El Mandatario y la Pasión: Abinader Lanza la Primera Bola en Miami y Viste de Gala el Sueño Dominicano
En una jornada que combinó la alta diplomacia con la religión del béisbol, el presidente Luis Abinader subió al montículo del loanDepot Park para realizar el lanzamiento ceremonial en el debut de la selección nacional ante Nicaragua. Horas antes de sumergirse en la cumbre convocada por Donald Trump, el jefe de Estado respaldó con su presencia la victoria 12-3 del equipo dominicano, en un escenario donde la pasión deportiva se entrelazó con la agenda política del continente. Por: REDACCIÓN DE DEPORTES MIAMI. – El loanDepot Park vestía sus mejores galas. 36,952 almas pintadas de azul, rojo y blanco coreaban cada lanzamiento como si el destino de la patria dependiera de un strike. Pero antes de que Junior Caminero desatara la furia con su jonrón de 414 pies, antes de que el bullpen tejiera su telaraña de brazos invictos, hubo un instante de ceremonia y simbolismo que elevó la noche a otra dimensión. El presidente Luis Abinader, con la elegancia de quien entiende que el béisbol es en República Dominicana más que un deporte —es un acto de fe colectiva—, caminó hacia el montículo. Vestido con la camisa de la selección nacional y una gorra azul que lo igualaba a los miles de quisqueyanos que rugían en las gradas, el mandatario tomó la pelota y realizó el lanzamiento de la primera bola. No fue un gesto protocolar frío, fue la confirmación de que el poder político se inclina, sin reservas, ante la religión del pueblo. La fotografía recorrió el mundo: un presidente caribeño, en medio de la vorágine diplomática de Miami, deteniendo el tiempo para honrar a los guerreros del diamante. A su alrededor, el ministro de Turismo, David Collado, y el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, atestiguaban la escena con la satisfacción de quien sabe que el deporte es la mejor embajada que un país puede tener. Horas después, cuando el reloj marcaba las 12:03 de la madrugada del sábado, la victoria dominicana era un hecho. Nicaragua, valiente en los primeros compases, había sido aplastada por la profundidad del roster quisqueyano. Pero más allá del 12-3 final, quedaba la imagen de un presidente que prefirió sudar la camiseta en las gradas antes que encerrarse en los salones de la diplomacia tradicional. Abinader llegó a Miami no solo para sostener la agenda geopolítica que este sábado lo sentará a la mesa de Donald Trump en la cumbre del \»Escudo de las Américas\». Llegó también para recordar, en un gesto que la gente común entiende sin necesidad de discursos, que el corazón de la dominicanidad late al ritmo del béisbol. Que no hay cumbre internacional que pueda opacar la emoción de un pueblo viendo a los suyos defender el honor en el diamante. El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, lo observaba desde las gradas. También los mandatarios de Paraguay, Santiago Peña, y de El Salvador, Nayib Bukele, quienes asistieron al juego y compartieron palco con Abinader. Una reunión informal de la derecha latinoamericana, disfrazada de tarde de béisbol, mientras en el terreno los peloteros escribían su propia historia. Y qué historia. La de un Cristopher Sánchez que sobrevivió a un primer inning de pesadilla con un histórico cuarto ponche. La de un Caminero que, a sus 22 años, descorchó la champaña del triunfo con un jonrón que será recordado. La de un Julio Rodríguez y un Oneil Cruz que en el octavo sellaron la victoria con la autoridad de los elegidos. Pero para el pueblo dominicano en Miami, el momento más íntimo fue ese instante en que su presidente, sin custodia que lo alejara de la gente, lanzó la primera bola y levantó los brazos al cielo, como un pelotero más. Como un fanático más. Hoy, Abinader se sentará con Trump y los doce líderes de la nueva derecha hemisférica. Discutirán sobre narcotráfico, migración y la influencia de China. Pero anoche, en el loanDepot Park, el mandatario demostró que entiende una verdad profunda: antes de ser socios de Estados Unidos, los dominicanos son dueños de una pasión que no entiende de fronteras ni de cumbres. Mientras el equipo descansa para enfrentar a Países Bajos el domingo, Abinader cargará con la agenda pesada de la diplomacia. Pero llevará consigo el eco de un estadio que coreó \»¡Quisqueya!\» hasta el amanecer. Porque en política, como en béisbol, a veces el mejor discurso es una pelota lanzada desde el corazón. El mandatario jugó su papel anoche: lanzó, saludó, celebró. Hoy le toca batear en un terreno más movedizo. Ojalá tenga la misma puntería que mostró en el montículo de loanDepot Park.
El Rugido del Escuadrón: Dominicana Despierta en Miami con un Vendaval de Poderío
La República Dominicana, apoyada en una bulliciosa barra que pintó de azul y rojo las gradas del loanDepot Park, sobrevivió a un tormentoso inicio de Cristopher Sánchez y respondió con la furia de sus bates. Junior Caminero rompió el empate con un jonrón monumental en el sexto, desatando una fiesta que Julio Rodríguez y Oneil Cruz sellaron con dos bombazos en un octavo episodio de pesadilla para Nicaragua. Fue un 12-3 final que, más allá del marcador, confirmó la profundidad de un roster que sabe ganar incluso cuando sus ases titubean. Por: Redacción de Deportes umbral.local/ MIAMI. – El béisbol, en su esencia más pura, es un deporte de relevos. De turnos que se construyen sobre los hombros de quien bateó antes y de lanzamientos que sostienen la esperanza mientras el bullpen se calienta. Y anoche, en el loanDepot Park, la República Dominicana ofreció una cátedra de esa verdad ante una multitud que convirtió el sur de la Florida en una extensión del Malecón dominicano. El reloj marcaba el inicio del Clásico Mundial de Béisbol para el Grupo D, y el ambiente era una olla a presión. Los miles de quisqueyanos que coreaban cada pitcheo competían en decibeles con la ruidosa y valiente barra nicaragüense. Pero el béisbol, caprichoso, quiso probar primero el temple de los favoritos. El abridor dominicano, Cristopher Sánchez —el subcampeón del Cy Young de la Nacional—, arrancó como si enfrentara una maldición. Los primeros cuatro bateadores pinoleros se le embasaron. Un ponche que se convirtió en un wild pitch, un sencillo remolcador de Ismael Munguía y una base por bolas a Mark Vientos pintaron un escenario de pesadilla: bases llenas, sin outs y una carrera en la pizarra. Fue entonces cuando Sánchez, contra las cuerdas, escribió un pequeño verso de historia. Recetó la medicina del ponche a los siguientes tres bateadores, convirtiéndose en el primer lanzador en la historia del Clásico Mundial en registrar un inning de cuatro ponches. Había apagado el incendio, pero el humo dejó una enseñanza: hoy no sería su noche. Y si el abridor flaquea, qué importa cuando la alineación es un poema de poder. En la parte baja de ese mismo primer episodio, Ketel Marte respondió con un doble productor que igualó el marcador y luego anotó gracias a un rodado de Vladimir Guerrero Jr. El nocaut se esquivaba, pero Nicaragua, valiente, no se rindió. En el segundo, conectaron cuatro hits en cinco bateadores y recuperaron la ventaja por una carrera: 3-2.p Sánchez, con la mirada perdida, entregó la estafeta tras apenas 1.1 innings. Pero entonces ocurrió la magia silenciosa que define a los campeones: el bullpen. Los relevistas dominicanos tendieron una muralla. Bateador tras bateador, los brazos quisqueyanos retiraron a 13 rivales de manera consecutiva, congelando la ofensiva nicaragüense y devolviendo el turno a una toletería que solo esperaba el momento preciso para rugir. Ese momento llegó en la fatídica sexta entrada. Con Manny Machado abriendo el episodio con un doble frente a Stiven Cruz, el joven talento Junior Caminero se paró en el plato con la mirada de un depredador. Dos lanzamientos bastaron. La bola emprendió un vuelo majestuoso de 414 pies hacia el jardín central, besó la grada y desató el caos ordenado en las gradas. Caminero, de apenas 22 años, trotó con la cadencia de quien sabe que su nombre ya forma parte de la noche. Saltó en la antesala, gesticuló, y fue recibido por Machado, Julio Rodríguez y Fernando Tatis Jr. en una coreografía de celebración que incluyó la tradicional chaqueta de los jonrones. Las gradas, poseídas, vibraron como si el juego hubiera terminado. Pero faltaba el clímax. El relevo, impecable, siguió ponchando la fe de Nicaragua. Wandy Peralta y Camilo Doval mantuvieron la ventaja con la autoridad del que sabe que tiene un ejército esperando turno. Y entonces, en el octavo, llegó la estampida. Julio Rodríguez, el héroe local de los Marineros, conectó un jonrón que fue un puñetazo en la mesa. Oneil Cruz, con la furia de sus brazos infinitos, repitió la dosis. Entre ambos, y una artillería que ya no tuvo piedad, fabricaron seis carreras que sepultaron cualquier esperanza de remontada. El 12-3 final fue solo un número. La verdadera historia de la noche fue la profundidad de un roster que, cuando su as se hundió en la tormenta, desenfundó un bullpen de acero y una alineación capaz de despertar en cualquier momento con la furia de un huracán. Nicaragua, herida pero digna, tendrá que sacudirse el polvo antes del mediodía del sábado para enfrentar a Países Bajos. La República Dominicana, en cambio, descansará, saboreará la victoria y se preparará para recibir el domingo al mismo rival, con la lección aprendida y la certeza de que, en este equipo, los héroes se turnan. Porque en el béisbol, como en la vida, no importa tanto cómo empiezas, sino con qué profundidad terminas. Y anoche, en Miami, la profundidad dominicana fue un abismo sin fondo para Nicaragua.
Albert Pujols enciende el espíritu quisqueyano: \»En este Clásico jugaremos fuerte y sin subestimar a nadie\»
El dirigente de la selección dominicana advierte que no hay rivales débiles en el Grupo D y anuncia la rotación de abridores para la primera ronda del torneo, que inicia este viernes en Miami. Por Redacción de Deportes de umbral.local/ MIAMI. — Con la autoridad que le confieren sus 703 cuadrangulares en las Grandes Ligas y una trayectoria inmarchitable, Albert Pujols asume su primera gran contienda como dirigente. Al frente de la escuadra dominicana para el Clásico Mundial de Béisbol, \»La Máquina\» no solo administrará talento, sino que buscará imprimir una lección aprendida a base de experiencias pasadas: en el terreno de juego, la camisa no gana partidos. Durante la primera práctica del equipo en Miami, Pujols atendió a la prensa con la mesura del estratega y el fuego del capitán. \»Yo creo que nosotros hemos aprendido de clásicos pasados\», expresó con tono reflexivo. \»Aquí ningún equipo es débil, cualquiera te puede dar una sorpresa. Estamos preparados para enfrentar a cualquier conjunto\». La advertencia cobra especial relevancia en un Grupo D que promete ser una verdadera prueba de fuego. República Dominicana compartirá escenario con Venezuela, Nicaragua, Israel y Países Bajos, selecciones que, en menor o mayor medida, han demostrado en ediciones anteriores que el respeto se gana dentro del diamante. LA ÚNICA EXIGENCIA: ENTREGA TOTAL Lejos de abrumar a sus pupilos con discursos encendidos o tácticas complejas, Pujols ha sido claro en su mensaje al vestidor. Su petición es tan sencilla como profunda: \»Que jueguen fuerte, que respeten al cuerpo técnico y, sobre todo, que entiendan que esto es una responsabilidad de todos. Estos muchachos son profesionales, saben de lo que son capaces\». El dirigente ha dejado claro que no tolerará medias tintas. En un equipo repleto de estrellas, la jerarquía no se impone, se construye desde el ejemplo. Y nadie mejor que él para predicar con la autoridad de quien ha sido estrella en las mayores. EL PLAN DE BATALLA El itinerario del equipo ya está trazado con precisión quirúrgica. Los dominicanos regresarán a la patria este lunes para entrenar en el Estadio Quisqueya Juan Marichal, donde además compartirán en la noche con el presidente Luis Abinader en una cena que refuerza los lazos institucionales y el respaldo gubernamental al equipo. El verdadero ensayo general será ante los Tigres de Detroit, con quienes sostendrán dos partidos de fogueo el martes y miércoles. Para estos encuentros, Pujols ya definió a sus lanzadores abridores: Luis Severino abrirá el primero, mientras que Bryan Bello será el encargado del segundo compromiso. LA ROTACIÓN PARA LA PRIMERA RONDA El cuerpo de pitcheo ya tiene hoja de ruta para los partidos del grupo: · Viernes 6 de marzo (8:00 p. m.): República Dominicana vs. Nicaragua. Abridor: Cristofer Sánchez. · Domingo 8 de marzo (12:00 p. m.): República Dominicana vs. Países Bajos. Abridor: Luis Severino. · Lunes 9 de marzo (12:00 p. m.): República Dominicana vs. Israel. Abridor: Brayan Bello. · Miércoles 11 de marzo (8:00 p. m.): República Dominicana vs. Venezuela. Abridor: Por definir. Tras los duelos preparatorios, la delegación partirá la noche del miércoles hacia Miami para afinar los últimos detalles antes del debut. La afición quisqueyana, fiel y apasionada, ya sueña con una nueva gesta. Pujols, mientras tanto, afila las garras.
Nuevo Golpe a la Cumbre: Presidente de Colombia Boicotea Cita Hemisférica

Gustavo Petro se suma a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum en el rechazo a la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela, dejando al evento diplomático dominicano sin dos de sus principales figuras. Por Theo N. Guzmán BOGOTÁ.— La X Cumbre de las Américas, que debía consolidar la posición internacional del gobierno de Luis Abinader, se enfrenta a una crisis de legitimidad tras el anuncio del presidente de Colombia, Gustavo Petro, de no asistir al evento en protesta por la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela. La decisión, comunicada a través de la red social X, representa el segundo golpe consecutivo a la cita diplomática programada para diciembre en Punta Cana, luego de que la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum confirmara similar determinación el pasado lunes. \»El diálogo no comienza con exclusiones\», escribió Petro en una extensa publicación que dejó claro el creciente malestar en la región frente a lo que varios gobiernos perciben como una política de segregación impulsada desde Washington. El mandatario colombiano, además, vinculó su decisión al reciente ataque de Estados Unidos contra una supuesta narcolancha en aguas del Caribe, señalando un deterioro adicional en la ya tensa relación con el gobierno norteamericano. La Postura Mexicana: Solidaridad y Emergencia Nacional La presidenta Sheinbaum había sido igualmente contundente en su postura. \»No, no voy a asistir\», declaró tajante durante su conferencia diaria en el Palacio Nacional, argumentando dos razones fundamentales: el desacuerdo con la exclusión de países hermanos y la necesidad de atender la emergencia nacional por las inundaciones que han dejado 64 muertos en el centro de México. \»En lo personal, primero, nunca estamos de acuerdo que se excluya ningún país\», explicó la mandataria, añadiendo que su gobierno evalúa si enviará representación diplomática de menor nivel. La posición mexicana mantiene coherencia con la adoptada en 2022 por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien también boicoteó la IX Cumbre en Los Ángeles por idénticas razones. Una Cumbre Bajo Sombra de División La decisión del gobierno dominicano de no invitar a los tres países, anunciada el pasado 30 de septiembre por la Cancillería, se basó en el argumento de que esta medida \»favorece la mayor convocatoria\». No obstante, el efecto ha sido el contrario: la ausencia confirmada de dos de los líderes más influyentes de la región latinoamericana amenaza con convertir el evento en un escenario de división hemisférica. La exclusión replica la polémica medida aplicada en la anterior cumbre de Los Ángeles en 2022, que ya generó entonces el rechazo de México, Bolivia y Honduras. La reiteración de esta política segregacionista ha intensificado el debate sobre el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la injerencia estadounidense en el organismo. El Precio de la Exclusión Con las ausencias de México y Colombia confirmadas, y la posibilidad latente de que otros países de la llamada \»marea rosa\» latinoamericana sigan el mismo camino, la X Cumbre de las Américas se perfila como un encuentro marcado por la controversia y la fragmentación. Lo que el gobierno anfitrión presentaba como una oportunidad para el diálogo y la unidad continental, se transforma aceleradamente en el reflejo de las profundas grietas que dividen al hemisferio. La pregunta que flota en el ambiente diplomático es si República Dominicana, como país anfitrión, y la OEA, como organismo convocante, lograrán revertir esta crisis de credibilidad o si, por el contrario, la cumbre de Punta Cana quedará registrada en la historia como el punto de quiebre definitivo para un modelo de integración regional que muestra claros signos de agotamiento.
Cisma en la Cumbre: La Exclusión de Tres Naciones Fractura la X Cumbre de las Américas

La ausencia confirmada de los presidentes de México y Colombia, sumada al veto a Cuba, Venezuela y Nicaragua, amenaza con opacar la cita hemisférica en República Dominicana y pone en evidencia las profundas grietas en el seno de la OEA. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.— Lo que debía ser el evento diplomático consagratorio para la República Dominicana como anfitrión de la X Cumbre de las Américas, se transforma aceleradamente en un escenario de división y controversia. La decisión de excluir de la convocatoria a Cuba, Venezuela y Nicaragua —replicando la polémica medida de la edición anterior en Los Ángeles— ha desatado un efecto dominó que, hasta la fecha, garantiza la ausencia de al menos cinco mandatarios de la región, sembrando una sombra de opacidad sobre el encuentro agendado para diciembre próximo. La Organización de Estados Americanos (OEA), ente organizador del evento desde 1994, y el gobierno anfitrión dominicano cargan ahora con la responsabilidad de una cumbre que se perfila como una de las más fracturadas de la historia reciente. El argumento esgrimido por la cancillería local en un comunicado oficial es que esta exclusión “constituye la decisión que, dadas las circunstancias hemisféricas, favorece la mayor convocatoria”. No obstante, la realidad parece contradecir abiertamente esta aseveración. La Reacción en Cadena: México y Colombia Bajan el Telón La estrategia de segregar a los gobiernos considerados “incómodos” por Washington ha encontrado una resistencia frontal. En una contundente réplica, los presidentes de dos de las naciones más influyentes de Latinoamérica, Claudia Sheinbaum de México y Gustavo Petro de Colombia, han declinado su asistencia en solidaridad con los excluidos. “No estamos de acuerdo con que se excluya ningún país”, afirmó la mandataria mexicana en su conferencia matutina, heredando así la postura de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien ya boicoteó la cumbre de 2022. Desde Bogotá, Petro fue aún más lejos en un extenso comunicado: “No asistiré a la cumbre de las Américas en República Dominicana. El diálogo no comienza con exclusiones”. Una Herida Histórica que se Reabre El veto a Cuba reaviva un capítulo doloroso en la historia interamericana. Expulsada de la OEA en 1962 bajo presión de Estados Unidos, la isla regresó al foro en 2015, durante la VII Cumbre en Panamá, en un acto celebrado como un paso hacia la reconciliación. Sin embargo, la edición de 2022 revirtió ese avance y extendió la marginación a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua. Fidel Castro, en su momento, profetizó desde la Plaza de la Revolución: “Cuba no está ni estará fuera de América, aunque la OEA la expulse”. Ahora, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha alzado de nuevo la voz, calificando la decisión como una imposición estadounidense y sentenciando: “Una Cumbre de las Américas construida sobre la exclusión y coerción está condenada al fracaso”. ¿El Ocaso de un Organismo? Este nuevo cisma alimenta el debate sobre la vigencia y legitimidad de la OEA. Acusada reiteradamente de actuar como brazo diplomático de los intereses de Washington y de desestabilizar políticas locales mediante sus misiones, el organismo carga con un profundo desprestigio en amplios sectores de la región. Mientras la necesidad de espacios de integración y coordinación multilateral es innegable, la X Cumbre de las Américas se erige como la prueba de fuego para una institución que parece navegar contra la corriente de la unidad latinoamericana. Por ahora, la exclusión ha logrado lo que pretendía evitar: una convocatoria debilitada y un continente más dividido que nunca.
Entreguismo en la Cumbre de las Américas

La exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, bajo el pretexto de que “no forman parte de la OEA”, no es más que una vergonzosa claudicación a las presiones de Washington. La República Dominicana, al justificar la decisión en nombre del “éxito del foro” y la “mayor convocatoria”, se convirtió en vocera de los intereses geopolíticos de Estados Unidos, plegándose sin reservas a la agenda imperial que pretende fragmentar a Nuestra América. La máscara del “foro de integración” Las Cumbres de las Américas nacieron con la promesa de ser espacios de diálogo, integración y respeto a la soberanía de los pueblos. Sin embargo, al excluir a naciones que han resistido las imposiciones de la Casa Blanca, se revela la verdadera naturaleza de estos foros: son instrumentos de dominación, donde solo caben aquellos que aceptan el mandato imperial. La OEA, institución en crisis y cada vez más desacreditada y desprestigiada, es el marco que se utiliza para legitimar tales exclusiones. Pero un organismo que se comporta como “ministerio de colonias” no puede ser árbitro de la democracia en la región. Al asumir ese argumento, el gobierno dominicano dejó de lado principios históricos de nuestra diplomacia: la defensa de la soberanía y la no injerencia. República Dominicana: ¿socio o peón? La postura del gobierno dominicano es, en realidad, un acto de entreguismo. No se trata de garantizar el éxito del foro, sino de asegurar que el país se mantenga en la lista de “buenos alumnos” de Estados Unidos. Se trata de la misma sumisión que ha marcado nuestra historia reciente: acuerdos comerciales desfavorables, cesiones estratégicas y apoyo a guerras de agresión disfrazadas de “misiones de paz”. La pregunta es inevitable: ¿qué gana nuestro pueblo con esa obediencia? La respuesta es clara: nada. Lo único que se asegura es la continuidad de una relación de dependencia, donde el interés nacional queda relegado a un segundo plano frente a las exigencias del imperio. La verdadera Cumbre: Nuestra América La verdadera Cumbre de las Américas no será aquella que excluye, divide y margina, sino la que se construya sobre la base de la igualdad soberana, sin exclusiones y sin tutelajes. Esa es la visión de José Martí cuando proclamó “Nuestra América”, la de Bolívar cuando soñó con una patria grande, la de los pueblos que hicieron de la CELAC y de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz un horizonte común. Nuestra América no necesita tutores ni permisos para existir. La soberanía no se mendiga, se defiende. Y los pueblos de Cuba, Nicaragua y Venezuela han demostrado con dignidad que no se doblegan ante el chantaje ni las sanciones. Un llamado a la dignidad El gobierno dominicano debe entender que ser anfitrión de un foro internacional no significa ser sirviente del imperio. El respeto a la soberanía, la solidaridad entre pueblos y la unidad continental son valores irrenunciables. La exclusión es una afrenta no solo a tres países, sino a toda América Latina y el Caribe. Hoy más que nunca, la tarea es clara: levantar la voz contra el intervencionismo, denunciar el entreguismo y reafirmar que el futuro de la región no se decide en Washington, sino en la voluntad de los pueblos que luchan por su independencia. Porque la soberanía no se pide, se conquista. No se negocia, se defiende.
Entreguismo en la Cumbre de las Américas

La exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, bajo el pretexto de que “no forman parte de la OEA”, no es más que una vergonzosa claudicación a las presiones de Washington. La República Dominicana, al justificar la decisión en nombre del “éxito del foro” y la “mayor convocatoria”, se convirtió en vocera de los intereses geopolíticos de Estados Unidos, plegándose sin reservas a la agenda imperial que pretende fragmentar a Nuestra América. La máscara del “foro de integración” Las Cumbres de las Américas nacieron con la promesa de ser espacios de diálogo, integración y respeto a la soberanía de los pueblos. Sin embargo, al excluir a naciones que han resistido las imposiciones de la Casa Blanca, se revela la verdadera naturaleza de estos foros: son instrumentos de dominación, donde solo caben aquellos que aceptan el mandato imperial. La OEA, institución en crisis y cada vez más desacreditada y desprestigiada, es el marco que se utiliza para legitimar tales exclusiones. Pero un organismo que se comporta como “ministerio de colonias” no puede ser árbitro de la democracia en la región. Al asumir ese argumento, el gobierno dominicano dejó de lado principios históricos de nuestra diplomacia: la defensa de la soberanía y la no injerencia. República Dominicana: ¿socio o peón? La postura del gobierno dominicano es, en realidad, un acto de entreguismo. No se trata de garantizar el éxito del foro, sino de asegurar que el país se mantenga en la lista de “buenos alumnos” de Estados Unidos. Se trata de la misma sumisión que ha marcado nuestra historia reciente: acuerdos comerciales desfavorables, cesiones estratégicas y apoyo a guerras de agresión disfrazadas de “misiones de paz”. La pregunta es inevitable: ¿qué gana nuestro pueblo con esa obediencia? La respuesta es clara: nada. Lo único que se asegura es la continuidad de una relación de dependencia, donde el interés nacional queda relegado a un segundo plano frente a las exigencias del imperio. La verdadera Cumbre: Nuestra América La verdadera Cumbre de las Américas no será aquella que excluye, divide y margina, sino la que se construya sobre la base de la igualdad soberana, sin exclusiones y sin tutelajes. Esa es la visión de José Martí cuando proclamó “Nuestra América”, la de Bolívar cuando soñó con una patria grande, la de los pueblos que hicieron de la CELAC y de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz un horizonte común. Nuestra América no necesita tutores ni permisos para existir. La soberanía no se mendiga, se defiende. Y los pueblos de Cuba, Nicaragua y Venezuela han demostrado con dignidad que no se doblegan ante el chantaje ni las sanciones. Un llamado a la dignidad El gobierno dominicano debe entender que ser anfitrión de un foro internacional no significa ser sirviente del imperio. El respeto a la soberanía, la solidaridad entre pueblos y la unidad continental son valores irrenunciables. La exclusión es una afrenta no solo a tres países, sino a toda América Latina y el Caribe. Hoy más que nunca, la tarea es clara: levantar la voz contra el intervencionismo, denunciar el entreguismo y reafirmar que el futuro de la región no se decide en Washington, sino en la voluntad de los pueblos que luchan por su independencia. Porque la soberanía no se pide, se conquista. No se negocia, se defiende.
La Patria Herida: Organizaciones Dominicanas Condenan Postura \»Lacaya\» del Gobierno en Cumbre de las Américas

Más de 30 agrupaciones políticas y sociales acusan al presidente Abinader de actuar como \»gobernador de colonia\» al excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela, en un comunicado que defiende la soberanía regional y exige el retiro de tropas estadounidenses del Caribe. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.- La voz de la disidencia resonó fuerte esta semana en la capital dominicana. Más de treinta organizaciones políticas y sociales, representando un amplio espectro del pensamiento progresista y soberanista, expresaron su contundente rechazo a la decisión del Gobierno de Luis Abinader de excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua de la X Cumbre de las Américas, programada para diciembre próximo en Punta Cana. En un documento que combina la precisión jurídica con la indignación patriótica, los firmantes -entre los que destacan el Partido Comunista del Trabajo (PCT), Movimiento Popular Dominicano, Partido Patria Para Todos, Frente Amplio, Movimiento Izquierda Unida, Asamblea de los Pueblos del Caribe, Movimiento Caamañista, Movimiento Rebelde y Fuerza Boschista- calificaron la medida como una \»sumisión a los intereses de Estados Unidos y de la OEA\» que no respeta los principios de la Constitución dominicana, el Derecho Internacional ni el espíritu de hermandad entre los pueblos. La proclama, que circula ya en círculos académicos y movimientos sociales, no se limita a cuestionar la exclusión, sino que avanza en una crítica estructural al sistema interamericano. Según el documento, la Cumbre de las Américas \»no constituye un espacio genuino de diálogo, sino un instrumento para consolidar la hegemonía e injerencia estadounidense en la región\», en una valoración que refleja el malestar acumulado en amplios sectores de la sociedad civil dominicana. El lenguaje del manifiesto adquiere especial contundencia al referirse al primer mandatario, a quien acusan de actuar como un \»gobernador de colonia\», en lo que califican como un claro \»detrimento de la tradición soberana y solidaria de la República Dominicana\». La frase \»esa postura lacaya no representa al pueblo dominicano ni a la Patria Grande latinoamericana y caribeña\» sintetiza el profundo descontento que esta decisión ha generado en importantes segmentos de la opinión pública nacional. El pronunciamiento trasciende la crítica para plantear una agenda alternativa. Las organizaciones convocan a \»construir la verdadera Cumbre de los Pueblos basada en la solidaridad y la soberanía de nuestras naciones\», en un claro llamado a la movilización social que evoca los grandes debates históricos sobre la integración regional. Exigen, además, que el Caribe sea respetado como Zona de Paz y que Estados Unidos \»retire sus tropas, buques y submarinos nucleares de la región\», completando así un pliego de demandas que cuestiona el orden de seguridad hemisférico vigente. La mención específica a la condena de \»la participación de la Armada dominicana en operaciones internacionales bajo la supuesta lucha contra el narcotráfico\» añade otra capa de crítica a la política exterior del gobierno actual, señalando lo que los firmantes perciben como una creciente militarización de las relaciones internacionales dominicanas. Este contundente pronunciamiento, respaldado por tres décenas de organizaciones que incluyen desde comités de solidaridad hasta movimientos políticos históricos, marca un punto de inflexión en el debate nacional sobre la posición internacional de República Dominicana y plantea un desafío significativo para la narrativa oficial sobre la Cumbre de las Américas.
Una Decisión Costosa: La Exclusión que Empaña Nuestro Liderazgo Regional
En el delicado arte de la diplomacia, existen decisiones que trascienden el momento político inmediato y marcan el rumbo de un país en el escenario internacional. La exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, que celebraremos en diciembre en Punta Cana, representa precisamente uno de esos momentos definitorios – y, nos tememos, un error estratégico que pagaremos caro como nación. El gobierno del presidente Luis Abinader ha cometido un grave desatino al alinearse tan explícitamente con la política exterior estadounidense, ignorando una verdad elemental de las relaciones internacionales: en la diplomacia, como en la vida, no se ganan amigos demostrando sumisión ante el poder, sino ejerciendo soberanía e independencia de criterio. Al asumir como propia una postura exclusionaria que replica la aplicada por Washington en 2022, República Dominicana ha convertido lo que debió ser un triunfo diplomático -la organización de la cumbre hemisférica más importante- en un campo minado de divisiones y resentimientos. Como bien advierten destacadas figuras de la diplomacia dominicana, esta decisión tendrá consecuencias tangibles e inmediatas. La exclusión de tres naciones con significativa influencia en Latinoamérica inevitablemente generará un efecto dominó de ausencias entre sus aliados. Ya lo vimos en Los Ángeles: México, Bolivia, Honduras y países del CARICOM no dudaron en expresar su descontento mediante la ausencia de sus mandatarios. ¿Qué nos hace pensar que esta vez será diferente? La miopía política del gobierno del PRM que encabeza Luis Abinader detrás de esta exclusión resulta particularmente preocupante. Cuba, Venezuela y Nicaragua, independientemente de las diferencias ideológicas con sus gobiernos, son actores centrales en el entramado geopolítico regional. Sus economías, su influencia cultural y sus alianzas estratégicas les otorgan un peso específico que no puede ignorarse sin consecuencias. Al marginarlos, no solo debilitamos la representatividad de la cumbre, sino que gratuitamente nos creamos enemistades que obstaculizarán futuras negociaciones en otros foros multilaterales. Resulta particularmente paradójico que siendo República Dominicana una nación que ha luchado históricamente por defender su soberanía -desde la gesta restauradora hasta la resistencia contra las dos intervenciones de EE.UU.- hoy aparezcamos ante el mundo como complacientes ejecutores de una agenda ajena. Peor aún, lo hacemos precisamente cuando el orden mundial transita hacia la multipolaridad y los países del Sur Global reclaman con mayor fuerza su derecho a definir sus propias políticas exteriores. El costo de esta decisión se medirá no solo en las sillas vacías de Punta Cana, sino en el capital diplomático perdido, en las oportunidades de cooperación frustradas y en el desgaste de nuestra imagen como anfitriones imparciales y conciliadores. Cuando el último discurso haya sido pronunciado y las delegaciones extranjeras abandonen nuestro territorio, nos quedará la amarga realidad de haber convertido una cumbre que pudo ser histórica en un evento disminuido, y de haber alienado a socios que, en otros contextos, hubieran sido aliados valiosos para nuestros intereses nacionales. La verdadera sabiduría diplomática no consiste en excluir a quienes piensan distinto, sino en crear espacios donde hasta los desacuerdos puedan convertirse en oportunidades de diálogo y entendimiento. Lamentablemente, hemos optado por el camino fácil de la exclusión en lugar del desafío superior de la inclusión. El precio de esta elección, tememos, será más alto de lo que imaginamos.
La Diplomacia de la Exclusión: Una Cumbre de las Américas al Borde del Cisma

La decisión de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas en Punta Cana amenaza con desencadenar un boicot en cadena y revela las profundas fracturas ideológicas del continente, según advierte el exembajador dominicano Josué Fiallo. Por Ángel Feliu G. SANTO DOMINGO.- Como un eco de divisiones que se creían superadas, la X Cumbre de las Américas se apresta a celebrarse en diciembre próximo en Punta Cana bajo la sombra de una exclusión que promete vaciar de contenido el encuentro hemisférico. La omisión de Cuba, Nicaragua y Venezuela en las invitaciones oficiales podría desencadenar un efecto dominó de ausencias entre sus aliados regionales, repitiendo el escenario de la novena edición celebrada en Los Ángeles en 2022, según alertó el exembajador dominicano ante la ONU, Josué Fiallo. \»Eso va a tener consecuencias. Cuando no se invita a todos hay otros que son amigos, compañeros, relacionados, que se sienten ofendidos y podrá generar otras ausencias\», expresó el diplomático durante una entrevista en el programa El Día, trazando un paralelismo con lo ocurrido hace dos años, cuando el gobierno estadounidense, entonces anfitrión, aplicó idéntica exclusión argumentando que \»sus gobiernos no respetan las libertades individuales y la democracia\». Aquella decisión generó entonces un terremoto diplomático cuyas réplicas se extendieron por el continente. México, Bolivia, Honduras y varios países de la Comunidad del Caribe (Caricom) expresaron su consternación mediante ausencias significativas: los presidentes Andrés Manuel López Obrador, Xiomara Castro y Luis Arce declinaron su asistencia personal, enviando en su lugar a cancilleres en una clara señal de protesta por lo que consideraron una marginación injustificada de naciones hermanas. Fiallo, en un análisis que combina la precisión del jurista con la perspicacia del diplomático experimentado, sugirió que la posición del Gobierno dominicano encuentra su fundamento en los \»preceptos establecidos en los orígenes de la cumbre\», aquella primera edición celebrada en Quebec en 1994 donde se estableció una \»sorte de cláusula democrática\». Sin embargo, observó con agudeza que en el comunicado oficial \»ha manejado el lenguaje para no hacer referencia directa a ese asunto\», optando por una formulación más sutil que la empleada por Washington en 2022. El exembajador enfatizó que, aunque República Dominicana ejerce la sede física del evento, \»la medida no puede verse desde el plano bilateral\», dado que la cumbre responde a una comunidad integrada por otras 32 naciones cuyas voluntades e intereses deben conciliarse. Con esta polémica decisión, el gobierno del presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) se sitúan en el ojo del huracán diplomático, balanceándose entre la defensa de principios democráticos y la pragmática necesidad de preservar la unidad hemisférica, en un contexto geopolítico donde las viejas heridas de la Guerra Fría parecen resistirse a cicatrizar.