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Salud Mental en Crisis: El país solo tiene 220 psiquiatras para 11 millones

Proyecto de ley busca reformar sistema de atención ante déficit crítico de especialistas y falta de cobertura de las ARS. Por Virtudes Álvarez Sampedro  SANTO DOMINGO. – La Comisión Especial del Senado avanzó este jueves en el análisis de la modificación a la Ley 12-06 de Salud Mental, una iniciativa de la senadora Aracelis Villanueva que busca enfrentar la alarmante carencia de recursos humanos y técnicos en el sistema nacional. El presidente de la comisión, Moisés Ayala, reveló que la República Dominicana cuenta con apenas 220 psiquiatras —la mayoría concentrados en Santo Domingo y Santiago— para una población de más de 11 millones de habitantes, dejando vastas regiones del interior sin acceso a diagnósticos o tratamientos especializados. Un sistema fracturado  Ayala criticó con dureza la falta de cobertura de las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) para servicios psiquiátricos, lo que excluye a miles de pacientes por los altos costos. “No hay acceso real a la salud mental en este país si no garantizamos financiamiento y distribución territorial”, afirmó el legislador durante la reunión celebrada en el Salón Pedro Francisco Bono del Senado. Propuestas con visión de Estado  El Ministerio de Salud Pública, representado por los juristas Jesús Hernández y Cristal Fernández, presentó una reforma integral que incluye la creación de unidades de crisis en hospitales provinciales, incremento de plazas médicas y mecanismos de financiamiento sostenible. El proyecto también exige que cada provincia cuente con un Centro de Atención Mental, aunque se admitió que aún no existen datos oficiales sobre la prevalencia de los trastornos mentales en la población. Consenso multisectorial La futura ley será construida con el MSPAS, el SNS, el CMD y actores de la sociedad civil, con el objetivo de dotar al país de un marco jurídico robusto y humanizado. Los senadores Omar Fernández, Ginnette Bournigal, Odalis Rodríguez, Eduard Espiritusanto y Daniel Rivera respaldaron la urgencia de una normativa que priorice la salud mental como política de Estado. Mientras el debate legislativo avanza, una pregunta flota en el hemiciclo: ¿cómo curar a un sistema que en si mismo padece abandono crónico?  

Salud mental en RD: una crisis silenciosa y peligrosa

Por Patricia Arache Por más vueltas que le demos al asunto, el deterioro de la salud mental en estos tiempos sigue siendo una de las manifestaciones más alarmantes. Las pruebas están a la vista: son pocos los días en los que la sociedad dominicana no tenga que estremecerse por acciones criminales que ocurren, además, con una frecuencia preocupante. La conmoción embarga hoy a residentes en el sector Nuevo Amanecer, en el municipio Santo Domingo Este, por la terrible tragedia en la que un capitán ® de la Armada de República Dominicana mató a su esposa, a un hijo, a su nuera e hirió a otro de sus descendientes a tiros y se suicidó. Una familia destrozada ¡Cuatro vidas segadas en apenas minutos! Fabio Montero Berigüete nunca dio señales de “ser un mal hombre ni agresivo”; al contrario, su vecindario lo consideraba amable y amigable y, probablemente, esa misma imagen tenía a lo interno de su familia, a la que atacó con la aparente intención de no dejar huellas de la misma, a juzgar por el hecho de que los impactó a todos. Parece que el capitán retirado, el homicida-suicida, lo analizó todo o, en el otro extremo, no pensó nada, absolutamente nada cuando ultimó a su esposa, Ofrany Canario Montero; a los hijos de ambos, Santo y Andy Montero Canario, único sobreviviente de la matanza; así como a la pareja de uno de ellos, Scarly Mariel Román, mientras dormían, en horas de la madrugada. Es difícil hacer conclusiones que permitan arrojar claridad a este sangriento caso, como casi imposible resulta alcanzar ese objetivo con otro hecho tan inverosímil y fatal como al que hacemos referencia y que, igualmente, ha dejado perpleja a la sociedad, en el que un hombre, Eddy de Jesús Camarena, a plena luz del día, dio muerte a machetazos a su propia madre, Milagros Altagracia Jiménez; a su pequeña hija, de 3 años, e hirió a su pareja sentimental, en San Francisco de Macorís, provincia Duarte. Si seguimos narrando los hechos sangrientos y las formas en las que se producen, no podemos menos que apelar a la sensibilidad de las autoridades para que ofrezcan real atención a la salud mental de los dominicanos, como un reclamo de muchos que se ha mantenido desde hace tiempo. La información que da cuenta de que apenas en el primer trimestre del presente año 2025 ya suman 17 los hechos tipificados como feminicidios, no deja lugar a dudas de por dónde anda el nivel de convivencia y aceptación que se está manifestando en la sociedad dominicana ¡Esto es una locura, es un desenfreno total! Es inaplazable tratar el tema de la salud mental, porque de ella dependen los comportamientos, la toma de decisiones, los sentimientos, las emociones, el equilibrio. Estadísticas de organismos nacionales e internacionales indican que, en República Dominicana, aproximadamente el 20 % de la población padece algún trastorno mental, lo cual es validado por psiquiatras y psicólogos. El país ocupa el primer lugar en Centroamérica y el Caribe en carga de enfermedades mentales, según la tasa de años de vida ajustados a discapacidad (AVAD) por cada 100,000 personas. Los trastornos más comunes incluyen trastorno depresivo mayor (TDM), ansiedad, trastorno bipolar y esquizofrenia y, aunque la OMS recomienda que el presupuesto nacional para la atención a esas falencias ronde entre el 5 % y el 10 %, en el país, apenas, es de 0.73 %. El psiquiatra José Miguel Gómez asegura que seis de cada diez personas en el país presentan síntomas de depresión, mientras que los trastornos del sueño se han convertido en la tercera causa de consulta en psiquiatría. “Cuando estamos depresivos tocamos los extremos: comemos poco o comemos demasiado, dormimos mucho o no dormimos, tenemos una sensación de que las cosas que antes tenían sentido y saber han dejado de tenerlos. Sensaciones de vacío, culpa o desinterés que, si no somos dados a reflexionar y autoanalizarnos, pueden incluso pasar desapercibidas por la propia persona que lo padece”, ha dicho Maricécili Mora, psicóloga clínica y docente del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec). Hay que hacer algo. ¡Es urgente!