UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

AEC celebra su X Cumbre en Colombia

En la ciudad de Montería, la X Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) se erige como un espacio decisivo para fortalecer la integración regional y consolidar al Gran Caribe como un actor estratégico en la gobernanza global, abordando desafíos geopolíticos, promoviendo la cooperación Sur-Sur, impulsando la economía azul y la justicia climática, y trazando una hoja de ruta hacia una mayor autonomía económica, política y social de sus miembros. Por Julio Guzmán Acosta La ciudad colombiana de Montería acoge desde 27 de mayo hasta hoy, la X Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), un encuentro emblemático que se centra en profundizar la integración de esta diversa y vibrante región, en un momento marcado por complejos retos geopolíticos y la búsqueda de un orden mundial multipolar más equilibrado. La agenda de la Sesión de Alto Nivel destaca el papel fundamental del Sur Global y la región caribeña para robustecer la cooperación Sur-Sur, diversificar sus economías, dinamizar el comercio intrarregional y reducir las persistentes desigualdades que afectan a sus poblaciones. En este marco, se proyecta ampliar el acceso a mecanismos de financiamiento para el desarrollo sostenible, un elemento clave para construir sociedades más justas y resilientes. Los líderes de los 25 Estados Miembros y 10 asociados de la AEC abordarán temas trascendentales como la integración económica, la conectividad regional, la transformación digital inclusiva, la justicia climática, la protección integral del mar Caribe y el fomento de la economía azul, sectores que se vislumbran como motores esenciales para el progreso armónico y sustentable de la región. Se espera que la Declaración de Colombia, documento que recoge las recomendaciones emanadas de la XXX Reunión Ordinaria del Consejo de Ministros celebrada en Cartagena, sea aprobada durante la jornada, consolidando compromisos y estrategias conjuntas para enfrentar los retos actuales y futuros. En un acto simbólico de relevancia, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, entregará la presidencia pro tempore de la AEC al mandatario panameño José Raúl Mulino, en un gesto que reafirma la unidad y continuidad en el liderazgo del bloque regional. Desde su creación en 1994, la AEC ha sido un espacio fundamental para la consulta, la cooperación y la acción concertada entre los países del Gran Caribe, promoviendo los principios del multilateralismo, el respeto a la soberanía y la celebración de la diversidad cultural y política que caracteriza a esta región única en el mundo. Con la realización de esta X Cumbre, se clausura la denominada Semana del Gran Caribe organizada por Colombia, que incluyó una serie de encuentros y reuniones previas, reafirmando el compromiso compartido de sus miembros por construir ;un futuro de mayor integración, desarrollo sostenible y protagonismo global.

Panamá: entre la presión internacional y la efervescencia social, un país en el ojo del huracán

Por Theo N. Guzmán    En las últimas semanas, Panamá se ha convertido en un hervidero de tensiones políticas, sociales y geopolíticas. La pequeña nación centroamericana, históricamente estratégica por su canal interoceánico, enfrenta hoy una convergencia de desafíos que ponen a prueba su soberanía y su capacidad para resistir las presiones externas e internas. Desde las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre el control del Canal hasta las masivas protestas contra las políticas neoliberales del gobierno de José Raúl Mulino, Panamá vive un momento crítico que refleja las contradicciones de un mundo en reacomodo. El Canal de Panamá: ¿objetivo de Trump? El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca ha generado preocupación en Panamá. En una serie de declaraciones, el mandatario estadounidense anunció su intención de retomar el control del Canal, una infraestructura clave para el comercio global que fue devuelta a Panamá en 1999 tras los Tratados Torrijos-Carter de 1977. Trump no descartó el uso de la \»coerción militar o económica\» para lograr su objetivo y criticó duramente al expresidente Jimmy Carter por haber firmado esos acuerdos. El Canal de Panamá, ampliado en 2016, sigue siendo un punto geoestratégico de importancia capital. Aunque su participación en el flujo mundial de mercancías ha disminuido (actualmente concentra entre el 3% y el 6% del comercio marítimo global), su relevancia aumenta en un contexto de repliegue hegemónico de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Para Trump, Panamá, junto con Canadá, Groenlandia y el Golfo de México, es una pieza clave para detener el declive de la influencia estadounidense en la región. Sin embargo, la reivindicación del Canal como símbolo de soberanía nacional es un tema sensible en Panamá. La recuperación de esta infraestructura, que fue un enclave colonial durante gran parte del siglo XX, costó décadas de lucha y dejó numerosos mártires, como los caídos durante la invasión estadounidense de 1989, conocida como la \»Operación Causa Justa\». Este hecho histórico, que incluyó el bombardeo de barrios populares como El Chorrillo y el derrocamiento de Manuel Noriega, sigue vivo en la memoria colectiva de los panameños. Mulino y el alineamiento con Estados Unidos El gobierno del presidente José Raúl Mulino, quien asumió el poder en julio de 2024, ha sido criticado por su actitud complaciente hacia la política exterior de Trump. Tras la visita del secretario de Estado Marco Rubio, Panamá anunció su salida de la Iniciativa de la Franja y la Ruta impulsada por China, alineándose con los intereses estadounidenses de contener la influencia de potencias rivales como China, Rusia e Irán en América Latina. Mulino también ha revisado el papel de China en el Canal, dando alas a las acusaciones de Trump de que esta infraestructura está bajo el \»dominio del Partido Comunista Chino\». Además, el gobierno panameño ha aceptado recibir a migrantes deportados por Estados Unidos que no pueden ser retornados a sus países de origen, convirtiendo a Panamá en un eslabón de la política migratoria regresiva de la administración Trump. El frente interno: protestas y resistencia social A nivel local, el gobierno de Mulino ha impulsado una agenda neoliberal que ha desatado la ira de los movimientos sociales y sindicales. Una de sus prioridades es retomar el polémico proyecto de la trasnacional First Quantum Minerals para la extracción de cobre en el distrito de Donoso, suspendido en 2023 tras masivas protestas ciudadanas. Este mineral, crucial para la fabricación de microchips, es considerado estratégico por el Departamento de Energía de Estados Unidos. Otra medida controvertida es la reforma del sistema de seguridad social, que busca privatizar la Caja del Seguro Social y entregar sus fondos a la banca y a compañías privadas de pensiones. Este modelo, inspirado en el sistema de capitalización individual implantado en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet, ha sido rechazado por las principales centrales sindicales del país, como la CONUSI y la CONATO. Las protestas contra estas políticas han sido masivas y han enfrentado una dura represión gubernamental. El 12 de enero, una jornada de movilización convocada por el poderoso sindicato de construcción SUNTRACS terminó con más de 500 detenciones y 83 trabajadores judicializados. Estudiantes de la Universidad de Panamá también fueron procesados por protestar contra la visita de Marco Rubio. El 20 de febrero, una multitudinaria marcha reunió a más de 12 mil personas en la capital panameña. Representantes de movimientos sociales, mujeres, barrios populares, campesinos, indígenas, estudiantes y ambientalistas se unieron para defender la soberanía nacional, denunciar la represión estatal y rechazar la privatización de la seguridad social. Un país en la encrucijada Panamá, con su ubicación geográfica privilegiada, se encuentra en el centro de un huracán geopolítico. La incompatibilidad entre el nacionalismo trumpiano y un nacionalismo progresivo y periférico es evidente. La soberanía nacional y el alineamiento con el viejo hegemón son, como bien lo saben Mulino, Trump, Rubio y el jefe del Comando Sur Alvin Hosley, lisa y llanamente incompatibles. En un contexto de efervescencia social, con protestas que articulan la demanda de bienestar y soberanía, Panamá enfrenta un desafío histórico. La memoria de las luchas pasadas, como la recuperación del Canal y la resistencia a la invasión de 1989, sigue viva y alimenta la resistencia actual. En medio de la ofensiva neoliberal y neoimperial, el movimiento social y sindical panameño se mantiene en pie de guerra, defendiendo un futuro más justo y soberano para su país. Panamá demuestra, de forma descarnada, que la lucha por la soberanía y la justicia social no es solo un tema del pasado, sino una urgencia del presente. En este escenario, el pueblo panameño sigue escribiendo su historia, con la determinación de no ceder ante las presiones externas ni las políticas regresivas de su propio gobierno.

Ante la voz del amo

Por Rafael Chaljub Mejía Si alguien pensó que a la renovada ofensiva del gobierno de Donald Trump, los países latinoamericanos responderían con un frente común de resistencia, la sumisión y la actitud claudicante de algunos gobernantes debe haberlo desengañado. Esa embestida yanqui está empezando, Trump lleva apenas días en la presidencia y la región está conmocionada. Unos de los ejes de su política es la persecución a los emigrantes y ese es cosa de gran envergadura. Ya se habla de crear campos de encierros masivos para los indocumentados, de usar las cárceles del territorio usurpado de Guantánamo, de enviar deportados a los infiernos salvadoreños de Nayib Bukele, y mientras el presidente norteamericano amenaza a otros países; para completar el cerco, ha sido enviado el secretario Marco Rubio a transmitir, como cualquier procónsul, los mandatos de Trump a varios gobernantes de la zona. Y lo que se está viendo es vergonzoso. El presidente José Raúl Mulino Panamá reafirma control soberano sobre su canal tras declaraciones de Donald Trumphabló de soberanía innegociable sobre el canal de Panamá, pero cuando llegó Rubio y reiteró que “bajo ningún concepto su país acepta los actuales términos de la relación entre China y Panamá”, entonces se vio que ese discurso patriotero de Mulino sobre el canal era una máscara para ocultar lo esencial, que es la llamada influencia china en Panamá. Sin delicadeza ni pudor, cayó rendido. Revisará los acuerdos con China sobre el canal y se retirará de la iniciativa de la ruta de la seda. Con el presidente guatemalteco Bernardo Arévalo, el enviado no tuvo que bregar mucho, para que don Bernardo se comprometiera a desplegar millares de soldados para atajar la emigración, que es lo mismo que ponerse de peón a cuidarle la frontera a los yanquis. Bukele dijo que sí, que servirá de carcelero de prisioneros enviados por el Gobierno yanqui y hasta la digna presidente de México y el poderoso Canadá, se han comprometido a reforzar la custodia de las respectivas fronteras con Estados Unidos. A punta de amenaza, Trump va involucrando a toda la región en el asunto migratorio norteamericano. Como escribo miércoles, aquí aún se está a la espera de la visita del procónsul. Ya veremos los resultados de sus tratos con el presidente dominicano, que ha dicho y demostrado estar del lado de los norteamericanos. Así, el anhelado frente de resistencia a la embestida yanqui lo han roto los gobiernos dóciles. Ya alguna vez, más temprano que tarde, los pueblos, las naciones y los gobiernos dignos sabrán construirlo y liberarse. Es la esperanza.

La presión y el chantaje de Donald Trump por el Canal de Panamá da sus primeros frutos

Después de la visita de \»cortesía\» de Marco Rubio, Panamá anuncia la no renovación del Memorando con China Por Julio Guzmán Acosta Panamá.— En un giro que muchos en la comunidad internacional esperaban dada la presión de la nueva administración de Donald Trump y luego de la visita de Marco Rubio, el presidente José Raúl Mulino anunció que su gobierno no renovará el memorando de entendimiento firmado con China en noviembre de 2017, conocido como La Ruta de la Seda. Esta decisión se produce tras las presiones del nuevo gobierno estadounidense, que ha expresado su preocupación por la influencia china en la región, especialmente en lo que respecta al Canal de Panamá. Durante una rueda de prensa posterior a su reunión con el jefe del Departamento de Estado estadounidense, Marco Rubio, Mulino explicó que el memorando, que se renueva cada tres años, no será extendido. \»Vamos a estudiar la posibilidad de si se puede terminar antes o no, pero creo que le toca en uno o dos años la renovación\», dijo el mandatario, dejando claro que la decisión se enmarca en un nuevo contexto de relaciones bilaterales. Soberanía Panameña y el Canal A pesar de la presión estadounidense, Mulino aseguró que el Canal de Panamá \»seguirá siendo operado por manos panameñas\», reafirmando la soberanía del país sobre este estratégico recurso. \»No cabe duda de que el canal es operado por nuestro país y así seguirá siendo\», enfatizó, al tiempo que desmintió cualquier insinuación de que Estados Unidos estuviera considerando acciones para apoderarse del canal, afirmando que \»no hay ninguna amenaza real\» contra el tratado vigente. La reunión con Rubio, que según él fue \»altamente respetuosa y cordial\», marcó un hito en las relaciones entre Panamá y Estados Unidos. Mulino destacó que este encuentro abre un camino para un nuevo capítulo en la diplomacia entre ambos países, invitando a las autoridades estadounidenses a \»promocionar la inversión\» en Panamá. La decisión del gobierno panameño de no renovar el memorando con China, es el primer gran triunfo de la gira \»amistosa\» por latinoamérica de Marco Rubio, quien hará una parada en República Dominicana el próximo día 5 de febrero, en donde seguro buscará que el gobierno de Luis Abinader y del PRM se comprometa aún más en la región con la política intervencionista de EE.UU., ahora recrudecida por el ultraderechista Donald Trump. Migración y Repatriación: Un Puente para EE. UU. En un gesto que podría fortalecer aún más la relación bilateral, Mulino ofreció a Estados Unidos la posibilidad de utilizar el territorio panameño como un puente para las deportaciones de migrantes de otros países. Propuso el área de la pista de Nicanor en Metetí, Darién, como un punto para facilitar el trámite de repatriación de personas de varias nacionalidades, incluidos venezolanos, colombianos y ecuatorianos. \»Panamá no va a invertir un dólar en eso\», aclaró Mulino, aludiendo a que los costos de estas operaciones correrían a cargo de Estados Unidos. Presiones de EE. UU. y el Futuro de la Influencia China La visita de Marco Rubio a Panamá llega en un contexto de tensiones diplomáticas, tras la declaración de Donald Trump en diciembre sobre su intención de recuperar el control del canal. Rubio exigió \»cambios inmediatos\» ante la “influencia” del Partido Comunista Chino sobre el canal, catalogando esta situación como una amenaza que podría violar el Tratado sobre la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá. El Departamento de Estado ha dejado claro que la actual posición de China es "inaceptable" y que, sin cambios, Estados Unidos se vería obligado a tomar medidas para proteger sus derechos conforme al Tratado. En este sentido, Mulino también discutió la importancia de la colaboración en la crisis migratoria del hemisferio, agradeciendo el apoyo de Estados Unidos al programa conjunto de repatriación que, según Washington, ha ayudado a reducir la inmigración ilegal a través del tapón del Darién. Conclusiones y Oportunidades Futuras La decisión de no renovar el memorando con China y la apertura hacia una colaboración más estrecha con Estados Unidos marcan un punto de inflexión en la política exterior de Panamá. Con la mirada puesta en el futuro, el presidente Mulino ha expresado su deseo de establecer un mejor clima de inversión y garantizar un entorno justo para las empresas estadounidenses en el país. Este cambio en la política panameña podría tener repercusiones significativas en la dinámica geopolítica de la región, especialmente en un momento en que la influencia de China está en aumento y la atención de Estados Unidos se centra en recuperar su papel como socio estratégico en América Latina. A medida que Panamá navega por estas nuevas aguas diplomáticas, la comunidad internacional estará atenta a los próximos pasos que tome el gobierno de Mulino.

Panamá reafirma control soberano sobre su canal tras declaraciones de Donald Trump

Por Theo N. Guzmán El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ha reafirmado que el Canal de Panamá permanecerá bajo control panameño, en respuesta a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, en su discurso inaugural, expresó su intención de recuperar el control sobre esta importante vía interoceánica. En un comunicado, Mulino rechazó de manera contundente las afirmaciones de Trump, reiterando que \»el canal es y seguirá siendo de Panamá\» y que su administración continuará bajo control panameño, con pleno respeto a su neutralidad permanente. El presidente panameño destacó que el Canal de Panamá no fue una concesión, sino el resultado de luchas históricas que finalizaron con la firma del Tratado Torrijos-Carter en 1999. Mulino enfatizó la responsabilidad con la que Panamá ha administrado y expandido esta infraestructura clave, subrayando su importancia para el comercio global, incluyendo el de Estados Unidos. Asimismo, defendió el marco jurídico del tratado, así como la dignidad y la fortaleza que brinda el Derecho Internacional para regular las relaciones entre países. Las declaraciones de Trump han generado preocupación en Panamá, donde se ha interpretado que su comentario sugiere un cuestionamiento a la soberanía del país sobre el canal. El presidente estadounidense ha argumentado que las autoridades panameñas no han cumplido con ciertas promesas y ha insinuado que China ejerce un control \’de facto\’ sobre esta estratégica infraestructura. La postura de Mulino refuerza el compromiso de Panamá con la administración y el control soberano del Canal, un elemento crucial en la economía y la identidad nacional del país.

El Canal no se toca: América Latina apoya a Panamá ante las amenazas de Trump

El presidente electo nombra a Kevin Marino Cabrera como embajador en el país latinoamericano, que promete “defender su audaz enfoque de la diplomacia internacional”  Por Julio Guzmán Acosta La reciente declaración del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sobre retomar el control del Canal de Panamá ha desencadenado una ola de rechazo en toda América Latina, reavivando debates sobre la soberanía y la historia de la región. Desde México hasta Chile, líderes políticos y ciudadanos han expresado su solidaridad con Panamá y reafirmado su compromiso con el respeto a la soberanía de las naciones latinoamericanas. En un giro inesperado que ha centrado la atención de la comunidad internacional, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha reabierto el debate sobre el Canal de Panamá justo al inicio de las festividades navideñas. Su propuesta de retomar el control de esta crucial vía interoceánica provocó una rápida y contundente respuesta de diversos líderes políticos y gobiernos de América Latina, quienes se unieron en un mensaje claro: “la vía interoceánica pertenece a los panameños”. La controversia comenzó con un mensaje publicado por Trump en su red social Truth, donde cuestionó la gestión del canal, un tema que, hasta ese momento, no estaba en el horizonte político. Al día siguiente, durante un mitin en Phoenix, Arizona, frente a miles de seguidores, Trump intensificó sus comentarios, exigiendo a Panamá que redujera las tarifas de cruce para los barcos estadounidenses o que devolviera la gestión del canal a Estados Unidos. \»Esta estafa total a nuestro país cesará de inmediato\», prometió, señalando que este asunto sería una de sus prioridades al asumir la presidencia el próximo 20 de enero. La respuesta inmediata de Panamá llegó de la voz de su presidente, José Raúl Mulino, quien rechazó rotundamente las insinuaciones de Trump. Enérgico y claro, Mulino reafirmó que “cada metro cuadrado del Canal de Panamá y sus zonas adyacentes es de Panamá y lo seguirá siendo”. Este mensaje fue acompañado por un respaldo casi unánime de líderes de la región. La mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, el presidente colombiano, Gustavo Petro, así como los gobiernos de Chile, Bolivia y Venezuela, se manifestaron en defensa de la soberanía panameña y exigieron el cumplimiento de los acuerdos históricos de 1977 que llevaron a la entrega del canal a Panamá. En la medida que las tensiones aumentaban por la bravuconada del reelecto presidente de EE. UU., Trump no se detuvo. En un post de Navidad, alegó que el canal estaba siendo operado \»ilegalmente\» por China, una afirmación infundada que provocó indignación en la comunidad internacional y que fue desmentida por expertos. La gestión del canal no está bajo control chino, sino que es administrada por Panamá, con la colaboración de empresas que gestionan puertos, pero sin que esto comprometa la soberanía panameña. Historiadores y analistas han señalado que las afirmaciones de Trump sobre la construcción del canal y su historia son también erróneas. La profesora Julie Greene, experta en el tema, destacó que las cifras de muertes durante la construcción fueron muy menores a las que Trump sugiere y que la soberanía panameña fue restaurada tras décadas de colonialismo estadounidense. Greene subrayó que las negociaciones que llevaron a los Tratados Carter-Torrijos en 1977 fueron un paso crucial hacia la descolonización y el respeto por la independencia de Panamá. Mientras la retórica de Trump se intensificaba, el presidente panameño ofreció colaboración a Estados Unidos en cuestiones de seguridad, como la migración y el narcotráfico, dejando claro que el canal no está bajo el control de ninguna potencia extranjera. Sin embargo, las amenazas de Trump han reavivado un sentimiento de orgullo nacional en Panamá y en otros países latinoamericanos, donde se está produciendo un fuerte rechazo a cualquier intento de recolonización. El presidente colombiano, Gustavo Petro, incluso utilizó la ocasión para enfatizar la necesidad de una política de respeto y colaboración entre Estados Unidos y América Latina. “Si el nuevo Gobierno de Estados Unidos quiere hablar de negocios, hablaremos de negocios, de tú a tú, y en beneficio de nuestros pueblos, pero jamás se negociará la dignidad”, afirmó Petro en un mensaje que publicó a través de las redes sociales. La situación actual pone de manifiesto la fragilidad de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, y cómo un solo comentario puede desatar un movimiento de defensa de la soberanía que trasciende fronteras. En misma medida que se aproxima la toma de posesión de Trump, se prevé que esta disputa retórica sobre el Canal de Panamá sea solo uno de los muchos frentes abiertos en su relación con la región. La historia del Canal de Panamá es un recordatorio de las complejas dinámicas de poder entre Estados Unidos y América Latina, y la reciente controversia pone de relieve la importancia de la soberanía nacional en un contexto global. La respuesta unánime de la región ante las amenazas de Trump refleja un deseo de unidad y un compromiso con la independencia, en un momento en que las tensiones geopolíticas parecen estar en aumento. La defensa del canal no solo es una cuestión panameña; es un símbolo de la soberanía y el respeto que América Latina busca en sus relaciones con el mundo y en especial con Estados Unidos.  

José Raúl Mulino gana la presidencia de Panamá en una elección marcada por la corrupción y desafíos económicos

La candidatura de Mulino fue avalada por la Corte Suprema de Justicia apenas dos días antes de las elecciones, a pesar de haber sido impugnada por no haber pasado por primarias ni tener vicepresidente en la nómina. Por Julio Guzmán Acosta Panamá, 6 de mayo de 2024 — El abogado derechista José Raúl Mulino se alzó con la presidencia de Panamá en las elecciones celebradas el pasado domingo. Con un 34% de los votos, Mulino superó a su inmediato seguidor por nueve puntos, según anunció el Tribunal Electoral tras escrutar el 90% de las mesas electorales. En una llamada telefónica, el presidente del Tribunal Electoral proclamó a Mulino como ganador, y este último recibió la noticia con “responsabilidad y humildad”. En un hotel capitalino, rodeado de sus seguidores, expresó: “Recibo con complacencia los resultados expresados, siendo los mismos la voluntad mayoritaria del pueblo panameño en nuestra democracia”. El excónsul Ricardo Lombana, también abogado de centroderecha, reconoció su derrota minutos antes. “Reconozco su triunfo y le deseo el mejor de los éxitos”, declaró Lombana, quien lidera la primera fuerza de oposición. La elección se llevó a cabo en un contexto de desafíos para Panamá. La corrupción arraigada, la sequía que afecta el tránsito de buques por el canal (motor de la economía panameña) y la migración a través de la peligrosa selva del Darién hacia Estados Unidos son algunos de los problemas que el próximo presidente deberá abordar. La influencia de Ricardo Martinelli, expresidente y líder del partido Realizando Metas (RM), fue notable durante estas elecciones. Martinelli designó a Mulino como su sustituto después de que él mismo fuera inhabilitado como candidato debido a una condena por lavado de dinero. Mulino, quien fue ministro de Seguridad durante el gobierno de Martinelli, visitó a su padrino político en la embajada de Nicaragua, donde Martinelli está asilado para evitar la prisión. La candidatura de Mulino fue avalada por la Corte Suprema de Justicia apenas dos días antes de las elecciones, a pesar de haber sido impugnada por no haber pasado por primarias ni tener vicepresidente en la nómina. La elección presidencial en Panamá se decide en una sola vuelta y con mayoría simple. Además del presidente, los panameños eligieron 71 diputados y gobiernos locales para los próximos cinco años. En cuanto a la economía, aunque creció un 7,3% en 2023, se espera que se desacelere al 2,5% este año debido a la sequía que afecta al canal y al cierre de una mina de cobre tras masivas protestas en defensa del Medioi Ambiente. El canal también ha reducido el tráfico de buques debido a los bajos niveles de agua, y una minera canadiense está en litigio para reclamar una compensación de 20.000 millones de dólares. En resumen, Mulino asume la presidencia en un momento crítico para Panamá, con desafíos económicos y sociales que requerirán su atención y liderazgo.