UMBRAL, MARCAMOS TENDENCIA 

Francia, el doble juego de las armas: cómo Macron alimenta la maquinaria bélica israelí bajo el manto de la diplomacia 

Una investigación revela el tercer envío clandestino de material militar en lo que va de año, contradiciendo las promesas oficiales y las obligaciones internacionales Por Arturo Facundo G. El Contship Era surca las aguas del Mediterráneo con un rumbo fijo y una carga incómoda. Este carguero israelí, cuya próxima escala será el puerto francés de Fos-sur-Mer cerca de Marsella, transporta más que mercancías: lleva consigo la complicidad europea en el conflicto de Gaza. Según documentos exclusivos obtenidos por el medio de investigación Disclose, a bordo irán 14 toneladas de componentes para fusiles ametralladores Negev, el mismo modelo cuyos estallidos han resonado en los barrios arrasados de Rafah y Jabalia. La revelación desnuda el doble lenguaje de la diplomacia francesa. Mientras el presidente Emmanuel Macron expresa \»preocupación\» por la ofensiva israelí en declaraciones públicas, su gobierno autoriza en la sombra este tercer envío militar en 2025. Los papeles no mienten: la empresa gala Eurolinks surte las piezas que terminarán en las fábricas de Israel Military Industries, principal proveedor del ejército israelí. Una transacción que huele a pólvora y que suma 111 millones de euros en ventas de armamento desde 2017, según los registros cruzados por los investigadores. El contraste con la postura oficial resulta escandaloso. \»Objetivamente, no hay relaciones de armamento con Israel\», afirmó sin rubor el ministro de Defensa Sébastien Lecornu ante la Asamblea Nacional el pasado febrero. La misma institución que en 2014 ratificó el Tratado sobre el Comercio de Armas, hoy pisoteado con cada contenedor que zarpa hacia Tel Aviv. No son simples piezas mecánicas: son engranajes de una maquinaria bélica señalada por la Corte Internacional de Justicia por posibles actos genocidas. La ironía sangra al comparar mapas políticos. Mientras España da el paso firme de cancelar un contrato de 290 millones con Israel, el Elíseo prefiere el juego peligroso de condenar con la boca pequeña y armar con las manos llenas. Expertos en derecho internacional consultados por este medio coinciden: cada tuerca francesa en un fusil israelí podría constituir complicidad en crímenes de guerra, especialmente tras la \»Masacre de la Harina\» documentada por la ONU, donde casquillos galos aparecieron entre los escombros. El silencio del Ministerio de Defensa francés ante las preguntas de Disclose habla más que cualquier comunicado. En los pasillos de Bruselas susurran que se trata de una estrategia calculada: mantener influencia en Oriente Medio a costa de sangre palestina. Mientras, el Contship Era sigue su ruta, llevando en sus bodegas no solo armamento, sino el peso moral de una Europa que dice defender los derechos humanos mientras firma los cheques de la destrucción. Palabras clave: #ComplicidadFrancesa #GazaSangra #DiplomaciaArmada

Cuando la música encubre la guerra: Eurovisión en tiempos de genocidio

Protesta por la participación de Israel en Eurovisión en Basilea, Suiza, la ciudad que acogió el certamen en 2025. Por Julio Guzmán Acosta Mientras Gaza arde bajo un fuego implacable, mientras la muerte y la destrucción arrasan con vidas inocentes, Europa aplaude. No a las víctimas, sino al verdugo. En medio de un espectáculo televisivo que se presenta como un canto a la paz y la hermandad entre pueblos, la realidad de una catástrofe humanitaria se oculta tras luces de neón y melodías coreografiadas. El contraste entre la devastación en la Franja de Gaza y el escenario de Eurovisión es tan brutal como desgarrador: mientras más de 53.000 palestinos han sido asesinados en apenas dieciocho meses, el certamen europeo continúa su desfile de glamour y espectáculo. Gaza: la distopía retransmitida La Franja de Gaza es hoy un territorio sitiado y desolado, un espacio donde la vida civilizada parece haber quedado atrás. La ofensiva israelí se ha caracterizado por la eliminación sistemática de familias enteras, la destrucción de infraestructuras vitales y el uso de la inanición como arma de guerra. Más de medio millón de personas están al borde de la hambruna debido al bloqueo israelí que impide la llegada de ayuda humanitaria. Entre ellos, 71 mil niños menores de cinco años sufren desnutrición aguda. Las imágenes que llegan desde Gaza son estremecedoras: hospitales convertidos en ruinas, convoyes de ayuda atacados, cuerpos sepultados bajo escombros humeantes. En medio de esta tragedia, Israel mantiene una retórica de exterminio que no oculta, sino que difunde abiertamente. El llamado “hasta el final” del gobierno israelí resuena como una sentencia de muerte para una población que no encuentra refugio ni auxilio. Europa aplaude al verdugo En este contexto, el escenario europeo se ha convertido en un espacio paradójico. Mientras 115 palestinos eran asesinados en un solo día, Israel subía al escenario de Eurovisión con una canción titulada “Un nuevo día amanecerá”. La letra “El dolor pasará, pero nosotros nos quedaremos” no suena como un himno de esperanza, sino como un mensaje de impunidad. La coreografía y luces que iluminan el festival contrastan con el sufrimiento real de quienes yacen bajo los escombros. Eurovisión, que se presenta como un símbolo de paz entre naciones, se convierte así en una vitrina donde se exhibe una realidad distorsionada, dominada por la lógica del poder y la estética vacía. La música y el espectáculo sirven como cortina de humo que oculta crímenes y legitima la violencia. Un origen político con acento atlántico Cabe recordar que Eurovisión no es un simple concurso musical. Fue creado en 1956 por la Unión Europea de Radiodifusión, en el contexto de la Guerra Fría, como un instrumento cultural del bloque occidental para promover valores de unidad, modernidad y libertad frente al socialismo soviético. Con apoyo tácito de la OTAN, el festival fue una herramienta de alineamiento ideológico y geopolítico. Hoy, esa misma vitrina cultural permite que un Estado acusado de crímenes de guerra ocupe un lugar central en la escena europea, mientras las bombas siguen cayendo sobre Gaza. Esta contradicción no es casual; refleja las alianzas políticas y los intereses que priman sobre los valores éticos universales. El doble rasero europeo La hipocresía es evidente cuando se compara la exclusión de Rusia en la edición de 2022 por la invasión a Ucrania con la permisividad hacia Israel. La solidaridad europea se muestra intermitente y condicionada por afinidades geopolíticas. El “nunca más” que surgió tras los horrores del siglo XX se vuelve maleable y selectivo, aplicándose solo cuando conviene. Los derechos humanos, en este contexto, se aplican con doble estándar. El agresor es aliado, lo que justifica su impunidad y la complicidad de quienes aplauden desde el otro lado del escenario. Fascismo con purpurina No se trata de una anomalía, sino de una lógica de poder que utiliza la cultura para blanquear la barbarie. El fascismo del siglo XXI no necesita símbolos tradicionales; su disfraz es el del entretenimiento, la música y el espectáculo. El horror, convenientemente iluminado y musicalizado, se vuelve digerible y hasta premiable. Así, Europa se convierte en cómplice silenciosa de un genocidio, transformando la tragedia humana en un espectáculo que entretiene mientras destruye. Eurovisión, bajo las bombas, revela la fractura entre la ética y la estética, entre la justicia y el poder, entre la verdad y la propaganda.

Genocidio en Gaza supera los 52.500 muertos

Niños y niñas esperan en largas filas con ollas vacías en las manos para recibir comida caliente distribuida por organizaciones benéficas, en Beit Lahia, norte de la Franja de Gaza, 3 de mayo de 2025 — Omar Ashtawy / Zuma Press / ContactoPhoto Por Angel Fernández G. Las autoridades sanitarias de Gaza informaron que el número de muertos por los ataques del Ejército de Israel en la Franja de Gaza ya alcanza casi 52.500 personas. En las últimas 48 horas se registraron 70 nuevas muertes, incluyendo al menos 24 durante las primeras horas de este sábado. El Ministerio de Salud de Gaza detalló que entre jueves y viernes, los bombardeos dejaron 70 fallecidos y 275 heridos. Además, se recuperaron los restos de siete personas atrapadas entre los escombros causados por los ataques israelíes. Desde el inicio del conflicto el 7 de octubre, los ataques han provocado un total de 52.495 muertos y 118.366 heridos. La situación se agravó tras la ruptura del alto el fuego vigente el 18 de marzo, fecha desde la cual han muerto 2.396 personas y 6.325 han resultado heridas. Las primeras horas de este sábado fueron particularmente violentas, con al menos 24 personas asesinadas, once de ellas en un bombardeo sobre un campamento en la localidad de Jan Yunis, en el sur de Gaza. Según la agencia palestina Safa, antes de ese ataque ya habían fallecido otras tres personas en la misma área. Mientras tanto, la crisis humanitaria se profundiza. Niños y niñas forman largas filas con ollas vacías para recibir comida caliente distribuida por organizaciones benéficas, como se observa en Beit Lahia, al norte de la Franja de Gaza. La comunidad internacional sigue observando con creciente preocupación la escalada de violencia en Gaza, donde la población civil continúa sufriendo las consecuencias devastadoras del conflicto.

Israel intensifica ofensiva en Gaza y ordena evacuación masiva ante posible anexión de territorios

Por Theo N. Guzmán  Gaza, 2 abril 2025.– El gobierno israelí amplió este miércoles su ofensiva militar en el sur de la Franja de Gaza, acompañada de una orden de evacuación masiva e inmediata para civiles en las zonas de combate. El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió que el Ejército israelí tomará el control de \»amplias zonas que serán anexionadas a las áreas de seguridad del Estado\», en un comunicado que refuerza los temores de una expansión territorial israelí en el enclave palestino. La ofensiva, que ya se extiende a ciudades como Jan Yunis y Rafah,  dejó al menos 13 muertos en un bombardeo nocturno contra una vivienda en Jan Yunis, según reportó Sanad, agencia de noticias afín a Hamás. Los ataques se intensificaron desde el lunes 31 de marzo, cuando Israel ordenó nuevas evacuaciones en Rafah, fronteriza con Egipto, donde unas 40.000 personas huyeron en condiciones precarias, según la alcaldía local. Desplazamientos forzados y crisis humanitaria Testimonios recogidos por EFE revelan que muchos gazatíes han sido desplazados hasta diez veces desde el inicio de la guerra, trasladándose en vehículos improvisados y con escasas pertenencias. La ONU y organizaciones humanitarias han alertado sobre el colapso de servicios básicos y la falta de refugios seguros. En su mensaje, Katz vinculó el fin del conflicto a la rendición de Hamás: \»Actúen ahora para expulsar a Hamás y liberar a los prisioneros. Es la única manera de terminar esta guerra\», declaró, tras aludir a las recientes protestas de civiles gazatíes contra el grupo armado. La escalada militar ocurre en medio de negociaciones internacionales para un alto al fuego, mientras la comunidad mundial exige garantías para la población civil, atrapada en una crisis sin precedentes. Redacción: Con información de: Agencias / EFE / Sanad

La guerra en Ucrania: intereses económicos y geopolíticos detrás del conflicto

La guerra en Ucrania, que ha cobrado miles de vidas y desplazado a millones de personas, no es simplemente un conflicto entre dos naciones vecinas. Es un enfrentamiento que ha sido alimentado por intereses económicos y geopolíticos de potencias globales, y cuyas raíces se hunden en décadas de tensiones entre Occidente y Rusia. Las recientes iniciativas de la nueva administración de Donald Trump para poner fin al conflicto han dejado en evidencia que el apoyo de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido e Israel a Ucrania no está motivado por un altruismo democrático, sino por la defensa de sus propios intereses económicos y el deseo de explotar los vastos recursos naturales del país eslavo. Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, Occidente ha presentado la guerra como una lucha entre la democracia ucraniana y el autoritarismo ruso. Sin embargo, esta narrativa simplista oculta una realidad mucho más compleja. La expansión de la OTAN hacia el este, con la inclusión de países que antes formaban parte de la esfera de influencia soviética, ha sido interpretada por Moscú como una amenaza directa a su seguridad nacional. Rusia ha utilizado esta expansión como pretexto para justificar su invasión, pero también es evidente que Moscú busca aprovechar el conflicto para apoderarse de territorios estratégicos en Ucrania, como Crimea y la región del Donbás. Por su parte, Occidente ha instrumentalizado a Ucrania como un peón en su juego geopolítico contra Rusia. La Unión Europea y Estados Unidos han invertido miles de millones de dólares en ayuda militar y económica a Kiev, no para defender la democracia ucraniana, sino para debilitar a Rusia y asegurar el acceso a los ricos recursos naturales de Ucrania, que incluyen tierras raras, reservas de gas y minerales estratégicos. Ucrania, conocida como el \»granero de Europa\», es un botín demasiado jugoso para ignorar en un mundo cada vez más competitivo por los recursos naturales. La nueva administración de Donald Trump ha intentado mediar en el conflicto, proponiendo iniciativas para poner fin a la guerra. Sin embargo, estas propuestas han revelado las verdaderas intenciones de las potencias occidentales. En lugar de buscar una solución pacífica que respete la soberanía de Ucrania, Estados Unidos y sus aliados han priorizado la protección de sus intereses económicos y estratégicos en la región. La guerra no es, por tanto, una lucha por la democracia, sino una competencia por el control de los recursos y la influencia en Europa del Este. Rusia, por su parte, tampoco es un actor inocente en este conflicto. Moscú no solo busca defenderse del cerco de la OTAN, sino que también pretende expandir su influencia en Ucrania y asegurar su acceso al Mar Negro y a los recursos energéticos de la región. La anexión de Crimea en 2014 y el apoyo a los separatistas en el Donbás son claros ejemplos de esta estrategia expansionista. En este contexto, Ucrania se ha convertido en un campo de batalla donde las grandes potencias luchan por sacar el mejor pedazo del pastel. La población ucraniana, atrapada en medio de este conflicto, es la que más sufre. Miles de civiles han muerto, ciudades enteras han sido destruidas y millones han tenido que abandonar sus hogares. Mientras tanto, las élites políticas y económicas de ambos bandos se benefician de la guerra, ya sea a través de contratos militares, la explotación de recursos o el fortalecimiento de su influencia geopolítica. Es hora de que la comunidad internacional reconozca que la guerra en Ucrania no es un conflicto entre el bien y el mal, sino una lucha por intereses económicos y geopolíticos. Para poner fin a esta tragedia, es necesario que todas las partes involucradas dejen de lado sus ambiciones y prioricen el bienestar de la población ucraniana. La paz no se logrará mediante la imposición de una victoria militar, sino a través del diálogo y la negociación. Ucrania merece un futuro en el que no sea un peón en el juego de las grandes potencias, sino un país soberano y próspero. Para ello, es fundamental que las iniciativas de paz no estén motivadas por intereses ocultos, sino por un genuino compromiso con la estabilidad y la justicia en la región. Solo entonces podremos poner fin a esta guerra y evitar que conflictos similares se repitan en el futuro. Pero sería ingenuo pensar que los halcones de la guerra buscarán una paz al margen de recuperar la \»inversión\» que han hecho, disfrazada de ayuda militar a Ucracia, ellos llegarán a un acuerdo que les garantice recuperar todo lo aportado, bien asumiento la reconstrucción por medio de sus empresas transnacionales o quedándose con los recurnos naturales de Ucrania, que ha aportado los miles de muertos, los heridos y la destruccion de todo el país, que tardará años en recuperar la normalidad, si es que alguna vez lo consiguen.

Israel y la doctrina del “espacio vital”

Por Rafael Chaljub Mejía Arrebatar territorios ajenos ha sido la norma de todos los imperios. En 1848, Estados Unidos despojó a México de Texas, Nuevo México y California, ahí se fundaron siete estados de la Unión: California, Nuevo México, Arizona, Colorado, Utha, Texas y Nevada. Un territorio mayor que el de Inglaterra, Irlanda, Escocia, Francia, España, Portugal y Alemania juntas. Como el expansionismo está en el ADN de esa potencia, aún hoy anda por apoderarse de mares y territorios ajenos, como Groenlandia, el canal de Panamá, el golfo de México. Detrás del “espacio vital”, Hitler y la Alemania nazi se anexaron la región checa de los sudetes en octubre de 1938, luego se lanzaron a guerras de conquista fuera de Europa en pos del espacio para el imperio que Alemania aspiraba imponer al mundo por mil años. Semejante a la Alemania nazi, en estos tiempos Israel vive en constante pleito con sus vecinos. Después de la expulsión de los palestinos de parte de su antigua tierra en 1948, en 1967 ocupó el Sinaí y las alturas del Golán, a costa de Egipto y Siria, respectivamente. Para recuperar su dominio, Egipto tuvo que rendirse en un tratado de paz por separado y Siria perdió una parte de su integridad territorial. Ahora, sobre todo el martirio que, a punta de bomba y morterazo, les han causado a los palestinos y se les está proponiendo que abandonen Gaza y se vayan a vivir como parias a Egipto y Jordania, que dejen su tierra en control de Israel y Estados Unidos, bajo la promesa de que se la devolverán más adelante. Ojalá el mundo no se haga cómplice de este crimen de guerra y evite este despropósito. Porque Israel no se conformará con esa nueva conquista, ya que su vocación expansionista y en la búsqueda del “espacio vital” para crear el “gran Israel” es insaciable y no se remedia con apaciguamientos. Occidente se transó en Munich en 1938. Luego de los sudetes, vino la ocupación de Checoslovaquia entera, la invasión a Polonia en 1939, Alemania siguió hacia el este con la pasividad de Francia e Inglaterra, después pagaron caro por su complicidad y a Hitler sólo lo contuvo la derrota aplastante en la Unión Soviética. Israel acaba de instalarse para siempre en el monte Hermón, territorio sirio; mantiene la ocupación del sur del Líbano, busca quedarse con Gaza sin palestinos. Entonces, el mundo digno que acompañe al pueblo palestino en su profundo amor a su tierra y su indoblegable espíritu de resistencia.

Un caramelo envenenado

Por Freddy González “El fascismo, nazismo y sionismo,  tienen la misma raíz, el ultranacionalismo.” “La dotrina del destino manifiesto” con la que Donald Trump pretende hacer de los Estados Unidos un país más grande y en expansión, es hermana siamesa de la del “Espacio Vital”, con la que el sionista Benjamín Netanyahu, justifica su política de ocupación y expansión en los territorios palestinos de la franja de Gaza.  Con la primera, los EE. UU. despojaron a sus vecinos mexicanos de 2 millones 100 mil kilómetros cuadros, y con la segunda, la Alemania nazi desató la segunda guerra mundial que dejó como saldo trágico más de 50 millones de vidas humanas y pérdidas materiales incalculables. Por esa similitud y mancuerna de intereses, el nuevo inquilino de la Casa Blanca, en medio de una caterva de medidas, órdenes y resoluciones que han conmocionado al mundo emitió unas declaraciones el  pasado sábado 25 del corriente mes, a solo 5 días de sentarse en el salón oval,  sobre el destino de los sobrevivientes de la destrucción de la franja de Gaza, semejante a la producida por el lanzamiento de las bombas atómicas tanto en Hiroshima, Nagasaki, o como la ciudad alemana de Dresde en la segunda guerra mundial, que ponen en evidencia las razones reales de la invasión del ejército israelí a esos territorios, los cuales definió como \»lugar en demolición\». El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso el sábado un plan para \»simplemente limpiar\» la Franja de Gaza y agregó que quiere que Egipto y Jordania acojan a un número no determinado de palestinos del territorio, en un intento de crear la paz en Oriente Medio. Trump sostuvo que había hablado con el rey Abdullah II de Jordania sobre el tema y que esperaba hablar con el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, añadiendo que: \»Me gustaría que Egipto se llevará a la gente. Y me gustaría que Jordania también acogiera a gente\». Como es lógico, esa aparente preocupación por la suerte de miles de palestinos es una muestra de simulación y cinismo del presidente estadunidense ya que en la misma declaración anunciaba que Estados Unidos libera un cargamento de bombas a Israel prometiéndole un \»apoyo inquebrantable\», a lo que también, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa\’ar, celebró la decisión del mandatario y aseguró que la región está más segura \»cuando Israel tiene lo que necesita para defenderse\». Otro funcionario que se ha manifestado a favor de dicha propuesta es Bezalel Smotrich, ministro de finanzas, quien acusó a los 2,4 millones de personas que viven en Gaza de \»glorificar el terrorismo\». Esa propuesta \»humanista\» de Trump que exilia al pueblo de Gaza y lo convierte en nómada, tiene que ser rechazada por toda la comunidad internacional que ha exigido el cese de la matanza y destrucción que el sionismo comete contra una población compuesta fundamentalmente de mujeres, niños y ancianos.  Egipto y Jordania son los primeros que deben rechazar los planes de sionismo de quedase con esa parte del territorio palestino, con el consabido dicho: “hoy por ti, mañana por mí”.  Lo que Trump no hace, es reconocer que lo que él llama \»Lugar de Demolición\» es el resultado de la política de exterminio diseñada y aplicada por el sionismo para quedarse con esos territorios y que ha cobrado la vida de cerca de 48 mil palestinos de los cuales el 42%, unos 20 mil son niños.  Hoy es el pueblo palestino de la Franja de Gaza, mañana puede ser Siria, el Líbano o cualquier otro de los países limítrofes, porque Israel necesita expandirse para asentar el colonato a expensas de sus vecinos, aunque sea destruyéndolo como han hecho con Gaza.  Lo de Trump no es preocupación por el \»pobre pueblo de Gaza\»; no hay nada de humanismo, es más bien un caramelo envenenado, que debe ser rechazado. Solamente habrá paz en todo el medio oriente, cuando el Sionismo abandone su política de ocupación y anexión de territorios ajenos, porque dice el dicho: \»Lo ajeno se deja quieto\».

Anuncian acuerdo de alto el fuego Israel y grupo palestino Hamas

Un rayo de esperanza Israel y Hamas ponen fin a más de un año de conflicto armado Por Servicios umbral.local/ Washington, 15 de enero de 2025. En un giro inesperado de los acontecimientos que ha captado la atención del mundo, Israel y el grupo palestino Hamas han alcanzado un acuerdo para un alto el fuego y la liberación de rehenes, poniendo fin a más de un año de intensos combates en la Franja de Gaza. La noticia, que ha copado los medios de comunicación estadounidenses y de medio mundo, trae consigo una mezcla de alivio y esperanza en una región marcada por la violencia y el sufrimiento. El acuerdo es el resultado de una semana de arduas negociaciones mediadas por actores clave en la región, incluyendo a Qatar, Estados Unidos y Egipto. Estas conversaciones, que se desarrollaron en un contexto de desconfianza y tensiones acumuladas, finalmente lograron allanar el camino hacia un pacto que muchos consideraban improbable. Según fuentes cercanas a las negociaciones, se había llegado a un borrador del pacto a principios de la semana, un avance que fue recibido con cautela tanto en Jerusalén como en Gaza. A medida que las horas avanzaban, la expectativa crecía; la posibilidad de un alto el fuego parecía más tangible, y las esperanzas de una paz duradera comenzaron a florecer en medio del desasosiego. La Franja de Gaza, un territorio asediado, ha sido durante más de un año el escenario de un conflicto devastador que ha dejado miles de muertos, tanto entre combatientes como entre civiles. Las imágenes de la destrucción y el sufrimiento han sido una constante en los medios de comunicación, y el clamor internacional por una solución pacífica ha sido incesante. La firma de este acuerdo representa no solo un respiro para los habitantes de Gaza, sino también un paso esencial hacia la estabilidad en una región que ha sido un epicentro de tensiones durante décadas. Este pacto no solo implica un alto el fuego; también incorpora la liberación de rehenes, un punto crucial que ha sido objeto de negociaciones intensas. La posibilidad de que familias se reencuentren después de meses de incertidumbre y dolor es un rayo de esperanza en medio de la oscuridad que ha definido el conflicto. Sin embargo, el camino hacia una paz duradera aún es incierto. La desconfianza entre las partes es profunda, y la historia de fracasos en negociaciones previas pesa sobre este nuevo acuerdo. No obstante, los mediadores han expresado su optimismo, señalando que la voluntad de ambas partes de llegar a un entendimiento puede representar un cambio significativo en la dinámica del conflicto. En este contexto, la comunidad internacional observa con atención. La implicación de actores como Estados Unidos, Qatar y Egipto en las negociaciones subraya la importancia de la cooperación regional en la búsqueda de soluciones a los conflictos, así como el papel que pueden desempeñar en la construcción de puentes entre las partes en conflicto. La firma de este acuerdo es un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la diplomacia y el diálogo pueden ofrecer alternativas a la guerra. La esperanza de un futuro más pacífico para la Franja de Gaza y para la región en su conjunto pende ahora de un hilo, pero es un hilo que, por primera vez en mucho tiempo, parece estar tejiendo una narrativa de reconciliación en lugar de división. Solo el tiempo dirá si este acuerdo será el comienzo de una nueva era o si, una vez más, la historia se repetirá.

Nicolás Maduro critica a la ONU y denuncia Genocidio en Gaza

Por Servicios umbral.local/   El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, arremetió este viernes contra la Organización de las Naciones Unidas (ONU), calificándola de un \»teatro absurdo\» y acusándola de ser cómplice del \»genocidio\» que se lleva a cabo en la Franja de Gaza. Durante un acto transmitido por el canal estatal VTV, Maduro expresó su desacuerdo con la postura de la ONU frente a la crisis en Gaza, donde, según informes de las autoridades sanitarias locales, más de 44,000 personas han perdido la vida desde el inicio del conflicto entre Israel y Palestina hace más de 14 meses. Maduro cuestionó el futuro de la humanidad, planteando si este debiera ser un lugar donde \»haya una sola voz, un solo mando\» que imponga su voluntad a través de la violencia. \»La humanidad del siglo XXI quiere un futuro de paz, con el derecho al desarrollo garantizado, de libertad, de independencia y de respeto\», afirmó el mandatario. Las críticas de Maduro a la ONU se intensificaron tras la reciente declaración del alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, quien se pronunció sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela. Türk afirmó que muchos detenidos en el país caribeño han sido arrestados de manera arbitraria, incluyendo a adolescentes y jóvenes. Además, pidió una \»pronta y efectiva investigación\» sobre al menos 28 asesinatos ocurridos durante las protestas posteriores a las elecciones de julio, en las cuales Maduro fue declarado reelecto, a pesar de que la oposición denuncia fraude electoral. El alto comisionado también destacó que defensores de derechos humanos, líderes sindicales, periodistas y miembros de la oposición son regularmente objeto de amenazas y acoso en Venezuela. Estas declaraciones han sido rechazadas por el gobierno de Maduro, que las considera un ataque a la soberanía del país. La guerra en Gaza, que comenzó el 7 de octubre del año pasado tras un ataque del grupo islamista Hamás a territorio israelí, ha dejado un saldo devastador, con más de 106,000 heridos y un alto costo humano que ha generado una condena internacional. Las palabras de Maduro reflejan no solo su postura sobre el conflicto en Medio Oriente, sino también su continua confrontación con organismos internacionales que critican su gobierno.

Saboteador de la paz y atizador de la guerra

Por Rafael Chaljub Mejìa   A la caída del largo gobierno de Bashar Al-Asad, en Siria, una coalición de grupos islamitas ha tomado el control de ese país. El líder de esa coalición ha hecho pronunciamientos que lucen sensatos, razonables y dignos de atención. En el Oriente Medio nada es predecible, menos para quienes como yo, conocen poco las interioridades y los grandes intereses que allí se mueven. Habrá que esperar a ver cuál orientación le darán los nuevos gobernantes a Siria, pero Abud Mohamed Al-Joni, el nuevo líder, ha dado algunas señales de que no viene a alimentar los conflictos ni en su país ni con sus vecinos. La suya no es la imagen del fanático. Ha dicho que desea la reconciliación, que serán respetadas todas las etnias raciales y la libertad de creencias de todas las sectas religiosas; ordenó detener los saqueos que empezaron a producirse al colapso del régimen caído; no se han visto matanzas ni desmanes en la dimensión que pudieron producirse, ha buscado una transición ordenada del poder, liberó los presos políticos, ha prometido el fin de la impunidad del crimen y ha dicho que le tiende la mano a todos los sirios, menos a aquellos que las tienen manchadas de sangre. Reitera que necesita la paz y descarta la guerra. Palabras, pero palabras distintas a las que uno está habituado a oír en los dirigentes de esa región. Merecen al menos una observación y una espera cautelosas. Pero Israel descarta todo eso y aprovecha para adelantar sus propios planes expansionistas y su pretensión de erigirse en dueño de toda la región. Aunque primero tenga que destruirlo todo. Ya, a costa de cincuenta mil muertos, destruyó Gaza y demolió media Beirut, y ahora empiezan los bombardeos, también demoledores, contra Siria, con cientos de incursiones aéreas, al tiempo de ocupar la zona desmilitarizada de los Altos del Golán, territorio sirio, que Israel usurpa por la fuerza desde 1967, y ocupar una franja de catorce kilómetros más al interior de Siria. A los gestos iniciales de los nuevos gobernantes, y en una interpretación torcida del derecho a la defensa, Israel responde con esas agresiones de típico corte expansionista, y así, por nueva vez, liquida de antemano cualquier esperanza, por mínima que sea, de encontrar una solución justa y estable con sus vecinos, que le dé un respiro siquiera a unos pueblos martirizados por unos conflictos bélicos que parecen no tener fin.