Principios para la lucha y la formación política

En la batalla por la emancipación de los pueblos, las palabras no bastan. El discurso sin acción es humo que el viento se lleva; la retórica sin hechos es una traición a la causa. Tres frases de tres gigantes del pensamiento y la acción revolucionaria nos marcan el camino para una militancia consecuente y transformadora: “Hacer es mejor manera que decir.” — José Martí Martí nos convoca a romper con la pasividad y la contemplación. El verbo más revolucionario no es “prometer”, sino “hacer”. Una organización que solo emite comunicados, proclamas o discursos, pero que el contenido de su manifiesto no transforma la realidad concreta de su entorno y de su pueblo, está condenada a la irrelevancia. En la práctica del militante, hacer significa organizar a las masas trabajadoras del campo y la ciudad, construir redes solidarias, enfrentar la injusticia en el terreno y en los hechos, disputar el poder donde se ejerce y no solo contemplarlo desde fuera. “Que los hechos les hagan honor a las palabras.” — Rafael Chaljub Mejía En tiempos de simulacros políticos y bajo el slogan de “Volver a los Clásicos”, Rafael Chaljub Mejía nos enseñó que la coherencia es un arma revolucionaria. Cada palabra pronunciada en nombre del pueblo y del partido debe tener respaldo en la acción. La credibilidad se construye cuando las decisiones, los sacrificios y las victorias son consistentes con el discurso que se defiende. Un militante o un dirigente que habla de justicia, pero vive del privilegio, que milita bajo la sombra del confort, que predica austeridad, pero practica el derroche, que se dice antiimperialista, pero se arrodilla ante el poder extranjero, es un obstáculo para la causa. La ética revolucionaria exige unidad entre lo que se dice y lo que se hace. “Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo; pero de lo que se trata es de transformarlo.” Carlos Marx El estudio, la formación política y la teoría son indispensables, pero no pueden ser un fin en sí mismos. Marx nos plantea que la misión de toda corriente política revolucionaria es transformar las condiciones materiales de la sociedad, de los oprimidos, cambiar de raíz las estructuras que producen opresión, explotación y desigualdad. Interpretar el mundo es comprenderlo; transformarlo es cambiarlo en favor de las grandes mayorías. Y esa transformación no vendrá de concesiones ni de reformas superficiales, sino de la lucha organizada y consciente del pueblo. A modo de conclusión En estas tres frases hay un programa de acción y formación para cualquier organización popular y revolucionaria: De Martí: la urgencia de actuar ya. De Chaljub: la coherencia entre el discurso y la acción. De Marx: la obligación de transformar, no solo interpretar. El enemigo histórico —sea el imperialismo, la oligarquía o las élites corruptas— no teme a los discursos: teme a los pueblos que piensan, se organizan y actúan. Por eso, la formación política debe forjar militantes que unan palabra y acción, pensamiento y combate, teoría y práctica. Porque, como nos enseña la historia, las revoluciones no se hacen con frases bonitas, sino con hechos que cambian la vida de los pueblos. Asi nos lo lego Manolo Tavarez Justo con la frase: “La revolución no es una palabra, sino el resultado del trabajo constantes y continuos de quienes son partidarios de ella”.
José Martí: el legado literario del apóstol cubano

Hablar del modernismo hispanoamericano, requiere la mención de uno de los poetas más importantes de la época: José Martí, un político y escritor cubano nacido en La Habana en 1853. Estudió en prestigiosas instituciones educativas y a los 16 años fue desterrado a España por sus luchas políticas a favor de la independencia cubana. Allí en Zaragoza pudo continuar sus estudios de Derecho, Filosofía y Letras (Baró & CÉSAR, 2023). Este ensayo se propone dar a conocer el legado literario de José Martí en la literatura hispanoamericana. La escritura de José Martí se destacó en gran medida por su labor como periodista, dicho por Pedro Henriquez Ureña “Su obra es pues periodismo, pero periodismo elevado a un nivel artístico como jamás se ha visto en español, ni posiblemente en ningún otro idioma”. En una época donde aún no existía el internet, Martí era el escritor más leído. Su literatura no solo se quedó ahí, sino que también abrió paso a nuevas manifestaciones de la lírica hispanoamericana que culminaron con el nacimiento de la poesía culterana de Hispanoamérica. Su nombre se convirtió en una corriente de pensamiento literaria por su influencia “martiana\» en varios autores como Rubén Darío. (Hernández González & Zaragoza Viera, 2020) Algunos dicen que Martí fue solo un propulsor del modernismo, mientras que otros dicen que él actuó como iniciador del movimiento, de acuerdo con las palabras de Henriquez Ureña, podría asegurar que Martí definitivamente fue un revolucionario, de hecho, sus versos hacen gala de ello: Yo vengo de todas partes, Y hacia todas partes voy: Arte soy entre las artes, En los montes, monte soy. Versos sencillos: I – Yo soy un hombre sincero… Este fragmento muestra el carácter aristocrático de la literatura moderna. Martí, lejos de abrazar las tradiciones enarbola su poesía como bandera del modernismo, donde expresa ser un viajero más en este mundo. (Imaginario, A, 2018). Esta autoconciencia es quizás el aspecto más característico del modernismo. Podría considerar que este poema nos muestra la creencia más profunda del escritor, donde el sentido de su vida se vincula estrechamente con la labor que realiza en el mundo y con el arte que puede plasmar en los momentos y situaciones no solo de su vida, sino también de la sociedad. Otros escritos del autor referencian en cierto modo al romanticismo: ¿Qué importa que tu puñal Se me clave en el riñón? ¡Tengo mis versos, que son Más fuertes que tu puñal! ¿Qué importa que este dolor Seque el mar, y nuble el cielo? El verso, dulce consuelo, Nace alado del dolor. Versos sencillos: XXXV-Qué importa tu puñal Este fragmento concuerda con la tesis planteada por Octavio Paz, el cual, dice que el modernismo tuvo una función histórica similar a la reacción romántica del siglo XIX, por tanto, no fue una repetición, sino una metáfora u \»otro romanticismo\». Para Octavio, el modernismo fue una respuesta al positivismo, una crítica al empirismo, a la ciencia positiva y a los sentimientos (Octavio Paz citado por Ferrada, 2009). Martí, por su relevante trabajo en las revistas de la época, conocía perfectamente la importancia de las palabras, esas que que a pesar de todo se quedan no solo en los corazones, sino también en la historia, en nuestra historia, por ello, considero que este verso desgarrador alude cada uno de esos sufrimientos que Martí experimerimentó a causa de sus palabras y la causa que defendía. En esta línea, no podemos olvidar el apodo de Martí “el apóstol cubano”, esta palabra con un significado tan relevante en el mundo cristiano, donde los apóstoles hacen eco de la buena noticia del evangelio dado por Jesús como dice el padre José Paniagua (2016) “anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”; pasa también a ser llevada junto a la identidad, los ideales y la noticia a la cuál este apóstol dio su vida “el fin de la esclavitud cubana y su indepencia”: “Yo sé de un pesar profundo Entre las penas sin nombres: ¡La esclavitud de los hombres Es la gran pena del mundo!” Penas: XXXIV Estos dos versos reflejan la alienación que mantiene la sociedad frente a la lamentable realidad de su país, en este punto, descubrimos que nadie más habla de la esclavitud, o al menos, no es un tema que despierta a todos y esos temas que no se mencionan son justamente los que afligían al activista y escritos. Hasta ahora, los escritos de Martí han demostrado sus raíces románticas, pero a diferencia de ese movimiento, nuestro querido autor mantiene sus pies en la tierra, él aboga precisamente por la búsqueda del conocimiento para alcanzar la libertad: Siempre que hundo la mente en libros graves La saco con un haz de luz de aurora: Yo percibo los hilos, la juntura, La flor del Universo: yo pronuncio Pronta a nacer una inmortal poesía. Versos libres: Siempre que hundo la mente en libros graves… De los poetas dijo “riman mal a veces” y reconoció esto como un acto heróico. Sus Versos Libres que fueron escritos entre sus 25 y 30 años constituyen una de las pruebas vivientes del modernismo, en el cual, él ya no se esforzaba por pretender una estética de siempre, sino más bien, hacía primar el mensaje, como en uno de los poemas más emotivos: ¡Oh, nave, oh pobre nave: Pusiste al cielo el rumbo, engaño grave! – ¡Y andando por mar seco Con estrépito horrendo, diste en hueco! Castiga así la tierra a quien la olvida Y a quien la vida burla, hunde en la vida: ¡Bien solitario estoy, y bien desnudo, Pero en tu pecho, oh niño, está mi escudo! De Flores del destierro: Oh nave, oh pobre nave A pesar de estar condenado al destierro, Martí encontraba refugio no solo en la literatura, sino principalmente en su hijo, al cual, incluso le dedicó un poemario llamado “Ismaelito” (Ruiz Pérez, Ángel, 2020). Aunque un estudio realizado por Santos
Dos Ríos: un encuentro con la inmortalidad

Hacen 130 años que un 19 de mayo del 1895 en de Dos Ríos; una pequeña localidad perteneciente al municipio de Jiguaní, en oriente de Cuba, cae mortalmente herido en un acto heroico sin precedentes, propios de hombres aferrados a sus valores y convicciones patrióticas y revolucionarias como las que profesaba el líder principal de la lucha por la independencia del pueblo cubano. José Julián Martí Pérez (José Martí), uno de los más grandes pensadores latinoamericanos de todos los tiempos, quien, en el campamento de Vuelta Grande, junto a los generales Máximo Gómez, Bartolomé Masó y Antonio Maceo, arengaban a las tropas Mambises antes del combate contras tropas coloniales españolas que lo superaban en números y armamentos, lo que nunca fue óbice para que mermara el entusiasmo patriótico de las fuerzas revolucionarias. En dicho encuentro, luego del general Gómez, Martí “hablo con verdadero ardor y espíritu guerrero”, lo que podría haber condicionado la decisión que finalmente le costó la vida, pese a que se le había recomendado mantenerse a resguardo preservando la cabeza política e ideológica de la revolución. Pero Martí, al contemplar los rudos combates que se escenifican ante su mirada, decidió romper con la inercia en que se encontraba y ordenó una lucha contra las tropas españolas con las que se batían Gómez y Masó, ordenando al ayudante de este último, Ángel de la Guardia, marchar con él diciendo, tal vez sus últimas palabras: \» Vamos a la carga joven\», emprendiendo una veloz carrera con su revólver en las manos, seguido por Ángel de la Guardia, en el entendido, que este gesto de valor inusitado animaría a las armas cubanas a mantener la moral y el espíritu de lucha. En esta carga, una compañía española apostada cerca del río Contramaestre, abre fuego matando al caballo de la Guardia e hiriendo al de Martí, quien cae herido en el rostro y todo intento por parte de la Guardia y demás combatientes de rescatar el cuerpo ensangrentado de Martí, resultó imposible dado el conocimiento previo de los españoles, de quién se trataba y la superioridad numérica de las tropas coloniales. Su cuerpo fue enterrado sin las honras fúnebres, ni los honores de sus compañeros de armas, en Santiago de Cuba el 27 de mayo de 1895. De todos los próceres de la independencia de nuestra América, es Martí, el de más profundidad política e ideológica, su pensamiento no se limitó a la lucha por la independencia de Cuba, fue anticolonialista, antiimperialista y antiesclavista. De ahí su grandeza. Al cumplirse ciento treinta aniversarios de su caída en combate en Dos Ríos, los hombres y mujeres de América que han luchado y luchan por la soberanía y la independencia de nuestros pueblos debemos expresar la solidaridad con el pueblo cubano de Martí, diciendo “NO AL BLOQUEO CRIMINAL” con el que los gobiernos estadounidenses han pretendido por 64 años doblegar su decisión de ser libre o morir como les enseñó el Apóstol. Con su muerte en Dos Ríos, Martí pasa de la vida terrenal a la inmortalidad, ocupando un lugar privilegiado entre los grandes de América. ¡Loor eterno a su memoria!
Ciento treinta años después

Por Freddy González “…al ideal cubano, que lo es antillano, me he entregado entero a amarlo y defenderlo, sacrificando todo cuanto los hombres podemos disfrutar…”. Máximo Gómez El próximo 25 del corriente mes de marzo se cumplirán ciento treinta (130) años de la firma del famoso Manifiesto de Montecristi, entre el Apóstol de la Independencia de Cuba, José Julián Martí Pérez (José Martí) y el general Máximo Gómez Báez (Máximo Gómez), de nacionalidad dominicana. Martí, político y poeta, fundador del Partido Revolucionario Cubano para su independencia del yugo colonial español; Gómez, militar dominicano forjado en las luchas por la consolidación de nuestra independencia ante las constantes incursiones de las tropas haitianas que buscaban recuperar nuestro territorio. En los Inicio de La Guerra de los Diez Años (1868 1878), llamada también, la Gran Guerra, Martí era un imberbe con apenas 15 de edad, condición que no impidió que manifestará su abierta simpatía con la causa Revolucionaria. Gómez ya era un experimentado soldado dominicano, diestro en el uso de la lanza y el machete, probado en la Batalla de Santomé en Juan de la Maguana, librada el 22 de diciembre de 1855 contra el ejército haitiano, comandado por el Emperador, Faustin Solouque y el ejército dominicano al mando del general, José María Cabral. Gómez, había llegado a Cuba con los reductos del diezmado Ejército Español, derrotado por el ejército liderado por Gregorio Luperón y demás líderes restauradores, donde abandonó las filas del ejército colonial, para integrarse en cuerpo y alma a las filas revolucionarias en la Guerra de los Diez Años, por lo que, en reconocimiento a su condición de estratega militar, su valentía y arrojo en los combates contra el Ejército Colonial Español, fue nombrado por el presidente Carlos Manuel Céspedes, General del Ejército de Liberación de Cuba. Dieciocho años después, de finalizada la guerra de los Diez Años, en los primeros meses del año 1895, José Martí decidido a dar continuidad a la inconclusa obra libertaria del Grito de Yara, de Céspedes y Maceo, reinicia nuevamente la lucha revolucionaria por la independencia de Cuba y dada la fama adquirida por el general Máximo Gómez, de estratega militar y diestro en el manejo del tenebroso machete, viene a Santo Domingo a pedirle un nuevo sacrificio para la causa de la independencia de su país, entregándole la siguiente carta: “El Partido Revolucionario Cubano viene hoy a rogar a usted que, repitiendo su sacrificio, ayude a la Revolución, como encargado supremo del ramo de la guerra, a organizar, dentro y fuera de la Isla, el Ejército Libertador. Agregando: “Yo ofrezco a usted, sin temor de negativa, este nuevo trabajo hoy que no tengo más remuneración que brindarle que el placer de su sacrificio y la ingratitud probable de los hombres”. Con este preámbulo como telón de fondo, se firmó el 25 de marzo de 1895, El Manifiesto de Montecristi, para dar inicio a la lucha por la independencia de Cuba, uno de los últimos reductos del colonialismo español en las islas del Caribe y de toda América. En cuyo texto se destaca el carácter democrático, anti imperialista y anti esclavista del pensamiento de Martí, como lo evidencian estas reflexiones de algunos párrafos extraídos del referido manifiesto. “La revolución de independencia de Cuba, iniciada en Yara, ha entrado en un nuevo período de guerra. La guerra de independencia de Cuba no es sólo, para el bien y beneficio de Cuba y de América, sino para el beneficio del mundo mismo”. Agregando, “Los cubanos regresan a la guerra con individuos más educados y capaces, que están dispuestos a luchar, aun sabiendo los peligros que esta guerra representa, para ayudar a Cuba a convertirse en una nación independiente, libre de la intervención y los abusos del régimen español o de cualquier fuente exterior”. Demostrando su naturaleza humana establecía; “Trataremos el respeto con respeto, el maltrato con maltrato, al acero con acero y la amistad con amistad”. Y para no dejar duda de la naturaleza democrática y anti esclavista concluye afirmando: “La revolución sabe y proclama que la raza negra debe tener los mismos derechos que cualquier otro individuo en Cuba; ya que ellos han demostrado su inteligencia y su virtud. Sobre los hombros del hombre negro, la república de Cuba ha marchado segura”. Sólo, Toussaint Louverture, Jean-Jacques Dessalines, tenían una posición semejante frente a la esclavitud a la que tenían, José Martí y los independentistas cubanos. Hoy al conmemorarse un nuevo aniversario de ese pacto histórico, que unió nuestros pueblos en la lucha común contra el colonialismo español, hoy que nuestro hermano pueblo de Cuba se ve sometido al más cruel de los asedio cometido contra pueblo alguno a lo largo de toda la historia de la humanidad, debemos al igual que Máximo Gómez, y teniendo como única recompensa la satisfacción del deber cumplido; unir nuestras voces en un coro que se escuche en los Cinco Continentes para gritar bien alto. “CUBA NO ESTÁ SOLA, FIN AL CRIMINAL BLOQUEO ECONÓMICO Y FINANCIERO, CON EL QUE PRETENDEN DOBLEGARLA”.
“Hacer es mejor modo que decir”

Por Julio Disla Algo mas o menos parecido escribió el prócer José Martí para referirse en la vida cotidiana, al peso de las acciones que definen a una persona. Decir algo sin respaldarlo con hechos es como construir un castillo en el aire: puede parecer sólido en apariencia, pero carece de cimientos. Por ello, es fundamental que nuestras acciones reflejen nuestras palabras, pues solo así se gana credibilidad, respeto y confianza. En primer lugar, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es clave para la integridad personal. Una persona que promete ayudar, pero nunca actúa en consecuencia pierde credibilidad. En cambio, aquellos que cumplen sus compromisos, aunque hablen poco, generan confianza y respeto. En cualquier ámbito, ya sea profesional o personal, las acciones hablan más fuerte que las palabras. Además, la historia nos demuestra que los verdaderos avances, cambios y transformaciones han sido impulsados por hechos, no solo por discursos. Grandes lideres como Vladimir Ivanov Lenin, José Stalin, Fidel Castro, Mahatma Gandhi o Martin Luther King Jr, no solo pronunciaron discursos inspiradores, sino también respaldaron sus palabras con acciones concretas que transformaron sociedades. De igual modo, en la vida cotidiana, las promesas sin acción pierden valor y solo los actos generan un impacto real y social. Llamar al pueblo a reaccionar políticamente a través de internet puede ser muy fácil para quien lo hace. Y muy cuestionable también. Incluso, puede considerarse altanero, petulante. ¿A título de qué el autor de una nota como esa hace el presente llamado?, Podría preguntarse. Por supuesto, con justa razón. Pero, más allá de esa crítica totalmente pertinente, ¿Por qué no hacer ese llamado? Por supuesto, si se piensa en cambiar las cosas, en construir una nueva sociedad distinta de la actual, ese llamado debe complementarse con un trabajo político organizativo con las masas que exceda grandemente el ámbito digital, trabajo que se debe hacer con la gente, en el día a día, en el centro de trabajo, de estudio, en la comunidad, en el mercado, en la calle, en fin, donde haya gente. Los cambios profundos en la realidad político social de la humanidad siempre han sido y siguen siendo así, no puede ser de otra manera, con hechos corporales, llevados adelante por seres de carne y hueso, gente que pide, exige y logra cambios a través de su movilización, y no solo por medio de la virtualidad del internet. “Que la calle no “se ha dicho”. Si callamos, nos derrotan. Esa es la historia de la humanidad: luchas, protestas, acciones. Como dijo alguien más o menos: “Los pueblos consiguen derechos cuando van por más, no cuando se adaptan a lo “posible”. “Hay que ir más allá de lo posible; quedarse con el posibilismo es capitular. Ahora bien: si el espacio que abre internet puede servir para desarrollar ideas y propuestas nuevas, alternativas, de impacto para el campo popular, ¿por qué no usarlo? En tal sentido, reiteramos el título de este articulo y tomémoslo bien en serio: ¡Hacer es mejor modo que decir! El Mundo de hoy sigue siendo de lucha de clase El mundo, desde que hay clases sociales, cuando se dio un excedente con la agricultura, hace como 10 mil años, está dividido entre los que lo poseen casi todo, y las grandes mayorías que no poseen casi nada. parecería curioso, muy curioso y hasta paradójica condición humana: desde ese momento fundacional de la historia, siempre pequeñas, muy pequeñas élites manejaron y manejan(explotaron/sometieron) a inmensas mayorías. ¿Por qué esas inmensas mayorías no reaccionan? Asi ha funcionado el mundo en estos milenios, en todas las latitudes y con las distintas modalidades que tomaron nuestras formas de civilización: faraón, Emperador, Rey, Sumó Sacerdote, Huey Tlatoani, Sultán, Zar, mandarín, Sapa Inca, Aristocracia de Sangre Azul, Empresario Burgués, etc. Un pequeño grupo poderoso detenta el poder (económico, político, militar, cultural, religioso) y una amplia mayoría sigue sus dictados y trabaja para engrandecerlos. Por supuesto, la historia no es estática: hay continuos movimientos, rebeliones, cambios, alzamientos, revoluciones. La historia de la humanidad desde la agricultura en adelante es la historia de la lucha de clases. Eso no ha terminado, pese a que hoy la clase dominante (la clase propietaria: industriales, banqueros, terratenientes, tal como se da en el capitalismo en que vivimos), con armas ideológica-culturales muy bien presentadas, quieran hacernos creer que eso se ha extinguido. Warren Buffett, gran magnate de Wall Street en Estados Unidos, lo dijo sin tapujos: “Por supuesto que hay lucha de clases, pero es mi clase, la clase rica, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando”. Esa confrontación sigue vigente, al rojo vivo, como dice Tele Mundo, aunque el discurso dominante presente las cosas de tal manera que pretende hacernos creer que ya no hay izquierda y derecha, que la lucha ideológica es algo de un pasado ya superado, que ya no hay conflicto social, mierdas es; si fuera cierto: ¿por qué se mantienen inconmensurables fuerzas represivas con armamentos más sofisticadas para controlar la protesta popular? Hoy día, la represión se da con violencia suprema, sin la menor duda. Pero también con las nuevas armas que las tecnologías modernas permiten desplegar: todo el campo mediático. Para terminar, y retomando el caso de la necesidad de la acción, muchas veces el exceso de palabras puede convertirse en un refugio para la inacción. Las personas que constantemente prometen, pero nunca cumplen terminan por desgastar su imagen y desmotivar a quienes los rodean. En cambio, aquellos que actúan con consecuencia y determinación, aunque hablen poco, generan cambios tangibles y duraderos. En conclusión, más allá de las promesas y las intenciones, son los hechos los que verdaderamente importan; por eso la validez de aquel grito de guerra de Rafael Chaljub Mejía, ¡“! ¡Que los hechos les hagan honor a las palabras”! Decir es fácil, pero hacer requiere compromiso y esfuerzo. Si queremos un mundo más honesto y efectivo, debemos asegurarnos de que nuestras acciones estén siempre en sintonía con nuestras palabras. Por eso, hacer es mejor modo que decir.