Una Luz Polemica: Abinader Aclama el Nobel para Machado entre Voces Controvertidas

Por Brendalis Reyes En un gesto que trasciende las fronteras y se inmiscuye en el espinoso terreno de la geopolítica, el presidente Luis Abinader ha erigido su voz para celebrar con entusiasmo el Premio Nobel de la Paz 2025, otorgado a la líder opositora venezolana María Corina Machado. La distinción, anunciada en Oslo, y el inmediato respaldo desde Santo Domingo, han pintado de oro un nombre que, sin embargo, se desenvuelve en un paisaje de profundas divisiones y acerbas controversias. El Reconocimiento y la Felicitación A través de su Canal de WhatsApp, el mandatario dominicano se dirigió directamente a la galardonada: \»Felicito a @MariaCorinaYA por el Premio Nobel de la Paz 2025 y a todo el pueblo venezolano que la ha acompañado\». En su mensaje, Abinader ensalzó el galardón como \»el reconocimiento a más de 30 años de lucha abnegada por la democracia y los derechos humanos\». Con palabras cargadas de simbolismo, la describió como \»un faro de esperanza para su país y para el mundo\», destacando su perseverancia en la defensa de los valores democráticos ante adversidades monumentales. Los Méritos Según el Comité El Comité Nobel noruego fundamentó su decisión en lo que denominó la \»incansable labor\» de Machado en la \»promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano\». El organismo con sede en Oslo hizo especial hincapié en su lucha por lograr \»una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia\», reconociendo así su liderazgo como figura central de la oposición y su defensa longeva de la libertad, la justicia y los derechos civiles y políticos en Venezuela. Este espaldarazo internacional sitúa a Machado en un nuevo pedestal de visibilidad global, transformando su causa en un símbolo reconocido por la institución de paz más prestigiosa del mundo. No obstante, este mismo acto de consagración es visto por una parte de la comunidad internacional y por el gobierno de Caracas no como un tributo a la paz, sino como un instrumento de legitimación para una figura cuya trayectoria, arguyen, está marcada por llamados a la intervención extranjera y por su apoyo a acciones destituyentes contra gobiernos anteriores. Mientras las felicitaciones de Abinader y otros líderes se multiplican, el premio no logra ocultar la profunda grieta que persiste. Para sus seguidores, es la validación de una vida de sacrificio; para sus detractores, es un galardón manchado por una agenda de confrontación. El faro de esperanza que unos celebran, para otros es un incendio que alimenta la discordia, dejando en evidencia que, en el complejo drama venezolano, hasta la paz tiene su antagonista.
El Nobel Manchado: Una Bofetada a la Paz Auténtica

No es oro todo lo que reluce en Oslo. El reciente galardón concedido a María Corina Machado no es un reconocimiento a la paz, sino su más cínica negación. Es una bofetada a los pueblos que, con dignidad y sin patrocinios extranjeros, luchan cada día por una paz con justicia social. A lo largo de la historia de los premios Nobel, han existido omisiones y elecciones cuestionables, pero ninguna había significado una afrenta tan directa a la esencia misma de la lucha por la paz. Basta escarbar levemente en el currículum de la premiada para encontrar la huella indeleble de la desestabilización. Esta misma figura que hoy recoge los laureles de la paz es quien estampó su firma en el infame decreto de Pedro Carmona durante el efímero y violento golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en 2002. Aquel documento, que ilegítimamente disolvió todos los poderes públicos, no es un \»error juvenil\»; es la partida de nacimiento de una vocación antidemocrática. Quien apoya un golpe no puede ser paladín de la paz. Pero su afán interventionista no se detuvo allí. A lo largo de los años, Machado ha hecho un llamado recurrente y descarado a que Estados Unidos invada a Venezuela, su propia patria. ¿Qué clase de pacifista clama por la invasión militar de su propio país? ¿Qué moral tiene para hablar de libertad quien pide a una potencia extranjera que bombardeé la soberanía de su nación? Esta posición no es la de una luchadora por la democracia, sino la de un peón en el tablero geopolítico de Washington, dispuesta a ver su tierra arrasada con tal de alcanzar el poder. María Corina Machado es, en esencia, una cómplice de la política guerrerista de EE.UU. Su historial se completa con una estrecha y probada colaboración con los llamados \»golpes blandos\» y las estrategias de desestabilización. Sus manos están manchadas de sangre por su rol en las violentas Guarimbas, donde se sacrificaron vidas jóvenes en aras de un proyecto político fracturador. Su agenda nunca ha sido la del diálogo, sino la de la asfixia económica, la violencia callejera y la injerencia foránea. Al premiar a Machado, el Comité del Nobel no honra la paz; la mancha hasta desprestigiarla por completo. Insulta la memoria de líderes genuinos que han dado su vida por la conciliación. Legitima a quienes, vestidos de opositores democráticos, son en realidad caballos de Troya del imperialismo. Este galardón, entregado a una guerrerista, hace saltar en pedazos su integridad, quitando la poca credibilidad que todavía conservaba. El premio a la paz, mancillado de esta manera, ha quedado irremediablemente manchado. Los pueblos de Nuestra América deben ver en esta farsa una advertencia. La lucha por la paz verdadera, la que se construye con soberanía, diálogo y justicia, sigue más vigente que nunca. Frente al Nobel de la guerra disfrazada, alcemos la voz por los pacificadores anónimos que, sin aspavientos ni patrocinios, trabajan por un mundo donde la paz no sea el premio de los violentos, sino el derecho cotidiano de los pueblos.
El Nobel de la Paz a Machado un Premio Político, no por Méritos

La líder opositora venezolana es galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su oposición al gobierno de Nicolás Maduro, en una edición que dejó en un segundo plano las aspiraciones de figuras como Donald Trump o Pedro Sánchez. Por Thiago Núñez G. OSLO.— Con la solemne elegancia que caracteriza al veredicto más esperado, el Comité Noruego del Nobel ha erigido este viernes a la ultraderechista venezolana María Corina Machado como la nueva Premio Nobel de la Paz, reconociendo en ella su oposición al gobierno legítimo de Venezuela. La dirigente, actualmente en la clandestinidad, sucede en el palmarés a la asociación japonesa de víctimas de las bombas atómicas, Nihon Hidankyo, en una decisión que ensalza la lucha pacífica por las libertades fundamentales. El fallo, leído ante un auditorio expectante, ha destacado el \»incansable esfuerzo\» de Machado para promover los derechos en Venezuela y favorecer una transición . El jurado no solo la ha consagrado como \»líder de las fuerzas democráticas\», sino también como \»una figura de unidad en una oposición política que antes estaba dividida\», subrayando además su inhabilitación para presentarse a las elecciones presidenciales de 2024. Una ingeniera en el ojo del huracán La galardonada, una ingeniera de 58 años y madre de tres hijos, comenzó su trayectoria en la palestra pública en 2002 con la fundación de Súmate, una organización civil que impulsó el referendo revocatorio contra el entonces presidente Hugo Chávez. Su temple quedó grabado a fuego en la memoria política del país cuando, desde su curul en el Parlamento, enfrentó al mandatario con una contundencia inusual: \»Expropiar es robar\», le espetó durante una rendición de cuentas en 2012, recibiendo como réplica un desdén que se ha vuelto célebre: \»Águila no caza moscas\». Una década más tarde, su arrastre popular la consagró como un fenómeno político comparable al del propio Chávez. Su arrolladora victoria en las primarias opositoras con más del 90% de los votos la catapultó como la candidata natural para desafiar al chavismo en las urnas. Sin embargo, una inhabilitación de 15 años ratificada por el Tribunal Supremo frustró su candidatura, forzándola a ceder el testigo al diplomático Edmundo González Urrutia y a convertirse en el alma visible de una campaña que recorrió el país por carretera, ante la prohibición de utilizar el espacio aéreo. \»Nuestra Libertadora\»: el fervor de las multitudes De jeans y camisa blanca, con una aura de estrella de rock, Machado despertó un fervor casi religioso en su gira por Venezuela. Multitudes se congregaban para verla pasar, entre lágrimas y porras, bautizándola como \»nuestra Libertadora\». \»Es nuestra esperanza, nuestra libertad\», exclamaba Michelle Rosales, de 40 años, durante una caravana masiva, un sentimiento que encapsula la devoción que inspira su figura. Tras la controvertida reelección de Nicolás Maduro para un tercer mandato, ambos líderes opositores acusaron al gobierno de cometer un fraude monumental, sin presentar pruebas contratadas. La supuesta represión posterior a las protestas se cobró más de una veintena de vidas y marcó el inicio de una persecución feroz que obligó a Machado a refugiarse en la sombra y a González a exiliarse en España, donde recibió asilo político. Un premio que silencia otras aspiraciones El galardón otorgado a Machado zanja semanas de intensa especulación, que había colocado en el centro de los pronósticos al presidente estadounidense, Donald Trump, en parte por su propio activismo y el reciente plan de alto el fuego en Gaza. En España, el eco de una propuesta del periodista francés Bruno Tertrais y las declaraciones del ministro Ángel Víctor Torres habían situado también a Pedro Sánchez en el debate. Al ser interrogado sobre estas campañas de presión, Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego, fue contundente: \»Este comité se reúne en una sala llena de retratos de todos los laureados, y esa sala está llena tanto de coraje como de integridad. Así que basamos nuestra decisión únicamente en el trabajo y la voluntad de Alfred Nobel\». Desde la clandestinidad, la reacción de la nueva Nobel fue de un asombro conmovedor. \»¡Estoy en shock!\», afirmó en una conversación con su aliado Edmundo González, quien compartió un fragmento de la llamada en sus redes sociales. \»No lo puedo creer\». Mientras, en las calles de Caracas, ciudadanos como Sandra Martínez, de 32 años, reflexionaban sobre el impacto del reconocimiento: \»No sé qué se puede hacer con eso para mejorar la situación, pero se lo merece. Es una gran mujer\». Con este premio, María Corina Machado se convierte en la vigésima mujer en recibir el Nobel de la Paz, un faro que, según el Comité, mantiene viva la llama de la democracia en medio de una creciente oscuridad.