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Las elecciones de los Estados Unidos de América: una serie de Netflix

RAMON LUNA   La renuncia de Robinette Junior Biden como candidato a la presidencia por el Partido Demócrata, era un reclamo ensordecedor de dirigentes, militantes y hasta del sentido común. La predecible decisión de Biden abre un escenario impredecible con miras a las elecciones de noviembre. El juego no termina hasta el out 27.  Para empezar, la renuncia del octogenario presidente desplaza el atentado contra Donald J Trump a un segundo plano y vierte contra el díscolo política el principal argumento de su campaña: un viejo acabado, enfermo e incapaz no debe gobernar el país de las barras y las estrellas.  Ahora el anciano, con 78 años a cuesta, es él.  En 24 horas, después de anunciada la renuncia de \\\»Soñoliento Biden\\\», el Partido Demócrata recaudó más de 90 millones de dólares. Esto podría ser una señal de que el nuevo escenario puede revitalizar la campaña demócrata y dar una vuelta a lo que pronostican la mayoría de las firmas encuestadoras.  Este cambio de guión podría ser una premonición de lo que dijo Nikki Haley, cuando era precandidata por el Partido Republicano: el partido que retiré primero a su anciano candidato ganará las elecciones.  La otrora Embajadora de los Estados Unidos de América ante la Organización de las Naciones Unidas, precisamente durante el gobierno de Trump, llegó a solicitar pruebas de conigtividad para los candidatos a presidentes con 75 años o más. La veremos diciendo digo, donde dijo Diego.  Kamala Harris, fiscal de carrera, exsenadora y actual vicepresidenta arañará votos entre los \\\»afroamericanos\\\», los \\\»latinos\\\» y las mujeres, pero se le resistirá el voto de los predestinados blancos de clase media. Esos, a quienes le basta con ser blancos para merecer que los descendientes de esclavos y los latinos de países de mierda le besen el trasero. A este grupo, quienes encarnan la \\\»Venganza de los poderosos, les irrita que un jodido negro se haya sentado en el Despacho Oval y desde el 2008 vienen tragando bilis. Estos podrían hacer que arda Estados Unidos como ardió Mississippi por décadas. El asalto al Capitolio, en mi opinión fue un ensayo. Los pronunciamientos de Trump, amenazando con un baño de sangre si pierde las elecciones, son cónsonos con las bravuconadas de Nicolás Maduro y sus acólitos en la República de Venezuela. ¿Acaso ha terminado Estados Unidos siendo una república bananera más?  Comienza una partida nueva, y aunque los demócratas parten con desventaja, nada está decidido.   En estas elecciones se renueva parte del Senado, se elige un nuevo Congreso y el Poder Ejecutivo. Poner todo ese poder, que ya lo tuvo por dos años (2016-2018), en manos de un resentido, senil y díscolo Trump es altamente volátil y podría generar consecuencias catastróficas.   Como dijo James David Vance en 2016, éste tolete es el compañero de boleta de \\\»Agarra chochos\\\»: Donald Trump podría ser el Hitler de América y nunca votaría por él\\\».  La ventaja de Trump es una pura y simple: sus seguidores son fanáticos, no hablamos de ciudadanos críticos y mucho menos autocríticos.  Aunque parezca un argumento banal, la remontada de Kamala Harris podría estar en las manos de Taylor Swift. En lo que eso llega, qué \\\»Dios\\\» nos libre de los blancos resentidos, los cristianos sinvergüenzas y los descendientes de esclavos con complejo de blancos.  Nota 1: \\\»La venganza de los poderosos\\\» es el título de un libro escrito por el intelectual venezolano Moisés Naín.  Nota 2: James David Vance, compañero de boleta de Donald Trump y Senador por Ohio es el autor de Hillbilly Elegy, obra en la que predijo la llegada a la presidencia de los Estados Unidos de un resentido como Donald Trump.  Casado con una inmigrante, a James David Vances le veremos poco durante la campaña. Oportunismo puro y duro.  Nota 3: Taylor Swift es la persona más influyente de los Estados Unidos de América, su apoyo al Partido Demócrata podría movilizar el decisivo voto de las mujeres y los jóvenes. 

¿El debate de las momias?

JULIO DISLA   El reciente debate presidencial entres los candidatos Joe Biden y Donald Trump, ambos de edad avanzada, ha dejado una profunda impresión en el electorado norteamericanos; así como en la opinión pública internacional, no por sus propuestas y respuestas a quienes conducían, sino por la serie de insultos y ataques personales que dominaron el evento. En vez de ofrecer un foro para la discusión de políticas y la presentación de soluciones a los problemas que enfrenta la nación, el debate se convirtió en un espectáculo de descalificaciones y acusaciones entre dos momias. En los años 90, el periódico español: “El País”, reportaba que Republica Dominicana estaba “gobernada por momias”, porque los principales contendores del proceso electoral eran dos ancianos; Joaquín Balaguer y el profesor Juan Bosch, hoy esa calificación se traslada a los Estados Unidos; porque los principales candidatos sobrepasan los 160 años entre ambos. El contexto del debate El debate se desarrolló en un ambiente tenso y polarizado, al extremo que ambos candidatos nunca se vieron la cara, enfrentándose en un escenario que rápidamente se degradó en un intercambio de insultos. Desde el inicio, quedó claro que el enfoque no estaría en las políticas públicas; ni en los planes de gobierno, sino en los ataques personales. Parece incierto ¿Cómo creer que quienes se ofendían y se sacaban trapos sucios, ante televidentes de todo el mundo, eran el actual presidente y el exmandatario de Estados Unidos, la mayor potencia del planeta? “Tú eres el imbécil, tú eres el perdedor”, fue uno de los insultos de un Joe Biden que se sentía como acorralados, por momento.  “Hice dos pruebas cognitivas. Las pasé con honores, ustedes lo saben, lo publicamos. Él no aprobó. Que apruebe al menos una. No puede responder a las cinco primeras preguntas”, dijo Donald Trump cuando le preguntaron por su estado físico. Los grandes medios de prensa del país norteamericanos, al tanto de la “gran noticias”, describieron al actual gobernante como alguien que, en ocasiones, al hablar se quedó paralizado, mirando al vació. Además, personas que siguieron de cerca el debate en línea se percataron que apenas parpadeaba. Una encuesta, apena concluida la discusión, daba como ganador al expresidente Donald Trump, con 67% de aprobación. “Es un buen hombre. Ama a su país. Está haciendo lo mejor que puede. Pero esta noche tiene que superar una prueba para restablecer la confianza del país y de la base del partido demócrata, y no lo ha hecho, afirmo Van Jones, exasesor del gobierno de Barak Obama, y agregó que, para muchos partidarios de Biden, su fracaso es doloroso”. La exdirectora de comunicación del actual mandatario, Kate Bedingfiel, calificó la actuación de Biden de “realmente decepcionante”. El periódico “The New York Times” en su editorial del pasado viernes pidió a Joe Biden retirar su candidatura, sumándose así al coro de voces que desde los principales medios estadounidenses están rogando al presidente que se eche a un lado, ante el desastroso desempeño en el debate. Con el título: “Si quiere servir a su país, el presidente Biden debería abandonar la carrera”, puntualiza el editorial. “Ha sido un presidente admirable. Bajo su liderazgo, la nación ha prosperado y ha comenzado a abordar una serie de desafíos a largo plazo, como las heridas abiertas por Donald Trump, que gracias a él han comenzado a sanar. Pero el mayor servicio público que Biden puede hacer ahora mismo es anunciar que no seguirá postulándose para la relección “, expresa el editorial de uno de los periódicos más leído en Estados Unidos y el mundo. así Los partidarios del demócrata ya están discutiendo la posibilidad de cambiar la candidatura presidencial, en medio de crecientes dudas sobre la capacidad del actual presidente para llevar a cabo una campaña electoral competitiva, a cuatro meses de las elecciones, de acuerdo con los medios de prensa. El impacto en el electorado El comportamiento de los candidatos ha generado una ola de críticas tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales. Muchos ciudadanos expresaron su decepción y frustración ante la falta de seriedad y profesionalismo en el debate. Este espectáculo de insultos ha sido visto como un reflejo de la degradación del discurso político y una señal que deja bien claro que tanto Biden como Trump no están a la altura de los desafíos que enfrenta la nación. El electorado, especialmente los votantes jóvenes y los independientes, han manifestado su preocupación por la falta de una discusión seria sobre las políticas que afectan su futuro. La ausencia de un debate real sobre temas cruciales como la economía, la salud, los problemas de inmigración, el cambio climático y los problemas internacionales “ha dejado a muchos con la sensacion de que sus necesidades y preocupaciones no están siendo expuestas por los candidatos”. El reciente debate entre Joe Biden Y Donald Trump, dos ancianos, es una muestra clara de los desafíos que enfrenta la política contemporánea en la más grande potencia mundial. La prevalencia de los insultos y las descalificaciones sobre el dialogo y la sustancia es un síntoma de una democracia en crisis. Sin embargo, también presenta una oportunidad para reflexionar y abogar por un cambio que favorezcan el respeto, la cooperación y el enfoque en las soluciones que el país necesita urgentemente.

Un confuso Biden buscó la confrontación en el debate con Trump, y éste respondió con falsedades

AGENCIAS El presidente estadounidense Joe Biden buscó repetidamente la confrontación con Donald Trump en su primer debate rumbo a las elecciones de noviembre, mientras su rival republicano contrarrestaba las críticas de Biden apoyándose en falsedades sobre la economía, la inmigración ilegal y su papel en la insurrección del 6 de enero en el Capitolio. La vacilante actuación de Biden corre el riesgo de cristalizar la preocupación de los votantes de que, a sus 81 años, es demasiado viejo para ejercer de presidente, mientras que la retórica de Trump ofrecía un recordatorio quizás no deseado de la grandilocuencia que lanzó a diario durante sus tumultuosos cuatro años de mandato. Biden intentó exponer en el debate la elección a la que se enfrentarán los votantes en noviembre. Trump, de 78 años, trató de aprovechar el debate para dejar atrás su condena por un delito grave en Nueva York y convencer a una audiencia de decenas de millones de personas de que tiene el temperamento adecuado para volver al Despacho Oval. Trump fue cuestionado por su actuación el 6 de enero de 2021, cuando una turba de sus partidarios irrumpió en el Capitolio de Estados Unidos para tratar de anular su derrota en 2020 ante Biden. “El 6 de enero, éramos respetados en todo el mundo, en todo el mundo éramos respetados. Y entonces llega él y ahora se ríen de nosotros”, dijo Trump. Después de que un moderador le pidiera que respondiera si ese día había violado su juramento al arengar a sus partidarios que pretendían bloquear la certificación de la victoria de Biden en el Colegio Electoral y al no hacer lo suficiente para disuadirlos mientras irrumpían en el Capitolio, Trump trató de culpar a la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Biden señaló que Trump animó a sus partidarios a ir al Capitolio y se sentó en la Casa Blanca sin tomar medidas mientras peleaban con los agentes de policía. “No hizo una sola cosa, y estas personas deberían estar en la cárcel”, dijo Biden. “Deberían ser ellos los que rindieran cuentas. Y él quiere dejarlos salir a todos. Y ahora dice que si vuelve a perder, así de quejumbroso como es, esto podría ser un ‘baño de sangre’?”. A continuación, Trump defendió a las personas condenadas y encarceladas por su papel en la insurrección, y le dijo a Biden: “Lo que le han hecho a algunas personas que son tan inocentes, debería darte vergüenza”. Biden tenía una voz áspera y se mostró vacilante al tratar de defender su trabajo en materia económica y al criticar a Trump. Biden pareció perder el hilo mientras daba una respuesta sobre la política fiscal y se desvió a la política de salud, y en un momento dado utilizó la palabra “COVID”, y luego dijo: “perdón, con, tratando con”, y se desvió de nuevo. “Miren, por fin hemos vencido a Medicare”, expresó Biden cuando se le acababa el tiempo de su respuesta. Trump retomó el tema y dijo: “Así es, venció a Medicaid, lo mató a golpes. Y está destruyendo Medicare”. Trump insinuó falsamente que Biden estaba debilitando el programa de servicios sociales debido a la llegada ilegal de inmigrantes al país. Trump y Biden enfrentan fuertes vientos en contra, incluyendo un público cansado de la agitación por la política partidista y ampliamente insatisfecho con ambos, según las encuestas. Pero el debate puso de relieve que ambos tienen visiones muy diferentes en prácticamente todos los temas centrales —aborto, economía y política exterior— y una profunda hostilidad mutua.

Kenia encabeza Misión de Paz en Haití

Momento de la visita de William Ruto a Joe Biden en la Casa Blanca. Los mandatarios trataron varios temas, pero especialmente la crisis en Haití y el despliegue de la fuerza multinacional que encabezará Kenia. (AP PHOTO/JACQUELYN MARTIN) SERVICIOS umbral.local/ En un giro decisivo para la estabilidad de Haití, el presidente de Kenia, William Ruto, ha prometido una intervención militar sin precedentes para “aplastar” a las pandillas que han sumido al país en el caos. Con el respaldo del presidente estadounidense Joe Biden, esta misión keniana no solo busca restaurar el orden sino también ofrecer un rayo de esperanza a la nación más pobre de América. Un Compromiso Firme Ruto, con la determinación reflejada en su mirada, aseguró que el próximo despliegue de tropas kenianas en Haití tendrá un objetivo claro: la erradicación de las pandillas criminales. Estas organizaciones han sido las responsables de una crisis que ha devastado la infraestructura social y económica de Haití. Apoyo Internacional Junto a Biden, quien ha extendido una mano con ayuda financiera y logística, Ruto enfatizó que la misión no solo es una cuestión de seguridad sino también de humanidad. La fuerza multinacional tiene la tarea de “asegurar ese país y acabar con los criminales que han causado sufrimientos indecibles”. Una Respuesta Afirmativa Ante la pregunta de si Kenia puede vencer a las pandillas, Biden respondió con un “Sí” contundente. “Se trata de una crisis. Son capaces de lidiar con ella”, afirmó, reconociendo la capacidad de las tropas kenianas. Un Nuevo Liderazgo El gobierno de EE.UU., consciente de su historia de intervenciones en Haití, ha optado por apoyar a otro país para liderar la misión. “Queremos contribuir al máximo, sin imponer nuestra voluntad”, declaró Biden, marcando un cambio en la política exterior estadounidense. Preparativos en Marcha Una delegación de la Policía de Kenia, liderada por Noor Gabow, ya se encuentra en Haití. Gabow, con una impresionante trayectoria y formación en gobernanza y seguridad, será el comandante de la Fuerza de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad. Su llegada simboliza el inicio de una nueva era para Haití, una que, con suerte, traerá paz y estabilidad a sus ciudadanos. Conclusión La misión keniana en Haití representa un momento crucial en la lucha contra la anarquía. Con el apoyo internacional y un liderazgo comprometido, hay una luz de esperanza para un país que ha sufrido demasiado. Solo el tiempo dirá si esta intervención será el comienzo del fin de la violencia y el inicio de la recuperación para Haití.

El armamento estadounidense, clave de la supremacía militar de Israel en la región

Estados Unidos es con gran diferencia el primer proveedor de armas del país, al que facilita tecnología punta Por Miguel Jiménez  Estados Unidos ha sido tradicionalmente la armería de Israel. Las importaciones de material estadounidense, incluido armamento con tecnología punta, han sido la clave de la primacía militar de Israel en Oriente Próximo. La venta de armas a Israel se viene dando por descontada desde hace décadas. Por eso, la decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de paralizar el envío de armas ofensivas a Israel si emprende una operación a gran escala en Rafah, en el sur de la franja de Gaza, supone un paso cualitativo en la relación ente ambos países. Para que el mensaje quedase claro, y tras semanas de conversaciones infructuosas en las que el Gobierno de Benjamín Netanyahu hacía oídos sordos con respecto a Rafah, Biden decidió paralizar la semana pasada el envío de un primer cargamento. Se trataba de 3.500 bombas: 1.800 de unos 900 kilos y otras 1.700 de 225. Biden, que ya se quejó hace unos meses de los “bombardeos indiscriminados” que a su juicio estaba llevando a cabo Israel, reconoció este miércoles en una entrevista en la CNN que “en Gaza han muerto civiles como consecuencia de esas bombas” estadounidenses. El presidente de Estados Unidos afirmó en esa entrevista que la invasión de Rafah “es simplemente un error”. “Si entran en Rafah, no suministraré las armas”, añadió, dejando claro que el flujo que se corta es el de armamento letal. “No vamos a suministrar las bombas y proyectiles de artillería”, precisó, para añadir: “He dejado claro a Bibi [Netanyahu] y al gabinete de guerra que no van a contar con nuestro apoyo si, de hecho, atacan esos centros de población”. El cargamento suspendido no debía llegar a Israel hasta dentro de unas semanas, así que en términos materiales no es decisivo a la hora de impedir una operación a corto plazo en Rafah. Pero sí es un aviso del principal proveedor de armas de Israel. Según un informe reciente del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz(SIPRI, por sus siglas en inglés), Estados Unidos representó el 69% de las importaciones de las principales armas convencionales de Israel entre 2019 y 2023. Según datos del Departamento de Estado, desde su fundación en 1948, Estados Unidos ha proporcionado a Israel más de 130.000 millones de dólares en ayuda bilateral centrada en hacer frente a sus amenazas, la cooperación en materia de seguridad, la interoperabilidad mediante ejercicios conjuntos y la ayuda para que Israel mantenga la llamada “ventaja militar cualitativa”, que Washington ha asumido por ley como una obligación propia. Esa cláusula es importante. En realidad, en términos cuantitativos, según datos del SIPRI, solo en Oriente Próximo, Estados Unidos vendió más armas a Arabia Saudí, Qatar y Kuwait que a Israel entre 2019 y 2023. La ayuda estadounidense a Israel ha contribuido a que su ejército sea uno de los más poderosos y eficaces del mundo. En la actualidad, está vigente un programa negociado la pasada década. Cerca del final de su presidencia, en septiembre de 2016, Barack Obama llegó a un acuerdo ya entonces con Netanyahu como primer ministro, por el que Estados Unidos se comprometía a destinar 38.000 millones de ayuda militar a Israel durante un periodo de 10 años. Eso comprende 3.300 millones de dólares (unos 3.060 millones de euros) anuales en armas y 500 adicionales para los sistemas israelíes de defensa antiaérea. Aviones de combate Israel ha usado esos fondos, entre otras cosas, para encargar 75 aviones de combate F-35, un avión indetectable por los radares y considerado el más avanzado que se ha fabricado. Dentro de ese compromiso de que el país mantenga su “ventaja militar cualitativa”, Israel fue el primer país sin contar Estados Unidos en recibir un F-35 y también fue, de hecho, el primero en utilizarlo en combate. Ya cuenta con 30 de estos aparatos y Washington ha aprobado la entrega de nuevas unidades. En octubre pasado, cuando el Departamento de Estado hizo balance por última vez, Estados Unidos tenía 599 operaciones activas de venta de armamento a Israel valoradas en 23.800 millones de dólares, parte de las cuales necesitan aprobación del Congreso. Entre las iniciativas prioritarias estaban los F-35; helicópteros de carga pesada CH-53K; aviones cisterna de reabastecimiento aéreo KC-46A; y municiones guiadas de precisión. Desde el ejercicio 2018 hasta 2022, Estados Unidos también autorizó la exportación permanente de más de 12.200 millones de dólares en artículos de defensa a Israel a través del proceso de ventas comerciales directas. En esas operaciones, Israel compró principalmente misiles guiados, misiles balísticos, cohetes, torpedos, bombas y minas, aeronaves, motores de turbina de gas y vehículos de lanzamiento. Desde el ataque de Hamás de octubre pasado, el Gobierno de Biden ha ido suministrando armamento amparado en autorizaciones anteriores o en decenas de envíos que no precisaban autorización por su importe. También ha anunciado dos operaciones adicionales en que eludió la aprobación del Congreso invocando la autoridad de emergencia. En diciembre, la Casa Blanca aprobó la venta de casi 14.000 cartuchos de munición para tanques y equipamiento a Israel, por valor de 106,5 millones de dólares, y la venta de proyectiles de artillería de 155 milímetros de calibre y equipamiento relacionado por valor de 147,5 millones de dólares. Biden matizó el miércoles que incluso si dejaba de enviar bombas, obuses y otro armamento letal, Estados Unidos seguiría suministrando armas defensivas a Israel. “Vamos a seguir asegurándonos de que Israel está seguro en términos de la Cúpula de Hierro y su capacidad para responder a los ataques que salieron de Oriente Próximo recientemente”, dijo. En la ley aprobada el mes pasado con ayuda a Ucrania, Israel y Taiwán, el paquete israelí ya daba prioridad a las capacidades defensivas,proporcionando unos 5.200 millones de dólares para reponer los sistemas de defensa antiaérea como la Cúpula de Hierro y la Honda de David. Esos son los sistemas para interceptar cohetes, drones, misiles, aviones y proyectiles dirigidos contra su territorio. Otros 3.500 millones se destinaban a la adquisición de sistemas avanzados de armamento a través del Programa de

Joe Biden compara Hamás con Hitler y condena las protestas universitarias

El presidente de EE.UU., Joe Biden, hace una alocución en una ceremonia de comemoración del Holocausto en el Congreso. (Fuente externa) AGENCIAS ESTADOS UNIDOS.- El presidente estadounidense, Joe Biden, aseguró a la comunidad judía de su país que se mantendrá el apoyo a Israel por parte de su Gobierno y su partido, en medio de manifestaciones anti israelíes que continúan en universidades de Estados Unidos. Al hablar en una ceremonia anual de conmemoración del Holocausto en el Capitolio, este martes, el mandatario condenó la oleada de antisemitismo en Estados Unidos y el mundo, y culpó por ella al movimiento palestino Hamás y la propaganda en redes sociales. Dirigiéndose a un público compuesto por congresistas, líderes judíos y supervivientes del Holocausto, Biden recordó que al llegar al poder en Alemania, en 1933, Adolf Hitler y su partido nazi lograron reavivar «una de las más antiguas formas de prejuicio y odio en el mundo, el antisemitismo», lo que llevó a la exterminación de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. «Este antiguo odio a los judíos no comenzó con el Holocausto ni terminó con él», afirmó, para luego señalar que «cobró vida el 7 de octubre» pasado, cuando Hamás realizó una incursión en Israel que provocó unos 1.200 muertos y desató la respuesta militar de Tel Aviv contra la Franja de Gaza, que ha dejado más de 34.000 palestinos muertos. «Mientras los judíos de todo el mundo siguen superando las atrocidades y el trauma de aquel día y sus secuelas, hemos visto un feroz auge del antisemitismo en Estados Unidos y en todo el mundo», afirmó. El presidente denunció que «estudiantes judíos son bloqueados, acosados y agredidos en recintos universitarios cuando se dirigen a clases», y condenó los «carteles y eslóganes antisemíticos» que abogan por la eliminación de Israel. Aunque manifestó su respeto a la libertad de expresión y de protesta, Biden insistió en que no hay lugar para la incitación al odio, al antisemitismo o a las amenazas con violencia en ningún campus ni otra parte de EE.UU. «Tenemos la obligación de aprender las lecciones de la historia para no entregar nuestro futuro a los horrores del pasado. No debemos darle ningún amparo al odio contra nadie», enfatizó. «Mi compromiso con la seguridad del pueblo judío, la seguridad de Israel y su derecho a existir como Estado judío independiente, es férreo incluso cuando discrepamos», aseguró en una posible referencia a recientes declaraciones en las que Washington cuestiona la brutalidad de los bombardeos israelíes contra Gaza.

El chef José Andrés responde a Netanyahu y niega que el ataque que mató a siete trabajadores de su ONG \»fuera solo un error\»

SERVICIOS umbral.local/ El ataque israelí el pasado martes contra siete trabajadores humanitario de la ONG del chef español José Andrés que distribuían comida en Gaza \»no solo fue un error desafortunado\». Así lo cree el propio cocinero y fundador del World Central Kitchen (WCK), que ha respondido al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien había justificado horas antes el ataque. José Andrés ha publicado un artículo para el periódico israelí Yedioth Ahronoth donde ha rendido homenaje a los miembros de su equipo fallecidos y ha asegurado que el bombardeo con tres misiles es \»el resultado directo de la política de su Gobierno (en referencia a Netanyahu) de reducir la ayuda humanitaria a niveles desesperados\» El ataque israelí de este martes contra siete trabajadores humanitario de la ONG del chef español José Andrés que distribuían comida en Gaza \»no solo fue un error desafortunado\». Así lo cree el propio cocinero y fundador del World Central Kitchen (WCK), que ha respondido este miércoles al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien había justificado horas antes el ataque. \»Los ataques aéreos contra nuestro convoy no fueron sólo un desafortunado error en la niebla de la guerra. Fue un ataque directo contra vehículos claramente señalizados cuyos movimientos eran conocidos por las FDI\», ha reprochado el cocinero español. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, había asegurado el martes que la muerte de los trabajadores humanitarios \»no fue intencionado\», añadiendo que \»estas cosas suceden en la guerra\». \»Por desgracia, en el último día hubo un caso trágico en el que nuestras fuerzas alcanzaron de forma no intencionada a gente inocente en la Franja de Gaza\», dijo Netanyahu. Tanto el primer ministro como el alto mando del Ejército israelí anunciaros que el ataque será investigado de forma exhaustiva por una entidad independiente. El mandatario añadió que \»harán todo lo posible para que no vuelva a suceder\». Con todo, el chef español ha añadido en su artículo que es una buena noticia el anuncio del Ejército de Israel y del Gobierno de poner en marcha una investigación y ha añadido que \»debe comenzar desde arriba, no sólo desde abajo\». \»No se puede ganar esta guerra matando de hambre a toda una población\», ha dicho el fundador de WCK. José Andrés ha recordado a sus trabajadores como \»lo mejor de la humanidad\», personas que \»arriesgaron todo por la actividad humana más fundamental: compartir nuestra comida con los demás\». Además, ha señalado que \»los israelíes, en el fondo de su corazón, saben que los alimentos no son un arma de guerra\» y que \»Israel es mejor que la forma en que se libra esta guerra\». \»El Gobierno israelí necesita abrir rutas terrestres para alimentos y medicinas. Tiene que dejar de matar a civiles y trabajadores humanitarios. Necesita iniciar hoy el largo camino hacia la paz\», ha reclamado. En el mismo sentido se pronunció este martes por la noche el propio presidente estadounidense, Joe Biden, amigo personal del chef español. En un comunicado oficial, Biden aseguraba que \»no se trata de un incidente aislado\» y que \»este conflicto ha sido uno de los peores de los últimos tiempos en cuanto al número de trabajadores humanitarios muertos\». El mandatario estadounidense ha asegurado que lo ocurrido el martes es una de las principales razones por las que la distribución de ayuda humanitaria en Gaza ha sido tan difícil: \»Israel no ha hecho lo suficiente para proteger a los trabajadores humanitarios que tratan de entregar la ayuda que necesitan desesperadamente los civiles\». Así mismo, ha insistido en que Israel no ha hecho lo suficiente para proteger a los civiles y que su Gobierno ha \»instado repetidamente a Israel a que desconfigure sus operaciones militares contra Hamás con las operaciones humanitarias\».

Joe Biden y Xi Jinping hablan por teléfono de Taiwán, IA y fentanilo

El presidente estadounidense, Joe Biden, y su homólogo chino, Xi Jinping, en una reunión del G20 (foto de archivo). AGENCIA AP El presidente estadounidense Joe Biden y el presidente chino Xi Jinping hablaron el martes de Taiwán, la inteligencia artificial y temas de seguridad en una llamada con la intención de demostrar el regreso al diálogo regular entre los líderes de ambas potencias. La llamada fue su primera conversación desde que la cumbre de noviembre en California renovó los lazos entre los ejércitos de ambas naciones y generó la promesa de una mejor cooperación para detener el flujo del mortífero fentanilo y sus ingredientes desde China. La llamada también es el inicio de varios contactos de alto nivel entre ambos países, en los que la secretaria del Tesoro Janet Yellen viajará a China el jueves y el secretario de Estado Antony Blinken hará lo propio en las semanas siguientes. Biden ha insistido en realizar interacciones sostenidas en todos los niveles de gobierno pues piensa que esto es clave para evitar que la competencia entre las dos enormes economías y potencias nucleares se convierta en un conflicto directo. Aunque las cumbres en persona se realizan quizás cada año, funcionarios afirman que Washington y Beijing reconocen el valor de las interacciones más frecuentes entre sus líderes. Ambos dirigentes hablaron de Taiwán antes de la toma de posesión de Lai Ching-te, presidente electo de la isla, quien prometió salvaguardar la independencia de facto del país respecto a China y alinearse con otras democracias. Biden reafirmó la política de Estados Unidos de “una sola China” y reiteró que Estados Unidos se opone a cualquier medida coercitiva para poner a Taiwán bajo el control de Beijing. China considera a Taiwán como un asunto local y ha protestado airadamente contra el apoyo estadounidense a la isla. Biden también mencionó sus preocupaciones sobre las operaciones chinas en el Mar de China Meridional, como los esfuerzos realizados el mes pasado para impedir que Filipinas, país al que Estados Unidos está obligado a defender debido a un tratado, reabastezca a sus fuerzas en el disputado Second Thomas Shoal, o banco de arena Ayungin. En la conversación telefónica con Xi, Biden presionó a China a hacer más para cumplir con sus compromisos de detener el flujo de narcóticos ilegales y evitar la exportación de precursores químicos adicionales. Esa promesa se hizo en la cumbre de los líderes realizada el año pasado en Woodside, California, en los márgenes de la reunión de la Asociación para la Cooperación Económica Asia-Pacífico. CONVERSACIONES FORMALES En la cumbre de noviembre, Biden y Xi acordaron que sus gobiernos sostendrían conversaciones formales sobre las promesas y riesgos de la inteligencia artificial, que se realizarán en las próximas semanas. Los dirigentes tocaron el tema el martes, apenas dos semanas después de que China y Estados Unidos se unieron a otras 120 naciones para apoyar una resolución de la ONU que hace un llamado a establecer protecciones respecto a esta tecnología emergente. En el diálogo telefónico, Biden reforzó las advertencias a Xi en contra de intervenir en la elección de 2024 en Estados Unidos, así como contra los continuos ataques cibernéticos maliciosos contra la infraestructura estadounidense, según un funcionario de alto nivel del gobierno que habló de la llamada bajo la condición del anonimato. También planteó preocupaciones sobre los derechos humanos en China, como la nueva y restrictiva ley de seguridad nacional de Hong Kong y su trato a los grupos minoritarios, además de plantear su queja por los estadounidenses detenidos en China o a los que se les impide salir de ese país. Biden también presionó a China por su relación de defensa con Rusia, que busca reconstruir su base industrial mientras continúa con su invasión a Ucrania. También llamó a Beijing a usar su influencia sobre Corea del Norte para frenar a la aislada y errática potencia nuclear. Biden también manifestó ante Xi sus preocupaciones sobre las “prácticas económicas desleales” de China, dijo el funcionario, y reafirmó que Estados Unidos emprenderá acciones para preservar sus intereses de seguridad y económicos, incluido el hecho de seguir limitando la transferencia de ciertas tecnologías avanzadas a China.

La ola de violencia sin precedentes fuerza la renuncia de Ariel Henry primer ministro de Haití

El primer ministro asumió el cargo desde el asesinato del presidente en 2021, y anuncia desde Puerto Rico la instalación de un consejo de transición encargado de dirigir a Haití hacia unas elecciones. AGENCIAS.- El primer ministro de Haití, Ariel Henry, presentó el lunes su renuncia como jefe de Gobierno del país caribeño en medio de una ola de violencia sin freno que asfixia a la población. Desde que se agravó la crisis a principios de marzo con la evasión de más de 3.000 presos, Henry no había logrado regresar a Puerto Príncipe y aguardaba en Puerto Rico, donde aterrizó de regreso de un viaje a Kenia. Había asumido el mando en julio de 2021 tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, un magnicidio que sumió al país en el caos y en una inestabilidad institucional sin precedentes. La semana pasada, el expolicía Jimmy Chérizier, alias Barbecue, el líder de uno de los grupos en pugna amenazó con desatar “una guerra civil” si no se producía una renuncia del jefe del Ejecutivo. La dimisión fue adelantada por el presidente interino de la Comunidad del Caribe (Caricom) y mandatario de Guyana, Irfaan Ali, durante la clausura de una reunión de alto nivel sobre Haití celebrada en Jamaica. Pero poco después se pronunció el propio Henry. “El Gobierno que encabezo dimitirá inmediatamente después de la instalación de un consejo [de transición]”, aseguró en un discurso grabado y difundido a través de las redes sociales. “Quiero agradecer al pueblo haitiano por la oportunidad que me ha brindado. Pido a todos los haitianos que mantengan la calma y hagan todo lo que puedan para que la paz y la estabilidad vuelvan lo más rápido posible”, añadió el primer ministro. Un alto funcionario de la Administración de Joe Biden indicó en declaraciones a periodistas recogidas por Reuters que la decisión sobre la dimisión se fraguó el pasado viernes y que el primer ministro tiene permiso para permanecer en Puerto Rico o viajar a otros lugares de Estados Unidos. Aunque Henry ha manifestado su intención de regresar al país, las condiciones de seguridad en estos momentos no lo permiten, agregó la fuente gubernamental. Precisamente el viernes, el corazón político de Puerto Príncipe fue escenario de la enésima noche de violencia. Un grupo de manifestantes se enfrentó a las fuerzas de seguridad a las puertas del Palacio Nacional e intentó prender fuego a la sede del Ministerio del Interior hasta que los pandilleros fueron abatidos por los agentes. El objetivo de la revuelta era la toma de la casa presidencial en un momento de enorme debilidad institucional. El país está cerrado a cal y canto, la semana pasada quedaron suspendidas las conexiones desde Miami y Santo Domingo y en las redes sociales se difundieron imágenes de grandes agujeros en las paredes del aeropuerto de la capital. Los líderes de la Comunidad del Caribe se reunieron el lunes en Kingston para abordar la crisis y debatir el marco para facilitar una transición con el beneplácito de Estados Unidos. El Departamento de Estado había apremiado en los últimos días a Henry a “acelerar” ese proceso mientras los grupos armados exigían su renuncia sembrando. En la cita de Jamaica participaron organizaciones políticas, religiosas, de la sociedad civil y del sector empresarial. El propósito es que todos estos sectores estén representados en ese consejo provisional encargado de llevar a Haití a unas elecciones. Tras el asesinato de Moïse, esa fue una de las demandas centrales de la comunidad internacional. El país lleva desde 2016 sin pasar por las urnas y el primer ministro pospuso la fecha en varias ocasiones escudándose en los graves problemas de inseguridad. El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, junto al mandatario de Guyana, Irfaan Ali, y el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, durante la reunión de emergencia celebrada en Jamaica, el lunes 11 de marzo.POOL (ASSOCIATED PRESS/LAPRESSE) El propio secretario de Estado, Antony Blinken, apostó, antes de que se formalizara la renuncia, por un consejo “independiente” y “de base amplia” encargado de abordar las urgencias de Haití. Unas “necesidades inmediatas” de la población, que además de vivir cercada por la violencia ha lidiado en los últimos años con la miseria y una permanente crisis humanitaria que ha desencadenado una migración masiva. Todos los haitianos piden ayuda internacional. Pero esa misión nunca ha llegado. Naciones Unidas ultima el envío de un contingente de apoyo policial al país, que, con 11 millones de habitantes, tiene menos de 10.000 policías. Kenia se ofreció para liderar el plan y se comprometió a mandar al menos a 1.000 agentes. Otros países, como España, también han ofrecido apoyo humano y material, todo bajo el paraguas financiero de Estados Unidos, que por el momento ha prometido una inversión logística de 200 millones de dólares.

Joe Biden en la cuerda floja para repetir como candidato demócrata

Kamala Harris, opción obvia para suceder a Biden en la candidatura presidencial demócrata, pero sus bajos índices de aprobación al parecer plantean un problema. Por Julio Disla El retrato del fiscal especial Robert Hur sobre las capacidades mentales del presidente de Estados Unidos Joe Biden ponen en duda su futuro político, porque si bien lo exoneró de culpas en el asunto del manejo de documentos clasificados, puso una bomba de relojería cuando lo describió como un “anciano con mala memoria”. Aunque los ataques al presidente Biden a raíz de este demoledor informe alientan hoy especulaciones de un reemplazo, ni el presidente de Estados Unidos muestra indicios de apartarse ni los demócratas tienen en lo inmediato un sustituto. “Joe Biden sigue decidido a ser el candidato demócrata para las próximas elecciones, y la mayor amenaza para que el partido conserve la Casa Blanca es la falta de un plan de sustitución en caso de que no pueda llegar al día de las elecciones”, dicen algunos expertos. El presidente no ha dado indicios de que tiene intención de dimitir y es casi improbable que los demócratas puedan sustituirlo en esta última etapa, advirtió la revista Newsweek. La selección de un nuevo candidato solo sería posible en la Convención Nacional Demócrata en Chicago, que se celebrará del 19 al 22 de agosto, solo si Biden decide retirarse de la carrera. El sitio de comparación de probabilidades de apuestas Oddschecker asegura que Biden continúa con las mejores probabilidades de ser el nominado, pese a que algunos se están arriesgando con otras opciones. Hasta el momento aparecen como eventuales candidatos sustitutos que están atrayendo la atención de los apostadores los nombres de la abogada y ex primera dama (2009-2017) Michelle Obama, pero hasta el momento ella nunca manifestó ambiciones políticas. Thomas Gift, director fundador del Centro de Política Estadounidense del University Collage de Londres, cuyo estado natal es Pensilvania, expresó a Newsweek que “Michelle Obama es la opción que muchos demócratas esperan que se lance en paracaídas desde el campo izquierdo y salve al partido. Eso sólo sucede en una Tierra de Fantasía progresista”. El segundo nombre es el de la vicepresidenta Kamala Harris como opción obvia para suceder a Biden en la candidatura presidencial demócrata, pero sus bajos índices de aprobación al parecer plantean un problema, subrayó la publicación. En el radar entra también la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, lidera un estado indeciso crucial que le dio victorias a Donald Trump en 2016 y a Biden en 2020. La limitante, señalan los críticos, es que la demócrata resulta popular en los límites de su estado y carece de perfil nacional. Un cuarto nombre es el del gobernador de California, Gavin Newsom, quien en la actualidad es uno de los demócratas más conocidos del país, pero lo señalan mejor como proyección para las elecciones de 2028. Sin embargo, a pesar de que para los demócratas Joe Biden está en la cuerda floja, por el demoledor informe de Robert Hur, la cuestión hasta ahora plantea una probable revancha entre Biden y Donald Trump, como una repetición de 2020.