“La Patria se defiende con fusil en mano si es necesario”: Raúl Castro vuelve a la tribuna para liderar un 1° de Mayo sin reclamos laborales
El expresidente cubano, de 94 años, reapareció en La Habana en un acto volcado a la defensa nacional frente a EE.UU., donde se entregaron más de 6,2 millones de firmas contra la intervención militar. La jornada, bajo el lema “La Patria se defiende”, reunió a decenas de miles de personas y priorizó la soberanía sobre las reivindicaciones obreras. Por Theo N. Guzmán LA HABANA – Con 94 años a cuestas y un simbolismo que aún pesa en la historia de la revolución, Raúl Castro volvió a ocupar este viernes un lugar central en el Primero de Mayo cubano. No fue para hablar de salarios ni condiciones laborales. Su aparición pública —la primera desde el recibimiento a los restos de los 32 militares cubanos asesinados, cuando el secuestro de Nicolás Maduro en Caracas— sirvió para sellar el mensaje del día: la defensa de la soberanía ante una posible intervención militar de Estados Unidos. El general retirado y expresidente se ubicó en la Tribuna Antiimperialista José Martí, justo frente a la Embajada de EE.UU. en La Habana. Allí, junto al presidente Miguel Díaz-Canel, el histórico dirigente José Ramón Machado Ventura y otros altos cargos del Partido Comunista, recibió dos libros que, según el Gobierno, contienen más de 6,2 millones de rúbricas reunidas por la iniciativa oficial “Mi firma por la Patria”. El acto, convocado por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), reunió a decenas de miles de asistentes en la capital. Las cifras oficiales hablaron también de más de 800 representantes extranjeros de 38 países y delegaciones de 152 organizaciones sindicales y solidarias. Pero el tono no fue el de la fiesta obrera de antaño. Bajo el lema “La Patria se defiende”, la jornada viró hacia una concentración geopolítica. “Cuba es una isla insumisa. La Patria se defiende, incluso, con fusil en mano si fuera necesario”, advirtió el dirigente sindical Osnay Colina, encargado de las palabras centrales. A su alrededor, banderas y carteles repetían consignas contra Washington, sin espacio para pedidos de aumentos salariales o críticas a la compleja situación económica que atraviesa el país. “Reconocemos que tenemos que resolver muchos problemas en Cuba, pero no permitiremos la intervención de nadie en la solución de nuestras dificultades internas”, dijo a este periodista el habanero Oscar Mederos al salir de la marcha. La narrativa oficial se había venido construyendo desde una semana atrás. EE.UU. ha endurecido su presión sobre la isla desde enero pasado, con un bloqueo petrolero que agudizó la crisis estructural cubana. En los últimos días, Washington advirtió que no tolerará bases militares o de inteligencia de “adversarios” como China en la isla, mientras La Habana califica esos argumentos como “pretextos falaces” para justificar una intervención. El Primero de Mayo en Cuba fue durante décadas el escenario de los extensos discursos de Fidel Castro. Allí, en el año 2000, el comandante pronunció su célebre “concepto de revolución”. Este 2026, el acto fue breve en palabras pero contundente en símbolos: la reaparición de Raúl, la tribuna frente a la embajada estadounidense y la firma colectiva como escudo. No hubo reclamos laborales. El mensaje fue otro: la defensa, antes que todo.
“Cuba No Está Sola”
Ante el nuevo bloqueo petrolero impuesto por Washington, el presidente Miguel Díaz-Canel agradece el apoyo de México y otros aliados, enuncia una cronología secreta de gestos de solidaridad internacional y anuncia un giro estratégico hacia las energías renovables, mientras prepara al país para una posible escalada de tensiones con Estados Unidos. Por Julio Guzmán Acosta LA HABANA.— La frase, pronunciada con la solemnidad de quien sabe que es más un juramento que una mera declaración, resonó en el aire cargado de la capital cubana: “Cuba no está sola”. El presidente Miguel Díaz-Canel, de pie frente a las cámaras en un mensaje televisado y luego en una conferencia de prensa este jueves, trazó un mapa alternativo de alianzas frente al cerco energético que Washington ha endurecido. No habló desde la angustia del asediado, sino desde la fortaleza calculada del que cuenta con respaldos en las sombras. Su agradecimiento público fue, significativamente, para la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuyo gobierno no solo defiende la ayuda humanitaria enviada, sino que evalúa un riesgoso envío de petróleo desafiando las amenazas de sanciones estadounidenses. El discurso de Díaz-Canel fue un ejercicio de geopolítica en tiempo real. Reconoció, con una franqueza inusual, que el bloqueo —que ha privado a la isla de suministro regular de crudo desde diciembre— busca “asfixiarnos completamente” y tendrá consecuencias severas. Pero rápidamente pivotó hacia el contraataque diplomático. Detalló una “cronología detallada” de muestras de solidaridad recibidas desde inicios de febrero, un archivo secreto de apoyos que incluye, además de México, a Rusia, China, Venezuela y “otros actores políticos”. Subrayó que tras los pronunciamientos públicos hay “gestiones diplomáticas y alternativas” que, por razones de seguridad, no pueden divulgarse. Era un mensaje claro para Washington y para los cubanos: el aislamiento es una ilusión; la red de resistencia está activa y es más profunda de lo que se ve. Frente a la asfixia energética, el mandatario anunció una respuesta doble: medidas de emergencia inmediatas y una apuesta estratégica de largo plazo. En un giro revelador, informó que Cuba ha instalado 49 parques fotovoltaicos en el último año, logrando elevar la participación de las energías renovables del 3% al 10% del consumo nacional. Es una cifra que, más que un logro técnico, es un símbolo político: la búsqueda de una soberanía energética que ya no dependa únicamente de los buques petroleros, sean estos venezolanos, mexicanos o de cualquier otro origen. Sin embargo, la sombra de la confrontación es alargada. Díaz-Canel reiteró que Cuba es “un país de paz”, pero admitió, con realismo frío, que se prepara para una “posible escalada de tensiones” con Estados Unidos. Criticó con dureza la decisión de la administración Trump de mantener a la isla en la lista de países “patrocinadores del terrorismo”, una etiqueta que calificó de “injustificada y falsa”, y que funciona como un multiplicador de sanciones económicas. Desde la Ciudad de México, el eco fue inmediato. La presidenta Sheinbaum, consolidando su postura como principal valedora regional de la isla, no solo defendió la ayuda enviada, sino que confirmó que su gobierno “analiza” el espinoso tema de un posible envío de petróleo. Es una consideración que pone a prueba la nueva doctrina de soberanía mexicana que ella misma enarboló días atrás en Querétaro, desafiando directamente las amenazas de aranceles de Trump hacia quienes exporten crudo a Cuba. Así, en un jueves de febrero, el pulso geopolítico del Caribe y América Latina se tensó un poco más. Díaz-Canel, con su mensaje, no hizo solo un inventario de apoyos; delineó los contornos de un nuevo frente diplomático y energético. La soledad de la que habla Washington se topa con una fraternidad articulada desde México, Moscú, Pekín y Caracas. Y en el horizonte, entre las sombras de las gestiones secretas y los paneles solares recién instalados, Cuba prepara su próximo movimiento en un juego donde la supervivencia es, en sí misma, la mayor declaración de independencia.
Silvio Rodríguez: la trova que vuelve a casa

El poeta de la guitarra inicia su gira latinoamericana en la escalinata de la Universidad de La Habana, donde comenzó todo Por Julio Guzmán Acosta La Habana, Cuba.– La voz que cinceló versos en el alma de América Latina volverá a resonar donde empezó su leyenda. Silvio Rodríguez, el trovador que convirtió canciones en banderas, anunció hoy que iniciará su nueva gira continental el 19 de septiembre en ese templo secular de la cultura cubana: la escalinata de la Universidad de La Habana. Será un concierto gratuito, como aquellos que hicieron historia. Bajo el cielo caribeño, acompañado por siete músicos de su confianza, el autor de Unicornio y Ojalá reencontrará a su público más fiel antes de emprender un periplo por Chile, Argentina, Uruguay, Perú y Colombia. No es casual el escenario elegido: en estos peldaños que han visto desfilar generaciones de revolucionarios, el joven Silvio ayudó a fundar en 1968 el movimiento de la Nueva Trova Cubana junto a Pablo Milanés y otros poetas de la guitarra. El regreso del cronista Esta gira marca el retorno de Rodríguez a los escenarios latinoamericanos después de su histórico concierto en el Zócalo de Ciudad de México (2022), donde cien mil almas cantaron al unísono sus versos. Ahora, con 77 años y un nuevo álbum (\»Quería saber\», 2024) bajo el brazo, el cantautor emprende lo que podría ser su última gran tournée continental. Será como ver florecer de nuevo el jardín que plantamos hace medio siglo, confesó el músico en su blog Zurrón del Aprendiz, donde detalló la formación que lo acompañará: desde el vibráfono de Emilio Vega hasta el piano de Jorge Aragón, pasando por la flauta de Niurka González. Una orquesta íntima para canciones que son patrimonio emocional de millones. La trova que no envejece El movimiento que ayudó a crear –esa fusión de filin cubano con poesía social– sigue siendo hoy referencia obligada para artistas jóvenes. La Nueva Trova, con su mezcla de romanticismo y compromiso, demostró que las canciones pueden ser al mismo tiempo arrullos y manifiestos. Esta gira coincidirá con el 55° aniversario de aquel concierto fundacional. Cuando Silvio cante La Maza en Santiago o Playa Girón en Buenos Aires, no serán solo recuerdos: serán versos vivos que siguen interrogando al tiempo. julioguzman@umbral.com.do © Derechos reservados. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin autorización escrita. ¿Estará presente en algún concierto de la gira? Comparta sus recuerdos silvianos con #MiSilvioEnVivo En contexto: – Primera gira latinoamericana desde 2022 – Incluye países donde no se presenta desde 2018 (Chile) – Conmemora 55 años de la Nueva Trova Cubana – Presentará temas de su último álbum \»Quería saber\» (2024)
América Latina en amenaza: Alerta del presidente cubano ante la injerencia de Donald Trump

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, alertó hoy que América Latina y el Caribe están bajo amenaza y solo con unidad se puede enfrentar la articulación de la contraofensiva imperialista y oligárquica. Por César Guzmán Dalmasi La Habana, 3 de febrero de 2025 – En un contundente discurso durante la XII cumbre extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), el presidente cubano Miguel Díaz-Canel advirtió sobre la creciente amenaza que América Latina y el Caribe enfrentan ante una nueva articulación de la \»contraofensiva imperialista y oligárquica\». En su intervención, el mandatario cubano hizo hincapié en la política injerencista de la administración de Donald Trump, a la que calificó de \»delirante y peligrosa\», y que, según él, todavía deja huellas en la región. Díaz-Canel destacó que bajo el gobierno de Trump, América Latina fue escenario de episodios de injerencia que no deben ser olvidados. \»Hoy ese gobierno de los Estados Unidos pretende definir las opciones para los países de la región: o someternos o ser objeto de agresión\», afirmó, resaltando la presión que enfrenta cada nación en un contexto geopolítico cada vez más adverso. Esta declaración retoma un discurso que ha sido recurrente entre los líderes de izquierda en la región, quienes ven en las políticas estadounidenses un intento de controlar y desestabilizar gobiernos que buscan una autonomía económica y política. El presidente cubano denunció que desde el 20 de enero de este año, la nueva administración estadounidense ha continuado un patrón de desprecio hacia los pueblos latinoamericanos y caribeños, utilizando medios que van desde la manipulación de la información hasta calificativos racistas. \»Etiquetan como criminales a millones de inocentes por ser latinoamericanos y caribeños\», subrayó, haciendo eco de un sentimiento que resuena en muchas naciones de la región que han sido víctimas de la retórica hostil de Washington. Díaz-Canel indicó que las amenazas y las medidas coercitivas unilaterales son parte de una estrategia que busca legitimar acciones sin respeto por la soberanía de los países. En este sentido, el mandatario cubano hizo un llamado a la unidad entre los países de la región como la única vía para enfrentar estas agresiones. \»Es imposible enfrentar esta injerencia sin la solidaridad y el apoyo mutuo entre nuestros pueblos\», enfatizó. En su intervención, el presidente cubano también hizo hincapié en la importancia de discernir entre la retórica política y la desesperación de aquellos actores que buscan alcanzar objetivos a corto plazo. En este contexto, la cumbre del ALBA-TCP se presenta como una plataforma crucial para actualizar las prioridades de trabajo del bloque y discutir los desafíos que enfrentan en un entorno geopolítico complejo. Díaz-Canel aprovechó la ocasión para agradecer a los miembros de la Alianza por su apoyo en la lucha para que Cuba fuera retirada de la lista de países supuestamente terroristas, una lista que calificó de \»fraudulenta y espuria\». La administración de Joe Biden, aunque tardíamente, se vio obligada a reconocer que no existían argumentos válidos para mantener a Cuba en dicha lista, lo que, según el presidente cubano, es un indicio de que la política exterior de Estados Unidos está en una fase de reevaluación, aunque sigue siendo hostil. Este discurso en La Habana se da en un momento en que América Latina se encuentra en una encrucijada, enfrentando desafíos internos y externos que ponen a prueba su estabilidad y su capacidad de respuesta ante injerencias extranjeras. La figura de Donald Trump, de nuevo en la Casa Blanca, continúa siendo un referente de las tensiones que han marcado las relaciones entre Estados Unidos y los países latinoamericanos, donde la lucha por la autodeterminación y la soberanía sigue siendo un tema central. La alerta de Díaz-Canel resuena como un llamado a la resistencia y la unidad en un continente que ha vivido en carne propia las consecuencias de políticas injerencistas. La esperanza de un futuro más equitativo y libre para América Latina y el Caribe depende, en gran medida, de la capacidad de sus naciones para unirse en la defensa de su soberanía frente a las presiones externas. La cumbre del ALBA-TCP se convierte así en un espacio crucial para forjar caminos de cooperación y solidaridad entre los pueblos de la región, en un contexto donde la historia reciente de injerencia estadounidense sigue vigente.
Cuba azotada por huracán Rafael pone a prueba el espíritu indomable que le caracteriza
• La Habana, una de las zonas más castigadas por los vientos y aguaceros del huracan Rafael, amaneció con un cielo nuboso pero pocas lluvias Por Julio Guzmán Acosta La Habana amaneció este jueves con un cielo gris y un aire de incertidumbre, mientras el huracán Rafael se alejaba de Cuba, dejando a su paso un rastro de destrucción y un apagón nacional que ha sumido a gran parte del país en la oscuridad. La capital, una de las zonas más golpeadas por los vientos y las lluvias, se despertó con la resaca de una noche de furia, donde los árboles caídos y los postes eléctricos tirados por el suelo eran el triste paisaje que se veía a cada paso. José Ignacio Dimas, un residente de Centro Habana, llegó a su hogar después de una larga guardia en la universidad, solo para encontrarse con un desastre. “Se cayó toda la pared frontal del edificio, la que da a la calle”, relató con voz entrecortada. “Yo sabía que la construcción estaba mal, pero nunca pensé que esto pasaría”. Su preocupación se extendía más allá de su hogar; en el barrio, sus vecinos habían sido evacuados, pero él no sabía a dónde habían ido, y los teléfonos, como muchas cosas en la isla, no funcionaban. La preocupación en La Habana no es solo por el impacto inmediato del huracán, sino por el estado crítico de la infraestructura habitacional. En lugares como La Habana Vieja y Centro Habana, el deterioro es mucha importancia, y las autoridades han estado en alerta. El gobierno informó que alrededor de 50,000 personas fueron protegidas en la capital, y miles más en otras provincias, ante el riesgo de inundaciones y el mal estado de sus viviendas. A pesar de la magnitud del desastre, hasta el momento no se han reportado heridos ni fallecidos, lo que es un alivio en medio de la calamidad. Sin embargo, la carretera de La Habana a Batabanó estaba prácticamente intransitable, con postes y cables caídos que complicaban aún más la situación. Rafael tocó tierra como un huracán de categoría 3, y su paso dejó claro que la fragilidad del sistema eléctrico cubano es un problema persistente. La Unión Eléctrica (UNE) había informado de una desconexión del sistema que dejó a toda la isla sin electricidad, un indicativo de la vulnerabilidad de la infraestructura del país. El ingeniero Lázaro Guerra, director de Energía Eléctrica del Ministerio de Energía y Minas, anunció que el servicio se había restablecido parcialmente en el oriente, pero que en el occidente tardaría más en reanudarse. Mientras tanto, la UNE instó a la población a no tocar los cables caídos y a reportar cualquier afectación que observaran. La situación se complica aún más cuando se recuerda que hace apenas dos semanas, otro ciclón, Oscar, había dejado su huella en el oriente del país, causando muertes y daños materiales significativos. La Habana, con su espíritu resiliente, comienza a levantarse de las cenizas que dejó Rafael. Los cubanos, acostumbrados a enfrentar adversidades, se unen en la reconstrucción de sus vidas y su ciudad. Con cada árbol que se levanta y cada poste que se repara, la esperanza de un nuevo amanecer se hace más fuerte. La lucha por la recuperación apenas comienza, pero la determinación del pueblo cubano es inquebrantable a pesar del bloqueo criminal de los Estados Unidos, que una vez más ha desoído la resolución de la ONU, que les pidieron 187 países que lo levantara.