UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Nuevo Golpe a la Cumbre: Presidente de Colombia Boicotea Cita Hemisférica

Gustavo Petro se suma a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum en el rechazo a la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela, dejando al evento diplomático dominicano sin dos de sus principales figuras. Por Theo N. Guzmán BOGOTÁ.— La X Cumbre de las Américas, que debía consolidar la posición internacional del gobierno de Luis Abinader, se enfrenta a una crisis de legitimidad tras el anuncio del presidente de Colombia, Gustavo Petro, de no asistir al evento en protesta por la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela. La decisión, comunicada  a través de la red social X, representa el segundo golpe consecutivo a la cita diplomática programada para diciembre en Punta Cana, luego de que la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum confirmara similar determinación el pasado lunes. \»El diálogo no comienza con exclusiones\», escribió Petro en una extensa publicación que dejó claro el creciente malestar en la región frente a lo que varios gobiernos perciben como una política de segregación impulsada desde Washington. El mandatario colombiano, además, vinculó su decisión al reciente ataque de Estados Unidos contra una supuesta narcolancha en aguas del Caribe, señalando un deterioro adicional en la ya tensa relación con el gobierno norteamericano. La Postura Mexicana: Solidaridad y Emergencia Nacional La presidenta Sheinbaum había sido igualmente contundente en su postura. \»No, no voy a asistir\», declaró tajante durante su conferencia diaria en el Palacio Nacional, argumentando dos razones fundamentales: el desacuerdo con la exclusión de países hermanos y la necesidad de atender la emergencia nacional por las inundaciones que han dejado 64 muertos en el centro de México. \»En lo personal, primero, nunca estamos de acuerdo que se excluya ningún país\», explicó la mandataria, añadiendo que su gobierno evalúa si enviará representación diplomática de menor nivel. La posición mexicana mantiene coherencia con la adoptada en 2022 por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien también boicoteó la IX Cumbre en Los Ángeles por idénticas razones. Una Cumbre Bajo Sombra de División La decisión del gobierno dominicano de no invitar a los tres países, anunciada el pasado 30 de septiembre por la Cancillería, se basó en el argumento de que esta medida \»favorece la mayor convocatoria\». No obstante, el efecto ha sido el contrario: la ausencia confirmada de dos de los líderes más influyentes de la región latinoamericana amenaza con convertir el evento en un escenario de división hemisférica. La exclusión replica la polémica medida aplicada en la anterior cumbre de Los Ángeles en 2022, que ya generó entonces el rechazo de México, Bolivia y Honduras. La reiteración de esta política segregacionista ha intensificado el debate sobre el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la injerencia estadounidense en el organismo. El Precio de la Exclusión Con las ausencias de México y Colombia confirmadas, y la posibilidad latente de que otros países de la llamada \»marea rosa\» latinoamericana sigan el mismo camino, la X Cumbre de las Américas se perfila como un encuentro marcado por la controversia y la fragmentación. Lo que el gobierno anfitrión presentaba como una oportunidad para el diálogo y la unidad continental, se transforma aceleradamente en el reflejo de las profundas grietas que dividen al hemisferio. La pregunta que flota en el ambiente diplomático es si República Dominicana, como país anfitrión, y la OEA, como organismo convocante, lograrán revertir esta crisis de credibilidad o si, por el contrario, la cumbre de Punta Cana quedará registrada en la historia como el punto de quiebre definitivo para un modelo de integración regional que muestra claros signos de agotamiento.

Cisma en la Cumbre: La Exclusión de Tres Naciones Fractura la X Cumbre de las Américas

La ausencia confirmada de los presidentes de México y Colombia, sumada al veto a Cuba, Venezuela y Nicaragua, amenaza con opacar la cita hemisférica en República Dominicana y pone en evidencia las profundas grietas en el seno de la OEA. Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO.— Lo que debía ser el evento diplomático consagratorio para la República Dominicana como anfitrión de la X Cumbre de las Américas, se transforma aceleradamente en un escenario de división y controversia. La decisión de excluir de la convocatoria a Cuba, Venezuela y Nicaragua —replicando la polémica medida de la edición anterior en Los Ángeles— ha desatado un efecto dominó que, hasta la fecha, garantiza la ausencia de al menos cinco mandatarios de la región, sembrando una sombra de opacidad sobre el encuentro agendado para diciembre próximo. La Organización de Estados Americanos (OEA), ente organizador del evento desde 1994, y el gobierno anfitrión dominicano cargan ahora con la responsabilidad de una cumbre que se perfila como una de las más fracturadas de la historia reciente. El argumento esgrimido por la cancillería local en un comunicado oficial es que esta exclusión “constituye la decisión que, dadas las circunstancias hemisféricas, favorece la mayor convocatoria”. No obstante, la realidad parece contradecir abiertamente esta aseveración. La Reacción en Cadena: México y Colombia Bajan el Telón La estrategia de segregar a los gobiernos considerados “incómodos” por Washington ha encontrado una resistencia frontal. En una contundente réplica, los presidentes de dos de las naciones más influyentes de Latinoamérica, Claudia Sheinbaum de México y Gustavo Petro de Colombia, han declinado su asistencia en solidaridad con los excluidos. “No estamos de acuerdo con que se excluya ningún país”, afirmó la mandataria mexicana en su conferencia matutina, heredando así la postura de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien ya boicoteó la cumbre de 2022. Desde Bogotá, Petro fue aún más lejos en un extenso comunicado: “No asistiré a la cumbre de las Américas en República Dominicana. El diálogo no comienza con exclusiones”. Una Herida Histórica que se Reabre El veto a Cuba reaviva un capítulo doloroso en la historia interamericana. Expulsada de la OEA en 1962 bajo presión de Estados Unidos, la isla regresó al foro en 2015, durante la VII Cumbre en Panamá, en un acto celebrado como un paso hacia la reconciliación. Sin embargo, la edición de 2022 revirtió ese avance y extendió la marginación a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua. Fidel Castro, en su momento, profetizó desde la Plaza de la Revolución: “Cuba no está ni estará fuera de América, aunque la OEA la expulse”. Ahora, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha alzado de nuevo la voz, calificando la decisión como una imposición estadounidense y sentenciando: “Una Cumbre de las Américas construida sobre la exclusión y coerción está condenada al fracaso”. ¿El Ocaso de un Organismo? Este nuevo cisma alimenta el debate sobre la vigencia y legitimidad de la OEA. Acusada reiteradamente de actuar como brazo diplomático de los intereses de Washington y de desestabilizar políticas locales mediante sus misiones, el organismo carga con un profundo desprestigio en amplios sectores de la región. Mientras la necesidad de espacios de integración y coordinación multilateral es innegable, la X Cumbre de las Américas se erige como la prueba de fuego para una institución que parece navegar contra la corriente de la unidad latinoamericana. Por ahora, la exclusión ha logrado lo que pretendía evitar: una convocatoria debilitada y un continente más dividido que nunca.

Entreguismo en la Cumbre de las Américas

La exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, bajo el pretexto de que “no forman parte de la OEA”, no es más que una vergonzosa claudicación a las presiones de Washington. La República Dominicana, al justificar la decisión en nombre del “éxito del foro” y la “mayor convocatoria”, se convirtió en vocera de los intereses geopolíticos de Estados Unidos, plegándose sin reservas a la agenda imperial que pretende fragmentar a Nuestra América. La máscara del “foro de integración” Las Cumbres de las Américas nacieron con la promesa de ser espacios de diálogo, integración y respeto a la soberanía de los pueblos. Sin embargo, al excluir a naciones que han resistido las imposiciones de la Casa Blanca, se revela la verdadera naturaleza de estos foros: son instrumentos de dominación, donde solo caben aquellos que aceptan el mandato imperial. La OEA, institución en crisis y cada vez más desacreditada y desprestigiada, es el marco que se utiliza para legitimar tales exclusiones. Pero un organismo que se comporta como “ministerio de colonias” no puede ser árbitro de la democracia en la región. Al asumir ese argumento, el gobierno dominicano dejó de lado principios históricos de nuestra diplomacia: la defensa de la soberanía y la no injerencia. República Dominicana: ¿socio o peón? La postura del gobierno dominicano es, en realidad, un acto de entreguismo. No se trata de garantizar el éxito del foro, sino de asegurar que el país se mantenga en la lista de “buenos alumnos” de Estados Unidos. Se trata de la misma sumisión que ha marcado nuestra historia reciente: acuerdos comerciales desfavorables, cesiones estratégicas y apoyo a guerras de agresión disfrazadas de “misiones de paz”. La pregunta es inevitable: ¿qué gana nuestro pueblo con esa obediencia? La respuesta es clara: nada. Lo único que se asegura es la continuidad de una relación de dependencia, donde el interés nacional queda relegado a un segundo plano frente a las exigencias del imperio. La verdadera Cumbre: Nuestra América La verdadera Cumbre de las Américas no será aquella que excluye, divide y margina, sino la que se construya sobre la base de la igualdad soberana, sin exclusiones y sin tutelajes. Esa es la visión de José Martí cuando proclamó “Nuestra América”, la de Bolívar cuando soñó con una patria grande, la de los pueblos que hicieron de la CELAC y de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz un horizonte común. Nuestra América no necesita tutores ni permisos para existir. La soberanía no se mendiga, se defiende. Y los pueblos de Cuba, Nicaragua y Venezuela han demostrado con dignidad que no se doblegan ante el chantaje ni las sanciones. Un llamado a la dignidad El gobierno dominicano debe entender que ser anfitrión de un foro internacional no significa ser sirviente del imperio. El respeto a la soberanía, la solidaridad entre pueblos y la unidad continental son valores irrenunciables. La exclusión es una afrenta no solo a tres países, sino a toda América Latina y el Caribe. Hoy más que nunca, la tarea es clara: levantar la voz contra el intervencionismo, denunciar el entreguismo y reafirmar que el futuro de la región no se decide en Washington, sino en la voluntad de los pueblos que luchan por su independencia. Porque la soberanía no se pide, se conquista. No se negocia, se defiende.