Según la consultora Zuban Córdoba y Asociados Javier Milei posee imagen negativa de 57,3 por ciento

PRENSA LATINA.- De acuerdo con una encuesta realizada por esa entidad, el 55,4 por ciento de los ciudadanos cree que este país va en la dirección incorrecta y el 58,8 considera que dentro de un año la situación económica estará mal o igual de mal que ahora. En cuanto a la realidad personal, el 51,1 tiene proyecciones negativas. El 51,7 responsabiliza a Milei y al ministro de Economía Luis Caputo por el empeoramiento del estado de esta nación y el 71,6 no cree que el ajuste lo esté pagando la política, como reitera el mandatario. Para el 88,5 por ciento de los encuestados, los fuertes recortes los están padeciendo todos los argentinos. Su última encuesta arroja que Milei tiene un 57.3% de imagen negativa “Hay un desgaste por parte del argentino para con el Presidente. Casi el 90% de los votantes coinciden en que el ajuste lo pagamos entre todos” El 69,8 considera que su situación individual está peor desde que Milei asumió como jefe de Estado, el 10 de diciembre de 2023. Ante una pregunta realizada solo a votantes de LLA, el 40,2 respondió que confiaba en su líder, pero su economía está sufriendo. De manera general, el 69 por ciento de las personas consultadas, no sabe que más ajustar para poder llegar a fin de mes y el 53,8 tiene miedo a quedarse sin trabajo. En tanto el 54,7 cree que el sacrificio que está haciendo no valdrá la pena en el futuro y el 61,8 afirma que cada gobernador debe defender los intereses de su provincia, aunque tenga que enfrentarse al presidente. De acuerdo con Zuban Córdoba y Asociados, el esparcimiento y la recreación son las principales esferas afectadas en una crisis económica, pero preocupa tener que empezar a dejar de pagar cuentas importantes o la alimentación básica. Los indicadores del humor social y la tolerancia al ajuste deberían ser igual o incluso más importantes que las celdas de un Excel para cualquier Gobierno. Marzo y abril serán los meses más complicados en materia económica. Es algo confesado incluso por el presidente. Durante las próximas semanas probablemente termine de definirse el tono político del resto del año, advierte la consultora.
Venezuela cierra su espacio aéreo a las naves argentinas después que Milei entregara a EE.UU un avión venezolano

“Los argentinos nos vamos a dejar extorsionar por los amigos del terrorismo”, lanza el portavoz presidencial La tensión entre Argentina y Venezuela va en aumento y ya han saltado las chispas entre los dos países. El Gobierno de Javier Milei anunció “acciones diplomáticas” contra el de después de que este cerrara el espacio aéreo de Venezuela a los aviones argentinos que quieran sobrevolar su territorio. La decisión de Venezuela se conoció después de que Argentina entregara a Estados Unidos un Boeing 747-300 confiscado en el país oaustral desde hace casi dos años. La tripulación que viajaba en la aeronave, que pertenecía a una compañía venezolana sancionada por Estados Unidos, fue demorada en Argentina en 2022 e investigada por supuestos nexos con Irán, pero finalmente quedó en libertad. El conflicto entre ambos países inició hace casi dos años, cuando el Boeing 747-300 aterrizó en Argentina tras hacer una escala en Venezuela. El avión, que transportaba autopartes desde México, quedó inmovilizado en Buenos Aires por decisión de la justicia argentina, que ordenó que los 19 ocupantes de la aeronave —ciudadanos venezolanos e iraníes— no salieran del país mientras eran investigados. La aeronave había sido propiedad de la empresa iraní Mahan Air y en el momento en el que fue incautada, junio de 2022, pertenecía a Emtrasur, filial de la aerolínea venezolana Conviasa, empresas sancionadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por supuestamente prestar servicios de logística a grupos terroristas. La transferencia entre dos empresas sancionadas por Estados Unidos levantó la sospecha de Washington, que dijo que las compañías habían violado una norma del Departamento de Comercio norteamericano en la venta de la aeronave. Argentina aceptó una orden de confiscación emitida por las autoridades estadounidenses y el avión quedó inmovilizado aun cuando todos sus tripulantes fueron puestos en libertad después de que un juez federal argentino considerara que no tenía elementos suficientes para acusar a los imputados. Maduro apuntó con dureza contra el entonces presidente argentino, Alberto Fernández, quien hasta hacía poco consideraba un aliado, y el caso provocó una tormenta política también hacia el interior del país. Tras casi dos años retenido, el avión fue trasladado desde Buenos Aires hacia Estados Unidos en febrero “en virtud de compromisos derivados de un acuerdo de cooperación judicial con un Estado extranjero”, según fuentes del Gobierno. Antes de que el aparato partiera hacia el país norteamericano, un diplomático venezolano en Buenos Aires sumó tensión a las relaciones al violar la seguridad del aeropuerto internacional de Ezeiza para sacar fotos al Boeing 747-300. El funcionario fue declarado persona non grata y dejó el país en 48 horas después, según informa la agencia Efe. “El bandido de Milei se robó el avión de Venezuela”, dijo Maduro después de la entrega del aparato a Estados Unidos. El canciller venezolano, Yván Gil, dijo que Argentina había cometido “actos de piratería y robo” contra su país y comunicó en la red social X la decisión que había tomado el Gobierno: “Venezuela ejerce plena soberanía en su espacio aéreo y reitera que ninguna aeronave que provenga o se dirija a la Argentina podrá sobrevolar nuestro territorio hasta que nuestra empresa sea debidamente compensada por los daños causados, después de las acciones ilegales realizadas, solo con el fin de complacer a sus tutores del norte”. Fuentes de la Cancillería argentina han informado a umbral.local/ que el 4 de marzo el ministerio fue informado de que la autoridad aeronáutica venezolana había impuesto una restricción a Aerolíneas Argentinas para el sobrevuelo del espacio aéreo sobre la región de Maiquetía, al norte del país. La restricción se aplicó inicialmente del 8 al 10 de febrero y a partir del 13 de febrero quedó efectiva “de manera ininterrumpida”, según las mismas fuentes, que consideran que la decisión del Gobierno de Maduro fue “una medida coercitiva unilateral sin sustento jurídico alguno” y una “represalia frente a una decisión del Poder Judicial” de la que desmarcan al Ejecutivo de Milei. Tras conocerse la noticia, el Gobierno argentino informó el martes de que había iniciado “acciones diplomáticas” contra Venezuela sin dar más detalles. Las autoridades no han explicado públicamente cuáles son esas acciones, pero fuentes de Cancillería afirman que Argentina envió una nota de protesta a Venezuela el 8 de marzo “por la decisión de suspender los permisos de sobrevuelo de empresas aéreas argentinas en espacio aéreo venezolano”. “La Argentina no se va a dejar extorsionar por los amigos del terrorismo”, se limitó a decir el portavoz presidencial, Manuel Adorni, el martes. La Cancillería argentina no ha respondido an Umbral.com. do sobre este tema y el portavoz presidencial tampoco ha dado más precisiones a la prensa en su conferencia diaria de Gobierno este miércoles. A los agravios del Gobierno de Maduro, que llamó “neonazi, sumiso y obediente” al Gobierno de Milei por sus relaciones con Estados Unidos, Adorni respondió: “¿Qué se puede esperar de un burro más que una patada? De un Gobierno de dictadores se pueden esperar cuestiones que no merecen ni respuesta. Nos entristece por el pueblo venezolano que estos energúmenos los gobiernen”. El Gobierno argentino criticó que la decisión de Venezuela “tiene un costo económico muy elevado” para los pasajeros porque “son miles de dólares” que se sumarán “por vuelo”. La decisión afecta, sobre todo, los trayectos que Aerolíneas Argentinas, la compañía aérea de bandera del país austral, hace desde y hacia Nueva York, Miami y Punta Cana. Según las estimaciones hechas por la empresa e informadas por los medios nacionales, las rutas no sufrirán grandes cambios —serán solo unos pocos minutos de diferencia—, pero habrá un incremento en el gasto de combustible.
Javier Milei llama a “la casta” sumarse a su proyecto ultra entre descalificaciones a sus adversarios

Milei promete dinero a las provincias a cambio de apoyo legislativo y pide “paciencia y confianza” a la población A los políticos les pidió “deponer los intereses particulares” en aras de un “Pacto de Mayo” —como llamó al acuerdo que pretende firmar en la ciudad de Córdoba el 25 de mayo— encaminado a liberalizar la economía argentina y reducir el Estado al mínimo. Entre los diez puntos de su proyecto ultraliberal destaca también la apertura comercial de Argentina y la obligatoriedad de tener cuentas con equilibrio fiscal. El Gobierno tiene una tarea titánica para sumar a la causa a los gobernadores de las provincias y a los legisladores opositores dada la desconfianza mutua y la gran polarización de Argentina. “Los invito, pero no creo que vengan”, dijo Milei casi al final de un discurso cargado de dardos contra ellos. La estrategia del palo y la zanahoria tuvo un destinatario claro: los gobernadores de las provincias argentinas, claves para decantar el voto de los legisladores de sus territorios. El oficialismo no controla ninguna de las 24 jurisdicciones del país y en las últimas semanas ha mantenido una guerra abierta con los gobernadores por la suspensión de transferencias millonarias. El mandatario de la provincia patagónica de Chubut, Nacho Torres, llegó a amenazar a Milei de interrumpir el suministro de gas y petróleo si no recibía los fondos retenidos. El presidente les ofrece dinero a cambio de un apoyo político que hasta ahora le ha sido esquivo. El momento más crítico en la relación de Milei con el Poder Legislativo fue el pasado 6 de febrero, cuando la Cámara de Diputados rechazó artículos clave de la ley con la que el Gobierno buscaba desguazar el Estado argentino. Conocida como ley ómnibus por su gran extensión, concedía poderes legislativos a Milei durante dos años, abría la puerta a la privatización de las empresas públicas e incluía reformas el sistema fiscal, tributario, educativo, sanitario y laboral, entre otros. Furioso por la derrota, Milei dio orden de retirar la iniciativa parlamentaria y se descargó a través de las redes sociales contra gobernadores y diputados. Aunque ha declarado que no necesita al Congreso para gobernar, la oferta de este viernes muestra lo contrario. Su partido, La Libertad Avanza, tiene una debilidad parlamentaria inédita desde el regreso de Argentina a la democracia: sus escaños representan el 15% de los diputados de la Cámara Baja (38 de un total de 257) y el 10% del Senado (7 de 72). Milei llegó al Congreso minutos antes acompañado de su hermana, Karina Milei, la persona de mayor confianza para el mandatario, hoy secretaria general de la Presidencia. Al final de las escalinatas, lo esperaba la vicepresidenta, Victoria Villarruel, quien un rato antes había abierto la sesión legislativa. Antes de pasar al atril y empezar a hablar, Milei firmó el libro de honor de la Cámara de Diputados, donde dejó manuscrito su consigna más repetida: “Viva la libertad carajo”. Después palmeó espaldas, apretó manos y besó. Empezó entonces a leer su discurso, que duró poco más de una hora.
Viaje al corazón conservador en Buenos Aires: un voto a Milei por descarte
En los barrios ricos que miran al Río de La Plata, fieles al expresidente Mauricio Macri, el ultraderechista suma más de 60% de los votos frente al peronista Sergio Massa. Por Catalina Oquendo Tres días después de las elecciones que pusieron a la sociedad argentina patas arriba, tres mujeres toman el sol de espaldas al Río de la Plata en el exclusivo distrito de Vicente López, en la periferia norte de la ciudad de Buenos Aires. En esa zona de la provincia, el ultraderechista Javier Milei obtuvo el 62% de los votos. Lo mismo ocurrió en el llamado corredor norte, la zona más opulenta de la capital argentina y la provincia lindera, que abarca los barrios y distritos de Recoleta, Palermo, Belgrano y Núñez hasta Olivos y San Isidro. Allí viven gran parte de las personas adineradas de un país que ronda el 40% de pobreza. — “Yo sí apoyo a los militares”, dice una de las mujeres, intentando acomodarse en su silla. — “Mirá, vos. No lo sabía”, salta en el acto Marta, la única de las tres que quiere hablar abiertamente de su voto. — “Sí, mi consuegro era íntimo amigo de Videla”. Marta, no. Ella, a diferencia de su entorno, votó a Sergio Massa, el candidato del peronismo y actual ministro de Economía. “Yo tengo memoria histórica. Soy radical, cómo iba a votar a alguien que niega la dictadura o critica a [Raúl] Alfonsín, que nos trajo la democracia”. Marta habla de otras preocupaciones: que Milei complique la vida que les queda a los jubilados como ella; que dé al traste con el derecho al aborto, y el negacionismo de la vicepresidenta elegida por Milei, Victoria Villarruel. En reposeras como esas, en mesas de miles de casas argentinas, en las calles, hay debates así estos días. Incluso en lugares como la zona norte donde el voto parecía cantado a favor de Milei. Héctor Barsola con su pareja Noelia, en la costa del Río de la Plata.Valentina Fusco Existe un votante tradicional de Propuesta Republicana (PRO), el partido de Mauricio Macri y Patricia Bullrich, que se quedó huérfano cuando ella salió de la contienda electoral y que jamás de los jamases votaría al peronismo. Lisandro Varela es uno de esos votantes desde hace años. Es creador del portal 50argentinosdicen; se define como un liberal popular y fue jefe de prensa del exministro de economía Domingo Cavallo, el padre de la convertibilidad del peso con el dólar durante el Gobierno del peronista Carlos Menem. “En parte, Milei es presidente por cómo se desdibujó el PRO en los últimos ocho años. Estuvo demasiado enfrascado en la competencia interna y no le habló demasiado a la gente”, señala Varela. Lo dice en Tabac, el bar al que suele ir el alcalde de la ciudad de Buenos Aires y excandidato presidencial, Horacio Rodríguez Larreta, y el sector más distinguido del PRO. El Tabac está en el centro de uno de los barrios más exclusivos de la capital argentina, rodeado de parques, museos, embajadas y viejas mansiones, y que se define por su oposición visceral al peronismo. Varela votó a Bullrich en la primera vuelta, luego “venció algunos miedos” y votó por Milei. “Me asustaba su falta de estructura para enfrentar a la oposición salvaje que le hará el peronismo. Argentina necesita un liderazgo providencial. Para uno normal, no estamos”, afirma mientras cuenta que no solo los clientes “chetos”, en referencia a los más adinerados, votaron a Milei; también los mozos, los de la cocina, los empleados del lugar, como confirma uno de ellos con orgullo. Detalle de la portada del diario \’Clarín\’ en el bar Tabac.Valentina Fusco Las dudas sobre el carácter irascible del presidente electo era uno de los temas que asustaba a varios votantes originales del PRO, pero en las últimas semanas de la campaña, Milei, por consejo del expresidente Macri, comenzó a mostrarse más tranquilo. Y terminó por conquistarlos, aunque para muchos de ellos el odio al peronismo era suficiente. “La mayoría de las personas votamos para que no quede el otro. No porque me guste mucho este, que nunca gobernó”, dice María Luisa, de 86 años, mientras camina por las calles de Olivos, cerca de la residencia presidencial. Ella también se quedó huérfana tras la derrota de Bullrich ―en las generales la candidata del PRO obtuvo el 49% de votos en el corredor norte; mientras Milei obtuvo un 20,16%― y migró su voto al ultraderechista, como hizo mucha gente de su edad en todo el país. “Yo voté a Macri [que ganó en 2015 y perdió la reelección en 2019] pero esta gente [el peronismo] lo sacó. Perdió Bullrich y ya no me quedaba otra, cómo los iba a votar a ellos, imposible. Ahora todo es sorpresa”. En Vicente López siguen con atención las noticias de Milei. Lo último que aparece en las pantallas de un televisor es que Joe Biden, el presidente de Estados Unidos, lo llamó. Muchos respiran aliviados. Es casi imposible encontrar rastros de la campaña, no hay afiches (carteles), publicidad o despliegue de propaganda; allí el voto estaba internalizado y no solo entre personas ricas. María Luisa, votante de Milei, en Olivos. Valentina Fusco Mari Luz, dueña de una papelería en la zona comercial del distrito, dice que es “apolítica”. Tiene 70 años, está jubilada, pero necesita seguir trabajando y asegura que no votó con miedo sino con esperanza. “En esta zona es muy raro que alguien haya votado a Sergio Massa. El Gobierno regaló cosas y planes a las personas más necesitadas de la zona sur, donde ganaron”. “Todo está mal: la seguridad, la economía. Lo que tenemos no sirve, por eso hay que probar lo que viene”, dice frente a su comercio. Esa sensación de incertidumbre está a cada paso. “Ya estamos en el baile, ahora nos toca bailar”, dice también Tomás Aliz, un empleado de seguridad de los trenes. Tiene 26 años, es de San Fernando y votó a Massa, a diferencia a su compañero de trabajo, Roberto Cáceres, que