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Dicen Habrá Escasez de Pollo en Navidad

Comerciantes denuncian desabastecimiento y alza de precios pese a garantías oficiales, forzando racionamiento en ventas y presionando el bolsillo del consumidor en temporada alta. Por Brendalis Reyes SANTO DOMINGO. – Una crítica escasez de pollo afecta al mercado nacional en plena temporada navideña, contradiciendo las comunicaciones oficiales que garantizan la disponibilidad del producto. Representantes del sector comercial advirtieron este lunes que el desabastecimiento obliga a racionar las ventas, distorsiona los precios y amenaza con alterar la tradicional cena de fin de año para miles de familias dominicanas. En declaraciones al programa Despierta con CDN, los dirigentes Jorge Jerez (Consejo Nacional de Provisiones), Lesseps Divani de León (Asociación de Mayoristas en Provisiones de Santo Domingo) y José Veras (Federación Dominicana de Comerciantes) revelaron que los suplidores están entregando cantidades muy inferiores a las solicitadas, generando una brecha preocupante entre la demanda estacional y la oferta real. \»Usted pide tres mil pollos y le mandan 800 o 400\», ilustró uno de los entrevistados, describiendo un patrón de entregas parciales que perjudica directamente a cafeterías, frituras, colmados y pequeños negocios. Esta situación fuerza a los establecimientos a limitar la cantidad por cliente y empuja a los consumidores a pagar precios elevados o a buscar alternativas en un mercado cada vez más tensionado. Precios en Ascenso y Evidencias de Desabastecimiento Los precios reflejan la presión sobre el producto. Mientras en grandes supermercados la libra de pollo ronda los 79 pesos, en el canal mayorista se reportan valores de hasta 93 pesos, lo que podría trasladarse al consumidor final en un rango de 110 a 120 pesos por libra, sin incluir costos logísticos. Como prueba contundente de la escasez, los comerciantes citaron la reciente feria del Instituto de Estabilización de Precios (Inespre), donde cerca de 80,000 libras de pollo se agotaron rápidamente durante el fin de semana, dejando una demanda insatisfecha incluso en un espacio con precios subsidiados. Causas y Efectos en Cascada Entre las causas señaladas figuran problemas de intermediación, falta de planificación logística, discrepancias entre los reportes de producción y la realidad en los puntos de venta, así como los efectos residuales de brotes sanitarios que han impactado la producción pecuaria nacional. Los comerciantes alertaron que, ante la escasez, los consumidores compran el producto \»como aparezca\» para asegurar su cena navideña, un comportamiento que favorece la especulación y presiona aún más los precios en los eslabones finales de la cadena. La situación se ve agravada por aumentos en otros productos básicos de la canasta navideña. El plátano se cotiza entre 30 y 35 pesos en los mercados (hasta 45 en colmados), mientras que la yuca oscila entre 35 y 40 pesos la libra, registrando incrementos graduales que complejizan la preparación de las festividades. La advertencia del sector comercial plantea un serio cuestionamiento a la capacidad de abastecimiento en la temporada de mayor consumo del año y deja en evidencia las fracturas entre el diagnóstico oficial y la realidad que enfrentan tanto los distribuidores como las amas de casa en vísperas de la Navidad.

Ante la ausencia de Juan Arias: Reflexiones sobre el silencio y la luz en el nacimiento de Jesús

En sus artículos, Arias nos recordaba que la Navidad no es solo una celebración, sino una invitación a mirar hacia lo esencial. Nos hablaba del pesebre como símbolo de humildad y de un Dios que se hace pequeño para abrazar nuestra humanidad. Siempre tenia el cuidado de enfatizar que Jesús nació entre pobres y marginados, sugiriendo que, si realmente queremos encontrarlo, no debemos buscarlo en palacios ni en discursos altisonantes, sino en los rincones olvidados del mundo. Por Julio Disla   Cada diciembre, con la llegada de la Navidad, los lectores del El País esperábamos con ansias un regalo especial: el artículo de Juan Arias sobre Jesús. No era un texto cualquiera, era una meditación cargada de profundidad, de cuestionamientos incomodos y de una ternura desbordante que nos invitaba a mirar al hijo de Dios humano y al Jesús divino con los ojos abiertos y el corazón en alerta. Ahora, en su ausencia, su eco resuena más fuerte, como si su palabra escrita se hubiera convertido en un legado vivo que nos sigue guiando hacia la reflexión. Juan Arias, jesuita, periodista y pensador, tenía la capacidad única de hacer accesible a todos una figura tan compleja como la de Jesús. En sus textos no buscaba imponer dogmas ni reproducir formulas religiosas, sino hacernos pensar. ¿Qué significa el nacimiento de Jesús hoy? ¿Qué nos dice su mensaje a una humanidad desgarrada por las desigualdades, la indiferencia y las guerras? Arias, con su estilo cálido y erudito, respondía a estas preguntas con otra: ¿Qué hacemos nosotros para ser luz en medio de la oscuridad? En sus artículos, Arias nos recordaba que la Navidad no es solo una celebración, sino una invitación a mirar hacia lo esencial. Nos hablaba del pesebre como símbolo de humildad y de un Dios que se hace pequeño para abrazar nuestra humanidad. Siempre tenia el cuidado de enfatizar que Jesús nació entre pobres y marginados, sugiriendo que, si realmente queremos encontrarlo, no debemos buscarlo en palacios ni en discursos altisonantes, sino en los rincones olvidados del mundo. Arias también nos desafiaba a repensar nuestras imágenes de Jesús. No era un Dios lejano, sino un hombre cercano, capaz de reír, llorar, dudar y amar profundamente. En sus reflexiones, dejaba claro que el mensaje de Jesús sigue siendo revolucionario porque nos pide algo radical: amar sin medida, perdonar lo imperdonable y trabajar por la justicia incluso cuando todo parece perdido. Un Silencio que Habla Hoy, ante su ausencia, el silencio de Juan Arias se siente como una pausa cargada de significado. Quizás él mismo hubiera encontrado en su propia partida una lección: la de aprender a vivir con la perdida, con la certeza de que los grandes espíritus no se apagan, sino que permanecen en las huellas que dejan. En este tiempo de Navidad, cuando recordamos el nacimiento de Jesús, es inevitable pensar en cómo Juan Arias hubiera abordado este momento. Probablemente nos habría hablado de la esperanza que surge incluso en las noches mas oscuras. Nos habría recordado que Jesús fue, ante todo, un hombre de su tiempo que vino a mostrar que la compasión, la justicia y el amor tienen el poder de transformar el mundo. Aunque ya no contemos con sus palabras nuevas, los textos que Juan Arias no dejó son faros en un mundo necesitado de orientación espiritual y humana. Cada uno de ellos nos invita a reflexionar sobre lo esencial, a mirar más allá de lo superficial y a encontrar en Jesús no solo un motivo de celebración, sino un modelo de vida a seguir. En su ausencia, quizás el mejor homenaje que podemos rendirle es tomar sus reflexiones como punto de partida para nuestras propias búsquedas. Preguntarnos, como él lo hacía, qué significa realmente la Navidad, qué implica seguir el mensaje de Jesús en un mundo roto, y cómo podemos desde nuestras pequeñas acciones, ser un reflejo de esa luz que nació en un pesebre hace mas de dos mil años. Hoy, la ausencia de Juan Arias nos duele, pero también nos inspira. Como Jesús, nos enseñó que la fe no está en los dogmas, sino en el amor; que la verdadera grandeza está en la humildad, y que incluso en el silencio hay una palabra que nos guía. Que su legado nos acompañe siempre, hasta alcanzar el sueño de justicia, libertad y democracia.