Con el presidente Mao

En octubre de 1967, en pleno auge de la Revolución Cultural china y en un escenario internacional atravesado por profundas tensiones ideológicas, un grupo de militantes dominicanos del Movimiento Revolucionario 14 de Junio se encontraba en la República Popular China recibiendo formación política y militar. Entre ellos estaba el autor de este testimonio, quien tuvo la oportunidad excepcional de observar de cerca a Mao Tse-tung durante un encuentro celebrado en el Palacio del Pueblo de Pekín. La aparición del líder chino, acompañado por figuras centrales del poder revolucionario como Lin Piao, Chou En-Lai, Chen Po Ta, Kang Sheng y Chiang Ching, quedó grabada en su memoria como una escena irrepetible: breve, solemne y marcada por el fervor político de una época en la que China se proyectaba como uno de los grandes referentes de los movimientos revolucionarios del mundo. Pekín, 3 de octubre de 1967. Era yo uno de los catorce “cuadros de élite”, como dice Fidelio, enviados por el Catorce de Junio a realizar estudios políticos y militares en República Popular China. Al entrar la noche y sin decirnos de lo que se trataba, nos llevaron a una enorme sala del Palacio del Pueblo, donde había ya numerosas delegaciones extranjeras. A poco, entró al salón el presidente Mao Tse-tung, seguido de la plana mayor del Partido Comunista de China. Ya dos días antes, en el acto conmemorativo del 18 aniversario de la proclamación de la República Popular, desde mi puesto en la tribuna de la plaza Tien an Men, había alcanzado a ver al timonel. Ahora lo veía de cerca, con traje gris a la moda china, la apariencia normal de un hombre de 74 años, la mano levantada saludando a los presentes, una leve expresión de simpatía era lo único que modificaba esa expresión hierática, inconmovible, reflejada en las omnipresentes fotos y las estatuas diseminadas en la inmensidad de aquella tierra grande y legendaria. Detrás en orden inalterable, Lin Piao, mariscal del Ejército Popular de Liberación, ministro de defensa, pequeño, delgado, con el libro rojo en alto en señal de saludo. Chou En-Lai, con su permanente sonrisa diplomática; Chen Po Ta, gordo, con lentes de aumento, uniforme y gorra de soldado; Kang Sheng, eminente teórico del marxismo, de apariencia modesta; cerraba el desfile, Chiang Ching, la altiva y elegante esposa del timonel, ojos expresivos detrás de sus lentes recetados, vestida de arriba a abajo de uniforme militar. La sala se llenó de aplausos y resonaron vítores en todos los idiomas. Mao caminó lentamente, sin detenerse, en silencio. En ocasiones juntaba las manos y las levantaba en señal de amistad. Teníamos instrucciones muy rígidas de quedarnos parados donde estábamos, al parecer todas las delegaciones tenían la misma instrucción. No obstante, al pasar cerca de nosotros, el líder fue interceptado por un compañero uruguayo que se decidió a romper la regla protocolar y salir en pos de la mano que había dirigido una heroica guerra de veinte y ocho años y ahora regía el destino del país más poblado de la tierra. Fue el único afortunado, porque el líder, que había entrado al salón entre vítores y aplausos, también entre vítores y aplausos se retiró con su séquito para poner fin a este encuentro, casi impersonal, pero inolvidable y que nunca jamás volvería a repetirse.
Cuba y la gesta de junio 1959

El 16 agosto de 1930 fue juramentado como presidente de la República el General Rafael Leónidas Trujillo Molina y como vicepresidente el Licenciado Rafael Estrella Ureña, quien encabezó el derrocamiento del presidente Horacio Vasquez. En las elecciones celebradas el 16 de mayo de 1930 la fórmula Trujillo-Estrella Ureña, había ganado con 99% de los votos válidos emitidos, ante la ausencia forzosa de sus contrincantes. Rafael Leónidas Trujillo Molina, era en el gobierno del Viejo Caudillo, Horacio Vasquez, la principal figura militar, quien atrincherado en la vieja fortaleza Ozama apoyó con silencio e inmovilidad cómplice; el llamado Movimiento Cívico, que dirigido por Rafael Estrella Ureña, derrocó al gobierno de Vásquez el 23 de febrero del 1930. Postulado por una confederación de partidos, llamada Coalición Patriótica de Ciudadanos, la que ante la ausencia de competidores y una abstención electoral que superaba el 40%, ganó todos los escaños al congreso. El 1 de junio del año 1930, cuando apenas habían transcurrido 15 días de haber pasado la farsa que había ganado el binomio Trujillo-Estella Urena, desconocidos asesinaron a uno de los más radicales de sus enemigos, el periodista Virgilio Martínez Reyna y a su esposa Altagracia Almánzar, quien se encontraba embarazada en su residencia en San José de las Matas, provincia Santiago. Igual suerte corrieron los generales Cipriano Bencosme, Desiderio Arias, y decenas de dominicanos que expresaron su desacuerdo con la política de terror implementada por el régimen. El propio Estrella Ureña, artífice de la llegada de Trujillo al poder, trató de marcar distancia de un gobierno del que supuestamente era la segunda figura más importante, siendo obligado a renunciar en 1932 a la posición de vicepresidente, alegando problemas de salud. Fueron 31 años de la peor época de terror que haya vivido el país en toda su historia incluida la colonial, donde los presos, los desaparecidos, los exiliados y los muertos se contaron en miles. Una parte importante de los que lograron escaparse a Trujillo, tuvieron a Cuba como destino: Juan Bosch, Juan Isidro Jiménez Grullón, Mauricio Báez, Pablo Martínez, Máximo López Molina, los hermanos Ramos Peguero (Andrés, Francisco Elizardo y Francisco Eleuterio), Juancito Rodríguez, Ángel Morales, José Dolores Alfonseca, Luis Felipe Mejía y muchos otros más. No todos tuvieron la misma suerte de sobrevivir a la persecución trujillista, porque algunos fueron alcanzados por el brazo largo de la dictadura, como fueron los casos de Mauricio Báez y Pablo Martínez, que fueron asesinado en La Habana por órdenes de Trujillo. Cuba fue sede de muchas actividades para el restablecimiento de la democracia en nuestro país. En el gobierno de Ramón Grau San Martín fue que se organizó la fallida expedición de Cayo Confites de 1947, saboteada por agentes de su gobierno al servicio de Trujillo. En el gobierno liberal de Carlos Prío Socarrás, del que el profesor Juan Bosch había sido secretario, se toleró la presencia de los dominicanos en Cuba. Pero el mayor apoyo recibido por nuestros compatriotas fue el brindado por el gobierno revolucionario encabezado por el Dr. Fidel Castro Ruz, a partir de su llegada al poder el primero de enero de 1959. Proporcionó ayuda significativa para que patriotas dominicanos vinieran al país el 14 por Constanza, y el 20 de junio por Maimón y Estero Hondo a derrocar la dictadura de Trujillo. A diferencia de cayo Confites que fue interceptada y obligada a abortar con la complicidad de agentes del gobierno de Grau San Martín al servicio de Trujillo, la expedición del 14 y 20 de junio de 1959 recibió todo el apoyo del gobierno de Fidel. Fue el mayor contingente de hombres decididos a luchar contra el régimen trujillista, que, organizado en el exterior, pudo llegar al país. Un total de 198 expedicionarios salieron en tres grupos de Cuba \» enamorados de un puro ideal\». El primero al mando Enrique Jiménez Moya y el cubano Delio Gómez Ochoa, compuesto por 54 expedicionarios que aterrizaron en Constanza el 14 de junio en un avión Curtis C-46. Con insignias de la Aviación Militar Dominicana, trayendo como ingeniero de vuelo e instructor para el aterrizaje a Juan de Dios Ventura Simó, piloto dominicano que había desertado de la aviación dominicana en abril de 1959 llevándose un avión hacia el exilio. Un segundo grupo comandado por José Horacio Rodríguez, hijo del general Juancito Rodríguez, acérrimo opositor a Trujillo, desembarcó por Maimón en la embarcación Carmen Elsa; en la que venían la mayor cantidad de expedicionarios, 96 en total, la cual por un desperfecto o supuesto sabotaje de parte del capitán de la embarcación Stelio Bellelis; un ciudadano de origen griego que tenía vínculos con la Agencia Central de Inteligencia Estadounidense (CIA) y los servicios de inteligencia de Trujillo, lo que retrasó su llegada para el día 20; cuando ya los organismos de seguridad del Estado estaban al tanto de dicho desembarco, lo que produjo una verdadera masacre de los mismos. Stelio, fue relevado de su puesto al frente de la embarcación, la cual pasó a ser capitaneada por el diestro marinero dominicano y ex sargento de la Marina Dominicana, José Messon, quien se había asilado en los Estados Unidos para luego integrarse a la acción para el derrocamiento de la dictadura. Igual suerte corrió el grupo que llegó por Estero Hondo en la Lancha Tinina, con 48 expedicionarios, al mando de José Antonio Campos Navarro; que navegó sin rumbo fijo y sin contacto con el Carmen Elsa por varios días. Ambas embarcaciones habían zarpado de Cuba, el 13 de junio de 1959. Pero dificultades en el Carmen Elsa motivó su retraso y la pérdida de contacto en ambas. El Carmen Elsa permaneció prácticamente a la deriva, teniendo que ser rescatada por la Marina de Guerra de Cuba, con la Fragata José Martí, que la remolcó hasta el islote de Gran Iguana, donde los tripulantes recibieron asistencia médica, además de agua y alimentos. Esos inconvenientes no aminoraron la decisión del mayor contingente de expedicionarios, los cuales decidieron seguir adelante en búsqueda de lograr liberar al pueblo dominicano de la dictadura
\»El legado de Hilda Gautreaux: una rosa roja en la memoria de abril\»
Mujeres trabajadoras honrarán a la heroína de la Guerra de Abril en el 8 de marzo En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el Movimiento de Mujeres Trabajadoras (MMT) y la Unión Clasista de Trabajadores (UCT) han convocado a una concentración en el Parque del Este para rendir tributo a la desaparecida dirigente revolucionaria Hilda Gautreaux. El acto, que tendrá lugar el domingo 8 de marzo, a las 9:30 de la mañana frente a la estatua que lleva su nombre, busca entrelazar las luchas históricas del pueblo dominicano con las reivindicaciones actuales del movimiento feminista y clasista. Por: Redacción de Servicios umbral.local/ Santo Domingo, R.D. — En una simbiosis perfecta entre la memoria histórica y la vigencia de las luchas sociales, el próximo domingo 8 de marzo los pies de cientos de mujeres volverán a pisar firme el suelo del Parque del Este. No será una conmemoración más. La cita, convocada por el Movimiento de Mujeres Trabajadoras (MMT) y la Unión Clasista de Trabajadores (UCT), promete tejer el grito de \»¡Viva nosotras!\» con el eco de los fusiles de abril de 1965. El punto de encuentro será la estatua de Hilda Gautreaux, ubicada en la avenida San Vicente de Paúl, esquina antigua calle Primera. Allí, a las 9:30 de la mañana, se depositarán ofrendas florales y se encenderá la llama simbólica de quienes, como Gautreaux, entendieron que la soberanía nacional y la emancipación de la mujer son dos caras de una misma moneda. Hilda Gautreaux: La muchacha de la trinchera Hilda Gautreaux no fue una espectadora de su tiempo. En la efervescencia de los años 60, esta joven de espíritu indómito se incorporó a las filas constitucionalistas, combatiendo hombro a hombro con los hombres y mujeres que se alzaron para reponer al profesor Juan Bosch y defender la Constitución del 63. Su nombre quedó inscrito con sangre y coraje en las páginas de la Guerra de Abril, donde la lucha por la democracia se confundía con el anhelo de una patría justa y soberana. Dirigente revolucionaria y defensora acérrima de la independencia nacional, Gautreaux se convirtió en un símbolo de la mujer combatiente, rompiendo los moldes de una sociedad que pretendía relegar a las mujeres al espacio doméstico mientras ellas decidían ocupar las trincheras. Su desaparición física no logró silenciar su ejemplo; al contrario, lo petrificó en la memoria colectiva. La estatua: Un gesto de justicia escultórica La efigie que hoy vigila la entrada del Parque del Este es el resultado de la sensibilidad artística y el compromiso histórico de dos creadores dominicanos. La estatua en honor a Hilda Gautreaux fue realizada por los artistas, Amaury Martín Hernández y Wander Rafael. Estos artistas plasmaron en el madera la piedra no solo los rasgos de la abogada combatiente, sino la energía de una mujer en movimiento. La obra, erigida por gestiones de organizaciones populares y del Ayuntamiento de Santo Domingo Este, en el mandato de Manuel Jiménez, se ha convertido en un altar laico donde las nuevas generaciones de trabajadoras y estudiantes llegan para recordar que la lucha sigue. Una convocatoria que trasciende el género La concentración del 8 de marzo no solo busca conmemorar la fecha internacional, sino vincular las demandas laborales —equidad salarial, fin de la precarización, respeto a los derechos sindicales— con la defensa de la soberanía nacional, amenazada hoy por otras formas de intervención. \»Pararnos frente a Hilda es pararnos frente a nosotras mismas\», expresaron voceras del MMT. \»Ella nos recuerda que no hay lucha feminista verdadera sin lucha antimperialista y sin justicia social\». La cita es, pues, un llamado a la historia viviente. A las 9:30 de la mañana, cuando el sol tropical caliente las losas del parque, la voz de Hilda Gautreux resonará de nuevo a través de las gargantas de quienes se niegan a doblar la cerviz.
Fallece Eligio Blanco Peña “El Pay”, uno de los líderes histórico del 14 de Junio y símbolo de la lucha popular dominicana

Por Servicios umbral.local/ La República Dominicana despide a uno de sus más emblemáticos luchadores sociales y políticos: Eligio Blanco Peña, conocido popularmente como “El Pay”, quien falleció este sábado a los 93 años, tras enfrentar en sus últimos años las secuelas de dos accidentes cerebrovasculares. Nacido el 21 de noviembre de 1931 en Moca, Blanco Peña fue un comandante destacado en la Guerra de Abril de 1965 y un incansable defensor de la democracia, los derechos sociales y la soberanía nacional. Su vida estuvo marcada por la entrega absoluta a las causas populares, especialmente a la defensa de los trabajadores y campesinos, enfrentando con valentía los regímenes autoritarios que marcaron la historia dominicana durante la segunda mitad del siglo XX. Durante los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer, “El Pay” sufrió múltiples represiones, encarcelamientos y fue objeto de presiones para exiliarse mientras permanecía recluido en la cárcel de La Victoria. Sin embargo, su compromiso con el pueblo nunca flaqueó, convirtiéndose en un símbolo de integridad y resistencia para las nuevas generaciones de militantes y activistas sociales y de izquierdas. Eligio Blanco Peña fue líder del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, organización emblemática de la izquierda dominicana que luchó contra la opresión y por la justicia social. Su trayectoria política estuvo marcada por la coherencia, la firmeza en sus ideales y el profundo amor por la patria, valores que le ganaron el respeto y cariño de decenas de organizaciones sociales, partidos políticos y personalidades nacionales. El legado de “El Pay” trasciende su militancia política: fue un ejemplo de dignidad y un referente ético para quienes creen en la transformación social desde la justicia y la solidaridad. Su vida estuvo dedicada a la construcción de un país más justo, democrático y soberano, y su memoria permanecerá viva en la historia de las luchas populares dominicanas. Familiares, amigos y diferentes agrupaciones sociales rindieron homenaje a Eligio Blanco Peña este lunes, con un velatorio que inicio a las 9:30 de la mañana en la Funeraria Jardín Memorial, ubicada en la avenida 27 de Febrero. Posteriormente, a las 2:30 de la tarde se realizó un acto de homenaje en su polideportivo y a las 3:00 de la tarde recibió sepultura en el cementerio Puerta del Cielo. El Pay deja en vida a su esposa, Eduviges Martínez de Blanco; a sus hijos e hijas Lourdes, Cecilia, Ana Teolinda, Orlando, Elsa y Joaquina; y a sus hermanos Sergio, Pedro Antonio, Rafael, Marcelino, Dionisio, Lidia, Elsa, Ernestina y Mercedes Blanco Peña. Según sus allegados, la patria despide a un hombre de principios intachables, un guerrero incansable del pueblo cuya ejemplar vida y legado seguirán inspirando a quienes luchan por un futuro mejor y por una República Dominicana, libre, democrática y soberana. Servicios umbral.local/ Santo Domingo, abril 2025
La Revolución de Abril, un estallido esperado y legítimo del pueblo dominicano
Por más que hoy, a 60 años de distancia, parezca increíble la espontaneidad con que el pueblo dominicano se volcó a las calles aquel 24 de abril de 1965, la verdad es que la insurrección fue la consecuencia lógica de una crisis profunda y prolongada, alimentada por un régimen golpista que había usurpado el poder y ahogado la voz constitucional. En aquellos días, la rutina estuvo marcada por rumores constantes de un golpe revolucionario contra el Triunvirato, cuyo gobierno de facto representaba la negación de la voluntad popular expresada en las urnas. Sin embargo, nadie esperaba que la insurrección estallara justo al día siguiente de la Semana Santa. Fue de repente, casi como un acto natural, que miles de dominicanos —obreros, estudiantes, profesionales y vecinos de barrios como Villa Francisca— corrieron a la Avenida Duarte para apoyar a los militares que se habían levantado en defensa del gobierno legítimo de Juan Bosch. La espontaneidad de aquel levantamiento, lejos de ser una casualidad, fue una respuesta histórica a años de atropellos y violencia política. La represión contra movimientos democráticos y la masacre de los guerrilleros del Movimiento 14 de Junio a finales de 1963, sumados a la concentración abusiva del poder político y económico en manos de pocos —como denunció en su momento el Listín Diario— crearon un caldo de cultivo insostenible. Las tensiones internas se agravaron con la lucha de sectores militares patrióticos, como el grupo Enriquillo encabezado por el teniente coronel Rafael Fernández Domínguez y el coronel Francisco Caamaño Deño, quienes clandestinamente preparaban la restauración constitucional. La protesta contra el jefe vitalicio de la Policía Nacional y la destitución forzada que siguió evidenciaron la crisis institucional que atravesaba el país. La prohibición de manifestaciones, la represión a estudiantes y obreros, y la brutal violencia contra la histórica huelga del Central Romana a inicios de 1965, demostraron la incapacidad y la falta de voluntad del régimen para escuchar a su pueblo. Frente a este panorama, la insurrección del 24 de abril no fue una sorpresa, sino una explosión legítima de un pueblo cansado de la opresión y de la negación de sus derechos fundamentales. Recordar y reflexionar sobre esos días es entender que la Revolución de Abril no solo fue un levantamiento militar, sino una manifestación popular que clamaba por la democracia, la justicia y el respeto a la Constitución. Es también un recordatorio del valor del compromiso cívico y la necesidad permanente de defender la soberanía y los derechos ciudadanos frente a cualquier forma de autoritarismo. Hoy, a seis décadas de distancia, honramos el sacrificio de aquellos dominicanos que se atrevieron a desafiar el poder ilegítimo, y renovamos el compromiso de seguir luchando por los ideales de libertad y justicia que inspiraron aquel memorable abril de 1965.
Rafael Chaljub Mejía: Un legado de lucha, resistencia y cultura en su 83 cumpleaños

Julio Guzmán Acosta Hoy 16 de marzo de 2025, celebramos el 83 cumpleaños de Rafael Chaljub Mejía, una figura emblemática de la historia política revolucionaria y cultural de la República Dominicana. Su vida ha sido un testimonio de compromiso con las causas sociales, la lucha revolucionaria y el enriquecimiento de la identidad dominicana. Etapa de guerrillero y dirigente del Movimiento Revolucionario 14 de Junio Rafael Chaljub Mejía emergió como un joven revolucionario en la década de 1960, un período marcado por la resistencia contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y los esfuerzos por construir una sociedad más justa. Fue parte del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4), una organización política liderada por Manuel Aurelio Tavárez Justo, que jugó un papel crucial en la lucha contra la dictadura de Trujillo, la opresión y en la defensa de los derechos del pueblo dominicano. Chaljub Mejía no solo fue un miembro activo de este movimiento, sino que también formo parte de uno de los frentes guerrilleros que se alzaron en armas reclamando la vuelta a la constitucionalidad y la reposición de Juan Bosch como presidente legítimo. Su valentía y dedicación lo convirtieron en uno de los militantes con más proyeccion de esta organización, que sentó las bases para la resistencia democrática en el país. Sin embargo, su lucha no estuvo exenta de sacrificios. Tras ser capturado por las fuerzas represivas del régimen, Chaljub Mejía estuvo en prisión, donde sufrió las duras condiciones de los centros de detención política. Ese tiempo de encierro no quebrantaron su espíritu; por el contrario, fortalecieron su convicción de lucha por la revolución, la justicia, la libertad y el socialismo. Liderato en el Movimiento Popular Dominicano (MPD) Tras la caída de la dictadura, Chaljub Mejía continuó su labor como dirigente político y después de la revolución de abril de 1965 junto a varios dirigentes del 14 de junio pasó a formar parte del Movimiento Popular Dominicano (MPD), una organización que lucho por la justicia social, la soberanía nacional y la transformación revolucionaria de la República Dominicana. Su liderazgo en el MPD fue fundamental para consolidar una visión política que priorizaba la defensa de los intereses de la clase obrera y de los sectores más vulnerables de la sociedad dominicana. Participación en la vida política durante los gobiernos de Joaquín Balaguer En los años más cruentos y represivos de los gobiernos de Joaquín Balaguer , Chaljub Mejía se convirtió en uno de los dirigentes más destacados del MPD en la región del Cibao y desde allí forjó un liderazgo que le llevó a ser parte del organismo que dirigia al la organizacion marxista en Santo Domingo y de ahí a la dirección nacional del MPD. En ese contexto marcado por una casería de los principales dirigentes y militantes de la izquierda por parte del gobierno de Joaquín Balaguer, Chaljub Mejía se mantuvo firme y fue asumiendo cada día mayor jerarquía política hasta que se convirtió en uno de los principales dirigentes del MPD, llegando a encabezar una de las fracciones en que se dividió el partido de Maximiliano Gómez (El Moreno), Otto Morales y Amín Abel. Su participación en la vida política durante esta época fue un ejemplo de resistencia y coherencia ideológica. A pesar de las limitaciones y los riesgos, Chaljub Mejía logró mantener viva la llama de la lucha revolucionaria, inspirando a nuevas generaciones de activistas y líderes sociales. Fundación del Partido Comunista del Trabajo (PCT) y su rol como primer Secretario General En 1980, Rafael Chaljub Mejía fue uno de los fundadores del Partido Comunista del Trabajo (PCT), una organización que desde su nacimiento proclamó como objetivo la lucha por el socialismo y de representar los intereses de la clase trabajadora y promover un proyecto de República Dominicana libre e independiente como la proclamaron los padres de la patria. Como su primer Secretario General, Chaljub Mejía desempeñó un papel clave en la consolidación del partido y en la difusión de sus ideales. Su pensamiento político, plasmado en numerosos escritos y discursos, sigue siendo una referencia para quienes buscan entender la historia de las luchas sociales en el país. Aporte a la cultura dominicana: investigaciones sobre el merengue típico Más allá de su trayectoria política, Rafael Chaljub Mejía ha dejado una huella indeleble en la cultura dominicana. Su pasión por el merengue típico, género musical que representa la esencia del pueblo dominicano, lo llevó a realizar investigaciones profundas y a publicar obras que han enriquecido el conocimiento sobre este arte. Su trabajo ha contribuido a preservar y difundir una de las expresiones culturales más auténticas de la República Dominicana. Bibliografía política y legado Chaljub Mejía es autor de una vasta bibliografía política que abarca temas como la historia de las luchas sociales, la teoría marxista y la realidad dominicana. Sus escritos son un referente para académicos, activistas y todos aquellos interesados en comprender las dinámicas políticas y sociales de la República Dominicana. En su 83 cumpleaños, Rafael Chaljub Mejía sigue siendo un símbolo de resistencia, intelectualidad y amor por la cultura dominicana. Su vida es un ejemplo de que la lucha por la justicia y la dignidad nunca cesa, y de que el arte y la política pueden caminar de la mano para construir un futuro mejor. ¡Feliz cumpleaños, Rafael Chaljub Mejía! Su legado perdurará en el corazón del pueblo dominicano. 16 de marzo de 2025
Joseito Crespo Minaya, su legado 40 años después

Por iniciativa de Joseito, intercambiaron las cédulas con quienes habían decidido entregarse. Esta fue una astuta decisión de Joseito, para, en caso de ser detenido o asesinado como presumía, ganar tiempo para evadir la persecución en las montañas. JULIO DISLA En el contexto político de la época, emergieron figuras cuya influencia trascendió las fronteras de lo ordinario. Uno de esos líderes fue Joseito Crespo Minaya, fundador y destacado dirigente del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, quien se destacó por sus dotes de organizador y su profundidad en el pensamiento político que marcó una diferencia significativa más allá de lo local; es decir, traspasó más allá de la ciudad que lo vio nacer. En este artículo póstumo exploraré los aspectos clave que hicieron de Crespo Minaya un líder visionario de excepcional condición política y humana. Capacidad Organizativa La capacidad organizativa de Joseito Crespo fue uno de los pilares que sustentó su liderazgo. Desde que se inició en el ruedo político demostró un talento innato para coordinar esfuerzos, movilizar recursos y gestionar proyectos con eficiencia. Su habilidad para estructurar células partidarias, delegar responsabilidades y establecer metas claras fue fundamental para el éxito de múltiples iniciativas. Uno de los ejemplos más notables de su capacidad organizativa la exhibió durante el régimen de terror trujillista, cuando organizó de forma clandestina varias células del Movimiento Revolucionario 14 de Junio en la ciudad de Mao. Su enfoque meticuloso y su atención al detalle permitieron que el Partido, no solo se desarrollara sin dificultades, sino que superara las expectativas en términos de impacto social y económico. Rafael Darío Herrera destaca en su artículo en Acento, de fecha 13/04/2024, que Joseito Crespo Minaya logró incorporar a los diferentes frentes guerrilleros a Rafael Reyes (Pitifia) y su hermano el doctor Anulfo Reyes Gómez, Manuel de Jesús Fondeur (Piculín), Rafael Crespo Minaya (Rafita), Ramon Valerio Valera (Monchy), Manuel de los Santos Reyes (Reyito) y Fernando A. Ramírez Torres (Papito). En el proyecto de la guerrilla de Manaclas, Joseito Crespo fue responsabilizado de trasladar a Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo), jefe político del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, a la ciudad de Santiago, cumpliendo con destreza esa encomienda, muy a pesar de algunas incoordinaciones de operatividad. En una entrevista dada a la revista “Qué”, dirigida por el doctor Juan Isidro Jiménez Grullón, Joseito Crespo Minaya narra las vicisitudes del Frente Guerrillero de Manaclas, al considerar como torpe y descabellada la decisión que permitía que una comisión integrada por los comandantes de la guerrilla Fidelio Despradel, Juan Germán Arias (Canchano), Domingo Sánchez (El Guajiro) y Marcelo Bermúdez abandonaran el Frente Guerrillero, pues estos tenían una gran influencia en el grupo, por su comportamiento y disciplina. Profundidad en el Pensamiento Político Mas allá de su habilidad para organizar, Joseito Crespo Minaya es reconocido por la profundidad de su pensamiento político. Sus ideas no solo abordaron las problemáticas superficiales, sino que penetraron en las raíces estructurales de los desafíos que enfrentaba el Frente Guerrillero en Manaclas ante el cansancio y agotamiento de los integrantes del Frente. “Manolo, en un gesto que demuestra su respeto a las normas democráticas internas de la organización, pide que cada uno opine sobre la situación. El primero en hacerlo fue Emilio Cordero Michel, quien después de analizar la situación particular del Frente nuestro concluye afirmando que debíamos entregarnos, porque con ello ‘garantizábamos la vida de Manolo’, cuyo prestigio y condiciones de líder eran necesarias para el futuro de la Revolución Dominicana. Y es ahí donde hace la comparación entre Manolo y el gran líder africano Patricio Lumbumba, para significar la necesidad de salvaguardar la vida de Manolo”. (Minaya Crespo, Joseito, entrevista en “Qué”). Rafael Chaljub Mejía, en “La Guerrilla Del Decoro”, destaca que después de Cordero hablaron otros integrantes como Luis Peláez, pronunciándose igualmente en favor de la rendición, aunque aclaró que él, personalmente, no se rendiría. Otros se pronunciaron francamente a favor de la rendición. “Hasta que Joseito Crespo hizo uso de la palabra y puso la nota disonante”, al empezar diciendo que “la entrega de 20 guerrilleros armados, con Manolo a la cabeza, es un acto impropio del revolucionario… Para luego refutar el argumento, de claro corte chantajista, que cobraba cuerpo en la gran mayoría de los guerrilleros, de que Manolo debía entregarse con el grupo, porque el líder era la garantía de los demás y no podía dejar que sus hombres se entregasen solos”. “Ese es el suicidio político de Manolo, como líder revolucionario -refutó Joseito-, y con sentido realista, reitero una advertencia que posteriormente se vio justificada. La reacción teme tanto a Manolo que no va a desperdiciar la oportunidad de asesinarlo y de justificar su muerte diciendo que murió en combate”. (Chaljub Mejía, Rafael, La Guerrilla Del Decoro, página 283, primera edición 1994). Cuenta Rafael que “Manolo escuchó las distintas posiciones y pidió tiempo para tomar la decisión final. Entonces Joseito volvió a hablarle directamente a Manolo, diciéndole ante los demás ‘Aquí tú eres el comandante Supremo de las guerrillas y, al fin y al cabo, se hará lo que tu digas. No creas eso de que tú eres la garantía del grupo. Si, por el contrario, el odio del enemigo va dirigido principalmente contra ti, la decisión de matarte la cumplirán donde te encuentren, aunque tengan que matar la cantidad que sea. Venimos a hablar contigo y a sugerirte, una vez más, que no te entregues. Si te entregas, te van a matar y, si no te matan, te van a desacreditar’”. (Ver obra citada, página. 286). “Estos son los mismos guardias de Trujillo y van a darle, a todo quien caiga en sus manos, el mismo tratamiento que les dieron a los guerrilleros del 1959”. (Joseito Crespo Minaya hablándole a Pitifia). Manolo decidió entregarse junto a los partidarios de la entrega, fue entonces cuando Joseito fue a despedirse del comandante Supremo y le dijo: “Como ha prevalecido la opinión de entregarse, queremos permiso para irnos y tratar de salvarnos por nuestra propia cuenta”. Manolo asintió. Junto a Joseito salieron Polón