La advertencia de Domínguez Brito: “Antes de pedir más impuestos, el Gobierno debe corregir su despilfarro”
El ex procurador y dirigente político cuestiona la “modernización fiscal” del Ejecutivo y exige rendición de cuentas, austeridad y eficiencia en el gasto público como condición previa a cualquier nuevo gravamen. Por Brendalis Reyes Santo Domingo.- Francisco Domínguez Brito, figura de peso en el espectro político dominicano, lanzó una advertencia clara y contundente contra la denominada “modernización fiscal” promovida por el Gobierno. En sus declaraciones, el ex procurador y ex ministro de Medio Ambiente no solo rechazó el aumento de la carga tributaria como primer paso, sino que puso el foco en lo que considera el verdadero problema: la ausencia de control, la expansión desmedida del aparato estatal y la falta de transparencia en el uso de los recursos públicos. “Antes de hablar de más impuestos, el Gobierno debe explicar por qué ha disparado la nómina pública, por qué la deuda sigue creciendo, por qué persiste el déficit del sector eléctrico y por qué cada año gasta más sin que los servicios públicos mejoren en la misma proporción”, afirmó Domínguez Brito, situando la discusión en un terreno que, a su juicio, el Ejecutivo ha eludido sistemáticamente. El ex funcionario sostuvo que ninguna reforma fiscal será legítima mientras los dominicanos perciban que el dinero de sus impuestos se administra sin la debida austeridad. “El camino correcto no es meter la mano en los bolsillos de las familias y de los sectores productivos. El camino correcto es reducir privilegios, eliminar gastos innecesarios, controlar el desperdicio y hacer más eficiente el Estado”, puntualizó. Domínguez Brito fue más allá al afirmar que el país necesita, antes que una reforma recaudatoria, una profunda reforma de la administración pública. “Los dominicanos no pueden seguir pagando las consecuencias de un gobierno que gasta cada vez más y administra cada vez peor. Primero corrijan la casa; después hablen de nuevos impuestos”, sentenció. Con estas palabras, el dirigente político no solo pone sobre la mesa una crítica de fondo a la gestión gubernamental, sino que instala el debate en un eje que amenaza con volverse central en la agenda nacional: la exigencia de rendición de cuentas y eficiencia estatal como requisito ineludible para cualquier medida tributaria.
Te entiendo y te necesito, pero no te soporto

Por Patricia Arache Cuando el 24 de abril de 1984 se produjo lo que, todavía, cuarenta años después no está bien definido respecto a si fue poblada, revuelta, protesta o rebelión, yo estuve ahí, como diría mi inolvidable, amado y respetado profesor Jimmy Sierra, quien falleciera a destiempo, el 18 de agosto del año 2020. En aquel tiempo todo era distinto, todo era diferente. Los medios de comunicación tradicionales o, como prefiero llamarlos, convencionales, siempre estaban atentos a las fuentes, a los hechos ya los imprevistos. Me iniciaba en las labores comunicacionales desde la que fue mi primera plataforma: el reporterismo radial. Lo hice con entusiasmo y pasión, modestia aparte, y sí que aprendí en el día a día. Cuando hoy, cuatro décadas después, escucho a amigos y colegas plantearse la posibilidad de que se repita el “abril del 1984” en República Dominicana, en el 2024, me detengo a pensar de qué me perdí, qué no estoy viendo y qué saben, que muchos no sabemos, quienes pronostican pobladas. El proyecto de ley sobre Modernización Fiscal, en República Dominicana, fue retirado del Congreso Nacional, de acuerdo a lo anunciado por el presidente de la República, Luis Abinader, en atención a reclamos de los distintos sectores de la vida nacional con fácil y libre acceso (como ya casi todos tenemos) a los medios de comunicación social. “Estoy convencido de que nuestra democracia debe ser un diálogo constante, una conversación en la que cada voz cuente y cada opinión tenga su peso. La democracia no es, ni debe ser, un monólogo ni una práctica de cada cuatro años”, expuso el mandatario en su alocución de no más de seis minutos, el sábado 19 de octubre. Es un gesto muy valiente y democrático de parte del mandatario que apenas inicia su segunda gestión constitucional (2024-2028), en medio de un déficit fiscal superior a los 80 mil millones de pesos. Obvio que hay que celebrar el hecho de que en República Dominicana prevalezca, y ojalá se prolongue, un sistema político en el que escuchar la voz de todos sea un compromiso innegociable, pero también hay que preguntarse cuál será el trayecto que transitará el gobierno para hacer frente a todas las necesidades sociales y económicas que tienen distintos sectores de la población. En septiembre pasado, cuando el Poder Ejecutivo envió al Congreso Nacional el proyecto de Presupuesto y Ley de Gastos Públicos para el año 2025, indicaba que esa pieza priorizaba la inclusión social y la calidad de vida de las familias dominicanas, protegiendo su capacidad de consumo y sus medios de vida. En fin, ya el país no tendrá que someterse a la presión de una reforma, que el presidente Luis Abinader denominó Proyecto de Modernización Fiscal, y que la mayoría de los sectores nacionales calificó como paquetazo, foetazo o cualquier otro término que resultará lo más doloroso posible. Lo malo es que tampoco hay propuestas alternativas para que el Estado disponga de recursos que le permitan la aplicación de políticas públicas que impacten favorablemente a sectores de la población y permitan elevar el nivel de productividad y competitividad de la nación. No nos queda más, por el momento, que nos preguntamos: ¿En qué parará la cosa, caballero, en qué parará?
Economistas advierten sobre posibles distorsiones económicas por propuesta de reforma fiscal
Varios economistas abordaron los desafíos para aplicar la \\\»Modernización Fiscal\\\» Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo – Un grupo de economistas expresó su preocupación sobre el impacto que podría tener la propuesta de reforma fiscal en el país si no se analiza en profundidad. Durante el foro titulado \\\»Diálogo Fiscal, Desafíos y Oportunidades\\\», organizado por la Oficina Senatorial del Distrito Nacional, encabezada por el senador Omar Fernández, se discutieron aspectos críticos que podrían afectar la economía dominicana y su sector productivo. El evento, que contó con la participación de destacados economistas como Jaime Aristy Escuder y Mercedes Carrasco, así como exfuncionarios de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), Magín Díaz y Germania Montás, abordó temas como el impacto de la reforma en la construcción, el impuesto al ahorro y la aplicación del Impuesto sobre Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS) a 120 productos de la canasta básica. También se discutió la propuesta de eliminar incentivos a sectores productivos, un punto que generó un intenso debate entre los especialistas. Aristy enfatizó que, en lugar de reducir el umbral del Impuesto de Patrimonio Inmobiliario (IPI) de 10 millones a 5, sería más apropiado ajustarlo a 7 millones y bajar las tasas, concentrando la carga fiscal en los segmentos de mayores ingresos. \\\»De esta forma, pagará más quien realmente tiene la capacidad de hacerlo\\\», argumentó. Por su parte, Montás criticó la inclusión de la eliminación de leyes de incentivos en la reforma, señalando que esta decisión podría llevar a resultados no deseados. \\\»El trabajo de carpintería que requiere una reforma de esta magnitud no se ha hecho. La estrategia de gravar todo o eliminar todos los incentivos es un camino fácil, pero arriesgado\\\», advirtió. Carrasco, en su intervención, destacó la situación del sector eléctrico, que representa el 40% del déficit gubernamental. Según su análisis, abordar el gasto público, especialmente el incremento en la nómina, podría reducir la necesidad de una reforma tan amplia. Otro tema crucial que surgió fue la evasión fiscal, considerada una de las principales preocupaciones para el sistema tributario. Los economistas coinciden en que ha habido una falta de gestión y control en este ámbito. Díaz subrayó que \\\»no hay evidencia de que se haya llevado a cabo una lucha efectiva contra la evasión en los últimos cuatro años, y las recaudaciones están estancadas en niveles similares a los de 2019\\\». El foro dejó claro que, aunque la reforma fiscal es necesaria, su implementación debe ser cuidadosamente planificada para evitar distorsiones que puedan afectar a los sectores productivos y, en consecuencia, a la economía del país. La discusión sobre este tema continúa, y los economistas instan a las autoridades a considerar sus recomendaciones para lograr un equilibrio fiscal que beneficie a todos los sectores de la sociedad.