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Zelenski en Washington: ¿Diálogo o Monólogo en la Sombra de Putin? 

El presidente ucraniano busca en su reunión con Trump recuperar protagonismo tras el encuentro Alaska-Moscú, mientras Europa observa con cautela un juego diplomático donde Kiev teme quedar al margen. Por Servicios umbral.local/ La Casa Blanca prepara este lunes un encuentro cargado de simbolismo: Volodímir Zelenski llega a Washington tras el cara a cara entre Donald Trump y Vladímir Putin en Alaska, una cumbre que dejó a Ucrania como espectadora de su propio destino. \»Es crucial que la fuerza de EE.UU. influya en la situación\», declaró el mandatario ucraniano, cuya visita —la primera desde el tenso altercado de febrero en el Despacho Oval— busca reivindicar a Kiev como actor central en cualquier negociación de paz. Entre Teléfonos y Sombras La llamada previa entre ambos líderes, descrita por Zelenski como \»sustancial\», duró más de una hora e incluyó después a aliados europeos. Un gesto calculado: Ucrania insiste en que cualquier acuerdo requiere un formato tripartito (Washington-Moscú-Kiev) y garantías de seguridad con respaldo continental. \»Trabajamos por la paz, pero no seremos convidados de piedra, pareció advertir. La Batalla por el Relato Mientras Trump calificó su reunión con Putin de \»productiva\», Zelenski llega a EE.UU. con una misión clara: evitar que su país se convierta en moneda de cambio. Sus palabras —\»Europa debe estar en todas las fases\»— revelan desconfianza hacia diálogos bilaterales donde Rusia y EE.UU. deciden sin consultar a Kiev. La sombra del \»acuerdo a espaldas\» planea sobre esta cita. Washington: ¿Escenario o Salvavidas? El presidente ucraniano confía en que Trump, pese a su pragmatismo con Moscú, mantenga el apoyo militar y político a Kiev. Pero la invitación a reunirse en Moscú lanzada por Putin —y aún sin respuesta clara— añade presión. Esta visita podría ser el último intento de Zelenski por asegurar que, en el tablero geopolítico, Ucrania no sea un peón sacrificable. Mientras los reflectores se encienden en Washington, Europa aguarda. El lunes no solo se hablará de paz; se jugará la credibilidad de un sistema internacional que prometió no repetir los errores de Yalta.

El Teatro del Poder: Trump y Putin Juegan al Ajedrez Sin Mover Piezas

Tras años de tensiones, el encuentro en Alaska entre ambos líderes terminó en gestos diplomáticos, promesas vagas y una invitación a Moscú. ¿Diálogo estratégico o puesta en escena para ocultar la falta de avances?   Por Julio Guzmán Acosta El frío de Anchorage fue testigo mudo del primer cara a cara en cinco años entre Donald Trump y Vladimir Putin, un reencuentro cargado de expectativas y saldado con más retórica que soluciones. \»Extremadamente productiva\», declaró Trump; \»constructiva\», matizó Putin. Pero la guerra en Ucrania —el \»tema más importante\», según el estadounidense— sigue sin acuerdo. Solo quedó flotando en el aire una invitación: Moscú como próxima sede. El Arte de No Decir Nada Los discursos, pulidos y ambiguos, evitaron cualquier compromiso concreto. Putin, maestro del doble lenguaje, elogió la \»utilidad\» del diálogo mientras recordaba al mundo que Rusia no cede territorios. Trump, por su parte, optó por el optimismo vacío: \»Estoy seguro de que lo resolveremos\». Pero ni siquiera el formato del próximo encuentro está claro. ¿Acaso importa? Para ambos, el simbolismo de la foto parece valer más que los resultados. Ucrania: La Víctima Ausente Mientras los presidentes intercambiaban sonrisas y generalidades, Kiev sigue bajo fuego. Ni sanciones levantadas ni planes de paz anunciados. Solo la vieja fórmula de posponer lo urgente. \»Hablaremos pronto\», repitieron, como si el tiempo no corriera para los civiles atrapados en el conflicto. Moscú Llama: ¿Otra Ronda del Mismo Juego? La sugerencia de Putin —un nuevo encuentro en la capital rusa— suena más a provocación que a propuesta. ¿Aceptará  Trump pisar territorio enemigo sin garantías? O, quizá, lo relevante no sea el dónde ni el cuándo, sino mantener la ilusión de que algo podría cambiar. Al final, la cumbre de Alaska no pasará a la historia por lo que logró, sino por lo que confirmó: en la geopolítica, a veces el teatro es el único acuerdo posible.

Trump da ultimátum a Rusia: 50 días para terminar la guerra

El presidente estadounidense amenaza con sanciones devastadoras y anuncia envío masivo de armas a Ucrania a través de la OTAN, en un giro estratégico frente a Putin. Por Thiago N. Guzmán Washington tiende un puente de acero sobre el Dniéper. En un movimiento que marca un punto de inflexión en el conflicto ucraniano, el presidente Donald Trump ha dado a Rusia un plazo perentorio: cincuenta días para cesar su ofensiva o enfrentar sanciones económicas sin precedentes. El anuncio, hecho desde la Casa Blanca, llega acompañado de un paquete de armamento avanzado para Kiev que alterará el equilibrio militar en el frente. \»Estamos muy, muy descontentos\», declaró Trump tras su reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. La advertencia es clara: si Moscú no detiene la guerra antes del 15 de septiembre, se aplicarán aranceles del 100% a las exportaciones rusas y a sus socios comerciales, un golpe estratégico a la ya debilitada economía del Kremlin. El plan incluye el envío inmediato de sistemas Patriot y municiones a través de un mecanismo inédito: la Alianza comprará el armamento a Estados Unidos para distribuirlo en el campo de batalla. \»Nosotros fabricaremos, ellos pagarán\», sentenció el mandatario. El ultimátum revela la frustración de un Trump que admitió haber sido \»engañado\» por Vladimir Putin, a quien describió como \»un tipo duro\» durante una conferencia de prensa cargada de tensión. Fuentes cercanas a la administración sugieren que la primera dama, Melania Trump, habría influido en este cambio de postura. \»Llego a casa entusiasmado por mis conversaciones con Putin, y ella me recuerda la cruda realidad: las bombas siguen cayendo sobre civiles\», confesó el presidente. Mientras el enviado especial Keith Kellogg se reunía en Kiev con Volodímir Zelenski —quien calificó el acuerdo de armamento como \»un paso crucial\»—, las tropas rusas intensificaban sus ataques en el este. Este lunes, Moscú anunció la toma de dos poblados y sus drones siguen batiendo récords de incursiones. La UE, aunque celebra el giro estadounidense, considera excesivo el plazo: \»Cincuenta días son cincuenta vidas perdidas cada día\», advirtió la jefa de diplomacia europea, Kaja Kallas. En las trincheras ucranianas, soldados como \»Grizzly\» —un combatiente de 29 años desplegado en Donetsk— reciben la noticia con alivio tardío: \»Más vale tarde que nunca. Estos sistemas protegerán a nuestras familias\». Mientras tanto, Zelenski prepara una remodelación gubernamental que incluiría a la ministra de Economía, Yulia Sviridenko, como nueva primera ministra. El reloj geopolítico ya está en marcha. Trump, que prometió acabar esta guerra \»en 24 horas\» durante su campaña, ha elegido el lenguaje de la fuerza donde antes usaba el de la negociación. El mundo espera ahora la respuesta del Kremlin: si Putin aceptará retirarse o si, por el contrario, prefiere jugar su última carta en una partida que amenaza con ahogar a Rusia en su propio juego.

Rusia acusa a UE y Reino Unido de presionar a EE.UU. por sanciones

Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, acusó a la Unión Europea (UE) y al Reino Unido de presionar “histéricamente” a Estados Unidos para que apoye y aumente las sanciones contra Rusia, tras la negativa de Moscú a declarar un alto el fuego en el conflicto de Ucrania. Por Servicios umbral.local/ Tiflis – El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, acusó a la Unión Europea (UE) y al Reino Unido de presionar “histéricamente” a Estados Unidos para que apoye y aumente las sanciones contra Rusia, tras la negativa de Moscú a declarar un alto el fuego en el conflicto de Ucrania. Durante su intervención en la Universidad Ruso-armenia de Ereván, Lavrov criticó a líderes europeos como Emmanuel Macron, Keir Starmer y Ursula von der Leyen, señalando que con su insistencia han quedado “en total evidencia”. El diplomático ruso recordó que en una reciente conversación telefónica entre los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump se acordó trabajar en “pasos concretos para un arreglo duradero y sólido”, que incluiría la posibilidad de un alto el fuego. Sin embargo, subrayó que la UE respondió con la aprobación de un 17º paquete de sanciones, lo que, según Lavrov, busca una escalada del conflicto para permitir “a los europeos rearmar a Ucrania”. Lavrov también señaló que en abril de 2022 Moscú y Kiev alcanzaron un acuerdo en Estambul, pero que Occidente impidió su ratificación por parte de Ucrania. “Ahora nos piden una tregua y ‘después ya veremos’. No, chicos. Ya pasamos por eso y no queremos más”, enfatizó. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, descartó la imposición inmediata de nuevas sanciones contra Rusia, advirtiendo que esto podría perjudicar las negociaciones de paz con Ucrania. Rubio afirmó ante un comité del Senado que Trump considera que amenazar con sanciones haría que Rusia deje de dialogar, y que mantener abiertas las vías de negociación es “valioso” para avanzar hacia una solución. Estas declaraciones reflejan la tensión entre las posturas occidentales y rusas sobre la gestión del conflicto y las sanciones económicas, con la UE y Reino Unido presionando por medidas más duras y Estados Unidos mostrando cautela para no entorpecer el diálogo.

Papa León XIV pide ayuda para Gaza y el fin de las hostilidades en su primera audiencia general

El papa León XIV saluda a su llegada a su primera vista general en la plaza de San Pedro del Vaticano, el miércoles 21 de mayo de 2025. (AP FOTO/GREGORIO BORGIA) Por Theo G. Guzmán Ciudad del Vaticano – En su primera audiencia general como pontífice, el papa León XIV hizo un llamado urgente para que se permita la entrada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza y para que terminen las hostilidades que han causado un sufrimiento “desgarrador” a la población, especialmente a los niños, ancianos y enfermos. El evento, celebrado el miércoles en la plaza de San Pedro, reunió a alrededor de 40,000 fieles, según informó el Vaticano. Esta cifra se suma a las cerca de 200,000 personas que asistieron el domingo a la misa inaugural del pontificado del primer papa estadounidense en la historia. León XIV, nacido como Robert Prevost en Chicago y anteriormente cardenal, recorrió la plaza en el papamóvil y se detuvo para bendecir a varios bebés. Durante la audiencia, se dirigió a los peregrinos en su inglés nativo, español fluido e italiano, el idioma tradicional del papado. “Renuevo mi apremiante llamamiento para que se permita la entrada de digna ayuda humanitaria a Gaza y se ponga fin a las hostilidades, cuyo precio desgarrador lo pagan los niños, los ancianos y los enfermos”, expresó el pontífice ante los asistentes. Las audiencias generales de los miércoles son una tradición en el Vaticano que permite a los fieles tener un encuentro directo con el papa. Durante estas ceremonias, el pontífice ofrece una reflexión breve sobre pasajes bíblicos y dirige mensajes a grupos específicos de la comunidad de fe. El encuentro, que dura más de una hora, suele concluir con un llamado del papa sobre un tema de actualidad o un evento próximo. En esta ocasión, León XIV inició con su lema frecuente: “La paz sea con ustedes”. El Vaticano y el impulso a las negociaciones de paz En su compromiso por la paz, el papa León XIV reafirmó el martes la disposición del Vaticano para albergar una próxima ronda de conversaciones de alto el fuego entre Rusia y Ucrania. Esto fue comunicado tras una llamada telefónica con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien recibió la confirmación del pontífice. La oficina de Meloni informó que la líder italiana expresó su profunda gratitud por la disposición del papa y su constante compromiso con la paz. Esta llamada se produjo luego de consultas de Meloni con el presidente estadounidense Donald Trump y otros líderes europeos, quienes solicitaron verificar la oferta de la Santa Sede. Trump mencionó también la oferta del Vaticano al referirse a su conversación telefónica con el presidente ruso Vladímir Putin. No obstante, Italia enfrenta complicaciones para permitir que Putin viaje a Roma para negociaciones de alto nivel debido a que está sujeto a una orden de arresto internacional emitida por la Corte Penal Internacional, de la cual Italia es miembro fundador y está obligada a cumplir con sus mandatos. Aunque las conversaciones preliminares podrían celebrarse en Roma, la presencia directa de Putin en la capital italiana para encuentros oficiales representa un desafío legal y diplomático. Con estos gestos, el papa León XIV reafirma su papel activo en la búsqueda de soluciones pacíficas a conflictos globales, mientras llama a la comunidad internacional a actuar con prontitud y humanidad en crisis como la de Gaza.

Guerra de Ucrania: Lo no previsto por occidente del aislamiento a Rusia

Nicolás Maduro y Vladimir Putin — Sofya Sandurskaya / Zuma Press / ContactoPhoto Por Julio Guzmán Acosta La invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022 desató una respuesta casi unánime por parte de Europa y Estados Unidos: aislar a Moscú en múltiples frentes —diplomático, económico, energético, informativo, cultural y deportivo— con la esperanza de forzar al Kremlin a retroceder y hacer concesiones. Liderada por el entonces presidente Joe Biden, esta estrategia de desgaste buscaba debilitar a Rusia y limitar su influencia global. Sin embargo, este aislamiento ha mostrado una cara oculta, una consecuencia no prevista que abre una ventana de oportunidades para actores internacionales marginados, como Corea del Norte y Venezuela, y que pone en evidencia las limitaciones de la política occidental. El aislamiento: una estrategia arriesgada y sus consecuencias no deseadas Aislar a un Estado pequeño o débil puede ser eficaz, pero aislar a una potencia nuclear y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU como Rusia es una decisión con consecuencias estructurales. La apuesta occidental, basada en la hegemonía y el liderazgo global, subestimó la naturaleza multipolar y fragmentada del mundo actual, donde la expulsión de un actor importante del “club de los buenos” no significa necesariamente su desaparición ni su aislamiento efectivo. Al condenar a Moscú al ostracismo, Europa y Estados Unidos inadvertidamente facilitaron la consolidación de alianzas entre Estados “paria” o marginados, cuya colaboración se fortalece precisamente por compartir la condición de aislamiento y la necesidad de sobrevivir en un entorno hostil. Corea del Norte: de paria a socio estratégico de Moscú El caso de Corea del Norte ejemplifica este fenómeno. Ya aislado por Occidente debido a su programa nuclear y supuestamente por sus violaciones de derechos humanos, el régimen de Kim Jong-un encontró en Rusia un aliado imprescindible. Moscú, necesitado de municiones y apoyo técnico para prolongar su esfuerzo bélico en Ucrania, y Pyongyang, en busca de respaldo económico, militar y diplomático, sellaron una alianza pragmática y beneficiosa para ambos. Hoy, Corea del Norte ha firmado con Rusia un Tratado de Asociación Estratégica que le proporciona protección militar, insumos para su desarrollo y un respaldo diplomático crucial. De hecho, existen evidencias claras de la participación oficial de tropas norcoreanas en la batalla de Kursk y del suministro de municiones a Rusia, lo que refleja un nivel de cooperación sin precedentes desde la caída de la Unión Soviética. Además, Moscú ha utilizado su poder de veto en el Consejo de Seguridad para bloquear la renovación del mandato del Panel de Expertos que supervisaba las sanciones contra Pyongyang, garantizando así un margen de maniobra diplomático para Corea del Norte. Esta dinámica ilustra cómo el aislamiento occidental puede ser contraproducente, fortaleciendo la posición de actores que, en otro contexto, habrían sido marginales. Venezuela: estrechando lazos con Moscú en tiempos de presión occidental Otro caso paradigmático es el de Venezuela, país que ha sufrido presiones políticas y económicas por parte de Europa y Estados Unidos durante años. Lejos de enfrentar un mayor aislamiento, el gobierno de Nicolás Maduro ha aprovechado la coyuntura para profundizar su alianza con Rusia, que se ha convertido en un valedor internacional clave. En 2024, Caracas y Moscú firmaron un Tratado de Asociación Estratégica de al menos diez años, que abarca cooperación en infraestructura, inversión y energía. El comercio bilateral creció un 64% ese mismo año, consolidando una tendencia iniciada en 2023. La presencia del presidente Maduro en las conmemoraciones del Día de la Victoria en Moscú no fue casual, sino un símbolo de la normalización y consolidación de un bloque político-ideológico que desafía el liderazgo occidental. Gracias a esta alianza, Venezuela tiene menos incentivos para ceder ante las exigencias occidentales, mientras Rusia gana un aliado estratégico en América Latina, un bastión tradicionalmente influenciado por EE. UU. Multipolaridad y el declive del aislamiento efectivo Estos ejemplos evidencian que la estrategia occidental de aislar a Rusia no solo no ha logrado sus objetivos a corto plazo, sino que ha reforzado la cooperación entre Estados marginados, creando nuevas dinámicas geopolíticas y fragilizando la capacidad de Washington y Bruselas para imponer agendas únicas. La fase multipolar que caracteriza el siglo XXI abre espacios para que actores excluidos por Occidente se vinculen entre sí y consoliden redes de poder alternativas. En este escenario, la política del ostracismo puede resultar no solo ineficaz, sino contraproducente, pues fortalece a aquellos que, al tener “nada que perder”, actúan con mayor audacia y buscan expandir su influencia. Mientras Europa y Estados Unidos mantienen su apuesta, actores como Corea del Norte y Venezuela aprovechan la oportunidad para posicionarse en el tablero internacional, desafiando el orden establecido y evidenciando las limitaciones del aislamiento unilateral. Reflexión final El aislamiento de Rusia ha puesto en evidencia una “cara B” de la guerra en Ucrania: la emergencia de alianzas estratégicas entre Estados marginados que amplían sus capacidades y escapan al control occidental. Esta realidad obliga a repensar la estrategia global y aceptar que, en un mundo multipolar, el aislamiento efectivo de potencias con recursos y aliados no solo es complejo, sino que puede generar consecuencias geopolíticas inesperadas y duraderas.

Trump paraliza la ayuda militar a Ucrania tras tenso enfrentamiento con Zelenski

Por Servicios umbral.local/ El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumplió este lunes su amenaza de suspender toda la ayuda militar a Ucrania, incluyendo la que ya estaba comprometida o en camino al país europeo. La decisión, tomada a última hora del día, marca un nuevo giro en la estrategia de Trump para buscar la paz en Ucrania, aunque ello implique acercarse a las demandas de Rusia y dejar a Ucrania en una posición vulnerable. La medida no sorprende tras el tenso encuentro que Trump mantuvo el pasado viernes en el Despacho Oval con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Según una fuente de la Casa Blanca citada por varios medios estadounidenses, Trump busca asegurarse de que \»todos nuestros socios estén comprometidos con el objetivo de la paz\». Por ello, se ha decidido \»poner en pausa [la ayuda militar] y revisarla para garantizar que contribuya a una solución\». La suspensión afecta incluso al armamento y equipamiento que ya se encontraba en Polonia, listo para ser entregado a Ucrania, según informó la cadena Fox News, cercana a la Administración Trump. La fuente de la Casa Blanca añadió que esta decisión es \»una respuesta directa\» a lo que Trump considera un \»mal comportamiento de Zelenski\» y forma parte de una estrategia de presión sobre el gobierno ucraniano. Tensión entre Trump y Zelenski La decisión de Trump es la primera consecuencia visible del enfrentamiento que ambos mandatarios mantuvieron el viernes en la Casa Blanca, un episodio que fue seguido en directo por todo el mundo. Este lunes, tras reunirse con su equipo, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, Trump optó por paralizar la ayuda militar a Ucrania. Horas antes, el presidente estadounidense había lanzado una advertencia a Zelenski a través de su red social Truth Social, sugiriendo que la oposición del líder ucraniano a un acuerdo rápido con Moscú podría costarle el cargo. \»Tal vez alguien no quiere llegar a un acuerdo, y si alguien no quiere hacerlo, creo que esa persona no estará por aquí mucho tiempo\», escribió Trump, añadiendo que \»Rusia quiere llegar a un acuerdo\». Zelenski, alineado con la Unión Europea, se ha mostrado reacio a aceptar un acuerdo rápido y sin condiciones que podría interpretarse como una capitulación ante Rusia. El presidente ucraniano exige \»garantías de seguridad\», pero Trump no parece dispuesto a hacer concesiones, ofreciendo un ultimátum: \»lo tomas o lo dejas\». Rusia aplaude la decisión La medida de Trump ha sido bien recibida por Rusia. Dmitri Peskov, portavoz del presidente Vladimir Putin, afirmó que la suspensión de la ayuda militar podría impulsar a Kiev a participar en el proceso de paz. \»Es una decisión que, efectivamente, puede empujar al régimen de Kiev a [participar en] un proceso de paz\», declaró Peskov en su rueda de prensa telefónica diaria. Aunque el portavoz ruso se mostró cauteloso y pidió esperar a la confirmación oficial de la decisión, subrayó que este anuncio \»es el mayor aporte a la causa de la paz\». Peskov recordó que Estados Unidos ha sido el mayor proveedor de asistencia militar a Ucrania desde el inicio de la guerra hace tres años. Putin ha acusado repetidamente a los países de la OTAN de prolongar el conflicto y el sufrimiento del pueblo ucraniano a través de sus suministros militares. Con esta decisión, Trump parece alinearse, al menos en parte, con la postura rusa, lo que podría tener implicaciones significativas para el futuro de Ucrania y las relaciones internacionales en la región. ¿Un cambio de rumbo en la política exterior de EE.UU.? La decisión de Trump ha generado preocupación entre aliados de Ucrania y ha sido interpretada como un intento de presionar a Zelenski para que acepte un acuerdo de paz favorable a Rusia. Mientras tanto, el presidente ucraniano se mantiene firme en su postura, exigiendo garantías de seguridad antes de cualquier negociación. El futuro de la relación entre Estados Unidos y Ucrania, así como el papel de Trump en el conflicto, sigue siendo incierto. Lo que está claro es que esta decisión marca un punto de inflexión en la política exterior estadounidense y podría tener repercusiones duraderas en la geopolítica global.

No debe haber confusión Ni Trump, ni Zelenski, ni Putin

Por Manuel Salazar Lo primero es dejar sentado que la OTAN y la condición de títere de Zelenski y la oligarquía de Ucrania, dieron los motivos a Putin para la invasión militar. Desde el 2014 la OTAN inició un proceso para cercar militarmente a Rusia y esta tuvo que responder. Putin respondió a la amenaza que constituye la presencia de la OTAN tan cerca de sus fronteras. Intervino militarmente el territorio de un país, y un hecho como ese jamás ha sido apoyado por Izquierda alguna en tiempo y región algunos.. En absoluto. Cualquiera que sean las razones que se invoquen, es inadmisible la intervención militar de un país a otro. Apoyarla sería \»afilar cuchillo para la propia garganta\». Porque cuando se vuelva contra el propio país, cosa posible en tiempos de la hegemonía del imperialismo, entonces no habrá moral para rechazarla. Los dominicanos que hemos sido víctima de dos intervenciones yanquis, no podemos admitir algo así. El PCD dio una muestra de responsabilidad histórica cuando en 1968 rechazó la invasión de la URSS a Checoslovaquia. Y lo hizo en un documento público memorable, por la posición política y la corrección literaria.. Esa intervención fue rechazada aún y cuando se hizo en nombre del socialismo.. No. Definitivamente no. La intervención militar de un país a otro no es aceptable. Mejor dicho: debe ser rechazada.. Hoy, Ucrania, dirigida por Zelenski y una oligarquía lacaya, con ADN fascistoide, es el centro de un propósito imperialista. Trump dice querer terminar la guerra, pero quiere que el imperialismo yanqui controle los recursos minerales de ese país.. Y Zelenski no lo objeta, porque es la expresión de la oligarquía pro occidente. Pide garantías militares por parte de los Estados Unidos. Estados Unidos- Trump no le da ninguna garantía militar, porque quiere una alianza con Rusia- Putin, pensando en contener a China que es su verdadero blanco. Ucrania es una frontera principal en Eurasia. Y esta región siempre ha sido clave en la geopolítica, y ahora lo es más, cuando se está dando un reordenamiento de fuerzas mundiales, la hegemonía nortemericana y de occidente pierde fuerza, y se fortalece Oriente con China a la cabeza. Poner distancia entre Rusia y China ha sido estrategia norteamericana desde Nixon y Kissinger, y ahora es más apremiante. No debe haber confusión. Putin es expresión de una oligarquía ultranacionalista, y es desde esa pertenencia que hace oposición a la OTAN, lo que a revolucionarios dominicanos nos resulta simpático, porque es un enfrentamiento al imperialismo yanqui, nuestro principal enemigo externo. Zelenski, es la expresión de la oligarquía ucraniana, de ADN fascistoide, alcahuete del capital de occidente. Trump es la cara fascista de la burguesía y el imperialismo yanqui, en tiempos en que se desmorona su hegemonía. Se hace el loco, pero no es loco. Y así, frente al conflicto en Ucrania, el reclamo muy simple debe y tiene que ser: no a la OTAN, si a la paz, no a la guerra. Los trabajadores y pueblos son víctimas de esa guerra, y no pueden tomar partido por ninguno de los bandos.

El líder del PCT dice que no debe haber confusión ni Trump, ni Zelenski, ni Putin

Por Julio Guzmán Acosta En un artículo reciente publicado en nuestro  portal digital umbral.local/, Manuel Salazar, secretario general del Partido Comunista del Trabajo (PCT) de la República Dominicana, expresó una firme y contundente oposición a las intervenciones militares entre naciones. El líder político afirmó de manera categórica que \»no hay intervención militar buena\» y sostuvo que no existe ninguna razón que pueda justificar que un país intervenga militarmente en otro. Salazar, quien dirige una organización con una larga trayectoria en la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, argumentó que las intervenciones militares no solo no resuelven los conflictos, sino que, por el contrario, tienden a agravar las crisis y a generar consecuencias devastadoras para las poblaciones afectadas. \»La historia ha demostrado una y otra vez que las intervenciones armadas solo dejan a su paso destrucción, caos y sufrimiento humano\», señaló el dirigente. Sus puntualizaciones se enmarcan en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y debates sobre la injerencia de potencias en los asuntos internos de otros Estados. En este sentido, Salazar hizo un llamado a la comunidad internacional para rechazar la militarización y optar por soluciones pacíficas y diplomáticas a los conflictos. \»El diálogo y la negociación deben ser las herramientas fundamentales para resolver las disputas entre naciones\», afirmó. El secretario general del PCT también criticó lo que describió como \»prácticas imperialistas\» por parte de algunas potencias mundiales, que, según él, utilizan pretextos como la \»protección de los derechos humanos\» o la \»lucha contra el terrorismo\» para justificar sus intervenciones militares. \»Estas acciones no son más que una fachada para imponer intereses económicos y políticos sobre países más débiles\», denunció Salazar. La postura del Partido Comunista del Trabajo, alineada con principios antiimperialistas y de no intervención, refleja su compromiso con un discurso político que promueve la paz, la justicia global y el respeto a la soberanía de los pueblos. Salazar subrayó que su organización continuará luchando contra cualquier forma de intervencionismo y militarización, y abogará por un mundo donde las naciones resuelvan sus diferencias a través del diálogo y la cooperación internacional. Las reflexiones de Salazar no solo invitan a un análisis más profundo sobre el papel de las fuerzas militares en el escenario internacional, sino que también plantea preguntas urgentes sobre las implicaciones éticas y humanitarias de las intervenciones armadas. En un momento en que el mundo enfrenta múltiples crisis, desde conflictos bélicos hasta desplazamientos masivos de población, su mensaje resuena como un llamado a la cordura y a la búsqueda de alternativas pacíficas. En conclusión, las palabras de Manuel Salazar representan un recordatorio contundente de que la paz no se construye con armas, sino con diálogo, respeto mutuo y cooperación entre las naciones. Su postura, aunque polémica para algunos, es un reflejo de una visión política que prioriza la dignidad humana y la justicia sobre los intereses geopolíticos y económicos.

Trump y Zelenski chocan en la Casa Blanca: Un desastre diplomático con repercusiones globales

Por Julio Guzmán Acosta Washington D.C. — Lo que se anticipaba como una reunión crucial para definir el futuro de Ucrania en medio de la guerra con Rusia terminó en un desastre diplomático sin precedentes. El encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, derivó en una confrontación pública que ha dejado al mundo atónito y ha puesto en entredicho el futuro de Ucrania en el escenario internacional. Un encuentro que terminó en catástrofe La reunión, celebrada este viernes, comenzó con un tono inusualmente hostil por parte de Trump, quien, frente a las cámaras y en un ambiente cargado de tensión, lanzó una serie de reproches directos a Zelenski. “Usted no tiene cartas que jugar en la negociación”, afirmó el mandatario estadounidense, acusando al líder ucraniano de “jugar con la tercera guerra mundial”. Estas declaraciones, que resonaron en el Despacho Oval, marcaron un punto de inflexión en la relación entre ambos países, hasta ahora aliados en la resistencia contra la invasión rusa. Zelenski, visiblemente incómodo, intentó mantener la compostura, pero la situación escaló rápidamente. Trump continuó su diatriba, advirtiendo que si Estados Unidos decidía retirar su apoyo, Ucrania quedaría “sola luchando, y no va a ser nada bonito”. La imagen de la embajadora ucrania en Washington, Oksana Markarova, tapándose el rostro con las manos, encapsuló el drama del momento. La ruptura de puentes y sus consecuencias El desenlace de la reunión fue tan abrupto como su desarrollo. Zelenski abandonó la Casa Blanca de manera anticipada, sin firmar el acuerdo previsto para la explotación conjunta de minerales ucranios, un pacto que Washington consideraba clave para justificar su apoyo económico y militar a Kiev. Este acuerdo, que habría otorgado a Estados Unidos la mitad de los ingresos de los recursos naturales ucranios, incluidos minerales críticos, gas y petróleo, quedó en el aire, generando incertidumbre sobre el futuro de la ayuda estadounidense. La ruptura pública entre ambos líderes no solo ha dejado a Ucrania en una posición vulnerable, sino que también ha beneficiado claramente a Rusia. El Kremlin, que ha seguido de cerca las tensiones entre Washington y Kiev, parece ser el gran ganador de este enfrentamiento. Trump, quien ha mantenido una postura ambivalente hacia Moscú, ha repetido en varias ocasiones los argumentos del presidente ruso, Vladímir Putin, sobre la necesidad de un acuerdo diplomático para poner fin al conflicto. Las reacciones y el contexto internacional La confrontación ha tenido repercusiones inmediatas en el escenario internacional. Horas después del incidente, Trump publicó en su red social, Truth, un mensaje en el que acusaba a Zelenski de no estar “preparado para la paz” y de ser “irrespetuoso” hacia Estados Unidos. Estas declaraciones contrastan con los esfuerzos de líderes europeos, como el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, quienes han intentado mediar para garantizar la seguridad de Ucrania en caso de un alto el fuego. Para este domingo, Starmer convocó una reunión de emergencia en Londres con líderes de la UE y la OTAN, incluido el presidente del gobierno español, para abordar la crisis generada por el choque Trump-Zelenski. La incertidumbre sobre el apoyo estadounidense a Ucrania ha llevado a los aliados europeos a replantear sus estrategias, especialmente en lo que respecta a la posible formación de una fuerza de paz internacional que vigile el cumplimiento de un eventual acuerdo de paz. Un precedente peligroso Lo ocurrido en el Despacho Oval carece de precedentes en la historia diplomática contemporánea. Aunque no es raro que los líderes internacionales tengan desacuerdos, estos suelen manejarse a puerta cerrada. La exposición pública de esta confrontación, con un tono tan hostil y personal, ha sentado un precedente peligroso que podría tener repercusiones a largo plazo en las relaciones internacionales. Trump, conocido por su estilo confrontativo y su tendencia a romper con los protocolos diplomáticos, ha llevado esta actitud al extremo en esta ocasión. Sus declaraciones, que han sido interpretadas como un guiño a Moscú, han generado preocupación entre los aliados de Estados Unidos, quienes temen que la retirada del apoyo estadounidense a Ucrania pueda alentar nuevas agresiones rusas. El futuro incierto de Ucrania La pregunta que queda en el aire es: ¿qué pasará ahora con Ucrania? Sin el respaldo de Estados Unidos, el país se enfrenta a un futuro incierto. Aunque los aliados europeos han reiterado su compromiso con Kiev, la falta de apoyo estadounidense podría debilitar significativamente la posición ucrania en las negociaciones con Rusia. Zelenski, por su parte, ha cancelado todas sus actividades previstas en Washington, incluida una charla en un think tank conservador, y ha partido hacia Londres, donde buscará reforzar los lazos con los aliados europeos. Sin embargo, la sombra de la confrontación con Trump lo persigue, y su capacidad para negociar un acuerdo de paz que garantice la seguridad de su país está ahora más en entredicho que nunca. Conclusión: Un momento crítico para la diplomacia internacional El choque entre Trump y Zelenski no es solo un episodio más en la compleja relación entre Estados Unidos y Ucrania; es un reflejo de las tensiones geopolíticas que definen el mundo actual. Con Rusia esperando en las sombras y Europa tratando de mantener la unidad, el futuro de Ucrania pende de un hilo. Lo que está en juego no es solo la estabilidad de una nación, sino el equilibrio de poder en el escenario global. Mientras tanto, las palabras de Trump resuenan como una advertencia: “O llega a un acuerdo, o nosotros nos vamos”. El problema es que, en este juego de ajedrez geopolítico, las piezas que se mueven no son solo las de Ucrania, sino las de todo el mundo. Y el tablero, como ha quedado claro, es más volátil que nunca.