UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

La Reforma Laboral: Entre la Espera Senatorial y el Laberinto de las Enmiendas 

Un proyecto en el limbo: mientras la Cámara Alta asegura que el texto está listo y sin temas \»controvertidos\», el liderazgo sindical acusa al sector empresarial de inundar el debate con más de 15 propuestas distintas, dilatando una aprobación que el Senado espera para esta legislatura. Por César Dalmasi Guzmán SANTO DOMINGO.– En el tablero político-legislativo dominicano, la reforma al Código Laboral se erige como una pieza crucial cuyo avance parece depender de la interpretación que se haga de su propio estado. Desde la cúpula del Senado, su presidente, Ricardo de los Santos, proyecta una imagen de proceso encarrilado y a puertas de su conclusión. Sin embargo, desde el hemiciclo de los diputados, específicamente desde la voz del legislador y dirigente sindical Jacobo Ramos, emerge un relato de dilación y presión empresarial que contrasta con el optimismo oficial. De los Santos, con la templanza de quien preside la Cámara Alta, aseguró que el Senado ya cumplió su parte constitucional. “El proyecto fue aprobado y remitido a la Cámara de Diputados”, declaró, trasladando ahora la responsabilidad del desenlace a ese hemiciclo. Su pronóstico es esperanzador: confía en que la iniciativa será conocida y aprobada durante la presente legislatura. Para sustentar su optimismo, reveló un dato concreto: solo restan por discutir 12 artículos, los cuales, según su apreciación, “no abordan temas de alta controversia”. Esta afirmación pinta un panorama donde los obstáculos sustantivos habrían sido superados, dejando únicamente ajustes procedimentales o técnicos pendientes. No obstante, esta visión de un trámite expedito choca frontalmente con el diagnóstico del diputado Jacobo Ramos. Con la autoridad que le confieren sus dos sombreros –el de legislador y el de líder sindical–, Ramos señala un obstáculo bien definido: la presión del sector empresarial. Según su testimonio, este sector ha depositado ante la comisión correspondiente de la Cámara de Diputados “más de 15 documentos con propuestas distintas”. Este aluvión de enmiendas y contrapropuestas, sugiere Ramos, es el “principal factor” que ha retrasado la aprobación de una normativa que busca modernizar las relaciones laborales en el país. El contraste es revelador. Mientras el Senado habla de un texto prácticamente listo, con solo una docena de artículos pendientes y sin mayor controversia, la realidad en la Cámara Baja parece ser la de un proyecto sumergido en un complejo proceso de negociación, donde los intereses del capital buscan redefinir el contenido final. La cifra de 15 documentos empresariales no es un detalle menor; evidencia una estrategia de incidencia vigorosa y potencialmente fragmentadora del consenso. Esta pugna silenciosa entre la narrativa de un avance imparable y la denuncia de una dilación interesada coloca a la reforma laboral en un punto crítico. El desenlace no dependerá solo de la voluntad política declarada, sino de la capacidad para armonizar –o imponer– una visión entre la presión sindical, la influencia empresarial y la disposición real de los diputados a cerrar un debate que, a juzgar por las intervenciones, dista de estar exento de la “alta controversia” que desde el Senado se pretende negar. La legislatura avanza, y con ella, el reloj de la paciencia de los actores sociales que esperan una definición.

Debate sobre la cesantía en la reforma laboral

Ministro Olivares revela propuesta empresarial para limitar el pago de cesantía, pero reafirma que este derecho es una conquista histórica que no puede ser eliminada ni siquiera mediante decreto Por Julio Guzmán Acosta La reforma al Código Laboral dominicano sigue avanzando en su proceso de evaluación, y uno de los temas más sensibles que se discuten es la propuesta planteada por el sector empresarial para establecer un tope temporal a la cesantía. Así lo informó el ministro de Trabajo, Eddy Olivares, durante una entrevista en el programa Matutino Su Mundo. “Los empresarios han planteado la idea de poner un límite en el tiempo a la cesantía para que el monto sea manejable y evitar que se acumule un pago excesivo”, explicó Olivares, aunque aclaró que esta propuesta está en la mesa de discusión pero no implica que será adoptada. El funcionario enfatizó que la cesantía es una conquista histórica y fundamental de los trabajadores dominicanos, parte intrínseca de la cultura laboral del país, y advirtió que no puede ser eliminada ni siquiera mediante una ley o un decreto. “La cesantía es una conquista lograda por trabajadores, no se puede quitar ni con un decreto”, subrayó. Olivares también informó que el informe final de la comisión encargada de la reforma está concluido y pronto será presentado al pleno del Senado para su consideración. Destacó la voluntad firme de figuras clave como el senador Ricardo de los Santos y Rafael Barón Duluc, así como el consenso alcanzado en la comisión, donde participan representantes de casi todos los partidos políticos. El ministro resaltó que la reforma ha superado dos etapas importantes con un consenso casi total, pero recordó que la cesantía ha sido un derecho vigente en República Dominicana durante muchos años, resultado del esfuerzo y sacrificio de la clase trabajadora. Este debate pone de relieve la complejidad de modernizar el marco laboral sin afectar conquistas sociales que representan pilares fundamentales para la estabilidad y dignidad de los trabajadores en el país.

Petro presenta consulta popular por reforma laboral

Por Theo N. Guzmán En el marco del Día Internacional del Trabajador y la Trabajadora, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, presentó oficialmente ante el Senado la consulta popular sobre la reforma laboral, una iniciativa que busca transformar las condiciones laborales en el país. La propuesta, que incluye 12 preguntas con respuestas de “sí” o “no”, aborda temas como la jornada máxima de ocho horas diarias, el pago del 100 % de recargo por trabajo en festivos y domingos, licencias por períodos menstruales incapacitantes y permisos para tratamientos médicos. Además, la consulta contempla beneficios para micro, pequeñas y medianas empresas con tasas preferenciales e incentivos, así como la formalización de trabajadores de plataformas de reparto mediante contratos que garanticen seguridad social. También se propone un fondo especial para otorgar un bono pensional a campesinos y protección para trabajadores en condiciones informales, como empleadas domésticas, madres comunitarias, periodistas, deportistas y artistas. La presentación se realizó con una movilización popular y un rap que detalla los 12 puntos a consultar, compuesto por Manuel Garzón. Ahora, corresponde al Senado decidir si autoriza la convocatoria. En caso de ser aprobada, la consulta deberá realizarse en un plazo máximo de tres meses. Esta consulta popular surge luego de que en marzo la Comisión Séptima del Senado archivara la reforma laboral, a pesar de los intentos del Gobierno por lograr acuerdos. Para que la consulta se realice, será necesaria la firma de todos los ministros y el aval del Senado. Con el lema “Es la hora del pueblo”, el presidente Petro busca que esta consulta sea el mecanismo para avanzar en derechos laborales y mejores condiciones para los trabajadores colombianos.

Editorial

La insaciable avidez del empresariado dominicano y la amenaza a los derechos laborales como la Cesantía   En la actual coyuntura dominicana, se manifiesta una insaciable avidez por parte del empresariado que, lejos de conformarse con las exenciones fiscales y las evasiones que les permiten operar con mayores márgenes de beneficio, ahora se agrupan como avispas en procura de despojar a los trabajadores de un derecho fundamental: La cesantía laboral. Este intento de eliminar un derecho adquirido, en el marco de la discusión del nuevo código laboral en el Congreso, es una clara señal de que el respeto hacia los logros sociales de los trabajadores está en peligro. La cesantía no es un regalo ni una concesión de los empleadores; es el resultado de largas luchas de los trabajadores dominicanos y sus familias. Instituida en 1944 durante la dictadura de Trujillo, esta medida ha sido un pilar fundamental en la defensa de los derechos laborales en el país. Al garantizar una prestación económica a quienes ven finalizado su contrato de trabajo por decisión unilateral del empleador, se asegura una mínima protección para aquellos que, tras años de esfuerzo, se encuentran despojados de su fuente de ingreso. La argumentación de que el cumplimiento de este auxilio incrementa los costos laborales y actúa como una traba para la competitividad es, cuando menos, engañosa. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha demostrado que el nivel de rigidez del mercado laboral dominicano no es significativamente distinto al de otras economías de la región. Los verdaderos obstáculos para la competitividad se encuentran en factores estructurales como la corrupción, la burocracia ineficiente y el costo de servicios esenciales como la electricidad. El clamor del empresariado por despojar a los trabajadores de sus derechos laborales no solo representa un retroceso en la lucha por la justicia social, sino que también pone en riesgo la estabilidad y la cohesión social del país. Los legisladores deben resistir la presión de un sector que, en su búsqueda de maximizar ganancias, está dispuesto a vulnerar los derechos que costaron largas jornadas de lucha, pagadas con la sangre de los trabajadores y trabajadoras. Es imperativo que tanto los trabajadores y trabajadoras, sindicalizados o no, se unan en la defensa de las conquistas laborales. La cesantía es un derecho que no puede ser despojado sin una lucha decidida. Los distintos sectores de la sociedad, encabezados por los trabajadores, debe poner resistencia al despojo pretendido y que goza con el beneplácito del gobierno. Recordemos que fue precisamente contra la tiranía de Trujillo que tantos dieron su vida para asegurar un futuro mejor para las generaciones venideras. Hoy, enfrentamos una nueva amenaza que busca borrar esos logros. La historia nos enseña que la lucha por la dignidad y el respeto a los derechos es un camino que debemos andar con determinación y unidad. El gobierno de Luis Abinader y el PRM deben reflexionar sobre las implicaciones de apoyar tales movimientos empresariales. La verdadera fortaleza de una nación se mide por su capacidad de proteger a los más vulnerables, no por su disposición a sacrificar derechos fundamentales en el altar de la competitividad. Es hora de que el país defienda sus conquistas y garantice que los derechos laborales sigan siendo un pilar de nuestra sociedad.

Luis Miguel De Camps sobre reforma laboral: \\\’no hay nada que no fuera consensuado\\\’

Por Servicios umbral.local/   Santo Domingo, RD – En una situación laboral que cambia a pasos agigantados debido a la tecnología, el ministro de Trabajo, Luis Miguel De Camps, se presenta como un firme defensor de la reforma laboral en la República Dominicana. En la apertura del congreso sobre prevención y riesgos laborales organizado por la Confederación Patronal de la República Dominicana (Copardom), De Camps destacó que todos los elementos de la propuesta de reforma han sido consensuados en un diálogo tripartito entre trabajadores, empresarios y el gobierno. “No hay nada que no fuera consensuado. Entre las mejoras se encuentra el consenso de teletrabajo; el hecho de poder lograr una mejora como el teletrabajo significaría que los riesgos laborales psicosociales, como la salud mental entre otros, se puedan abordar de manera más efectiva”, afirmó el funcionario, señalando la importancia de adaptarse a nuevas realidades laborales. La mención del teletrabajo no es casualidad. En tiempos de pandemia, esta modalidad se ha convertido en una alternativa viable para muchas empresas y trabajadores, pero también ha traído consigo nuevos desafíos. De Camps enfatizó que la modernización del marco regulatorio es esencial para abordar los riesgos que surgen de esta forma de trabajo, así como para proteger la salud mental de los empleados. Sin embargo, la propuesta de reforma no ha estado exenta de tensiones. Al ser cuestionado sobre las preocupaciones de los empresarios respecto a la cesantía, De Camps respondió que el sector empresarial ha manifestado su interés en no retirar el proyecto, sino en incluir un elemento que aún no ha sido consensuado. Esta situación demanda llevar a cabo un diálogo abierto y transparente entre las partes, donde el equilibrio de intereses es fundamental. “Hoy enfrentamos entornos laborales altamente disruptivos”, continuó De Camps, “donde la tecnología redefine las formas de trabajar y los riesgos laborales se diversifican y complejizan”. En un mundo donde la digitalización y la automatización están a la orden del día, el ministro subrayó la responsabilidad del gobierno en guiar tanto a empresas como a trabajadores en su adaptación a estos cambios vertiginosos. El ministro concluyó su discurso reafirmando el compromiso del gobierno de promover un diálogo tripartito, insistiendo en que la creación de políticas inclusivas es esencial para el bienestar de todos los actores involucrados. “Abogamos por una modernización del Código Laboral, para fortalecer los derechos de trabajadores y empleadores, sin comprometer la salud de quienes día a día construyen el progreso de nuestra nación”, sentenció. Con estas palabras, De Camps abogo por un marco regulatorio más robusto y se ha ofrecido para liderar esa discusión en la búsqueda de un entorno laboral que responda a las necesidades del siglo XXI. La reforma laboral, con un enfoque en la inclusión y la modernización, se perfila como una de las herramientas clave para enfrentar los retos de un mundo laboral en República Dominicana en constante evolución.