robarlo”, citó, refiriéndose a la intención de facilitar recortes de impuestos que benefician a los más ricos. Biden, que dejó el cargo con una baja popularidad debido a la inflación y la inmigración irregular, también reflexionó sobre su decisión de no postularse de nuevo, temiendo que su vicepresidenta, Kamala Harris, no pudiera derrotar al republicano en una posible contienda. Sin embargo, se mostró convencido de que podría haber tenido la oportunidad de vencer a Trump nuevamente, como lo hizo en 2020. La reaparición de Biden, aunque marcada por un tono más calmado y consciente, resalta la polarización política en Estados Unidos y la continua influencia de Trump en el discurso político del país. A medida que Biden defiende su legado y critica a la administración actual, la batalla por el futuro de la Seguridad Social se perfila como un tema crucial en la agenda política estadounidense.
El declive moral de un imperio
Entre Washington, Lincoln, Kennedy, hay una diferencia del cielo a la tierra con Trump. Los primeros respetaron la solemnidad de sus investiduras; Trump es un chabacano, narcisista, turbero, exagerado, que no respeta las leyes ni las normas, con la agravante de que se cree el centro del universo. Por Freddy González El Imperio romano, el más poderoso de la antigüedad, comenzó su declive después del asesinato del emperador Julio César, la muerte de Augusto y de Tiberio, y el ascenso al trono del esquizofrénico y desquiciado Calígula, el mitómano y pervertido de Nerón, y el farsante e impostor Lucio Aurelio Cómodo, último emperador de la dinastía Antonina. Como cabeza de un imperio que sojuzgó, expolió y esclavizó pueblos enteros. No había diferencia entre César y Nerón, entre Augusto y Calígula, entre Tiberio y Cómodo. Sus métodos eran iguales y sus propósitos similares, imperiales y esclavistas. Solo los distinguían la sobriedad y la solemnidad en el ejercicio del poder. Igual podría decirse del pasado proceso electoral de la gran potencia del Norte, entre la vicepresidenta Kamala Harris y Donald Trump, ambos representan los intereses de los grandes grupos económicos, de los halcones del Pentágono y las grandes compañías de fabricación de materiales bélicos. No es mi intención defender a los mal llamados demócratas estadounidenses porque si ha habido gobiernos que han ejercido su poder para imponer su voluntad imperial, son ellos. En nuestro país intervinieron dos veces en el siglo pasado; también en Haití, y participaron en las dos grandes guerras, iniciaron la guerra fría, la guerra de Corea; intervinieron en Vietnam, y autores del fallido desembarco de la bahía de Cochinos en Cuba, por lo que, no tenemos ningún motivo para apoyar ninguna candidata de ese litoral. Pero es evidente que no es lo mismo ni nunca será igual, George Washington, Abraham Lincoln o John F. Kennedy que Donald Trump, todos tenían objetivos similares, desarrollar su país y consolidarlo como un gran imperio a lo largo y ancho del hemisferio norte. Entre Washington, Lincoln, Kennedy, hay una diferencia del cielo a la tierra con Trump. Los primeros respetaron la solemnidad de sus investiduras; Trump es un chabacano, narcisista, turbero, exagerado, que no respeta las leyes ni las normas, con la agravante de que se cree el centro del universo. Con un lenguaje soez y sin ningún respeto por las comunidades de migrantes exacerbando el odio y la xenofobia contra ella, y levantado un ultranacionalismo tal cual como lo hizo Adolf Hitler, contra lo que él consideraba razas inferiores. No tengo porqué defender a Kamala, ese es un papel de ellos, porque en el fondo defienden los mismos intereses y cuya única diferencia entre ambos partidos son los colores y los animales que los simbolizan. El color azul y el asno representa el Partido Demócrata; el color rojo y el elefante representa el Partido Republicano. Sin embargo, es evidente que Kamala es más fácil de digerir, menos ácida y de un trago más suave de sorber que la retama de Trump, por su condición de mujer, negra y descendiente de migrantes. La victoria aplastante de Donald Trump y el Partido Republicano que conquistó ambas cámaras no significa un giro hacia la derecha como se ha querido significar porque ambas organizaciones son de derecha, más bien es el peligro del crecimiento del ultranacionalismo, la xenofobia y que lo que eso ha representado y representa para la humanidad lo que debe movernos a preocupación. El nuevo ascenso de Trump al poder podría significar el declive de la gran potencia del norte como lo fue el Imperio Romano tras el paso por el poder de Calígula, Nerón y Cómodo por las coincidencias en sus extravagancias y excentricidades. El tiempo el justo juez que pone cada cosa en su lugar, tendrá la última palabra.
Donald Trump regresa a la Casa Blanca con discurso misógino y racista
• Con la victoria en Wisconsin Trump alcanzó los 270 votos electorales que le devuelve a la Casa Blanca Por Julio Guzmán Acosta Washington D.C. – En una situación que muchos dudaban por lo errático de su discurso, Donald Trump fue elegido como el 47mo presidente de Estados Unidos este miércoles, marcando un regreso polémico para el expresidente que había dejado el cargo en medio de controversias y un asalto violento al Capitolio en 2021. Con su victoria en Wisconsin, Trump logró los 270 votos electorales necesarios para asumir nuevamente la presidencia, desafiando las expectativas de muchos analistas políticos. La campaña de Trump se caracterizó por un enfoque agresivo y polarizador, donde atacó a su rival demócrata, la vicepresidenta Kamala Harris, con un lenguaje que muchos consideraron misógino y racista. Presentó una narrativa apocalíptica sobre un país invadido supuestamente por migrantes violentos, mensaje dirigido especialmente a votantes hombres en un contexto de creciente descontento social. En su discurso de victoria, Trump afirmó haber obtenido \\\»un mandato poderoso y sin precedentes\\\». Este triunfo se produce en un medio de una electoral tumultuosa, marcado por dos intentos de asesinato contra Trump y un cambio de candidato en el Partido Demócrata a un mes de su convención. A partir del 20 de enero, el expresidente enfrentará una serie de desafíos, incluyendo la polarización política y crisis globales que amenazan la influencia de Estados Unidos en el mundo. Trump, quien se convertiría en el primer expresidente en regresar al poder desde Grover Cleveland en 1892, también sería el primer presidente elegido tras haber sido condenado por un delito grave. A sus 78 años, se convertiría en el presidente de mayor edad en asumir el cargo, mientras que su compañero de fórmula, el senador JD Vance, de 40 años, se convertiría en el miembro de mayor rango de la generación millennial en el gobierno estadounidense. Con un Congreso mayormente alineado con su visión, Trump planea implementar rápidamente una agenda radical que transformaría casi todos los aspectos del gobierno federal. Sus críticos han expresado preocupaciones sobre las implicaciones de su regreso para la democracia, dado su historial de alabanza a líderes autoritarios y su retórica incendiaria. Durante la campaña, Trump canalizó el descontento popular, aprovechando las frustraciones por el aumento de precios y el miedo a la delincuencia. Su retórica, que a menudo rozaba lo absurdo, incluyó afirmaciones sobre migrantes robando mascotas y un mitin donde un tiroteo dejó a un seguidor muerto, un evento que Trump utilizó para intensificar su mensaje de lucha. A pesar de las múltiples acusaciones legales que enfrenta, incluyendo un juicio por delitos graves en Nueva York y otros casos de interferencia electoral, Trump ha logrado consolidar su posición como líder indiscutible del Partido Republicano. Su capacidad para presentarse como víctima de un sistema que lo persigue ha resonado con una base de votantes cada vez más escéptica de las instituciones. A medida que se prepara para su regreso a la Casa Blanca, Trump ha prometido una agenda radical que incluye la mayor deportación en la historia del país y un enfoque de política exterior que podría alterar alianzas tradicionales. Con la intención de rodearse de leales que promulguen su agenda sin cuestionamientos, Trump se muestra decidido a implementar cambios transcendentales desde el primer día de su segundo mandato. El regreso de Trump a la presidencia plantea interrogantes sobre el futuro de la democracia estadounidense y el rumbo del país en un momento de creciente división y tensión social. Con su estilo provocador y su enfoque polarizador, el expresidente está listo para dejar su huella en la política estadounidense una vez más.
Un millón de dominicanos podrán ejercer el voto en las elecciones de Estados Unidos
Solo en Nueva York los dominicanos elegibles para votar representan aproximadamente el 16 % del total de latinos. Por Thiago Zorrilla Acosta Hoy 5 de noviembre, las calles de Nueva York vibran con una energía palpable. La ciudad, hogar de la mayor comunidad dominicana fuera de la isla, se prepara para un evento que trasciende fronteras: las elecciones generales de Estados Unidos. En este contexto, el congresista Adriano Espaillat estima que cerca de 1 millón de dominicanos son elegibles para ejercer su derecho al voto, una cifra que oscila entre 800,000 y 1 millón. Este número no es solo un dato; representa la voz de una comunidad que ha encontrado en la democracia estadounidense un espacio para hacer escuchar sus demandas y aspiraciones. En el bullicioso barrio de Washington Heights, donde los colores de la bandera dominicana ondean con orgullo, se siente la emoción de los votantes. Más de 900,000 dominicanos residen en Nueva York, y de ellos, se estima que más de 350,000 están listos para participar en esta contienda electoral. La diáspora dominicana, que ha crecido y se ha consolidado en la Gran Manzana, se convierte en un actor clave en el panorama electoral, representando aproximadamente el 16% del total de hispanos elegibles para votar en el estado. A nivel nacional, los latinos han alcanzado un peso político importante: son la minoría étnica más numerosa en Estados Unidos, constituyendo el 14% del electorado. Para estas elecciones, se estima que 36.2 millones de latinos son elegibles para votar, lo que equivale a casi el 15% de todos los votantes en el país. Sin embargo, a pesar de este crecimiento, la participación electoral sigue siendo un desafío. En las elecciones de 2020, solo el 61% de los latinos elegibles se registró para votar, y de ellos, el 88% acudió a las urnas. Entre los dominicanos, hay un grupo especial que se prepara para ejercer su derecho al voto por primera vez. umbral.local/ ha conversado con Rafael Figueroa, un joven de 18 años, que votara por primera vez. Con una mezcla de nerviosismo y emoción, comparte su experiencia: “Es la primera vez que puedo votar y siento que es una gran responsabilidad. Los candidatos están haciendo campañas intensas, y es crucial que elijamos bien”. Su voz indica que ejercerá su voto con la esperanza de una generación que busca un futuro mejor, consciente de que su voto puede marcar la diferencia. En contraste, con Rafael Figueroa, Belkys Castro, una dominicana que reside en Florida, se siente emocionada por la oportunidad de votar, pero su perspectiva es diferente. “Mi voto es republicano. He esperado mucho tiempo para poder ejercerlo en este país que me ha dado tantas oportunidades”, dice con determinación. Su historia es un recordatorio de que, a pesar del mensaje racista del candidato Donal Trump, dentro de la comunidad dominicana, hay una diversidad de opiniones y preferencias políticas que enriquecen el debate electoral. La participación de los dominicanos en estas elecciones no solo es un acto de ciudadanía; es un reflejo del creciente papel de la diáspora en el proceso democrático estadounidense. Con un número de votantes elegibles y una población joven que se involucra activamente, los dominicanos están bien posicionados para influir en el resultado electoral y en las políticas que afectan a sus comunidades. En cada voto, en cada decisión, se siente el eco de una historia de lucha y esperanza que continúa escribiéndose en las urnas de Estados Unidos.
La libertad de prensa en juego en las elecciones presidenciales de EE. UU.
La libertad de prensa también se juega su futuro en las elecciones presidenciales de hoy, tras una campaña en que el candidato republicano, el expresidente Donald Trump (2017-2021), ha atacado sin descanso a los medios de comunicación convencionales justo cuando estos sufren una grave crisis existencial por la caída del negocio y la irrupción de las redes sociales. Por Julio Guzmán Acosta En medio del debate para las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la libertad de prensa se encuentra en una encrucijada crítica. A medida que se ha intensificado la campaña, el expresidente Donald Trump, candidato republicano, ha lanzado una serie de ataques contra los medios de comunicación convencionales, lo que ha generado preocupación entre defensores de la prensa y expertos en derechos humanos. Esta situación se produce en un momento en que la prensa enfrenta una crisis existencial, marcada por la caída de ingresos y la creciente influencia de las redes sociales. La Primera Enmienda de la Constitución de EE. UU. garantiza la libertad de prensa y de expresión, y la prensa ha desempeñado históricamente un papel fundamental como fiscalizador del poder. Sin embargo, la retórica incendiaria de Trump ha llevado a un aumento en la desconfianza hacia los medios, especialmente entre los votantes republicanos. Según un informe del Pew Research Center, la confianza en los medios de comunicación está en su punto más bajo, y muchos atribuyen esta tendencia, al menos en parte, a la influencia de Trump. Ataques a la Prensa: Un Patrón Preocupante En los últimos meses, Trump ha atacado a la prensa más de 100 veces, un promedio de más de dos veces por día, según Reporteros Sin Fronteras (RSF). Durante sus mítines, es común que designe a los medios como \\\»fake news\\\» y aliente a sus seguidores a abuchear a los periodistas presentes. Este tipo de retórica no solo socava la credibilidad de los medios, sino que pone en peligro a los periodistas en el ejercicio de su trabajo crea un ambiente hostil contra ellos. El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) ha expresado su preocupación por el acoso y las amenazas dirigidas a los medios durante la campaña de Trump. La organización advierte que, independientemente del resultado electoral, será difícil desactivar la creciente tensión en el periodo postelectoral, lo que podría tener consecuencias negativas para la prensa. El Papel del Gobierno en la Protección de la Prensa Reporteros Sin Fronteras destaca que el tono y las políticas de un presidente pueden influir de manera importante en la protección de la libertad de prensa. En contraste con la administración de Trump, el gobierno de Joe Biden ha adoptado un enfoque más positivo, publicando guías para la policía sobre cómo tratar a los medios durante los disturbios. Este tipo de medidas son vistas como un paso hacia la protección de la prensa y la promoción de un entorno más seguro para los periodistas. La Influencia de las Redes Sociales La crisis que enfrenta la prensa tradicional se ve exacerbada por el auge de las redes sociales, que han comenzado a ocupar el espacio que antes pertenecía a los medios convencionales en la formación de la opinión pública. Los comentarios virales y los memes se han convertido en herramientas poderosas que moldean la narrativa política, a menudo desviando la atención de cuestiones más serias. Por ejemplo, comentarios despectivos de un \\\»telonero\\\» de Trump sobre Puerto Rico y afirmaciones controvertidas sobre la comunidad haitiana han generado un torrente de reacciones en redes sociales, obligando a los candidatos a ajustar sus mensajes. Mientras tanto, los medios tradicionales se encuentran en una encrucijada, cuestionando si respaldar a un candidato les ayudará a recuperar credibilidad o, por el contrario, les perjudicará. El Washington Post, por ejemplo, ha perdido 250,000 suscriptores tras la decisión de su propietario, Jeff Bezos, de no apoyar a Kamala Harris. Conclusión: Un Futuro Incierto para la Libertad de Prensa Ya con las urnas abiertas para las elecciones, el futuro de la libertad de prensa en Estados Unidos pende de un hilo. La retórica agresiva de Trump y el creciente desprestigio de los medios tradicionales plantean serias preguntas sobre el papel de la prensa en la democracia estadounidense. Con la influencia de las redes sociales en aumento y la desconfianza hacia los medios en su punto más bajo, el próximo gobierno tendrá un papel crucial en la defensa de la libertad de prensa y en la restauración de la confianza pública en los medios de comunicación. La situación es un recordatorio de que la libertad de prensa no es solo un derecho, sino un pilar fundamental de la democracia que necesita ser protegido y defendido en tiempos de crisis.
Venezuela seguirá su curso gane quien gane en EEUU, asegura Maduro
Caracas, 5 nov. – El presidente Nicolás Maduro aseguró hoy que, gane quien gane las elecciones en Estados de Unidos de mañana entre Kamala Harris y Donald Trump, Venezuela seguirá su curso. Por Servicios umbral.local/ Quien llegue a la Casa Blanca debe saber que encontrará en la República Bolivariana un Gobierno revolucionario y bolivariano, “para dialogar y hablar políticamente en base al respeto”, expresó el mandatario en la transmisión de su programa de los lunes Con Maduro +. Subrayó que para su país y América Latina lo convenientes es, gane quien gane, seguir su propio camino y no depender de nadie. El gobernante remarcó que Venezuela jamás dependerá del país norteño y ni será su colonia porque su destino es el crecimiento, la prosperidad y mantener su independencia. Maduro abogó porque ninguno de los candidatos, ni la demócrata ni el republicano, se dejen conducir nuevamente “por las políticas fracasadas del extremismo de los apellidos y las oligarquías venezolanas”. Nosotros, mientras tanto, sigamos nuestro trabajo, destino y futuro, que “jamás dependerá de lo que decidan en el norte”, apostilló. Remarcó que el destino de Caracas depende de “nuestra mente, de nuestras manos y no tenemos que esperar a ver qué sucede en Estados Unidos para avanzar”. El jefe de Estado bolivariano denunció en su programa sobre nuevos planes de desestabilización orquestados por la derecha fascista con los llamados comanditos, los cuales buscan de nuevo generar violencia, terrorismo y fascismo. Alertó a las fuerzas populares, movimientos sociales, comunas, Unidades de Batalla Bolívar-Chávez ante estos nuevos intentos para desestabilizar la paz social del pueblo. Maduro comentó sobre las dos amenazas que penden hoy sobre el país, una asociada a estos grupos fascistas que “tratan de reactivar con poco éxito” planes similares a los ocurridos el 28, 29 y 30 de julio último, cuando 27 personas resultaron asesinadas. La otra, añadió, se corresponde con la preparación de mercenarios que son, lamentablemente, reclutados en el exterior con el propósito de llenar de violencia el territorio nacional. Agregó que disponen de la información, videos y fotografías de cómo captan a estos migrantes, los entrenan y luego los mandan a Venezuela para ejercer la violencia. El dignatario aseguró que nadie podrá evitar que seamos felices y vivamos en paz, y llamó a estar preparados siempre, pendientes de todo para garantizar la paz.
Estados Unidos en elecciones
Washington, 5 nov (Prensa Latina) La demócrata Kamala Harris o el republicano Donald Trump, uno de los dos será el próximo presidente de los Estados Unidos tras las elecciones que se celebran hoy en un país herido por la división política. Prensa Latina Más de 82 millones 700 mil electores ejercieron el voto anticipado ya fuera en persona (unos 44 millones 937 mil) y por correo (más de 37 millones 776 mil) para unos comicios que no solo definirán quién ostentará el cargo como Presidente (o presidenta) 47, sino que determinará la renovación de la Cámara de Representantes y parte del Senado. Además, hay carreras para gobernadores, así como la selección de otras autoridades estatales y a nivel local. Estimados de Open Secrets, una organización que rastrea el dinero en la política, advirtió que la sangría en 2024 para elegir a un presidente y a los miembros del Congreso alcanzará los 15 mil 900 millones de dólares, lo que pone a este año en camino de convertirse en la elección federal más cara en la historia del país en décadas. En el último fin de semana de campaña, tanto Harris como Trump se dedicaron a cerrar el círculo en los estados cruciales del actual ciclo electoral, sobre todo en Míchigan, Carolina del Norte y Pensilvania. Fue en la ciudad de Filadelfia (Pensilvania) donde la demócrata terminó anoche una maratónica jornada en un estado clave, que cortejaron ella y su rival por la importancia del voto latino. ¿Filadelfia, están listos para el voto, están listos para ganar?, preguntó Harris a una entusiasta audiencia, poco después de una apertura del rally a nivel de estrellas: Lady Gaga y Oprah Winfrey. Por su parte, Trump siguió agitando el fantasma del fraude electoral y sin aportar pruebas dice que sus adversarios “están peleando durísimo para robarse esta cosa”. En declaraciones a ABC News, Trump dijo que podría imaginarse perdiendo las elecciones presidenciales, pero «sí, supongo, ya sabes» al dejar entrever la posibilidad de que sea algo amañado, porque aseguró que cuenta con «una ventaja bastante sustancial». Sin embargo, las encuestas arrojan diferencias mínimas entre los dos candidatos por lo que ninguna campaña, a juzgar por los números, tiene una ventaja sustancial, a pesar de los comentarios de Trump que casi anuncian por adelantado su victoria. Una carta a Trump, publicada anoche por el cineasta Michael Moore, le vaticinó que “cuando pierda estas elecciones (y lo hará), no ‘declare victoria’ antes de que cierren las urnas. No diga que ‘ganó’ cuando solo se haya contado el 23 por ciento de los votos. No vuelva a mentirle al pueblo estadounidense”, en referencia a las falsas afirmaciones que hizo el exmandatario en 2020. Ya Estados Unidos se encuentra en elecciones. La Guardia Nacional está en alerta como medida de precaución en varios estados, incluidos los de Washington y Oregón, donde cientos de papeletas fueron dañadas o destruidas luego del incendio intencional en al menos tres buzones. La violencia política no se descarta. En la capital, la Casa Blanca no se ve. Está escondida detrás de numerosos obstáculos y las vallas negras de casi dos metros que la circundan. lam/dfm
Harris y Trump, todo por el todo en final de campaña
Washington, 2 nov (Prensa Latina) De cara a las elecciones del martes en Estados Unidos, la candidata demócrata, Kamala Harris, y su rival republicano, Donald Trump, sellan hoy la semana final de campaña sobre la cual observadores y encuestas coinciden: está muy reñida. Prensa Latina En los últimos días tanto Harris como Trump, así como los candidatos a la vicepresidencia en ambas fórmulas -Tim Walz (D) y JD Vance (R)- hicieron un sprint en los siete estados púrpuras, oscilantes o claves que podrían decidir la victoria electoral del 5 de noviembre, o sea, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Carolina del Norte, Georgia, Arizona y Nevada. La súper estrella del pop Jennifer López, apareció junto a Harris este jueves en Nevada, donde expresó su indignación con la campaña de Trump por ofender “a todos los latinos en este país” durante el mitin del domingo pasado en el Madison Square Garden, cuando un comediante se burló de Puerto Rico. Los comentarios de la también actriz se produjeron en un rally de la vicepresidenta en Las Vegas en momentos que no se aplaca la ola de críticas al comediante pro-Trump, quien llamó a Puerto Rico —donde nacieron los padres de López— una “isla flotante de basura”. “En el Madison Square Garden, nos recordó quién es realmente y cómo se siente realmente”, añadió la popular cantante. “No solo los puertorriqueños se sintieron ofendidos ese día, ¿de acuerdo? Fueron todos los latinos en este país, fue la humanidad y cualquiera de carácter decente”, subrayó López, en un discurso en el que mezcló inglés y español. Nevada, en el oeste del país, cuenta con una importante concentración de latinos. Tanto ahí como en Arizona los hispanos son un segmento de votantes crucial en las aspiraciones de los dos candidatos. “¿Sabes qué? Deberíamos estar emocionados. Deberíamos estar molestos. Deberíamos estar asustados e indignados. Deberíamos. Nuestro dolor importa. Nosotros importamos (…) Tu voz y tu voto importan”, subrayó López. Trump, sin salir del efecto de la mala «broma» del humorista en el Garden, arremetió el jueves desde Arizona contra la exrepresentante republicana Liz Cheney, que dio su espaldarazo a Harris. “Es un halcón belicista radical. Pongámosla ahí con un rifle y con nueve cañones apuntándole, ¿de acuerdo? Veamos cómo se siente al respecto, con las armas apuntando directo a su cara”, dijo Trump. Por supuesto, sus palabras provocaron reacciones inmediatas, entre ellas de la fiscal general de Arizona, la demócrata Kristin Mayes, quien anunció la víspera la apertura de una indagación sobre una posible “amenaza de muerte” a la excongresista e hija del vicepresidente Dick Cheney en el periodo 2001-2009. Mientras, Harris sigue sumando estrellas a su campaña, la cantante Cardi B se unió a ella en un rally en Wisconsin ayer y un grupo de actores de la película de superhéroes “Avengers” igualmente la respaldaron. Chris Evans, Scarlett Johansson y Robert Downey Jr., entre otros, hicieron la representación de una videollamada a través de Internet en la que afirmaron que Harris protegería la democracia. «Trump dice que va a proteger a las mujeres, lo quieran o no», señaló la rapera Cardi B en la concentración de Harris. «Bueno, si su definición de protección no es la libertad de elección… ¡no la quiero!». Por cierto, a Trump lo abandonó esta semana Nicky Jam, el reguetonero boricua que no aceptó insultos a su país, y también Arnold Schwarzenegger cruzó las líneas de los partidos al endosar a la demócrata. El miércoles en su cuenta en la red social X la estrella de Terminator alertó que una segunda presidencia de Trump solo sembraría división y conduciría a «cuatro años más de tonterías». Schwarzenegger, que se desempeñó como gobernador de California de 2003 a 2011, no nombró al expresidente cuando escribió a sus cinco millones de seguidores que “rechazar los resultados de una elección es lo más antiamericano que se puede hacer”, aunque fue una referencia directa. Aclaró que “siempre seré estadounidense antes que republicano. Por eso, esta semana, votaré por Kamala Harris y Tim Walz”, enfatizó al añadir que lo compartía con sus seguidores “porque creo que hay muchos de ustedes que sienten lo mismo que yo”. “Necesitamos cerrar la puerta a este capítulo de la historia estadounidense, y sé que el expresidente Trump no lo hará”, apuntó. “Dividirá, insultará, encontrará nuevas formas de ser más antiestadounidense de lo que ya ha sido, y nosotros, el pueblo, no obtendremos nada más que más ira”, sentenció. “Quiero avanzar como país, y aunque tengo muchos desacuerdos con su plataforma, creo que la única forma de hacerlo es con Harris y Walz”, subrayó Schwarzenegger al instar a “votar esta semana” y “dar vuelta la página y dejar esta basura atrás”. rgh/dfm