¡Humo judicial! Juez afín al poder califica de “fructífera” reunión mientras el descontento hierve en las bases del paro
El Consejo del Poder Judicial recibió a tres voceros y cinco jueces en un encuentro de alto voltaje. Prometen atender mejoras salariales, ascensos y sobrecarga laboral, pero los convocantes del paro denuncian una estrategia para simular diálogo. Advierten: “No nos han llamado, nos preparamos para contraatacar”. Por Thiago N. Guzmán El reloj marcaba las nueve de la mañana cuando las puertas del Consejo del Poder Judicial (CPJ) se abrieron para un encuentro que, en el papel, pretendía coser las heridas abiertas por el paro del jueves. Pero en los pasillos de la judicatura, donde la toga a veces oculta más de lo que revela, pocos creen que la puntada baste para cerrar el tajo. Luis Henry Molina, presidente del organismo, recibió a tres voceros del colectivo huelgario y a cinco jueces elegidos para representar a sus instancias. Juntos, con la solemnidad que exige el templo de la justicia, se sentaron a hablar de mejoras salariales, ascensos y esas reivindicaciones que los magistrados y servidores judiciales llevan tatuadas en la piel de su desgaste diario. Al final, una calificación: “fructífera”. Pero la palabra, en el lenguaje judicial, admite varias interpretaciones. El magistrado Alexis Gómez Geraldino —invitado a la mesa pese a no pertenecer a ninguno de los colectivos en pie de guerra— salió con un mensaje optimista. “Las reivindicaciones serán atendidas”, declaró. Y citó un acta del 19 de mayo, esa misma que los manifestantes calificaron como “vaga” y carente de soluciones reales cuando el CPJ intentó con ella neutralizar el paro. “Confiamos en que este proceso de diálogo fortalezca la institucionalidad”, añadió Gómez Geraldino, en un mensaje dirigido a jueces y juezas que aún esperan acciones concretas, no promesas de mármol. Sin embargo, en el otro lado del mostrador, la temperatura es otra. Entre quienes convocaron al paro —aquel éxito del jueves que solo se levantó ayer— nadie comparte el entusiasmo del magistrado. Lo miran con recelo: Gómez Geraldino, dicen, nunca ha sido parte del movimiento. Alguien murmura que incluso se opuso abiertamente a la huelga. Y ahora, convertido en vocero de un diálogo que muchos consideran un espejismo, levanta suspicacias. “El CPJ solo ha querido dar la percepción de que hay diálogo”, afirman los convocantes desde la trinchera del anonimato. Y la frase no es menor: porque percepción no es realidad, así como un acta no es un salario. Nadie del Consejo, denuncian, se ha acercado al colectivo. Las promesas vuelan, pero los pies siguen firmes en el suelo. Y advierten: se preparan para contraatacar. En la reunión también estuvieron presentes Franchesca Potentini y Pablo Imbert (jueces de Paz), Luis Carrera (Primera Instancia) y Claudia Peña (de Corte). Fueron elegidos por las consejeras Keila González y Karen Mejía, bajo la encomienda del presidente Molina, a quien acompañan en el CPJ las magistradas Karen Josefina Mejía, Keila González y Katherine Rubio. El próximo martes, dicen, continuarán las medidas. Algunas ya están. Otras vendrán. Pero mientras tanto, en los pasillos de Palacio, la justicia no descansa: espera. Y cuando la espera se vuelve paciencia de plomo, el paro vuelve a crujir en los quicios de la puerta.
Presidente Suprema Corte convoca de urgencia al CPJ para frenar paro histórico de jueces
En un mensaje interno al que tuvo acceso este reportero, el magistrado Luis Henry Molina abre la puerta al diálogo tras las crecientes demandas de más de 300 jueces y juezas, agrupados en gremios e independientes, que amenazan con paralizar el sistema el próximo jueves 21. “Escuchar, dialogar y seguir construyendo juntos”, promete el alto funcionario, mientras el reloj corre para evitar una crisis institucional sin precedentes. Por Ángel Feliu G. Santo Domingo. – En un giro que ha sacudido los pasillos del Palacio de Justicia, el presidente del Poder Judicial y de la Suprema Corte de Justicia, magistrado Luis Henry Molina, convocó de manera extraordinaria al Consejo del Poder Judicial (CPJ) para el próximo martes 19 de mayo, como respuesta directa a las crecientes demandas de un colectivo de más de 300 jueces, juezas y servidores judiciales que amenazan con un paro nacional para el jueves 21. La convocatoria, revelada a través de un mensaje interno obtenido por esta reportero, destapa una crisis silenciosa que llevaba meses gestándose en el seno del sistema judicial dominicano. En el escrito, Molina se dirige a los trabajadores del ramo con un tono que muchos califican de inusitadamente conciliador: “Estoy dispuesto a escuchar, dialogar y seguir construyendo juntos”. “Asumimos este proceso con apertura, responsabilidad y voluntad de escucha –expresó el magistrado– conscientes de que el fortalecimiento institucional también requiere atender las necesidades y expectativas de las personas que sostienen diariamente el servicio”. El comunicado interno del más alto representante del Poder Judicial reconoce implícitamente la tensión que vive la institución. Según fuentes consultadas por este periódico, los jueces aglutinados en diversos gremios –y también un número significativo de independientes– exigen mejoras en las condiciones laborales, mayor seguridad en sus sedes y un rediseño de las cargas procesales que, denuncian, han llevado al límite la salud física y mental de decenas de operadores del sistema. El magistrado Molina recordó que el pasado miércoles 13 de mayo, en un encuentro preliminar con jueces y juezas, ya se habían abordado estas inquietudes “de manera abierta y respetuosa”. Y fue precisamente fruto de aquel cónclave que surgió la decisión de elevar el asunto al CPJ, órgano que integran representantes de todas las instancias del Poder Judicial y que, en palabras del presidente, “es el espacio institucional correspondiente para conocer de esos planteamientos y darle el seguimiento adecuado”. Sin embargo, el reloj no se detiene. La convocatoria al CPJ para el martes 19 deja apenas 48 horas antes de la fecha señalada para el paro, el jueves 21. Este medio ha podido confirmar que entre los jueces convocantes al paro circulan consignas de unidad que hasta hace poco parecían imposibles: hay miembros de tribunales superiores, jueces de primera instancia, de paz y hasta magistrados suplentes, muchos de los cuales nunca antes habían participado en acciones gremiales. “No es un capricho –confesó a esta reportero una jueza que pidió reserva de su nombre–. Es dignidad. Queremos que se nos vea, que se nos escuche. No pedimos privilegios, pedimos condiciones mínimas para impartir justicia sin caer en el colapso”. El Poder Judicial, por su parte, insiste en que el diálogo sigue abierto y que la convocatoria al CPJ es la prueba más fehaciente de la voluntad de Molina por encontrar una salida negociada. Funcionarios de alto rango consultados admiten, extraoficialmente, que un paro de jueces sería “un terremoto institucional” del que nadie saldría bien parado, y que por ello la estrategia oficial es “neutralizar cualquier medida de fuerza a través del consenso”. Mientras tanto, los gremios judiciales han optado por un prudente silencio público, aunque en privado sus líderes han manifestado que “la pelota está ahora en el tejado del CPJ”. La presidenta de una de las asociaciones más representativas declaró, en condición de anonimato: “No queremos paralizar la justicia. Queremos justicia para quienes la imparten. Esperamos que el martes 19 no sea un saludo a la bandera”. La cita es el martes. La tensión, mientras tanto, crece en cada pasillo del cuarto poder del Estado.