UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Nadie tiene que morir en Semana Santa: 32 fallecidos es cifra alta

DESDE LA COMUNIDAD Muchos de nosotros soñamos con la posibilidad de que en el asueto de Semana Santa, y más después de la pasada tragedia, el número de fallecidos, heridos e intoxicados fuera estadísticamente igual a cero o muy bajo. Las razones eran muy válidas y lógicas, pues el Gobierno, a través de los organismos correspondientes, realizó un extraordinario esfuerzo para movilizar, en labores de prevención, cerca de cincuenta mil personas, según recoge la prensa nacional. Por otra parte, los dominicanos estábamos, y aún lo estamos, en un período de laceración y recogimiento mental y espiritual por lo ocurrido, producto de la tragedia del Jet Set, una semana antes de dicho asueto. El fallecimiento de 32 personas en Semana Santa, 212 accidentes y cerca de 600 intoxicados, es un hecho que debe llamarnos poderosamente a preocupación. Muchos de nosotros soñamos con la posibilidad de que en el asueto de Semana Santa, y más después de la pasada tragedia, el número de fallecidos, heridos e intoxicados fuera estadísticamente igual a cero o muy bajo. Las razones eran muy válidas y lógicas, pues el Gobierno, a través de los organismos correspondientes, realizó un extraordinario esfuerzo para movilizar, en labores de prevención, cerca de cincuenta mil personas, según recoge la prensa nacional. Por otra parte, los dominicanos estábamos, y aún lo estamos, en un período de laceración y recogimiento mental y espiritual por lo ocurrido, producto de la tragedia del Jet Set, una semana antes de dicho asueto. El fallecimiento de 32 personas en Semana Santa, 212 accidentes y cerca de 600 intoxicados, es un hecho que debe llamarnos poderosamente a preocupación.

La tragedia de la discoteca del Jet Set ahora como fantasma

DESDE LA COMUNIDAD Les confieso que el sábado anterior a la tragedia pensé decirle a mi esposa, seguidora de Rubby Pérez, que comprara las boletas para que asistiéramos al Jet Set, pero me arrepentí. Aunque cambiemos el nombre de ese trágico lugar, nos seguirá como un fantasma donde quiera que vayamos. No hay forma de evitar su espíritu de persecución; nos persigue en silencio como la peor dictadura a pesar de enterrar a muchas de sus víctimas, pues resulta que esas víctimas somos todos los dominicanos y los que han expresado, desde su corazón, su solidaridad en cada uno de los continentes. Muchas veces, pudiéramos pensar que no nos tocó; sin embargo, al dar unos cuantos pasos por las calles; escuchar noticias; asistir al centro de trabajo; recibir una llamada de alguien; al ver a aquel que es o fue tu alumno, nos daremos cuenta de que ciertamente alguien se nos fue. A todos nos tocó. A mí, con Rossy Marte Nova, la niña que cargué en mis brazos siendo pequeña en Barahona; y luego la vi graduarse de ingeniera civil en mi universidad; posteriormente me encontré con ella, hace unos meses, en el mismo parque donde camino. Y me sigue tocando: con la buena vecina que vive frente a la puerta de mi apartamento en la torre donde resido, quien perdió cinco miembros de su familia; sus dos jóvenes hijos, que sí están vivos, son amigos de mi hijo menor. A todos, y los veremos durante muchos años, nos perseguirá el fantasma del Jet Set para toda la vida. Nadie podrá evitar que le toque porque en las relaciones sociales se entretejen con hilos visibles e invisibles entrelazados humanamente y son difíciles de separar durante la existencia en esta tierra. Frente a esta tragedia, el país ha quedado ante una sacudida que ha provocado una conmoción de grandes dimensiones. Nuestra nación arrastra históricamente males estructurales de décadas, y otros hasta de siglos, que han impedido que tengamos un sistema de cultura institucional que proteja la vida ciudadana. Termino con una expresión de una de mis mejores alumnas: «A la discoteca Jet Set se le ha caído el techo; al país se le cayó la cara.»  

La Estadística y su utilidad en la toma de decisiones

El gran desarrollo de las tecnologías ha hecho posible que la Estadística alcance mayor precisión matemática de los datos que arrojan sus investigaciones. Desde la Comunidad RAFAEL NINO FELIZ   Si en el mundo de hoy podemos hablar de ciencias informáticas, e incluso hemos visitado universidades que llevan como denominación ese concepto, debemos concluir que la Estadística, como disciplina, tiene esa misma categoría, es decir, el nivel de ciencia. Hace más de tres décadas que aprendí con Fernando Álvarez Bogaert, prestigioso economista y hombre de Estado, que el buen administrador debe llevarse de las estadísticas para lograr buenos resultados como gerente. La institución que no tenga una unidad de investigación institucional, en la cual los indicadores de su quehacer diario se utilicen adecuadamente como herramientas, se ve impedida de tomar las decisiones correctas en sus operaciones, sin importar la naturaleza de la misma. El gran desarrollo de las tecnologías ha hecho posible que la Estadística alcance mayor precisión matemática de los datos que arrojan sus investigaciones. La Estadística ha alcanzado un mayor nivel de cientificidad en el mundo tecnológico en que vivimos y no hay una sola actividad humana organizada y con criterio de eficiencia, que no se base en el dato estadístico para indicar el rumbo de la decisión correcta.