El pacto infernal: cuando la mentira se viste de campaña

Director de umbral.local/ Hace algunos días, en este mismo medio nos hicimos eco de una denuncia que nos heló la sangre. No era nueva, ciertamente, pero sí escalofriante en su precisión: desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, la ultraderecha global ha afinado sus mecanismos de guerra sucia. Lo que no pueden ganar en las urnas confrontando modelos de país, lo intentan conseguir inundando los procesos electorales con una marea de desinformación. Invierten millones de dólares —perdón, millones de dolores— para comprar el relato, llenando las redes con ejércitos de cuentas falsas, robots que escupen medias verdades y algoritmos entrenados para el odio. Lo ocurrido ayer en Colombia no ha escapado a esa práctica tramposa. Mercenarios digitales, excancilleres uribistas y un asesor cercano a Javier Milei tejen, desde Honduras hasta Bogotá, una operación de guerra psicológica. Usan inteligencia artificial y granjas de trolls para enterrar la democracia bajo una avalancha de miedo. No es metáfora: es el plan. La maquinaria del silencio En la más pura tradición del periodismo de investigación —ese oficio que no se arredra ante los poderes fácticos—, Diario Red ha revelado en una serie extraordinaria la existencia de un pacto infernal. Mientras Colombia se preparaba para definir su destino el 31 de mayo pasado en las urnas, el país no solo elegía presidente: se enfrenta a una invasión silenciosa. Una operación de desestabilización mediática y digital, orquestada desde Washington y Tel Aviv, ha convertido la contienda electoral en un campo de batalla. Los votantes son el blanco. La verdad, la primera baja. El modus operandi, desvelado tras la filtración del llamado Hondurasgate, es tan eficaz como aterrador. Titulares falsos sembrados como minas antipersona. Ejércitos de perfiles zombi que manipulan el debate. Una arquitectura de inteligencia artificial entrenada para fabricar el miedo. El objetivo final, según los documentos a los que tuvo acceso esta redacción, no es otro que derribar al candidato de la izquierda colombiana, Iván Cepeda, impidiendo por cualquier medio su llegada al palacio de Nariño. El día que el continente tembló La filtración que sacudió al continente ocurrió el 29 de abril. Diario Red publicó la primera entrega del Hondurasgate: una serie de 37 audios donde el narcotraficante y expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández, confiesa con la frialdad de un conspirador consumado una operación transnacional. Hernández presume, sin rubor, haber recibido el indulto de Donald Trump gracias a la intermediación de \»una junta de rabinos\» y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Lo que estos documentos revelan no es una teoría ni una elucubración paranoica. Es un método. Y ese método ya está operando en Colombia. El negocio del caos No se trata de ideología. Se trata de poder. Y el poder, hoy, se siembra con clics. Investigaciones recientes han identificado a los llamados \»mercenarios digitales\»: consultores y asesores que fabrican mayorías artificiales en redes sociales, crean centenares de medios digitales fantasma que actúan al unísono para alabar al cliente y destruir al enemigo. \»El miedo y el odio están ahí entre los ciudadanos, como gasolina regada en una calle; los estrategas de la comunicación solo encienden la mecha\», concluye un trabajo del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística. En Argentina, el caso es paradigmático. Santiago Caputo, el principal asesor de Javier Milei, ha sido señalado por utilizar la Agencia Federal de Inteligencia para financiar a una banda de trolls libertarios, pagando hasta un millón de pesos por cada tuit favorable de periodistas e influencers. Incluso se ha especulado con el uso de criptomonedas para estos pagos \»para no dejar rastros\». El propio escándalo de la criptomoneda $LIBRA, que colapsó minutos después de que Milei la promocionara, muestra un patrón: el conocimiento anticipado, la automatización, el vaciamiento de liquidez y los inversores ingenuos arruinados. Esa misma lógica se exporta ahora a Colombia. Los mismos asesores. Las mismas técnicas. El mismo desprecio por la soberanía popular. La verdad como trinchera Frente a esta maquinaria de guerra psicológica, los periodistas tenemos una sola arma: la verdad. Y debemos usarla sin descanso. Por eso desde Umbral nos sumamos al llamado de alerta. No permitamos que nos roben el futuro con cuentas falsas y algoritmos del miedo. Los resultados de las votaciones de ayer 31 de mayo, no son concluyentes, pero indican que en parte ha funcionado la campaña. Para la segunda vuelta el 21 de junio, Colombia no solo votará por un presidente. Defenderá su democracia contra un enemigo invisible que gasta millones para que usted tenga miedo. No se lo concedan. Desconfíen. Verifiquen. Y voten con la conciencia limpia, no con el algoritmo manchado.
Honduras pone fin al Tratado de Extradición con Estados Unidos tras críticas a su política exterior
Tras ciento quince años de operatividad, el gobierno de la República de Honduras ha puesto fin al Tratado de Extradición que el país firmó en 1909 con Estados Unidos, que había sido decisivo en años recientes para que alrededor de cincuenta personas de origen hondureño fueran puestas a disposición de la justicia estadounidense, acusadas de delitos de narcotráfico y crimen organizado. JULIO GUZMÁN ACOSTA En un histórico giro político, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, ha anunciado la terminación del Tratado de Extradición firmado en 1909 con Estados Unidos, que durante más de un siglo permitió la extradición de ciudadanos hondureños acusados de narcotráfico y crimen organizado. La medida surge como respuesta a las declaraciones de la embajadora estadounidense en Tegucigalpa, Laura Dogu, quien criticó la presencia de altos funcionarios hondureños junto a un ministro de Defensa de Venezuela, lo que fue interpretado como una injerencia en la política exterior del país centroamericano. Castro, a través de sus redes sociales, manifestó que \\\»la injerencia y el intervencionismo de los Estados Unidos es intolerable\\\» y subrayó la necesidad de respetar la soberanía hondureña y el derecho internacional. La decisión ha sido respaldada por el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, indicando un consenso dentro de las instituciones del país sobre el movimiento. Este cambio de rumbo tiene un significado profundo, ya que el Tratado de Extradición ha sido crucial en la entrega de figuras como Juan Orlando Hernández, ex presidente de Honduras, a la justicia estadounidense. Sin embargo, el gobierno de Castro ha señalado que continuarán combatiendo el crimen organizado y el narcotráfico, pero lo harán bajo los términos de su propia legislación. Las relaciones entre Honduras y Estados Unidos se han vuelto tensas, especialmente tras el reconocimiento por parte de Tegucigalpa del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, en contraposición a la postura de Washington y otros gobiernos de la región. Este acto ha sido considerado como una muestra de solidaridad con la administración venezolana y un desafío directo a la influencia estadounidense en Centroamérica. El ministro de Relaciones Exteriores hondureño, Enrique Reina, ha enfatizado que la política internacional debe basarse en el respeto mutuo y el diálogo, rechazando cualquier intento de imposición por parte de otras naciones. Este acontecimiento se produce en un contexto donde las embajadas de Estados Unidos en América Latina han enfrentado acusaciones de ejercer presión indebida sobre la política interna de varios países, lo que ha llevado a episodios de crisis diplomática en la región. La respuesta de la administración Castro resuena como un llamado a la soberanía y a la no intervención en los asuntos internos de países soberanos, marcando un nuevo capítulo en las relaciones entre Honduras y Estados Unidos.