Relaciones diplomáticas RD-China
Sao Paulo. En el octavo aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas entre la República Dominicana y la República Popular China es preciso, desde mi punto de vista, hacer una revisión retrospectiva y valorar el nivel de avance que en el marco de la visión política y diplomática de China y su presidente Xi Jinping hacia el Sur Global, se haya podido alcanzar en estos ocho años, tomando en cuenta, además, la dificultad creciente que afronta el gigante asiático de la resistencia de Estados Unidos de Norteamérica a la expansión y posicionamiento del primero en las regiones menos desarrolladas con su política de futuro compartido, respeto mutuo, el principio de ganar-ganar y su diplomacia de paz. Damos la debida importancia y seguimiento a este tema, en el marco de los esfuerzos que durante años hemos venido haciendo para acercar a los dos pueblos, dominicano y chino, no desde el símbolo de la hoz y el martillo sino desde el derecho al libre mercado, a la diplomacia de paz que demandan los signos de los nuevos tiempos, así como al carácter independiente y soberano de las naciones en el manejo de sus relaciones con terceros países. Esfuerzos que hemos encaminado y seguiremos haciéndolo como persona, amigo del pueblo chino y como la Organización Popular, Democrática y Revolucionaria que es el Movimiento Izquierda Unida que me honra presidir. Como parte de esos incansables esfuerzos, en el año 2024 pusimos en circulación en tres universidades de China, en Beijing, Hunan y Shenzhen, nuestro libro traducido al idioma mandarín “Del Caribe a los Antípodas”, compilación de nuestras experiencias políticas y diplomáticas fomentando las relaciones diplomáticas con Asia, especialmente con China, Vietnam y Corea del Norte. En los próximos días presentaremos este libro para la comunidad china en Santo Domingo, en coordinación con la embajada. Por ello, resultó de gran satisfacción que en soberanía plena, el 1 de mayo de 2018 la República Dominicana y su entonces presidente Danilo Medina Sánchez dieron el histórico paso de establecer las relaciones diplomáticas con la República Popular China, iniciando el desarrollo de una agenda bilateral que, a nuestro modo de ver, ha podido ser más fructífera y mutuamente beneficiosa sustentada en el fortalecimiento de las relaciones políticas, la promoción del comercio, la inversión y el turismo, así como la expansión de la cooperación, entre otros temas, para lo cual la voluntad política es esencial. Pero, lamentablemente el actual gobierno maneja dichas relaciones con más miedo que vergüenza, como reza el adagio popular. Inicio con buenos pasos En agosto del mismo año ambos gobiernos formalizaron la designación de sus respectivos jefes de misiones, por República Dominicana el Lic. Briunny Garabito Segura y por la República Popular China el señor Zhang Run, quienes iniciaron una labor con buenos pasos bajo las directrices de sendos jefes de la política exterior, asumiendo el compromiso de fortalecer dichas relaciones en un curso firme, seguro y vertical irradiando la gobernanza e institucionalidad en beneficio de ambos pueblos, como lo han seguido afianzando los actuales embajadores de China, señor Chen Luning y el dominicano José Julio Gómez. En septiembre de ese año, fue recibida en República Dominicana la visita oficial de Su Excelencia Wang Yi, consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores de la República Popular China, lo que constituyó un paso importante en el acercamiento de temas de la agenda bilateral, resultado de su encuentro con el presidente Medina y su posterior reunión de trabajo con su homólogo canciller Miguel Vargas, que derivó en la firma del Memorándum de Entendimiento sobre el Establecimiento del Mecanismo de Consultas Políticas. El paso más relevante fue la visita de Estado a China del presidente dominicano Danilo Medina, del 1 al 6 de noviembre de 2018, por invitación del presidente Xi Jinping, que resultó ser una muestra de la voluntad política de ambos mandatarios para el desarrollo eficiente y dinámico de estas relaciones diplomáticas. Y el reconocimiento de una sola China por parte de República Dominicana. En la ocasión se firmaron dieciocho (18) acuerdos que comprenden el compromiso de China para la erogación de fondos para proyectos de cooperación no reembolsable y de financiamiento en nuestro país, expansión de los intereses comerciales de la República Dominicana, la promoción del turismo hacia el país, entre otros. Estos acuerdos, pese al esfuerzo y trabajo de la Embajada Dominicana en China, especialmente desde la gestión del embajador Garabito, en procura de dar cumplimiento a los mismos y trabajar en una agenda de beneficio mutuo, no han tenido el impacto positivo esperado durante estos ocho años, en algunos casos por dilación en la decisión y ejecución, para no decir negligencia, de la parte dominicana. Por ejemplo, en cuanto al proyecto de financiamiento, ya ha sido aprobado por las autoridades chinas que el Proyecto de reforma de redes eléctricas de bajo y medio voltaje sea incluido en la lista de proyectos para recibir apoyo a través de la modalidad de crédito concesional por parte de China. Y seguimos con crisis eléctrica mirando hacia otros horizontes indefinidos. Algunos logros al presente Pese al rezago, cabe mencionar algunos de los avances alcanzado desde el inicio de las relaciones entre ambas naciones. República Dominicana se ha consolidado como el mayor socio comercial de China en la región caribeña, y China, a su vez, el segundo socio comercial de la nación dominicana, razones para que el gobierno dominicano preste mayor atención a estas relaciones hacia un mayor aprovechamiento recíproco. El volumen de comercio bilateral continúa el alza; el pasado año, por ejemplo, superó los 5,300 millones de dólares, representando más del doble de la cifra registrada al inicio de las relaciones. Más empresas chinas muestran su interés de invertir en y establecer sus negocios en República Dominicana, varias participan en proyectos de la zona franca, energía verde e infraestructura. Productos emblemático dominicanos, como el ron, tienen amplia acogida en el mercado chino. China apoyó la modernización del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911, contribuyendo a elevar la capacidad de respuesta ante emergencias
China reitera su apoyo a la soberanía y seguridad de Cuba
En respuesta a las declaraciones del canciller Bruno Rodríguez ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, afirmó que Beijing rechaza el uso o la amenaza de la fuerza en las relaciones internacionales, así como toda injerencia en asuntos internos bajo cualquier pretexto. El gobierno chino respaldó firmemente a la isla en la defensa de sus intereses y llamó a respetar la Carta de la ONU. Por Brendalis Reyes Pekín, China – En medio de crecientes tensiones entre Cuba y Estados Unidos, China elevó este lunes su voz en defensa de la soberanía y la seguridad de la nación caribeña, al tiempo que rechazó categóricamente cualquier uso o amenaza de la fuerza en el concierto de las relaciones internacionales. La portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, respondió así a una pregunta formulada por umbral.local/, en referencia a las denuncias realizadas un día antes por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, durante una reunión ministerial de alto nivel del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada precisamente por China en su calidad de presidente pro tempore del organismo. “Beijing siempre aboga por el respeto a la soberanía e integridad territorial de todos los países”, afirmó Mao Ning, quien subrayó la oposición firme de su país al uso o la amenaza del uso de la fuerza en el ámbito internacional. Asimismo, rechazó cualquier violación de soberanía e injerencia en asuntos internos de otras naciones, sin importar el pretexto que se invoque. “Todos los países deben observar el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de la ONU”, señaló la vocera, antes de reafirmar que China “apoya firmemente a Cuba en la salvaguarda de su soberanía, seguridad e intereses de desarrollo”. Las declaraciones de la diplomacia china adquieren especial relevancia luego de que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunciara ante el Consejo de Seguridad una escalada agresiva por parte del gobierno de Estados Unidos contra la isla. En su intervención, Rodríguez pidió “a la comunidad internacional que se movilice para impedir una catástrofe humanitaria”, advirtiendo sobre lo que calificó como un “bloqueo energético, las amenazas militares y la manipulación política contra la Revolución cubana”. El jefe de la diplomacia cubana fue particularmente enfático al referirse a las recientes acciones legales contra el líder histórico de la Revolución, el general de Ejército Raúl Castro Ruz, a quien calificó como víctima de “un acto moralmente infame y legalmente arbitrario”. Además, alertó que “el cerco petrolero o energético que Estados Unidos aplica a Cuba equivale por sus efectos a un bloqueo naval que es un acto de guerra y de genocidio”. “Una agresión militar provocaría un baño de sangre”, advirtió Rodríguez, quien no dudó en señalar que “el presidente que diera esa orden de ataque militar, el secretario de Estado y de Guerra que lo instigan a hacerlo, pasarían a la historia como criminales de guerra, autores directos de crímenes de lesa humanidad”. Con un tono de urgencia, el canciller cubano instó a la comunidad internacional a no permanecer indiferente: “Ha llegado la hora de la solidaridad con Cuba, que siempre lo ha sido con todos”. Y sentenció, ante el pleno del Consejo de Seguridad: “Nadie dude que, llegados a una situación que esperamos nunca ocurra, el pueblo de Cuba combatirá hasta las últimas consecuencias”. Desde Pekín, la voz de China se alzó como un respaldo crucial para la isla en momentos de máxima tensión, reafirmando así los lazos históricos entre ambas naciones y su postura contraria a la hegemonía y el unilateralismo en los asuntos globales.
Xi y Trump sellan nuevos consensos estratégicos en Pekín y abren un canal de coordinación sobre Irán y la estabilidad global
Redacción Internacional | umbral.local/ El Ministerio de Asuntos Exteriores de China informó que los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, alcanzaron “una serie de nuevos consensos” durante la cumbre celebrada en Pekín, en un encuentro de alto nivel que estuvo marcado por la crisis en Oriente Medio, la seguridad energética global, las tensiones en torno a Taiwán y el intento de ambas potencias de estabilizar una relación deteriorada por años de rivalidad estratégica. La diplomacia china describió las conversaciones como un “intercambio profundo de puntos de vista sobre asuntos de importancia mayor para ambos países y para el mundo”, subrayando que los dos mandatarios coincidieron en fortalecer la comunicación y la coordinación en cuestiones regionales e internacionales. El tono empleado por Pekín reveló una voluntad de reconstruir mecanismos de entendimiento político entre las dos mayores economías del planeta, en un momento de elevada tensión geopolítica. Uno de los aspectos más sensibles de la reunión fue la situación de Irán y la creciente preocupación internacional por el riesgo de expansión del conflicto en Oriente Medio. Según declaraciones difundidas por la Casa Blanca y reproducidas posteriormente por agencias internacionales, Trump y Xi coincidieron en que Teherán no debe desarrollar armas nucleares y en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula una parte esencial del comercio mundial de petróleo y gas. La Cancillería china reiteró, sin embargo, la posición tradicional de Pekín respecto a la crisis iraní: “la guerra nunca debió ocurrir y no tiene razones para continuar”. El portavoz del ministerio insistió en que una solución negociada sería beneficiosa tanto para Washington como para Teherán y para la estabilidad de toda la región. Asimismo, China defendió la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz y llamó a evitar nuevas acciones militares que puedan alterar las cadenas globales de suministro y los mercados energéticos. Fuentes diplomáticas citadas por Reuters señalaron que el encuentro entre ambos líderes fue preparado bajo estrictos protocolos de seguridad y ceremonial de Estado, reflejando la importancia política atribuida por Pekín a la visita de Trump. La agenda incluyó sesiones privadas en el complejo gubernamental de Zhongnanhai, reuniones ampliadas con asesores estratégicos y un banquete oficial presidido por Xi Jinping. El protocolo chino otorgó al mandatario estadounidense un tratamiento reservado habitualmente para visitas consideradas de “máxima relevancia estratégica”. La recepción incluyó honores militares, recorridos cuidadosamente organizados por espacios históricos del liderazgo chino y reuniones cerradas destinadas a evitar filtraciones prematuras sobre los temas discutidos. Analistas internacionales interpretaron estos gestos como una señal de que Pekín busca proyectar una imagen de estabilidad diplomática y de interlocución directa con Washington, pese a las diferencias estructurales entre ambas potencias. Aunque no se anunciaron acuerdos económicos de gran alcance, el encuentro permitió reinstalar un clima de diálogo político después de meses de fricciones comerciales, disputas tecnológicas y desacuerdos militares en Asia-Pacífico. Xi Jinping habló de construir una relación “constructiva y estratégicamente estable” para los próximos años, formulación que observadores consideran un intento de institucionalizar mecanismos de coexistencia entre Pekín y Washington. El tema de Taiwán también ocupó un lugar central en las conversaciones. Xi advirtió a Trump sobre los riesgos de “choques e incluso conflictos” si la cuestión taiwanesa no es manejada con prudencia, reafirmando que se trata de la principal línea roja de la política exterior china. Washington, por su parte, evitó anunciar modificaciones inmediatas en su posición oficial, aunque funcionarios estadounidenses reconocieron que el asunto dominó buena parte de las discusiones privadas. La reunión ocurre además en un contexto internacional particularmente delicado, marcado por la guerra en Oriente Medio, la incertidumbre energética y la fragmentación del orden internacional. Para Pekín, el acercamiento con Washington representa una oportunidad de consolidarse como actor indispensable en la resolución de crisis globales; para la Casa Blanca, supone la posibilidad de involucrar a China en los esfuerzos destinados a contener una escalada regional con consecuencias económicas imprevisibles. En los círculos diplomáticos internacionales prevalece la impresión de que la cumbre no produjo soluciones definitivas, pero sí estableció un nuevo marco de comunicación directa entre Trump y Xi Jinping, en un momento en que el equilibrio mundial depende cada vez más de la capacidad de ambas potencias para administrar sus rivalidades sin precipitar confrontaciones mayores.
Encuentro de Titanes en Pekín
Trump y Xi Jinping buscan desactivar tensiones globales en su primera cumbre en años Por César Dalmasi Guzmán Pekín, 14 de mayo de 2026 — En un evento cargado de simbolismo y expectativa, los líderes de las dos principales superpotencias mundiales, Estados Unidos y China, han celebrado un encuentro trascendental en el Gran Salón del Pueblo de Pekín. El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se han encontrado cara a cara para abordar una serie de disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas que han tensado las relaciones bilaterales en los últimos años. La llegada de Trump a la capital china, marcada por un recibimiento protocolario, señala la primera visita de un mandatario estadounidense a Pekín desde 2017. Las negociaciones, que comenzaron a primera hora de la mañana, han puesto de relieve el delicado equilibrio que ambas naciones deben mantener sobre el tema de Taiwán. Xi Jinping ha enfatizado que la cuestión de la isla autogobernada es \»el tema más importante\» en las relaciones chino-estadounidenses, advirtiendo que un manejo inadecuado podría conducir a un \»conflicto\». Por su parte, Trump ha reiterado el \»honor\» que representa su visita y la amistad con Xi, destacando la capacidad de ambos para resolver problemas rápidamente y augurando un \»futuro fantástico juntos\». Este tono positivo ha permeado las declaraciones iniciales, abriendo la puerta a un posible deshielo en las tensiones recientes. La jornada culminó con un banquete lleno de palabras bienintencionadas, durante el cual Trump extendió una invitación formal a Xi y su esposa para visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre. En su intervención, Xi Jinping planteó preguntas reflexivas sobre el futuro de las relaciones entre ambos países, cuestionando si podrían superar la \»trampa de Tucídides\» y colaborar en los desafíos globales, en un esfuerzo por inyectar estabilidad al mundo. Los líderes han subrayado la importancia de mejorar la cooperación en áreas clave como el cambio climático, la seguridad cibernética y la proliferación nuclear. Si bien no se han anunciado acuerdos concretos, el tono conciliador sugiere un compromiso renovado para trabajar juntos en beneficio mutuo. El encuentro no solo refleja la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y China, sino también la necesidad urgente de un enfoque colaborativo para abordar los desafíos globales en un mundo cada vez más interconectado y en transformación. La comunidad internacional espera con interés los desarrollos que puedan surgir de este diálogo de alto nivel, crucial para la estabilidad y prosperidad global.
Trump y Xi: Un Encuentro Histórico que Redefine el Futuro
La cumbre entre los líderes de Estados Unidos y China marca un hito en las relaciones internacionales, con un enfoque en la cooperación y el manejo de tensiones globales. Por Virtudes Álvarez Sampedro Washington, 14 de mayo — En una demostración de diplomacia de alto nivel, los medios de comunicación en Estados Unidos han brindado una cobertura exhaustiva a la visita del presidente Donald Trump a China, donde se reunió con su homólogo Xi Jinping en lo que muchos describen como un encuentro histórico. La cumbre, celebrada en Beijing, ha sido destacada por las televisoras estadounidenses como un punto crucial para las relaciones bilaterales entre las dos potencias mundiales. Desde el inicio de las conversaciones, el presidente Xi Jinping subrayó la importancia de que ambos países actúen como \»socios en lugar de rivales\», un mensaje que resonó en el discurso de apertura. Por su parte, Trump calificó las discusiones como \»estupendas\», sugiriendo un tono optimista para la futura colaboración. Durante su reunión de dos horas y quince minutos, los líderes abordaron temas urgentes como la estabilidad económica global y la paz regional, temas que han sido fuente de tensión en el pasado. \»Una relación bilateral estable es beneficiosa para el mundo\», afirmó Xi, según reportes de CNN, que también destacó el compromiso de los líderes para establecer una nueva era de relaciones constructivas y estables durante los próximos años. La prensa estadounidense ha seguido de cerca las declaraciones del presidente Xi, quien advirtió sobre los \»conflictos\» que podrían surgir si Taiwán no se maneja adecuadamente, un tema que CBS News resaltó en sus titulares. Este factor, junto con la incertidumbre sobre la situación en Irán, ha sido señalado como una prioridad máxima en las relaciones entre Washington y Beijing. En su portada, The New York Times enfatizó el tono positivo adoptado por ambos mandatarios a pesar de las advertencias sobre Taiwán. \»Xi Jinping comunicó al presidente Trump que la cuestión de Taiwán, si no se gestiona adecuadamente, podría derivar en un enfrentamiento\», informó el diario, subrayando la delicadeza de las negociaciones. Esta cumbre no solo refleja un intento por redefinir la relación volátil entre las dos naciones, sino que también abre la puerta a una cooperación más estrecha en un mundo cada vez más interconectado. Con temas candentes como Irán y la tregua comercial sobre la mesa, el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y China sigue siendo un asunto de interés global.
La Cumbre Trump-Xi: Un Encuentro Decisivo para el Futuro Global
En un mundo de tensiones crecientes, Donald Trump y Xi Jinping se reúnen en Pekín para abordar temas críticos como Taiwán, el comercio, los aranceles, las tierras raras y la inteligencia artificial. Por Thiago N. Guzmán La esperada cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, líderes de las dos economías más grandes del mundo, se lleva a cabo en Pekín esta semana. Este encuentro marca un momento crucial para ambos países, con la intención de extender la frágil tregua comercial acordada previamente y abordar temas de gran importancia que podrían definir el futuro de las relaciones bilaterales. Taiwán: El Punto Álgido Uno de los temas más sensibles en la agenda es Taiwán. Pekín busca que Trump adopte un lenguaje más favorable hacia su posición sobre la isla, considerada por China como parte de su territorio. La insistencia de Xi en este asunto subraya su importancia estratégica, y cualquier declaración de Trump podría tener implicaciones significativas para la estabilidad regional. Comercio y Aranceles: Un Respiro Necesario El comercio sigue siendo un eje central de la cumbre. Tras una tregua temporal, ambos países buscan negociar términos que alivien la presión arancelaria que ha tensado las relaciones económicas. Las conversaciones previas entre enviados comerciales han sentado las bases para posibles acuerdos que podrían beneficiar a ambas naciones, especialmente en sectores como la agricultura y la tecnología. Tierras Raras: El Poder Oculto En el trasfondo de estas negociaciones se encuentra el control de las tierras raras, recursos críticos para la tecnología moderna. China ha demostrado su capacidad para utilizar estas exportaciones como herramienta de presión, y Estados Unidos busca asegurar un suministro estable como parte de su estrategia de seguridad nacional. Inteligencia Artificial: Seguridad y Desconfianza La inteligencia artificial podría ser un tema de discusión, con el objetivo de establecer medidas de seguridad para prevenir crisis futuras. Sin embargo, la profunda desconfianza entre las dos potencias dificulta un diálogo significativo. A pesar de esto, cualquier avance en esta área sería un paso importante para mitigar riesgos globales. La cumbre de Pekín no solo es un encuentro diplomático, sino un escenario donde se juegan intereses económicos y estratégicos de gran envergadura. Ambos líderes deben navegar con cuidado para lograr un equilibrio que beneficie a sus naciones y al mundo entero.
El Club de la Doctrina Donroe: Trump erige en Miami un “Escudo” para blindar la hegemonía de EE.UU. frente a los pueblos de América
En una cumbre celebrada en su campo de golf de Doral, el mandatario republicano reúne a doce líderes de la ultraderecha continental con el objetivo de declarar una guerra santa contra la migración, blindar el suministro de petróleo saqueado en Venezuela y trazar un cerco militar y económico contra la injerencia china, en un explícito retorno al Monroe del “América para los americanos” que concibe a Latinoamérica como patio trasero y botín de guerra. ANÁLISIS / POR JULIO GUZMÁN ACOSTA No fue en la solemnidad de una cancillería ni bajo los candelabros de la Organización de Estados Americanos. Fue en el green de un club de golf en Doral, Miami, donde la hierba artificialmente perfecta y los lagos ornamentales sirvieron de alfombra para lo que la nueva Casa Blanca ha bautizado como el “Escudo de las Américas”. Bajo un sol de Florida que no logra calentar las gélidas entrañas de la realpolitik, Donald Trump ha tejido esta semana una alianza a su imagen y semejanza: una docena de mandatarios de la derecha latinoamericana convocados no para dialogar, sino para alinearse. Lo que se presenta como una cruzada contra el narcotráfico y la “inmigración masiva” es, en el fondo, el ensayo general de la doctrina Donroe. Un neo-monroísmo que desempolva el caduco lema del siglo XIX —“América para los americanos”— pero traducido al lenguaje del siglo XXI: América para los intereses de Washington. La cumbre es la certificación de que para esta administración, la política exterior no es un puente, sino un ariete. Detrás del eslogan de combatir a los “carteles narcoterroristas” se esconde una operación de control geopolítico total. Mientras el Pentágono, a través del Comando Sur, afila sus cuchillos en la recién estrenada Conferencia Anticartel, las bombas ya caen sobre presuntas narcolanchas en el Caribe, dejando un reguero de víctimas que la prensa hegemónica se niega a contar. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, lo dijo sin ambages en su visita a Doral: o se pliegan a la cruzada occidental y cristiana, o la civilización perecerá. Una retórica apocalíptica que busca justificar lo injustificable: la criminalización de la pobreza que huye y la cosificación de los recursos del sur. Pero si hay un fantasma que sobrevuela los fairways de Miami, ese es el gigante asiático. China, el socio comercial indispensable para tantas economías de la región, se ha convertido en el enemigo a batir. Este Escudo no es solo una barrera contra los migrantes; es una muralla contra los yuanes. Washington, que exige lealtad mientras se retira de organismos multilaterales y condiciona ayudas económicas al resultado electoral que le favorezca, pretende que América Latina rompa sus lazos con Pekín para quedar atada, una vez más, al carro de la dependencia estadounidense. La cumbre es, además, un escaparate de cinismo. En el mismo instante en que Trump alardea del “gran trabajo” del gobierno títere en Venezuela —ese que entrega el petróleo del país a las transnacionales de Houston—, sus asistentes aplauden la caída de regímenes hostiles. No importa que en Honduras se haya interferido descaradamente para indultar a un narcotraficante y torcer el rumbo de las elecciones; el fin —la sumisión— justifica los medios. Este sábado, en Doral, no se está fraguando una alianza para la prosperidad compartida. Se está levantando un escudo, sí, pero para proteger a Washington de la insurgencia de los pueblos que reclaman soberanía. Un escudo que, como el de Aquiles, es brillante por fuera pero forjado en la fragua del dominio. Mientras Trump se prepara para viajar a Pekín a negociar con el dragón, sus lacayos en América Latina quedan encargados de vigilar que la retaguardia no se le subleve. La historia, sin embargo, suele enseñar que los escudos, cuando protegen la injusticia, terminan por hacerse añicos.
La Sombra del Dragón: Una Advertencia Diplomática desde Beijing

El embajador chino Chen Luning califica como \»injerencia inaceptable\» las declaraciones de la nueva embajadora estadounidense Leah Francis Campos, quien prometió combatir la influencia china en República Dominicana, avivando el fuego de la competencia geopolítica en el Caribe. Por César Dalmasi Guzmán SANTO DOMINGO.— Un cruce diplomático de alto voltaje sacude la tranquila superficie de las relaciones internacionales dominicanas. El embajador de la República Popular China, Chen Luning, una contundente réplica a las declaraciones de la embajadora estadounidense, Leah Francis Campos, tachándolas de \»injerencia en los asuntos internos y en la soberanía diplomática\» de la República Dominicana. La respuesta del representante asiático llega como un correctivo público a las palabras de Campos, quien, en un anticipo de su agenda de trabajo, afirmó que se dedicaría a \»combatir la influencia china\» en el país. Para el embajador Luning, semejante postura resulta \»impropia de un representante diplomático y alejada de las prácticas internacionales\» que rigen la convivencia entre naciones soberanas. En un análisis cuidadoso de las implicaciones de estas declaraciones, el diplomático chino sostuvo que las afirmaciones de la funcionaria estadounidense no reflejan la opinión mayoritaria del pueblo de Estados Unidos, ni parecen concordar con la línea política expresada por el gobierno norteamericano tras los recientes encuentros entre ambos mandatarios. \»Las relaciones entre China y República Dominicana se basan en el respeto mutuo y la cooperación\», recordó Luning con tono sereno pero firme. El embajador advirtió que declaraciones como las de Campos solo buscan generar tensiones innecesarias en un momento particularmente delicado para la estabilidad regional. Las expresiones de la embajadora no solo han abierto una grieta en el protocolo diplomático, sino que han revivido con intensidad el debate sobre la competencia geopolítica que libran ambas potencias en la cuenca del Caribe. Lo que está en juego tras este intercambio de palabras es el rol que cada nación busca desempeñar en áreas estratégicas como el comercio, la tecnología y el desarrollo de infraestructuras en la región. El tono y el momento elegido por la embajadora estadounidense resultan doblemente inoportunos: primero, porque contradicen el espíritu de cooperación que debería primar entre naciones; segundo, porque pretenden que sea el gobierno dominicano quien reduzca la influencia de un socio que, hasta ahora, ha construido su relación sobre principios de beneficio mutuo y no interferencia. Este episodio deja al descubierto las tensiones subyacentes en el tablero geopolítico caribeño, donde República Dominicana se encuentra en la posición de mantener un equilibrio delicado entre dos gigantes globales, sin sacrificar un ápice de su soberanía en el proceso.
La Guerra del Cerdo: China impone aranceles de hasta el 62.4% a la carne porcina de la UE

El gigante asiático impone aranceles de hasta el 62.4% a la carne porcina de la UE en una medida calificada como \»represalia económica\», mientras empresas españolas enfrentan castigos diferenciados que revelan estrategias geopolíticas tras el conflicto comercial. Por Brendalis Reyes PEKÍN.— Con la precisión calculada de un bisturí diplomático, el gobierno chino ha decidido infligir un golpe estratégico al sector agroindustrial europeo: impondrá aranceles temporales de hasta el 62.4% sobre las importaciones de carne porcina y sus subproductos originarios de la Unión Europea. La medida, anunciada este viernes por el Ministerio de Comercio chino, afecta directamente a gigantes españoles como ElPozo, Campofrío o Sánchez Romero Carvajal, aunque con una notable gradación de castigos que delata un mapeo económico cuidadosamente diseñado. La investigación por dumping —práctica de vender productos por debajo del costo de producción— sirvió de marco formal para la decisión. En un documento oficial, Pekín argumentó que las exportaciones europeas han causado \»daños considerables\» a su industria porcina nacional y estableció una relación causal entre el perjuicio y las prácticas comerciales de la UE. Un portavoz ministerial, citado por el diario estatal Global Times, defendió la medida como \»prudente y mesurada\», asegurando que los gravámenes son proporcionales al perjuicio estimado. Sin embargo, el escalonamiento de los aranceles revela un complejo entramado de intereses y negociaciones tras bambalinas. Mientras empresas de otros países europeos enfrentan la tasa máxima del 62.4%, la mayoría de las compañías españolas —incluyendo a ElPozo, Campofrío y Sánchez Romero Carvajal— deberán lidiar con un arancel del 20%, una cifra significativa pero sustancialmente menor. Otras, como Litera Meat, se enfrentan a un 15.6%, y la filial de la danesa DAT-Schaub en España al 31.3%. La lista de penalizadas incluye a decenas de firms ibéricas, desde Frigoríficos Costa Brava hasta Cárnicas Batallé, muchas de ellas actores clave en regiones donde la industria porcina es columna vertebral económica. Este tratamiento diferencial sugiere que Pekín busca minimizar daños colaterales en relaciones bilaterales clave, mientras envía un mensaje contundente a Bruselas en medio de tensiones comerciales crecientes que ya afectan a sectores como el brandy y los lácteos. Analistas interpretan la movida como un capítulo más en la pulseja geoeconómica entre China y Occidente. \»No es solo acerca del cerdo; es sobre tecnología, subsidios verdes y influencia global\», señaló desde Berlín el economista Klaus Schmidt. \»Pekín utiliza herramientas arancelarias para dividir a la UE, premiando o castigando según alineamientos políticos\». El impacto en el mercado español será considerable pero manejable; el verdadero riesgo yace en la escalada. Si Bruselas responde con sanciones simétricas, como se discute en corrillos de la Comisión Europea, esta guerra podría extenderse más allá de los mataderos y establos, contaminando el clima inversor y diplomático entre dos potencias que mueven, juntas, más de la tercera parte del comercio mundial. La mesura china, pues, podría ser solo la calma que precede a la tormenta.
China refuerza su influencia en Latinoamérica con la cumbre Celac en medio de tensiones con EE. UU.

Imagen de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) durante la IX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Celac, en Tegucigalpa, Honduras. (ARCHIVO umbral.local/) Por César Dalmasi Guzmán / SERVICIOS UMBRAL Latinoamérica se ha convertido en un escenario clave de competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, donde el gigante asiático busca consolidar su posición como un socio global “amable” y no injerencista, especialmente tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En este contexto, el próximo 13 de mayo se celebrará en Beijing una cumbre de cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) con China, un encuentro que se perfila como una oportunidad estratégica para fortalecer los vínculos comerciales y políticos entre ambas regiones. Un recorrido por las cumbres anteriores Desde la creación de la Celac en 2010, China ha mostrado un creciente interés en América Latina y el Caribe, impulsando su presencia a través de inversiones y cooperación en sectores estratégicos. En las anteriores cumbres bilaterales, el país asiático ha venido ampliando su agenda con iniciativas como las Nuevas Rutas de la Seda (BRI), que buscan promover la interconexión regional mediante infraestructura y comercio. En las ediciones previas, la participación china se ha caracterizado por enfatizar el respeto a la soberanía y la no injerencia, un mensaje que ha resonado particularmente en gobiernos que buscan diversificar sus socios internacionales frente a la tradicional influencia estadounidense. La presencia creciente de Pekín ha ido acompañada del compromiso de financiar proyectos de energía renovable, transporte y manufactura, sectores que, además de estimular el desarrollo económico, permiten al país asiático asegurar el acceso a recursos naturales clave como litio, cobre y tierras raras. La cumbre de 2025 y la estrategia china La cita de este año se presenta en un momento de renovada tensión entre Washington y Pekín, con Trump retomando un estilo más confrontativo y su administración, liderada por figuras como Marco Rubio, buscando frenar la expansión china en la región. Sin embargo, la Celac es vista por Beijing como un “escenario ideal” para proyectar su diplomacia multilateral y ganar legitimidad en América Latina, un territorio históricamente bajo la esfera de influencia estadounidense. Un dato significativo es la inédita participación de al menos cinco jefes de Estado —los presidentes de Brasil, Colombia, Uruguay, Chile y Honduras— en un foro tradicionalmente reservado para ministros de Relaciones Exteriores, lo que evidencia la importancia que la región otorga a la relación con China. Los temas centrales del encuentro serán la “Interconexión eléctrica y energías renovables” y la “Integración comercial”, alineados con los objetivos de Pekín de afianzar las Nuevas Rutas de la Seda en Latinoamérica y garantizar el acceso a recursos estratégicos. Esta iniciativa ha generado tanto expectativas por las oportunidades de desarrollo como recelos por posibles riesgos de endeudamiento y dependencia. La pugna diplomática y comercial En los últimos años, China ha ganado terreno diplomático arrebatando alianzas a Taiwán en la región. Desde 2016, países como Panamá, República Dominicana, El Salvador, Nicaragua y Honduras han cambiado su reconocimiento a favor de Pekín. Actualmente, siete países latinoamericanos y caribeños mantienen relaciones oficiales con Taiwán, pero la presión china para aislar diplomáticamente a la isla persiste como un eje central en la estrategia regional de Beijing. En el terreno comercial, Latinoamérica se ha convertido en un mercado crucial para China, especialmente ante los altibajos derivados de la guerra comercial con Estados Unidos. La región ofrece una alternativa para amortiguar el impacto de los aranceles impuestos por Washington y representa una oportunidad para que China se posicione como un socio para la industrialización en sectores de mayor valor agregado. Un futuro con múltiples desafíos Pese a los avances, expertos señalan que la capacidad de la Celac para acordar posiciones comunes es limitada, lo que no impide que existan amplias oportunidades para la cooperación. En un contexto donde la rivalidad entre Washington y Pekín se intensifica, América Latina y el Caribe se erigen como un terreno estratégico donde China busca consolidar su influencia no solo comercial, sino también tecnológica y diplomática. La cumbre de mayo será, sin duda, un reflejo de estas tensiones y aspiraciones, marcando un nuevo capítulo en la compleja relación entre Latinoamérica, Estados Unidos y China, y en la redefinición del equilibrio geopolítico en la región.