Sesenta Años sin Jacques Viau: La Palabra que no Calla

La Escuela Multitemática y la Biblioteca Miguel Ángel Muñiz Arias rendirán homenaje al poeta y maestro Jacques Viau, asesinado en 1965, con un conversatorio dirigido por el Premio Nacional de Literatura Mateo Morrison, en un encuentro que busca rescatar el legado de quien fusionó verso y compromiso social. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO, 16 de octubre de 2025.— Sesenta años han transcurrido desde que una bala segó la vida del poeta Jacques Viau Renaud, pero su verbo, entrelazado con los sueños de justicia de su tiempo, permanece incólume. Esta tarde, al caer el sol, la Escuela Multitemática y la Biblioteca Miguel Ángel Muñiz Arias abrirán sus puertas para honrar su memoria en un conversatorio que estará guiado por la voz autorizada del también poeta Mateo Morrison, Premio Nacional de Literatura. El acto, que tendrá lugar a las seis de la tarde en el local de la entidad, situado en la calle Leonor Ovando, número 6, de la Zona Colonial, no solo busca evocar la figura de Viau, sino reivindicar la vigencia de una obra que fundió la lírica con el compromiso civil, escrita entre su Haití natal y su República Dominicana adoptiva. El Poeta de Dos Patrias Jacques Viau (1941-1965) no solo fue un talento precoz de la poesía caribeña, sino un símbolo de la fraternidad entre dos pueblos. Nacido en Puerto Príncipe, se radicó en Santo Domingo desde su adolescencia, donde se formó como maestro y abrazó la causa constitucionalista de 1965. Su pluma, tan joven como profunda, dejó versos que oscillan entre el intimismo y la arenga revolucionaria. “Quizás no haya otro ejemplo en nuestra historia literaria reciente de una entrega tan absoluta: la de un joven que ofrendó su vida por un ideal, creyendo que la poesía y la lucha por la dignidad eran una misma trinchera”, reflexionó otro poeta de su tiempo al cumplirse el 60 aniversario. Viau cayó abatido durante la Batalla del Puente Duarte, a los 24 años, dejando una obra breve pero perdurable, compilada en títulos como “Sollozos del Alba” y “Ritos de la Memoria”. La Voz del Homenaje Al frente de la disertación estará Mateo Morrison, poeta, narrador y ensayista, cuya trayectoria ha sido reconocida con el máximo galardón de las letras dominicanas. Morrison, autor de una vasta obra que incluye “La memoria del cuerpo” y “Isla en la sangre”, ha sido siempre un custodio de la memoria cultural del país, lo que convierte su participación no en una mera charla, sino en un diálogo entre dos generaciones de poetas comprometidos. “Es un honor y un deber moral mantener viva la llama de Jacques. Su poesía es un territorio de encuentro entre Haití y República Dominicana, un recordatorio de que el arte verdadero no conoce fronteras”, expresó Morrison en la antesala del evento. Este conversatorio se erige, pues, como un acto de resistencia contra el olvido, un puente tendido entre el ayer y el hoy para confirmar que la palabra auténtica, aquella que nace del fervor y la convicción, es, en esencia, inmortal.
Mateo Morrison
Jóvenes intelectuales se echaban al hombro el fusil reivindicador del verso comprometido, dulcificando con sus hermosos disparos el áspero ámbito de las andanzas de lucha en la desesperada etapa de posguerra. Precisiones Por Santiago Castro Ventura Desde el seno del pueblo, en la Cruz de Mendoza, al calor de la efervescencia patriótica que había generado la Guerra de Abril de 1965 surgía el aeda Mateo Morrison, con la proverbial sencillez que le caracteriza. Todavía retumbaban las poderosas metrallas cargadas de explosivas poesías como el célebre «Canto a Santo Domingo Vertical» de Abelardo Vicioso, «Ni un paso atrás» de Pedro Mir y otros poemas de bardos comprometidos con la defensa de la patria, cuando nos llegaba desde Chile el «Versainograma a Santo Domingo» de Pablo Neruda, la poesía neutralizaba el revés. En los liceos, en la universidad, estos eran himnos de acción para la movilización. En ese ambiente surge el poeta Morrison como destacado integrante del Grupo Literario «La Antorcha». Jóvenes intelectuales se echaban al hombro el fusil reivindicador del verso comprometido, dulcificando con sus hermosos disparos el áspero ámbito de las andanzas de lucha en la desesperada etapa de posguerra. Mateo al referirse a aquellos momentos críticos, donde irrumpían los jóvenes poetas de manera inoportunamente grata, apuntó sobre el particular: “El estallido insurreccional de abril permeó todos los aspectos de nuestras vidas y la poesía como cristal de los pueblos, registró en sus imágenes y metáforas, pinceladas que quizás pudieron escaparse en su objetividad científica a la historia”. “Y esto no es nuevo. ¿Qué son acaso La Ilíada y La Odisea sino receptáculos de las guerras y luchas del pueblo griego? ¿Y la Biblia no está cargada de los episodios bélicos de la época? ¿Y las grandes obras épicas orientales?” “La Comuna de País, las Revoluciones Francesa, Mexicana, Rusa y Cubana, entre otras, han impactado la vida cotidiana y se han manifestado de las formas más diversas en la música, las artes plásticas y la literatura”. “La jornada de abril no ha sido una excepción y sólo hay que recordar a los poetas Pedro Mir, Abelardo Vicioso, Miguel Alfonseca, Rene del Risco, Máximo Aviles Blonda, entre otros, que en la histórica declaración de los artistas del 4 de julio de 1965, donde expresan: «Hemos cumplido con nuestro deber. […] (Mateo Morrison. Abril del 65 visión poética. Colección 50 Aniversario de la Gesta patriótica de Abril de 1965. Santo Domingo, 2016. pp. 29-30). Mateo llega a la UASD y desde el Movimiento Cultural Universitario (MCU), se incorpora a la lucha social y política que libraba la juventud dominicana de manera indoblegable para extirpar el neotrujillismo en ciernes que representaba el balaguerato. En las grandes jornadas culturales y sociales de la época ahí estaban los más dignos representantes del MCU con Morrison, el «teórico» Jimmy Sierra, Domingo de los Santos y los demás abanderados de la literatura comprometida en la universidad. Esta actividad la continuó en el mismo tono militante en la Dirección de Cultura de dicha institución universitaria, junto al nunca olvidado asesor del movimiento estudiantil Narciso González (Narcisazo) y Antonio Lockward por supuesto. Todavía no se ha escrito el honroso papel de la prensa en general en este periodo, uno de estos órganos el periódico La Noticia, bajo la aguerrida dirección de Silvio Herasme Peña, Huchi Lora y Miguel Angel Prestol, entre otros. Ese histórico medio decidió agregar un suplemento literario y no pudo ser mejor la elección de la dirección, que recayó en Mateo Morrison y el también brillante intelectual León David (hijo de Juan Isidro Jiménez Grullón, mí muy ilustre maestro de historia 011). El suplemento literario Aquí, constituyó un faro de luz para la cultura popular sin diferencias ideológicas que encontró un órgano de apoyo, en medio de la sórdida oscuridad que se ejercía desde el poder, persiguiendo las ideas políticas disidentes bajo el sambenito que violaban una ley que prohibía “practicar el comunismo”. Usted fácilmente no solo se pasaba una temporada tras las rejas por sus ideas, sino que podía perecer en un “intercambio de disparos”, aunque usted solo esgrimiera las citas del presidente Mao. A tono con su liderazgo literario, Mateo rindiendo honor a dos poetas comprometidos con las luchas sociales de los pueblos, fue el creador del Taller literario Cesar Vallejo y el Encuentro internacional de poetas Pablo Neruda. En un ambiente de saludable debate intelectual se forma la generación literaria de los 80. El encuentro internacional de escritores Pablo Neruda, también fue uno de los importantes acontecimientos literarios de ese lapso. Mateo ha sido un intelectual por completo, dedicando su vida a la literatura de una manera sana, a tono con la naturalidad que le caracteriza, sin ínfulas de grandeza, sin ostentación de su prolífica bibliografía literaria. Esa vehemencia por las letras fue adquirida desde el hogar, cabe destacar que sus hermanos Heriberto y Ramón también son apasionados por la literatura. En estos momentos en que el arte, la literatura y las ciencias sociales en general son hostilizadas por la cultura de lo insulso, lo soez, lo agreste, debemos alentar que Mateo continue adelante con su antorcha literaria, al igual que otros nobles intelectuales que todavía son incansables promotores de la poesía y la literatura en general por encima de todas las dificultades, como Odalis Pérez, Basilio Belliard, Plinio Chain, Julio Cuevas, Miguel de Camps, Cesar Zapata y los demás que insisten con muchos bríos en no permitir que zozobre la cultura en nuestro medio.