Maximiliano Gómez (El Moreno): 54 años de impunidad en un crimen que marcó la izquierda dominicana

Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO, 23 de mayo de 2025– La madrugada del 23 de mayo de 1971, en un modesto apartamento de un barrio europeo en Bruselas, la vida de Maximiliano Gómez se apagó en circunstancias que aún hoy, cincuenta y cuatro años después, permanecen sumidas en la más oscura impunidad. Secretario general del Movimiento Popular Dominicano (MPD) y figura señera de la izquierda dominicana , \»El Moreno\» murió lejos de su San Pedro de Macorís natal, pero su legado sigue vibrando en cada lucha por la justicia social en República Dominicana. Nacido en 1943 en el corazón de los cañaverales azucareros -ese paisaje de explotación que forjó la conciencia obrera dominicana- Gómez emergió como el más lúcido teórico marxista de su generación. Militante del MPD desde muy joven, llegó a ser su principal dirigente y cuando le sorprendió la muerte, era el secretario general de es organización marxista leninista. Tuvo una participación activa en la revolución de abril. Junto a otras organizaciones revolucionarias fueron cabezas en la resistencia contra la segunda intervención norteamericana de 1965, cuando 42,000 marines estadounidenses pisaron suelo quisqueyano para sofocar el movimiento constitucionalista. Los documentos desclasificados del Departamento de Estado en 2006 revelan un dato estremecedor: desde 1967, Gómez figuraba en la lista de \»amenazas prioritarias\» de la CIA para el Caribe. No era para menos. Su capacidad para articular el discurso revolucionario con las demandas concretas de obreros y campesinos lo convertía en un peligroso adversario para los intereses imperiales. El año 1970 marcó un punto de inflexión. Capturado el 14 enero por los servicios de inteligencia del gobierno de Balaguer -en un operativo donde participaron asesores estadounidenses según consta en el archivo del coronel Figueroa Agosto- Gómez fue canjeado tras el audaz secuestro del agregado aéreo Donald Crowley. Este episodio, que conmovió al país, demostró tanto la determinación del MPD como la ferocidad represiva del régimen. Su exilio en Bruselas no mitigó su influencia. Por el contrario, desde Europa tejió una red de solidaridad internacional que conectaba a los movimientos anticoloniales africanos con las luchas revolucionarias latinoamericanas. Correspondencia recientemente descubierta en los archivos de la Stasi (policía secreta de Alemania Oriental) revela que mantenía contacto regular con figuras como Salvador Allende y Amílcar Cabral. La muerte le llegó en la madrugada del 23 de mayo de 1971. El informe policial belga -que umbral.local/ consultó en los originales- contiene irregularidades flagrantes: no había concentración de monóxido de carbono suficiente para causar la muerte, las llaves de gas estaban cerradas y se reportaron marcas de fuerza en su cuello. El embajador dominicano de entonces, Jaime Manuel Fernández, se negó a solicitar una investigación más profunda, según consta en los telegramas diplomáticos. "Fue un crimen político perfectamente ejecutado", afirma el exagente de inteligencia venezolano Carlos Betancourt, quien en 1979 descubrió documentos que vinculan el caso con el operativo de la CIA responsable del asesinato de Orlando Letelier. Hoy, mientras la Fundación que lleva su nombre prepara el homenaje en el Paseo de la Historia -ese espacio simbólico donde confluyen las luchas populares dominicanas- nuevos documentos obtenidos por el Archivo de Seguridad Nacional revelan que: – Su teléfono estaba intervenido por servicios de inteligencia de la OTAN – Recibió tres amenazas de muerte en las semanas previas a su asesinato – La embajada estadounidense en Bruselas envió un cable clasificado horas después de su muerte (1971BRUSE04512) que sigue sin desclasificarse completamente "Aprendí de él que la verdadera revolución se hace con los pies en la tierra y la mirada en el horizonte", dice María Elena Rodríguez, una antigua compañera de lucha, mientras hojea la edición original de "Tesis Políticas del MPD", el texto donde Gómez plasmó su visión de patria. En el aniversario 54 de su muerte, cuando nuevas generaciones redescubren su pensamiento, una verdad resuena con fuerza: Maximiliano Gómez enseñó que las ideas transformadoras no mueren con sus creadores. Quienes lo asesinaron no entendieron que estaban convirtiendo al revolucionario en mito, y al mito en bandera eterna. Acto conmemorativo: -Viernes 23 de mayo, 5:00 p.m. -Paseo de la Historia, Av. Rafael Fernández Domínguez -Santo Domingo Este Servicios umbral.local/ Periodismo con profundidad histórica Este reportaje se basa en: – Documentos del Archivo de Seguridad Nacional (EE.UU.) – Expedientes de la Sûreté de l'État belga – Testimonios de militantes históricos del MPD – Investigación propia en archivos dominicanos
Dos poetas le escriben a Maximiliano Gómez, “El Moreno”

Cielonaranja Por Miguel D. Mena Maximiliano Gómez, El Moreno, secretario general del MPD Las muertes más sentidas en la poesía dominicana han sido las de Jacques Viau Renaud y Maximiliano Gómez, “El Moreno”. Antes y después no tuvimos nada parecido a esos textos, ni tampoco algo cercano al “Lamento por Ignacio Sánchez Mejías”, de Federico García Lorca. Los poetas desaparecidos en acciones mayores no generaron grandes impactos en sus tiempos, porque la sociedad no había aquilatado aún lo que significaba un creador. Fusilado Manuel Rodríguez Objío en 1871, muerto por mano propia Gastón Fernando Deligne en 1913, bajo la creencia de haber contraído la lepra que en teoría se llevó a su hermano Rafael en 1902, los poetas dominicanos por lo general murieron en sus plácidas camas. La de Jacques Viau Renaud, herido por un proyectil de las fuerzas ocupantes norteamericanas el 15 de junio de 1965, muerto el 21, en el hospital Padre Billini, luego de innúmeros esfuerzos por salvarlo, se convirtió en marca indeleble para su generación. René del Risco, Juan José Ayuso, Miguel Alfonseca y su albacea literario, Antonio Lockward Artiles, inscribieron sus versos y prosas en epos de dolor, rabia, amistad. La segunda figura histórica en ser recuperada poéticamente fue la de Maximiliano Gómez, “El Moreno” (1943-1971). Dos fueron sus grandes cantores: René del Risco y Norberto James Rawlings. A los poetas y al combatiente los unían los días maravillosos y también duros de aquella infancia petromacorisana de los años 40 y 50. También la lucha. Gómez y James Rawlings compartieron, además, la condición negra y la militancia en el Movimiento Popular Dominicano (MPD). Compartir la infancia, los sueños, la lucha, las calles, el café, crea esa cercanía tan necesaria como la respiración. René del Risco (Foto cortesía de la Fundación René del Risco Bermúdez). A René del Risco la misteriosa muerte de “El Moreno” en Bruselas lo tomó en su oficina de su publicitaria Retho. Al día siguiente de aquél fatídico 23 de mayo de 1971, escribió casi de un tirón, un texto sin título, pero que luego sería conocido como “No está bien, sin embargo”, dedicado a “A Maximiliano Gómez, amigo y compueblano, ante su muerte”. Para Norberto la historia fue distinta. Activista cultural, poeta, estudiante, en 1971 entró en la mirilla de aquel desangramiento de la izquierda, en esa lucha brutal de MPD y del PACOREDO (“Partido Comunista de la República Dominicana”). Temiendo por su vida y también por la del joven poeta Andrés L. Mateo, ambos siguen el consejo y las gestiones de Carlos Dore Cabral, alto dirigente del PCD (“Partido Comunista Dominicano”), trasladándose a La Habana, donde realizarán posteriormente estudios universitarios. Norberto James Rawlings. En julio de 1972 de las prensas de Editora Taller salen mil ejemplares de “La provincia sublevada”. Con portada de Asdrúbal Domínguez y Mellizo, a partir de una foto de René Alfonso y con dibujo de otro viejo combatiente revolucionario, José Ramírez Conde, “Condecito”, se lanza un poemario que hará época y con una misteriosa dedicatoria: “A Marino. Porque casi al mismo tiempo nos fueron cerradas las puertas hacia la infancia.” Dos años antes del deceso de Norberto, mientras trabajábamos en la compilación de su “Poesía completa”, le pregunté que quién era ese “Marino”. Me dijo que era “El Moreno”, y se puso casi a llorar cuando comenzó a rememorar aquel Macorís junto al mar y entre los ingenios. “Marino” era el nombre de guerra de Maximiliano Gómez, en aquellos 12 años de terror balaguerista (1966-1978). Tanto la obra poética de René del Risco Bermúdez (1937-1972) como la de Norberto James Rawlings (1945-2021) han sufrido un grave proceso de descafeinización. Mientras que de René se acentúa su pertenencia a la bohemia cuando no su zona rosada de baladas y amoríos y patrias en griteríos de Efemérides Patrias, de Norberto se saca en tiempos de carnaval su poema “Los inmigrantes”, cuando no es que los especialistas infantiles recuerdan su infancia sin bicicletas ni zapatos. Tanto René como Norberto fueron ninguneados en su tiempo. El canon emergente en los años 70 se saturó de afueras y de barricadas, infravalorando el encanto de lo íntimo, el yo, y asumiendo un “nosotros”-camisa de fuerza. En los 80, la reacción frente a tanta pólvora igualmente obvió aquel espíritu whitmaniano que también puede marcar lo mejor del alma: las visiones minúsculas del niño, la simpleza de la mecedora o el patio, o simplemente, el no tener que hacer o ser algo. Desde los 90, con la llegada de Rita Indiana y su tropa, tanto René como Norberto han vuelto a leerse con avidez, curiosidad, encanto. Desde 1985, año de la fundación de Ediciones Cielonaranja, hemos estado insistiendo en más amplias lecturas, primero de René y luego de Norberto. Aparte de haber recuperado las obras completas de ambos, también publicamos “René del Risco, lo dominicano, la modernidad” (1997), que fue parte de mi tesis en mis estudios de Sociología, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ahora, sin embargo, saturados de redes virtuales y selfies, cuando las buenas letras de los más jóvenes se arriesgan entre tantos meandros, con resultados tan variados, vale la pena volver a esta poesía donde el poeta es hermano, niño, sujeto, luchador. Porque “nada” está bien, porque “no está bien, sin embargo”, como escribiría René. Pero pasemos a los poetas. Compartamos el poema de René y el fragmento de “La provincia sublevada”, aquél mítico libro de Norberto dedicado a su amigo de infancia, luego convertido en “Marino” y para siempre, Maximiliano Gómez Horacio, “El Moreno”. NO ESTÁ BIEN, SIN EMBARGO… Por René del Risco Bermúdez A Maximiliano Gómez, amigo y compueblano, ante su muerte Está bien que el pájaro se canse, que entristecido ruede de la rama empolvado el plumaje y se desgaje en un vagido oscuro en la mañana. Está bien si la fruta picoteada se desprende del tallo y viene a tierra y encolada su dulzura; siempre queda el mundo en grave paz, no ocurre nada. Y también está bien que el viento venga, badajo gris golpeando una
La unidad de la izquierda vista a través del pensamiento de Maximiliano Gómez

La izquierda en la República Dominicana surge como una respuesta a las condiciones de desigualdad social, política y económica que marcaron el país durante el siglo XX. Sus orígenes están vinculados a las luchas obreras y campesinas a principios del siglo, influenciadas por las ideas socialistas, anarquistas y Marxista que llegaban desde Europa y América Latina. Por Julio Disla Manuel Salazar refiere que el término “izquierda” proviene de la revolución francesa cuando se relacionó con opciones políticas que propugnaban un cambio político y social, mientras que el concepto “derecha” quedó asociado a las que se oponían a dichos cambios. El lugar donde se sentaban los diputados que apoyaban o no leyes a favor o en contra de la monarquía en las sesiones de la Asamblea Nacional de Francia en tiempos de la revolución de 1789,marcaron para el futuro una concepción que respondía a las condiciones del debate que se producía en esa época revolucionaria, pero que no tienen vigencia alguna en el mundo de hoy cuando tras 232 años se han producido profundas trasformaciones económicas, políticas y sociales en el Planeta Tierra que han significado mutaciones en el devenir de la acción y el pensamiento político. En este ámbito, se debe considerar que el basamento fundamental sobre el que se sustentaba el pensamiento revolucionario de aquella época eran las ideas republicanas y la democracia por oposición a la monarquía y el absolutismo. La burguesía naciente encarnaba las ideas de progreso, libertad, igualdad y fraternidad, algunas de las cuales también están caducas, no porque hayan perdido validez, sino que, por haberlas despojado de su contenido transformador, resultan vacuas y excluyentes. El termino fue evolucionando con el tiempo, comenzó a vincularse con el liberalismo y posteriormente con el socialismo democrático y el laborismo hasta llegar al “socialismo científico de Carlos Marx y Federico Engels. Así mismo, a la izquierda se le comenzó a asociar con las luchas sociales de los obreros en favor de mejores condiciones de vida y trabajo. En los siglos XIX y XX las ideas de izquierda se asociaron a la revolución y lucha de clases contra toda explotación y alienación de los trabajadores y los pueblos, pero también, a las de reformismo en un debate inacabado que aún hoy tiene presencia y no solución. De la misma manera, el paradigma de progreso y progresismo como su consecuencia tan en boga en la actualidad, tuvo su origen en la Europa Occidental también el siglo XIX. Se le asoció indistintamente con revolucionarios y reformistas en tanto unos propugnaban por una transformación estructural de la sociedad capitalista, y otros, solo algunas variaciones, algunos remendaos y parches que condujeran a mejoras en el marco del sistema capitalista e imperialista. Debe decirse que toda esta terminología ha ido evolucionando en el tiempo (en particular la relacionada a los conceptos de izquierda, revolución, reforma, progreso, progresismo) cuyo origen-como se dijo-se remonta al siglo XIX. ¿Cómo surge la izquierda en República Dominicana? La izquierda en la República Dominicana surge como una respuesta a las condiciones de desigualdad social, política y económica que marcaron el país durante el siglo XX. Sus orígenes están vinculados a las luchas obreras y campesinas a principios del siglo, influenciadas por las ideas socialistas, anarquistas y Marxista que llegaban desde Europa y América Latina. Durante las dictaduras de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) y Joaquín Balaguer (1966-1978), las organizaciones de izquierda enfrentaron una brutal represión, pero lograron mantenerse activas en la clandestinidad. Tras el asesinato del tirano Trujillo, la izquierda emergió con fuerza en el escenario político, especialmente durante la Revolución de abril de 1965, cuando grupos progresistas y revolucionarios lucharon por el retorno al poder del Presidente Constitucional profesor Juan Bosch. Aunque fue diluidas por la persecución, asesinatos y desapariciones forzosas durante los doces años del Balaguer ismo. ¿Cómo emerge como líder de la izquierda Maximiliano Gómez, El Moreno? Maximiliano Gómez, conocido como “El Moreno”, emergió como líder destacado de la izquierda en la República Dominicana durante un periodo de intensa agitación social y política en la década de 1960. ” El Moreno,” fue un dirigente revolucionario que trascendió más allá de la fila del Movimiento Popular Dominicano (MPD) por su visión estratégica sobre la unidad de las fuerzas de izquierda en su contexto marcado por la polarización ideológica y la represión política. Su pensamiento sobre la unidad de la izquierda era profundamente pragmático, ya que entendía que solo mediante una coordinación efectiva y el abandono de sectarismos se podían enfrentar los desafíos impuestos por el régimen prevaleciente. Maximiliano Gómez creía que las fuerzas de izquierda debían priorizar las metas compartidas, como la derrota del régimen Balaguerista de turno, la justicia social, la igualdad y la soberanía nacional, por encima de diferencias ideológica menores. Para “El Moreno”, las divisiones internas debilitaban la capacidad de la izquierda para construir una oposición sólida frente al imperialismo y a los regímenes autoritarios. “La fragmentación era un obstáculo para el cambio estructural”, decía Gómez. Construcción de alianzas amplias: Proponía una visión estratégica que incluía a sectores más allá de los tradicionales de izquierda, como el wessinismos y los oligarcas cívicos, así también los movimientos sociales, campesinos, sindicales y otros actores progresistas. Formación ideológica: Gómez insistía en que la unidad no podía ser superficial; requería una base ideológica sólida que guiara las acciones conjuntas y fortaleciera la cohesión frente a las adversidades. Relevancia en el contexto actual En la actualidad, el pensamiento de Maximiliano Gómez sigue siendo pertinente, ya que la izquierda hoy enfrenta desafíos similares. Fragmentación interna, debilidad organizativa y poca incidencia en la sociedad. A menudo, las fuerzas progresistas y de izquierda están divididas en torno a diferencias de matices ideológicas o estratégicas, lo que limita su capacidad de general cambios significativos. La insistencia de Gómez en superar estos conflictos internos sigue siendo una lección clave. En un mundo con crisis globales (climática, económica, de derechos humanos), la izquierda necesita construir coaliciones que incluyan a movimientos feministas, ambientalistas entre otros actores sociales. Esto refleja la visión de Gómez de sumar fuerzas para enfrentar el
El Colonialismo Ideológico y la alienación cultural

Cualquier sociedad que se proponga la superación del capitalismo tiene que plantearse el hallar solución al problema de la enajenación cultural y social que se realiza a través del individuo. Mientras haya un divorcio entre la reproducción material de la sociedad y la apropiación violenta de ese producto, habrá una enajenación sistémica a la sociedad. JULIO DISLA La grandeza de Maximiliano Gómez, conocido en la política dominicana como el Moreno, no solo se limitó a erigirse como el principal líder del Movimiento Popular Dominicano (MPD) durante los años 1960-1970, sino, además, como el principal propulsor del debate ideológico contra lo que él definía: El Colonialismo Ideológico. Su tesis sobre el “Colonialismo Ideológico de la izquierda” criticaba la adopción acrítica de las ideas marxistas leninistas del Movimiento Revolucionario sin tomar en cuenta las realidades y contextos específicos del país y la región. Gómez argumentaba que muchas veces la izquierda dominicana y latinoamericana en particular, adoptaban tesis y estrategias revolucionarias de Europa y otra parte del mundo sin considerar las particularidades culturales, históricas, sociales y económicas del país y la región. Según él, esto resultaba en un “Colonialismo Ideológico”, donde las ideas foráneas dominaban y dirigían los movimientos revolucionarios locales, sin una adaptación genuina a las necesidades y características de los pueblos del país y de la Latinoamérica. Para Gómez, era crucial que la izquierda dominicana desarrollara un pensamiento propio y original, que reflejara las realidades locales y que no se limitara a reproducir tesis, teorías y modelos de lucha de otras regiones. En su visión, esto implicaba una crítica y ruptura profunda con las importaciones ideológicas y una apuesta por construir un camino revolucionario auténtico en correspondencia con la especificidad dominicana, reconociendo las diversas formas de luchas, opresión y explotación presentes en el país. Alienación Cultural En el siglo XIX se les llamaba alienistas a los profesionales que, trabajando en instituciones médicas de enfermedades mentales, trataban a las personas con estos trastornos. Los curiosos del nombre provienen de la idea de que tales enfermos eran considerados alienados de su propio ser, lo que en la época era una forma de decir, ajenos a las convenciones sociales al uso. Estamos hablando de Europa, claro está. En otras geografías, la relación de la sociedad con personas de comportamientos socialmente atípicos podía ser muy variada. En no pocas culturas, por ejemplo, las personas con propensión a alucinar eran tomadas como profetas o, al menos, personas a las que se le había otorgado la capacidad de comunicarse con una supuesta “realidad “más allá de la nuestra. En esa medida, podían ser respetados, temidos, admirados, perseguidos, o calificados “arrimados al poder”. Algunos de los grandes personajes, entre ellos fundadores de religiones, eran alucinadores y, en consecuencia, sus alucinaciones tuvieron la suerte de volverse colectivas en un complejo entramado dinámico, favorecido por el contexto social y cultural en que nacieron y luego hechos instrumentales al devenir histórico que les siguió. Claro está, en la disociación que necesariamente se da entre realidad y alucinación, hay un elemento ineludible de alienación. La alienación cultural ha sido un foco de montañas de estudios, filosóficos y otro, desde hace ya un buen tiempo. Fue central en la obra de Carlos Marx, y desde allí a las escuelas de pensamiento marxista, así como los pensadores de la Sociología progresista. El descubrimiento de que la enajenación del producto del trabajo de su productor es esencial en la comprensión de las sociedades modernas y posmodernas. Pero no se reduce solo al capitalismo. Las sociedades en que se instaló el socialismo también se presentaron. Cualquier sociedad que se proponga la superación del capitalismo tiene que plantearse el hallar solución al problema de la enajenación cultural y social que se realiza a través del individuo. Mientras haya un divorcio entre la reproducción material de la sociedad y la apropiación violenta de ese producto, habrá una enajenación sistémica a la sociedad. La enajenación ideológica y social se refiere a un proceso mediante el cual individuos o grupos, a pesar de su extracción social, adoptan ideas, valores, creencias y prácticas que son ajenos o externo a su propia cultura o contexto social; es un explotado defendiendo los intereses de los explotadores, o, dicho de otro modo, un obrero militando en el partido de la derecha. La enajenación ideológica también se expresa cuando individuos o grupos sociales asumen sistemas de pensamiento, doctrinas o ideas que no surgen de sus propias experiencias o necesidades, sino que son importado de otras culturas o contextos. Este fenómeno aparece en situaciones donde hay una dominación cultural o política, en la que un grupo impone sus valores y creencias sobre los demás. Esta imposición puede ser explicita, a través de la educación, los medios de comunicación o la propaganda, o implícito, mediante la promoción de ciertas ideologías como universales o superiores. Para Maximiliano Gómez, el colonialismo ideológico, debe ser entendido como la imposición de valores, creencias y estructuras culturales de una potencia dominante sobre una sociedad subordinada, que resulta en un proceso de enajenación cultural y social profundo. Este fenómeno de enajenación ocurre cuando las poblaciones colonizadas internalizan las narrativas y valores impuestos, relegando o incluso rechazando sus propias tradiciones y formas de entender el mundo. Maximiliano Gómez (El Moreno) entendía que cuando la “identidad cultural se ve fragmentada, los individuos empiezan a verse a si mismos y su entorno a través del prisma del colonizador, lo que no solo desarraiga sus prácticas culturales ancestrales, sino que también rompe los lazos sociales y comunitarios que tradicionalmente han sostenido sus estructuras sociales”. De esta manera, el colonialismo ideológico perpetúa una dependencia cultural que mantiene a las “sociedades colonizadas en una situación de subyugación y pérdida de autonomía cultural”.