UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Sánchez rescata el espíritu de 2003 y se planta ante Trump: \»No a la guerra, no vamos a ser cómplices de este desastre

El presidente español responde a las amenazas de embargo de EE UU con una declaración institucional medida, sin periodistas, en la que apela a la legalidad internacional, repudia el régimen de los ayatolás pero rechaza participar en una ofensiva que considera \»injusta\» y anuncia un escudo social para mitigar el impacto económico de una posible guerra prolongada Por: JULIO GUZMÁN ACOSTA  MADRID — En una comparecencia sin preguntas, sin periodistas delante, pero con cada palabra milimétricamente calculada para navegar la tormenta perfecta, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha erigido esta mañana a España como la voz discordante en la escalada bélica de Estados Unidos e Israel contra Irán. Desde el Palacio de La Moncloa, y con la solemnidad de quien sabe que se juega no solo la posición internacional de su país sino también la cohesión interna frente a las amenazas de Donald Trump, Sánchez ha recuperado el emblemático lema \»no a la guerra\» que hace veintitrés años movilizó a la izquierda española contra la invasión de Irak. \»La posición de España es la misma que en Ucrania o en Gaza. No a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos. No a resolver conflictos con bombas. La posición española se resume en cuatro palabras: no a la guerra\», ha sentenciado el jefe del Ejecutivo, en una intervención diseñada para responder a todas las preguntas que flotaban en el aire desde que el sábado los bombardeos sobre Teherán acabaran con la vida del ayatolá Alí Jamenei y desencadenaran la crisis diplomática más grave entre Madrid y Washington de las últimas décadas. La decisión del Gobierno de negar a Estados Unidos el uso de las bases militares de uso conjunto de Rota y Morón para la ofensiva contra Irán ha sido el detonante de una ira presidencial al otro lado del Atlántico que se ha traducido en amenazas de \»embargo\» y de corte de \»todo el comercio\» con España. Trump, en una reunión en el Despacho Oval junto al canciller alemán Friedrich Merz, calificó a España de aliado \»terrible\» y aseguró que ordenará a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, que liquide las relaciones bilaterales. Pero Sánchez, lejos de amedrentarse, ha optado por la firmeza sin entrar en el cuerpo a cuerpo que el mandatario republicano parece buscar. \»No vamos a ser cómplices de algo malo para el mundo por miedo a las represalias de alguno\», ha afirmado el presidente español en una clara respuesta a las advertencias de Trump, a quien no ha mencionado en ningún momento, siguiendo una estrategia de elevar el conflicto al terreno de los principios antes que al del enfrentamiento personal. Una decisión que contrasta con la del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, o incluso con la del expresidente José María Aznar —arquitecto de la participación española en la guerra de Irak junto al Trío de las Azores—, a quienes algunos sectores quisieran ver alineados con la postura de Tel Aviv y Washington. Pero Sánchez ha sido cuidadoso en desmarcarse de cualquier tentación de ser colocado en el mismo plano que el régimen de los ayatolás. \»Nadie está a favor de los ayatolás. Pero la pregunta es si estamos del lado de la legalidad internacional y de la paz. La ciudadanía española estuvo en contra de Sadam Husein, pero eso no la llevó a apoyar una guerra injusta. Repudiamos el régimen de Teherán, pero pedimos una solución diplomática\», ha insistido, trazando un paralelismo con Irak que no es casual: aquella guerra, ha recordado, \»generó un aumento drástico del terrorismo, una grave crisis migratoria y económica. Ese fue el regalo, un mundo más inseguro y una vida peor\». El presidente ha querido además dotar a su posición de una dimensión ética que trasciende la geopolítica. \»Ni siquiera están claros los objetivos de este ataque. Sabemos que de esta guerra no saldrá un orden internacional justo, salarios más altos, un medio ambiente más saludable. Los gobiernos no estamos para empeorar la vida de la gente. Los únicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles son los de siempre\», ha afirmado, en una velada referencia a la industria armamentística y a los grandes capitales que siempre prosperan en los conflictos. Consciente de que las críticas hacia su postura no tardarán en llegar —desde dentro y desde fuera—, Sánchez se ha adelantado a quienes tildan su posición de ingenua. \»Algunos dirán que eso es ingenuo. Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es liderar\», ha espetado, en una respuesta que también busca despejar cualquier duda sobre su alineamiento automático con Francia o Alemania, cuyas posiciones en esta crisis no han sido exactamente coincidentes con la española. El presidente ha asegurado que trabajará por una postura consensuada en el seno de la Unión Europea, pero ha dejado claro que España \»no va a tener una posición subordinada a Estados Unidos\» y que tiene derecho a no tenerla, porque es \»un socio fiable en la OTAN y la UE que cumple sus compromisos\». \»No se puede responder a una ilegalidad con otra\», ha remachado. Pero la comparecencia de Sánchez no ha sido únicamente una declaración de principios. El presidente, que conoce mejor que nadie el impacto que las crisis internacionales tienen en el bolsillo de los ciudadanos, ha anunciado que el Gobierno ya trabaja en un nuevo escudo social similar a los que se aprobaron durante la pandemia o al inicio de la guerra de Ucrania, ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue en el tiempo y sus efectos económicos comiencen a notarse en la factura energética, el comercio o el empleo. \»Vamos a proteger a los españoles. Estamos buscando dispositivos de evacuación. Vamos a proteger a nuestros compatriotas. Estamos estudiando maneras para mitigar el impacto económico. Tenemos capacidad y voluntad política, lo haremos como lo hicimos en la pandemia\», ha subrayado, en un mensaje dirigido tanto a la ciudadanía como a los mercados, que observan con

Aboguemos por la paz, no a la guerra

JULIO DISLA   En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, desigualdades económicas y sociales, conflictos territoriales, la amenaza de guerra sigue siendo una realidad que pone en peligro la estabilidad global. Ante esta amenaza, abogar por la paz no es solo un acto de idealismo, sino una necesidad imperiosa para evitar la destrucción y fomentar el bienestar de las naciones. Hay razones por las cuales es crucial promover la paz ante la amenaza de guerra, y las estrategias que pueden adoptarse para lograrla. El impacto de una guerra, independientemente de su escala, es devastador tanto a nivel humano como económico. La Primera y Segunda Guerra Mundial dejaron una huella imborrable en la historia de la humanidad, con millones de vidas perdidas y ciudades enteras arrasadas. A nivel más reciente, los conflictos en Siria, Yemen, Ucrania y Palestina han demostrado cómo la guerra destroza familias, desintegra sociedades y condena a generaciones al sufrimiento. La guerra no solo se cobra vidas, sino que destruye infraestructuras, arruinas economías y desplaza a millones de personas. A menudo, deja cicatrices que duran décadas y que impiden el desarrollo sostenible de las naciones afectadas. Los recursos que se destinan a la guerra podrían ser usados para enfrentar problemas globales urgentes, como el cambio climático, la pobreza o las crisis de salud pospandémica. Evidentemente hay mucha “preparación” para la guerra, los tratados para la limitación de armas atómicas han ido quedando en el olvido, y la proliferación de los más variados tipos de armamentos no se detiene, incluso militarizando el espacio extraterrestre y utilizando inteligencia artificial. “Indendientemente de que a los países les fuera mejor o peor de lo esperado, económicamente, el ejército está acarando más recursos financieros que en años anteriores”, informó recientemente el Instituto de Investigaciones para Paz de Estocolmo (Suecia), más conocido por su sigla en inglés SIPRI. Hoy por hoy en el mundo se habla hasta el cansancio de “paz”. Pero igual que sucede con otras palabras tan manoseadas como democracia, libertad, su uso termina siendo hipócrita, insustancial, nada creíble. Por ejemplo: Los encargados, supuestamente, de velar por la paz mundial, es decir, los cinco países que detentan un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas son los cinco productores de armas más poderosas, y las cinco potencias fundamentales con capacidad nuclear: Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia. El reloj del juicio final-espacio imaginario que cada año los científicos dedicados al ámbito atómico elaboran para mostrar cuán cerca estamos del holocausto termonuclear final-se encuentra a 90 segundos del desastre total, del Apocalipsis. Hoy, justamente hoy, es cuando la humanidad esta mas cerca de la posibilidad del exterminio masivo, más aún que en los peores momentos de la Guerra Fría. “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”, decían los romanos del imperio. Ahora viendo los preparativos bélicos que aumentan a paso agigantado en todas partes del mundo, la pregunta seria: ¿estamos entonces cada vez mas cerca de la paz? En estos momentos suenan los tambores de guerra cada vez mas alto y amenazantes en todas partes del planeta. Ayer Irán lanzó más de 200 misiles balísticos contra territorio israelíes; en respuesta a los asesinatos del líder del movimiento palestino Hamas, Ismail Haniya; el líder del grupo chiita libanés Hezbolá, Hassan Nasrallah; y el asesor militar iraní en el Líbano Abás Nilforushan; y en represalias al genocidio de Israel en Palestina. En tanto, Israel y Estados Unidos han advertido que habría graves consecuencias en respuesta a este ataque a Israel por parte de Irán, que apoya al grupo militante Hezbolá en el Líbano. El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, ha asegurado que Washington esta preparado para ayudar a Israel a defenderse contra los ataques de Irán, y para proteger a los soldados estadounidenses en la región. “Discutimos cómo nuestra nación está preparada para ayudar a Israel a defenderse contra estos ataques y proteger al personal estadounidenses en la región, escribió el mandatario en cuenta de X tras realizar una reunión con la vicepresidenta Kamala Harris y el equipo de seguridad nacional en la Casa Blanca. “Si el ataque iraní tiene represalias por parte de Tel Aviv, Teherán asestará “un golpe más devastador”, agregan los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica iranies. En un contexto global donde la amenaza de guerra sigue latente, abogar por la paz no solo es un imperativo moral, sino una estrategia necesaria para garantizar el bienestar y la supervivencia de las naciones. La paz no debe ser vista como una utopía, sino como un objetivo alcanzable mediante el diálogo, la diplomacia, el desarme y la justicia social. Las lecciones de la historia nos enseñan que la guerra solo trae destrucción, mientras que la paz es el camino hacia el futuro sostenible y próspero para todos.