Cruce de Acusaciones en Plena Guerra: España Desmiente a la Casa Blanca y se Niega a Cooperar en el Ataque a Irán
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albores, rechaza \»tajantemente\» haber aceptado apoyo militar mientras la OTAN intercepta un misil iraní sobre Turquía. La ofensiva de EE.UU. e Israel supera el millar de muertos y desata una crisis diplomática con amenazas comerciales de Trump a Madrid. Por ALEJANDRO F. GUZMÁN MADRID / WASHINGTON / TEHERÁN — La guerra abierta entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha entrado en una nueva fase de tensión diplomática este miércoles, después de que la Casa Blanca asegurara que España había aceptado cooperar militarmente en la ofensiva, una afirmación que el gobierno de Pedro Sánchez ha desmentido de forma categórica. El incidente eleva el pulso entre Washington y uno de sus aliados en la OTAN en un momento crítico, mientras los misiles siguen cayendo en Oriente Medio y el balance de víctimas mortales en Irán supera ya el millar . La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sorprendió a primera hora al anunciar en rueda de prensa que, tras las amenazas del presidente Donald Trump, España había rectificado su postura inicial. \»Con respecto a España, creo que ayer escucharon el mensaje del presidente alto y claro. Según tengo entendido, en las últimas horas han aceptado cooperar con el ejército estadounidense\», declaró Leavitt, sugiriendo que los mandos militares de ambos países estaban ya coordinándose .. Sin embargo, la respuesta del ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, fue inmediata y de una dureza inusual para un socio transatlántico. En una entrevista con la Cadena SER, Albares desmontó punto por punto la versión oficial estadounidense. \»Lo desmiento tajantemente\», afirmó. \»La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma. No tengo la menor idea de a qué se puede referir\» . La discrepancia pública expone una brecha significativa en el seno de la Alianza. Horas antes, el propio presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, había comparecido para fijar la posición de su ejecutivo con una contundencia que ya anticipaba el choque. Sánchez resumió el sentir de su gobierno \»en cuatro palabras: No a la guerra\», advirtiendo contra lo que describió como un camino de violencia que solo genera más inseguridad, similar al error de la guerra de Irak . La negativa a usar las bases y la respuesta de Trump En el centro de la discordia se encuentra la negativa de Madrid a permitir que Estados Unidos utilice las bases navales y aéreas de Rota y Morón, de soberanía española pero de uso compartido, para llevar a cabo los bombardeos contra Irán. El ministro Albares fue tajante al recordar el marco bilateral: \»Cualquier operación tiene que estar siempre en el marco de la carta de la ONU. Fuera de él no va a haber uso de las bases de soberanía española\» . Esta postura ya había provocado la ira de Donald Trump, quien el martes amenazó con \»cortar todo comercio con España\» y desafió la soberanía española al declarar que \»podríamos usar su base si queremos\», en un tono que desde Madrid fue interpretado como una grave intromisión . Preguntado por estas palabras, Albares evitó la confrontación directa pero subrayó la independencia del país: \»España es un país soberano, independiente, que toma sus decisiones de manera soberana sobre su propio territorio\» . La amenaza comercial de Trump, aunque de concreción jurídica dudosa al afectar potencialmente a las reglas de la Unión Europea, ha generado inquietud en los sectores empresariales españoles. No obstante, el gobierno español confía en el paraguas comunitario. La Comisión Europea ya ha salido en defensa de Madrid, advirtiendo de que cualquier coerción contra un estado miembro es una coerción contra todo el bloque . La guerra sobre el terreno: la OTAN, en primera línea Mientras la tormenta diplomática sacudía las cancillerías occidentales, la situación militar en Oriente Medio no cesaba. Por primera vez desde el inicio del conflicto el pasado sábado, la OTAN se vio directamente involucrada en la defensa de un estado miembro. Turquía informó que sus sistemas de defensa, integrados en la Alianza, interceptaron un misil balístico lanzado desde Irán que se dirigía hacia su espacio aéreo después de sobrevolar Irak y Siria . El proyectil fue derribado sin causar daños, cayendo sus fragmentos en la provincia de Hatay. La OTAN condenó el lanzamiento y, según una portavoz, se mantiene \»firmemente junto a todos los Aliados\». Fuentes turcas sugirieron que el misil podría haber tenido como objetivo una base británica en Chipre, pero su desviación desencadenó la respuesta de la Alianza, activando las alarmas sobre una posible escalada que podría invocar el Artículo 5 de defensa colectiva . El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, restó importancia a esta posibilidad, indicando que \»no hay indicios de que eso vaya a activar algo como el Artículo 5\» . En un frente paralelo, la marina estadounidense hundió una fragata iraní frente a las costas de Sri Lanka, en un golpe significativo a la capacidad naval de Teherán, mientras los bombardeos israelíes y estadounidenses continuaban azotando Teherán, Qom y otras ciudades. La respuesta iraní no se ha hecho esperar, con lanzamientos de misiles contra bases estadounidenses en Qatar —donde impactó la base de Al Udeid—, Kuwait y Emiratos Árabes, así como contra objetivos en Israel y Líbano . La Casa Blanca justifica la ofensiva como una respuesta a una amenaza inminente de un programa nuclear militar iraní, una versión que ha sido recibida con escepticismo por varios analistas internacionales y que organismos como la ONU no han podido verificar . Mientras tanto, la comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo el conflicto se expande, los precios del petróleo se disparan y la cifra de víctimas civiles no deja de crecer. España, por su parte, ha activado un operativo de evacuación que ya ha logrado sacar de la zona de conflicto a casi doscientos ciudadanos .
Trump teje la paz entre Putin y Zelenski

El presidente estadounidense mediará una cumbre bilateral y anuncia la liberación de más de 1,000 prisioneros ucranianos, mientras Europa garantiza seguridad a Kiev. Por Brendalis Reyes Washington.— En un giro diplomático que podría redefinir el conflicto en Europa del Este, el presidente Donald Trump anunció este martes haber iniciado los preparativos para una cumbre bilateral entre los mandatarios de Rusia y Ucrania, Vladímir Putin y Volodímir Zelenski, seguida de una reunión trilateral que incluiría al propio Trump. El anuncio, hecho a través de Truth Social, llegó horas después de que el magnate reuniera en la Casa Blanca a Zelenski y a los líderes de las principales potencias europeas y de la OTAN para trazar una hoja de ruta hacia la paz. La arquitectura de una negociación histórica En un ambiente descrito como \»muy positivo\» por los asistentes, la reunión multilateral incluyó al secretario general de la OTAN, Mark Rutte; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; los presidentes de Francia y Finlandia, Emmanuel Macron y Alexander Stubb; los primeros ministros del Reino Unido e Italia, Keir Starmer y Giorgia Meloni, y el canciller alemán, Friedrich Merz. Todos abordaron, en coordinación con Estados Unidos, el mecanismo de garantías de seguridad para Ucrania, un pilar clave para cualquier acuerdo duradero. El delicado tema territorial Pese al optimismo, el fantasma de la cesión territorial planeó sobre las conversaciones. Trump insistió en la necesidad de debatir el \»intercambio de territorios\», una propuesta lanzada por Putin durante su encuentro en Alaska la semana pasada que implicaría la soberanía rusa sobre regiones como Donetsk y Lugansk. Kiev ya ha tachado esta posibilidad de \»inconstitucional\» e \»intolerable\», aunque ninguno de los líderes presentes se pronunció abiertamente sobre el tema. La Constitución ucraniana prohíbe expresamente la enajenación de soberanía. Un gesto humanitario: la liberación de prisioneros En un movimiento interpretado como un gesto de buena fe, Trump reveló que Putin estaría dispuesto a liberar \»casi de inmediato\» a más de 1,000 prisioneros de guerra ucranianos, uno de los puntos de fricción humanitaria más dolorosos del conflicto. Este intercambio, una de las pocas vías diplomáticas que han perdurado, podría allanar el camino para negociaciones más sustanciales. El respaldo de la OTAN El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificó como un \»gran paso\» el compromiso de Washington de participar en las garantías de seguridad para Ucrania, un logro que, en sus palabras, \»marca la diferencia\». Este respaldo institucional sugiere que, pese a las tensiones, Occidente busca un frente unido para presionar por una solución. Conclusión: ¿Paz o pragmatismo? La audaz jugada de Trump, que combina la presión multilateral con un canal directo con Putin, podría ser el primer paso hacia el cese de hostilidades. Sin embargo, la paz tendrá un precio, y todo indica que se negociará sobre el mapa. La comunidad internacional observa con esperanza y escepticismo: si esta iniciativa fragua, podría ser el fin de una guerra que ha devastado Ucrania y desestabilizado el mundo. Si fracasa, solo será un capítulo más en una crisis que ya cumple tres años.
La OTAN y la sumisión europea ante Trump: un peligro para el futuro social

La reciente cumbre de la OTAN en La Haya ha revelado, una vez más, la profunda crisis de soberanía y dirección política que atraviesa la Unión Europea. En lugar de erigirse como un actor autónomo que defienda los intereses y derechos de sus ciudadanos, la UE ha sucumbido a las presiones y caprichos de Estados Unidos y su imprevisible presidente, Donald Trump. Este lamentable episodio es mucho más que un choque diplomático; es un síntoma alarmante de la subordinación europea a una agenda militarista que poco tiene que ver con las necesidades reales de sus pueblos. En un momento en que las conquistas sociales de décadas están en riesgo —con jóvenes enfrentando empleos precarios, salarios estancados y una crisis habitacional sin precedentes—, la respuesta de los líderes europeos ha sido incrementar el gasto militar, cediendo a la exigencia de Trump de elevarlo hasta un 5% del PIB. Este incremento, lejos de fortalecer la seguridad colectiva, beneficia principalmente a los fabricantes de armas, en su mayoría estadounidenses, enriqueciendo intereses ajenos a la justicia social y al bienestar de la ciudadanía europea. Esta decisión no solo es una inversión errónea, sino una traición a los valores fundamentales que deberían guiar las políticas europeas. En vez de priorizar la educación, la salud, la vivienda y la inclusión social, se apuesta por un gasto que alimenta la carrera armamentista, profundiza las desigualdades y perpetúa un modelo económico extractivo y violento. Peor aún, la amenaza explícita de Trump a España, advirtiendo que “pagará el doble” si no cumple con sus exigencias militares, expone la fragilidad de una Unión Europea que, lejos de actuar unida y con dignidad, parece dispuesta a aceptar cualquier imposición para evitar conflictos comerciales o diplomáticos. Esta dinámica desigual y humillante pone en jaque la soberanía nacional y la legitimidad democrática de los gobiernos europeos. Frente a este escenario, corresponde a los pueblos europeos alzar la voz y desoír las imposiciones de unas élites políticas y económicas que los subordinan a intereses externos y cortoplacistas. Es hora de exigir un rumbo distinto: uno que ponga en el centro la justicia social, la defensa de los derechos y la construcción de un futuro sostenible y pacífico. La cumbre de La Haya no solo ha sido una exhibición de poder y servilismo, sino un llamado urgente a repensar la alianza transatlántica y a reconstruir una Europa que no se doblegue ante presiones externas, sino que defienda su autonomía y el bienestar de sus ciudadanos. Solo así podrá garantizar un futuro digno para las nuevas generaciones y preservar las conquistas sociales que hoy están en peligro.
Trump amenaza a España con “hacerla pagar el doble” por no aumentar gasto militar

En la cumbre de la OTAN en La Haya, el presidente estadounidense exige un compromiso del 5% del PIB y promete negociar personalmente un duro acuerdo comercial contra España Por Julio Guzmán Acosta En el marco de la reciente cumbre de la OTAN celebrada en La Haya, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una contundente advertencia a España por su negativa a incrementar su gasto en defensa al 5% del Producto Interno Bruto (PIB), tal como exigió la alianza atlántica. Trump aseguró que negociará directamente un acuerdo comercial para “hacer que España pague el doble” por no cumplir con esta meta, en un tono bronco y desafiante que marcó uno de los momentos más tensos del encuentro. La cumbre, organizada bajo la influencia y diseño del mandatario estadounidense, concluyó con la aprobación unánime de una declaración final que obliga a los 32 países miembros a elevar sus presupuestos de defensa hasta ese umbral para el año 2035. Esta medida representa un aumento drástico en comparación con el 2% que muchos países, incluyendo España, consideran suficiente para cumplir con sus compromisos dentro de la OTAN. España, sin embargo, mantiene su posición firme y ha reiterado que un 2.1% es suficiente, postura defendida públicamente por el presidente Pedro Sánchez y que contrasta con la exigencia estadounidense. Trump no dudó en expresar su descontento: “Es terrible lo que ha hecho España. Es el único país que no va a pagar toda la aportación, se quieren quedar en un 2%. Es terrible”, afirmó durante la rueda de prensa final, escoltado por los influyentes secretario de Estado, Marco Rubio, y secretario de Defensa, Pete Hegseth. El presidente estadounidense no solo criticó a España, sino que también amenazó con medidas económicas para compensar ese supuesto “viaje gratis” en materia de seguridad: “Vamos a negociar un acuerdo comercial con España, y vamos a hacer que paguen el doble”, sentenció, dejando claro que asumirá personalmente esas negociaciones, una iniciativa que podría implicar medidas arancelarias o restricciones sobre bienes europeos y que tensiona aún más las relaciones entre Washington y Madrid. Este episodio se suma a la imagen de un Trump decidido a mostrar resultados concretos de la cumbre para justificar su política de presión sobre los aliados, marcando un cambio radical en la dinámica interna de la OTAN, donde Estados Unidos reclama un mayor peso y compromiso en defensa. Pero las controversias no se limitaron al campo económico-militar. Trump también defendió con vehemencia la operación militar estadounidense contra instalaciones nucleares iraníes, que según él, “ha aniquilado totalmente” el programa nuclear de Irán. Sin embargo, su evaluación ha sido cuestionada por informes preliminares de inteligencia que sugieren un impacto menor al anunciado. A pesar de ello, Trump descalificó a los críticos como “auténtica escoria” y anunció que retomará las negociaciones nucleares con Irán la próxima semana, aunque con escasa certeza sobre un acuerdo definitivo. El viaje del presidente a Países Bajos estuvo marcado por un trato excepcional. Trump fue recibido en el palacio real, donde compartió desayuno con los reyes Guillermo Alejandro y Máxima, y disfrutó de cenas y una hospitalidad poco habitual para un mandatario extranjero. Esta atmósfera de mimo y respeto fue potenciada por el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, quien no escatimó elogios hacia Trump, llegando a llamarlo “papi” en público, una muestra inusual de adulaciones que reflejan la estrategia para mantener la cohesión de la alianza bajo la fuerte influencia estadounidense. En una rueda de prensa, mientras Trump comparaba el conflicto entre Israel e Irán con “dos niños en el patio de la escuela que pelean y luego se detienen”, Rutte interrumpió para decir: “Y entonces papi a veces tiene que usar un lenguaje fuerte para hacerlos parar”, provocando risas y una evidente complicidad. Trump se mostró complacido con estas expresiones, afirmando que “le gusta” y que “le caigo bien”. La cumbre de La Haya, por tanto, será recordada no solo por su giro hacia un gasto militar más elevado y una mayor exigencia de compromiso a los aliados, sino también por la teatralidad política de su protagonista norteamericano, que combina amenazas económicas, defensa inquebrantable de sus políticas militares y una relación de sumo respeto con los anfitriones europeos, en una estrategia destinada a consolidar su liderazgo dentro de la OTAN y proyectar fuerza ante sus adversarios globales. El pulso con España y la firmeza en la postura frente a Irán marcan el tono de un Trump que no parece dispuesto a ceder terreno en sus demandas, y que encara la alianza transatlántica con una mezcla de exigencia, diplomacia agresiva y teatralidad política, dejando claro que, para él, mantener la seguridad global pasa por que sus socios europeos “paguen lo que deben”.
OTAN aprueba gasto militar récord

La alianza acuerda elevar inversión en defensa al 5% del PIB para 2035, en respuesta a desafíos globales y presión estadounidense Por Arturo F. Guzmán En una cumbre marcada por la firme influencia del presidente Donald Trump, los 32 países miembros de la OTAN acordaron este miércoles en La Haya un incremento sustancial en sus presupuestos de defensa, estableciendo un ambicioso objetivo del 5% del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2035. Este nuevo compromiso supera con creces la meta previa del 2%, alcanzada apenas por 22 naciones en 2023, y representa un impulso decidido para fortalecer las capacidades militares europeas y canadienses, multiplicar la producción y adquisición de armamento, y reforzar la seguridad colectiva frente a amenazas persistentes. La declaración final de la reunión enfatiza la amenaza a largo plazo planteada por Rusia y el compromiso con el apoyo a Ucrania, aunque omite referencias a otros desafíos globales como China, Irán o Corea del Norte, y prescinde de compromisos sobre cambio climático o igualdad de género, marcando un giro hacia prioridades estrictamente militares. El acuerdo contempla dos componentes: un gasto mínimo del 3.5% del PIB destinado a partidas militares tradicionales —salarios, pensiones, operaciones y equipamiento— y un adicional del 1.5% para inversiones en infraestructuras, innovación y protección de fronteras con usos civiles y militares. Cada país deberá informar anualmente sobre su progreso hacia estas metas. La cumbre también evidenció tensiones internas, especialmente con España, cuyo gobierno rechazó comprometerse a alcanzar el 5%, argumentando que “una alianza se basa en qué capacidades aporta cada Estado”, según declaró el presidente Pedro Sánchez. Por su parte, Trump criticó duramente a España por no aumentar suficientemente su gasto, advirtiendo repercusiones comerciales. En un ambiente cuidadosamente diseñado para evitar confrontaciones, el primer ministro neerlandés Mark Rutte elogió efusivamente a Trump, calificándolo literalmente como “papito” por su liderazgo decisivo en la presión sobre los aliados y sus acciones recientes contra Irán. En paralelo, Trump anunció que Estados Unidos iniciará conversaciones con Irán la próxima semana, tras recientes bombardeos a instalaciones nucleares iraníes, mientras destacó una tregua “muy bien” entre Israel e Irán, señalando el agotamiento mutuo tras años de conflicto. Esta cumbre, más breve y comedida que en ocasiones anteriores, refleja la nueva dinámica de la OTAN bajo la fuerte influencia estadounidense, que busca elevar la inversión militar y recalibrar las prioridades de la alianza frente a un escenario geopolítico cada vez más complejo.
El plan del gobierno español hipoteca el futuro presupuestario hasta 2030

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte — A. Pérez Meca / Europa Press Por Julio Guzmán Acosta El Gobierno español ha presentado el ambicioso Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, que, bajo el compromiso de alcanzar el 2% del PIB en gasto militar para 2025, compromete las finanzas públicas del país al menos hasta 2030. Aunque oficialmente solo 1.962 millones de euros serán destinados este año a armamento “de defensa y disuasión”, el Ejecutivo camufla más de 7.000 millones adicionales como gastos en ciberseguridad, equipamiento y gestión de emergencias, sumando un desembolso total que superará los 10.471 millones de euros anuales en defensa. El plan, elaborado para fortalecer a la OTAN en línea con las palabras de su secretario general Mark Rutte —“más fuerte, más justa y más letal”— implica un significativo endeudamiento y presión presupuestaria en los próximos años. Además, supone un cambio sustancial en la asignación de recursos, con un marcado aumento en partidas que el Gobierno etiqueta con epígrafes civiles, aunque en realidad financian programas militares. Por ejemplo, 3.712 millones se destinarán a “condiciones laborales, preparación y equipamiento de las Fuerzas Armadas”, que incluyen programas especiales de modernización (PEM) para sustituir aeronaves y helicópteros, inversiones en inteligencia artificial, guerra electrónica y más. Dentro de este rubro figuran 664 millones para préstamos o capital en empresas del sector defensa, y 200 millones a través del CDTI para fondos de capital riesgo especializados en esta área. El incremento en retribuciones y efectivos representa solo 679 millones, incluyendo 32 millones para el Instituto Social de las Fuerzas Armadas, que cubre servicios de aseguradoras privadas de salud. En cuanto a innovación tecnológica, 3.262 millones irán a “nuevas tecnologías de telecomunicación y ciberseguridad”, abarcando sistemas de encriptación, radares, satélites, drones, inteligencia artificial y robótica. Aunque algunas partidas son civiles (como 72 millones para biotecnología y 43 millones para investigación universitaria), la mayoría beneficia directamente al Ministerio de Defensa y organismos como el CNI, que recibirá 500 millones. El plan también reserva 1.751 millones para “apoyo a la gestión de emergencias y desastres naturales”. Aunque parte de esta inversión se destina a equipos como hidroaviones para incendios y vehículos especializados, destaca una partida de 232 millones para gastos operativos en emergencias como la DANA, que incluye equipamiento defensivo y apoyo logístico para Ucrania, lo que implica colaboración directa en un conflicto bélico. Los nuevos programas especiales de modernización suman 31 y se añaden a más de 50 ya en marcha, con un coste previsto de 15.000 millones, que se suman a los 43.000 millones de los programas vigentes. Este año se invertirán 3.807 millones en estos nuevos PEM, con el plan extendiéndose al menos cinco años. Las proyecciones más conservadoras estiman que, hasta 2030, la inversión militar adicional alcanzará los 52.355 millones de euros, sin descartar incrementos mayores si la OTAN eleva el gasto a un 3% o incluso 5% del PIB. Esto amenaza con desestabilizar el presupuesto estatal, especialmente si se considera la recomendación de la directora del FMI, Kristalina Gueorguieva, de financiar esta expansión mediante recortes en el Estado del Bienestar o subidas fiscales. Para justificar el gasto sin aumentar impuestos ni reducir servicios sociales, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, recurre a la utilización de “remanentes” o “partidas dadas de baja” de ejercicios anteriores, aunque en realidad se trata de presupuestos no ejecutados que se reasignan a defensa en 2025. También se incluyen fondos del Fondo de Contingencia, del Fondo de Liquidez Autonómica —que implica endeudamiento de las comunidades— y del Fondo de Recuperación y Resiliencia de la UE, comprometidos para ciberseguridad. El presupuesto de defensa para 2025, originalmente de 12.825 millones, ha aumentado ya un 25% con transferencias internas de partidas por más de 3.100 millones. En 2024, las modificaciones presupuestarias superaron los 90.000 millones, evidenciando la flexibilidad y opacidad en el manejo del gasto público. Tras años de contabilidad creativa para cumplir con la OTAN, el Gobierno vuelve ahora a maquillar la inversión militar bajo epígrafes civiles, vendiendo la modernización de la industria bélica como motor tecnológico y generador de empleo. Sin embargo, la mayor parte del gasto beneficiará a empresas armamentísticas, principalmente estadounidenses, y en España destaca el papel de Indra como principal receptora de estos fondos. En definitiva, el plan de defensa aprobado no solo aumenta sustancialmente el gasto militar, sino que compromete la estabilidad presupuestaria española durante la próxima década, a costa de posibles recortes sociales, mayores impuestos o creciente endeudamiento. Julio Guzmán Acosta España, abril 2025
Ucrania no es el problema de los EEUU, el problema es China

Por Freddy González \»Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes\» John Quincy Adam. Sexto presidente EE. UU. (1825-1829) En una jugada del ajedrez político mundial, el presidente Donald Trump, está dispuesto a sacrificar un peón con el fin de lograr ganar o empatar una partida. Para la nueva administración republicana, ni Ucrania con Zelenski incluso, ni la OTAN, ni la Unión Europea, su aliada y competidora a la vez, significan nada, por eso le importa un comino el destino final del conflicto ucraniano. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) organización creada en 1949, bajo los auspicios del gobierno estadounidense de Harry S. Truman en los inicios de la llamada Guerra Fría, ya no le sirve para nada. Según la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Melanie Joly, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se niega a reconocer a Rusia como una amenaza para Europa, agregando que para Rubio, la verdadera amenaza a la paz en Europa es la misma OTAN”. En igual posición está la del senador republicano por Utah Mike Lee, secundada por el todopoderoso Elon Musk, que pide a Estados Unidos que abandone la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Sacrificar a sus antiguos aliados no es nada nuevo para el imperio, ese ha sido un ritual en su conducta desde sus inicios, porque no tienen ni amigos ni enemigos permanente, sino intereses y los amigos de hoy pueden ser los enemigos de mañana y viceversa, siendo los casos más recientes lo del líder de los rebeldes Sirios Abu Mohammed al-Jolani, por el cual ofrecieron Díez millones de dólares por su captura vivo o muerto, ahora convertido en su principal aliado y del propio Volodímir Zelenski, hasta ayer rey del circo y hoy un simple payaso, pasando de héroe a villano. Siguiendo ese patrón de conducta de satanizar a sus antiguos aliados, el periodista estadounidense Tucker Carlson, dice que Zelensk. El 7 de diciembre de 2022, la revista Time lo nombró «Persona del año». Debe ser acusado de asesinatos políticos y comercio ilegal de armas, afirmando: \»Los ucranianos vendieron un gran número de armas estadounidenses en el mercado negro internacional a veinte centavos por dólar. Estas armas están ahora en manos de grupos armados en todo el mundo incluyendo a Hamas, los carteles de la droga mexicanos y las fuerzas que ahora controlan Siria\». Así tratan los gobiernos estadounidenses, a sus aliados circunstanciales, no importa que sean Demócrata o Republicano cuando no les sirven a sus intereses. ¿Qué se esconde detrás de esta jugada política? Trump no es amante de la paz cómo se ha querido vender, es tan guerrerista como todos sus antecesores, porque el capitalismo en su etapa imperialista le he consustancial las guerras por su política de expansión y conquista territorial no importando su modalidad de Espacio Vital o Destino Manifiesto. Su deseo enfermizo por Groenlandia, Canadá y Panamá lo evidencian. La reciente declaración del Secretario de Estado Marco Rubio de que la Administración del presidente Trump, aprobó el sábado primero de marzo, una venta de armas a Israel por un valor de 4.000 millones de dólares, para así seguir su política de agresión y conquista de los territorios vecinos, es un mentís de la falsa política de paz propagada por la administración Republicana. Para Trump la paz es una palabra vacía, todo es intereses y a Ucrania solo le queda pagar con intereses incluidos la incontable cifra de 500 mil millones de dólares en dinero y en especie. Por su naturaleza el imperialismo también exporta capital y conquista mercados y en un mundo multipolar la lucha por la conquista de esos espacios es encarnizada. Hoy el principal competidor y acreedor de los EE. UU. es la República Popular China, convertida en la segunda economía mundial muy lejos de la federación Rusa colocada en décimo primera entre las doce más grandes en todo el planeta. De ahí que los problemas de EE. UU. no son con Rusia sino con el gigante asiático que le iguala o sobrepasa en adelantos tecnológicos, qué expande capitales por todo el mundo e incluida América considerada zona de amortiguamiento del llamado imperio del norte. China es el soporte principal de Los BRICS organización que amenaza con el reinado del dólar como moneda de cambio mundial, entidad de la que también forman parte, Rusia, India, Brasil, Sudáfrica, y más de una docena de países. Tratar de mediatizar a la principal potencia militar de ese bloque contrario a la política financiera de occidente, sacrificando a un peón de su ajedrez político, en una guerra a toda luz imposible de ganar, es una jugada de estrategia política que no tienen nada que ver con las intenciones de paz y mucho menos de prevención de una tercera conflagración mundial. Intentar separar a Rusia de China a cambio de los ya independizados territorios Ucranianos por voluntad de sus propios habitantes no es un mal negocio para la administración de Trump. Por eso al tiempo en que se escenificaba el desagradable espectáculo del salón oval de la Casa Blanca, el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Sergei Shoigu, visitó al Presidente de la República Popular China Xi Jinping a quien transmitió que: \»China y Rusia deben seguir fortaleciendo su coordinación en los asuntos internacionales y que ambos países son verdaderos amigos”. Trump puede estar jugando a la Ruleta Rusa y como dice el dicho: \»Ir por lana y salir trasquilado\».
No debe haber confusión Ni Trump, ni Zelenski, ni Putin

Por Manuel Salazar Lo primero es dejar sentado que la OTAN y la condición de títere de Zelenski y la oligarquía de Ucrania, dieron los motivos a Putin para la invasión militar. Desde el 2014 la OTAN inició un proceso para cercar militarmente a Rusia y esta tuvo que responder. Putin respondió a la amenaza que constituye la presencia de la OTAN tan cerca de sus fronteras. Intervino militarmente el territorio de un país, y un hecho como ese jamás ha sido apoyado por Izquierda alguna en tiempo y región algunos.. En absoluto. Cualquiera que sean las razones que se invoquen, es inadmisible la intervención militar de un país a otro. Apoyarla sería \»afilar cuchillo para la propia garganta\». Porque cuando se vuelva contra el propio país, cosa posible en tiempos de la hegemonía del imperialismo, entonces no habrá moral para rechazarla. Los dominicanos que hemos sido víctima de dos intervenciones yanquis, no podemos admitir algo así. El PCD dio una muestra de responsabilidad histórica cuando en 1968 rechazó la invasión de la URSS a Checoslovaquia. Y lo hizo en un documento público memorable, por la posición política y la corrección literaria.. Esa intervención fue rechazada aún y cuando se hizo en nombre del socialismo.. No. Definitivamente no. La intervención militar de un país a otro no es aceptable. Mejor dicho: debe ser rechazada.. Hoy, Ucrania, dirigida por Zelenski y una oligarquía lacaya, con ADN fascistoide, es el centro de un propósito imperialista. Trump dice querer terminar la guerra, pero quiere que el imperialismo yanqui controle los recursos minerales de ese país.. Y Zelenski no lo objeta, porque es la expresión de la oligarquía pro occidente. Pide garantías militares por parte de los Estados Unidos. Estados Unidos- Trump no le da ninguna garantía militar, porque quiere una alianza con Rusia- Putin, pensando en contener a China que es su verdadero blanco. Ucrania es una frontera principal en Eurasia. Y esta región siempre ha sido clave en la geopolítica, y ahora lo es más, cuando se está dando un reordenamiento de fuerzas mundiales, la hegemonía nortemericana y de occidente pierde fuerza, y se fortalece Oriente con China a la cabeza. Poner distancia entre Rusia y China ha sido estrategia norteamericana desde Nixon y Kissinger, y ahora es más apremiante. No debe haber confusión. Putin es expresión de una oligarquía ultranacionalista, y es desde esa pertenencia que hace oposición a la OTAN, lo que a revolucionarios dominicanos nos resulta simpático, porque es un enfrentamiento al imperialismo yanqui, nuestro principal enemigo externo. Zelenski, es la expresión de la oligarquía ucraniana, de ADN fascistoide, alcahuete del capital de occidente. Trump es la cara fascista de la burguesía y el imperialismo yanqui, en tiempos en que se desmorona su hegemonía. Se hace el loco, pero no es loco. Y así, frente al conflicto en Ucrania, el reclamo muy simple debe y tiene que ser: no a la OTAN, si a la paz, no a la guerra. Los trabajadores y pueblos son víctimas de esa guerra, y no pueden tomar partido por ninguno de los bandos.
El líder del PCT dice que no debe haber confusión ni Trump, ni Zelenski, ni Putin

Por Julio Guzmán Acosta En un artículo reciente publicado en nuestro portal digital umbral.local/, Manuel Salazar, secretario general del Partido Comunista del Trabajo (PCT) de la República Dominicana, expresó una firme y contundente oposición a las intervenciones militares entre naciones. El líder político afirmó de manera categórica que \»no hay intervención militar buena\» y sostuvo que no existe ninguna razón que pueda justificar que un país intervenga militarmente en otro. Salazar, quien dirige una organización con una larga trayectoria en la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, argumentó que las intervenciones militares no solo no resuelven los conflictos, sino que, por el contrario, tienden a agravar las crisis y a generar consecuencias devastadoras para las poblaciones afectadas. \»La historia ha demostrado una y otra vez que las intervenciones armadas solo dejan a su paso destrucción, caos y sufrimiento humano\», señaló el dirigente. Sus puntualizaciones se enmarcan en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y debates sobre la injerencia de potencias en los asuntos internos de otros Estados. En este sentido, Salazar hizo un llamado a la comunidad internacional para rechazar la militarización y optar por soluciones pacíficas y diplomáticas a los conflictos. \»El diálogo y la negociación deben ser las herramientas fundamentales para resolver las disputas entre naciones\», afirmó. El secretario general del PCT también criticó lo que describió como \»prácticas imperialistas\» por parte de algunas potencias mundiales, que, según él, utilizan pretextos como la \»protección de los derechos humanos\» o la \»lucha contra el terrorismo\» para justificar sus intervenciones militares. \»Estas acciones no son más que una fachada para imponer intereses económicos y políticos sobre países más débiles\», denunció Salazar. La postura del Partido Comunista del Trabajo, alineada con principios antiimperialistas y de no intervención, refleja su compromiso con un discurso político que promueve la paz, la justicia global y el respeto a la soberanía de los pueblos. Salazar subrayó que su organización continuará luchando contra cualquier forma de intervencionismo y militarización, y abogará por un mundo donde las naciones resuelvan sus diferencias a través del diálogo y la cooperación internacional. Las reflexiones de Salazar no solo invitan a un análisis más profundo sobre el papel de las fuerzas militares en el escenario internacional, sino que también plantea preguntas urgentes sobre las implicaciones éticas y humanitarias de las intervenciones armadas. En un momento en que el mundo enfrenta múltiples crisis, desde conflictos bélicos hasta desplazamientos masivos de población, su mensaje resuena como un llamado a la cordura y a la búsqueda de alternativas pacíficas. En conclusión, las palabras de Manuel Salazar representan un recordatorio contundente de que la paz no se construye con armas, sino con diálogo, respeto mutuo y cooperación entre las naciones. Su postura, aunque polémica para algunos, es un reflejo de una visión política que prioriza la dignidad humana y la justicia sobre los intereses geopolíticos y económicos.
Una cara y mala comedia

Por Freddy González \»Un comediante modestamente exitoso, convenció a los Estados Unidos de gastar 350 mil millones en una guerra que no podía ganarse\». Donald Trump A decir del emperador Donald III, en la guerra de Ucrania el cómico de Volodimir Zelensky, ha hecho que el gobierno de los EEUU, gastará en tres años, la incontable cifra de 350 mil millones de dólares de la costilla de los contribuyentes a razón de 116.66 mil millones por años, 9, 722 millones por mes y 324 millones diarios en una aventura imposible de lograr y que no pudieron ni el gran ejército mongol en año 1223, El Rey Carlos XII de Suecia en el 1708, El Emperador Francés Napoleón Bonaparte en el 1812, y Adolfo Hitler en el 1941 con la incursión terrestres de mayor envergadura que conoce la historia de la humanidad, un ejército de cuatro (4) millones de soldados en tres frentes simultáneos. Pero mientras esa tragicomedia ha dejado más de 12 mil muertos, 30 heridos y millones de desplazados. Los halcones anidados en el Departamento de Estado vinculados a la industria bélica favorecieron la misma con casi el 70% del monto destinado a el funcionamiento de esa Guerra (245 mil millones de dólares) en la compra de armamentos de todo tipo. Manipulado por los hilos de sus titiriteros Zelenski, permitió que grupos occidentales apandillados en la estructura militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo empujaran a una provocación contra la Federación Rusa, anunciado el ingreso de Ucrania a dicha entidad y facilitando su territorio para la instalación de bases militares, que amenazan la seguridad de la actual Rusia. A los comediantes Ucranianos se le olvidó que el 16 de julio de 1941, a 24 días del inicio de operación Barbara Roja, Hitler dijo: \»Ucrania, es la \»joya\» del imperio nazi, (Moscú y Stalingrado eran objetivos políticos) y se convertiría en una colonia alemana administrada por la Schutzstaffel (SS) bajo la dirección del fanático Nazi Heinrich Himmler, ocupación que duró dos (2) años, cinco (5) meses y veinte ocho (28) días causando la muerte de casi dos millones de ucranianos y que fue el Ejército Rojo que el 23 de noviembre del 1943, terminó con esa pesadilla y la de sus colaboradores ucranianos en todo el país. entre ellos Stepan Bandera, mentor ideológico del cómico Zelenski y su cuadro de comedia. Hoy al igual que Hitler que veía en Ucrania la joya de la corona por ser uno de los principales graneros del mundo, su majestad Donald III, ha puesto sus ojos en ella para para la reconstrucción del país devastado por la guerra calculado en unos 480 mil millones de dólares y que sea otorgada a empresarios estadounidenses de la construcción de la que el mismo es parte, por los yacimientos de tierra raras y otros productos básicos para la industria moderna, a cambio de los 500 mil millones que ahora dice le debe a su país por todo el derroche de dinero en una guerra que no se podía ganar. Al bajar el talón de esta tragicomedia al pueblo ucraniano le queda un país destruido, miles de muertos, heridos y una gran hipoteca con inversionistas de los EE. UU., que fingieron donar dinero cuando lo que hacían era prestar y que ahora cobran con interés incluidos. Ahora Zelenski con su cara de yo no fui dice: \»La ayuda estadounidense se proporcionó en forma de subvenciones, no de préstamos, rechazando las afirmaciones de que 500 mil millones de dólares en asistencia deberían tratarse como deuda\». La verdad es que esté cómico ha comprometido el futuro de las próximas generaciones de su país y sus instigadores ante la imposición de su majestad Donald III, parecen dejarlo solo, jugando \»un importante\» papel en la retaguardia como acaba de anunciar el presidente de Francia Emmanuel Macro, porque cómo dice el dicho popular: \»El que atiza no se quema\» En el último acto de esta escena trágica acaba de condicionar su renuncia a la presidencia de Ucrania a que la misma sea admitida en la OTAN, causa del actual conflicto, y condición que nunca será aceptada por la Federación Rusa. Cómo dicen en nuestro país a los que no cojen cabeza cuando no quieren decirle otra: \»El carajo se parece mucho al Kipe\».