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Obispo Jesús Castro llama a un pacto social de fraternidad y unidad en Domingo de Resurrección

SEMANA SANTA 2025 Por Brendalis Reyes En su homilía este Domingo de Resurrección, el obispo Jesús Castro Marte hizo un enérgico llamado al gobierno y a la sociedad civil dominicana para que asuman un compromiso conjunto orientado a fortalecer la fraternidad y la unidad del pueblo, pilares esenciales para la paz social en el país. Monseñor Castro enfatizó la necesidad de un pacto social entre todos los dominicanos, destacando que la convivencia pacífica es una responsabilidad compartida que demanda el esfuerzo concertado de todos los sectores. “Necesitamos convivir en paz, pero cada uno de nosotros tiene que colocar un granito de arena”, expresó durante su mensaje, subrayando la importancia de promover valores como el respeto, la solidaridad y la reconciliación. El obispo instó a dejar atrás las divisiones que afectan a la sociedad y a fomentar un espíritu de comunidad, recordando que la verdadera resurrección debe reflejarse también en un renacer moral y ético de la nación. Su llamado llega en un momento crucial para el país, en que la búsqueda de la paz y la convivencia armoniosa se presenta como un desafío prioritario. Con estas palabras, monseñor Jesús Castro invita a todos los dominicanos a construir juntos un futuro basado en la unidad y el respeto mutuo, valores que, afirmó, son indispensables para lograr una sociedad más justa y pacífica.

La Virgen de la Altagracia y la religiosidad popular dominicana

He podido ver a la metresa de Alailá, parecida maternalmente llena de ternura y delicadeza a Metre Silí (La Virgen de los Dolores), identificada con un pañuelo color rojo, azul y blanco como los colores de su imagen y de la bandera dominicana, con un recipiente lleno de flores. Convite Dagoberto Tejeda Ortíz En la tradición religiosa católica cristiana nos han trasmitido la creencia de que la Virgen de la Altagracia es genuinamente dominicana y que sólo existe en este país, realidad que no corresponde con la verdad ya que su presencia existe en el santoral oficial de la iglesia. En mi recorrido por diversos países del mundo, una de la imagen de la Virgen de la Altagracia más hermosas la encontré en Perú, en un contexto indigenista. La coronación canóniga de la Virgen de la Altagracia en el Altar de la Patria como “Madre Espiritual”, fue celebrada en la ciudad de Santo Domingo durante el reinado del Papa Pio XI en agosto de 1922, actividad que fortaleció esta creencia dominicanista.   Con la Virgen de la Altagracia como la Madre Espiritual del Pueblo Dominicano y de hecho la “Patrona del País”, tal como dice el maestro Pacheco en la voz de Celia Cruz, la virgen que alarga la navidad con la simbolización del nascimiento del Niño Jesús, se han tejido diversas explicaciones buscando su origen en nuestro pueblo, en propuestas donde se mezcla el mito, la leyenda y la historia. Cuatro investigadores las han asumido de la manera siguiente: a). – El canónigo Luís Alcocer en el 1630 afirmó que la imagen de la Virgen de la Altagracia fue traída a Higüey por los hermanos Alonso y Antonio Trejo de la Villa de Placencia en Extremadura, España, de donde ellos eran oriundos.  Primero se veneró en una rustica capilla de yagua y de caña, luego en la iglesia vieja y posteriormente en la moderna e imponente basílica. b). – Juan Elías Moscoso, recogió de la historia oral la leyenda que dos niñas le encomendaron a su padre, el cual viajaría a la ciudad de Santo Domingo, que les trajera una imagen de la Virgen de la Altagracia.  El padre la buscó, pero no la encontró en ningún lugar.  Triste, decidió regresar a Higüey.  Debido a la distancia y los medios de transporte se vio precisado a pasar la noche en una posada en el camino.  Un señor que estaba hospedado allí lo vio pensativo durante la cena y le preguntó que le ocurría.  El padre relató el pedido de sus hijas y este señor fue a su habitación y le trajo una imagen de la Virgen de la Altagracia, que al llegar a su casa le entregó lleno de júbilo a sus dos hijas. c). – Fray Cipriano de Utrera, en 1933, plantea que la Virgen de la Altagracia fue traída desde Manzanares, España, por un religioso que de Santo Domingo la llevó a la iglesia vieja de Higüey. d). – Bernardo Vega, en 1986, afirmó, basado en un documento jesuita, que el sacerdote español Francisco Cortes, el cual retomó la leyenda del padre y el pedido de sus dos hijas, pero a diferencia con la versión de Moscoso Puello, de que el viaje del padre no fue a la ciudad de Santo Domingo, sino que su destino fue España y que de allí fue que trajo la imagen de la Virgen de la Altagracia. Como en diversas ocasiones religiosas, las explicaciones, las hipótesis, están envueltas entre el mito, la leyenda y la historia. Yo me identifico con la versión histórica de los hermanos Trejo. El capital Juan de Esquivel, fundó la Villa de Salvaleón de Higüey en el 1505.  La llegada de los primeros colonos, entre ellos los Hermanos Trejos, trajeron la imagen de la Virgen de la Altagracia.  En 1691, en la lucha entre españoles y franceses, al librarse la Batalla de la Limonade, un contingente de macheteros procedentes del Seibo y de Higüey, invocaron exitosamente la ayuda a la Virgen de la Altagracia.  Al ganar la batalla, un 21 de enero, quedó consagrado como el “Dia de la Virgen de la Altagracia”. Desde entonces, ese día de cada año fue sagrado para los seguidos de esta milagrosa virgen.  Las festividades comenzaban el 20 con la llegada de peregrinos de todas partes del país, los cuales habían recibido milagros, otros iban a cumplir promesas o a buscar sanación y protección. Muchos de estos peregrinos salían a pie de sus pueblos y comunidades rurales a nivel nacional; otros llegaban en guaguas y camiones del interior del país, los cuales, llenos de júbilo, venían tocando sus Atables y cantando Salves. Llegaban también un número importante de seguidores de la Virgen a nivel internacional: haitianos, puertorriqueños, cubanos y residentes en diversos países del Caribe. Por sus milagros llegó a ser la patrona de más de 20 pueblos y comunidades rurales, integrándose a las festividades de la religiosidad popular. Santiago Peñolguin, en su libro sobre el “Vudú”, en 1950, en un altar vuduista encontró entre las imágenes, a la de la Virgen de la Altagracia. El maestro Enrique Patín Veloz, escritor y filósofo afirma que la equivalencia de la virgen de la Altagracia es una metresa que recibe el nombre de Alailá. Por su parte, la antropóloga Martha Ellen Davis está de acuerdo con el maestro Patín Veloz y el investigador Carlos Esteban Deive comparte también esta afirmación, agregando que su correspondencia en el Vudú haitiano es maitresse Elzilí. Ricardo Alegría, joven antropólogo puertorriqueño que vivió entre nosotros la incluye entre las Metresas dominicanas y la llama cariñosamente “Tatica” como le dice la gente del pueblo. He podido ver a la metresa de Alailá, parecida maternalmente llena de ternura y delicadeza a Metre Silí (La Virgen de los Dolores), identificada con un pañuelo color rojo, azul y blanco como los colores de su imagen y de la bandera dominicana, con un recipiente lleno de flores.  Solo la he encontrado en varios lugares del país el día 20 y el 21

¿En qué selva vivimos?

RAFAEL CHALJUB MEJÍA  En su incesante lucha por la salud pública y la seguridad social, el licenciado Arismendi Díaz Santana comenta en un artículo reciente, la condena de diez millones de pesos que se le impuso a la Clínica Doctor Perozo, de Higüey, por negarle asistencia médica y dejar morir al joven de 17 años Nahím Contreras Aristy, que había llegado accidentado, con lesiones de alta gravedad y de madrugada, pero no pudo depositar previamente los 23 mil pesos que le exigían como condición para atenderlo. El joven se desangraba a la vista del personal médico y a la conciencia del dueño del negocio, sin que nadie le cortara la hemorragia, hasta que por ella se le fue la vida. En violación grosera de la ley que obliga a todo centro médico a prestar las atenciones indispensables a todo paciente que la requiera. En transgresión salvaje a la ética profesional de aquel que estudió medicina y al momento de la graduación juró solemnemente poner la salud del paciente y el salvamento de la vida humana por encima de todo, del afán de lucro, de la ambición del dinero, del deseo inmoderado de enriquecerse con la venta de la atención médica. Lo cierto es que estamos llegando a extremos inadmisibles, y uno se ve obligado a preguntar: ¿En qué selva es que estamos viviendo? Esto del manejo de la medicina y la salud pública como una más de las mercancías del capitalismo, ya raya en lo inhumano. La crisis y el deterioro nunca solucionado de los hospitales públicos empuja a la gente a los centros privados y miren ustedes como andan las cosas hasta el punto de que en algunos casos secuestran a los enfermos hasta que salden los costos del internamiento y según se ha denunciado más de una vez, secuestran los cadáveres hasta que los dolientes del difunto paguen el rescate correspondiente. Vaya el saludo al tribunal que dictó esa sentencia. Ojalá sirva de lección y algunos médicos y algunos empresarios del negocio de la salud, entren en razón y se moderen. Y que las organizaciones sociales, políticas, de derechos humanos y similares, hagan conciencia de que la lucha contra atrocidades como la que mató al desafortunado Nahím, es un aspecto importante de su trabajo. Gracias, compañero Arismendi por hacerse eco de este caso y por darme motivo para sumarme a la denuncia y protestar con toda indignación.

Una sentencia justa y aleccionadora

Por una solución que garantice el acceso inmediato de los pacientes a las emergencias y que los centros de salud puedan recuperar el costo de los servicios prestados, sin abusos y basados en los protocolos.   ARISMENDI DÍAZ SANTANA SEGURIDAD SOCIAL PARA TODOS La condena de la Clínica Dr. Perozo, de Higüey, por diez millones de pesos, sienta un importante precedente para detener la práctica de muchos centros privados y públicos de salud de exigir depósitos o anticipos a los pacientes y familiares, antes de ingresarlos y prestarles los servicios médicos de emergencia. Se trató de una exigencia ilegal porque todo centro de salud está obligado a prestar la atención médica necesaria para estabilizar la situación de un paciente en estado crítico. Con el agravante de que el joven accidentado se estaba desangrando y la exigencia del depósito se realizó en horas de la madrugada. Esa sentencia estableció la responsabilidad de la Clínica de la muerte de Nahim Contreras Aristy, un joven de 17 años, a quien se le negó el ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para prestarle la atención de urgencia que requería, hasta no efectuar un depósito o anticipo de 23,500 pesos. Según los testimonios de los familiares y abogados, \»en la noche del 14 de abril de 2022, Nahim Thomas sufrió un accidente de tránsito mientras se desplazaba a Lagunas de Nisibon, causándole varias lesiones y traumas con heridas abiertas que requerían de atención médica inmediata. De acuerdo a Claudia Fernández, del periódico Diario Libre, el adolescente presentaba fuerte dolor abdominal, una herida en una mano, otra cerca de un codo y un fémur roto. Y, mientras esperaba ser atendido de urgencia sin resultados, sufrió un paro respiratorio y un shock hipovolémico, que finalmente le produjeron la muerte. La indemnización a Joaquín Contreras Hixon y Tauny Aristy, padres de la víctima, no le devolverá a su hijo, pero sienta un importante precedente en el país sobre las pérdidas, humanas y financieras, de una atención tardía a un paciente accidentado o en situación crítica que acude a emergencia en procura de atención médica inmediata. Ese caso conmovió a toda la sociedad higüeyana y llamó la atención de la opinión pública del país, incluyendo a la primera dama Raquel Arbaje, quien tuvo la cortesía de llamar por teléfono al padre y a la madre de Nahim, para manifestarles su solidaridad ante esa lamentable tragedia familiar. Las ineficiencias de los hospitales públicos obligan a acudir a las clínicas privadas Este caso desnuda las deficiencias tradicionales de los servicios públicos de salud. En primera instancia los padres de Nahim lo llevaron de urgencia al hospital Nuestra Señora de La Altagracia de Higüey, un centro público que no pudo tomarle una radiografía y ni llamar a un médico ortopeda para esa emergencia. Esta precariedad pública es muy frecuente, revelando las carencias de la mayoría de los hospitales, incapaces de garantizar servicios tan esenciales. Una situación que revela la falta de garantía del derecho de las familias más pobres y vulnerables a recibir servicios adecuados de salud en el momento oportuno. Deficiencias que acentúan el gasto familiar de bolsillo y las preferencias por los servicios privados. El Lic. Francisco Aristy, pariente y abogado de la familia, se mostró satisfecho por la sentencia dictada por el magistrado Santiago Mata Upia y agradeció el apoyo de la directora de la Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados (DIDA), Carolina Serrata, durante el proceso. Es bueno saber que se ha hecho justicia en este caso tan triste y desgarrador, que inquietó a la población en general. Sin duda, es un mensaje positivo y alentador que debe llegar a todos los sectores. Nuestra Fundación se solidariza con la familia Aristy y felicita al licenciado Francisco Aristy por el triunfo resonante de la justicia dominicana. De todas maneras, queda en pendiente una solución equilibrada, en la cual los pacientes sean atendidos diligentemente y los centros de salud recuperen el costo de los servicios prestados, sin abusos y basados en la aplicación de los protocolos. Abrigamos la esperanza de que las autoridades presenten una solución sostenible para todos.