UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

OEA: Dialogo en Washington sobre cooperación hemisférica ante el avance de las drogas sintéticas

El presidente del Senado dominicano, Ricardo de los Santos, y el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, acordaron impulsar un marco regulatorio regional frente a nuevas sustancias psicoactivas y el crimen organizado transnacional. Por:Alejandro F. Guzmán Washington. Con la sobriedad que exigen los momentos de definición hemisférica, el presidente del Senado de la República Dominicana, Ricardo de los Santos, sostuvo en esta capital un encuentro con el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, para trazar rutas de cooperación regional ante una de las amenazas más insidiosas del presente: el auge de las drogas sintéticas y la proliferación de nuevas sustancias psicoactivas en el continente. El diálogo, desarrollado en un clima de franca cordialidad institucional, permitió al legislador dominicano presentar los pormenores del programa “Parlamentos y Prosperidad”, una iniciativa concebida para robustecer los marcos legislativos con sustento en evidencia científica, fomentar el intercambio de buenas prácticas y consolidar un foro de alto nivel entre los congresos de las Américas. De los Santos subrayó la urgencia de armonizar normativas comunes que permitan una respuesta coordinada ante la escalada de sustancias emergentes y el impacto corruptor del crimen organizado transnacional. Por su parte, Ramdin valoró la propuesta dominicana como un modelo ejemplar de articulación legislativa y cooperación hemisférica. Expresó, además, el decidido interés de la OEA en colaborar en la construcción de un marco mínimo regulatorio que sirva como referente regional para enfrentar las drogas emergentes y fortalecer la seguridad colectiva. En el transcurso de la reunión, se reconoció asimismo la valiosa labor que en esta materia realiza la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), particularmente en los ámbitos de cooperación técnica, prevención y fortalecimiento institucional. Acompañaron al presidente del Senado en este encuentro la embajadora Mayerlyn Cordero, representante permanente de la República Dominicana ante la OEA; el embajador Alexander De La Rosa, asesor del Senado; y Enmanuel Lora, consejero de la misión dominicana ante el organismo hemisférico. La reunión concluyó con el compromiso de avanzar en los próximos meses hacia una hoja de ruta concreta que articule voluntades políticas y capacidades técnicas en la lucha contra un fenómeno que no reconoce fronteras.

El Grito de los Sin Poder: La OEA, Escenario del Desgarro Continental entre la Barbarie Imperial y la Dignidad Soberana

Mientras Estados Unidos y sus acólitos del sur justifican el secuestro de un presidente, el bombardeo de una capital y la muerte de inocentes bajo el perverso eufemismo de \»acción de ley\», la voz de la conciencia irrumpe en el templo de la hipocresía para denunciar el robo descarado de petróleo y el funeral de la soberanía. Por Julio César Guzmán Acosta WASHINGTON, D.C.— El salón Simón Bolívar, bautizado con el nombre del libertador que soñó una América unida, se convirtió este martes 6 de enero en la cruda y resonante caja de resonancia de su pesadilla: un continente fracturado, un organismo paralizado y la ley del más fuerte disfrazada de orden. En una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), convocada por la urgente y brutal agresión militar estadounidense contra Venezuela, no fueron solo los discursos diplomáticos los que definieron el día, sino un grito desgarrado que atravesó el protocolo: “¡Manos fuera de Venezuela!”. La voz fue de Medea Benjamin, fundadora de la organización feminista Codepink, quien irrumpió en el solemne recinto mientras el embajador estadounidense, Leandro Rizzuto Jr., intentaba maquillar de mera “acción de aplicación de la ley” la operación que, en la madrugada del 3 de enero, secuestró al presidente constitucional Nicolás Maduro y a su esposa, bombardeó puntos de Caracas y cobró la vida de al menos 80 personas, entre ellas decenas de ciudadanos cubanos. Con una pancarta que clamaba “US out of Venezuela now”, Benjamin desnudó ante los embajadores atónitos el verdadero núcleo del conflicto: “Esto no es un asunto de derechos humanos… es acerca de robar el petróleo de Venezuela”. Mientras la seguridad la arrastraba, su acusación final resonó como un veredicto: “Si les importa el pueblo de Venezuela, levantarían las brutales sanciones… Liberen a Maduro… Entierren de una vez por todas la doctrina Monroe”. La réplica de Rizzuto no pudo ser más elocuente para confirmar la denuncia. Recuperando el micrófono, desechó la retórica humanitaria y apeló al lenguaje crudo del hegemon: “Es nuestro vecindario”, citó al Secretario de Estado Marco Rubio. “No podemos permitir que las mayores reservas de petróleo del mundo queden en manos de los enemigos del hemisferio”. La máscara había caído. La justificación era geopolítica, energética y de dominación, un frío cálculo imperial que relegaba a la irrelevancia el derecho internacional y la soberanía nacional. La sesión desnudó una América Latina profundamente dividida, un mapa geopolítico trazado por la sumisión o la dignidad. De un lado, México, Colombia, Brasil, Uruguay, Honduras y Chile alzaron su voz para condenar con firmeza la flagrante violación al derecho internacional, defendiendo el principio sagrado de la autodeterminación de los pueblos. Del otro, los gobiernos de Argentina, Perú, Ecuador, El Salvador, Bolivia, Trinidad y Tobago y República Dominicana se alinearon con la narrativa agresora, justificando la acción militar, pidiendo una “transición” y, en el caso más grotesco, el representante peruano, solicitando un minuto de silencio por las “víctimas de violaciones de derechos humanos en Venezuela”, mudo homenaje a la complicidad y la hipocresía. Desde su sitial de observadora permanente, China lanzó un dardo directo al corazón del imperio. Su diplomática calificó la acción estadounidense de “arbitraria y hegemónica”, subrayando que “el uso de la fuerza contra un estado soberano y su líder viola seriamente el derecho internacional y amenaza la paz en la región”. Una admonición que resonó como un eco de lo que gran parte del mundo piensa, pero que muchos en la sala se negaban a decir. Hoy, en el salón que lleva el nombre del gran unificador, no se habló de unidad. Se esbozó, más bien, el acta de defunción de una organización secuestrada por intereses foráneos y la crónica de un crimen en desarrollo. Mientras Maduro permanece secuestrado, Venezuela bajo agresión y su pueblo sufriendo sanciones asfixiantes, el grito de “¡Manos fuera!” que atravesó la OEA no fue una interrupción. Fue, quizás, el único momento de verdad en un teatro de sombras. Es la conciencia moral de un continente que, aunque fracturado, aún encuentra voces para gritarle al imperio que su vecindario ya no le pertenece.

Firmeza Democrática: República Dominicana Alza su Voz por Guatemala

El Gobierno de Luis Abinader respalda de manera contundente al presidente Bernardo Arévalo y advierte que no reconocerá un \»gobierno de facto\» surgido de lo que califica como una ruptura del orden constitucional, en una enérgica intervención ante la OEA. POR ÁNGEL F. GUZMÁN SANTO DOMINGO.— Con la contundencia que otorga la defensa de principios irrenunciables, el Gobierno dominicano se erigió este jueves en un firme bastión de la legitimidad democrática en América. Ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el canciller Roberto Álvarez expresó el respaldo inquebrantable de la nación caribeña al presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, y emitió una advertencia sin ambages: la República Dominicana no reconocerá bajo ningún concepto un “gobierno de facto” en Guatemala. La intervención virtual del jefe de la diplomacia dominicana se produjo en una sesión convocada de urgencia para analizar la grave crisis política que atraviesa el país centroamericano, donde persistentes maniobras judiciales de dudosa procedencia —conocidas popularmente como el “pacto de corruptos”— intentan invalidar los resultados de las elecciones generales de agosto de 2023, comicios que fueron calificados por misiones internacionales como libres, justos y transparentes. “Como ha señalado oportunamente el presidente Luis Abinader, ningún poder del Estado puede imponerse sobre la legitimidad que emana de la voluntad popular libremente expresada”, sostuvo Álvarez con firmeza. Al referirse a la posibilidad de que acciones judiciales declaren vacantes la Presidencia y la Vicepresidencia, el canciller fue categórico: “Por ello, y como ya ha sucedido en otros casos en la región, nuestro país no reconocería un gobierno de facto que surja de la ruptura del orden constitucional en Guatemala”. Con esta postura, la República Dominicana no solo se solidariza con el pueblo guatemalteco, sino que sitúa la defensa de la Carta Democrática Interamericana en el centro de su política exterior. Álvarez instó a la comunidad hemisférica a no permanecer indiferente y a utilizar todos los mecanismos que ofrecen la Carta de la OEA y la CDI para apoyar al gobierno de Arévalo. La advertencia dominicana resonó con la autoridad moral de una nación que, en el pasado, también ha luchado por preservar su propio orden constitucional frente a intentos de subversión.

Haití en la encrucijada: la OEA traza su hoja de ruta

**\»Haití en la encrucijada: la OEA traza su hoja de ruta\»** La organización presentará un plan quinquenal para estabilizar el país caribeño, combatiendo la inseguridad y promoviendo desarrollo sostenible, mientras la crisis humanitaria exige acción inmediata. Por Virtudes Álvarez Sampedro Washington, D.C. — Bajo el peso de una crisis que ahoga a su pueblo en violencia y miseria, Haití encontró este miércoles un rayo de esperanza en la sala diplomática de la Organización de los Estados Americanos (OEA). El secretario general Albert Ramdin inauguró el Grupo de Amigos de Haití con un mandato claro: tejer una *hoja de ruta* estructurada en cinco pilares —seguridad, ayuda humanitaria, consenso político, elecciones legítimas y desarrollo— que será presentada ante el Consejo Permanente en los próximos días. El plan, gestado tras la última Asamblea General, busca coordinar esfuerzos internacionales. Ramdin adelantó la propuesta de una conferencia de donantes liderada por el BID, mientras Myrtha Désulme, embajadora haitiana, pintó un cuadro desgarrador: \»Nuestra gente clama solidaridad, no discursos\». A su lado, representantes de la ONU, la MSS y la OPS escucharon el llamado. El eco de la urgencia ya resonó en junio, cuando EE.UU. exigió en Antigua y Barbuda mayor apoyo a la misión multinacional. Hoy, mientras Puerto Príncipe se desangra, la OEA intenta convertir la retórica en salvación.

OEA y México: choque por la elección histórica del Poder Judicial

La crítica de la Organización de los Estados Americanos al proceso judicial mexicano desata una fuerte respuesta del gobierno y la sociedad, que defienden la soberanía popular frente a lo que consideran una intromisión política disfrazada de observación técnica Por Thiago Mota Zorrilla  La reciente elección del Poder Judicial en México, un proceso pionero que permitió por primera vez la selección popular de los ministros de la Suprema Corte, ha desatado una polémica sin precedentes a nivel internacional. La Organización de los Estados Americanos (OEA), a través de su Misión de Observación Electoral (MOE), emitió un informe crítico que cuestiona diversos aspectos del proceso, provocando una enérgica réplica del gobierno mexicano, que ve en el documento una injerencia que viola los principios de soberanía nacional. Con un historial cuestionado en procesos electorales de la región, incluyendo su controvertido papel en la crisis boliviana de 2019, la OEA centra ahora sus reparos en la inédita elección judicial mexicana, señalando problemas en la participación ciudadana, la logística y la comunicación del proceso. Sin embargo, ignora el contexto político y social en el que se desarrolló esta votación, marcada por llamados al abstencionismo desde la oposición y por un Instituto Nacional Electoral que mostró poca diligencia para atender las complejidades de un proceso tan innovador. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México emitió un comunicado en el que expresa “firme rechazo” a las recomendaciones de la MOE, subrayando que dicho organismo carece de la facultad para imponer criterios sobre la conformación del Poder Judicial en un país soberano. En consonancia, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó desde Morelos que “la OEA no tiene atribuciones para opinar sobre las decisiones que toma el pueblo de México”, recordando que la misma organización reconoce en sus estatutos no intervenir en la soberanía de sus miembros. El gobierno celebró la elección de Hugo Aguilar Ortiz, abogado indígena mixteco, como próximo presidente de la Suprema Corte, resaltando el carácter histórico de este momento que, tras Benito Juárez, sitúa por primera vez a un indígena al frente del máximo tribunal, elegido y reconocido por el pueblo mexicano. Más allá de las críticas, el informe de la MOE reconoce avances significativos, como el respeto a la paridad de género y la implementación de políticas que excluyen a candidatos con antecedentes de violencia o incumplimiento de obligaciones familiares. No obstante, la recomendación final de no replicar este modelo electoral en otros países revela una postura política que muchos interpretan como un intento de preservar el statu quo judicial en la región. En un escenario donde México ha optado por romper con las viejas estructuras de privilegio y pactos cerrados en la justicia, la controversia con la OEA pone en el centro del debate la verdadera independencia de los organismos internacionales y su papel frente a procesos democráticos que desafían antiguos esquemas de poder. Este episodio invita a reflexionar sobre la soberanía popular y el derecho de los pueblos a decidir sus propias formas de gobierno sin injerencias externas que muchas veces esconden intereses geopolíticos.

Ramdin asume con Haití en la mira

El nuevo secretario general de la OEA promete acción urgente ante la crisis humanitaria en el Caribe Por Ángel F. Guzmán Este viernes, Surinam marcó un hito histórico en la Organización de los Estados Americanos (OEA) con la elección y posesión de Albert Ramdin como su nuevo secretario general, convirtiéndose así en el primer caribeño en asumir tan alta responsabilidad. Su discurso inaugural, pronunciado ante el Consejo Permanente del organismo, delineó una agenda clara y apremiante, con la crisis humanitaria en Haití situada en lo más alto de sus prioridades. Desde el inicio de su gestión, Ramdin subrayó la gravedad de la situación haitiana, afirmando con rotundidad que en ningún rincón del continente están más amenazados la democracia, el Estado de derecho, la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo que en esa nación. Consciente de la premura, advirtió que el mandato del Consejo Presidencial de Transición en Haití concluye en febrero próximo y que “no tenemos mucho tiempo” para actuar. Entre sus primeras iniciativas, anunció el relanzamiento del Grupo de Amigos de Haití, una plataforma destinada a coordinar esfuerzos y apoyo internacional, estrechando lazos con actores regionales como CARICOM y organismos multilaterales como Naciones Unidas. Asimismo, Ramdin manifestó su intención de orientar la OEA hacia “resultados y acciones frente a necesidades inmediatas”, destacando no solo a Haití, sino también a Venezuela, aunque sin ahondar en detalles sobre este último país. En un momento en que la OEA afronta críticas por su gestión, particularmente desde Estados Unidos, Ramdin hizo un llamado al diálogo y la unidad, proponiendo una reforma orgánica que presentará en julio con el fin de fortalecer la eficacia y sostenibilidad financiera del organismo, cuyo mayor donante es Washington. En su discurso, también resaltó la importancia de priorizar la equidad de género y social, y anunció la creación de grupos de trabajo sobre el impacto de la crisis climática, así como expresó profunda preocupación por la tragedia migratoria que afecta al hemisferio. Al recordar la labor de su predecesor, Luis Almagro, Ramdin reconoció su compromiso con la paz, la democracia y los derechos humanos, pero enfatizó que la OEA debe ir más allá. “Esta institución no es solo necesaria, sino indispensable; debemos actuar ahora para que la OEA marque la diferencia y promueva un hemisferio de paz, democracia y prosperidad para todos”, concluyó. Con una trayectoria que incluye una década como número dos de la OEA y una experiencia reciente como ministro de Exteriores de Surinam, Ramdin llega con la convicción de que la unidad institucional es la vía para superar las divisiones ideológicas que han marcado los últimos años en América. Su mandato comienza, por tanto, con el compromiso de enfrentar con urgencia los desafíos más apremiantes del continente, en especial la crisis haitiana, cuyo desenlace puede definir el rumbo de la región en los años venideros.

El fin de la era Almagro: ¿Una nueva OEA bajo el liderazgo de Ramdin?

La elección de Albert Ramdin como nuevo secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) no solo marca el final de la controvertida gestión de Luis Almagro, sino que también representa una oportunidad para que el organismo regional comience a sanar las heridas causadas por años de polarización, desprestigio y sumisión a los intereses de Washington. La llegada de Ramdin, respaldada por países clave como Brasil, México, Colombia y Chile, augura un cambio de rumbo en la OEA, alejándose de la política de alineamiento automático con Estados Unidos y acercándose a una postura más autónoma y equilibrada. El nefasto legado de Almagro Luis Almagro dejará la OEA con un legado marcado por la división y el descrédito. Su gestión, caracterizada por un alineamiento vergonzoso con la política exterior estadounidense, convirtió a la organización en un instrumento de presión y no en un espacio de diálogo y cooperación. Su postura frente a crisis políticas en la región, como las de Bolivia, Perú y Venezuela, fue especialmente reprochable. En Bolivia, Almagro avaló el golpe de Estado contra Evo Morales en 2019, utilizando un informe cuestionable sobre las elecciones como justificación para la ruptura del orden constitucional. En lugar de defender la democracia, la OEA bajo su mando se convirtió en cómplice de un proceso que sumió al país en una profunda crisis política y social. Este episodio no solo manchó la reputación del organismo, sino que también dejó en evidencia su falta de independencia y su servilismo hacia los intereses de Washington. En Perú, la OEA guardó un silencio cómplice ante la crisis desatada tras la destitución del presidente elegido en las urnas, Pedro Castillo  en 2022. Mientras las protestas se intensificaban y la represión se recrudecía, Almagro prefirió mirar hacia otro lado, evitando cualquier pronunciamiento firme que defendiera la estabilidad democrática y los derechos humanos. Este comportamiento no hizo más que reforzar la percepción de que la OEA, bajo su liderazgo, era un instrumento al servicio de los poderes fácticos y no de los pueblos. Pero quizás el capítulo más oscuro de la gestión de Almagro fue su obsesión por deslegitimar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. En lugar de actuar como un mediador imparcial, Almagro se convirtió en un vocero de la agenda estadounidense, promoviendo sanciones, aislamiento y una retórica belicista que solo exacerbó la crisis venezolana. Su reconocimiento del autoproclamado Juan Guaidó como \»presidente interino\» en 2019 fue un acto de sumisión política que manchó la reputación de la OEA y la alejó de su mandato original: ser un espacio de diálogo y cooperación entre las naciones del continente. Ramdin: ¿Una nueva esperanza para la OEA? La elección de Albert Ramdin como sucesor de Almagro abre la posibilidad de un nuevo comienzo para la OEA. El hecho de que países como Brasil, México, Colombia y Chile hayan respaldado su candidatura es un indicio claro de que la región busca un cambio de rumbo. Estos gobiernos, junto a otros de centro y centroderecha, así como el apoyo unánime de la Caricom, han enviado un mensaje contundente: la OEA no puede seguir siendo un apéndice de la política exterior estadounidense. Ramdin, un diplomático experimentado y conocido por su capacidad de construir consensos, representa una oportunidad para restaurar la credibilidad del organismo. Su disposición a dialogar con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela contrasta con la postura intransigente de Almagro y sugiere un enfoque más equilibrado y menos ideologizado. Además, su cercanía con China, un actor cada vez más influyente en la región, podría contribuir a un reequilibrio en las relaciones internacionales de la OEA, reduciendo la dependencia histórica de Washington. El desafío de Ramdin: reconstruir la credibilidad de la OEA Sin embargo, el desafío que enfrenta Ramdin es enorme. La OEA no solo necesita recuperar su credibilidad, sino también redefinir su rol en un contexto regional marcado por la fragmentación política, la desigualdad social y la creciente influencia de potencias extracontinentales. Para lograrlo, el nuevo secretario general deberá demostrar independencia, promover el diálogo inclusivo y, sobre todo, resistir las presiones de aquellos que buscan utilizar la OEA como un instrumento de dominación. El apoyo de países clave como Brasil, México, Colombia y Chile a la candidatura de Ramdin augura una nueva dinámica dentro de la OEA. Estos gobiernos, junto a otros de la región, parecen dispuestos a impulsar una agenda más autónoma y menos alineada con las políticas emanadas de Washington. Este giro podría marcar el inicio de una era de no alineamiento en la que la OEA recupere su papel como un espacio de diálogo y cooperación entre iguales, y no como un foro de imposiciones unilaterales. Conclusión En definitiva, la elección de Albert Ramdin representa una oportunidad para dejar atrás el nefasto legado de Almagro y reconstruir la OEA sobre bases más sólidas y democráticas. Sin embargo, el éxito de esta nueva etapa dependerá de la capacidad del nuevo secretario general para navegar en aguas turbulentas y demostrar que la OEA puede ser, por fin, un organismo al servicio de los pueblos de las Américas y no de los intereses de unos pocos. La región está expectante, y el tiempo dirá si Ramdin está a la altura del desafío.

Albert Ramdin asume como nuevo secretario general de la OEA en medio del desprestigio dejado por Almagro

Por Thiago Zorrilla Acosta Washington. Este lunes, el canciller de Surinam, Albert Ramdin, fue elegido por aclamación como nuevo secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para el período 2025-2030, sucediendo al polémico Luis Almagro. La elección de Ramdin marca un nuevo capítulo para el organismo regional, que busca superar el desgaste y las divisiones profundizadas durante la gestión de Almagro, ampliamente criticado por su alineamiento con los intereses de Estados Unidos y su manejo de crisis políticas en la región. Ramdin, quien ya se desempeñó como secretario general adjunto de la OEA entre 2005 y 2015, se impuso como el único candidato tras la retirada de su rival, el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano. Este último abandonó la contienda después de que un grupo significativo de países anunciara su apoyo en bloque al surinamés. Con más de una veintena de respaldos garantizados, Ramdin superó holgadamente los 18 votos necesarios para ser elegido. La elección por aclamación en el Consejo Permanente de la OEA, reunido en Washington con la presencia de varios cancilleres de la región, refleja un intento de unidad tras años de tensiones y polarización. Ramdin contó con el respaldo de gobiernos progresistas como Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, México y Uruguay, así como de administraciones de centro y centroderecha como Costa Rica, Ecuador y República Dominicana. Además, recibió el apoyo unánime de la Comunidad del Caribe (Caricom), compuesta por 14 países miembros de la OEA. El legado de Almagro: división y desprestigio La elección de Ramdin llega en un momento crítico para la OEA, que enfrenta un profundo desprestigio tras los dos mandatos de Luis Almagro. El exsecretario general uruguayo fue duramente criticado por su manejo de crisis políticas en la región, especialmente por su postura frente a Venezuela. Almagro se alineó abiertamente con la política exterior de Estados Unidos, promoviendo sanciones y aislamiento contra el gobierno de Nicolás Maduro, lo que generó fuertes divisiones dentro del organismo. Su gestión fue calificada por varios gobiernos de izquierda como parcializada y servil a los intereses de Washington, lo que erosionó la credibilidad de la OEA como un espacio neutral para el diálogo y la resolución de conflictos. Además, su estilo confrontacional y su falta de consenso agudizaron las tensiones entre los países miembros, dejando a la organización en una posición de debilidad y cuestionamiento. Ramdin: ¿un nuevo rumbo para la OEA? Albert Ramdin, quien asumirá el cargo en mayo de 2025, se convierte en el primer secretario general caribeño de la OEA. Su elección ha sido vista como una oportunidad para reconstruir la credibilidad del organismo y fomentar el diálogo en una región marcada por la polarización. A diferencia de su predecesor, Ramdin ha expresado su disposición a entablar conversaciones con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, una postura que contrasta con la línea dura de Almagro. Además, su cercanía con China, un actor cada vez más influyente en América Latina, ha generado expectativas sobre un posible reequilibrio en las relaciones internacionales de la OEA, tradicionalmente dominadas por la influencia estadounidense. Sin embargo, esta posición también podría generar tensiones con Washington, que ha visto con preocupación el avance de Pekín en la región. Los países que respaldaron a Ramdin destacaron su capacidad para construir consensos y su experiencia en la diplomacia regional. Su llegada al frente de la OEA representa una esperanza para superar las divisiones y recuperar el papel del organismo como un espacio de diálogo y cooperación. No obstante, el desafío será grande: Ramdin deberá navegar en un contexto de creciente fragmentación política y económica, mientras intenta restaurar la confianza en una organización que, bajo Almagro, perdió gran parte de su legitimidad.

Catorce países de la OEA rechazan la investidura de Nicolás Maduro por falta de \»legitimidad democrática\»

Por Servicios umbral.local/ En una declaración conjunta, catorce países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA), entre ellos Estados Unidos, manifestaron su rechazo al acto de investidura presidencial de Nicolás Maduro, llevado a cabo el pasado viernes. Los firmantes argumentaron que dicha investidura \»carece de legitimidad democrática\» y señalaron la ausencia de \»pruebas verificables de integridad electoral\». Los países firmantes, que incluyen a Argentina, Canadá, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Jamaica, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay, expresaron su preocupación por el \»continuo deterioro de la situación política, económica, social y humanitaria en Venezuela\». En este contexto, instaron a la comunidad internacional a \»seguir apoyando los esfuerzos diplomáticos, políticos y humanitarios\» para abordar la crisis multidimensional que atraviesa el país. La declaración, que se fundamenta en los principios de la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana, exige al \»régimen dictatorial venezolano\» el restablecimiento del orden democrático y la apertura de un camino hacia una \»transición pacífica\». Los países firmantes desconocen el triunfo de Maduro, que fue declarado vencedor por el Consejo Nacional Electoral (CNE), y reivindican la victoria del opositor Edmundo González Urrutia en las elecciones del 28 de julio. El documento también hace hincapié en el respeto a los derechos humanos y al ejercicio pleno de los derechos civiles y políticos en Venezuela, exigiendo que se garantice estos derechos \»sin represalias\». Además, los países firmantes denunciaron las \»persistentes violaciones de los derechos humanos\» en el país y manifestaron su solidaridad con aquellos que han tenido que abandonar Venezuela debido a la crisis. Asimismo, reafirmaron su apoyo al pueblo venezolano y urgieron a Maduro a cumplir con el derecho internacional, reconociendo también los \»extraordinarios esfuerzos\» de los países que han acogido a migrantes y refugiados venezolanos. González Urrutia, quien se encuentra en Guatemala y planea continuar su gira por Costa Rica, ha declarado que busca las condiciones necesarias para \»llegar a Venezuela y tomar posesión de la presidencia\». El opositor ha instado a sus compatriotas a prepararse para regresar a su país. Los comicios del pasado 28 de julio, en los que se enfrentaron Maduro y González Urrutia, han sido objeto de controversia, con el bloque opositor afirmando haber ganado según actas que han recopilado, mientras que el CNE decretó la victoria del líder chavista.

Luis Abinader saldrá este martes para Nueva York y Washington donde participará en varias actividades

THEO N. GUZMÁN   El presidente Luis Abinader viajará este martes a Estados Unidos para participar en diversas actividades en Nueva York y Washington, tras recibir invitaciones de organismos internacionales. Su salida está programada para la tarde desde el aeropuerto Las Américas, Dr. José Francisco Peña Gómez, con destino a Nueva York, donde intervendrá el miércoles en la Conferencia sobre Infraestructura de Inversión en América Latina y el Caribe. Posteriormente, el miércoles también se trasladará a Washington, donde al día siguiente será orador principal en la 27ª Conferencia Anual del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que se llevará a cabo en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEAOEA). El presidente Abinader estará acompañado por varios ministros, entre ellos Roberto Álvarez (Relaciones Exteriores), Jochy Vicente (Hacienda) y Víctor -Ito- Bisonó (Industria, Comercio y Mipymes), así como algunos de sus asistentes. Durante su visita, se prevén encuentros con ejecutivos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y del Diálogo Interamericano, además de una reunión con el secretario general de la OEA, Luis Almagro. La agenda del mandatario concluirá con su regreso al país en la noche del jueves.