Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, ha mantenido una dura confrontación con el estamento arbitral español, marcada por reiteradas críticas del club a las decisiones de los colegiados y al sistema arbitral.
Por Julio Guzmán Acosta | Umbral
La estrategia institucional del club blanco ha ido endureciéndose durante las últimas temporadas. Real Madrid TV mantiene desde hace años una línea especialmente crítica con los árbitros y el sistema que los designa, mientras el club ha trasladado sus reclamaciones desde su televisión hasta comunicados oficiales y enfrentamientos públicos con dirigentes y periodistas. La nueva escalada llega nuevamente en medio de dificultades deportivas.
El Real Madrid ha decidido elevar el tono de su política institucional. Lo que durante años estuvo centrado principalmente en las críticas al arbitraje y al Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha comenzado a extenderse de manera más visible hacia dirigentes del fútbol y profesionales de los medios de comunicación.
El último episodio tiene como protagonista al periodista Juanma Castaño, director de El Partidazo de la Cadena COPE. Después de que Castaño comparara la actuación de Real Madrid TV con la del diario Gara —comparación por la que posteriormente pidió disculpas—, el club respondió primero mediante un comunicado y después difundiendo en sus redes sociales un vídeo recopilatorio de antiguas polémicas del comunicador.
La reacción se produce después de una derrota del conjunto blanco en el derbi madrileño y en un escenario de creciente discusión sobre su rendimiento deportivo. Mundo Deportivo interpreta esta actuación como un cambio en la política institucional del club: una estrategia que habría pasado de desarrollarse parcialmente en privado a convertirse en una confrontación pública.
2023: el caso Negreira y un punto de inflexión
La relación del Real Madrid con el estamento arbitral entró en una nueva etapa en marzo de 2023.
El 12 de marzo de aquel año, la Junta Directiva blanca anunció oficialmente su decisión de personarse en el procedimiento judicial relacionado con el denominado caso Negreira, después de que la Fiscalía formulara acusaciones relacionadas con los pagos del FC Barcelona a sociedades vinculadas a José María Enríquez Negreira, quien había sido vicepresidente del CTA.
El club manifestó entonces su “profunda preocupación” por los hechos y expresó su confianza en la Justicia.
Paralelamente, Real Madrid TV fue aumentando la frecuencia de sus piezas dedicadas a analizar las actuaciones de los colegiados. En septiembre de 2023, por ejemplo, el canal oficial publicó contenidos sobre Pulido Santana y Jaime Latre antes de un Girona-Real Madrid, recopilando decisiones anteriores que, según la interpretación de la televisión madridista, habían perjudicado al equipo blanco.
La fórmula comenzaba a hacerse reconocible: conocida la designación arbitral, el canal recuperaba actuaciones anteriores del colegiado y destacaba aquellas decisiones que consideraba desfavorables al Madrid.
2024-25: la crítica se convierte en cuestión institucional
Durante la temporada siguiente las protestas arbitrales dejaron progresivamente de ser únicamente contenidos televisivos para alcanzar directamente a la dirección institucional del club.
El punto culminante llegó el 3 de febrero de 2025.
Después del partido frente al Espanyol en el RCDE Stadium, la Junta Directiva remitió una reclamación formal a la Real Federación Española de Fútbol, con copia al Consejo Superior de Deportes.
El documento utilizó términos extraordinariamente duros.
El Madrid sostuvo que lo ocurrido no constituía simplemente un error arbitral, sino que era la manifestación de un sistema cuya credibilidad consideraba profundamente erosionada. También cuestionó la estructura y funcionamiento del arbitraje español y reclamó reformas.
La protesta adquiría así otra dimensión: ya no se discutía únicamente una decisión concreta de un árbitro. El club cuestionaba el funcionamiento global del sistema.
Abril de 2025: choque frontal antes de la final de Copa
La tensión volvió a dispararse antes de la final de la Copa del Rey de 2025.
Los árbitros designados para el encuentro expresaron públicamente su malestar por los vídeos de Real Madrid TV. La reacción del club fue inmediata.
En un comunicado oficial del 25 de abril, el Madrid calificó de “inadmisibles” aquellas manifestaciones y defendió a su televisión bajo el argumento de la libertad de expresión.
El club afirmó además que las declaraciones de los colegiados demostraban, a su juicio, “animadversión y hostilidad” hacia el Real Madrid.
La confrontación entre el club y el colectivo arbitral había dejado definitivamente de ser una discusión deportiva para convertirse en un conflicto institucional.
2025: una tregua breve y regreso de los vídeos
El inicio de la temporada 2025-26 pareció introducir un cambio.
Durante las primeras jornadas desaparecieron temporalmente los habituales vídeos previos sobre los árbitros, aunque las críticas continuaron apareciendo en las tertulias de Real Madrid TV.
La tregua duró poco.
Tras varias decisiones controvertidas, entre ellas tres goles anulados al Madrid frente al Mallorca, el canal recuperó sus piezas críticas sobre árbitros, VAR y CTA.
El patrón volvía a repetirse: cuando el club consideraba que determinadas decisiones arbitrales lo perjudicaban, la respuesta comunicativa aumentaba considerablemente de intensidad.
Mayo de 2026: los árbitros llevan el conflicto a Antiviolencia
La prolongación de esta dinámica terminó provocando una reacción organizada desde el propio colectivo arbitral.
En mayo de 2026, la Asociación Española de Árbitros de Fútbol presentó denuncias ante la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte contra Florentino Pérez y contra Real Madrid TV.
Según la denuncia —que constituye la posición de la asociación y no una resolución que determine responsabilidades—, el canal madridista había desarrollado durante cuatro temporadas una práctica sistemática de vídeos críticos contra los árbitros designados para los encuentros del club.
La asociación sostuvo que esos contenidos incrementaban la presión pública sobre los colegiados y solicitó, entre otras medidas, el cese de ese tipo de vídeos.
El conflicto había alcanzado así un nuevo estadio: los árbitros ya no se limitaban a responder públicamente, sino que acudían a las instituciones.
Septiembre de 2026: nuevamente los árbitros
La temporada 2026-27 tampoco ha supuesto el final de las tensiones.
Después del reciente derbi madrileño, las discrepancias arbitrales volvieron a situarse en el centro de la discusión pública. El enfrentamiento alcanzó también al presidente de LaLiga, Javier Tebas, que cuestionó las denuncias procedentes del entorno madridista.
El Real Madrid respondió el 22 de septiembre mediante otro comunicado oficial.
El club acusó a Tebas de utilizar su posición institucional para descalificarlo y sostuvo que LaLiga necesita un dirigente que actúe con neutralidad.
La batalla había dejado de limitarse al CTA: ahora alcanzaba también directamente al presidente de la competición.
De los árbitros a los periodistas
Tres días después aparece un elemento diferente.
El conflicto se desplaza hacia los medios de comunicación.
La respuesta pública contra Juanma Castaño supone un paso significativo porque el club utilizó sus propios canales institucionales y sus redes sociales para confrontar directamente con un periodista que había criticado el comportamiento de Real Madrid TV.
Castaño pidió disculpas por la comparación realizada, aunque mantuvo sus críticas a la línea editorial del canal madridista.
La respuesta posterior del club, mediante un vídeo recopilando controversias anteriores del periodista, introduce una dimensión distinta en la estrategia comunicativa.
Una ofensiva que coincide con momentos de tensión deportiva
Resultaría excesivo afirmar como hecho probado que cada ofensiva institucional del Real Madrid obedece a una crisis deportiva. Las críticas arbitrales del club también se han producido en temporadas de éxitos y después de partidos ganados.
Sin embargo, la cronología permite observar que algunos de los episodios de mayor intensidad comunicativa han coincidido con derrotas, decisiones arbitrales controvertidas o momentos en los que el rendimiento del equipo se encontraba sometido a un fuerte escrutinio público.
Esa coincidencia explica parte del debate que rodea actualmente al club: mientras el Madrid sostiene que defiende sus legítimos intereses ante un sistema arbitral cuya credibilidad cuestiona, sus críticos consideran que la maquinaria comunicativa madridista contribuye a desplazar el foco desde los problemas estrictamente deportivos hacia árbitros, organismos y, ahora, periodistas.
Son dos interpretaciones enfrentadas.
Lo comprobable es la evolución de la estrategia.
Primero fueron los vídeos de Real Madrid TV. Después llegaron las reclamaciones formales a la Federación, los comunicados contra el estamento arbitral, el enfrentamiento con Javier Tebas y las denuncias presentadas por representantes de los propios árbitros.
Ahora la confrontación alcanza directamente a los medios.
El Real Madrid ya no limita sus discrepancias al terreno de juego. Ha convertido la comunicación institucional en otro escenario de la batalla alrededor del fútbol español.




