UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Zelenski en Washington: ¿Diálogo o Monólogo en la Sombra de Putin? 

El presidente ucraniano busca en su reunión con Trump recuperar protagonismo tras el encuentro Alaska-Moscú, mientras Europa observa con cautela un juego diplomático donde Kiev teme quedar al margen. Por Servicios umbral.local/ La Casa Blanca prepara este lunes un encuentro cargado de simbolismo: Volodímir Zelenski llega a Washington tras el cara a cara entre Donald Trump y Vladímir Putin en Alaska, una cumbre que dejó a Ucrania como espectadora de su propio destino. \»Es crucial que la fuerza de EE.UU. influya en la situación\», declaró el mandatario ucraniano, cuya visita —la primera desde el tenso altercado de febrero en el Despacho Oval— busca reivindicar a Kiev como actor central en cualquier negociación de paz. Entre Teléfonos y Sombras La llamada previa entre ambos líderes, descrita por Zelenski como \»sustancial\», duró más de una hora e incluyó después a aliados europeos. Un gesto calculado: Ucrania insiste en que cualquier acuerdo requiere un formato tripartito (Washington-Moscú-Kiev) y garantías de seguridad con respaldo continental. \»Trabajamos por la paz, pero no seremos convidados de piedra, pareció advertir. La Batalla por el Relato Mientras Trump calificó su reunión con Putin de \»productiva\», Zelenski llega a EE.UU. con una misión clara: evitar que su país se convierta en moneda de cambio. Sus palabras —\»Europa debe estar en todas las fases\»— revelan desconfianza hacia diálogos bilaterales donde Rusia y EE.UU. deciden sin consultar a Kiev. La sombra del \»acuerdo a espaldas\» planea sobre esta cita. Washington: ¿Escenario o Salvavidas? El presidente ucraniano confía en que Trump, pese a su pragmatismo con Moscú, mantenga el apoyo militar y político a Kiev. Pero la invitación a reunirse en Moscú lanzada por Putin —y aún sin respuesta clara— añade presión. Esta visita podría ser el último intento de Zelenski por asegurar que, en el tablero geopolítico, Ucrania no sea un peón sacrificable. Mientras los reflectores se encienden en Washington, Europa aguarda. El lunes no solo se hablará de paz; se jugará la credibilidad de un sistema internacional que prometió no repetir los errores de Yalta.

El Teatro del Poder: Trump y Putin Juegan al Ajedrez Sin Mover Piezas

Tras años de tensiones, el encuentro en Alaska entre ambos líderes terminó en gestos diplomáticos, promesas vagas y una invitación a Moscú. ¿Diálogo estratégico o puesta en escena para ocultar la falta de avances?   Por Julio Guzmán Acosta El frío de Anchorage fue testigo mudo del primer cara a cara en cinco años entre Donald Trump y Vladimir Putin, un reencuentro cargado de expectativas y saldado con más retórica que soluciones. \»Extremadamente productiva\», declaró Trump; \»constructiva\», matizó Putin. Pero la guerra en Ucrania —el \»tema más importante\», según el estadounidense— sigue sin acuerdo. Solo quedó flotando en el aire una invitación: Moscú como próxima sede. El Arte de No Decir Nada Los discursos, pulidos y ambiguos, evitaron cualquier compromiso concreto. Putin, maestro del doble lenguaje, elogió la \»utilidad\» del diálogo mientras recordaba al mundo que Rusia no cede territorios. Trump, por su parte, optó por el optimismo vacío: \»Estoy seguro de que lo resolveremos\». Pero ni siquiera el formato del próximo encuentro está claro. ¿Acaso importa? Para ambos, el simbolismo de la foto parece valer más que los resultados. Ucrania: La Víctima Ausente Mientras los presidentes intercambiaban sonrisas y generalidades, Kiev sigue bajo fuego. Ni sanciones levantadas ni planes de paz anunciados. Solo la vieja fórmula de posponer lo urgente. \»Hablaremos pronto\», repitieron, como si el tiempo no corriera para los civiles atrapados en el conflicto. Moscú Llama: ¿Otra Ronda del Mismo Juego? La sugerencia de Putin —un nuevo encuentro en la capital rusa— suena más a provocación que a propuesta. ¿Aceptará  Trump pisar territorio enemigo sin garantías? O, quizá, lo relevante no sea el dónde ni el cuándo, sino mantener la ilusión de que algo podría cambiar. Al final, la cumbre de Alaska no pasará a la historia por lo que logró, sino por lo que confirmó: en la geopolítica, a veces el teatro es el único acuerdo posible.

Trump da ultimátum a Rusia: 50 días para terminar la guerra

El presidente estadounidense amenaza con sanciones devastadoras y anuncia envío masivo de armas a Ucrania a través de la OTAN, en un giro estratégico frente a Putin. Por Thiago N. Guzmán Washington tiende un puente de acero sobre el Dniéper. En un movimiento que marca un punto de inflexión en el conflicto ucraniano, el presidente Donald Trump ha dado a Rusia un plazo perentorio: cincuenta días para cesar su ofensiva o enfrentar sanciones económicas sin precedentes. El anuncio, hecho desde la Casa Blanca, llega acompañado de un paquete de armamento avanzado para Kiev que alterará el equilibrio militar en el frente. \»Estamos muy, muy descontentos\», declaró Trump tras su reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. La advertencia es clara: si Moscú no detiene la guerra antes del 15 de septiembre, se aplicarán aranceles del 100% a las exportaciones rusas y a sus socios comerciales, un golpe estratégico a la ya debilitada economía del Kremlin. El plan incluye el envío inmediato de sistemas Patriot y municiones a través de un mecanismo inédito: la Alianza comprará el armamento a Estados Unidos para distribuirlo en el campo de batalla. \»Nosotros fabricaremos, ellos pagarán\», sentenció el mandatario. El ultimátum revela la frustración de un Trump que admitió haber sido \»engañado\» por Vladimir Putin, a quien describió como \»un tipo duro\» durante una conferencia de prensa cargada de tensión. Fuentes cercanas a la administración sugieren que la primera dama, Melania Trump, habría influido en este cambio de postura. \»Llego a casa entusiasmado por mis conversaciones con Putin, y ella me recuerda la cruda realidad: las bombas siguen cayendo sobre civiles\», confesó el presidente. Mientras el enviado especial Keith Kellogg se reunía en Kiev con Volodímir Zelenski —quien calificó el acuerdo de armamento como \»un paso crucial\»—, las tropas rusas intensificaban sus ataques en el este. Este lunes, Moscú anunció la toma de dos poblados y sus drones siguen batiendo récords de incursiones. La UE, aunque celebra el giro estadounidense, considera excesivo el plazo: \»Cincuenta días son cincuenta vidas perdidas cada día\», advirtió la jefa de diplomacia europea, Kaja Kallas. En las trincheras ucranianas, soldados como \»Grizzly\» —un combatiente de 29 años desplegado en Donetsk— reciben la noticia con alivio tardío: \»Más vale tarde que nunca. Estos sistemas protegerán a nuestras familias\». Mientras tanto, Zelenski prepara una remodelación gubernamental que incluiría a la ministra de Economía, Yulia Sviridenko, como nueva primera ministra. El reloj geopolítico ya está en marcha. Trump, que prometió acabar esta guerra \»en 24 horas\» durante su campaña, ha elegido el lenguaje de la fuerza donde antes usaba el de la negociación. El mundo espera ahora la respuesta del Kremlin: si Putin aceptará retirarse o si, por el contrario, prefiere jugar su última carta en una partida que amenaza con ahogar a Rusia en su propio juego.

“El fuego del infierno”

Por Freddy González A su nueva llegada a la Casa Blanca, símbolo del poder imperial de los EEUU, el presidente Donald Trump a la vez que anunciaba su decisión de hacer de su país una nación grande, próspera y en expansión, procuraría poner fin a la guerra de Ucrania como forma de evitar una tercera guerra mundial, cuyo resultado sería impredecible para el futuro de la humanidad. Habló de la posibilidad de abandonar la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), hijo legítimo de los Estados Unidos en la administración de Harry Truman en 1949 al inició de la llegada Guerra Fría, como forma de apaciguar al nuevo eje militarista de Europa compuesto por Inglaterra, Francia y Alemania. Nada más falso. Solo busca chantajear a sus aliados europeos para volver a ponerlos a sus pies frente a ciertas actividades de independencia mostrada por este bloque ante la política de exclusión trazada por su administración respecto a la guerra de Ucrania. Lo de la política de paz de la administración Trump es una cortina de humo que busca encubrir su naturaleza imperial expansionista como lo establecía su lema de campaña: Make America Great Again «Que Estados Unidos vuelva a ser grande», (MAGA), Como una muestra de lo que afirmamos el pasado 10 de febrero a  21 días de su juramentación como Cuadragésimo Séptimo, Presidente de los EEUU, Donald Trump, desbloqueó una prohibición de la administración Biden de enviar al ejército sionista de Israel la llamada Bomba MK-84 de 900 kilogramos que puede atravesar concreto y metal gruesos, creando un amplio radio de explosión y de alto poder destructivo, la cual está siendo utilizada en la nueva escalada criminal contra la indefensa población palestina de la franja de Gaza; que ha dejado el  saldo trágico de 591 palestinos asesinados y más de 1,000 heridos en las primeras 72 horas;  y según El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) 180  eran niños  (30.45% )  y otro considerable  50% de mujeres  y ancianos; y la destrucción del único hospital especializado en cáncer. Mientras el mundo concentra su mirada en la frágil tregua de Kiev ante la mirada incrédula del eje, Londres, París, Berlín,  principal azuzador de la guerra de Ucrania y de apoyo al cómico de Zelenski, el sionismo israelí ha desatado un verdadero Infierno sobre la población gazati, lo que ha llevado al comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) Philippe Lazzarini, a afirmar que reavivar  “el infierno en la tierra con la reanudación de la guerra sólo acarreará más desesperación y sufrimiento\» Pero, la actual ofensiva no sólo es la continuación de su política de exterminio del pueblo palestino para la colonización posterior, sino que también es parte de una estrategia de Netanyahu para dar un nuevo impulso a su cuestionado gobierno sumando nuevamente en su entorno el partido ultraderechista Poder Judío del exministro Itamar Ben Gvir, opuesto radicalmente a la política de tregua y al alto al fuego en la zona en conflicto. Y cómo dijo el ministro de defensa, Israel Katz:  \»Que su país llevaría a cabo una operación en Gaza más mortal y destructiva que la anterior, con mucho menos restricciones\». Agregando, el destino de Gaza es: \»La destrucción total y la ruina”, desatando lo anunciado por su socio Donald Trump, días después de su ascenso al poder el pasado 20 de enero, “El Fuego del infierno\». Ni Trump ni Netanyahu, determinan su destino.  Alto al exterminio del Pueblo Palestino

La guerra en Ucrania: intereses económicos y geopolíticos detrás del conflicto

La guerra en Ucrania, que ha cobrado miles de vidas y desplazado a millones de personas, no es simplemente un conflicto entre dos naciones vecinas. Es un enfrentamiento que ha sido alimentado por intereses económicos y geopolíticos de potencias globales, y cuyas raíces se hunden en décadas de tensiones entre Occidente y Rusia. Las recientes iniciativas de la nueva administración de Donald Trump para poner fin al conflicto han dejado en evidencia que el apoyo de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido e Israel a Ucrania no está motivado por un altruismo democrático, sino por la defensa de sus propios intereses económicos y el deseo de explotar los vastos recursos naturales del país eslavo. Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, Occidente ha presentado la guerra como una lucha entre la democracia ucraniana y el autoritarismo ruso. Sin embargo, esta narrativa simplista oculta una realidad mucho más compleja. La expansión de la OTAN hacia el este, con la inclusión de países que antes formaban parte de la esfera de influencia soviética, ha sido interpretada por Moscú como una amenaza directa a su seguridad nacional. Rusia ha utilizado esta expansión como pretexto para justificar su invasión, pero también es evidente que Moscú busca aprovechar el conflicto para apoderarse de territorios estratégicos en Ucrania, como Crimea y la región del Donbás. Por su parte, Occidente ha instrumentalizado a Ucrania como un peón en su juego geopolítico contra Rusia. La Unión Europea y Estados Unidos han invertido miles de millones de dólares en ayuda militar y económica a Kiev, no para defender la democracia ucraniana, sino para debilitar a Rusia y asegurar el acceso a los ricos recursos naturales de Ucrania, que incluyen tierras raras, reservas de gas y minerales estratégicos. Ucrania, conocida como el \»granero de Europa\», es un botín demasiado jugoso para ignorar en un mundo cada vez más competitivo por los recursos naturales. La nueva administración de Donald Trump ha intentado mediar en el conflicto, proponiendo iniciativas para poner fin a la guerra. Sin embargo, estas propuestas han revelado las verdaderas intenciones de las potencias occidentales. En lugar de buscar una solución pacífica que respete la soberanía de Ucrania, Estados Unidos y sus aliados han priorizado la protección de sus intereses económicos y estratégicos en la región. La guerra no es, por tanto, una lucha por la democracia, sino una competencia por el control de los recursos y la influencia en Europa del Este. Rusia, por su parte, tampoco es un actor inocente en este conflicto. Moscú no solo busca defenderse del cerco de la OTAN, sino que también pretende expandir su influencia en Ucrania y asegurar su acceso al Mar Negro y a los recursos energéticos de la región. La anexión de Crimea en 2014 y el apoyo a los separatistas en el Donbás son claros ejemplos de esta estrategia expansionista. En este contexto, Ucrania se ha convertido en un campo de batalla donde las grandes potencias luchan por sacar el mejor pedazo del pastel. La población ucraniana, atrapada en medio de este conflicto, es la que más sufre. Miles de civiles han muerto, ciudades enteras han sido destruidas y millones han tenido que abandonar sus hogares. Mientras tanto, las élites políticas y económicas de ambos bandos se benefician de la guerra, ya sea a través de contratos militares, la explotación de recursos o el fortalecimiento de su influencia geopolítica. Es hora de que la comunidad internacional reconozca que la guerra en Ucrania no es un conflicto entre el bien y el mal, sino una lucha por intereses económicos y geopolíticos. Para poner fin a esta tragedia, es necesario que todas las partes involucradas dejen de lado sus ambiciones y prioricen el bienestar de la población ucraniana. La paz no se logrará mediante la imposición de una victoria militar, sino a través del diálogo y la negociación. Ucrania merece un futuro en el que no sea un peón en el juego de las grandes potencias, sino un país soberano y próspero. Para ello, es fundamental que las iniciativas de paz no estén motivadas por intereses ocultos, sino por un genuino compromiso con la estabilidad y la justicia en la región. Solo entonces podremos poner fin a esta guerra y evitar que conflictos similares se repitan en el futuro. Pero sería ingenuo pensar que los halcones de la guerra buscarán una paz al margen de recuperar la \»inversión\» que han hecho, disfrazada de ayuda militar a Ucracia, ellos llegarán a un acuerdo que les garantice recuperar todo lo aportado, bien asumiento la reconstrucción por medio de sus empresas transnacionales o quedándose con los recurnos naturales de Ucrania, que ha aportado los miles de muertos, los heridos y la destruccion de todo el país, que tardará años en recuperar la normalidad, si es que alguna vez lo consiguen.

Trump paraliza la ayuda militar a Ucrania tras tenso enfrentamiento con Zelenski

Por Servicios umbral.local/ El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumplió este lunes su amenaza de suspender toda la ayuda militar a Ucrania, incluyendo la que ya estaba comprometida o en camino al país europeo. La decisión, tomada a última hora del día, marca un nuevo giro en la estrategia de Trump para buscar la paz en Ucrania, aunque ello implique acercarse a las demandas de Rusia y dejar a Ucrania en una posición vulnerable. La medida no sorprende tras el tenso encuentro que Trump mantuvo el pasado viernes en el Despacho Oval con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Según una fuente de la Casa Blanca citada por varios medios estadounidenses, Trump busca asegurarse de que \»todos nuestros socios estén comprometidos con el objetivo de la paz\». Por ello, se ha decidido \»poner en pausa [la ayuda militar] y revisarla para garantizar que contribuya a una solución\». La suspensión afecta incluso al armamento y equipamiento que ya se encontraba en Polonia, listo para ser entregado a Ucrania, según informó la cadena Fox News, cercana a la Administración Trump. La fuente de la Casa Blanca añadió que esta decisión es \»una respuesta directa\» a lo que Trump considera un \»mal comportamiento de Zelenski\» y forma parte de una estrategia de presión sobre el gobierno ucraniano. Tensión entre Trump y Zelenski La decisión de Trump es la primera consecuencia visible del enfrentamiento que ambos mandatarios mantuvieron el viernes en la Casa Blanca, un episodio que fue seguido en directo por todo el mundo. Este lunes, tras reunirse con su equipo, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, Trump optó por paralizar la ayuda militar a Ucrania. Horas antes, el presidente estadounidense había lanzado una advertencia a Zelenski a través de su red social Truth Social, sugiriendo que la oposición del líder ucraniano a un acuerdo rápido con Moscú podría costarle el cargo. \»Tal vez alguien no quiere llegar a un acuerdo, y si alguien no quiere hacerlo, creo que esa persona no estará por aquí mucho tiempo\», escribió Trump, añadiendo que \»Rusia quiere llegar a un acuerdo\». Zelenski, alineado con la Unión Europea, se ha mostrado reacio a aceptar un acuerdo rápido y sin condiciones que podría interpretarse como una capitulación ante Rusia. El presidente ucraniano exige \»garantías de seguridad\», pero Trump no parece dispuesto a hacer concesiones, ofreciendo un ultimátum: \»lo tomas o lo dejas\». Rusia aplaude la decisión La medida de Trump ha sido bien recibida por Rusia. Dmitri Peskov, portavoz del presidente Vladimir Putin, afirmó que la suspensión de la ayuda militar podría impulsar a Kiev a participar en el proceso de paz. \»Es una decisión que, efectivamente, puede empujar al régimen de Kiev a [participar en] un proceso de paz\», declaró Peskov en su rueda de prensa telefónica diaria. Aunque el portavoz ruso se mostró cauteloso y pidió esperar a la confirmación oficial de la decisión, subrayó que este anuncio \»es el mayor aporte a la causa de la paz\». Peskov recordó que Estados Unidos ha sido el mayor proveedor de asistencia militar a Ucrania desde el inicio de la guerra hace tres años. Putin ha acusado repetidamente a los países de la OTAN de prolongar el conflicto y el sufrimiento del pueblo ucraniano a través de sus suministros militares. Con esta decisión, Trump parece alinearse, al menos en parte, con la postura rusa, lo que podría tener implicaciones significativas para el futuro de Ucrania y las relaciones internacionales en la región. ¿Un cambio de rumbo en la política exterior de EE.UU.? La decisión de Trump ha generado preocupación entre aliados de Ucrania y ha sido interpretada como un intento de presionar a Zelenski para que acepte un acuerdo de paz favorable a Rusia. Mientras tanto, el presidente ucraniano se mantiene firme en su postura, exigiendo garantías de seguridad antes de cualquier negociación. El futuro de la relación entre Estados Unidos y Ucrania, así como el papel de Trump en el conflicto, sigue siendo incierto. Lo que está claro es que esta decisión marca un punto de inflexión en la política exterior estadounidense y podría tener repercusiones duraderas en la geopolítica global.

Macron reitera apoyo a Ucrania tras tenso diálogo entre Zelenski y Trump

Por Virtudes Alvarez Sampedro París, 1 de marzo de 2025 — En un gesto que refuerza la posición europea frente a la crisis ucraniana, el presidente francés, Emmanuel Macron, reiteró hoy su firme apoyo a Ucrania en el conflicto con Rusia, tras el tenso encuentro entre el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca. El diálogo entre ambos líderes, marcado por fuertes desacuerdos, ha generado preocupación en Europa sobre el futuro del apoyo occidental a Kiev. Un respaldo claro desde París Macron, quien se encuentra de visita en Portugal, mantuvo una conversación telefónica con Zelenski este jueves, aunque no se dieron a conocer detalles específicos del intercambio. Sin embargo, el mandatario francés dejó clara su postura en un mensaje publicado en la red social X: “En esta guerra hay un agresor: Rusia, y un pueblo agredido: Ucrania”. El presidente galo subrayó que la decisión de apoyar a Ucrania y sancionar a Rusia desde hace tres años fue acertada, y reiteró el compromiso de Francia con esta línea de acción. “Hemos tenido razón en ayudar a Ucrania y en sancionar a Rusia desde hace tres años, y seguimos haciéndolo”, escribió Macron. El tenso encuentro Trump-Zelenski El respaldo de Macron llega en un momento crítico, luego de que el encuentro entre Zelenski y Trump en la Casa Blanca derivara en un enfrentamiento verbal ante las cámaras. Durante la reunión, Trump acusó al líder ucraniano de “jugar con la Tercera Guerra Mundial”, afirmó que Ucrania está perdiendo el conflicto y cuestionó su capacidad para negociar un acuerdo de paz. Estas declaraciones han generado incertidumbre sobre el futuro del apoyo estadounidense a Kiev. En respuesta a las críticas de Trump, Macron declaró a medios portugueses: “El que juega con la Tercera Guerra Mundial se llama Vladimir Putin”. Con esta afirmación, el presidente francés dejó en claro que, a diferencia de Trump, él responsabiliza directamente al Kremlin por la escalada del conflicto. Europa cierra filas en torno a Ucrania La postura de Macron no es un caso aislado. Otros líderes europeos también han expresado su respaldo a Ucrania tras el tenso encuentro en Washington. Entre ellos destacan los primeros ministros de Francia, François Bayrou; Países Bajos, Dick Schoof; y Dinamarca, Mette Frederiksen. Asimismo, los cancilleres entrante y saliente de Alemania, Friedrich Merz y Olaf Scholz, respectivamente, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han reiterado su compromiso con Kiev. Este apoyo unánime refleja la preocupación europea por el cambio de rumbo en la política exterior estadounidense bajo la administración Trump. Desde su llegada a la Casa Blanca hace poco más de un mes, Trump ha adoptado una postura más conciliadora hacia Rusia, buscando un acercamiento directo con el presidente Vladímir Putin para poner fin a la guerra. Este giro ha incluido propuestas controvertidas, como el control estadounidense de recursos estratégicos en suelo ucranio a cambio de un acuerdo de paz. El pulso entre Estados Unidos y la Unión Europea El cambio de postura de Washington ha abierto una brecha entre Estados Unidos y la Unión Europea, con implicaciones tanto en el ámbito de la seguridad como en el económico. Mientras Trump busca sacar provecho de una eventual paz con Rusia, Europa insiste en mantener la presión sobre Moscú y garantizar la seguridad de Ucrania. Este desacuerdo ha llevado a un pulso diplomático entre ambos lados del Atlántico, con Europa intentando llenar el vacío dejado por la retirada del apoyo estadounidense. La reunión de líderes europeos en los próximos días será crucial para definir una estrategia común frente a la crisis. Un momento decisivo para Ucrania y Europa El tenso diálogo entre Trump y Zelenski ha dejado en evidencia las divisiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos en torno al conflicto ucraniano. Mientras Trump busca un acercamiento con Rusia, Europa cierra filas en torno a Ucrania, reiterando su apoyo y sanciones contra Moscú. En este escenario, el respaldo de Macron y otros líderes europeos es un mensaje claro: Ucrania no está sola. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro del apoyo estadounidense y las tensiones entre Washington y Bruselas plantean desafíos significativos para la estabilidad de la región y el equilibrio de poder global.

Trump y Zelenski chocan en la Casa Blanca: Un desastre diplomático con repercusiones globales

Por Julio Guzmán Acosta Washington D.C. — Lo que se anticipaba como una reunión crucial para definir el futuro de Ucrania en medio de la guerra con Rusia terminó en un desastre diplomático sin precedentes. El encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, derivó en una confrontación pública que ha dejado al mundo atónito y ha puesto en entredicho el futuro de Ucrania en el escenario internacional. Un encuentro que terminó en catástrofe La reunión, celebrada este viernes, comenzó con un tono inusualmente hostil por parte de Trump, quien, frente a las cámaras y en un ambiente cargado de tensión, lanzó una serie de reproches directos a Zelenski. “Usted no tiene cartas que jugar en la negociación”, afirmó el mandatario estadounidense, acusando al líder ucraniano de “jugar con la tercera guerra mundial”. Estas declaraciones, que resonaron en el Despacho Oval, marcaron un punto de inflexión en la relación entre ambos países, hasta ahora aliados en la resistencia contra la invasión rusa. Zelenski, visiblemente incómodo, intentó mantener la compostura, pero la situación escaló rápidamente. Trump continuó su diatriba, advirtiendo que si Estados Unidos decidía retirar su apoyo, Ucrania quedaría “sola luchando, y no va a ser nada bonito”. La imagen de la embajadora ucrania en Washington, Oksana Markarova, tapándose el rostro con las manos, encapsuló el drama del momento. La ruptura de puentes y sus consecuencias El desenlace de la reunión fue tan abrupto como su desarrollo. Zelenski abandonó la Casa Blanca de manera anticipada, sin firmar el acuerdo previsto para la explotación conjunta de minerales ucranios, un pacto que Washington consideraba clave para justificar su apoyo económico y militar a Kiev. Este acuerdo, que habría otorgado a Estados Unidos la mitad de los ingresos de los recursos naturales ucranios, incluidos minerales críticos, gas y petróleo, quedó en el aire, generando incertidumbre sobre el futuro de la ayuda estadounidense. La ruptura pública entre ambos líderes no solo ha dejado a Ucrania en una posición vulnerable, sino que también ha beneficiado claramente a Rusia. El Kremlin, que ha seguido de cerca las tensiones entre Washington y Kiev, parece ser el gran ganador de este enfrentamiento. Trump, quien ha mantenido una postura ambivalente hacia Moscú, ha repetido en varias ocasiones los argumentos del presidente ruso, Vladímir Putin, sobre la necesidad de un acuerdo diplomático para poner fin al conflicto. Las reacciones y el contexto internacional La confrontación ha tenido repercusiones inmediatas en el escenario internacional. Horas después del incidente, Trump publicó en su red social, Truth, un mensaje en el que acusaba a Zelenski de no estar “preparado para la paz” y de ser “irrespetuoso” hacia Estados Unidos. Estas declaraciones contrastan con los esfuerzos de líderes europeos, como el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, quienes han intentado mediar para garantizar la seguridad de Ucrania en caso de un alto el fuego. Para este domingo, Starmer convocó una reunión de emergencia en Londres con líderes de la UE y la OTAN, incluido el presidente del gobierno español, para abordar la crisis generada por el choque Trump-Zelenski. La incertidumbre sobre el apoyo estadounidense a Ucrania ha llevado a los aliados europeos a replantear sus estrategias, especialmente en lo que respecta a la posible formación de una fuerza de paz internacional que vigile el cumplimiento de un eventual acuerdo de paz. Un precedente peligroso Lo ocurrido en el Despacho Oval carece de precedentes en la historia diplomática contemporánea. Aunque no es raro que los líderes internacionales tengan desacuerdos, estos suelen manejarse a puerta cerrada. La exposición pública de esta confrontación, con un tono tan hostil y personal, ha sentado un precedente peligroso que podría tener repercusiones a largo plazo en las relaciones internacionales. Trump, conocido por su estilo confrontativo y su tendencia a romper con los protocolos diplomáticos, ha llevado esta actitud al extremo en esta ocasión. Sus declaraciones, que han sido interpretadas como un guiño a Moscú, han generado preocupación entre los aliados de Estados Unidos, quienes temen que la retirada del apoyo estadounidense a Ucrania pueda alentar nuevas agresiones rusas. El futuro incierto de Ucrania La pregunta que queda en el aire es: ¿qué pasará ahora con Ucrania? Sin el respaldo de Estados Unidos, el país se enfrenta a un futuro incierto. Aunque los aliados europeos han reiterado su compromiso con Kiev, la falta de apoyo estadounidense podría debilitar significativamente la posición ucrania en las negociaciones con Rusia. Zelenski, por su parte, ha cancelado todas sus actividades previstas en Washington, incluida una charla en un think tank conservador, y ha partido hacia Londres, donde buscará reforzar los lazos con los aliados europeos. Sin embargo, la sombra de la confrontación con Trump lo persigue, y su capacidad para negociar un acuerdo de paz que garantice la seguridad de su país está ahora más en entredicho que nunca. Conclusión: Un momento crítico para la diplomacia internacional El choque entre Trump y Zelenski no es solo un episodio más en la compleja relación entre Estados Unidos y Ucrania; es un reflejo de las tensiones geopolíticas que definen el mundo actual. Con Rusia esperando en las sombras y Europa tratando de mantener la unidad, el futuro de Ucrania pende de un hilo. Lo que está en juego no es solo la estabilidad de una nación, sino el equilibrio de poder en el escenario global. Mientras tanto, las palabras de Trump resuenan como una advertencia: “O llega a un acuerdo, o nosotros nos vamos”. El problema es que, en este juego de ajedrez geopolítico, las piezas que se mueven no son solo las de Ucrania, sino las de todo el mundo. Y el tablero, como ha quedado claro, es más volátil que nunca.

La pax de la dupla Trump/Putin

Los mencionados personajes tienen en común una personalidad autoritaria, el desprecio a todo lo que signifique derecho personal o colectivo, creerse predestinados, algo que alimentan fanáticos de teorías supremacistas de signos nacionalista, racial o religiosos. Ágora Por César Pérez Las viejas relaciones entre la dupla Trump/Putin, basadas en afinidades ideológica/políticas y personales, no solo entre ellos, sino entre el núcleo duro que sostiene a cada uno, explican en gran medida las sorprendentes coincidencias de los EEUU de Trump y la Rusia de Putin en determinados temas internacionales. Las últimas reuniones en la ONU, que han tenido la guerra en Ucrania como punto central, y el contenido y forma de las iniciativas del presidente norteamericano para imponer una pax a ese país, claramente favorables a Rusia, sumen el mundo en lo más profundo de la crisis en que discurrido en los últimos años. Esas coincidencias podrían redefinir las relaciones entre Rusia y China y de otros países con esta última. Como ya está sucediendo. Los mencionados personajes tienen en común una personalidad autoritaria, el desprecio a todo lo que signifique derecho personal o colectivo, creerse predestinados, algo que alimentan fanáticos de teorías supremacistas de signos nacionalista, racial o religiosos. Por tener en su entorno un grupo que, del robo a la sombra de la política, han hecho su modo y razón de existencia. En el caso del ruso, esas teorías tienen sus raíces en la ilusión de muchos pensadores de la Rusia ancestral/medieval y actual sobre pureza del alma rusa; del ambivalente y viejo sentimiento (que incluye hasta intelectuales y revolucionarios), hacia un Occidente odiado por su supuesta decadencia moral, pero admirado por sus desarrollo económico y cultural. Entre otros autores, esta cuestión la tratan E.H Carr, como Albert Camus. Muchos ultranacionalistas rusos consideran que su país está predestinado a ser el líder del mundo, no solo por sus atributos históricos, morales y territoriales, sino étnicos, como de diversas formas lo expresa el filósofo ruso ultranacionalista Alexandre Dugin. Basado en esa y otras no menos peligrosas teorías, Putin construye su hegemonía política e ideológica. De su parte, Trump ha construido su discurso y su acción política sustentada en el racismo, el supremacismo blanco, el ultranacionalismo, proteccionismo económico, conservadurismo político/ideológico, fundamentalismo de matriz religioso sustentado simplismo de toda suerte, el odio hacia el migrante y el desprecio a toda regla del sistema político norteamericano. Además, en la manipulación de grandes grupos de individuos a través de las grandes redes y medios de comunicación a su servicio. Igualmente, a ambos lo sostiene un círculo de magnates del mundo de la economía que se han valido del Estado para agrandar sus fortunas. En el caso del ruso, él y su grupo han construido su poder económico a través de la apropiación de la riqueza que construyó la clase trabajadora, los profesionales y la intelectualidad de la ex Unión soviética.  El norteamericano ha encontrado en tres de los más grandes ricos del mundo una de sus principales palancas que lo han catapultado al poder y uno de ellos, Musk, ha llegado tan lejos que, teniendo su propia empresa espacial, ha puesto en “pausa” la del Estado: la NASA y colocado en los puestos de mayor importancia en la administración pública a sus seguidores.  Para eso, ha hecho la mayor cantidad de despidos en esa área en la historia de EEUU. Habrá que esperar las consecuencias de semejante despropósito. En otra cuestión en que pueden establecerse coincidencias entre ambos es la cantidad de grupos y personajes de la ultraderecha mundial que los apoyan y que ellos apoyan. En ese sentido, es necesario hacer algunos alcances sobre la alianza entre China y Rusia que desde hace varios años se ha venido tejiendo y ampliando, sobre todo en estos últimos tres, los de la guerra en Ucrania.  Si Trump ha declarado la guerra económica a China mediante la extorsión, con cierto éxito momentáneo, contra aquellos países que tienen relaciones económica y política con esa nación, ¿cómo incidiría en la alianza Rusia-China de los últimos años? Hasta ahora no hay claridad para saber hasta dónde. Pero sí podría decirse que esos dos países tienen pesados contenciosos labrado en la historia que hacen dudar de la durabilidad de la coyuntural alianza entre ellos. Recordemos que Rusia ha agredido a China varias veces en el pasado, apoderándose de parte de su territorio con la consiguiente matanza en su población. A parte de claras diferencias de orden cultural, a veces sale a relucir cuestiones de carácter étnico. En ese sentido no sería descaminado decir que la alianza entre ambos países, a la larga, podría tener serios problemas para consolidarse. La ancestral sabiduría china induciría a Pekín a esperar y ver cómo evoluciona la alianza que su coyuntural aliado ha establecido con su adversario, la cual podría no tener mucho tiempo para consolidarse. El 2028, elecciones en EEUU, tendría la última palabra. Finalmente, Trump se autoasigna el “deber” de imponer su pax a Ucrania. Recordando a Camus, a veces en nombre del deber se suprime todo derecho. Para Trump y quienes en esa arbitrariedad lo apoyan, Ucrania y su población solo tienen un deber: asumir las condiciones dictadas por aquel. No tienen ningún derecho. Si Europa y el mundo asumen esa lógica, terminarían también acatando el auto impuesto deber trumpista de producir la limpieza étnica en Gaza… y donde él quiera.

Una cara y mala comedia

Por Freddy González   \»Un comediante modestamente exitoso, convenció a los Estados Unidos de gastar 350 mil millones en una guerra que no podía ganarse\». Donald Trump   A decir del emperador Donald III, en la guerra de Ucrania el cómico de Volodimir Zelensky, ha hecho que el gobierno de los EEUU, gastará en tres años, la incontable cifra de 350 mil millones de dólares de la costilla de los contribuyentes a razón de 116.66 mil millones por años, 9, 722 millones por mes y 324 millones diarios en una aventura imposible de lograr y que no pudieron ni el gran ejército mongol en año 1223, El Rey Carlos XII de Suecia en el 1708, El Emperador Francés Napoleón Bonaparte en el 1812, y Adolfo Hitler en el 1941 con la incursión terrestres de mayor envergadura que conoce la historia de la humanidad, un ejército de cuatro (4) millones de soldados en tres frentes simultáneos. Pero mientras esa tragicomedia ha dejado más de 12 mil muertos, 30 heridos y millones de desplazados. Los halcones anidados en el Departamento de Estado vinculados a la industria bélica favorecieron la misma con casi el 70% del monto destinado a el funcionamiento de esa Guerra (245 mil millones de dólares) en la compra de armamentos de todo tipo. Manipulado por los hilos de sus titiriteros Zelenski, permitió que grupos occidentales apandillados en la estructura militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo empujaran a una provocación contra la Federación Rusa, anunciado el ingreso de Ucrania a dicha entidad y facilitando su territorio para la instalación de bases militares, que amenazan la seguridad de la actual Rusia. A los comediantes Ucranianos se le olvidó que el 16 de julio de 1941, a 24 días del inicio de operación Barbara Roja, Hitler dijo: \»Ucrania, es la \»joya\» del imperio nazi, (Moscú y Stalingrado eran objetivos políticos) y se convertiría en una colonia alemana administrada por la Schutzstaffel (SS) bajo la dirección del fanático Nazi Heinrich Himmler, ocupación que duró dos (2) años, cinco (5) meses y veinte ocho (28) días causando la muerte de casi dos millones de ucranianos y que fue el Ejército Rojo que el 23 de noviembre del 1943, terminó con esa pesadilla y la de sus colaboradores ucranianos en todo el país. entre ellos Stepan Bandera, mentor ideológico del cómico Zelenski y su cuadro de comedia. Hoy al igual que Hitler que veía en Ucrania la joya de la corona por ser uno de los principales graneros del mundo, su majestad Donald III, ha puesto sus ojos en ella para para la reconstrucción del país devastado por la guerra calculado en unos 480 mil millones de dólares y que sea otorgada a empresarios estadounidenses de la construcción de la que el mismo es parte, por los yacimientos de tierra raras y otros productos básicos para la industria moderna, a cambio de los 500 mil millones que ahora dice le debe a su país por todo el derroche de dinero en una guerra que no se podía ganar. Al bajar el talón de esta tragicomedia al pueblo ucraniano le queda un país destruido, miles de muertos, heridos y una gran hipoteca con inversionistas de los EE. UU., que fingieron donar dinero cuando lo que hacían era prestar y que ahora cobran con interés incluidos. Ahora Zelenski con su cara de yo no fui dice: \»La ayuda estadounidense se proporcionó en forma de subvenciones, no de préstamos, rechazando las afirmaciones de que 500 mil millones de dólares en asistencia deberían tratarse como deuda\». La verdad es que esté cómico ha comprometido el futuro de las próximas generaciones de su país y sus instigadores ante la imposición de su majestad Donald III, parecen dejarlo solo, jugando \»un importante\» papel en la retaguardia como acaba de anunciar el presidente de Francia Emmanuel Macro, porque cómo dice el dicho popular: \»El que atiza no se quema\» En el último acto de esta escena trágica acaba de condicionar su renuncia a la presidencia de Ucrania a que la misma sea admitida en la OTAN, causa del actual conflicto, y condición que nunca será aceptada por la Federación Rusa. Cómo dicen en nuestro país a los que no cojen cabeza cuando no quieren decirle otra: \»El carajo se parece mucho al Kipe\».