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Cinco años de abandono: colapso en el Puente de la 17 desata feroz debate y críticas al gobierno de Abinader

El desplome de postes eléctricos en el emblemático puente Francisco del Rosario Sánchez reaviva la polémica sobre la negligencia en el mantenimiento de la infraestructura pública y la responsabilidad gubernamental ante las reiteradas advertencias ignoradas, mientras expertos y ciudadanos exigen respuestas claras y soluciones urgentes Por César Dalmasi Guzmán Santo Domingo – La reciente caída de postes eléctricos en el Puente Francisco del Rosario Sánchez, popularmente conocido como el “Puente de la 17”, ha encendido un intenso debate público que va más allá de un simple accidente, poniendo en tela de juicio la gestión y el compromiso del gobierno dominicano en materia de infraestructura y seguridad ciudadana. Roberto Rosario Márquez, abogado y ex presidente de la Junta Central Electoral, no dudó en lanzar una crítica directa y contundente contra la administración del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el presidente Luis Abinader. En su cuenta de la red social X, Rosario expresó sin rodeos: “Cinco años después no hay excusa”, señalando un abandono sistemático en el mantenimiento de una estructura vital para la capital y sus habitantes. La acusación de Rosario no quedó sin respuesta. Elvis Medina, usuario activo en el debate digital, replicó con un tono irónico y desafiante, cuestionando si acaso el estado del puente se resolvería con simples retoques estéticos y advirtiendo contra la politización del asunto. “¿Entonces si hubieran estado pintados, no sucede eso Magistrado? Todo no debe ser cháchara política, deje eso a los gallos locos y papagayos, usted es más que eso”, escribió Medina, tratando de minimizar la gravedad del reclamo. Lejos de ceder ante la crítica, Rosario Márquez reafirmó la importancia del tema y la gravedad de la negligencia, haciendo un llamado a la reflexión más allá de la política: “¿Los postes del tendido eléctrico estaban para dar servicio en nuestra residencia o para iluminar a los ciudadanos, ya fuera que transiten en vehículos?”, cuestionó con vehemencia, subrayando que la infraestructura pública es un bien común que debe garantizar seguridad y funcionalidad. Este episodio ha reavivado la preocupación ciudadana sobre el estado de las obras públicas y la responsabilidad del Estado frente a las advertencias previas sobre el deterioro del puente, reportadas desde el año pasado y aparentemente ignoradas. En redes sociales y espacios públicos, crece el clamor por respuestas oficiales claras y acciones inmediatas que eviten tragedias mayores. La caída de los postes no solo evidencia un problema técnico, sino que simboliza la fragilidad de la infraestructura nacional y la urgente necesidad de un compromiso real y sostenible con el mantenimiento y la renovación de las vías que sostienen la vida urbana, especialmente en un país donde la seguridad vial y la protección ciudadana son demandas apremiantes. En este contexto, la controversia en torno al Puente de la 17 se convierte en un llamado a la reflexión para las autoridades y la sociedad dominicana, que no puede permitirse más excusas ni demoras cuando de preservar vidas y garantizar servicios básicos se trata. Cinco años después, la pregunta persiste: ¿hasta cuándo seguirá el abandono?

El Puente de la 17: Una estructura al límite que clama por acción inmediata

Un deterioro que salta a la vista. Basta caminar bajo sus vigas para ver las grietas, el óxido devorando el metal, los parches mal colocados y las filtraciones de agua que han ido carcomiendo su estructura. Peor aún: familias enteras viven en precarios refugios bajo sus pilares, expuestas a un peligro latente. Por Julio Guzmán Acosta  El Puente Francisco del Rosario Sánchez, conocido popularmente como \»el Puente de la 17\» lleva más de 50 años uniendo a Santo Domingo Este con el corazón de la capital. Su nombre oficial rinde homenaje al patricio, pero en el habla cotidiana prevalece su identidad geográfica: la avenida, antigua 17, y hoy Padre Castellanos, que une el Distrito Nacional con Los Mina, la vía que lo alimenta de tráfico día y noche. Por esta estructura de acero y concreto pasan más de 60 mil vehículos diarios: carros públicos, guaguas, ambulancias, camiones de carga y miles de peatones que lo cruzan para trabajar, estudiar o resolver sus necesidades. Sin embargo, hoy, el puente se sostiene más por costumbre que por solidez. Un deterioro que salta a la vista que han ido carcomiendo su estructura. Peor aún: familias enteras viven en precarios refugios bajo sus pilares, expuestas a un peligro latente. Construido en 1974,  el puente nunca recibió el mantenimiento estructural profundo que exige la ingeniería civil cada 5 o 10 años. Solo \»remiendos\» temporales han pretendido alargar su vida útil, pese a que, con los cuidados adecuados, podría haber durado 75 u 80 años. Las alarmas se encienden: ¿Qué hacer? Ante las denuncias ciudadanas, el Defensor del Pueblo inició una investigación de oficio. Una comisión liderada por el Dr. Darío Nin documentó las fallas y se reunió con el Ministerio de Obras Públicas (MOPC), responsable de su mantenimiento. Pronto se emitirá un informe con recomendaciones, pero el tiempo apremia. Por su parte, el alcalde de Santo Domingo Este, Dío Astacio,  realizó una evaluación técnica este viernes,  acompañado de expertos del CODIA, constructores locales y autoridades municipales. Prometió transparencia: \»Tendrán una opinión objetiva y responsable\», aseguró. Cinco acciones urgentes para evitar una tragedia Expertos consultados por umbral.local/ coinciden en que no hay margen para la improvisación. Estas son las medidas impostergables: 1. Evaluación técnica independiente: Determinar si el puente puede reforzarse o si requiere reemplazo total. 2. Reubicación digna de familias: Nadie debería vivir bajo una estructura en riesgo. 3. Restricción a camiones pesados: Reducir vibraciones que aceleran el deterioro, al menos en horas pico. 4. Transparencia en las acciones: Informar costos, plazos y cómo se manejará el tránsito durante las intervenciones. 5. Creación de una entidad de supervisión: Para auditar no solo este puente, sino túneles, hospitales, escuelas y otras infraestructuras críticas en estado vulnerable. Un problema que trasciende gobiernos El descuido acumulado por décadas es una responsabilidad compartida: administraciones pasadas, actuales, instituciones y una sociedad que, aunque ha alertado, no ha visto respuestas contundentes. No se trata de política, sino de prevenir un desastre. Como bien advierte el Defensor del Pueblo, la Ley 19-01 faculta a las autoridades a actuar de inmediato. Pero más allá de los informes, lo que urge es voluntad política  ¿Y si mañana colapsa? La pregunta no es alarmista, sino realista. Si el puente cede, no habrá excusas que valgan ante las pérdidas humanas y el caos vial. La prevención hoy evitará el luto mañana. El Puente de la 17 puede salvarse, pero el reloj corre en contra. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas definirán si Santo Domingo actúa a tiempo o repite la historia de “nadie hizo nada\». Datos clave – Año de construcción: 1974 (50 años en servicio). – Tráfico diario: +60 mil vehículos. – Autoridades involucradas: MOPC, Defensor del Pueblo, CODIA, Ayuntamiento SDE. – Riesgo principal: Corrosión, grietas y sobrecarga sin mantenimiento adecuado. ▶️ ¿Qué sigue? El informe del Defensor del Pueblo y los resultados de la inspección técnica municipal se esperan en los próximos días. Este medio dará seguimiento.