Crisis entre Milei y Lula agrava el mayor choque diplomático entre Argentina y Brasil en años

Los nuevos ataques verbales del presidente argentino Javier Milei contra su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, han desencadenado la mayor crisis diplomática entre ambos países en los últimos años. Aunque la tensión política escala, la estrecha relación económica y comercial entre las dos principales economías de Sudamérica mantiene abiertos los canales de cooperación bilateral. Por Julio Guzmán Acosta BUENOS AIRES. La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas tras los nuevos insultos del presidente argentino, Javier Milei, contra su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, un episodio que ha derivado en la llamada a consultas del embajador de Brasil en Buenos Aires y ha elevado la tensión diplomática entre los dos mayores socios del Mercosur. La controversia estalló durante una visita de Milei a São Paulo, donde participó en un acto político para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Desde el escenario, el mandatario argentino calificó a Lula de “corrupto” y “presidiario”, declaraciones que fueron consideradas por el Gobierno brasileño como una grave afrenta institucional. Como respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil convocó a consultas a su embajador en Argentina, Julio Bitelli, mientras el canciller Mauro Vieira calificó las expresiones de Milei como “sumamente graves e inaceptables”. Lula, sin embargo, optó por no responder directamente y mantuvo su tradicional prudencia frente a las provocaciones del mandatario argentino. Una confrontación que viene desde la campaña electoral El distanciamiento entre ambos líderes no comenzó con la llegada de Milei a la Casa Rosada. Durante la campaña presidencial argentina de 2023, Lula manifestó su preocupación por el rumbo político de Argentina y advirtió que la democracia podía verse amenazada, comentarios que el entonces candidato interpretó como un respaldo al peronismo y a su rival, Sergio Massa. La relación se deterioró aún más tras la investidura presidencial de Milei, cuando invitó con honores a Jair Bolsonaro a Buenos Aires, mientras Lula decidió no asistir a la ceremonia. Desde entonces, ambos mandatarios apenas han coincidido en encuentros multilaterales como el G20 y las cumbres del Mercosur, donde los saludos han sido breves y marcados por la evidente frialdad. Mercosur resiste pese a las diferencias políticas Las profundas diferencias ideológicas entre ambos gobiernos también se reflejan en el futuro del Mercosur. Mientras Lula apuesta por fortalecer el bloque como instrumento de integración regional y de negociación internacional, Milei sostiene que el organismo limita la libertad comercial de Argentina y dificulta la firma de acuerdos bilaterales. A pesar de esas discrepancias, ambos países respaldaron la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, considerado uno de los avances más importantes del bloque tras más de dos décadas de negociaciones. La economía mantiene unidos a los dos gigantes sudamericanos Aunque la relación política atraviesa una etapa de abierta confrontación, los vínculos económicos entre ambos países permanecen sólidos. El intercambio comercial alcanzó el pasado año los 31,200 millones de dólares, el mayor volumen registrado en trece años. Brasil continúa siendo el principal destino de las exportaciones argentinas, mientras Argentina representa uno de los mercados más importantes para la industria manufacturera brasileña, especialmente para el sector automotriz. La integración industrial es tan profunda que numerosas cadenas de producción dependen de componentes fabricados en ambos países, lo que convierte cualquier ruptura comercial en un escenario altamente improbable. Cooperación institucional pese al enfrentamiento Más allá de los desencuentros entre los presidentes, los mecanismos de cooperación entre ambos Estados continúan funcionando. Las cancillerías mantienen la coordinación en asuntos aduaneros, seguridad fronteriza y lucha contra el crimen organizado. Brasil incluso administró temporalmente la representación diplomática argentina en Caracas tras la expulsión de los diplomáticos argentinos por parte del gobierno de Nicolás Maduro, un gesto que Milei agradeció públicamente, aunque la cooperación volvió a deteriorarse meses después. La rivalidad política se traslada a la sociedad Las tensiones también han comenzado a reflejarse en la opinión pública. La tradicional rivalidad futbolística entre argentinos y brasileños se intensificó durante el Mundial, mientras diversos casos de discriminación protagonizados por turistas argentinos en Brasil alimentaron el malestar social y recibieron amplia cobertura mediática. Pese a ello, especialistas consideran que la interdependencia económica, industrial y estratégica entre ambas naciones seguirá imponiéndose sobre las diferencias personales entre sus mandatarios. Con dos visiones completamente opuestas sobre el futuro de Sudamérica y del Mercosur, Milei y Lula parecen condenados a convivir entre crisis diplomáticas recurrentes y una cooperación económica que ninguno de los dos gobiernos puede darse el lujo de romper.
¡ESCÁNDALO GLOBAL! La siniestra telaraña de Washington y Tel Aviv que busca TRITURAR a Iván Cepeda el 31 de mayo
Mercenarios digitales, excancilleres uribistas y un asesor de Milei tejen una operación de guerra psicológica desde Honduras hasta Colombia, usando inteligencia artificial y granjas de trolls para enterrar la democracia bajo una avalancha de miedo. Por: Redacción Internacional. En la más pura tradición del periodismo de investigación, que no se arredra ante los poderes fácticos, Diario Red revela en una serie extraordinaria la existencia de un pacto infernal. Mientras Colombia se prepara para definir su destino el próximo 31 de mayo en las urnas, el país no solo elige presidente: se enfrenta a una invasión silenciosa. Una operación de desestabilización mediática y digital, orquestada desde Washington y Tel Aviv, ha convertido la contienda electoral en un campo de batalla donde los votantes son el blanco y la verdad, la primera baja. El modus operandi, desvelado tras la filtración del llamado ‘Hondurasgate’, es tan eficaz como aterrador: titulares falsos sembrados como minas antipersona, ejércitos de perfiles zombi manipulando el debate y una arquitectura de inteligencia artificial entrenada para fabricar el miedo. El objetivo final, según los documentos a los que tuvo acceso esta redacción, no es otro que derribar al candidato de la izquierda colombiana, Iván Cepeda, impidiendo por cualquier medio su llegada al palacio de Nariño. La filtración que sacudió al continente El 29 de abril, el panorama político continental se estremeció. Diario Red publicó la primera entrega del ‘Hondurasgate’: una serie de 37 audios donde el narcotraficante y expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández, confiesa una operación transnacional. Con la frialdad de un conspirador, Hernández presume haber recibido el indulto de Donald Trump gracias a la intermediación de “una junta de rabinos” y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. En las grabaciones, Hernández y el actual presidente hondureño, Nasry Asfura, acuerdan montar una “célula” de periodismo digital con sede en Estados Unidos. “Se vienen unos expedientes contra Colombia”, se escucha decir al narco-presidente, quien añade que el mandatario argentino Javier Milei donaría 350.000 dólares para financiar esta fábrica de propaganda sucia. No es una conspiración aislada: es la punta de un iceberg que hunde sus fauces en la ultraderecha global. De ‘Proyecto Júpiter’ al ‘Hondurasgate’: el monstruo local Mientras las filtraciones resonaban en el Congreso colombiano, el sistema de medios públicos Señal Colombia y la Revista Raya destaparon a la bestia local: el ‘Proyecto Júpiter’. Liderado por Jaime Bermúdez Merizalde, excanciller de Álvaro Uribe y doctor en comunicación política por Oxford, el manual es un compendio de guerra psicológica aplicada a las elecciones. Las diapositivas filtradas muestran a Bermúdez explicando a empresarios del Valle del Cauca—agroindustriales como Carvajal, Postobón e Incauca—cómo generar “miedo, indignación e incertidumbre” entre los trabajadores para constreñir su voto bajo la amenaza velada del despido. La conexión es un hilo rojo que conduce directamente a Luis David Duque. Este personaje, a quien algunos osan llamar “estratega”, aparece como aliado mediático de Júpiter y es, al mismo tiempo, el jefe de debate de la candidata de ultraderecha Paloma Valencia. Su pasado es un prontuario: operador de campañas sucias en Honduras, perfilador de periodistas clasificándolos como “opositores” y contratista del Estado por más de 3.684 millones de pesos. En el argot colombiano, “perfilar” tiene una carga oscura, vinculada al espionaje ilegal y la persecución. Fernando Cerimedo: el ‘hombre MAGA’ que susurra a los tiranos Para entender al peón, hay que conocer al rey. Fernando Cerimedo, de 44 años, es el nexo perfecto entre el trumpismo, el bolsonarismo y la nueva derecha comunicacional. The Economist lo bautizó como “el hombre MAGA en América Latina”, pero bien podría llamársele el mercenario de la desinformación. Su rastro es sangriento: tras la derrota de Jair Bolsonaro, organizó el ‘live’ #BrasilFueRobado, sembrando dudas sobre el sistema electoral, por lo que la Policía Federal de Brasil lo investiga por intento de golpe de Estado. Su paso por Chile fue igualmente siniestro, publicando encuestas falsas en El Mercurio y repartiendo panfletos apócrifos sobre el “fin de la casa propia”. Ahora, como asesor del presidente boliviano Rodrigo Paz, exporta su modelo de “guerra cultural” que divide a la nación en razas y regiones, mientras Bolivia arde en bloqueos y enfrentamientos. “¿Quién gobierna?”, se pregunta la analista Lupe Cajías. La respuesta, para muchos, tiene nombre y apellido, y no es boliviano: es Fernando Cerimedo. El 31 de mayo: la última trinchera Lo que une a Cerimedo, a Duque y al Proyecto Júpiter es una metodología diabólica. Como advierte la UNESCO, el uso de inteligencia artificial generativa y ‘deepfakes’ permite fabricar un consenso sintético. Ya no mienten directamente: amplifican narrativas con granjas de ‘trolls’ y el apoyo inquebrantable de la Casa Blanca. Mientras Colombia se prepara para las elecciones, el ‘Proyecto Júpiter’ sigue activo. Aún se desconoce el paradero del software espía Pegasus que el presidente Iván Duque compró a Israel, ni el destino de los 350.000 dólares que Milei donó a esta telaraña de la desestabilización. La pregunta que flota en el aire, cargada de una angustia existencial, es lapidaria: ¿quién defiende la república cuando el poder representativo de la democracia se ahoga en una cloaca de datos falsos? Este 31 de mayo, la única forma de combatir a estos mercenarios mediáticos será mediante una movilización nacional masiva. La última palabra, si es que aún les queda alguna a los colombianos para ser escuchados por encima del ruido de las mentiras, la tendrá la sociedad civil. Que la historia juzgue a quienes, desde la sombra, intentan comprar el alma de una nación.
El Escudo y la Sombra: Abinader suscribe pacto militar regional en la cumbre de Trump
El mandatario dominicano estampó su firma en la \»Proclamación de Miami\» junto a once líderes afines al trumpismo, comprometiendo al país en una coalición militar hemisférica para combatir el narcotráfico. Mientras la Casa Blanca celebra una nueva alianza estratégica, analistas advierten que el acuerdo revive el espíritu intervencionista de la Doctrina Monroe y pone a prueba la autonomía de la política exterior dominicana. Por: VIRTUDES ÁLVAREZ SAMPEDRO MIAMI. – La mañana en Doral amaneció con el brillo metálico de los fairways y el peso de la historia geopolítica pisando la alfombra roja. A las 08:07, hora local, la comitiva presidencial dominicana cruzó las puertas del Centro de Convenciones del Trump National Doral Miami. Luis Abinader, vestido de traje oscuro y corbata azul, era recibido por Mónica Crowley, encargada de protocolo de la Casa Blanca, en un ceremonial milimétrico que dejaba claro quién es el anfitrión y quiénes los convidados. Minutos después, el mandatario se sentaba a una larga mesa de caoba junto a otros once líderes latinoamericanoso. En el centro, presidiendo la escena, Donald Trump observaba con la satisfacción del anfitrión que ha logrado reunir en su finca a un bloque ideológicamente afín. Sobre la mesa, un documento que pasará a la historia como la \»Proclamación de Miami\», el acta fundacional del \»Escudo de las Américas\». Abinader tomó la pluma y firmó. La imagen, difundida por la Dirección de Prensa del Presidente, lo muestra conversando animadamente con Trump mientras los asesores sellaban el acuerdo. En ese gesto, la República Dominicana se insertaba formalmente en una coalición militar regional cuyo objetivo declarado es \»combatir los carteles del narcotráfico\», pero cuyas implicaciones, advierten analistas, van mucho más allá de la retórica de la cooperación. Los términos del Escudo El acuerdo, según el comunicado oficial de la Presidencia, establece mecanismos de \»cooperación reforzada contra el crimen organizado\» y prevé el intercambio de inteligencia, la coordinación de operativos conjuntos y el fortalecimiento de las capacidades militares de los países miembros. Sin embargo, fuentes diplomáticas consultadas por umbral.local/ indican que el documento incluye cláusulas que permitirían el entrenamiento de fuerzas especiales por parte del Comando Sur de Estados Unidos y la posible instalación de centros de coordinación regional. Trump, en su intervención ante los mandatarios, fue claro en el espíritu que anima la alianza: \»Juntos vamos a proteger nuestra seguridad, soberanía compartida, libertad compartida e independencia\». Pero la retórica de la soberanía compartida contrasta con la asimetría evidente entre la superpotencia anfitriona y los doce países invitados. La cumbre, concebida como un foro de \»ideas afines\», excluye a las principales potencias democráticas de la región —México, Brasil, Colombia— que han mostrado reservas ante lo que consideran un regreso a las viejas prácticas intervencionistas. En su lugar, reúne a un arcoíris de la derecha hemisférica que va desde el libertarismo radical de Javier Milei hasta el autoritarismo pragmático de Nayib Bukele, pasando por el conservadurismo tradicional de Santiago Peña y la ultraderecha católica de José Antonio Kast. La sombra de Monroe Para la mirada histórica, el paralelismo resulta inevitable. En 1823, el presidente James Monroe proclamó la doctrina que lleva su nombre: \»América para los americanos\», un principio que durante dos siglos ha servido para justificar la hegemonía estadounidense en el hemisferio y su derecho a intervenir en los asuntos de sus vecinos del sur. Doscientos tres años después, la administración Trump ha encontrado un apodo para su versión actualizada: la \»doctrina Donroe\», un híbrido entre el ideario del magnate y la vieja aspiración imperial que nunca abandonó Washington. El \»Escudo de las Américas\» es su primera manifestación concreta. \»Este tipo de iniciativas responde al interés de Washington de consolidar alianzas en la región en línea con la histórica Doctrina Monroe\», advierten analistas internacionales consultados por este diario. Pero lo que en el siglo XIX se presentaba como protección frente a las potencias europeas, hoy se formula como un dique de contención frente a la influencia china y una militarización de la política migratoria. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, lo había adelantado en vísperas de la cumbre: la migración masiva es una amenaza para la civilización \»occidental y cristiana\». Ahora, con la firma de Abinader y sus pares, esa visión adquiere rango de compromiso internacional. El cálculo dominicano La Presidencia dominicana ha vendido la participación en la cumbre como una oportunidad para fortalecer los lazos con Washington y posicionar al país como socio estratégico. Abinader ha reiterado en diversas ocasiones que la relación con Estados Unidos es \»muy especial\», un pilar de su política exterior basado en fuertes lazos comerciales y valores democráticos compartidos. Pero el cálculo político tiene sus riesgos. Al sentarse a firmar esta alianza, Abinader vincula el destino del país a una agenda que en Estados Unidos es profundamente divisiva y en la región abiertamente excluyente. La foto con Trump, Bukele y Milei puede rendir frutos a corto plazo en términos de acceso a recursos o cooperación en seguridad, pero hipoteca la capacidad dominicana de mantener una política exterior equilibrada y autónoma. Horas antes de la firma, el Partido Comunista del Trabajo (PCT) había expresado su preocupación por las implicaciones del encuentro para la soberanía nacional. \»Podría tener implicaciones para la soberanía nacional y la de otros países de la región\», advirtió la organización en un comunicado. Una preocupación que, en los pasillos de Doral, pocos se atrevían a mencionar en voz alta. La jornada y sus ecos La cumbre no se agotó en la firma de la proclamación. A lo largo del día, Abinader sostuvo encuentros bilaterales con varios de los mandatarios presentes, en una intensa jornada de diplomacia paralela que incluyó un almuerzo ofrecido por Trump y una recepción nocturna del secretario de Estado, Marco Rubio. El presidente dominicano aprovechó la ocasión para impulsar iniciativas conjuntas en materia de seguridad regional y desarrollo económico, según informó su Dirección de Prensa. Pero el peso simbólico de la jornada ya estaba fijado: la firma, la foto, la mesa compartida. Mientras los líderes posaban para la imagen de familia, en las calles
El Club de la Doctrina Donroe: Trump erige en Miami un “Escudo” para blindar la hegemonía de EE.UU. frente a los pueblos de América
En una cumbre celebrada en su campo de golf de Doral, el mandatario republicano reúne a doce líderes de la ultraderecha continental con el objetivo de declarar una guerra santa contra la migración, blindar el suministro de petróleo saqueado en Venezuela y trazar un cerco militar y económico contra la injerencia china, en un explícito retorno al Monroe del “América para los americanos” que concibe a Latinoamérica como patio trasero y botín de guerra. ANÁLISIS / POR JULIO GUZMÁN ACOSTA No fue en la solemnidad de una cancillería ni bajo los candelabros de la Organización de Estados Americanos. Fue en el green de un club de golf en Doral, Miami, donde la hierba artificialmente perfecta y los lagos ornamentales sirvieron de alfombra para lo que la nueva Casa Blanca ha bautizado como el “Escudo de las Américas”. Bajo un sol de Florida que no logra calentar las gélidas entrañas de la realpolitik, Donald Trump ha tejido esta semana una alianza a su imagen y semejanza: una docena de mandatarios de la derecha latinoamericana convocados no para dialogar, sino para alinearse. Lo que se presenta como una cruzada contra el narcotráfico y la “inmigración masiva” es, en el fondo, el ensayo general de la doctrina Donroe. Un neo-monroísmo que desempolva el caduco lema del siglo XIX —“América para los americanos”— pero traducido al lenguaje del siglo XXI: América para los intereses de Washington. La cumbre es la certificación de que para esta administración, la política exterior no es un puente, sino un ariete. Detrás del eslogan de combatir a los “carteles narcoterroristas” se esconde una operación de control geopolítico total. Mientras el Pentágono, a través del Comando Sur, afila sus cuchillos en la recién estrenada Conferencia Anticartel, las bombas ya caen sobre presuntas narcolanchas en el Caribe, dejando un reguero de víctimas que la prensa hegemónica se niega a contar. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, lo dijo sin ambages en su visita a Doral: o se pliegan a la cruzada occidental y cristiana, o la civilización perecerá. Una retórica apocalíptica que busca justificar lo injustificable: la criminalización de la pobreza que huye y la cosificación de los recursos del sur. Pero si hay un fantasma que sobrevuela los fairways de Miami, ese es el gigante asiático. China, el socio comercial indispensable para tantas economías de la región, se ha convertido en el enemigo a batir. Este Escudo no es solo una barrera contra los migrantes; es una muralla contra los yuanes. Washington, que exige lealtad mientras se retira de organismos multilaterales y condiciona ayudas económicas al resultado electoral que le favorezca, pretende que América Latina rompa sus lazos con Pekín para quedar atada, una vez más, al carro de la dependencia estadounidense. La cumbre es, además, un escaparate de cinismo. En el mismo instante en que Trump alardea del “gran trabajo” del gobierno títere en Venezuela —ese que entrega el petróleo del país a las transnacionales de Houston—, sus asistentes aplauden la caída de regímenes hostiles. No importa que en Honduras se haya interferido descaradamente para indultar a un narcotraficante y torcer el rumbo de las elecciones; el fin —la sumisión— justifica los medios. Este sábado, en Doral, no se está fraguando una alianza para la prosperidad compartida. Se está levantando un escudo, sí, pero para proteger a Washington de la insurgencia de los pueblos que reclaman soberanía. Un escudo que, como el de Aquiles, es brillante por fuera pero forjado en la fragua del dominio. Mientras Trump se prepara para viajar a Pekín a negociar con el dragón, sus lacayos en América Latina quedan encargados de vigilar que la retaguardia no se le subleve. La historia, sin embargo, suele enseñar que los escudos, cuando protegen la injusticia, terminan por hacerse añicos.
Más allá de la Antigua Orden
Cometen un error los que, en justificada resistencia a los desmanes y atropellos de la Antigua Orden, reducen la lucha a la denuncia estricta de esa banda negra y pierden de vista el hecho esencial de que ese grupo es apenas una parte de todo lo que se nueve en torno a él. Porque aquí, desde hace tiempo hay evidencias claras de que estamos en presencia de toda una tendencia política en desarrollo, portadora de ideas y actitudes ultra reaccionarias, cuya peligrosidad para las libertades y derechos no debiera ser subestimada. Esos azotacalles, como les decía Luperón a ese tipo de elemento; esos que salen forrados de negro, vociferantes y agresivos, son apenas una expresión del mal, la representación más estrafalaria y violenta. Detrás del grupo, aunque no dan la cara y asumen su responsabilidad, hay empresarios que financian e intelectuales ultraconservadores que orientan y le dan discurso a los que hablan a nombre de la Antigua Orden. Desde hace un tiempo, esa intelectualidad ha venido propagando el racismo y la xenofobia, el fanatismo y el odio antiinmigrante, la oposición radical a las tres causales sobre el aborto, la discriminación por género, el anticomunismo mcarthista, la alabanza a gobernantes neofacistas como Javier Miley y Donald Trump, y con una intensidad cada vez mayor, los ataque a las ideas, posiciones y organizaciones de izquierda, que han sido siempre blancos y víctimas por excelencia de ese tipo de movimiento. La salida a flote de esos factores ultra reaccionarios, van conformando una tendencia política que podría culminar con la entrada al escenario político nacional de una organización política fascista como esas que han estado apareciendo en diversos países europeos lo mismo que en América Latina. El MAGA de Trump es su expresión concreta en Norteamérica. Una especie de Kux Ku Klan político que ha impuesto en Estados Unidos el tóxico y emponzoñado ambiente de estos tiempos. Pues hacia algo así podemos ir caminando en el país. Hay demasiadas voces y bocinas predicando violencia, atraso y conservadurismo político y por desgracia, ante la ausencia de una fuerza política de avanzada que salga al ruedo, esas corrientes y los grupos agresivos que las impulsan tienen más simpatías en la gente confundida que lo que algunos se están creyendo. No subestimemos la amenaza a las libertades y derechos que crece en el ambiente y vayamos de lo superficial a lo profundo.
Cristina Kirchner llama a un peronismo eficiente

Cristina Kirchner, durante su discurso en el 215° aniversario de la Revolución de Mayo, el domingo en Buenos Aires. CRISTINA SILLE (REUTERS) Por Thiago Zorrilla Acosta Buenos Aires, Argentina – La expresidenta Cristina Kirchner lanzó un llamado al peronismo para abandonar la idea del “Estado presente” y apostar por un “Estado eficiente”, en un discurso pronunciado con motivo del 25 de mayo, día patrio en Argentina. La dirigente instó a su partido a repensar su modelo económico tras la derrota sufrida en las elecciones de 2023 frente a la ultraderecha de Javier Milei. Kirchner reconoció la crisis interna que atraviesa el peronismo, reflejada en la pérdida de las seis últimas elecciones regionales y en las disputas entre sus principales referentes, como ella misma y el gobernador Axel Kicillof. Sin embargo, aseguró que el partido debe adaptarse para reconquistar a una sociedad que ha dado la espalda al modelo tradicional. La exmandataria criticó las políticas de Milei y alertó sobre un posible “décimo default” en Argentina, mientras señaló que la “batalla cultural” impulsada por la ultraderecha busca distraer a la población de la crisis económica que se avecina. Con un gesto de autocrítica inédita, Kirchner se preguntó por qué el peronismo perdió apoyo incluso en barrios populares y admitió que “seguir hablando del Estado presente significa no estar acorde con lo que está pasando hoy en la sociedad”. Propuso entonces pensar en una “nueva estatalidad” basada en la eficiencia. Además, cuestionó el modelo de industrialización por sustitución de importaciones, señalando que la protección tradicional al empresariado nacional no siempre se tradujo en innovación o mayor productividad. El llamado de Kirchner apunta a una renovación del peronismo, que busca redefinir su identidad y superar la crisis política y electoral que enfrenta en la actualidad.
Fiscales desestiman denuncias de Milei contra periodistas argentinos

Por Arturo Facundo G. Buenos Aires.- Las denuncias presentadas por el presidente argentino, Javier Milei, por presuntas calumnias e injurias contra varios periodistas fueron desestimadas por fiscales que consideraron que no existió delito alguno. Entre los casos rechazados se encuentran las querellas contra el periodista Ari Lijalad, del periódico digital El Destape, y el comentarista Carlos Pagni, del diario La Nación. También se imputó a la conductora Viviana Canosa, del canal Eltrece. Este lunes, la fiscal Paloma Ochoa decidió no impulsar la causa contra Lijalad, argumentando que las expresiones del periodista se enmarcan dentro del ejercicio legítimo de la libertad de prensa y de expresión, y que abordan temas de interés público. Según la fiscal, no se configuró delito alguno en las opiniones vertidas en el artículo titulado “Milei, entre el odio a la información y el discurso nazi”, que motivó la denuncia del mandatario. A principios de mayo, Milei presentó varias querellas penales por calumnias e injurias, argumentando que las publicaciones afectaban gravemente su honor y reputación. En el caso de Lijalad, la denuncia se centró en un comentario que, según el presidente, lo comparaba con Adolf Hitler, lo que encuadraría en delitos contemplados en el Código Penal argentino. No obstante, la fiscal Ochoa sostuvo que, si bien el mandatario podría recurrir a una vía civil para reclamar reparación, la atribución de un delito penal no resultaba procedente en este caso. La decisión de la fiscal se suma a una postura similar adoptada anteriormente por otro procurador en la causa contra el periodista Carlos Pagni. Actualmente, la resolución final sobre estas denuncias recae en el juez Daniel Rafecas, quien deberá decidir tomando en cuenta el dictamen fiscal que recomienda desestimar las querellas penales. Este episodio reafirma la protección legal que ampara la labor periodística y el derecho a la crítica en el marco de la libertad de expresión, pilares fundamentales en una sociedad democrática.
Escenario político y judicial complejo en Argentina en medio de la crisis del $Libra y la gestión Milei

Por Servicios de umbral.local/ Durante la Semana Santa de 1987, Raúl Alfonsín acuñó la frase “felices pascuas, la casa está en orden” en referencia al alzamiento militar liderado por Aldo Rico. Aquellos comandos del Ejército, considerados héroes tras la Guerra de Malvinas cinco años antes, buscaban evitar ser juzgados por delitos de lesa humanidad. Hoy, esa historia parece repetirse en un contexto distinto pero igualmente turbulento en Argentina. Actualmente, el país enfrenta una situación política y judicial de alta complejidad. En la vicepresidencia y al frente del Senado se encuentra una figura señalada como propagadora del terrorismo de Estado, mientras que en la Casa Rosada gobierna Javier Gerardo Milei, con quien mantiene una relación distante desde hace más de un año. Martín Menem, acusado en la misma causa, preside la Cámara de Diputados y tiene la responsabilidad institucional de hacer funcionar el Poder Legislativo. El Ejecutivo atraviesa días difíciles. La Cámara de Diputados inició los interrogatorios políticos a funcionarios públicos en medio del escándalo global de la estafa con la moneda virtual $Libra, que afecta a más de 75.000 víctimas en tres continentes y supera los 300 millones de dólares en pérdidas. El oficialismo convocó al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, un veterano político con trayectoria desde los gobiernos de facto de Levington y Lanusse en los años 70, para defender la gestión de Milei y su hermana Karina. Francos, que también fue representante argentino en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), será el portavoz del gobierno que asumió hace un año y medio y que recientemente endeudó al país por 44 mil millones de dólares con el FMI, el BID y el Banco Mundial. El bloque Unión por la Patria solicitó también la presencia de los ministros de Economía, Luis Caputo, y de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, aunque al cierre de esta edición no estaba confirmada su asistencia. En paralelo, el fiscal Eduardo Taiano pidió a las multinacionales de Internet con sede en Estados Unidos detalles sobre las actividades de los imputados en plataformas como Google y Meta, para esclarecer la creación y promoción del sitio “Viva La Libertad Project” y su vinculación con Javier Gerardo Milei. Esta es la única causa penal en trámite en Argentina sobre el caso, bajo la supervisión de la jueza María Servini, quien delegó la investigación. Denuncias civiles y penales avanzan lentamente. La jueza de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, recibió demandas de víctimas como Martín Romeo, quien junto a otras 25 personas acusa a Milei y busca una mediación prejudicial. La lentitud del proceso favorece a los acusados, entre ellos el financista estadounidense Hayden Mark Davis y sus socios, quienes confían en un supuesto pacto de no agresión con Santiago Caputo, principal operador de los Milei. La ofensiva mediática oficialista incluye un ejército de bots y trolls financiados por la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que busca silenciar críticas sobre los gastos millonarios del vocero y candidato porteño Manuel Adorni, quien emplea a más de 249 personas, incluyendo asesores y consultores. Recientemente, el abogado Leonardo Martínez Herrero presentó una denuncia penal contra Javier Gerardo y Karina Milei por malversación de fondos públicos y defraudación, luego del anuncio de un nuevo acuerdo de deuda con el FMI y la devaluación del dólar que generó ganancias millonarias para ciertos sectores. La causa está en manos del juzgado de Ariel Lijo, propuesto por Milei para la Corte Suprema y rechazado por el Senado. En el plano económico, la maquinaria publicitaria del libertarismo capitalista evita debatir la distribución de la riqueza. Milei, en cambio, recomienda “no comprar” ante la inflación alimentaria, debilitando el rol del Estado y, en consecuencia, la Nación. Un estudio reciente de Argendata Fundar, difundido por Cristina Fernández de Kirchner, confirma que los gobiernos peronistas y kirchneristas lograron la mayor participación en la riqueza entre 1935 y 2024, lo que explica la persecución a esos líderes por parte de las élites dominantes. La investigadora Ana Castellani destaca que las élites económicas en Argentina, al igual que en Rusia, China y otros países, son predominantemente masculinas y de edad avanzada, con una baja representación femenina, lo que confirma el arraigado patriarcado en el poder económico nacional e internacional. En un mundo con más de 8 mil millones de habitantes, solo 3.028 personas son consideradas multimillonarias, seis de ellas argentinas, entre ellas Marcos Galperin, admirador declarado de Milei, pero con inversiones concentradas en México y Brasil. Su empresa Mercado Libre se destaca como una de las principales compañías de crédito del país, aprovechando la era de la telefonía móvil, aunque el consumo interno de proteínas muestra signos de declive. Mientras tanto, la historia política y social argentina se sigue escribiendo en medio de tensiones y contradicciones que recuerdan épocas oscuras. La represión en Jerusalén sobre el acceso al Santo Sepulcro y el encierro del nuncio del Vaticano son ejemplos de cómo los poderes opresores continúan defendiendo sus intereses bajo la bandera de la libertad. Los que alguna vez llevaron camisas pardas en 1933 hoy siguen defendiendo la opresión de los débiles en nombre de esa misma libertad. Servicios de umbral.local/
El gobierno de Javier Milei y la represión a las protestas: Una estrategia para desarticular el movimiento social

Nuevamente gobierno de Javier Milei reprimió a jubilados en Buenos Aires, 12 de marzo de 2025. Por Julio Guzmán Acosta El 12 de marzo de 2025 no fue un día cualquiera en Argentina. Miles de jubilados, acompañados por hinchadas de fútbol y diversos sectores sociales, salieron a las calles para protestar contra las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei. Sin embargo, lo que comenzó como una movilización pacífica terminó en una represión violenta por parte de las fuerzas de seguridad, evidenciando una estrategia gubernamental que busca \»disciplinar a la sociedad\» mediante el uso de la fuerza pública. El Contexto de la Protesta Los jubilados argentinos han sido uno de los sectores más afectados por las medidas económicas del gobierno de Milei, que incluyen recortes en pensiones y un aumento generalizado de los precios. Estas políticas, enmarcadas en un plan de ajuste y devaluación, han generado un creciente descontento social. A esto se suma la caída en la imagen pública de Milei, afectada por escándalos políticos y económicos, así como por dudas sobre la sostenibilidad de su estrategia contra la inflación. La protesta del 12 de marzo no solo reunió a los jubilados, sino que también contó con el apoyo de hinchadas de fútbol y otros movimientos sociales, convirtiéndose en una demostración de fuerza de la oposición. Sin embargo, el gobierno respondió con una represión violenta, siguiendo los protocolos implementados por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien ya había aplicado medidas similares durante el gobierno de Mauricio Macri. La Represión como Herramienta de Control El operativo desplegado por el gobierno incluyó a la Gendarmería, la Prefectura y la Policía Federal, que cercaron la Plaza de Mayo y utilizaron gas pimienta para dispersar a los manifestantes. Según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), se registraron numerosos actos de violencia contra los jubilados, incluyendo agresiones físicas y detenciones arbitrarias. Uno de los episodios más graves fue el ataque al fotoperiodista Pablo Grillo, quien recibió un disparo que le provocó una fractura de cráneo. Además, más de cien personas fueron detenidas, algunas de ellas hacinadas en furgones policiales durante horas. Estas acciones no solo buscaban dispersar la protesta, sino también enviar un mensaje claro a la sociedad: el gobierno no está dispuesto a ceder ante las demandas populares. El Discurso del Odio y el Núcleo Duro de Milei La represión no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia narrativa que busca consolidar el apoyo del núcleo duro de Milei, estimado en alrededor del 30% del electorado. Este sector, caracterizado por su antiperonismo y su rechazo al kirchnerismo, no solo avala la violencia policial, sino que la celebra como una forma de disciplinar a la oposición. El gobierno ha construido un relato en el que las protestas son sinónimo de desorden y caos, y la represión, una respuesta necesaria para mantener la estabilidad. Este discurso, basado en el odio de clase y la estigmatización de los movimientos sociales, ha permitido a Milei mantener una base de apoyo sólida, a pesar de la caída en su popularidad. La Deriva Autoritaria del Gobierno La represión del 12 de marzo no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia autoritaria que se extiende a otros ámbitos del gobierno. En el Congreso, por ejemplo, el oficialismo ha recurrido a tácticas como la suspensión de sesiones y la vulneración de los procedimientos legislativos para evitar que la oposición revoque las facultades extraordinarias concedidas a Milei. Esta deriva autoritaria no es nueva. Desde su campaña electoral, Milei ha dejado claro que su proyecto político no depende del consenso social, sino de la imposición de su agenda, incluso si eso implica recurrir a la violencia. Esta lógica, que combina un discurso antiestatal con prácticas represivas, ha llevado al gobierno a estirar los límites de la democracia, poniendo en riesgo los derechos y libertades fundamentales. El Futuro de Argentina El gobierno de Javier Milei es un experimento político que desafía las normas democráticas y humanistas. Su estrategia, basada en la represión y el disciplinamiento social, ha logrado mantener un núcleo de apoyo incondicional, pero también ha generado un creciente rechazo en amplios sectores de la sociedad. Las elecciones legislativas de octubre serán un termómetro clave para medir el apoyo real a este proyecto. Sin embargo, más allá de los resultados electorales, lo que está en juego es el futuro de Argentina como país. La pregunta no es solo si Milei podrá mantener su agenda, sino hasta qué punto la sociedad argentina está dispuesta a tolerar la violencia y el autoritarismo como herramientas de gobierno. La represión de ayer es un reflejo de la estrategia del gobierno de Javier Milei: imponer su agenda a cualquier costo, incluso si eso implica recurrir a la violencia y vulnerar los derechos fundamentales. En un contexto de creciente descontento social y crisis económica, el desafío para la oposición y la sociedad civil es encontrar formas de resistir y defender la democracia en un escenario cada vez más hostil.
El escándalo de la criptomoneda Libra: cómo Javier Milei quedó en el centro de una estafa global

Por César Guzmán Dalmasi Buenos Aires, Argentina. — El presidente argentino, Javier Milei, se encuentra en el ojo de una tormenta política y judicial tras ser vinculado a un escándalo internacional relacionado con la promoción de la criptomoneda Libra, una meme coin que resultó en una estafa millonaria. El caso, que ha captado la atención de autoridades en Estados Unidos, Europa y Argentina, involucra a jóvenes empresarios, lobbistas cripto y presuntas maniobras de lavado de dinero, y ha dejado al descubierto las complejas relaciones entre el entorno presidencial y el mundo de las finanzas digitales. La trama de la estafa Todo comenzó el 14 de febrero, cuando Milei publicó un mensaje en sus redes sociales promocionando la criptomoneda Libra. Minutos antes de esa publicación, un grupo de inversores con información privilegiada realizó movimientos financieros que les permitieron acumular ganancias millonarias. Según el experto en criptomonedas Fernando Molina, quien declaró ante la Cámara de Diputados de Argentina, tres billeteras digitales concentraron beneficios por 13.5 millones de dólares en apenas 87 transacciones. En su pico, la estafa movió cerca de 4 mil millones de dólares. El principal acusado es Hayden Davis, un joven empresario estadounidense de 28 años, quien habría obtenido más de 100 millones de dólares a través de esta operación. Davis, quien tiene domicilio registrado en Cataluña, España, fue formalmente acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Su abogada en Argentina, Yanina Nicoletti, intentó denunciar a los “verdaderos responsables” del escándalo, apuntando al Poder Ejecutivo Nacional y al entorno de Milei, pero su cuenta en la red social X fue hackeada y sus publicaciones desaparecieron misteriosamente. Milei y su papel en el escándalo La conexión de Milei con el caso se remonta a octubre de 2023, cuando Davis llegó a Argentina acompañado de Brooks Glenn Heard, un poderoso empresario vinculado al conglomerado de empresas de Donald Trump. Heard, presentado como el “tío” de Davis, tiene intereses en minería, finanzas y proyectos inmobiliarios en varios países. Juntos, Davis y Heard visitaron el yacimiento de Vaca Muerta en Neuquén, negociaron litio en Salta y se reunieron en la Casa Rosada con el presidente argentino. Tras estas reuniones, se habría alcanzado un preacuerdo con Milei, aunque los detalles no han sido revelados. Lo que sí se sabe es que, sin el mensaje del 14 de febrero publicado por el presidente, la estafa no habría sido posible. Según Molina, el mensaje de Milei fue clave para que los inversores con información privilegiada activaran un grupo de liquidez y comenzaran a mover millones de dólares. Las acusaciones contra el entorno de Milei El escándalo ha salpicado no solo a Milei, sino también a su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a quien dos empresarios del mundo cripto acusaron de ser la presunta gestora de sobornos. Karina, conocida por controlar el acceso al presidente, habría estado involucrada en las reuniones previas al lanzamiento de Libra. Además, el lobbista cripto Mauricio Novelli, adherente a Milei, fue imputado por la Justicia Federal de Argentina y está en la mira del FBI. Novelli habría actuado como intermediario entre los Davis y el entorno presidencial. Repercusiones internacionales El caso ha traspasado las fronteras de Argentina. En España, el diputado Gerardo Pisarello, del partido Sumar, presentó una denuncia ante la Fiscalía para que se investiguen las consecuencias de la estafa. Pisarello busca que la Audiencia Nacional española intervenga, dado que Davis tiene domicilio registrado en Cataluña y pasa varios meses al año en ese país. Por otro lado, la empresa Kip Protocol, vinculada al desarrollo de Libra, señaló a la familia Davis como responsable de la estafa y se desligó de cualquier responsabilidad. También se ha mencionado a Tom Davis, padre de Hayden y medio hermano de Glenn Heard, quien fue condenado por estafa en Estados Unidos y ahora se presenta como pastor evangélico. La respuesta (o falta de ella) de la Justicia argentina Mientras el escándalo crece, la Justicia argentina parece moverse a un ritmo lento. El fiscal Eduardo Taiano, a cargo de la investigación, ha sido criticado por su falta de acción. Además, hay una disputa de competencia entre el Juzgado Federal de San Isidro y el fuero Penal Económico, lo que ha generado confusión y retrasos en el proceso. Desde el Poder Ejecutivo, las respuestas han sido escasas. Milei, conocido por su estilo confrontativo, ha optado por el silencio. Sin embargo, su decisión de nombrar a dos jueces de la Corte Suprema por decreto, evitando la aprobación del Senado, ha sido interpretada como un intento de controlar el poder judicial ante posibles investigaciones en su contra. Un escándalo que no cesa El caso de la criptomoneda Libra no solo ha expuesto las debilidades del sistema financiero y regulatorio en torno a las criptomonedas, sino que también ha puesto en evidencia las complejas relaciones entre el poder político y los intereses económicos. Para Milei, quien llegó a la presidencia prometiendo transparencia y un cambio radical, este escándalo representa un desafío sin precedentes que podría tener consecuencias impredecibles para su gobierno y su imagen. Mientras tanto, las preguntas clave siguen sin respuesta: ¿Qué acuerdo hubo entre los Davis, Heard y el entorno de Milei? ¿Quién se benefició realmente de la estafa? Y, sobre todo, ¿cómo afectará este escándalo a la ya frágil confianza en las instituciones argentinas? Por ahora, lo único claro es que el miedo al miedo se ha convertido en pánico.