UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Leonel Fernández denuncia chantaje del Gobierno contra ciudadanos en Samaná

El presidente de Fuerza del Pueblo aseguró que funcionarios oficialistas habrían intimidado a pescadores para impedir su asistencia a un acto político de la oposición en Samaná. Fernández vinculó estas presiones al temor del oficialismo por el crecimiento de su partido y advirtió sobre la necesidad de planificar el desarrollo urbano, eléctrico y sanitario de la provincia turística. En la actividad juramentó al exdiputado peledeísta Miguel Ángel Jazmín. Por: César Dalmasi Guzmán El presidente de la Fuerza del Pueblo (FP), Leonel Fernández, denunció ayer supuestas acciones de intimidación y chantaje por parte del Gobierno contra ciudadanos de Samaná, a quienes —según afirmó— se les habría presionado para que no asistieran a actividades políticas de esa organización opositora. El también expresidente de la República habló durante un acto de juramentación de nuevos dirigentes en esa provincia del nordeste del país. Allí, Fernández puso como ejemplo el caso de un grupo de pescadores que, pese a haber decidido voluntariamente participar en el evento, habrían sido objeto de hostigamiento oficial desde la noche anterior. “Unos pescadores tenían que estar aquí hoy. Voluntariamente ellos decidieron estar aquí, pero desde anoche les aparecieron funcionarios del Gobierno para presionarlos, intimidarlos y chantajearlos, diciéndoles que si venían a este acto los excluirían de programas oficiales”, denunció el líder opositor. A juicio de Fernández, estas acciones revelan el temor que el oficialismo alberga frente al avance político de la Fuerza del Pueblo. “Ellos están atormentados al ver el crecimiento de nuestra organización”, sostuvo, al tiempo que recordó que recientemente se han desarrollado actividades similares en distintas provincias con una amplia convocatoria de dirigentes. En su intervención, Fernández indicó que la FP debe aspirar a “barrer” en las próximas elecciones para lograr la transformación y el desarrollo definitivo de Samaná. Señaló que, si bien la provincia experimenta un innegable desarrollo urbano y turístico, este carece de una planificación moderna y sostenible. “El desarrollo que tiene Samaná tiene que organizarse mejor”, advirtió, y subrayó que una provincia que basa su economía en el turismo no puede sostenerse sin energía eléctrica estable ni sin acceso confiable a agua potable. Durante la actividad, Fernández juramentó al exdiputado y excandidato a senador Miguel Ángel Jazmín, reconocido dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en esa demarcación, quien decidió sumarse a las filas de la Fuerza del Pueblo. También estuvieron presentes los exsenadores Enrique Pujals, Ramiro Espino Fermín y Prim Pujals. El acto se inscribe en la estrategia de la Fuerza del Pueblo de fortalecer su estructura provincial de cara a los próximos comicios, aprovechando la incorporación de figuras políticas con trayectoria en otras organizaciones.

Resurgir en Morado: El PLD Reclama su Sitio en la Vanguardia Política

En la inauguración de su nuevo local en Las Terrenas, Samaná, el secretario general Johnny Pujols proclamó al Partido de la Liberación Dominicana como la segunda fuerza política del país, basándose en mediciones internas que, según afirmó, colocan a la organización en segundo lugar de simpatía en prácticamente todos los segmentos etarios, proyectando un escenario de reconstrucción y fortaleza de cara a los próximos comicios. Por Virtudes Álvarez Sampedro LAS TERRENAS, SAMANÁ.— Con la seguridad que otorga más de medio siglo de historia política, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha levantado la voz para reclamar su lugar en el escenario nacional. A través de su secretario general, Johnny Pujols, la organización se ha autoproclamado como la segunda fuerza política del país, sustentando esta afirmación en lo que describió como mediciones internas que ubican al partido morado en posición de privilegio en la preferencia ciudadana. Las declaraciones fueron ofrecidas durante un acto de palpable simbolismo: la inauguración del nuevo local peledeísta en este municipio costero de Samaná, ceremonia que contó con la presencia de dirigentes de peso como Mario Olivo, Gonzalo King y José Aníbal Balbuena. El gesto de apertura en Las Terrenas no es casual; representa la materialización de una estrategia de fortalecimiento territorial que busca reconquistar espacios perdidos y consolidar los preservados. Pujols, con el aplomo del estratega que evalúa el terreno tras la batalla, reconoció sin ambages que los pasados comicios municipales constituyeron \»una prueba difícil\» para la organización. Sin embargo, rápidamente pivotó hacia un mensaje de resiliencia: \»Aun así, el PLD logró posicionarse en segundo lugar\». El dirigente pintó un cuadro de reconstrucción partidaria, destacando el trabajo de los militantes que participaron en los procesos internos, a quienes calificó sin titubeos como \»héroes\» que enfrentaron \»una maquinaria violenta\». \»Imagínense contra qué estábamos luchando\», reflexionó Pujols ante los presentes, trazando una narrativa de resistencia y recuperación. \»Venimos de un escenario complicado, anticipamos el Congreso, hicimos ajustes importantes y hoy vemos los resultados. Yo no esperaba que el partido avanzara tanto en un año\». Más allá del análisis táctico, el secretario general elevó el discurso hacia una dimensión casi patrimonial. Definió al PLD no como una organización política convencional, sino como \»un patrimonio del pueblo dominicano\», un sentimiento arraigado que, según su visión, pertenece a la ciudadanía que ha acompañado su trayectoria durante más de cinco décadas. Nadie, enfatizó, puede atribuirse la propiedad exclusiva de una institución que se presenta como bien colectivo. La proyección electoral ofrecida por Pujols apunta hacia un padrón que podría superar los ocho millones de electores en los próximos comicios, con una particularidad demográfica crucial: más del 40% serán jóvenes menores de 35 años. En este escenario, el dirigente aseguró que el PLD mantiene competitividad, revelando que sus mediciones los ubican como segunda opción \»en casi todos los segmentos de edad\», con la excepción de un único segmento donde, afirmó, mantienen \»una conexión muy fuerte\». El discurso se cerró con un repaso histórico en vísperas del 52 aniversario de la organización, que se conmemorará el próximo 15 de diciembre. Pujols enumeró obras y servicios impulsados por administraciones peledeístas, desde mejoras educativas hasta infraestructura pública, tejiendo un relato de contribución nacional que busca contrastar con la narrativa de declive que algunos adversarios han intentado imponer. En el cálido ambiente samanense, entre el morado del partido y el azul del mar Caribe, el PLD envió un mensaje claro: la organización que dominó la política dominicana por dos décadas no se resigna al papel de fuerza secundaria, sino que se prepara, desde sus bases territoriales, para librar la batalla por recuperar el sitial que durante tanto tiempo ocupó en el corazón del poder nacional.

Alerta en el sector inmobiliario: parálisis amenaza desarrollo turístico

Contradicciones legales frenan más de 70 proyectos clave y ponen en riesgo inversiones millonarias Por Brendalis Reyes Santo Domingo.– El sector inmobiliario y turístico de la República Dominicana enfrenta una alarmante paralización debido a la inseguridad jurídica generada por interpretaciones contradictorias de la Ley 368-22 sobre Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos. Empresarios y representantes del ámbito empresarial advierten que esta situación mantiene en el limbo más de 70 proyectos estratégicos en destinos como Punta Cana, Miches, Samaná y la región sur del país, poniendo en jaque la estabilidad económica y el futuro de inversiones nacionales y extranjeras. La controversia gira en torno al artículo 24 de la ley, que otorga facultades a los distritos municipales con más de 15,000 habitantes para la planificación y gestión del uso del suelo. No obstante, decisiones del Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo y otros organismos del Gobierno han desconocido estas atribuciones, provocando una paralización en la tramitación de permisos que deben ser gestionados en las juntas municipales correspondientes. “Estamos al borde de un quiebre institucional. No se puede hablar de atraer inversiones mientras el propio Estado genera trabas legales que violan el principio de seguridad jurídica”, declaró un prominente desarrollador turístico que prefirió mantener el anonimato. La Asociación de Empresas Inmobiliarias del Este advirtió que esta incertidumbre legal amenaza con pérdidas millonarias, despidos masivos y una desaceleración significativa en el crecimiento económico de zonas que dependen casi exclusivamente del turismo y el desarrollo urbano. Frente a este escenario, el empresariado hace un llamado urgente al presidente Luis Abinader para que intervenga y garantice el respeto a la ley, promoviendo la coordinación institucional necesaria para reactivar los proyectos detenidos. “La seguridad jurídica es la columna vertebral del desarrollo económico. Sin ella, ningún inversionista serio arriesgará un solo centavo en el país”, concluyó el empresario. La resolución de esta crisis legal será determinante para el futuro de uno de los sectores más dinámicos y prometedores de la economía dominicana.

¿Por qué tras la Fundación de la República Dominicana no desembarcaron tropas francesas?

En la histórica asamblea del 26 de mayo de 1844 la población dominicana repudió el anexionismo persuadida por la movilización de Duarte y sus compañeros contra las negociaciones con los diplomáticos franceses, activa protesta que persistió hasta el mes de julio. Precisiones Por Santiago Castro Ventura Al discurrir 181 años de los acontecimientos derivados de la Fundación de la República Dominicana el 27 de Febrero de 1844, todavía nos queda la gran interrogante en torno a la abstención de desembarcar tropas francesas de la flotilla que dirigía el almirante Alfonso Des Moges durante ese lapso, y que circunnavegaban desde el puerto de Santo Domingo a la Bahía de Ocoa y en ocasiones a Puerto Príncipe, en supuesto respaldo al sector de los afrancesados que controlaba la Junta Central Gubernativa. Los franceses nunca entraron en acción. Se conoce que en atención al proyecto denominado Plan Levasseur, el 8 de marzo de 1844 la Junta Central Gubernativa emitió una sombría resolución procurando el protectorado de Francia y obsequiándole a perpetuidad la península de Samaná. Las negociaciones simulaban contar con el visto bueno de las autoridades francesas a través de su cancillería, que era gerenciada por un político muy sagaz como François Guizot. François Guizot Francia estaba bajo la égida monárquica de Luis Felipe, etapa caracterizada por la pugna entre monárquicos y republicanos. Guizot muy influyente y con muchas aspiraciones, de canciller ascendió al cargo de primer ministro hasta que triunfó la Segunda República en 1848. Estableció una política cautelosa en materia de política exterior para no suscitar contradicciones con Inglaterra, con quien su nación se disputaba el poder hegemónico. En 1843 Francia confrontaba problemas con la República de Haití que había dejado de cumplir con los abonos establecidos como indemnización por daños a las propiedades de los franceses durante la guerra de independencia de ese país. Dificultades económicas y políticas habían impedido al régimen haitiano cubrir la cuota correspondiente a ese año. El Gobierno francés envió un emisario a Haití para negociar el pago atrasado, el diplomático Adolphe Barrot tenía instrucciones ante la imposibilidad de saldar el desembolso pendiente, los haitianos debían entregar al país galo la península de Samaná como garantía para el pago. Esta posición contaba con el visto bueno de funcionarios civiles y militares franceses vinculados a este dilema. (Víctor Garrido. Política de Francia en Santo Domingo 1844-1846.   Academia Dominicana de la Historia. Santo Domingo, 1962. pp. 6-7). El señor cobrador Barrot no arribó solo a Puerto Príncipe, sino acompañado de una flotilla de barcos de guerra dirigida por el almirante Alfonso Des Moges, jefe de la estación naval de Francia en Fort-Royal de Martinica. El acompañamiento militar se realizaba en atención a la incipiente “diplomacia de las cañoneras”. Ya instalada la moratoria armada frente a Puerto Príncipe, el almirante comunicaba a Guizot que salió rumbo a Martinica el 11 de julio de 1843, dejando tres barcos de guerra para continuar presionando con su intimidante presencia, acotando: “Los haitianos habrán visto de tal suerte, al mismo tiempo, en su rada principal, tres grandes fragatas, de las cuales una a vapor y dos barcos secundarios. Semejante demostración ha de haber producido su buen efecto, […] (Jean Price-Mars. La República de Haití y la República Dominicana. diversos aspectos de un problema histórico, geográfico y etnológico. Traducción Martin Aldao y José L. Muñoz. Colección del Tercer Cincuentenario de la Independencia de Haití. Puerto Príncipe, 1953. T. II p. 95).  Las autoridades francesas a través de Guizot no estaban interesadas en una ocupación permanente de Samaná, sino hasta que los haitianos liquidaran el atraso en el pago de la deuda. El señor Barrot envió un oficio a su cancillería indagando cuál sería el procedimiento a asumir en caso de una negativa de los haitianos a satisfacer las demandas, recibiendo el 1 de octubre la siguiente respuesta: “El señor almirante De Moges dará a usted todo el apoyo moral que dependerá de él; pero se requiere una deliberación ulterior del gobierno del Rey para que pueda ir más lejos”. (Jean Price-Mars. Obra citada. p. 116). Esa nota es clave, aunque fue emitida cinco meses previos al estallido dominicano. De Moges tenía órdenes de presionar solo con apoyo moral, no estaba autorizado a ir más lejos o sea desembarcar tropas, salvo una decisión oficial desde París. Esa disposición de manera obvia se hizo extensiva ante los futuros reclamos de Pedro Santana y los afrancesados criollos, de insistir en el desembarco de tropas francesas para enfrentar a los haitianos, llamados que no lograron una respuesta directa de la jefatura francesa. No obstante, los cónsules Levasseur en Puerto Príncipe y Saint Denys en Santo Domingo, prácticamente se comprometieron con los criollos afrancesados en el sentido de pretender su país ofreciera un protectorado a la parte del Este de la isla, bajo la condición de entregarles de modo perpetuo la península de Samaná. Obviamente no tenían el poder para el desembarco militar, como previamente lo dejó entrever Guizot, aunque no desautorizó las diligencias anexionistas. Todo luce que Levasseur y Saint Denys, son quienes inducen a los afrancesados criollos a ofrecer Samaná a perpetuidad al Gobierno francés como un anzuelo, partiendo del previo interés de su cancillería al ordenar presionar a los haitianos exigiendo que si no podían costear la cuota de la deuda, lo único que aceptarían era la entrega de Samaná. El cónsul Saint Denys se hizo un abanderado de la fórmula anexionista, el 5 de febrero de 1844 se dirigía a su cancillería manifestando los dominicanos habían expresado su deseo de alianza con Colombia, España y Francia, advertía Inglaterra no les interesaba por las diferencias religiosas.  Adicionaba como albricias: “La llegada de los agentes franceses era esperada con impaciencia por doquier. Con esta presencia parecería que se recuperaba la felicidad y la fe en el porvenir del país”. […]  (Correspondencia del cónsul de Francia en Santo Domingo, 1844-1846.  Emilio Rodríguez Demorizi, edición y notas. Mu-Kien Adriana Sang, traductora. Colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional. Santo Domingo, 1996. T. I pp. 14-15). Expresaba en su nota: “El Almirante De Moges y el

¿Por qué Duarte fue apresado y deportado tras la fundación de la República?

No fue apresado y deportado por inmiscuirse en sórdidos asuntos de politiquería, sino por su actitud radical de oponerse a la perniciosa contaminación contra la soberanía nacional de la recién creada República Dominicana Por Santiago Castro Ventura Juan Pablo Duarte durante muchos años fue un héroe censurado, su pensamiento político atentaba contra las plataformas de regímenes cuyas doctrinas eran incompatibles con sus ideas. En esa tónica intelectuales de la clase dominante que han ejercido la historia para distorsionarla, siempre han tratado de presentarlo como un politiquero de su misma índole. Por eso, han difundido que Duarte tras la fundación de la Republica entró en abierta disputa por la presidencia con Pedro Santana, todo con el propósito de obviar el verdadero motivo de su apresamiento y deportación. En realidad el Padre de la Patria encabezó una jornada anticolonialista contra las maquinaciones que perseguían anexar el país a Francia, empezando por un protectorado y cediéndole Samaná a perpetuidad. Alegoría de Duarte y sus compañeros desterrados cuando llegan al hotelucho Shifferhaus, en Hamburgo. Fuente: Emilio Rodríguez Demorizi. Juan Isidro Pérez el ilustre loco. Editora Montalvo. Santo Domingo (C. T.) 1944. A Duarte por su descendencia de origen española también se le pretende imputar que era antihaitiano, solo fue un combatiente anticolonialista. En determinado momento para enfrentar la férrea tiranía de Boyer, no vaciló en aliarse a liberales haitianos en el movimiento insurgente de «La Reforma». Logrado el triunfo, estos liberales con el intelectual Hérard Dusmele a la cabeza auspiciaron que el poder quedara en manos de otro generalote reaccionario, Charles Riviére Hérard, quien de inmediato inició una feroz persecución contra los revolucionarios criollos. La jefatura de La Trinitaria (Duarte, Pérez y Pina) salió al exilio para evadir la tenaz   persecución, que tenía el propósito de fusilarlos.  Ya los haitianos habían ejecutados dominicanos cuando la fallida revolución proespañola de Los Alcarrizos en 1824. En diciembre de 1843, Charles Riviére Hérard se declaró presidente vitalicio y ocurrió una de las tantas confrontaciones internas entre los haitianos. Los bandos criollos de trinitarios y afrancesados ante esta coyuntura favorable, decidieron unirse para expulsar los haitianos del territorio nacional y fundar la República Dominicana, que en esos momentos era un objetivo común para ambos grupos. En el ínterin, los afrancesados tomaron el control del movimiento como se desprende de la lectura del manifiesto del 16 de enero de 1844, en el texto el vocablo «independencia» fue eliminado, siendo reemplazado por la palabra «separación», ambas expresiones tienen contenidos ideopolíticos muy diferentes. Inclusive en la noche del glorioso 27 de febrero lo trascendental fue la fundación de la República, pero «separación» se convirtió en la consigna dominante. Adrede los afrancesados segregaron el término «independencia», porque no les convenía para sus pérfidos propósitos ulteriores.  El 8 de marzo en la fatídica reunión de la Junta Central Gubernativa, se tomó una decisión que en principio permaneció oculta para la población, se impuso la solicitud de protectorado a Francia y la entrega a perpetuidad de la península de Samaná, que era el objetivo primario del llamado Plan Levasseur o negociación con el Gobierno francés. El texto de la solicitud establecía: “El Gobierno de Santo Domingo, en recompensa, cederá a Francia a perpetuidad la península de Samaná en los límites fijados por la naturaleza, y que la hacen península. […]  (Correspondencia del cónsul de Francia en Santo Domingo, 1844-1846.  Emilio Rodríguez Demorizi, edición y notas. Mu-Kien Adriana Sang, traductora. Colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional. Santo Domingo, 1996. T. I p. 62). El 19 de marzo los dominicanos derrotaron a los haitianos en Azua, dirigidos en el  campo de batalla  por Antonio Duvergé que era un militar de carrera. No obstante,  Pedro Santana improvisado general en jefe, ordenó que los dominicanos pese a su contundente victoria (que puso a los haitianos a poner los pies en polvorosa), también huyeran, estos rumbo a Sabana Buey en Baní. Este error táctico provocó que los haitianos abandonaran los pedregosos caminos por donde intentaban retirarse y retornaron apoderándose del abandonado poblado de Azua. Para ellos se trataba de un lugar estratégico, donde se mantuvieran tres meses reabasteciéndose sin inconvenientes por la vía marítima. Duarte regresó de su primer exilio, tenía conocimientos militares, había alcanzado el rango de furrier en la Guardia Nacional organizada por los haitianos, una especie de cabo en la nomenclatura del Ejército francés. Por su preparación militar y su principalía política fue investido con el rango de general. Existía el temor que los haitianos hicieran un rodeo desde Azua dejando a Santana y sus tropas entretenidos en Sabana Buey e intentaran asaltar la ciudad de Santo Domingo. Duarte fue enviado con tropas para que junto a Santana hostilizaran al enemigo atrincherado en Azua. En histórica reunión debajo de un árbol de guatapanál en Sabana Buey, Santana se negó rotundamente a acometer a los haitianos. Duarte el 1 de abril solicitó a la Junta Central Gubernativa le permitiera marchar sobre los adversarios con las tropas que llevó a Sabana Buey desde Santo Domingo: “Es por tercera vez que pido se me autorice para obrar solo con la división que honrándome con vuestra confianza, el 21 del pasado, pusisteis bajo mi mando para que, en todo de acuerdo con el General Santana tomara medidas de seguridad y defensa de la Patria. Hace ocho días que llegamos a Baní y en vano he solicitado del Gral. Santana que formemos un plan de campaña para atacar al enemigo, que sigue en su depravación oprimiendo un pueblo hermano que se halla a dos pasos de nosotros. La división que está bajo mi mando solo espera mis órdenes, como yo espero las vuestras, para marchar sobre el enemigo seguro de obtener un triunfo completo, pues se halla diezmado por el hambre y  la deserción”  (Rosa Duarte. Apuntes de Rosa Duarte. Archivo y versos de Juan Pablo Duarte.  E. Rodríguez Demorizi, C. Larrazábal Blanco y V. Alfau Durán, editores. Instituto Duartiano. Santo Domingo, 1870. p. 75). La junta afrancesada le negó el permiso para que atacara solo con su división a los haitianos y le