UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Dodgers Extienden el Drama al Séptimo Episodio de la Serie Mundial 

Una victoria reñida de 3-1 sobre los Blue Jays en el Rogers Centre impone el duelo definitivo y coronará al monarca del clásico otoñal en un choque de estrategia y nervio. POR ARTURO F. GUZMÁN  TORONTO. Bajo las frías luces del Rogers Centre, donde el aliento de 50,000 almas se condensaba en una tensión palpable, los Dodgers de Los Ángeles escribieron un capítulo más de esta épica Serie Mundial de 2025. Con una ejecución meticulosa y un temple de acero, la novena angelina doblegó por 3-1 a los Blue Jays de Toronto, forzando así un séptimo y decisivo juego que resolverá, en la noche del sábado 1 de noviembre, el destino del campeonato. El equipo del sur, una vez rezagado en la serie, ha demostrado la fibra de un campeón, igualando la contienda 3-3 y transformando este clásico otoñal en un duelo a muerte súbita. El encuentro se desenvolvió, desde sus compases iniciales, como el pulso magistral que todos anticipaban. Desde la lomita, Kevin Gausman por los anfitriones y Yoshinobu Yamamoto por los visitantes tejieron una narrativa de dominación y control. Gausman, con una potencia feroz, despachó a seis bateadores por la vía del ponche en las primeras dos entradas. Yamamoto, por su parte, empleó no solo su arsenal de lanzamientos, sino el respaldo infalible de su defensa, para mantener a raya la ofensiva local. El marcador, inmutable en los primeros actos, era un espejismo de calma antes de la tormenta. Fue en la tercera entrada cuando Los Ángeles, con la precisión de un relojero, quebró el hechizo. Tommy Edman, con un doble incisivo, abrió la herida. La estrategia de Toronto, que optó por una base por bolas intencional a la siempre amenazante figura de Shohei Ohtani, se vería luego cuestionada. Will Smith, con la flema característica del que no se inmuta, disparó un doble al jardín izquierdo que permitió a Edman cruzar el plato. No contentos con ello, Mookie Betts, en un acto de pura eficiencia, conectó un sencillo que empujó dos carreras más, estableciendo un marcador de 3-0 que resonó en el estadio como un cañonazo. La respuesta de Toronto no se hizo esperar, aunque fue contenida. En la parte baja de esa misma entrada, Addison Barger estampó un doble y George Springer, con un oportuno batazo, lo remolcó para acortar distancias en el pizarón. El público local creyó en la remontada, pero Yamamoto, mostrando la madera de los grandes, cerró la compuerta en el momento más crítico, sofocando la esperanza antes de que pudiera prender por completo. Lo que siguió fue un ejercicio de tensión creciente, un duelo de relevistas donde cada lanzamiento pesaba como una losa. Justin Wrobleski contuvo la ofensiva azul en la séptima entrada. Luego, en el octavo, el japonés Roki Sasaki se vio inmerso en un drama shakespeariano: las bases llenas y un solo out. El estadio, en pie, rugía por la explosión que daría la vuelta al partido. Sin embargo, con una serenidad sobrehumana, Sasaki logró dos outs vitales, escapando del inning sin daño alguno y dejando en el aire el suspiro frustrado de la afición. La novena entrada, a cargo del cerrador Tyler Glasnow, fue el epílogo de esta obra de teatro. Un sencillo y un doble de inmediato pusieron a los corredores de Toronto en posición de anotar, amenazando con desbaratar el triunfo visitante. El corazón del Rogers Centre latía con fuerza desbocada. No obstante, el destino, caprichoso, tenía escrito un final diferente. Ernie Clement elevó un fly de sacrificio para el primer out, y en la jugada que heló la sangre, Andrés Giménez conectó una línea veloz que se transformó en un dobleplay, el giro más cruel y hermoso del béisbol, sellando así la victoria para Los Ángeles. Con este triunfo, los Dodgers no solo han igualado la Serie Mundial; han plantado la bandera de su resiliencia. Forzaron este séptimo juego, un espectáculo que promete encapsular toda la gloria y la agonía de este deporte. Toronto, en su búsqueda de un título que no celebra desde 1993, se enfrenta a un muro de determinación. Los Ángeles, por su parte, ansía levantar su segundo trofeo en la última década. Todo, absolutamente todo, se definirá en una sola noche. Que el mejor gane.

Duelo en la Lomita: Yamamoto y Gausman Decidirán el Destino de la Serie

Con los Dodgers al borde de la eliminación, el japonés Yoshinobu Yamamoto buscará forzar un séptimo juego, mientras que Kevin Gausman intentará cerrar la serie para los Azulejos de Toronto en un choque de abridores estelares que promete definir el campeonato. POR THIAGO N. GUZMÁN TORONTO.— El béisbol de postemporada, en su más cruda esencia, se reduce a veces a un duelo de titanes en la lomita. Este viernes en el Rogers Center, el destino de la Serie Mundial se concentrará en los brazos de dos lanzadores de élite: el japonés Yoshinobu Yamamoto, quien cargará sobre sus hombros la esperanza de los Dodgers de Los Ángeles de mantener viva su campaña, y Kevin Gausman, el astro local que busca escribir la página final y coronar a los Azulejos de Toronto. Un choque de estilos y caracteres donde no habrá lugar para la mesura. Los Dodgers, acorralados en un déficit de 3-2 y enfrentando la eliminación por primera vez desde la Serie Divisional del 2024, se aferran a un optimismo forjado en la adversidad. “Hemos estado contra las cuerdas muchas veces este año”, declaró el receptor Will Smith, reflejando la resiliencia de un equipo acostumbrado a lidiar con la presión. “Este es un grupo fuerte, y no tengo problema con ir allá y ganar dos juegos”. La estrategia angelina es clara: confiar en Yamamoto, quien llega imbatible tras lanzar dos juegos completos consecutivos, y contar con toda su artillería, incluido el fenómeno Shohei Ohtani, quien podría ver acción desde el bullpen si la situación lo exige. La Historia Frente a la Fe Sin embargo, la historia no es aliada de los Dodgers. Las estadísticas frías señalan que en series al mejor de siete, el ganador del Juego 5 ha terminado llevándose la serie en casi el 68% de las ocasiones. Los Azulejos, por su parte, regresan a casa con la ventaja y la confianza depositada en Gausman, quien ya demostró su temple en un duelo previo contra el propio Yamamoto. \»Está preparado para esto\», afirmó el entrenador de lanzadores Pete Walker. \»Tiene la complexión ideal. Está entusiasmado y listo para lanzar\». El duelo adquiere además un matiz profundamente personal para el dominicano Vladimir Guerrero Jr., cuya espectacular jornada ofensiva en el Juego 5 —incluyendo un jonrón consecutivo que hizo historia— acerca la posibilidad de un sueño: entregarle un anillo de campeón a su padre, una narrativa que añade un peso épico a la contienda. Mientras los Dodgers rescatan la lección de haber remontado en la SDLA 2024, Toronto siente que el destino, y un pitcheo formidable, están de su lado. En el diamante, solo los lanzamientos decidirán si la serie se extiende o si culmina con una celebración azul en Canadá.

Los Padres de San Diego resisten y casi eliminan a los Dodgers

Theo N. Guzmán   SAN DIEGO – La atmósfera en el Petco Park era electrizante, cargada de emoción y nerviosismo, cuando el dominicano Fernando Tatis Jr. se acercó al plato en el segundo inning. La hinchada, compuesta por 47,744 fervientes aficionados, en su mayoría vestido con los colores de los Padres, agitaba sus toallas al unísono, creando un murmullo ensordecedor. La expectativa era palpable, y Tatis no decepcionó. Con un swing poderoso, Tatis conectó un jonrón monumental que no solo cruzó la barrera del jardín izquierdo, sino que también impulsó a su equipo hacia un ataque arrollador de seis carreras en aquel inning. Esa explosión de ofensiva colocó a los Padres en una posición privilegiada, con una ventaja momentánea de 6-1 sobre sus eternos rivales, los Dodgers de Los Ángeles. Esta victoria, por 6-5, no sólo les permitió tomar la delantera en la serie divisional de la Liga Nacional, sino que los Padres ahora están a un triunfo de eliminar a los Dodgers por segunda vez en tres años. Tatis, que ha sido un jugador clave para la franquicia, se mostró eufórico tras el juego. “Siento como que llevo esto a otro nivel, en mi mente y en mi cuerpo. Todo está al límite”, comentó, evidenciando su conexión con la multitud. Su energía contagiosa y su enfoque enfocado son exactamente lo que el equipo necesita en estos momentos críticos de playoffs. La noche no solo fue un tributo a Tatis, sino un recordatorio de la resistencia de los Padres. A pesar de haber dominado las primeras entradas, su victoria no estuvo exenta de tensión. Los Dodgers, un equipo con una reputación de ser resilientes, dieron la pelea. En la tercera entrada, el dominicano Teoscar Hernández conectó un grand slam que recortó distancias, acercando a Los Ángeles a solo una carrera. Este momento encendió la chispa en los aficionados visitantes y el ambiente se tornó de intenso a frenético. Mookie Betts, otra estrella de los Dodgers también dejó su huella en el juego, rompiendo una mala racha de 22 turnos sin hits en los playoffs con un cuadrangular. Sin embargo, fue notable cómo, en esta ocasión, creyó que su batazo había sido atrapado por el jardinero Jurickson Profar. Un momento de confusión que se disipó rápidamente cuando sus compañeros le hicieron señas, celebrando su regreso a la senda del éxito. Este emocionante encuentro fue otro capítulo más en la rivalidad entre los Padres y los Dodgers, una historia llena de tensiones y encuentros memorables. La última vez que estos dos equipos se enfrentaron en los playoffs, la victoria fue para los Padres, lo que añade una capa extra de significado a cada jugada y a cada carrera. San Diego ha vuelto enérgicamente para hacer frente a uno de los equipos más exitosos en la historia del béisbol, y los seguidores sienten que el viento ha cambiado. La actuación de Tatis Jr. fue, sin duda, el punto culminante de la velada. En cinco juegos de playoffs, lleva un impresionante promedio de .556, con cuatro jonrones en su haber. La estadística es impactante, pero más allá de los números, es la intensidad y la pasión que aporta al campo lo que asombra a la afición. “Cuando conecté esa pelota, fue como se me borrara la mente. Empecé a gritar hacia el dugout con la energía al máximo”, describió, capturando la esencia de ese momento y cómo el juego le permite experimentar una conexión profunda tanto con el equipo como con los aficionados. Por su parte, los Dodgers no se dieron por vencidos. El dominicano Hernández tuvo un papel fundamental al contribuir con cuatro carreras producidas, además de recibir apoyo del venezolano Miguel Rojas y el cubano Andy Pagés, quienes, aunque no lograron marcar la diferencia en el resultado, fueron piezas importantes en un ataque que, aunque menor, siempre estuvo al acecho. A medida que se acerca el cuarto juego de la serie, programado para el miércoles por la noche, la presión está en aumento. ¿Lograrán los Padres eliminar a los Dodgers, un gigante en la división, y avanzar hacia una nueva esperanza de campeonato? Para los aficionados, la respuesta estará en el campo, donde la tensión y la emoción prometen otro espectáculo inolvidable. Los equipos se preparan, el Petco Park volverá a estar lleno y el público, claro está, volverá a elevar las voces, buscando ser el viento bajo las alas de los Padres en su camino hacia la gloria.

El escándalo de las apuestas un obstáculo para Ohtani y los Dodgers en el camino a la Serie Mundial

El japonés Shohei Ohtani, jugador de Los Angeles Dodgers, y su antiguo intérprete Ippei Mizuha. Foto de Archivo AGENCIA EFE La temporada de Grandes Ligas 2024 inicia este jueves con unos Dodgers de Los Ángeles marcados como claros favoritos para conquistar la Serie Mundial, pero rodeados también por un escándalo de apuestas deportivas que toca, valga la redundancia, a su principal ‘apuesta’ para alcanzar ese objetivo: el japonés Shohei Ohtani. En el pasado mercado de agentes libres, los Dodgers salieron decididos a colocar en su plantilla el mejor material disponible, lo que los llevó a entregar, al mejor jugador de la actualidad, Ohtani, 700 millones de dólares por 10 temporadas (el mayor contrato en la historia del deporte). “El unicornio”, como es conocido Ohtani por su capacidad única de lanzar y batear al mejor nivel del juego, enfrenta su primer y quizás más difícil obstáculo, y no es precisamente su recuperación de la cirugía a la que fue sometido al final de la pasada temporada sino el escándalo de apuestas deportivas en el que se ha visto rodeado por la confesa participación en ellos de su ya extraductor Ippei Mizuhara. Cuando esta situación salió a la luz pública, Mizuhara dijo a la cadena ESPN que Ohtani se había comprometido a pagar la deuda de unos 4,5 millones de dólares, producto de las apuestas ilegales que realizó, aunque posteriormente se contradijo, cambió su versión y dijo que el jugador no sabía nada de esas transferencias que se hicieron desde sus cuentas. En sus primeras declaraciones al respecto, Ohtani aseguró este lunes que ha sido víctima de robo por parte de su antiguo intérprete. «Ippei ha estado robando dinero de mi cuenta y ha dicho mentiras. Obviamente no lo hice, nunca acepté saldar la deuda o acepté hacer pagos a la casa de apuestas», precisó Ohtani, quien dijo estar colaborando en las investigaciones que se están desarrollando al respecto. Ohtani también enfatizó que nunca ha estado involucrado en apuestas de ningún tipo, tampoco con intermediarios. «Nunca aposté en béisbol ni en ningún otro deporte, ni nunca le pedí a nadie que lo hiciera en mi nombre, y nunca recurrí a una casa de apuestas para apostar en deportes y nunca me pidieron que ayudara con las apuestas», indicó. Aunque señaló que está enfocado en la temporada, evidentemente este tipo de situación es algo con lo que nunca ha tenido que lidiar anteriormente, lo que puede convertirse en una distracción en cuanto a su labor en el terreno de juego. Además, Ohtani expresó estar «muy triste y sorprendido» de que alguien de su absoluta confianza hiciera eso. La temporada de Grandes Ligas 2024 inicia este jueves con unos Dodgers de Los Ángeles marcados como claros favoritos para conquistar la Serie Mundial, pero rodeados también por un escándalo de apuestas deportivas que toca, valga la redundancia, a su principal ‘apuesta’ para alcanzar ese objetivo: el japonés Shohei Ohtani. En el pasado mercado de agentes libres, los Dodgers salieron decididos a colocar en su plantilla el mejor material disponible, lo que los llevó a entregar, al mejor jugador de la actualidad, Ohtani, 700 millones de dólares por 10 temporadas (el mayor contrato en la historia del deporte). “El unicornio”, como es conocido Ohtani por su capacidad única de lanzar y batear al mejor nivel del juego, enfrenta su primer y quizás más difícil obstáculo, y no es precisamente su recuperación de la cirugía a la que fue sometido al final de la pasada temporada sino el escándalo de apuestas deportivas en el que se ha visto rodeado por la confesa participación en ellos de su ya extraductor Ippei Mizuhara. Cuando esta situación salió a la luz pública, Mizuhara dijo a la cadena ESPN que Ohtani se había comprometido a pagar la deuda de unos 4,5 millones de dólares, producto de las apuestas ilegales que realizó, aunque posteriormente se contradijo, cambió su versión y dijo que el jugador no sabía nada de esas transferencias que se hicieron desde sus cuentas. En sus primeras declaraciones al respecto, Ohtani aseguró este lunes que ha sido víctima de robo por parte de su antiguo intérprete. «Ippei ha estado robando dinero de mi cuenta y ha dicho mentiras. Obviamente no lo hice, nunca acepté saldar la deuda o acepté hacer pagos a la casa de apuestas», precisó Ohtani, quien dijo estar colaborando en las investigaciones que se están desarrollando al respecto. Ohtani también enfatizó que nunca ha estado involucrado en apuestas de ningún tipo, tampoco con intermediarios. «Nunca aposté en béisbol ni en ningún otro deporte, ni nunca le pedí a nadie que lo hiciera en mi nombre, y nunca recurrí a una casa de apuestas para apostar en deportes y nunca me pidieron que ayudara con las apuestas», indicó. Aunque señaló que está enfocado en la temporada, evidentemente este tipo de situación es algo con lo que nunca ha tenido que lidiar anteriormente, lo que puede convertirse en una distracción en cuanto a su labor en el terreno de juego. Además, Ohtani expresó estar «muy triste y sorprendido» de que alguien de su absoluta confianza hiciera eso. Impacto en el equipo El impacto mediático y la investigación que realiza MLB y otros organismos relacionados a este caso serán parte de la temporada de los Dodgers. Sin importar si este caso existiera o no, Ohtani siempre será el centro de atención de la prensa y del béisbol en general, por lo que más allá del efecto que pueda causar en el rendimiento de Ohtani el conjunto de Los Ángeles está plagado por un grupo de estelares que difícilmente desvíen su atención del objetivo que persiguen en el terreno de juego. Aparte de Ohtani, la batería ofensiva de los Dodgers cuenta con otros dos ganadores del premio al MVP: Mookie Betts y Freddie Freeman. Junto a Max Muncy y Teoscar Hernández, el equipo californiano cuenta con un quinteto de bateadores con la capacidad para batear 30 o más jonrones y llevar más de 80 carreras al plato. Tras el surgimiento