UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

“La Canarinha baila sobre el abismo: Brasil debutará ante Marruecos con la duda como coreografía”

La verdeamarela pisa Nueva York con el peso de la historia y la fragilidad del presente. Tros meses de incertidumbre, clasificación al borde del abismo y un Carlo Ancelotti que aún no logra traducir su currículum en confianza colectiva. Enfrente, Marruecos, esa nación que rompió esquemas en Qatar y ahora crece con savia subcampeona del mundo sub-20. No es un ensayo menor: es una final anticipada para un Brasil que, por primera vez en décadas, no asusta desde el nombre. Los reflectores del Mundial 2026 (México, EU, Canadá) iluminarán hoy el MetLife Stadium con una pregunta flotando en el aire: ¿todavía queda fútbol—o solo recuerdos—en el alma brasileña? Por Redacción Deportes Ciudad de México, 13 de junio.- El estreno de Brasil en una Copa del Mundo siempre ha sido una ceremonia. Pero esta vez, más que un desfile, parece un examen de conciencia. La Canarinha, cinco veces campeona del orbe, saltará esta noche al césped de Nueva York para medirse a Marruecos —ese equipo que en Qatar 2022 escribió el guion más improbable del siglo— con la incomodidad de saberse observada, sí, pero no como favorita. Por primera vez en mucho tiempo, los pronósticos no se pintan de amarillo. El camino ha sido errático, hasta angustiante. Brasil sudó la clasificación para México, Estados Unidos y Canadá 2026, arrastrando dudas tácticas, bajones anímicos y una desconexión entre su constelación de estrellas y el rendimiento colectivo. Ni siquiera la llegada de Carlo Ancelotti —el técnico italiano con más pergaminos del mundo— ha bastado para calmar la tormenta. Su mano todavía no se refleja en un once reconocible ni en una identidad clara. Y cuando Brasil no es Brasil, el resto del mundo huele la sangre. Pero cuidado. Apostar contra la pentacampeona sigue siendo un acto de fe invertida. Porque si hay algo que la historia enseña, es que el fulgor verdeamarelo puede encenderse en el instante menos pensado, con un destello de Vinicius, un golpe de Rodrygo o una aparición fantasmal de su nuevo 9. Sin embargo, hoy la presión no es la misma. Es una presión incómoda, hecha de silencios y ceños fruncidos. El rival, por si fuera poco, no pudo llegar con mejor cartel. Marruecos ha construido su crecimiento con la paciencia de los elegidos. Semifinalista en Qatar, y ahora reforzado con varios de aquellos jóvenes que conquistaron el Mundial sub-20, los Leones del Atlas encarnan esa nueva generación africana que ya no pide permiso para rugir. Su solidez defensiva, su disciplina táctica y su velocidad en transición son un espejo donde Brasil podría mirarse y no reconocerse. Hoy también será jornada en otras sedes. Haití y Escocia abrirán fuego en Boston: los caribeños regresan a un Mundial tras medio siglo de ausencia, con la sombra aún alargada de aquel polémico debut de 1974 bajo el duvalierismo. Ahora llegan por méritos propios, pero frente a una Escocia curtida en el fútbol moderno. En Vancouver, Australia y Turquía medirán sus ambiciones: los Socceroos buscan protagonismo, los turcos quieren demostrar si su presente está a la altura de su historia. Y en San Francisco, Suiza tiene la obligación de empezar a construir el liderato que muchos le pronostican en el grupo B, donde Bosnia y Canadá aguardan su turno. Pero el centro de gravedad del día está en Nueva York. Porque cuando Brasil juega, el mundo entiende que no es cualquier partido. Es un ritual. Y esta noche, el ritual tiene algo de exorcismo.  

¿Podrá Carlo Ancelotti devolver a Brasil a la cima?

La reciente designación de Carlo Ancelotti como nuevo seleccionador de Brasil hasta el Mundial de 2026 ha generado una mezcla de expectativas y dudas en el mundo del fútbol. No cabe duda de que se trata de un entrenador con un palmarés impresionante y una trayectoria que lo posiciona entre los mejores técnicos de la historia. Sin embargo, el contexto en el que llega a la ‘Canarinha’ no es el más alentador, y su desempeño reciente con el Real Madrid invita a la reflexión. Ancelotti ha vivido un año complicado en el banquillo blanco. Después de temporadas exitosas, esta última campaña ha estado marcada por altibajos, derrotas inesperadas y una evidente falta de estabilidad en el juego del Real Madrid. La reciente derrota ante el Barcelona, en un partido decisivo por LaLiga, evidenció esas dificultades y puso en tela de juicio su capacidad para mantener un equipo campeón en la cima durante el largo plazo. ¿Puede entonces este técnico, que ha tenido problemas para sostener el rendimiento de uno de los clubes más poderosos del mundo, asumir la enorme responsabilidad de llevar a Brasil a coronarse campeona del próximo Mundial? Brasil, a pesar de su rica historia y talento innato, atraviesa un momento de incertidumbre. La inestabilidad en el banquillo y los resultados irregulares en las eliminatorias sudamericanas reflejan una crisis que requiere no solo experiencia, sino también liderazgo renovador y capacidad para motivar a un grupo joven y talentoso, pero sin la confianza plena. Ancelotti tendrá que demostrar que está lejos de ser un técnico en declive y que puede adaptarse a la exigencia única de dirigir a una selección nacional con la presión que conlleva representar a un país futbolero y exigente como Brasil. Su éxito dependerá no solo de su conocimiento táctico, sino de su habilidad para construir un equipo sólido, cohesionado y capaz de superar adversidades. Esta designación es una apuesta arriesgada, pero también una oportunidad. Para Ancelotti, es la chance de redimirse y probar que puede liderar no solo clubes, sino también selecciones con la misma efectividad. Para Brasil, es la oportunidad de recuperar confianza y aspirar nuevamente al título mundial bajo la guía de un entrenador con experiencia y prestigio. El tiempo dirá si esta unión se traduce en éxito. Mientras tanto, la afición brasileña y el mundo del fútbol estarán atentos a cada paso del nuevo seleccionador, esperando que su historia se escriba con triunfos y no con decepciones. Yo, personalmente, tengo muchas dudas de que el nuevo seleccionador de Brasil pueda llevar a buen puerto al equipo nacional. Carlo Ancelotti ha mostrado muchas carencias tácticas en su último año al frente del Real Madrid. No ha sabido encajar las piezas en el club blanco; muchos expertos han señalado que el Real Madrid de esta última temporada no está bien trabajado y que tampoco ha sabido convencer a sus jugadores con sus decisiones tácticas. En el campo, el equipo ha parecido una banda sin rigor táctico y sin ganas. Por todo ello, no creo que Ancelotti haga un buen papel al frente de la selección brasileña.