UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Por Servicios umbral.local/ Puerto Príncipe, 31 de marzo.– Grupos armados asaltaron este lunes la ciudad de Mirebalais, en el centro de Haití, atacando la principal prisión civil y liberando a decenas de reclusos en un operativo que sembró el pánico entre la población. Los enfrentamientos obligaron a cientos de personas a huir bajo fuego cruzado, mientras las bandas extendían su control en la zona. Asalto masivo y fuga de reos El ataque, presuntamente liderado por la banda de Jimmy Chérizier, alias \»Barbecue\», permitió una evasión masiva de internos, muchos de los cuales habrían escapado hacia Puerto Príncipe o la frontera dominicana. Testigos reportaron que Viv Ansman, miembro del grupo de Chérizier, encabezó el violento operativo, que incluyó incendios de viviendas y tiroteos contra civiles y policías que intentaron resistir. Pánico y desplazamiento forzado Los habitantes de Mirebalais —ubicada a 48 km al noreste de la capital— se vieron obligados a refugiarse en iglesias y escuelas mientras las bandas armadas tomaban las calles. Medios locales confirmaron la participación de un cnúmero indeterminado de atacantes, quienes ya controlan más del 80% de Puerto Príncipe y ahora expanden su influencia a otras regiones. Alerta en la frontera dominicana La fuga de reos hacia la zona fronteriza ha encendido las alarmas en República Dominicana, donde autoridades mantienen vigilancia reforzada ante posibles infiltraciones. Mientras tanto, sectores haitianos exigen acciones urgentes para frenar el avance de las bandas, que siguen ganando terreno ante la debilidad institucional del país. El caos en Mirebalais evidencia la crisis de seguridad que vive Haití, sumido en una espiral de violencia que amenaza con desbordarse hacia otras ciudades.

Puerto Príncipe es declarada la ciudad más peligrosa del mundo en 2024

Por Theo N. Guzmán Puerto Príncipe, 22 de febrero de 2025. — Un estudio reciente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal ha revelado que Puerto Príncipe, la capital de Haití, ocupa el primer lugar en el ranking de las ciudades más peligrosas del mundo en 2024, con una alarmante tasa de homicidios de 139,21 por cada 100 mil habitantes. El informe, que analizó las 50 ciudades más violentas del planeta, destacó que América es el continente más afectado por la delincuencia, con 45 de sus urbes incluidas en la lista. México sobresale de manera particular, con 20 ciudades en el ranking, siete de las cuales se encuentran entre las 10 más peligrosas. Completan la lista países como Brasil, Colombia, Ecuador, Jamaica, Trinidad y Tobago y Estados Unidos. La situación en Puerto Príncipe es especialmente crítica. Desde hace varios años, la ciudad ha enfrentado una crisis de seguridad que parece no tener fin. Las pandillas, que actualmente controlan el 85% de la capital, operan con impunidad, desafiando a las fuerzas de seguridad locales, el Ejército y las tropas extranjeras desplegadas en el país. El estudio, difundido por el sitio digital Noticias Kominotek, subraya que la violencia en Haití ha alcanzado niveles sin precedentes, con las pandillas ejerciendo un dominio casi total sobre la ciudad. Este escenario ha sumido a la población en una pesadilla continua, con pocas esperanzas de mejora a corto plazo. La grave situación en Puerto Príncipe refleja no solo la crisis de seguridad en Haití, sino también los desafíos que enfrenta la región de América Latina y el Caribe, donde la violencia y la delincuencia organizada continúan siendo problemas urgentes que requieren atención internacional. Mientras tanto, la comunidad global observa con preocupación el deterioro de las condiciones en la llamada \»Perla de las Antillas\», que lucha por encontrar una salida a esta espiral de violencia y caos.

Decretan en Haití estado de emergencia en municipios controlados por pandillas

Puerto Príncipe, Haití.- El gobierno de Haití impuso este miércoles el estado de emergencia en ciudades controladas por las pandillas que llevan meses devastando al país caribeño, según anunció el primer ministro, Garry Conille, en un discurso a la nación. JULIO GUZMAN ACOSTA   Con la determinación de poner orden, el gobierno de Haití ha declarado el estado de emergencia en catorce municipios, una medida que busca contrarrestar la creciente influencia de las pandillas que han sumido al país en una crisis. El primer ministro Garry Conille, en un discurso transmitido a la nación, enfatizó la necesidad de esta acción para proporcionar al gobierno las herramientas necesarias para enfrentar a los criminales y restablecer la autoridad estatal. Esta declaración se produce en un momento crítico, ya que las pandillas han extendido su control sobre el 80% de Puerto Príncipe, perpetrando actos de violencia y desestabilización, incluyendo asesinatos y secuestros.   La situación en Haití ha alcanzado un punto de inflexión, con las zonas del Oeste y Artibonite, particularmente afectadas por la violencia de las pandillas. En un esfuerzo por reforzar la seguridad y el orden, Haití ha recibido el apoyo de una fuerza multinacional de seguridad respaldada por la ONU, con Kenia enviando 400 agentes y prometiendo 600 más en las próximas semanas. Este contingente internacional, que contará con 2.500 efectivos con contribuciones de Bangladesh, Benín, Chad, Bahamas y Barbados, pretende apoyar a la policía local en la restauración de la paz.   El despliegue de vehículos blindados por parte de la policía keniana y los agentes de élite haitianos en el centro de Puerto Príncipe, cerca del Palacio Nacional, es un testimonio visible del compromiso de la comunidad internacional con la estabilidad de Haití. Sin embargo, la ausencia de apoyo directo de Estados Unidos plantea preguntas sobre la dinámica geopolítica y el futuro de la intervención internacional en la región.   La crisis haitiana no solo es un reflejo de los desafíos internos del país, sino también de la complejidad de la cooperación internacional en tiempos de inestabilidad. Mientras el gobierno de Haití se esfuerza por recuperar el control y la comunidad internacional pondera su papel, el pueblo haitiano espera ansiosamente un retorno a la normalidad y la seguridad. La crónica de esta situación seguirá evolucionando a medida que Haití navega por este capítulo tumultuoso de su historia. 

La Violencia diaria en barrios de capital haitiana genera incertidumbre

Prensa Latina. Puerto Príncipe, 19 ene: Los focos de violencia en varios puntos de la capital de Haití generan incertidumbre en la población, la cual demanda hoy una actuación más efectiva de la fuerza policial en pos de la seguridad ciudadana. Las personas criticaron la pasividad del Estado, incapaz de garantizar el funcionamiento de las empresas, colegios y que el transporte fluya en la región metropolitana, además el alto costo de la vida. El bloqueo de las calles sigue siendo una constante y la paralización de las actividades comerciales afecta a los citadinos, quienes se preguntan cómo serán las próximas jornadas en Puerto Príncipe. En las últimas horas disparos y neumáticos incendiados quebraron la relativa calma que reinaba en los barrios capitalinos de Delmas, Croix-des-Bouquets, Carrefour Péan y Solinos. La pandilla Bel-Air protagonizó los episodios de violencia extrema, aterrorizaron a los pobladores y quemaron varias casas. Hasta el momento no se reportan ni muertos, ni heridos en los disturbios. Recientemente, el Primer Ministro de Haití, Ariel Henry, advirtió que sembrar el caos no es la opción para alcanzar el poder en el país caribeño, donde cada día crecen las contradicciones políticas. «Quisiera recordar a los actores sobre el terreno que el caos no permitirá a nadie acceder al poder, y eso se ve claramente», subrayó Henry. El 21 de diciembre de 2022 fue firmado un acuerdo en el que Henry permanecería 14 meses en el poder, el cual entregaría el 7 de febrero del año en curso. Henry debe formar un nuevo gobierno, establecer un Consejo Electoral Provisional y asumir la organización de las próximas elecciones. Estos brotes violentos en Puerto Príncipe son promovidos por fuerzas opositoras que desean que Henry deje su cargo antes de la fecha pactada.