León XIV Declara a Cristo el “Rey de la Paz” y Vuelve a Criticar que se use su Nombre para Justificar Masacres
En su primer Viacrucis como pontífice, el Papa estadounidense-peruano lanzó un mensaje antibélico sin precedentes, en medio de sus diferencias con la administración Trump y los sectores del nacionalismo cristiano en Estados Unidos. Por: JULIO GUZMÁN ACOSTA ROMA – 3 de abril. – Bajo el cielo anochecido del Coliseo romano, el primer Papa nacido en Estados Unidos cargó la cruz sobre sus hombros y caminó entre el silencio de los fieles. Pero sus palabras, dichas al inicio de la semana más sagrada del calendario católico, retumbaron con la fuerza de un aldabonazo: “Jesús es el rey de la paz, y nadie puede usar su nombre para justificar la guerra”. León XIV, nacido Robert Francis Prevost en Chicago y con treinta años de misión en Perú, encabezó este Viernes Santo su primer Viacrucis como Sumo Pontífice. Y lo hizo sin ambages. En una Semana Santa marcada por la tensión geopolítica —con Estados Unidos endureciendo su postura militar hacia Irán y su vicepresidente, JD Vance, defendiendo políticas migratorias restrictivas amparadas en una lectura conservadora del ordo amoris—, el jefe del Estado Vaticano eligió el evangelio de la paz como su trinchera. “Dios rechaza las oraciones de los líderes que tienen las manos llenas de sangre”, había advertido ya el Domingo de Ramos, el pasado 29 de marzo, desde la plaza de San Pedro. Aquel mensaje, que muchos analistas leyeron como una misiva dirigida al secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth —quien ha invocado su fe cristiana para presentar la guerra como una nueva cruzada que busca “la paz mediante la fuerza”—, encontró este viernes su culminación en las catorce estaciones del dolor de Cristo. “Hermanos y hermanas —proclamó León XIV ante miles de peregrinos—, este es nuestro Dios: un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: ‘Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!’”. Las meditaciones del Viacrucis, encargadas al franciscano Francesco Patton, fueron un aldabonazo contra el abuso del poder. “El poder de comenzar una guerra o de terminarla —leyó el pontífice—; el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación: toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido”. No fue un sermón abstracto. Las estaciones del Coliseo evocaron a los más vulnerables: presos, migrantes, víctimas de la violencia, mujeres explotadas, niños. En la estación dedicada al despojo de las ropas de Jesús, los textos denunciaron “los regímenes autoritarios cuando obligan a los prisioneros a permanecer semidesnudos en una celda vacía” y “los torturadores que no se limitan a quitar las vestiduras, sino que arrancan también la piel y la carne”. El pontífice, que asumió el papado en mayo de 2025 tras un cónclave que sorprendió al mundo por su origen estadounidense-peruano y su fuerte vínculo latinoamericano, ha convertido esta Semana Santa en un activo antibélico. Desde el Ángelus hasta sus homilías, no ha cesado de reclamar un alto el fuego en Irán y de cuestionar las políticas migratorias de la administración Trump, que han derivado en deportaciones masivas y en acuerdos con gobiernos como el de Nayib Bukele para enviar migrantes al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador. En ese terreno, León XIV ha marcado distancia del vicepresidente JD Vance, católico convertido en 2019, quien ha popularizado una interpretación del ordo amoris que prioriza el amor a los nacionales sobre el amor a los extranjeros. “Jesús no nos pide que jerarquicemos nuestro amor por los demás”, replicó el entonces cardenal Prevost en febrero de 2025 en su cuenta de X, compartiendo un artículo crítico del National Catholic Reporter. El 14 de abril, su último mensaje antes de ser elegido Papa, Prevost difundió un escrito del obispo salvadoreño Evelio Menjivar-Ayala que cuestionaba los acuerdos migratorios entre Trump y Bukele. León XIV defiende una Iglesia pastoral y universalista, abierta a los migrantes como “nuevos mensajeros de esperanza”. Frente a él, una Casa Blanca que ha hecho de la fuerza y la frontera sus emblemas. Frente a él, un Pentágono que habla de cruzadas. Y frente a él, también, la memoria de un Cristo que, montado en un asno y no en un caballo de guerra, eligió la humildad y la cruz. Al final del Viacrucis, cuando la cruz quedó erguida frente al antiguo anfiteatro, el Papa resumió su mensaje en una frase que resonará durante todo el pontificado: “Cristo, rey de la paz, sigue clamando desde su cruz. Y nosotros debemos escuchar su grito antes que el estruendo de las armas”.
El nuevo Papa: historia, elección y horizonte de un pontificado con sello americano

I. Introducción: Un pontificado que rompe fronteras El 8 de mayo de 2025, el humo blanco emergió de la Capilla Sixtina bajo el cielo de Roma, desatando un murmullo global de expectación. Tras cuatro intensas votaciones, los 133 cardenales electores proclamaron un hito sin precedentes: Robert Francis Prevost, misionero estadounidense-peruano, se convertía en el primer Papa estadounidense de la historia, adoptando el nombre de León XIV. «Habemus Papam» —anunció el cardenal protodiácono desde el balcón de San Pedro, y millones de fieles aplaudieron con emoción contenida. Su elección no solo marca un giro geopolítico en los 2,000 años de cristianismo, sino que encarna las esperanzas de una Iglesia que busca reinventarse desde las periferias: «La Iglesia tiene que caminar con los tiempos.» Con un legado pastoral forjado en las comunidades más humildes de Perú y una visión reformista, liberal, heredada del Papa Francisco, León XIV llega para escribir un nuevo capítulo: ¿Será este el pontificado que reconcilie tradición y modernidad? II. Breve historia del papado: De San Pedro al siglo XXI El papado, institución única en la historia occidental, se remonta al siglo I d. C., cuando el apóstol Pedro —primer obispo de Roma y «piedra fundacional», según el Evangelio— sentó las bases de una sucesión que hoy alcanza su 267.º eslabón con León XIV. Datos claves de dos milenios: Pontífices emblemáticos: Benedicto IX (1032–1045), elegido a los 20 años, sigue siendo el Papa más joven. Clemente X (1670–1676) asumió el cargo a los 79 años, el de mayor edad. Pío IX (1846–1878) ostenta el pontificado más largo (31 años y 7 meses). Urbano VII (1590) murió tras solo 13 días, víctima de la malaria, el más breve, luego que la Iglesia Católica excluyó de la lista de papas legítimos a Esteban II, quien gobernó la Iglesia por solo 3 días en el año 752, por no llegar a ser nombrado como Papa. Renuncias y crisis: Desde la dimisión de Benedicto XVI en 2013 —la primera en 600 años—, el papado dejó de ser irrevocablemente vitalicio. III. El Vaticano: De necrópolis romana a Estado soberano Breve historia de un microestado con macro influencia: Siglos I–IV: El Mons Vaticanus, colina fuera de la Roma imperial, albergó el martirio y la tumba de San Pedro (64–67 d. C.). Siglo IV: El emperador Constantino erigió la primera Basílica de San Pedro (326 d. C.) sobre la necrópolis apostólica. Siglo VIII: Nacen los Estados Pontificios (756), tras la donación de tierras por Pipino el Breve al Papa Esteban II. 1870: La unificación italiana bajo Víctor Manuel II anexó los Estados Pontificios (territorios gobernados directamente por los papas en la península italiana desde el siglo VIII hasta 1870, que llegaron a abarcar gran parte del centro de Italia), reduciendo al Papa a «prisionero en el Vaticano». 1929: Los Pactos de Letrán entre Pío XI y Benito Mussolini crearon el Estado de la Ciudad del Vaticano (44 hectáreas), soberano y neutral. Funciones como Estado: Sede espiritual y administrativa de 1,300 millones de católicos en el mundo. Gobierno teocrático: monarquía absoluta (el Papa) y burocracia internacional (Curia Romana). Diplomacia global: relaciones con 183 países y presencia en la ONU como Observador Permanente. IV. Continuidad y crisis: El poder papal en la encrucijada El papado ha oscilado entre el esplendor temporal y la fragilidad espiritual. Su momento más crítico llegó en 1870, cuando Pío IX perdió los Estados Pontificios, transformando al Papa de «monarca territorial» en «voz moral global». Hoy, aunque su autoridad religiosa sigue intacta, desafíos como los escándalos de abusos sexuales contra menores, encubrimiento institucional, abusos de poder y financieros, la secularización y las divisiones internas exigen un liderazgo audaz. La Guardia Suiza: Simbolismo y lealtad Fundación: Creada en 1506 por el Papa Julio II, aprovechando la reputación de los mercenarios suizos. Sacrificio histórico: En 1527, durante el Saco de Roma, 147 guardias murieron protegiendo a Clemente VII. Actualidad: 135 soldados suizos, católicos, solteros al ingresar, de entre 19 y 30 años, custodian al Papa con trajes diseñados por Miguel Ángel. Su juramento se realiza cada 6 de mayo. V. León XIV: Un pontífice en el puente entre mundos Robert Francis Prevost (Chicago, 1955) personifica el sueño de una Iglesia sinodal (una que escucha, discierne y decide con el Pueblo de Dios). Formado en la Orden de San Agustín (OSA), sirvió 40 años en Perú, como misionero en Cajamarca y luego como obispo de Chiclayo (2015–2023). Como Prefecto del Dicasterio para los Obispos (2023), se consolidó como arquitecto de reformas: transparencia financiera, inclusión de clérigos indígenas, y nuevos nombramientos episcopales. Claves de su elección: Perfil pastoral: Conocedor de la pobreza y el cambio climático en comunidades andinas. Puente continental: Ciudadanía estadounidense y corazón latinoamericano. Reformismo pragmático: Defensor del Sínodo de la Amazonía (asamblea especial celebrada en 2019 para discutir los desafíos pastorales, ecológicos y sociales en la región amazónica, que abordó temas como la ordenación de hombres casados y el papel de la mujer en la Iglesia) y crítico silencioso del clericalismo. Contrastes con Francisco: Formación agustiniana frente al jesuitismo de Francisco. Origen norteamericano con experiencia latinoamericana, frente a un Francisco latinoamericano con formación europea. Mayor experiencia directa en misiones rurales e indígenas. Enfoque más pragmático en administración, frente al estilo profético de Francisco. Coincidencias con Francisco: Visión compartida de una Iglesia pobre para los pobres. Compromiso con la paz, justicia social, cambio climático, y mayor participación de mujeres en el Dicasterio. En el caso de la comunidad LGBT, su postura ha sido poco clara. Defensa del modelo sinodal y la descentralización del poder vaticano. Crítica al clericalismo y a la Iglesia como «aduana» de la fe. VI. El Cónclave de 2025: Un voto por la esperanza El cónclave más diverso de la historia (133 cardenales de 68 países) reflejó una Iglesia en transición. La elección en cuatro votaciones —rápida para estándares modernos— mostró consenso ante urgencias globales: crisis migratorias, cambio climático, desigualdad post pandemia, necesidad de paz y fracturas internas. Mensajes inaugurales de León XIV: «Una Iglesia que escucha, que camine con los tiempos».
León XIV, primer papa estadounidense en la historia

El recién elegido cardenal Robert Francis Prevost, Prefecto del Dicasterio para los Obispos (derecha), recibe su birrete de manos del papa Francisco al ser elevado a la cúspide en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el 30 de septiembre de 2023AP Por Julio Guzmán Acosta El Vaticano.– Tras el histórico anuncio de “¡Habemus Papam!”, el cardenal protodiácono Dominique Mamberti dio a conocer hoy la elección del cardenal estadounidense Robert Prevost como nuevo sumo pontífice con el nombre de León XIV, convirtiéndose así en el primer papa de origen estadounidense en la historia de la Iglesia católica. En su primera bendición Urbi et Orbi, dirigida a la ciudad y al mundo, León XIV expresó su profundo agradecimiento por las enseñanzas del papa Francisco, quien lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos el 30 de enero de 2023 y lo creó cardenal el 30 de septiembre del mismo año. El nuevo pontífice agradeció a los cardenales que lo eligieron y destacó la importancia de “construir puentes” y de “caminar como una Iglesia unida en busca de la paz y la justicia”. Subrayó que para lograrlo es fundamental trabajar sin miedo a proclamar el evangelio y ser misioneros en un mundo plagado de conflictos. Propuso avanzar hacia soluciones a los problemas que afectan a la humanidad “a través del diálogo con el encuentro, como un solo pueblo de paz”. Robert Prevost nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Estados Unidos. Es hijo de Louis Marius Prevost, de ascendencia francesa e italiana, y Mildred Martínez, de origen español. Obtuvo en 1982 una maestría en Teología con mención en Misión Intercultural en la Unión Teológica Católica de Chicago. Posteriormente, se trasladó a Roma para estudiar Derecho Canónico en la Universidad Angelicum, donde obtuvo su doctorado. Además del inglés, domina el español, italiano, francés y portugués. En la misa previa al cónclave, celebrada el 7 de mayo, el cardenal Giovanni Battista Re destacó la importancia de elegir “el Papa que la Iglesia y la humanidad necesitan en este momento de la historia tan difícil y complejo”. Re subrayó que “el mundo de hoy espera mucho de la Iglesia para la tutela de esos valores fundamentales, humanos y espirituales, sin los cuales la convivencia humana no será mejor ni portadora de bien para las generaciones futuras”. Agregó que el nuevo líder debe ser quien “mejor sepa despertar las conciencias y las fuerzas morales y espirituales en la sociedad actual”. León XIV asume un enorme reto: continuar la obra de su predecesor, el papa Francisco, quien con humildad y humanidad lideró la Iglesia católica en tiempos de grandes desafíos. El nuevo pontífice inicia así una nueva etapa, marcada por la esperanza de unidad, diálogo y paz para la comunidad católica mundial.