La dictadura de Trujillo: 64 años del heroico ajusticiamiento

El ajusticiamiento del dictador y la sombra de una democracia inconclusa Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo, 30 de mayo de 2025. – Unas ráfagas certeras en la avenida George Washington puso fin, hace 64 años, a la férrea y criminal dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Pero aquellos disparos, ejecutado por valientes conspiradores, no logró extinguir del todo el miedo ni las estructuras de poder que por tres décadas oprimieron a República Dominicana. Hoy, la fecha invita no solo a recordar, sino a cuestionar qué tan lejos se ha llegado en la construcción de una verdadera democracia. El ocaso del \»Jefe” La noche del 30 de mayo de 1961, un grupo de hombres —entre ellos militares disidentes y civiles hastiados de la crueldad del régimen— emboscó el automóvil de Trujillo. Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Juan Tomás Díaz, Salvador Estrella Sadhalá, conocidos hoy como Los Héroes del 30 de Mayo, y otros conjurados sellaron así el destino de un hombre que había convertido el país en su feudo personal. El plan, arriesgado y sin respaldo internacional, costaría la vida a casi todos sus ejecutores. Pero más allá del acto heroico, la muerte del tirano no trajo la libertad inmediata. Su familia y allegados intentaron perpetuarse en el poder, mientras el país navegaba entre la incertidumbre y la herencia de un sistema basado en el terror. La dictadura que no se fue del todo Trujillo (1930-1961) no solo gobernó: se adueñó de la economía, suprimió libertades y erigió un Estado policial donde la tortura y las desapariciones eran moneda corriente. Las Hermanas Mirabal, asesinadas en 1960, se convirtieron en símbolo de la resistencia sofocada. Sin embargo, como advierten historiadores, \»los regímenes autoritarios no mueren con sus líderes\». Los siguientes años vieron surgir nuevos caudillos, corrupción sistémica y una frágil institucionalidad que, para muchos, aún persiste. La deuda democrática Seis décadas después, el país celebra elecciones, pero arrastra desigualdades y un sistema político que muchos califican de excluyente. \»Matar al tirano fue necesario, pero insuficiente\», reflexiona el antropólogo Aquiles Castro. \»La justicia social, el acceso equitativo al poder y la memoria activa siguen siendo tareas pendientes\». Hoy, mientras algunos depositan flores en el monumento a los héroes del 30 de mayo, otros preguntan: ¿Cómo honrar su legado? La respuesta, sugieren luchadores por la democracia y por una mejor República Dominicana, está en vigilar el poder, exigir transparencia y, sobre todo, en no permitir que el miedo —herencia trujillista por excelencia— vuelva a silenciar las voces.
República Dominicana conmemora 181 años de independencia: una historia de lucha, resistencia y heroísmo

Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo, RD.- Este 27 de febrero, la República Dominicana celebra 181 años de independencia nacional, una fecha que marca el inicio de su vida como nación libre y soberana. La gesta independentista de 1844, liderada por los padres de la patria Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, fue el punto de partida de una historia marcada por luchas, sacrificios y resistencia frente a invasiones, dictaduras y desafíos internos y externos. Sin embargo, la independencia no fue el final, sino el comienzo de una serie de batallas que han definido el carácter y la identidad del pueblo dominicano. La independencia y sus héroes La noche del 27 de febrero de 1844, la Bandera Dominicana, bordada por Concepción Bona y María Trinidad Sánchez, ondeó por primera vez en la Puerta del Conde, en Santo Domingo, simbolizando el nacimiento de la República Dominicana. Este acto fue precedido por el emblemático \»trabucazo\» de Matías Ramón Mella, que resonó como un llamado a la libertad. Aunque Juan Pablo Duarte no estuvo presente físicamente, su visión y liderazgo en la fundación de La Trinitaria en 1838 fueron fundamentales para consolidar el ideal independentista. La independencia de 1844 no fue la primera intentona libertadora. En 1821, José Núñez de Cáceres proclamó la llamada Independencia Efímera, que duró apenas dos meses antes de que Haití ocupara el territorio. Sin embargo, la gesta de 1844 marcó el inicio definitivo de la República Dominicana como un Estado libre e independiente. Luchas y resistencias posteriores La independencia no fue el fin de las batallas. En 1863, el país enfrentó la Guerra de la Restauración, liderada por Gregorio Luperón, para recuperar la soberanía tras la anexión a España en 1861. Este episodio histórico reafirmó el espíritu de lucha del pueblo dominicano y consolidó su determinación de mantener la libertad a toda costa. En el siglo XX, la República Dominicana enfrentó nuevos desafíos. La primera intervención militar estadounidense (1916-1924) fue resistida por patriotas que defendieron la soberanía nacional. Posteriormente, la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) marcó uno de los períodos más oscuros de la historia dominicana, pero también fue testigo de la resistencia y el sacrificio de quienes lucharon por la libertad. Levantamientos armados y resistencia heroica El golpe de Estado al gobierno democrático de Juan Bosch en 1963 y la posterior segunda intervención militar estadounidense en 1965 desencadenaron un nuevo capítulo de resistencia. En 1963, Manuel Aurelio Tavárez Justo, líder del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, encabezó un levantamiento armado en las montañas dominicanas para restaurar el gobierno constitucional de Bosch. Aunque el movimiento fue derrotado y Tavárez Justo fue asesinado, su sacrificio se convirtió en un símbolo de la lucha por la democracia. En 1965, el coronel Francisco Alberto Caamaño Deño lideró la Guerra de Abril, un movimiento constitucionalista que buscaba restaurar el gobierno de Bosch y defender la soberanía nacional frente a la segunda intervención militar estadounidense. Caamaño se convirtió en un ícono de la resistencia dominicana, y su lucha inspiró a generaciones posteriores. En 1973, Caamaño regresó al país para liderar un nuevo levantamiento armado contra el gobierno de Joaquín Balaguer. Aunque esta gesta también fue derrotada y Caamaño perdió la vida, su legado de lucha y sacrificio sigue vivo en la memoria del pueblo dominicano. Luchas revolucionarias y sacrificio de jóvenes idealistas Durante los doce años de Joaquín Balaguer (1966-1978 y 1986-1996), muchos revolucionarios perdieron la vida defendiendo la libertad y la justicia. Figuras como Maximiliano Gómez (El Moreno), Amin Abel Hasbún, Otto Morales y los Palmeros, dirigidos por Amaury Germán Aristy, se alzaron en armas contra la opresión y la injusticia. Estos jóvenes idealistas, inspirados por un profundo amor a la patria, enfrentaron con valentía un régimen represivo y pagaron con sus vidas el precio de la lucha por un país más justo. Luchas contemporáneas: corrupción, impunidad y entrega En las últimas décadas, el pueblo dominicano ha enfrentado nuevos desafíos, como la corrupción, la impunidad y las políticas de gobiernos entreguistas a los dictámenes estadounidenses. Hoy, bajo el gobierno de Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), se ha vuelto a escenificar la entrega sin condiciones a las políticas de la adminsitración norteamericana, sirviendo nuestro país a las directrices que emanan del gobierno de Donald Trump y favoreciendo intereses extranjeros en detrimento de la soberanía nacional, prestándose además, a servir de puente para la agresión de paises hermanos como Venezuela. La lucha contra la corrupción y la defensa de los recursos naturales siguen siendo banderas de lucha para muchos dominicanos. Legado y reflexión El presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe, destacó que la independencia no fue un hecho aislado, sino el resultado de una larga lucha por la identidad y la libertad. \»Llegar al 27 de febrero de 1844 no fue un golpe de abracadabra en la historia, sino la construcción de una existencialidad en la isla y toda una epopeya en solitario que nosotros libramos antes de tener el gentilicio de dominicanos\», afirmó. Hoy, 181 años después, la República Dominicana conmemora su independencia con orgullo, pero también con la conciencia de que la lucha por la libertad, la justicia y la soberanía sigue vigente. Como dijo Matías Ramón Mella: \»No hay tiempo para volver atrás, tendremos que ser libres o morir… ¡Viva República Dominicana!\». La historia de resistencia y heroísmo del pueblo dominicano es un legado que inspira a las nuevas generaciones a seguir luchando por un futuro mejor.
Trujillo combatido desde Ojo de Agua, en la provincia Hermanas Mirabal

Alejandro Pichardo, con su novela-testimonio Sobrevivir para contarlo, nos conduce a través de un sintético y bien proyectado recorrido en torno a la degradante “Era de Trujillo”, acentuando con objetividad los brutales procedimientos utilizados durante este nefasto régimen. Precisiones Por Santiago Castro Ventura El polifacético intelectual, médico ginecoobstetra y abogado Alejandro Pichardo ha publicado la novela histórica Sobrevivir para contarlo, Testimonio-Novela en torno al odioso ambiente trujillista rechazado en su pueblo natal de Ojo de Agua, en la provincia Hermanas Mirabal. En el desarrollo de la exposición real testimonial se intercalan emotivas narrativas imaginarias, esta combinación a modo de simbiosis literaria contribuye de modo notable a explicarnos el quebrantamiento de las libertades en aquel periodo que avasallaba al país. La novela-testimonio presenta una estructura temática con dos secuencias de relatos alternados, contribuyendo a incitar las expectativas del lector. En una secuencia la narrativa de los acontecimientos históricos generales del autoritarismo dominante y en la otra vertiente como se percibía en Ojo de Agua ese torrente de ignominia que había caído sobre los dominicanos, es una parte principalmente testimonial. Al explicar el fundamento de Sobrevivir para contarlo, Alejandro Pichardo nos dice: “Sobrevivir para contarlo -testimonio- es un escrito ficcional de los aciagos episodios vividos por mi padre y otros habitantes de la comunidad rural denominada Ojo de Agua del municipio Salcedo, pero sin falsear un ápice de los eventos acaecidos”. La narrativa va a acompañada de diálogos, unos conjeturan expresiones a partir de las informaciones históricas como se desarrollaban las actividades a favor o en contra del ascenso de Trujillo, otros construidos en base a verdaderos relatos testimoniales. La secuencia del relato histórico general se inicia con la intervención militar norteamericana a nuestro país en 1916. El avance de los contingentes invasores por el Cibao, la resistencia de los soldados criollos en La Barranquita de Mao. Los intentos continuistas de Horacio Vásquez, la conspiración para derrocarlo urdida por Estrella Ureña que Trujillo terminó arrebatándole. Como aprovecharon la enfermedad renal de Vásquez para acelerar los planes golpistas, pese a las frustradas gestiones del vicepresidente José Dolores Alfonseca que perseguían neutralizar esa conspiración. También la ingenuidad de Vásquez que facilitó el ascenso de Trujillo al poder. Continua la narrativa con el inicio de la matanza de opositores desde Virgilio Martínez Reina, Desiderio Arias y Cipriano Bencosme. Insertando diálogos fabulados, que cotejados con la realidad de los hechos nos inducen a entender como pensaban Chapita Trujillo y sus acólitos, por ejemplo las congratulaciones que se puede imaginar manifestó para agradecer el asesinato de Virgilio Martínez Reina y su esposa embarazada: “Capitán -dijo Trujillo- dígales a los muchachos que les felicito por el buen resultado conseguido en San José de las Matas, pero en los próximos trabajos, eviten en lo posible, cualquier daño colateral”. Martínez Reina fue de los que más insistió ante el presidente Vásquez para que destituyera a Trujillo por conspirador, de ahí su horrible venganza. Entre otros aspectos de alto interés recrea los intentos de ajusticiar al tirano en Santiago durante los años 1934 y 1935. Además como este proseguía la insaciable sed de sangre patrocinando incursiones criminales en el extranjero, por ejemplo cuando trató de asesinar al líder político Angel Morales en New York. Debo señalar que Morales aunque casi desconocido en estos tiempos, fue el dominicano más odiado por Rafael Leonidas Trujillo Molina. Con la licencia literaria de los novelistas para suponer situaciones, la obra incursiona en la fase que el déspota decidió colocar presidentes títeres. Recrea el momento en que Trujillo comunicaba a Rafael -Fello- Vidal lo interesante que sería iniciar el proyecto de presidentes postizos con Mozo Peynado: “-Fello. ¿Qué te parece seleccionar al Licenciado Jacinto B. Peynado para que sea candidato presidencial a las elecciones de mayo de 1938” “-Genial. Genial -dijo Fello, aunque aplastado en su egoísmo, […] Se comentaba tras bastidores que Fello aspiraba al puesto de presidente ficticio, pero era muy peligroso manifestar ese tipo de anhelos ante el insólito “Benefactor de la patria”. No podían quedar ausentes las tentativas de asesinar a Juancito Rodríguez, uno de los más connotados líderes opositores en el exilio. Los fallidos intentos por sonsacarlo, el autor nos presenta como reaccionaría Trujillo con su notoria prepotencia, ante este fracaso: “Entonces Juancito no entra en na´. Ya verá. Ya verá ese mal nacido lo que le va a ocurrir por seguir metiéndose conmigo” Se discurre sobre los desaires de Chapita Trujillo a Peña Batlle. La fallida invasión patriótica que se planificaba en Cayo Confites, Cuba. También expone los momentos de grandes tensiones con la repatriación armada de Constanza, Maimón y Estero Hondo, colocando diálogos creados para la ocasión. Puntualiza los marcados instintos criminales de Ramfis Trujillo contra los patriotas de la expedición del 14 de junio y los crímenes horrendos de Johnny Abbes. El develamiento del Movimiento Patriótico 14 de Junio liderado por Minerva Mirabal y Manolo Tavárez en enero de 1960. El atentado contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt. El horrendo asesinato de las hermanas Mirabal y por fin el esperado ajusticiamiento ocurrido el 30 de mayo de 1961. En la secuencia de los acontecimientos en Ojo de Agua durante el fatídico lapso, el autor recuerda que Jesús María Pichardo (Lanto) su progenitor, siendo un adolescente en los inicios de la tristemente célebre “Era de Trujillo”, fue apresado por no tener los dos golpes o sea la cédula y la palmita o carné del Partido Dominicano (luego se añadiría el golpe del Servicio militar obligatorio) sin tomar en cuenta que era menor de edad, su prisión por este “delito”. Se describe con lujo de detalles como en Ojo de Agua los opositores al régimen siguiendo una costumbre que se generalizó en el país, escuchaban de manera muy secreta las emisiones radiales nocturnas que producían los opositores a la tiranía desde La Habana, Caracas y San Juan de Puerto Rico. También cuando la guardia que generalmente patrullaba en los primeros años de la tiranía, no solo solicitaba a los transeúntes los tres golpes, sino que también debían demostrar donde trabajaban, sino eran apresados
La unidad de la izquierda vista a través del pensamiento de Maximiliano Gómez

La izquierda en la República Dominicana surge como una respuesta a las condiciones de desigualdad social, política y económica que marcaron el país durante el siglo XX. Sus orígenes están vinculados a las luchas obreras y campesinas a principios del siglo, influenciadas por las ideas socialistas, anarquistas y Marxista que llegaban desde Europa y América Latina. Por Julio Disla Manuel Salazar refiere que el término “izquierda” proviene de la revolución francesa cuando se relacionó con opciones políticas que propugnaban un cambio político y social, mientras que el concepto “derecha” quedó asociado a las que se oponían a dichos cambios. El lugar donde se sentaban los diputados que apoyaban o no leyes a favor o en contra de la monarquía en las sesiones de la Asamblea Nacional de Francia en tiempos de la revolución de 1789,marcaron para el futuro una concepción que respondía a las condiciones del debate que se producía en esa época revolucionaria, pero que no tienen vigencia alguna en el mundo de hoy cuando tras 232 años se han producido profundas trasformaciones económicas, políticas y sociales en el Planeta Tierra que han significado mutaciones en el devenir de la acción y el pensamiento político. En este ámbito, se debe considerar que el basamento fundamental sobre el que se sustentaba el pensamiento revolucionario de aquella época eran las ideas republicanas y la democracia por oposición a la monarquía y el absolutismo. La burguesía naciente encarnaba las ideas de progreso, libertad, igualdad y fraternidad, algunas de las cuales también están caducas, no porque hayan perdido validez, sino que, por haberlas despojado de su contenido transformador, resultan vacuas y excluyentes. El termino fue evolucionando con el tiempo, comenzó a vincularse con el liberalismo y posteriormente con el socialismo democrático y el laborismo hasta llegar al “socialismo científico de Carlos Marx y Federico Engels. Así mismo, a la izquierda se le comenzó a asociar con las luchas sociales de los obreros en favor de mejores condiciones de vida y trabajo. En los siglos XIX y XX las ideas de izquierda se asociaron a la revolución y lucha de clases contra toda explotación y alienación de los trabajadores y los pueblos, pero también, a las de reformismo en un debate inacabado que aún hoy tiene presencia y no solución. De la misma manera, el paradigma de progreso y progresismo como su consecuencia tan en boga en la actualidad, tuvo su origen en la Europa Occidental también el siglo XIX. Se le asoció indistintamente con revolucionarios y reformistas en tanto unos propugnaban por una transformación estructural de la sociedad capitalista, y otros, solo algunas variaciones, algunos remendaos y parches que condujeran a mejoras en el marco del sistema capitalista e imperialista. Debe decirse que toda esta terminología ha ido evolucionando en el tiempo (en particular la relacionada a los conceptos de izquierda, revolución, reforma, progreso, progresismo) cuyo origen-como se dijo-se remonta al siglo XIX. ¿Cómo surge la izquierda en República Dominicana? La izquierda en la República Dominicana surge como una respuesta a las condiciones de desigualdad social, política y económica que marcaron el país durante el siglo XX. Sus orígenes están vinculados a las luchas obreras y campesinas a principios del siglo, influenciadas por las ideas socialistas, anarquistas y Marxista que llegaban desde Europa y América Latina. Durante las dictaduras de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) y Joaquín Balaguer (1966-1978), las organizaciones de izquierda enfrentaron una brutal represión, pero lograron mantenerse activas en la clandestinidad. Tras el asesinato del tirano Trujillo, la izquierda emergió con fuerza en el escenario político, especialmente durante la Revolución de abril de 1965, cuando grupos progresistas y revolucionarios lucharon por el retorno al poder del Presidente Constitucional profesor Juan Bosch. Aunque fue diluidas por la persecución, asesinatos y desapariciones forzosas durante los doces años del Balaguer ismo. ¿Cómo emerge como líder de la izquierda Maximiliano Gómez, El Moreno? Maximiliano Gómez, conocido como “El Moreno”, emergió como líder destacado de la izquierda en la República Dominicana durante un periodo de intensa agitación social y política en la década de 1960. ” El Moreno,” fue un dirigente revolucionario que trascendió más allá de la fila del Movimiento Popular Dominicano (MPD) por su visión estratégica sobre la unidad de las fuerzas de izquierda en su contexto marcado por la polarización ideológica y la represión política. Su pensamiento sobre la unidad de la izquierda era profundamente pragmático, ya que entendía que solo mediante una coordinación efectiva y el abandono de sectarismos se podían enfrentar los desafíos impuestos por el régimen prevaleciente. Maximiliano Gómez creía que las fuerzas de izquierda debían priorizar las metas compartidas, como la derrota del régimen Balaguerista de turno, la justicia social, la igualdad y la soberanía nacional, por encima de diferencias ideológica menores. Para “El Moreno”, las divisiones internas debilitaban la capacidad de la izquierda para construir una oposición sólida frente al imperialismo y a los regímenes autoritarios. “La fragmentación era un obstáculo para el cambio estructural”, decía Gómez. Construcción de alianzas amplias: Proponía una visión estratégica que incluía a sectores más allá de los tradicionales de izquierda, como el wessinismos y los oligarcas cívicos, así también los movimientos sociales, campesinos, sindicales y otros actores progresistas. Formación ideológica: Gómez insistía en que la unidad no podía ser superficial; requería una base ideológica sólida que guiara las acciones conjuntas y fortaleciera la cohesión frente a las adversidades. Relevancia en el contexto actual En la actualidad, el pensamiento de Maximiliano Gómez sigue siendo pertinente, ya que la izquierda hoy enfrenta desafíos similares. Fragmentación interna, debilidad organizativa y poca incidencia en la sociedad. A menudo, las fuerzas progresistas y de izquierda están divididas en torno a diferencias de matices ideológicas o estratégicas, lo que limita su capacidad de general cambios significativos. La insistencia de Gómez en superar estos conflictos internos sigue siendo una lección clave. En un mundo con crisis globales (climática, económica, de derechos humanos), la izquierda necesita construir coaliciones que incluyan a movimientos feministas, ambientalistas entre otros actores sociales. Esto refleja la visión de Gómez de sumar fuerzas para enfrentar el
Loor a los «Héroes del 30 de mayo«

Por Julio Guzmán Acosta En la penumbra de la historia, donde los ecos de la libertad retumban con fuerza, se alza la crónica de los Héroes del 30 de mayo. Su gesta, tejida con el hilo dorado del valor y el sacrificio, resuena a través de los años como un himno a la resistencia contra la tiranía. En la tierra de Quisqueya, donde el sol besa el mar y la brisa susurra canciones de coraje, se alzaron hombres valientes, forjadores de destinos, portadores de esperanza en una era de oscuridad. Eran los Héroes del 30 de mayo, cuyos nombres se grabaron en el mármol de la memoria, como estrellas que brillan en la noche más oscura como rayos de libertad, guiando el camino hacia la aurora tan ansiada y anhelada por el pueblo domiminicano. Pedro Livio Cedeño, herido en la batalla, marcado por el destino, su sangre derramada en la Hacienda María, su grito de dolor, un eco perpetuo, una llamada a la justicia que trasciende el tiempo y el espacio. Amado García Guerrero, guerrero de verdad, su vida vendió cara, enfrentando a la muerte con la frente en alto, desde su refugio, desafió a sus verdugos, su valentía, un faro en la tormenta de la represión. Juan Tomás Díaz y Antonio de la Maza, errantes en la ciudad, con la libertad como norte y la esperanza como guía, enfrentaron al destino, lucharon con honor, su legado, una llama por la libertad que nunca se extinguirá y que las nuevas generaciones deben asir con fuerza hasta conquistar una República Dominicana como la soñaron, Duarte, Los Trinitarios y los Restauradores de la patria. Antonio Imbert Barreras y Luis Amiama Tió, buscadores de asilo en la tempestad de la persecución, hallaron refugio en la solidaridad, su partida, un adiós temporal a la tierra que tanto amaron. La Hacienda María, escenario de tragedia, donde la vida y la muerte danzaron su macabro vals, allí cayeron héroes, allí se forjó la leyenda, en el altar del sacrificio por la patria libre y digna. La noche del magnicidio, cuando la avenida George Washington fue testigo del fin de una era, los héroes, con su acción, encendieron la chispa que iluminaría el camino hacia un nuevo amanecer. Estos valientes ajusticiadores, arquitectos de la historia, sembradores de libertad en un campo de opresión, dejaron una huella imborrable, un legado eterno, su sacrificio, un testimonio de su inquebrantable amor por la patria, la libertad y la justicia. Hoy, sus nombres resuenan, sus historias se cuentan, su espíritu vive en cada corazón dominicano, porque mientras haya memoria, mientras haya gratitud, los Héroes del 30 de mayo nunca morirán y estarán en el corazón de los hijos de Duarte, Luperon, Manolo, Caamano y de cientos de quisqueyanos que han ofrendado sus vidas por la libertad de la patria.
Hoy se cumplen 63 años del ajusticiamiento de Trujillo

Los multiples actos de violencia perpetrados por la dictadura de Trujillo que sembró de terror todo el país y quien no permitía disidencia política incluye crímenes y violaciones como el asesinato de las hermanas Mirabal—Patria, Minerva y María Teresa—junto a Rufino de la Cruz. SERVICIOS umbral.local/ El 30 de mayo de 1961, la República Dominicana fue testigo de un evento que cambiaría su historia para siempre: el ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina. Hoy se conmemora el 63 aniversario de aquel suceso que marcó el fin de una era de represión y violencia llevado a cabo por un grupo de valientes dominicanos. El dictador Trujillo, conocido como “El Jefe”, había subido a su Chevrolet Bel Air junto a su chofer Zacarías de la Cruz, sin saber que se dirigía hacia su encuentro con la muerte. Un grupo de valientes hombres que, a pesar de tener cercanía con él, se sentían asediados por los crímenes y abusos de poder cometidos durante más de tres décadas, habían planeado su muerte durante meses. El grupo encargado de ajusticiar al dictador estuvo conformado por nueve hombres: Antonio de la Maza, Juan Tomás Díaz, Antonio Imbert Barrera, Modesto Díaz, Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sadhalá, Roberto Pastoriza, Huáscar Tejeda y el teniente Amado García Guerrero. Se dividieron en tres autos con el plan inicial de secuestrar a Trujillo y comunicarlo al ministro de las Fuerzas Armadas para dar un golpe de Estado; sin embargo, el plan no se desarrolló como estaba previsto. Una parte de los conjurados siguió al déspota dictador en un carro Chevrolet negro, mientras que los demás esperaban la señal para adelantar y bloquear a Trujillo. Aunque la señal nunca se dio, decidieron actuar, rebasando el vehículo del criminal dictador. Alrededor de las 10:00 de la noche, Antonio de la Maza disparó e hirió a Trujillo en un hombro, dando inicio al enfrentamiento en un tramo de la avenida George Washington. Los complotados dispararon aproximadamente 60 balas, siete de las cuales impactaron al tirano, quien también hirió en el vientre a Pedro Livio Cedeño. A las 10:10 de la noche, Trujillo yacía muerto en el suelo. Los multiples actos de violencia perpetrados por la dictadura de Trujillo que sembró de terror todo el país y quien no permitía disidencia política incluye crímenes y violaciones como el asesinato de las hermanas Mirabal—Patria, Minerva y María Teresa—junto a Rufino de la Cruz. Además, la trágica “Matanza del Perejil”, donde entre 15,000 y 20,000 haitianos fueron asesinados bajo la excusa de resolver problemas de “migración ilegal”. Este año, las instituciones de Moca celebraron el aniversario con un programa de actividades que incluyo un solemne Tedeum y actos artísticos y culturales1. Aunque originalmente se planeó para hoy 30 de mayo, la conmemoración se adelanto a ayer 29 de mayo debido a la coincidencia con la festividad de Corpus Christi1. El ajusticiamiento de Trujillo no solo puso fin a su dictadura, sino que también simbolizó la lucha por la libertad y la justicia en la República Dominicana. Su muerte fue un punto de inflexión que permitió al país avanzar hacia un futuro más democrático y libre de opresión. Aunque los remanentes del regimen de terror que lleno de sangre y violencia todo el pais siguen añorando al dictador, la República Dominicana ha avanzado en derechos y tiene una democracia, que necesita muchas mejoras, pero esta muy lejos del pais de terror que gobernó con manos de hierro el sátrapa Trujillo y sus secuaces.