Rodríguez García mueve mandos clave de la Policía Nacional y realiza nuevas designaciones

El director general de la Policía Nacional, Ernesto Rodríguez García, realizó una amplia reorganización de mandos en áreas estratégicas, regionales y especializadas para fortalecer la prevención del delito y la capacidad operativa. Por Brendalis Reyes Santo Domingo.– El director general de la Policía Nacional, mayor general Ernesto R. Rodríguez García, dispuso este jueves una amplia reorganización de mandos en direcciones centrales, regionales y áreas especializadas de la institución, como parte de las medidas dirigidas a fortalecer la prevención del delito, la capacidad operativa y la proximidad policial con la ciudadanía. Los movimientos abarcan dependencias consideradas estratégicas dentro de la estructura policial, entre ellas Recursos Humanos, Inteligencia, Prevención, Planificación y Desarrollo, Soporte y Servicio, Policía Comunitaria, Policía Cibernética, Asuntos Legales y Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. Cambios en Recursos Humanos y direcciones regionales Entre las principales designaciones figura la del coronel Pedro Radhamés Marte Báez, quien asumirá como director Central de Recursos Humanos, en sustitución del general Jorge Miguel Perdomo Sena. Perdomo Sena pasará a encabezar la Dirección Regional Sur Central, con asiento en Baní, en sustitución de la coronel Ana Jiménez Cruceta. En el ámbito territorial, el general Orison L. Olivence Minaya fue designado al frente de la Dirección Regional Noreste, con sede en San Francisco de Macorís, mientras que el general Julio César Acosta Félix pasará a dirigir la Dirección Regional con asiento en María Trinidad Sánchez. Los cambios regionales forman parte del proceso de rotación de mandos que la institución ha venido aplicando para reforzar sus estructuras territoriales y las estrategias de seguridad ciudadana. Nuevo director de Inteligencia y cambios en Prevención Uno de los movimientos de mayor relevancia se produjo en la Dirección Central de Inteligencia (DINTEL), donde fue designado el general Edgar Ramón Arnaud Volquez, en sustitución del general Ángel M. García Jaime. García Jaime asumirá ahora la titularidad de la Dirección de Policía Comunitaria, un área vinculada directamente a los programas de acercamiento y coordinación entre los agentes y las comunidades. Asimismo, Werner Núñez Quezada fue designado director de Área de Policía Cibernética. En tanto, el general Eddy Pérez Peralta asumirá como director Central de Prevención, sustituyendo al general Martín Tapia Sánchez, quien fue designado inspector general de la Policía Nacional mediante decreto del presidente Luis Abinader. La Dirección Central de Prevención constituye uno de los organismos fundamentales de la estructura policial por su responsabilidad en el patrullaje y las labores preventivas frente a la criminalidad. Nuevos responsables en Santo Domingo Oeste, La Vega y La Altagracia La disposición también contempla modificaciones en varias direcciones regionales. El coronel René Eurípides Luna Kunhardt fue designado director Regional Santo Domingo Oeste, en sustitución de Eddy Pérez Peralta. Asimismo, el coronel Edison Cabrera Concepción asumirá la Dirección Regional La Vega, en sustitución del coronel Ramón Dicló Mateo. En la provincia La Altagracia fue designado el coronel Leuribis Urbaez Mancebo, quien sustituye al coronel Edward Jesús Díaz Núñez. Cambios en Planificación, Soporte y protección de menores Dentro de las áreas administrativas y especializadas, el general César Ares Montás fue designado director Central de Planificación y Desarrollo (DIPLAN), mientras que el coronel Carlos Tapia Quezada asumirá la Dirección Central de Soporte y Servicio. También fue designado el general Santo Guzmán Amparo como titular de la Dirección Especializada de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes, en sustitución del coronel Edwin Hernández Tejada. Por su parte, el general Frank de los Santos Encarnación fue colocado al frente de la Dirección de Área de Policía de Protección de Servicios Especializados. Nuevas designaciones en Asuntos Legales y Derechos Humanos La coronel Flavia Montero Romero fue designada directora Central de Asuntos Legales, en sustitución del general retirado Adelso Aibar Martínez. En tanto, el coronel Edwin Hernández Tejada asumirá la Dirección de Área de Prevención y Persecución de Invasores de Propiedades Públicas y Privadas. El coronel Dionisio Agüero fue designado al frente de la Dirección de Área de Derechos Humanos, mientras que el coronel Yldebrando de Jesús Guzmán Toribio asumirá la Dirección de Área de Supervisión General de Cárceles bajo control de la Policía Nacional. También fue designado el coronel Eduardo Bautista Puello como titular de la Dirección Especializada del Metro de Santo Domingo. Otros movimientos dentro de la Policía Nacional Las disposiciones incluyen igualmente la designación del coronel Juan Félix Romero Rosario como subinspector general de la Policía Nacional. El coronel Raymundo Estévez de Luna fue nombrado subdirector del Área Administrativa del Hospital General Docente de la Policía Nacional (Hosgedopol), en sustitución del teniente coronel Bladimir Caraballo. La Policía Nacional explicó que la reorganización busca dinamizar tanto sus estructuras operativas como administrativas, fortalecer la capacidad de respuesta institucional y profundizar el acercamiento de los servicios policiales hacia las comunidades. Medios nacionales también reportaron este jueves que las modificaciones abarcan áreas operativas, administrativas y especializadas de la institución.
Bajando la Lincoln

CIELONARANJA Bajarás por la Avenida Lincoln como si te tiraras de un trampolín. Al fondo el mar, la Feria de la Paz, donde irás a parar si la inteligencia no te advierte que primero hay que doblar por la Independencia o por la José Contreras o acabar pasando la página de aquel poema de Homero en Dr. Vertiz, al que siempre volverás, como al último colmado abierto de Santo Domingo a ver si alguien podrá aliviarte con los sacos de tristezas que llevas en el baúl y que no quieres dejar a la intemperie. Bajarás con “Black Star” a todo volumen. Como siempre, ya todo estará perdido. Santo Domingo, consumiéndose en sus bordes de cartón. Tú debatiéndote sobre cuál estrella negra, de si Radiohead o la que suponías bien orondo en una servilleta de aquella pizzería donde todo estaba ya decidido. ¿Pero te preguntaste por la tuya? ¿Tendrás una? ¿Una estrella de esas que aunque negras, te iluminen el arribo a tu apartamento, tu azotea, tu cama ya tan helada, que ni en una de las Plazas de la Salud que tuvieras? Vista desde la Rómulo, en la bajada de la Lincoln está el cielo más amplio, el ejército de fantasmas que una vez sucumbió en el mar al fondo, la ciudad dividida, escindida como si algún pueblo escogido se pasase los siglos yendo y viniendo por esa avenida sin saber qué hacer con unos dioses al final enloquecidos. Tal vez estés tan frustrado como aquella vez que no pudiste hacer nada en el Level tercero de un Sodoku. En los extremos de la Lincoln tengo amistades como mangos, residencias que exigen verdaderos malabares a la hora de acceder por la dimensión de las yipetas, las neveras llenas, los relojes oxidados mientras al fondo algún baladista exigirá que “reloj, no marques las horas”. Cruzarla es pasar una página, aprenderse la termodinámica de las calles de dirección única, de los edificios que se levantan y se derrumban al calor de los siguientes cuatro años de gobiernos y sus nuevos millonarios, visitar a los ilusos y agobiados de Bella Vista, a los deprimidos y esperanzados del Barrio Los Maestros, a los no se sabe qué del Arroyo Hondo Viejo, Nuevo, Boyante, Esfumado, Puerta-Hiérrico, a los que en los Jardines acaban estrellándose frente a uno de los chimichurris con todas las salsas en el Boulevard de Los Chimichurris frente a TeleAntillas. Pero mejor todo que seguir bregando con tantos microbios en San Carlos. Si desde algún meteorito pudiéramos calibrar las fulguraciones de Santo Domingo, no pensaría ni en el Faro a Colón ni en el Diandy 49 ni en ninguno de esos edificios de la cartografía pelediana-perremiana o balagueriana, sino en esta raya tan amplia que es la bajada de la Lincoln. Evocaría ese hilo que iba desde la Librería Thesaurus hasta la Funeraria Blandino y que al final se quedó en los predios de esta última, como todos los hilos de la vida de Santo Domingo. En mi playlist sigue sonando “Black Star”, no con Radiohead sino con Rosie Carney, que es más suave, más Mazzy Star, tan suave y embaucador como el Pastisse de Marseille que igualmente me estoy tomando, aunque sea de noche, y sí, qué cosas, tomando aperitivos cuando deberías estar tomándote tu melatonina y tratar de dormir, de no seguir con este bajar por la Lincoln que es como una de las metáforas para sentir el Santo Domingo más caduco, extraviado en tus sentidos, con chorro de gente que alguna vez llegará a tu casa y te dejará un mensaje hace como tres años que sí, que está “cruzando” por la Lincoln, cuando en verdad estaban bajando por ella. Pero no importa. Dará lo mismo. Que cada quien baje o llegue o desaparezca cuando lo considere conveniente. La bajada de la Lincoln seguirá siendo eso: una bajada, una apuesta o propuesta de lo que a usted se le ocurra, que para eso están todas las ciudades de este cosmos. cielourbano@googlemail.com
¿Por qué tras la Fundación de la República Dominicana no desembarcaron tropas francesas?

En la histórica asamblea del 26 de mayo de 1844 la población dominicana repudió el anexionismo persuadida por la movilización de Duarte y sus compañeros contra las negociaciones con los diplomáticos franceses, activa protesta que persistió hasta el mes de julio. Precisiones Por Santiago Castro Ventura Al discurrir 181 años de los acontecimientos derivados de la Fundación de la República Dominicana el 27 de Febrero de 1844, todavía nos queda la gran interrogante en torno a la abstención de desembarcar tropas francesas de la flotilla que dirigía el almirante Alfonso Des Moges durante ese lapso, y que circunnavegaban desde el puerto de Santo Domingo a la Bahía de Ocoa y en ocasiones a Puerto Príncipe, en supuesto respaldo al sector de los afrancesados que controlaba la Junta Central Gubernativa. Los franceses nunca entraron en acción. Se conoce que en atención al proyecto denominado Plan Levasseur, el 8 de marzo de 1844 la Junta Central Gubernativa emitió una sombría resolución procurando el protectorado de Francia y obsequiándole a perpetuidad la península de Samaná. Las negociaciones simulaban contar con el visto bueno de las autoridades francesas a través de su cancillería, que era gerenciada por un político muy sagaz como François Guizot. François Guizot Francia estaba bajo la égida monárquica de Luis Felipe, etapa caracterizada por la pugna entre monárquicos y republicanos. Guizot muy influyente y con muchas aspiraciones, de canciller ascendió al cargo de primer ministro hasta que triunfó la Segunda República en 1848. Estableció una política cautelosa en materia de política exterior para no suscitar contradicciones con Inglaterra, con quien su nación se disputaba el poder hegemónico. En 1843 Francia confrontaba problemas con la República de Haití que había dejado de cumplir con los abonos establecidos como indemnización por daños a las propiedades de los franceses durante la guerra de independencia de ese país. Dificultades económicas y políticas habían impedido al régimen haitiano cubrir la cuota correspondiente a ese año. El Gobierno francés envió un emisario a Haití para negociar el pago atrasado, el diplomático Adolphe Barrot tenía instrucciones ante la imposibilidad de saldar el desembolso pendiente, los haitianos debían entregar al país galo la península de Samaná como garantía para el pago. Esta posición contaba con el visto bueno de funcionarios civiles y militares franceses vinculados a este dilema. (Víctor Garrido. Política de Francia en Santo Domingo 1844-1846. Academia Dominicana de la Historia. Santo Domingo, 1962. pp. 6-7). El señor cobrador Barrot no arribó solo a Puerto Príncipe, sino acompañado de una flotilla de barcos de guerra dirigida por el almirante Alfonso Des Moges, jefe de la estación naval de Francia en Fort-Royal de Martinica. El acompañamiento militar se realizaba en atención a la incipiente “diplomacia de las cañoneras”. Ya instalada la moratoria armada frente a Puerto Príncipe, el almirante comunicaba a Guizot que salió rumbo a Martinica el 11 de julio de 1843, dejando tres barcos de guerra para continuar presionando con su intimidante presencia, acotando: “Los haitianos habrán visto de tal suerte, al mismo tiempo, en su rada principal, tres grandes fragatas, de las cuales una a vapor y dos barcos secundarios. Semejante demostración ha de haber producido su buen efecto, […] (Jean Price-Mars. La República de Haití y la República Dominicana. diversos aspectos de un problema histórico, geográfico y etnológico. Traducción Martin Aldao y José L. Muñoz. Colección del Tercer Cincuentenario de la Independencia de Haití. Puerto Príncipe, 1953. T. II p. 95). Las autoridades francesas a través de Guizot no estaban interesadas en una ocupación permanente de Samaná, sino hasta que los haitianos liquidaran el atraso en el pago de la deuda. El señor Barrot envió un oficio a su cancillería indagando cuál sería el procedimiento a asumir en caso de una negativa de los haitianos a satisfacer las demandas, recibiendo el 1 de octubre la siguiente respuesta: “El señor almirante De Moges dará a usted todo el apoyo moral que dependerá de él; pero se requiere una deliberación ulterior del gobierno del Rey para que pueda ir más lejos”. (Jean Price-Mars. Obra citada. p. 116). Esa nota es clave, aunque fue emitida cinco meses previos al estallido dominicano. De Moges tenía órdenes de presionar solo con apoyo moral, no estaba autorizado a ir más lejos o sea desembarcar tropas, salvo una decisión oficial desde París. Esa disposición de manera obvia se hizo extensiva ante los futuros reclamos de Pedro Santana y los afrancesados criollos, de insistir en el desembarco de tropas francesas para enfrentar a los haitianos, llamados que no lograron una respuesta directa de la jefatura francesa. No obstante, los cónsules Levasseur en Puerto Príncipe y Saint Denys en Santo Domingo, prácticamente se comprometieron con los criollos afrancesados en el sentido de pretender su país ofreciera un protectorado a la parte del Este de la isla, bajo la condición de entregarles de modo perpetuo la península de Samaná. Obviamente no tenían el poder para el desembarco militar, como previamente lo dejó entrever Guizot, aunque no desautorizó las diligencias anexionistas. Todo luce que Levasseur y Saint Denys, son quienes inducen a los afrancesados criollos a ofrecer Samaná a perpetuidad al Gobierno francés como un anzuelo, partiendo del previo interés de su cancillería al ordenar presionar a los haitianos exigiendo que si no podían costear la cuota de la deuda, lo único que aceptarían era la entrega de Samaná. El cónsul Saint Denys se hizo un abanderado de la fórmula anexionista, el 5 de febrero de 1844 se dirigía a su cancillería manifestando los dominicanos habían expresado su deseo de alianza con Colombia, España y Francia, advertía Inglaterra no les interesaba por las diferencias religiosas. Adicionaba como albricias: “La llegada de los agentes franceses era esperada con impaciencia por doquier. Con esta presencia parecería que se recuperaba la felicidad y la fe en el porvenir del país”. […] (Correspondencia del cónsul de Francia en Santo Domingo, 1844-1846. Emilio Rodríguez Demorizi, edición y notas. Mu-Kien Adriana Sang, traductora. Colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional. Santo Domingo, 1996. T. I pp. 14-15). Expresaba en su nota: “El Almirante De Moges y el
Crecimiento desordenado del Distrito Nacional y el traslado de la Dirección de Pasaportes

Por Danilo Minaya La reciente propuesta de trasladar la Dirección General de Pasaportes (DGP) al ensanche Naco, ha suscitado preocupación y debate, con énfasis en el impacto que esta decisión tendrá sobre la ya congestionada movilidad en el Distrito Nacional. Sin embargo, limitar el análisis a la problemática del tráfico vehicular es reducir una cuestión estructural de mayor envergadura; el crecimiento desordenado de Santo Domingo, impulsado por un modelo de desarrollo urbano sin una planificación territorial y guiado por intereses del mercado inmobiliario antes que priorizar el bienestar y la calidad de vida de sus habitantes. Santo Domingo ha experimentado un crecimiento basado en un modelo de urbanización que responde más a la especulación del mercado que a una planificación estratégica. La centralización de servicios, la migración forzada vinculada a factores socioeconómicos, incrementan la concentración en el casco urbano, generando un aumento en la densidad poblacional y sobrecarga en la infraestructura vial e instalaciones, deteriorando la calidad de vida de sus ciudadanos y el acceso equitativo a los servicios públicos. En lugar de promover un desarrollo urbano equilibrado, las decisiones gubernamentales han reforzado una dinámica donde la sociedad de consumo y las necesidades del mercado se imponen sobre el derecho de la ciudadanía a habitar una ciudad ordenada y sostenible. Más allá del tráfico, la movilidad urbana es un problema que no puede abordarse de manera aislada, es necesaria una visión integral de ciudad, con una planificación estratégica que considere la descentralización de los servicios públicos, la diversificación de polos de desarrollo y la incorporación de criterios de sostenibilidad ambiental. Considerar no solo el flujo vehicular, sino también la calidad del espacio público y el derecho de las personas a vivir en una ciudad ordenada e inclusiva. Es imperativo que las autoridades reconsideren esta y futuras decisiones bajo una perspectiva que garantice una planificación territorial coherente con los principios de equidad social. La instalación de nuevas infraestructuras y entidades gubernamentales en zonas densamente pobladas, debe considerar criterios de planificación territorial que contemplen el impacto en el tránsito, el acceso a los servicios y la sostenibilidad del entorno. El traslado de la DGP al Ensanche Naco ejemplifica la falta de visión estratégica en la gestión del territorio. Urge una transformación en la forma en que se gestiona el crecimiento de Santo Domingo. No basta con atender los efectos del tráfico; es necesario replantear el modelo de ciudad que queremos construir. Las decisiones sobre infraestructuras y servicios públicos deben partir de estudios técnicos rigurosos, con una participación ciudadana efectiva y un compromiso real con la planificación urbana. Solo así se podrá garantizar una ciudad más habitable, accesible y sostenible para todos.
La exposición inmersiva de Van Gogh revoluciona el panorama cultural dominicano

La inmersiva de Van Gogh, es la segunda de este tipo que llega a la República Dominicana y se podrá ver hasta el 5 de junio en Santo Domingo. AGENCIA EFE La exposición inmersiva de Van Gogh en Santo Domingo representa un hito cultural significativo para la República Dominicana, marcando un avance en la diversificación de las ofertas culturales más allá de las tradicionales centradas en la cultura latina y proyectos locales. La llegada de esta muestra, la segunda de su tipo en el país no solo cumple con las altas expectativas de los dominicanos, sino que también introduce una nueva dimensión de apreciación artística a través de la tecnología y la narrativa visual. La exposición ofrece una experiencia única que permite a los visitantes sumergirse en la vida y obra de Van Gogh, presentando réplicas de sus obras más famosas y proporcionando un contexto educativo que enriquece la experiencia. La estructura de la exposición, dividida en dos partes, facilita primero el conocimiento cronológico de la obra del artista y luego una inmersión profunda en su vida y motivaciones creativas, lo que demuestra un enfoque cuidadosamente curado para la presentación del arte. “Es la mejor muestra cultural que he visto en el país hasta ahora». Esta es la conclusión a la que llega la mayoría de los asistentes después de recorrer la exposición de arte inmersiva de Van Gogh, la segunda de este tipo que llega a la República Dominicana y que se podrá ver hasta el 5 de junio en Santo Domingo. Aunque las experiencias de arte inmersiva son múltiples alrededor del mundo y han cobrado gran relevancia, para República Dominicana esta muestra supone una pequeña “revolución”, también porque hasta la fecha la mayoría de las actividades se centraban más en la cultura latina y en proyectos locales. “Las cosas que traían hasta ahora no eran tan internacionales, llegaban a muchos países, pero nunca aquí, entonces esto es un avance”, dijo este viernes a EFE Gabriel Paredes, quien, explicó, compró las entradas “desde que lo anunciaron porque veíamos en las fotos lo que hacían en otros países y estuvimos pendientes». Las altas expectativas que había generado esta exposición entre los dominicanos se cumplieron desde la apertura del recinto en la Plaza de la Cultura de Santo Domingo, donde los primeros asistentes se sumergieron en la vida de uno de los pintores más importantes de la historia. Organizados en grupos de 100 personas que entraban ininterrumpidamente con un guía de la organización cada media hora, la primera parte de la exposición consta de réplicas de las obras más destacadas del artista neerlandés ordenadas cronológicamente y con actividades para los más jóvenes, entre ellas ‘Girasoles’ o ‘Noche estrellada’. En la segunda parte, la más visual, se produce la inmersión en la vida del pintor y la explicación del porqué de sus obras, en un recinto en el que tanto en las paredes como en el suelo aparecen sus emblemáticos trabajos, una historia que rápidamente capta el interés de los visitantes, quienes no se levantan de sus asientos hasta que se da por finalizada. Van Gogh impresiona a Santo Domingo “Ya había visto otras inmersiones en Colombia y esta ha sido la mejor que he visto porque ha sido muy íntima y eso me ha gustado”, afirmó satisfecho a EFE Alexander Rodríguez, otro de los asistentes. Desde la entrada al recinto, gran parte del público desenfunda sus celulares y empieza a inmortalizar un momento cultural nunca vivido en el país, puesto que la primera exposición de arte inmersiva que hubo en 2022, llevada a cabo por el artista dominicano Iván Tovar, no llegó a tener este calibre. “Esta exposición supone muchísimo para el país, los jóvenes de ahora están interesados en muchas cosas menos en el tema del arte y la cultura”, declaró a EFE Seleny Trujillo, una de las organizadoras que hizo posible este proyecto. Trujillo destacó que Santo Domingo mostró un gran interés en la muestra y que el recibimiento ha sido impresionante, con todas las entradas vendidas hasta la primera semana de mayo, en dos meses para los que espera “aproximadamente 60.000 personas». La respuesta entusiasta del público refleja el impacto emocional y cultural que tales eventos pueden tener, y cómo pueden servir como catalizadores para una mayor apreciación de las artes internacionales en la República Dominicana.