¡A las puertas del Palacio Nacional! Multitud exige fin de la informalidad laboral y una seguridad social digna
Cientos de trabajadores, encabezados por la Unión Clasista y el Movimiento de Mujeres Trabajadoras, marcharon este viernes hacia la sede del Gobierno para reclamar mejores salarios, estabilidad y cambios urgentes a la Ley 87-01. Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo. – “Esta lucha va a llegar al Palacio Nacional”. El grito no fue una metáfora. Este viernes, cientos de trabajadores convirtieron la consigna en una marea humana que partió desde el plaza Mauricio Báez y se plantó frente a la sede del Gobierno, en una jornada de reclamos que sacudió el centro de la capital dominicana en el marco del Día Internacional del Trabajo. Con banderas, pancartas y la fatiga de años de promesas incumplidas, la Unión Clasista de Trabajadores y el Movimiento de Mujeres Trabajadoras, junto a otras organizaciones populares, exigieron mejores salarios, seguridad social efectiva y una modificación profunda a la Ley 87-01 de Seguridad Social. La marcha, iniciada a las 10:00 de la mañana, paralizó el tránsito durante horas y devolvió a la agenda nacional las heridas abiertas del mercado laboral dominicano. Ya frente al Palacio Nacional, el presidente de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Eduardo Hidalgo, soltó cifras que retumbaron entre los presentes: “Más del 56 % de los trabajadores dominicanos están en la informalidad. Sin seguridad social, sin estabilidad, sin derechos”. Hidalgo fue contundente: transformar la actual Ley 87-01 es una urgencia, no una ocurrencia, tal como lo ha planteado la Coalición por una Seguridad Social Digna. Pero el dirigente magisterial fue más lejos. Encendió las alarmas sobre lo que calificó como el verdadero propósito oculto del alto empresariado y de sectores oficialistas: “La eliminación o reducción del auxilio de cesantía es la intención real. Eso no lo podemos permitir bajo ninguna circunstancia”. Además, exigió el pago inmediato de prestaciones adeudadas a miles de servidores públicos desvinculados y una reducción temporal del ITBIS en productos esenciales. Las voces del descontento cotidiano Rosa Mateo llegó desde Hato Nuevo, en Manoguayabo, con la cuenta clara de lo que duele vivir con lo mínimo. “Con un sueldo de 18 mil pesos hay que pagar transporte y alimentación. No alcanza. Todo está carísimo”, dijo a umbral.local/ con la mirada fija en la fachada gubernamental. Pablo Ulloa, por su parte, puso el dedo en otra llaga: el maltrato laboral. “Trabajo en una empresa donde tengo varios jefes. El principal es buena persona, pero los otros maltratan y humillan. Eso desgasta y afecta el desempeño”, confesó mientras levantaba su pancarta. La juventud también gritó presente No fue sólo una marcha de veteranos sindicales. Starlin Quezada, presidente de Juventud Caribe, denunció con crudeza el desempleo juvenil: “Ahora mismo no hay garantías para que los jóvenes profesionales puedan conseguir su primer empleo. El Estado no ofrece suficientes oportunidades a los universitarios para costear sus estudios con trabajos dignos”. Y sentenció: “Es una falla del sistema que limita la participación de nuevos talentos y restringe el acceso a oportunidades laborales”. Después de varias horas de marchar, los manifestantes permanecieron varias horas en las inmediaciones del Palacio Nacional. No hubo diálogo inmediato con las autoridades, pero la advertencia quedó escrita en cada consigna: la lucha sigue. Y esta vez, prometen, no terminará en las afueras del poder.
La Juventud Alza la Voz por Monte Plata

Una multitudinaria caminata ecológica en Bayaguana denunció la depredación de multinacionales y anunció la formación de un frente unificado para la defensa del territorio. POR BRENDALIS REYES BAYAGUANA, MONTE PLATA.- Con el vigor de quien defiende su tierra, decenas de jóvenes, comunitarios y ambientalistas ascendieron este fin de semana la Loma Managua en una enérgica caminata que transformó el sendero en una tribuna de protesta y esperanza. La jornada, convocada bajo el lema de la Conciencia Ciudadana, sirvió para unir las voces contra lo que los organizadores califican como un saqueo sistemático de los recursos naturales por parte de empresas multinacionales. La actividad, impulsada por la organización Juventud Caribe y respaldada por una coalición de grupos sociales, no se limitó a una simple protesta. En su clausura, los participantes anunciaron la tarea pendiente y fundamental: la conformación de una Coordinadora Hacia la Gran Movilización por la Dignidad Ambiental y Social de Monte Plata. Este organismo buscará articular las luchas dispersas en una fuerza cohesionada para la defensa del territorio. Los reclamos, coreados con firmeza, delinearon un mapa de conflictos ambientales. En el centro de la denuncia se situó el repudio a los intentos de explotación de la Loma Managua por la empresa COMIDOM y sus socios de Barrick Gold. A este se sumó la exigencia de detener la destrucción del Río Boyá, donde, según los manifestantes, se pretende instalar un parador por orden de jefes policiales. La lista de agravios se completó con la condena a la operación de una planta asfáltica de la multinacional REMIX en el Distrito Municipal de Gonzalo. La caminata, que contó con el respaldo de organizaciones como Centinelas del Este y la presencia de figuras como el Dr. Héctor Brioso y la ambientalista Fátima Mercedes, fue dedicada a la memoria del fallecido líder comunitario Joselyn Ogando. Con un llamado a la población a empoderarse y oponerse a los actos “abusivos y depredadores”, la juventud de Monte Plata dejó claro que su lucha por el agua, la vida y el medio ambiente es una batalla por la dignidad misma.
Jhon Martínez: “La juventud dominicana ya no pide permiso para cambiar su destino”

Jhon Martínez dirigente de Juventud Caribe analiza en entrevista exclusiva para umbral.local/ las contradicciones de una generación mejor preparada que nunca pero sistemáticamente relegada – ¿Está RD desperdiciando su mayor capital humano? Por Julio Guzmán Acosta SANTO DOMINGO NORTE.- La oficina de Juventud Caribe en Santo Domingo Norte, lugar escogido para esta entrevista, huele a café recién hecho y proyectos por realizar. Entre pósters de lucha social, de apoyo a causas nacionales y extranjeras, de consciencia social y mapas de comunidades, Jhon Martínez recibe a umbral.local/ con la sonrisa cansada de quien libra batallas diarias por su generación. Pregunta: Usted habla de una \»generación en el vértice de la historia\». ¿Qué significa exactamente? Jhon Martínez: Significa que somos la generación mejor educada de la historia dominicana, pero también la más excluida. Tenemos más profesionales que nunca, pero el 62% de los jóvenes no encuentra empleo formal. Es una paradoja devastadora. Las cifras del desempleo juvenil superan el 30%… J.M.: ¡Y eso es solo la punta del iceberg! El problema no es solo encontrar trabajo, sino encontrar trabajo digno. Jóvenes con maestrías entregando resumes para ganar 15 mil pesos. Es un sistema que nos prepara para fracasar. P: Usted advierte sobre \»discursos de odio\» que dividen a la juventud… J.M.: Absolutamente. Mientras deberíamos unirnos para exigir educación y empleo, nos distraen con peleas artificiales. El fascismo moderno no llega con botas militares, llega con algoritmos que nos enfrentan entre pobres. P: ¿Y cómo responde la juventud? J.M.: Con creatividad pura. Tenemos artistas que convierten la protesta en poesía, emprendedores que crean economías paralelas, ambientalistas que defienden nuestros recursos. El cambio ya está ocurriendo desde abajo. P: Hablemos de educación. ¿Dónde falla el sistema? J.M.: ¡Donde no falla! Aulas sin luz, profesores desmotivados, planes de estudio del siglo XX para problemas del siglo XXI. La clase política ofrece computadoras donde se necesitan revoluciones pedagógicas. P: Usted es muy crítico de la clase política… J.M.: Con razón. Mientras ellos juegan al ajedrez político, nosotros jugamos a sobrevivir. Sus soluciones son parches para heridas que necesitan cirugía mayor. P: ¿Qué espera de las próximas elecciones? J.M.: Espero que la juventud entienda que el cambio no viene cada cuatro años con un voto. El cambio viene todos los días con organización constante. Las elecciones son solo una batalla, no la guerra. P: Su mensaje final para los jóvenes… J.M.: Que dejen de pedir permiso. El poder no se pide, se toma. La calle es nuestra, las redes son nuestras, el futuro es nuestro. Ya basta de esperar heredar un país que nosotros estamos construyendo ahora mismo. Mientras nos despedimos, Martínez recibe una llamada urgente: unos jóvenes necesitan apoyo para defender su espacio cultural y para reclamar la construcción de unas aulas para un politécnica de la zona, que tiene más de cuatro años detenido. Son las 4 PM de un martes cualquiera, y la revolución silenciosa sigue su curso.
Velas y Voces: La juventud exige aulas dignas en Santo Domingo Norte

Una multitudinaria protesta pacífica, iluminada por velas y consignas de esperanza, marca el inicio de un plan de lucha comunitaria para exigir el fin del hacinamiento escolar y la construcción de infraestructuras educativas. Por Julio Guzmán Acosta Santo Domingo Norte.— Con el crepúsculo bañando las calles de Jacagua, cientos de velas encendidas iluminaron este lunes no solo las caras de jóvenes estudiantes, madres con niños en brazos y líderes comunitarios de rostro adusto, sino también la cruda realidad de un sistema educativo al borde del colapso. La organización Juventud Caribe Santo Domingo Norte, acompañada por la Brigada Juvenil de Desarrollo Comunitario, Fundación Trópico, juntas de vecinos, iglesias y padres, tomó las afueras del Politécnico Braulia de Paula para decir, con una firmeza que estremeció la noche: “La educación no se negocia”. Un grito contra el olvido Las consignas —“¡Sin educación no hay desarrollo!”, “¡Un pueblo sin escuelas es un pueblo sin futuro!”— resonaron como un eco de urgencia en una comunidad que se siente abandonada. Los manifestantes, provenientes de Jacagua, Los Casabes, Arroyo Norte y zonas aledañas, denunciaron el hacinamiento en las aulas, la paralización desde 2021 del pabellón de 12 aulas en el Politécnico Braulia de Paula, y la falta de escuelas en medio del boom inmobiliario de la avenida Jacobo Majluta. “Esta movilización no es un gesto aislado; es un acto de dignidad y defensa de lo más sagrado: el futuro de nuestros hijos”, leyó un vocero ante la multitud. Las cinco demandas de la dignidad El manifiesto, leído con la emoción de quien clama por lo esencial, enumeró exigencias concretas: 1. La terminación urgente del pabellón de 12 aulas en el Politécnico Braulia de Paula, paralizado desde 2021. 2. La construcción de un liceo experimental universitario en Los Casabes para aliviar la presión demográfica. 3. La evaluación e intervención para construir escuelas en los nuevos residenciales de la Jacobo Majluta. 4. Un centro de formación técnica INFOTEP en la comunidad de El Barrio/Los Solares. 5. Un autobús para el traslado de jóvenes universitarios que no pueden costear el transporte. La educación como trinchera “La educación no es un privilegio ni un favor; es un derecho que defenderemos en las calles si es necesario”, advirtieron los dirigentes de Juventud Caribe. La protesta, pacífica pero cargada de determinación, es solo el inicio de un plan de lucha que incluirá marchas barriales, vigilias y encuentros comunitarios. “No descansaremos hasta que las autoridades actúen con urgencia”, aseguraron. El simbolismo de la luz Las velas encendidas no fueron un mero ritual; fueron la metáfora de una comunidad que se niega a apagarse. Frente a un Estado que parece sordo, los ciudadanos de Santo Domingo Norte alzan su luz propia: la de la organización, la memoria y la esperanza. “Hoy encendemos estas velas como símbolo de que nuestras comunidades están en pie de lucha”, concluyó el manifiesto. Conclusión: El futuro no puede esperar Mientras los proyectos de vivienda crecen sin escuelas anexas y los estudiantes reciben clases en condiciones inhumanas, la juventud de Santo Domingo Norte ha decidido escribir su propia historia: una donde la dignidad educativa no sea una promesa lejana, sino una realidad conquistada con valor y unidad. El mensaje está claro: si el desarrollo no llega a los barrios, los barrios llegarán hasta el desarrollo.
Rebeldes con Causa: Juventud Caribe alza la voz en tiempos de música y silencio

Un llamado a los jóvenes: que la lucha sea tu canción y la justicia tu ritmo Por Julio Guzmán Acosta Loma Miranda, La Vega.- En una República Dominicana donde los parlantes gritan reguetón y nos invitan al “perreo”donde las letras degradantes colonizan los sueños de una generación, un grupo de jóvenes ha decidido cambiar de tono. No usan autotune para ajustar su mensaje, ni beats electrónicos para enmascarar su rabia. Su instrumento es la proclama, su escenario es la calle, y su coro es una sola voz: ¡Juventud Caribe se mueve! Durante tres días, el Séptimo Congreso y Campamento Nacional de Juventud Caribe transformó este rincón de La Vega en un laboratorio de resistencia. Aquí no hubo \»perreo\» bajo luces estroboscópicas, sino debates bajo el sol caribeño; no hubo canciones sobre riquezas efímeras, sino consignas contra la pobreza estructural. Herederos de las luchas de Duarte y las Mirabal, estos jóvenes —con camisas sudadas y cuadernos abiertos— han firmado un pacto con la historia: ser la generación que no se resigna El manifiesto de los que no piden permiso La Proclama de Compromiso y Lucha leída al final del evento es un puñetazo al conformismo. Denuncian un sistema que les ofrece \»desempleo, migración forzada y aulas derrumbándose\», mientras un Código Penal \»regresivo\» criminaliza sus derechos. Pero su crítica no se queda en lo local: conectan los hilos del capitalismo global, desde el bloqueo a Cuba hasta el genocidio en Palestina, desde la minería en Loma Miranda hasta el \»belicismo de Trump\». \»No somos influencers vendiendo marcas —dice Anaís, estudiante de 19 años—. Somos jóvenes que saben que el wifi no alimenta, que el \’followeo\’ no paga el alquiler\». La cultura como trinchera Frente a la música urbana que normaliza la misoginia, ellos reivindican el arte \»como arma\»: murales que gritan consignas, teatros que escenifican luchas, poemas que son \»pedazos de patria\». \»No estamos en contra del ritmo —aclara Rafael, músico de 22 años—, pero el dembow no puede ser el opio del pueblo\». El desafío: organizar la rabia El Congreso cerró con un mandato concreto: llevar la lucha a \»cada barrio, universidad y sindicato\». Su agenda es ambiciosa: derogar el Código Penal, defender la soberanía ambiental, tejer alianzas con Haití y Palestina. \»Esto no es un campamento —advierte Luisa, dirigente estudiantil—. Es el inicio de una ofensiva contra los que nos oprimen, nos niegan derechos y quieren una juventud sin ambición y que baile al ritmo que ellos quieren y con su contenido basura. Mientras la mayoría de su generación baja la cabeza ante el \»no hay futuro\», Juventud Caribe prende antorchas. Su mensaje es claro: la rebeldía no es un hashtag, es un deber. Cierre épico: \»Que lo escuche el país: estos jóvenes no temblarán. Lucharán por educación, por empleo, por un ambiente sano. Y cuando la historia juzgue esta época, dirá que aquí, entre canciones vacías y códigos opresores, hubo quienes eligieron ser \’la generación incómoda\’. ¡Arriba las juventudes que no se rinden! #JuventudCaribeSeMueve