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Peronismo en vilo: ¿unidad o fragmentación ante el vacío de Cristina Fernández?

La condena judicial a la líder histórica abre una encrucijada decisiva para el futuro del justicialismo en la provincia más clave del país Por Alejandro Fernández G. El peronismo argentino enfrenta una de sus coyunturas más críticas en décadas. La condena a seis años de prisión y la proscripción política de Cristina Fernández de Kirchner, actual presidenta del Partido Justicialista, ha dejado un vacío de liderazgo que obliga a la fuerza a replantear su estrategia de cara a las próximas elecciones provinciales y nacionales. La expresidenta, símbolo indiscutido del movimiento y principal capital político en la tercera Sección Electoral de la Provincia de Buenos Aires —el distrito más poblado del país con cinco millones de electores—, ve truncada su candidatura por decisión de la Corte Suprema. El fallo judicial, que avala una sentencia de tribunal inferior, no solo marca un quiebre en el mapa político sino que también pone en jaque la cohesión interna del peronismo, tradicionalmente fragmentado pero históricamente capaz de recomponerse. Cristina, desde su despedida de la militancia, advirtió con firmeza: “Podrán meterme presa, pero no callarme”, una declaración que resuena como un desafío que trasciende lo personal y convoca a la resistencia política. Con Cristina fuera de la cancha electoral, el liderazgo recae ahora en Axel Kicillof, gobernador bonaerense y referente máximo del justicialismo en la provincia. Su Movimiento Derecho al Futuro articula apoyos entre intendentes clave como Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada) y Fabián Cagliardi (Berisso), y suma a figuras de peso como Fernando Espinoza y Mariano Cascallares. En paralelo, La Cámpora, cuyo jefe es Máximo Kirchner, hijo de Cristina, mantiene su influencia en municipios estratégicos con intendentas como Mayra Mendoza (Quilmes) y Marisa Fassi (Cañuelas). El desafío ahora es lograr una síntesis entre estas fuerzas y definir quién ocupará el lugar vacante en la lista de la tercera Sección Electoral, cuya decisión debe ser anunciada antes del 19 de julio, fecha límite para las postulaciones. La negociación promete ser ardua, dado el peso político de los actores involucrados y la necesidad de presentar un frente unido que evite ceder terreno al adversario. La batalla se extiende también a la Legislatura provincial, donde se renovarán 18 bancas en la Cámara de Diputados. Unión por la Patria defiende ocho escaños que hoy se reparten entre La Cámpora, el Frente Renovador de Sergio Massa y referentes afines a Kicillof. En este escenario, emerge con fuerza la amenaza de La Libertad Avanza, el movimiento del presidente Javier Milei, que ha logrado desplazar al PRO en la Ciudad de Buenos Aires y ahora aspira a consolidar una alianza con el macrismo para irrumpir con fuerza en la Provincia de Buenos Aires. Milei, en gira por Israel, no ocultó sus ambiciones: “Ahora va a conquistar la orilla de la Provincia de Buenos Aires”, advirtió, mientras en las calles la protesta popular por la condena a Cristina mantiene al país en alta tensión. En definitiva, el peronismo se encuentra en una encrucijada: unirse para seguir siendo protagonista o fragmentarse y resignar un espacio vital ante un adversario renovado y ambicioso. La historia del movimiento indica que siempre ha sabido reinventarse, pero esta vez, el desafío parece mayúsculo. El reloj electoral avanza y la definición será, sin duda, una de las decisiones políticas más trascendentes del presente argentino.

Cristina Kirchner llama a un peronismo eficiente

Cristina Kirchner, durante su discurso en el 215° aniversario de la Revolución de Mayo, el domingo en Buenos Aires. CRISTINA SILLE (REUTERS) Por Thiago Zorrilla Acosta Buenos Aires, Argentina – La expresidenta Cristina Kirchner lanzó un llamado al peronismo para abandonar la idea del “Estado presente” y apostar por un “Estado eficiente”, en un discurso pronunciado con motivo del 25 de mayo, día patrio en Argentina. La dirigente instó a su partido a repensar su modelo económico tras la derrota sufrida en las elecciones de 2023 frente a la ultraderecha de Javier Milei. Kirchner reconoció la crisis interna que atraviesa el peronismo, reflejada en la pérdida de las seis últimas elecciones regionales y en las disputas entre sus principales referentes, como ella misma y el gobernador Axel Kicillof. Sin embargo, aseguró que el partido debe adaptarse para reconquistar a una sociedad que ha dado la espalda al modelo tradicional. La exmandataria criticó las políticas de Milei y alertó sobre un posible “décimo default” en Argentina, mientras señaló que la “batalla cultural” impulsada por la ultraderecha busca distraer a la población de la crisis económica que se avecina. Con un gesto de autocrítica inédita, Kirchner se preguntó por qué el peronismo perdió apoyo incluso en barrios populares y admitió que “seguir hablando del Estado presente significa no estar acorde con lo que está pasando hoy en la sociedad”. Propuso entonces pensar en una “nueva estatalidad” basada en la eficiencia. Además, cuestionó el modelo de industrialización por sustitución de importaciones, señalando que la protección tradicional al empresariado nacional no siempre se tradujo en innovación o mayor productividad. El llamado de Kirchner apunta a una renovación del peronismo, que busca redefinir su identidad y superar la crisis política y electoral que enfrenta en la actualidad.