Los trabajadores se movilizan: ¡La calle arde en el mundo!
Del Palacio Nacional a la plaza Taksim: trabajadores de América Latina, Europa y Asia se movilizaron el 1° de mayo con un mismo grito: salarios dignos, vivienda asequible y freno a la reforma laboral que amenaza sus derechos. Por: Redacción internacional umbral.local/ Santo Domingo. – Mientras en República Dominicana los trabajadores marchaban hacia el Palacio Nacional con la consigna de detener cualquier intento de eliminar la cesantía, en otros puntos del planeta la clase obrera también tomaba las calles con reclamos que resuenan con idéntica urgencia: la inflación devora los salarios, la vivienda se ha convertido en un lujo inalcanzable y la informalidad laboral crece sin control. El Primero de Mayo de 2026 no fue una jornada de celebración. Fue un día de denuncia global. Europa: salarios que no alcanzan y vivienda en emergencia En España, la brecha entre los discursos oficiales y la realidad callejera fue evidente. Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sacaba pecho por el \»récord\» de empleo con más de 22 millones de ocupados, los sindicatos llenaron las calles con un mensaje contundente. \»Se dice que el país va como un tiro, pero la nómina no llega para pagar la hipoteca o el alquiler\», denunció Unai Sordo, secretario general de CC OO, desde las movilizaciones . Las demandas incluyeron un acuerdo salarial con subidas de entre el 4% y el 7% para los próximos tres años, así como medidas urgentes ante lo que calificaron como una \»emergencia social\» en el acceso a la vivienda . En Francia, más de 300.000 personas participaron en 350 actos convocados por los sindicatos bajo el lema \»pan, paz y libertad\», vinculando sus preocupaciones cotidianas con los conflictos geopolíticos que encarecen la energía y los alimentos . La Confederación Europea de Sindicatos advirtió: \»Otra crisis del coste de la vida no es inevitable\», exigiendo medidas para proteger el empleo y los salarios frente a la inflación . Italia también se movilizó. En la ciudad industrial de Marghera, el secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, criticó al Gobierno de Giorgia Meloni: \»Este es un gobierno que habla de salarios justos y después no los aumenta. Es un gobierno que no está reduciendo la precariedad\» . En Alemania, 366.710 personas participaron en 413 actos bajo el lema \»Primero nuestros puestos de trabajo, luego vuestros beneficios\», mientras los sindicatos advertían contra los recortes planeados en pensiones y seguridad social . Turquía: la represión se cierne sobre Taksim El punto más álgido de tensión se vivió en Estambul. Allí, al menos 360 personas fueron detenidas cuando intentaban llegar a la emblemática plaza Taksim, vetada para manifestaciones desde 2013. La policía utilizó gases lacrimógenos y cargas para dispersar a los manifestantes, en una jornada que dejó un saldo de enfrentamientos y denuncias de abusos . Taksim no es un lugar cualquiera: es el símbolo del movimiento obrero turco, el mismo escenario donde en 1977 el llamado \»Primero de Mayo Sangriento\» dejó 34 muertos. La prohibición gubernamental no hizo más que avivar la determinación de los trabajadores . América Latina: informalidad, reformas impopulares y resistencia En Argentina, la protesta tuvo un blanco claro: las reformas laborales del presidente Javier Milei. La Confederación General del Trabajo (CGT) marchó hacia la sede del Gobierno para \»defender el empleo decente\» contra los cambios al código laboral que, según los sindicatos, eliminan protecciones históricas. \»Nuestra paciencia se ha agotado, señor presidente\», advirtió el dirigente Octavio Arguello . En Paraguay, sindicatos y organizaciones sociales marcharon en Asunción exigiendo un aumento del salario mínimo y condiciones laborales dignas. En México, la líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores, María de Jesús Rodríguez Vázquez, pidió que la reducción de la jornada laboral vaya acompañada de una reforma fiscal que beneficie directamente a los trabajadores . En Uruguay, el PIT-CNT aprovechó la jornada para reivindicar el diálogo social y exigir que la edad jubilatoria vuelva a los 60 años, eliminando el lucro en las AFAP . Asia: despidos tecnológicos y reformas que precarizan La India vivió un Primero de Mayo marcado por los despidos masivos en el sector tecnológico y la entrada en vigor de una reforma laboral que facilita el cese de trabajadores y flexibiliza las jornadas . En Filipinas, los trabajadores se enfrentaron a la policía cerca de la Embajada de Estados Unidos mientras protestaban contra el alza de los precios de los combustibles y exigían aumentos salariales. Un sindicato desfiló con una efigie gigante de Donald Trump, Benjamin Netanyahu y el presidente filipino Ferdinand Marcos Jr. como un \»monstruo de tres cabezas\» . Conclusión: un solo diagnóstico, un mismo futuro incierto Desde Santo Domingo hasta Estambul, desde Buenos Aires hasta Manila, el diagnóstico de los trabajadores es idéntico: la economía crece, las empresas acumulan ganancias, pero los salarios se estancan y el costo de vida se dispara. La informalidad acecha, las pensiones peligran y los jóvenes no encuentran su primer empleo. En República Dominicana, los manifestantes advirtieron: \»O hay reformas reales o la calle seguirá hablando\». Este viernes, el mundo demostró que no están solos.
¡A las puertas del Palacio Nacional! Multitud exige fin de la informalidad laboral y una seguridad social digna
Cientos de trabajadores, encabezados por la Unión Clasista y el Movimiento de Mujeres Trabajadoras, marcharon este viernes hacia la sede del Gobierno para reclamar mejores salarios, estabilidad y cambios urgentes a la Ley 87-01. Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo. – “Esta lucha va a llegar al Palacio Nacional”. El grito no fue una metáfora. Este viernes, cientos de trabajadores convirtieron la consigna en una marea humana que partió desde el plaza Mauricio Báez y se plantó frente a la sede del Gobierno, en una jornada de reclamos que sacudió el centro de la capital dominicana en el marco del Día Internacional del Trabajo. Con banderas, pancartas y la fatiga de años de promesas incumplidas, la Unión Clasista de Trabajadores y el Movimiento de Mujeres Trabajadoras, junto a otras organizaciones populares, exigieron mejores salarios, seguridad social efectiva y una modificación profunda a la Ley 87-01 de Seguridad Social. La marcha, iniciada a las 10:00 de la mañana, paralizó el tránsito durante horas y devolvió a la agenda nacional las heridas abiertas del mercado laboral dominicano. Ya frente al Palacio Nacional, el presidente de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Eduardo Hidalgo, soltó cifras que retumbaron entre los presentes: “Más del 56 % de los trabajadores dominicanos están en la informalidad. Sin seguridad social, sin estabilidad, sin derechos”. Hidalgo fue contundente: transformar la actual Ley 87-01 es una urgencia, no una ocurrencia, tal como lo ha planteado la Coalición por una Seguridad Social Digna. Pero el dirigente magisterial fue más lejos. Encendió las alarmas sobre lo que calificó como el verdadero propósito oculto del alto empresariado y de sectores oficialistas: “La eliminación o reducción del auxilio de cesantía es la intención real. Eso no lo podemos permitir bajo ninguna circunstancia”. Además, exigió el pago inmediato de prestaciones adeudadas a miles de servidores públicos desvinculados y una reducción temporal del ITBIS en productos esenciales. Las voces del descontento cotidiano Rosa Mateo llegó desde Hato Nuevo, en Manoguayabo, con la cuenta clara de lo que duele vivir con lo mínimo. “Con un sueldo de 18 mil pesos hay que pagar transporte y alimentación. No alcanza. Todo está carísimo”, dijo a umbral.local/ con la mirada fija en la fachada gubernamental. Pablo Ulloa, por su parte, puso el dedo en otra llaga: el maltrato laboral. “Trabajo en una empresa donde tengo varios jefes. El principal es buena persona, pero los otros maltratan y humillan. Eso desgasta y afecta el desempeño”, confesó mientras levantaba su pancarta. La juventud también gritó presente No fue sólo una marcha de veteranos sindicales. Starlin Quezada, presidente de Juventud Caribe, denunció con crudeza el desempleo juvenil: “Ahora mismo no hay garantías para que los jóvenes profesionales puedan conseguir su primer empleo. El Estado no ofrece suficientes oportunidades a los universitarios para costear sus estudios con trabajos dignos”. Y sentenció: “Es una falla del sistema que limita la participación de nuevos talentos y restringe el acceso a oportunidades laborales”. Después de varias horas de marchar, los manifestantes permanecieron varias horas en las inmediaciones del Palacio Nacional. No hubo diálogo inmediato con las autoridades, pero la advertencia quedó escrita en cada consigna: la lucha sigue. Y esta vez, prometen, no terminará en las afueras del poder.
“La paciencia tiene un límite”: El rugido de la clase trabajadora tiñe de lucha el Primero de Mayo
Más de diez organizaciones convocan a una marcha nacional hacia el Palacio Nacional para exigir salarios dignos, libertad sindical, defensa de la cesantía y una reforma de la seguridad social centrada en derechos, mientras el gobierno mira hacia otro lado Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo, R.D. – El polvo de la plaza Mauricio Báez volverá a levantarse este primero de mayo, pero no por el viento de la indiferencia, sino por las botas y los zapatos gastados de una clase trabajadora que ha dicho basta. A partir de las diez de la mañana, decenas de miles de voces se fundirán en una sola: la de la dignidad herida, pero no vencida. La convocatoria, que reúne a federaciones sindicales, organizaciones populares, gremios profesionales, movimientos juveniles, ambientalistas, campesinos y mujeres trabajadoras, ha sido reiterada este miércoles en la sede de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) con una contundencia inusual. No es un llamado cualquiera. Es una advertencia. Luz Eneida, dirigente del Movimiento de Mujeres Trabajadoras, fue tajante: “La paciencia del pueblo trabajador tiene un límite. La unidad es nuestra única garantía para conquistar lo que en mesas de diálogo nos han negado”. Sus palabras no fueron un exabrupto, sino el termómetro de una sociedad que ve cómo el salario se derrite, la cesantía es amenazada, las reformas de la seguridad social se postergan y las mineras siguen arrasando comunidades con la complicidad del poder. El comité organizador ha dejado claro que esta no será una marcha más. Las demandas llevan la urgencia de una crisis que no da tregua: indexación de salarios al costo de vida, revisión de exenciones fiscales para los sectores privilegiados, reducción temporal del ITBIS en bienes esenciales, defensa intransigente de la cesantía, y una reforma integral de la seguridad social que ponga los derechos por encima de las ganancias de las AFP y las ARS. La lista es larga y no admite medias tintas. También exigen el pago inmediato de prestaciones laborales a los miles de servidores públicos cancelados, la garantía plena de la libertad sindical conforme a los convenios 87 y 98 de la OIT, soberanía alimentaria con respaldo efectivo al productor nacional, acceso universal a salud, educación y vivienda digna, el cumplimiento de los acuerdos firmados por el gobierno con el sector salud, y el cese de la persecución antisindical. Los organizadores han sido explícitos: el recorrido comenzará en la plaza Mauricio Báez, ubicada se la avenida San Martín esquina Leopoldo Navarro, y culminará frente al Palacio Nacional. Allí, en la puerta del poder, los trabajadores levantarán no solo sus pancartas, sino también las reivindicaciones de San Juan contra las explotaciones mineras, las demandas de la región norte y las luchas locales que el país entero mira con impotencia. “Este primero de mayo salimos a las calles”, sentenció Luz Eneida, “porque la paciencia tiene un límite”. Y, detrás de ella, un país entero parece estar diciendo: ya no más promesas.