UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Te entiendo y te necesito, pero no te soporto

Por Patricia Arache   Cuando el 24 de abril de 1984 se produjo lo que, todavía, cuarenta años después no está bien definido respecto a si fue poblada, revuelta, protesta o rebelión, yo estuve ahí, como diría mi inolvidable, amado y respetado profesor Jimmy Sierra, quien falleciera a destiempo, el 18 de agosto del año 2020. En aquel tiempo todo era distinto, todo era diferente. Los medios de comunicación tradicionales o, como prefiero llamarlos, convencionales, siempre estaban atentos a las fuentes, a los hechos ya los imprevistos. Me iniciaba en las labores comunicacionales desde la que fue mi primera plataforma: el reporterismo radial. Lo hice con entusiasmo y pasión, modestia aparte, y sí que aprendí en el día a día. Cuando hoy, cuatro décadas después, escucho a amigos y colegas plantearse la posibilidad de que se repita el “abril del 1984” en República Dominicana, en el 2024, me detengo a pensar de qué me perdí, qué no estoy viendo y qué saben, que muchos no sabemos, quienes pronostican pobladas. El proyecto de ley sobre Modernización Fiscal, en República Dominicana, fue retirado del Congreso Nacional, de acuerdo a lo anunciado por el presidente de la República, Luis Abinader, en atención a reclamos de los distintos sectores de la vida nacional con fácil y libre acceso (como ya casi todos tenemos) a los medios de comunicación social. “Estoy convencido de que nuestra democracia debe ser un diálogo constante, una conversación en la que cada voz cuente y cada opinión tenga su peso. La democracia no es, ni debe ser, un monólogo ni una práctica de cada cuatro años”, expuso el mandatario en su alocución de no más de seis minutos, el sábado 19 de octubre. Es un gesto muy valiente y democrático de parte del mandatario que apenas inicia su segunda gestión constitucional (2024-2028), en medio de un déficit fiscal superior a los 80 mil millones de pesos. Obvio que hay que celebrar el hecho de que en República Dominicana prevalezca, y ojalá se prolongue, un sistema político en el que escuchar la voz de todos sea un compromiso innegociable, pero también hay que preguntarse cuál será el trayecto que transitará el gobierno para hacer frente a todas las necesidades sociales y económicas que tienen distintos sectores de la población. En septiembre pasado, cuando el Poder Ejecutivo envió al Congreso Nacional el proyecto de Presupuesto y Ley de Gastos Públicos para el año 2025, indicaba que esa pieza priorizaba la inclusión social y la calidad de vida de las familias dominicanas, protegiendo su capacidad de consumo y sus medios de vida. En fin, ya el país no tendrá que someterse a la presión de una reforma, que el presidente Luis Abinader denominó Proyecto de Modernización Fiscal, y que la mayoría de los sectores nacionales calificó como paquetazo, foetazo o cualquier otro término que resultará lo más doloroso posible. Lo malo es que tampoco hay propuestas alternativas para que el Estado disponga de recursos que le permitan la aplicación de políticas públicas que impacten favorablemente a sectores de la población y permitan elevar el nivel de productividad y competitividad de la nación. No nos queda más, por el momento, que nos preguntamos: ¿En qué parará la cosa, caballero, en qué parará?  

¿Por dónde hay que empujar HOY este país para llevarlo adelante?

La sociedad “descubre” que el gobierno se ha manejado con estrategia engañosa y manipuladora. Ha malgastado cuatro años en reformas vacías, y ha evidenciado una desconexión entre las promesas de reformas y la realidad. Por Rafael Méndez   El gobierno del presidente Luis Abinader ha mostrado una peligrosa tendencia que la sociedad que no puede seguir ignorando: la constante improvisación, la manipulación y el uso de maniobras engañosas para imponer proyectos de reformas que no responden a las verdaderas necesidades del pueblo dominicano. En un momento crítico para la República Dominicana, la famosa pregunta de Mafalda, la icónica creación del dibujante argentino Quino, cobra una nueva vigencia: \\\»¿Por dónde hay que empujar HOY este país para llevarlo adelante?\\\». Esta interrogante, que refleja tanto frustración como deseo de cambio, resuena con especial fuerza en un país que, aunque ha experimentado ciertos avances, se enfrenta a una creciente desconexión entre las promesas de reformas y la realidad que vive su ciudadanía. Las movilizaciones sociales recientes, que lograron frenar la reforma fiscal propuesta por el gobierno de Luis Abinader, revelan una sociedad que ya no está dispuesta a aceptar soluciones improvisadas o medidas que no tengan en cuenta sus verdaderas necesidades. Este triunfo de la ciudadanía evidencia no solo el poder del pueblo dominicano para hacer valer sus demandas, sino también el desafío que enfrenta el gobierno para guiar al país por el camino correcto en medio de una creciente presión social. La retirada de la reforma fiscal: un golpe de realidad El intento de implementar una reforma fiscal que no contaba con el consenso necesario fue un punto de inflexión en la gestión del presidente Abinader. Aunque se justificaba por la necesidad de equilibrar las cuentas del Estado y asegurar ingresos para cubrir las demandas sociales, el proyecto fue percibido como un paso en falso. La reacción de la sociedad fue rápida y contundente: protestas, rechazo generalizado y una ola de movilización que obligó al gobierno a retirar la propuesta. Este episodio dejó claro que la ciudadanía no está dispuesta a aceptar medidas que no estén suficientemente explicadas, debatidas y consensuadas. La lección que deja la retirada de la reforma fiscal es que las grandes decisiones requieren un diálogo transparente y participativo. Intentar imponer reformas sin escuchar a los ciudadanos solo puede llevar al fracaso.  No abarcar demasiado: la advertencia clave Una de las críticas más persistentes hacia el estilo de gobernanza de Abinader, reflejada en el análisis de José Luis Taveras, es su tendencia a querer abarcar muchos temas al mismo tiempo. Desde el inicio de su mandato, el presidente ha impulsado varias reformas y ha hecho múltiples anuncios de iniciativas en diferentes áreas. Sin embargo, esta estrategia de \\\»tocarlo todo\\\» no ha producido los resultados transformadores que se esperaban. Como bien advierte Taveras, y lo corroboran las recientes crisis, “no se trata de tocar muchos temas a la vez, sino de hacer unas pocas reformas, pero hacerlas bien”. Esta es una lección que el presidente debe internalizar para poder trazar un rumbo claro y evitar que su gobierno se diluya en promesas incumplidas. La impaciencia por demostrar cambios rápidos, sin una planificación profunda, ha sido un error repetido, y la sociedad ya no está dispuesta a tolerarlo. Las movilizaciones como reflejo de un agotamiento social El rechazo a la reforma fiscal fue solo el reflejo más reciente de un creciente agotamiento en la sociedad dominicana, que siente que los problemas estructurales del país –corrupción, desigualdad, precariedad en los servicios públicos– no han sido abordados con la seriedad necesaria. Las movilizaciones de la ciudadanía no solo obligaron al gobierno a replantearse su propuesta fiscal, sino que también enviaron un mensaje claro: los dominicanos exigen soluciones reales y profundas, no simples ajustes de último minuto. El clima de protesta y crítica social que se vive en el país es indicativo de una creciente conciencia colectiva sobre la necesidad de cambios estructurales. Estas movilizaciones son un recordatorio de que los ciudadanos no son actores pasivos, sino protagonistas activos en el rumbo del país. El gobierno debe entender que el verdadero avance solo se logrará con una participación ciudadana auténtica y con reformas que estén a la altura de las expectativas. La necesidad de concentrarse en las reformas clave En lugar de dispersar sus esfuerzos en múltiples frentes, el gobierno de Abinader debe concentrarse en unas pocas áreas clave, aquellas que realmente pueden generar un cambio profundo y duradero. La educación, la salud y la lucha contra la corrupción deben ser los pilares de cualquier estrategia para impulsar al país hacia adelante. Estos son los sectores donde la ciudadanía espera ver resultados, y donde la inversión de tiempo y recursos puede tener el mayor impacto. Además, el fortalecimiento de las instituciones democráticas es crucial. La transparencia y la rendición de cuentas no deben ser solo promesas, sino realidades palpables. Combatir la corrupción y garantizar que los recursos públicos se utilicen de manera eficiente son medidas esenciales para recuperar la confianza de los ciudadanos y construir un futuro más justo. El clamor ciudadano: \\\»Empujar el país hacia adelante\\\» La pregunta de Mafalda, que hoy resuena como un grito de frustración en la República Dominicana, exige una respuesta que no puede esperar. Empujar el país hacia adelante implica, antes que nada, reconocer las demandas de la ciudadanía y actuar en consecuencia. El presidente Abinader y su equipo tienen la oportunidad de corregir el rumbo, pero esto solo será posible si priorizan las reformas que realmente importan y si escuchan de manera atenta las voces del pueblo. El país no necesita más anuncios apresurados ni reformas que solo toquen la superficie de los problemas. Necesita un liderazgo que se enfoque en lo esencial, que planifique con inteligencia y que tenga la voluntad política de realizar cambios que trasciendan más allá de un mandato presidencial. En definitiva, empujar a la República Dominicana hacia adelante no es tarea fácil, pero es posible. Sin embargo, como bien aconseja José Luis Taveras: \\\»No trate de tocar muchos temas a la vez, sino de hacer

No a la piñata previsional (y 4)

Las pensiones otorgadas a los maestros, a los médicos y a otras minorías no están contempladas en la ley 379-81 a cargo del Estado, ni en la Ley 87-01 de Seguridad Social, generando grandes desequilibrios que aumentan el déficit fiscal.Seguridad Social para todos Por Arismendi Díaz Santana   El 21 de diciembre del 2020, el Poder Ejecutivo le concedió al Colegio Médico Dominicano (CMD), un sindicato especializado en huelgas y paros contra un derecho humano vital, uno de los mayores privilegios, una clara distorsión social que confirma la existencia de una “piñata previsional”. Mediante un simple acuerdo se otorga una pensión del 100% del último sueldo, incluyendo el monto de los incentivos otorgados por antigüedad, distancia y docencia. Además, se establece que “a partir del 1 de junio de 2021, (las pensiones) serán aumentadas hasta RD$ 50,000.00 mensuales para los médicos que estén por debajo de ese monto”. Todo, muy a pesar de que más de 100,000 pensionados inferiores a 15,000.00 pesos tienen más de una década esperando que sus pensiones sean actualizadas al costo de la vida, mientras las instituciones autónomas y descentralizadas lo hacen libremente cada año y algunas hasta pagan una pensión 14. Hemos retornado a un archipiélago previsional. Esta semana, la Asociación de Médicos Pensionados le solicitó al presidente Abinader, un reajuste de su pensión, así como la reducción del aporte que hacen al Seguro Médico de los Pensionados. Y señalan que hace cinco meses el presidente se comprometió a bajarlo del 6.4 % al 3.2 %. Para que se tenga una idea de la magnitud de estos privilegios, supongamos que el sueldo promedio de los médicos sea de 80,000.00 pesos y que los incentivos promedian otros 20,000.00 pesos. Este acuerdo establece una pensión de 100,000.00 pesos, aunque el médico nunca cotizó por los 20,000.00 de incentivos, otra versión de la “piñata previsional”. A lo que nada nos cuesta, hagámosle fiesta. Se trata de un privilegio irritante, por demás ilegal, porque ninguna ley faculta a conceder una pensión incluyendo emolumentos sobre los cuales nunca se cotizó. Esa disposición no existe en la Ley 379-81 sobre pensiones a cargo del Estado, ni mucho menos en la Ley 87-01 que creó el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS). Para que se tenga una idea del costo de esos privilegios, un médico pensionado a los 60 años, con un promedio de vida de 75 años, al Estado le costará unos 19,500,000.00 (100,000x13x15), incluyendo unos 3,900,000.00 por una pensión adicional basada en incentivos sobre los cuales nunca cotizó. Multiplique esta diferencia por 30,000 médicos. Hasta donde conocemos, no existen valuaciones actuariales sobre su sostenibilidad, ni jurídica sobre su sustentación legal Hasta donde conocemos, en ninguno de estos casos, ni en decenas de muchos otros, las autoridades pasadas y presentes, han dispuesto una valuación actuarial para calcular su impacto en el déficit fiscal antes de ceder a tales presiones. Ni tampoco un examen jurídico a la luz de la legislación vigente.  Según el Art. 237 de la Constitución, \\\»no tendrá efecto ni validez la ley que ordene, autorice un pago o engendre una obligación pecuniaria a cargo del Estado, sino cuando esa misma ley identifique o establezca los recursos necesarios para su ejecución\\\». Hace dos semanas criticamos el privilegio del pago del Estado durante 30 años de toda la nómina de los maestros pensionados y jubilados, en adición al 8% que le corresponde como empleador. Ahora con estas concesiones extralegales a los médicos, tenemos que llegar a la conclusión de que no estamos en un Estado de derecho, sino en un Estado de privilegios de minorías influyentes. Que vivimos en una sociedad basada en la existencia de ciudadanos de primera clase, con prerrogativas por encima de la Constitución y de las leyes, y personas comunes de segunda categoría, cuya función principal es financiar, con el sudor de su frente, esas distorsiones y privilegios de los nuevos herederos de Trujillo. La Fundación Seguridad Social Para Todos (FSSPT) reitera que los maestros y los médicos tienen el derecho a ingresos adecuados de acuerdo a su desempeño y a un retiro digno, siempre que no se constituyan en privilegios y que predomine un Estado de derecho donde todos los dominicanos tengamos los mismos derechos. Llama la atención que, ante un déficit fiscal creciente, el gobierno no haya dado señales de corregir estas distorsiones y privilegios, antes o como parte de la propuesta de reforma fiscal. Esperamos que ahora el presidente Luis Abinader incluya todos estos correctivos, como parte de los reajustes prometidos.

Entre lo justo y lo enérgico

VISIÓN GLOBAL Por Nelson Encarnación   PERSPECTIVA: Uno de los pensamientos legados por Juan Pablo Duarte, fundador de nuestra nacionalidad, empieza con estas palabras: “El Gobierno debe ser justo y enérgico…”, lo que de antemano infiere lo contrario de la arbitrariedad, y, por consiguiente, negativo frente al autoritarismo. Quiero montarme en esa corta expresión duartiana para referirme a la decisión del presidente Luis Abinader de retirar el proyecto de reforma fiscal, a pesar de estar más que nadie consciente de la necesidad de su aprobación.¿Le faltó energía al jefe del Estado para sostener la reforma? Creo que no. Lo que estoy seguro es que le sobró lo justo que aconsejó el caudillo de nuestro nacimiento como país soberano. Para desistir de la reforma hay que pasarse de desprendido, sobre todo cuando se dispone de una mayoría tan significativa en las Cámaras Legislativas, suficiente para aprobar cualquier iniciativa sin contar con las demás fuerzas. Pero esto negaría lo justo para afincar lo autoritario. Ahora bien, el líder de la nación tiene que asumir riesgos cuando emprende políticas cruciales que no siempre serán del agrado generalizado, como en este caso concreto, porque la reforma no es un capricho de Luis, sino una necesidad. A mi entender—absolutamente simplista—el riesgo de hacer la reforma es mucho menor que no hacerla, tomándose en consideración que la acumulación de déficit fiscal y el consiguiente crecimiento del endeudamiento público, conspiran contra la estabilidad de la economía y crean una dependencia insostenible a mediano plazo. Los números hablan claro. En la medida crece la deuda y se necesita destinar más recursos para amortizarla, del mismo modo cae la capacidad del Gobierno para hacer inversiones en áreas de altísimo impacto, como mejoramiento del transporte público, nuevas carreteras, hospitales, más escuelas, obras de riego, entre otras infraestructuras. Te puede interesar:   !Escribidor autodefinido gris! Cuando se evalúe en el futuro la administración de Luis Abinader, los sensatos recordarán a un presidente abierto a las sugerencias y atendió las sugerencias razonadas que pusieron—como en este caso reparos a la reforma, pero, al mismo tiempo, que se dejó influir por el bullicio que nada positivo aporta. Al final, si no tiene para mostrar una amplia cartera de realizaciones materiales, poco le juzgarán su vocación a escuchar, mientras la mayoría le enrostrará no disponer una obra visible. Y esto último sólo se plasma con dinero. Otro elemento a tomar en cuenta es aun cuando el mandatario quisiera insistir con la reforma—ya dijo que no, lo que es un error—para buscar “consenso”, él sabe también mejor que cualquiera que se trataría de una misión casi imposible, pues los factores en contra están determinados a que no se apruebe ninguna reforma. Los sectores empresariales lo hacen desde su posición de intereses económicos y su vocación rentista, mientras los políticos tienen suficiente en juego de cara a futuras contiendas electorales. En medio de un ambiente con semejante nivel de contaminación, el gobernante no puede aspirar a consensuar nada.

Una decisión inteligente

Por Ramón Luna   El presidente de la República Dominicana, Don Luís Rodolfo Abinader Corona, ha tomada una decisión inteligente, pero sobre todo sensata. Quienes simpatizamos con el Partido Revolucionario Moderno y en pasado con el hoy fallecido Partido Revolucionario Dominicano, recordamos con pavor los disturbios de 1984 contra las medidas económicas impulsadas por el presidente José Salvador Omar Jorge Blanco. Es un movimiento, que pilla a la oposición con los pies cambiados, Don Luís Abinader decidió no llevar a cabo una reforma fiscal que, como siempre, era repudiada por la mayoría de la población dominicana. Sin embargo, esta reforma es una tarea que en algún momento habrá que ejecutar sí o sí. Las reformas fiscales no son buenas, tampoco son malas. Lo que indigna al pueblo de las fuñías reformas es que no hay un retorno que las justifique. Todos estaríamos felices de pagar impuestos, si estos se tradujeran en buenos servicios hospitalarios, en infraestructuras que faciliten la movilidad, en un sistema educativo que deje de graduar inútiles, en entornos seguros y confortables y programas deportivos para todos los sectores de la sociedad. Deja el presidente a un grupo de desesperados con los neumáticos, el galón de gasolina y el mechero en las manos. Más de uno se regodeaba previendo desordenes a gran escala. Porque a esos \\\»patrioteros\\\» les va bien cuando al país le va mal. Aún peor, constituye una vergüenza que pila de politicuchos que entienden que sólo es correcto y necesario lo que ellos deciden/decidieran salieran en tromba a descalificar lo que en el pasado reciente reclamaban como inaplazable. ¿Tienen calidad moral los expresidentes Leonel Antonio Fernández Reina y Danilo Medina Sánchez para criticar cualquier medida o reforma impulsada por el presidente Abinader? ¿A dónde fueron a parar los recursos generados por las antiguas reformas? El presidente es un hombre con las ideas claras y sin ambiciones desmedidas. Incluso, ha renunciado a esas tradicionales cuotas de poder que convierten a nuestros presidentes en semidioses. Debemos los dominicanos evitar que las tripas nublen el cerebro. Habría que ser un irresponsable para negar que la inflación nos sigue golpeando donde más nos duele: en el estómago. Sin embargo, sería un error arrojarse a los brazos de populistas y predestinados que ofrecen villas y castillas. Esos que cuando han tenido la oportunidad de gobernar, mágicamente, convirtieron las chancletas en yipetas y las listas de fiao del colmado en cuentas billonarias. Hay más de un ejemplo en Latinoamérica en el que los dominicanos nos podríamos mirar. Por ejemplo: Venezuela, que hoy es una ruina, lleva más de cien años entre los principales países productores de petróleo. La otrora perla de Suramérica ha sido engullida por el populismo chavista. Argentina, esa que enloqueció con un trastornado que habla con el espíritu de su perro, ha disparado los niveles de pobreza, en menos de un año, en más de 10 puntos. El Salvador, donde apostaron por un dictador cool, lleva dos años en estados de excepción, hay miles de presos detenidos sin ningún tipo de garantía procesal y la economía sólo mejora en el entorno del presidente. Los Bukele han adquirido, en los últimos 5 años, propiedades en sectores exclusivos del salvador por más de nueve millones de dólares. Como los ejemplos anteriores se podría citar algún que otro más. El presidente dominicano y su gobierno han estado a la altura de las circunstancias. En el manejo de la pandemia, tener bajo control la inflación y la recuperación económica el gobierno ha pasado con sobresaliente. No le ha importado, en un hecho sin precedente en la política dominicano, la fortuna y el abolengo de quienes no han manejado con pulcritud la fracción del erario puesta bajo su responsabilidad. Estos protegidos desde la fundación de la república han sido apartados ipso facto. Claro que queda muchísimo por hacer, después de tantos años de abandono, corrupción y deterioro institucional era absurdo pretender revertir todo eso en un plis plas, pero se ha comenzado y sería una burrada retroceder lo avanzado volviendo a un pasado bien conocido. Esto no va de hookah, la 42 o Toquicha. Tampoco tiene que ver con Mami Jordan, Alofoke y los Rabakukus, el asunto es realmente serio. Hablamos de la profesionalización de lo público, del fortalecimiento de las instituciones, de la optimización y fiscalización de los recursos y del fortalecimiento de la nación mediante un entramado jurídico que nos garantice que todos somos iguales ante la ley. Señor presidente, usted va bien.

Luis Abinader anuncia ajustes presupuestarios en lugar de nueva Reforma Fiscal

El presidente Luis Abinader habló en LA Semanal con la Prensa sobre el retiro de la reforma fiscal y su compromiso de no presentar un nuevo proyecto. Por Servicios umbral.local/   Santo Domingo. – En un claro mensaje de ajuste y responsabilidad fiscal, el presidente Luis Abinader comunicó ayer que su gobierno no presentará una nueva propuesta de reforma fiscal. En su lugar, se enfocará en realizar ajustes dentro del presupuesto vigente para garantizar la continuidad de las obras y mantener la deuda pública bajo control. Durante la acostumbrada rueda de prensa titulada \\\»La Semanal con la Prensa\\\», el mandatario fue cuestionado sobre la posibilidad de una nueva propuesta fiscal, a lo que respondió con claridad: “Nosotros no tenemos una nueva propuesta; realmente, lo que anunciamos es que el Gobierno tendrá que hacer los ajustes de lugar”. Abinader aseguró que el gobierno ya está implementando los ajustes necesarios para adaptarse a la actual situación económica. Una de las preocupaciones que surgió durante la conferencia fue la estimación inicial de recaudar 122,486 millones de pesos a través de la reforma fiscal, cifra que ahora será reconsiderada. “Vamos a volver al presupuesto, el pueblo habló, haremos los ajustes. Tenemos que terminar las obras que tenemos en construcción, pero debemos ser cuidadosos también en mantener un nivel de deuda controlada en el país”, subrayó Abinader. El mandatario también se refirió al proyecto de Ley de Presupuesto General del 2025, que se depositó el pasado mes de septiembre, el cual contempla gastos por RD$1,484,234.6 millones. Este presupuesto está alineado con la Ley de Responsabilidad Fiscal, que establece límites a la inversión de recursos para asegurar un manejo disciplinado de las finanzas públicas. Abinader mostró confianza en que la economía dominicana continuará en una trayectoria de crecimiento, destacando la llegada de grandes inversiones y la mejora en los niveles de empleo. “Como dije, va a haber grandes inversiones y van a seguir los niveles de empleo; tenemos los niveles de empleo récord del país”, afirmó, citando el informe del Banco Central. El presidente también recordó las dificultades que enfrentó su administración durante los últimos cuatro años, en especial durante la pandemia. “Los ingresos disminuyeron en un 35 % aproximadamente y los gastos aumentaron en más de un 20 %, pero salimos muy bien de la pandemia”, explicó. Según Abinader, el nivel de deuda actual del sector público no financiero es un 3 % menor al que encontraron al asumir el gobierno, pasando del 49 % del PIB al 46 %. En cuanto a la evasión fiscal, Abinader no escatimó en palabras al calificarla como un “robo al Estado”. Reconoció que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) ha tomado medidas drásticas contra los evasores, incluyendo cierres y procedimientos judiciales. “Hemos implementado la ley obligatoria de la factura electrónica, y ya tenemos un 40-50 % de instalación en los diferentes comercios”, dijo, señalando que esta medida ha contribuido a la persecución de la evasión fiscal. El anuncio de Abinader, si se cumple, será un paso importante y un hecho pragmático ante la compleja realidad económica que enfrenta el país. Al priorizar los ajustes dentro del presupuesto actual y \\\»fortalecer la lucha contra la evasión fiscal\\\», su gobierno busca mantener la estabilidad económica y cumplir con las expectativas de desarrollo de la nación.

La retirada de la Reforma Fiscal: Un llamado a la vigilancia del movimiento social y político

Julio Guamán

Resulta irónico que un gobierno que ha destinado la exorbitante suma de 11 millones de pesos en publicidad estatal en 2023 se atreva a presentar una reforma fiscal en un momento en que la transparencia y la rendición de cuentas son más necesarias que nunca. L Por Julio Guzmán Acosta   La reciente decisión del presidente Luis Abinader de retirar su propuesta de reforma fiscal ha sido recibida con alivio en amplios sectores de la vida política, económica y social de nuestro país. Sin embargo, es importante recordar que esta propuesta fue presentada sin fomentar un diálogo abierto y honesto con los diversos actores políticos y económicos de la nación. Esta falta de discusión previa ha contribuido a la creciente insatisfacción social y económica, lo que refleja una deficiencia en la gestión fiscal y del gasto público por parte del gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Además, no podemos pasar por alto el acelerado crecimiento de la deuda externa que ha enfrentado la República Dominicana en los últimos cuatro años, donde la carga de la deuda se ha multiplicado, generando preocupación sobre la sostenibilidad financiera del país. En este marco, es innegable que la evasión fiscal se presenta como un problema crítico, con miles de millones de pesos que se pierden anualmente debido a prácticas ilegales y a un sistema tributario que no garantiza la justicia fiscal. En lugar de abordar esta problemática de manera efectiva, la propuesta de reforma fiscal parecía enfocarse más en aumentar la carga sobre aquellos que ya contribuyen, que en erradicar la evasión y asegurar que todos los ciudadanos cumplan con sus obligaciones tributarias. Resulta irónico que un gobierno que ha destinado la exorbitante suma de 11 millones de pesos en publicidad estatal en 2023 se atreva a presentar una reforma fiscal en un momento en que la transparencia y la rendición de cuentas son más necesarias que nunca. La promoción de los supuestos logros gubernamentales, no necesitan unos gastos tan elevados y no debería financiarse a expensas de una reforma que impactaría directamente el bolsillo de los ciudadanos. ¿Con qué autoridad se puede demandar más esfuerzo a la población cuando el gasto público se malgasta en campañas publicitarias que, en muchos casos, no reflejan la realidad cotidiana de los dominicanos? La retirada del proyecto de reforma fiscal puede interpretarse como un alivio temporal, pero no debemos bajar la guardia. La historia reciente nos muestra que las intenciones del gobierno no siempre están alineadas con las necesidades del pueblo. Es probable que el gobierno intente compensar los ingresos que pretendía obtener a través de la reforma mediante otras medidas, como aumentar impuestos en áreas menos visibles o implementar políticas que afecten a los más vulnerables. Por lo tanto, es importante y oportuno que el movimiento social y sus organizaciones se mantenga alerta y exija claridad sobre cómo se manejarán las finanzas públicas de aquí en adelante. La responsabilidad fiscal no debe recaer únicamente en el ciudadano común, quien lucha por llegar a fin de mes y si garantizar que los que más tienen sean los que más paguen. Las reformas deben comenzar desde el gobierno y que este se comprometa a combatir la evasión fiscal de manera efectiva y que garantice el uso eficiente y transparente del gasto público. En conclusión, la retirada de la reforma fiscal es solo un primer paso en un camino que debe conducir a un debate más amplio sobre la justicia fiscal y el uso responsable de los recursos del Estado. La ciudadanía debe permanecer vigilante, no solo para evitar que se impongan cargas injustas, sino para exigir al gobierno que actúe con responsabilidad y las reformas sean cuales sean, deben ser discutidas y que sus ejecutorias no beneficien solo a la oligarquía, sino que trabaje en beneficio de todos, no solo de unos pocos. La vigilancia ciudadana es esencial para que nuestras voces sean escuchadas y para que se tomen decisiones que realmente beneficien al pueblo dominicano.

Leonel Fernández celebra la retirada del proyecto de Reforma Fiscal por parte del presidente Abinader

“Saludamos esta medida del presidente, ya que el proyecto no contaba con el consenso necesario en la sociedad dominicana\\\», dijo Leonel Fernández Servicios umbral.local/   Como muy positiva valoro el exmandatario y líder del partido Fuerza del Pueblo (FP), Leonel Fernández, la decisión del presidente Luis Abinader de retirar el controvertido proyecto de reforma fiscal que había sido sometido al Congreso Nacional. Esta medida, considerada por muchos como necesaria, fue recibida con entusiasmo por Fernández, quien había manifestado preocupaciones sobre las implicaciones del proyecto. “Saludamos esta medida del presidente, ya que el proyecto no contaba con el consenso necesario en la sociedad dominicana. Era evidente que su aprobación habría generado un impacto negativo en nuestra economía”, declaró Fernández en un comunicado oficial. Sus palabras coinciden con el sentir de muchos sectores que temían que la reforma, tal y como estaba concebida, podría agravar la situación económica de la población. El exmandatario, quien había solicitado directamente la reconsideración del proyecto, enfatizó la necesidad de abrir un espacio para un debate amplio y constructivo. “Este es un momento clave para que todas las voces sean escuchadas, y para que trabajemos juntos en una reforma que realmente beneficie a la población”, añadió, haciendo eco de un llamado a la unidad en la búsqueda de soluciones que promuevan el bienestar social. Fernández también aprovechó la ocasión para subrayar la importancia de alinear cualquier futura reforma fiscal con la Ley No. 1-12 sobre Estrategia Nacional de Desarrollo, que busca establecer un marco coherente para el crecimiento económico del país. “Es fundamental que cualquier reforma fiscal que se considere sea progresiva y no regresiva, como la que se había propuesto inicialmente. Debemos buscar soluciones que fortalezcan nuestra economía y promuevan la equidad social”, concluyó. La retirada del proyecto de reforma fiscal ha abierto un nuevo capítulo en el debate sobre la política económica en la República Dominicana. Con la voz de Fernández siendo su partido el principal opositor en el ámbito público, se espera que el gobierno y los diferentes sectores de la sociedad se unan para construir un consenso que permita avanzar hacia una reforma que beneficie a todos los dominicanos. La decisión del presidente Abinader, aunque criticada por algunos, ha sido interpretada como un paso hacia la sensibilidad política y la búsqueda de soluciones que reflejen las necesidades del pueblo. Con este nuevo escenario, la expectativa se centra en cómo se desarrollará el diálogo entre las fuerzas políticas y la sociedad civil en los próximos días. La espera ahora es ver que iniciativas se promueven desde el gobierno, que no solo cumpla con los requisitos fiscales y que asegure un crecimiento inclusivo, sostenible y con una política social que haga más fuerte a la nación.

El presidente Luis Abinader retira el proyecto de ley de Modernización Fiscal ante el rechazo social

• El mandatario asegura que la decisión implicará ajustar \\\»el alcance de los planes de desarrollo y construir alternativas aceptables\\\»   Por Julio Guzmán Acosta   Santo Domingo.- En una decisión inesperada, el presidente Luis Abinader anunció este sábado el retiro inmediato del proyecto de Ley de Modernización Fiscal, que había sido depositado en la Cámara de Diputados el pasado 7 de octubre. La medida se produce en respuesta al fuerte rechazo que la propuesta generó entre diversos sectores de la sociedad dominicana. Durante su alocución nacional, Abinader explicó que, aunque el proyecto fue elaborado con responsabilidad y con un sentido de urgencia para mejorar las finanzas públicas del país, ha llegado a la conclusión de que \\\»no cuenta con el consenso necesario para ser aprobado\\\». \\\»Estoy procediendo entonces a solicitar el retiro inmediato del proyecto de Ley de Modernización Fiscal de la agenda del Congreso Nacional\\\», declaró el mandatario. La Ley de Modernización Fiscal tenía como objetivo aumentar las recaudaciones del Estado en alrededor de 122,486.6 millones de pesos anuales. Sin embargo, el contenido de la propuesta, que incluía un incremento de impuestos sobre servicios, bienes y productos, así como la reducción de la carga tributaria para las micro, pequeñas y medianas empresas, fue objeto de críticas casi inmediatas. Entre los aspectos más criticados se encontraban el aumento en el cobro de los marbetes, el incremento del Impuesto a la Propiedad Inmobiliaria (IPI), la eliminación de incentivos a la industria hotelera y cinematográfica, y la inclusión de productos alimenticios de primera necesidad en el Impuesto sobre Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS), que pasaría a llamarse Impuesto al Valor Agregado (IVA). El rechazo a la reforma fiscal fue contundente. Desde su presentación, diferentes sectores, incluyendo partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos comunes, manifestaron su oposición. Se llevaron a cabo protestas pacíficas frente al Congreso Nacional y cacerolazos en urbanizaciones de clase media, donde la población expresó su descontento por el aumento generalizado de impuestos al consumo. En su discurso, Abinader también subrayó que la decisión de retirar el proyecto fue tomada tras escuchar las preocupaciones de los ciudadanos. \\\»En una democracia, es fundamental el diálogo entre el gobierno y el pueblo\\\», afirmó. El presidente destacó que un verdadero gobierno democrático \\\»no teme enmendar sus decisiones cuando escucha al pueblo\\\». A pesar de la controversia, Abinader reafirmó su compromiso de rectificar cuando sea necesario. \\\»Con esta decisión, confirmo que el gobierno está conectado con la realidad de su gente\\\», concluyó. La medida representa un giro significativo en la política fiscal del gobierno, que ahora deberá ajustar sus planes de desarrollo y buscar alternativas aceptables para alcanzar los objetivos propuestos. En su último encuentro con la prensa, el mandatario se mostró abierto a realizar cambios en el proyecto de reforma fiscal y reconoció que algunas propuestas deben ser revisadas. El futuro de la política fiscal del país queda en suspenso mientras la administración busca un camino que logre el equilibrio entre la necesidad de ingresos del Estado y la estabilidad económica de sus ciudadanos. La retirada del proyecto de ley pone de manifiesto la importancia del diálogo y la escucha activa en un contexto democrático, donde la voz del pueblo se hace sentir de manera contundente.

El PRM se moviliza para defender la Ley de Modernización Fiscal y se espera que Luis Abinader se dirija al país este domingo

• El PRM pide a sus militantes y aliados defender el proyecto de ley después del rechazo generalizado de los diferentes sectores del país             Por Julio Guzmán Acosta   En medio de un mar de críticas y cuestionamientos, el proyecto de Ley de Modernización Fiscal, presentado por el presidente Luis Abinader al Congreso el pasado martes, se encuentra en el ojo del huracán. Las intensas reacciones adversas han llevado al Gobierno a contemplar una respuesta directa a la nación. Según fuentes cercanas al Palacio Nacional, el presidente podría dirigirse al país este domingo para explicar las razones y objetivos detrás de esta controversial pieza legislativa. La propuesta que, según el Gobierno, busca recaudar más de 122,000 millones de pesos destinados “a obras de primera necesidad y seguridad ciudadana”, ha generado un debate acalorado en diversos sectores de la sociedad. Ante este panorama, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha emitido un llamado a la acción, instando a militantes, dirigentes y aliados a defender la reforma con firmeza. A través de un comunicado, la Dirección Nacional del PRM ha hecho un llamado a su base para que se movilicen de manera activa este fin de semana y respalden las iniciativas del Poder Ejecutivo. “La unidad del PRM es crucial para defender estas reformas, que no solo beneficiarán a nuestros ciudadanos, sino que también fortalecerán nuestra posición como un partido responsable y sensible a las necesidades del pueblo”, reza el documento. El partido enfatiza que la implementación de las reformas debe realizarse mediante un “diálogo abierto y constructivo”, con el objetivo de buscar el consenso entre los diversos sectores que componen la sociedad dominicana. “Nuestro presidente y nuestro gobierno están comprometidos con escuchar y valorar las opiniones del pueblo”, añade la comunicación. En su llamado a la militancia, el PRM destaca la importancia de explicar y promover las propuestas del Gobierno en cada rincón del país, convencidos de que una comunicación efectiva es clave en este proceso. Para facilitar esta tarea, se presentarán gráficos y herramientas de comunicación que permitirán transmitir mensajes “claros y unificados”. La pieza legislativa en las vistas públicas realizadas en el Congreso ha sido “destrozada” y han puesto al Gobierno en una situación crítica, razón por la cual el partido de gobierno ha puesto en marcha su movilización interna y ha puesto en diseñado un plan para contrarrestar la ofensiva ciudadana. La respuesta del presidente Abinader podría ser decisiva no solo para calmar las aguas, sino también para reforzar la confianza en su administración frente a un tema que ha polarizado a la opinión pública. La capacidad del PRM para movilizar y unir a sus miembros en torno a esta causa será fundamental para enfrentar los desafíos que se avecinan. Así, mientras el país espera la postura oficial del mandatario, el PRM se prepara para un fin de semana de intensa actividad, donde la defensa de la Ley de Modernización Fiscal se convertirá en un tema central. La unidad del partido y el respaldo popular serán cruciales en esta encrucijada, donde la necesidad de reformas se enfrenta a la cautela de una ciudadanía que demanda transparencia y responsabilidad y no entiende que de gasten 11 mil millones de pesos en gubernamental publicidad y hoy se quiera incrementar los impuestos, que afectara principalmente a los mas desfavorecidos y a la clase media.