El negocio del odio y la mano de obra invisible: quiénes se benefician del caos migratorio en la frontera
Una investigación de umbral.local/ revela las redes de corrupción que vinculan a funcionarios públicos, empresarios agroindustriales y grupos de ultraderecha en la perpetuación de la crisis migratoria haitiana, mientras sectores extremistas utilizan Telegram para incitar a la caza de migrantes bajo la teoría conspirativa del "gran reemplazo". Por la Redacción de Investigación umbral.local/ Por: JULIO GUZMÁN ACOSTA La historia oficial suele ocultar las costuras. Debajo del discurso de orden fronterizo, de las patrullas militares en la línea divisoria y de los operativos de migración que aparecen en los noticieros, existe una estructura compleja donde confluyen intereses económicos, complicidades estatales y un emergente entramado de odio que ha encontrado en las redes sociales su campo de batalla. La inmigración haitiana en República Dominicana, fenómeno estructural que data de la ocupación de 1822, no es un accidente: es un sistema funcional para unos pocos, un calvario para muchos y un combustible electoral para los extremos. Un fenómeno estructural, no una coyuntura Para entender la magnitud de lo que ocurre en la frontera y los barrios populares de Santo Domingo, Santiago y las principales provincias de la República Dominicana, es necesario alejarse del sensacionalismo que domina las conversaciones digitales. La presencia haitiana en territorio dominicano no comenzó con el terremoto de 2010 ni con el colapso institucional posterior al asesinato de Jovenel Moïse en 2021. Es una relación que viene desde la ocupación haitiana de 1822-1844, pasó por la expansión azucarera de finales del siglo XIX y se institucionalizó bajo el régimen de Ulises Heureaux y la posterior intervención estadounidense (1916-1924), cuando los ingenios azucareros importaron braceros haitianos en condiciones de semiesclavitud. La paradoja trujillista resume la ambivalencia dominicana: en 1937, el régimen ordenó la masacre de miles de haitianos en la frontera; al día siguiente, los mismos ingenios de la familia Trujillo continuaron contratando mano de obra haitiana para mantener la producción azucarera. Esa contradicción —el discurso xenófobo como herramienta política y la dependencia económica silenciada— se ha perpetuado hasta nuestros días. El empresariado: el \»empleador ausente\» La investigación documenta cómo el sector empresarial dominicano, particularmente el vinculado a la agroindustria del arroz, el banano, el cacao y la construcción, ha sido históricamente un actor clave en la perpetuación del flujo migratorio. Mientras las cámaras empresariales emiten comunicados abogando por el \»orden migratorio\», en la práctica existe una complicidad tácita para mantener un statu quo de informalidad. Los salarios ofrecidos para labores agrícolas y de albañilería —tareas que la población dominicana, en condiciones de empleo formal, rechaza realizar— crean un mercado laboral dual que es funcional al capital pero desastroso para la cohesión social. Miles de trabajadores haitianos laboran sin seguro médico, sin pensiones y fuera de cualquier protección legal. Este sistema de \»mano de obra barata\» opera con el conocimiento de las autoridades laborales y migratorias, que históricamente han mirado hacia otro lado. La paradoja es evidente: el mismo discurso que exige deportaciones masivas proviene, en ocasiones, de quienes se benefician directamente de la vulnerabilidad del migrante. Las mafias y la corrupción institucional La existencia de un flujo migratorio no regulado de entre 500,000 y 800,000 personas, según estimaciones extraoficiales, ha creado un lucrativo negocio ilegal que opera en ambos lados de la frontera. La investigación revela la existencia de redes transnacionales que incluyen \»coyotes\» haitianos que cobran por cruzar la frontera, funcionarios dominicanos de la Dirección General de Migración y del Ejército que permiten el paso a cambio de sobornos —las llamadas \»mordidas\»—, y redes de \»clandestinos\» que conectan a los recién llegados con empleos informales en ciudades y zonas rurales. El negocio de la falsificación de documentos es quizás la punta del iceberg más visible de esta estructura. Actas de nacimiento, cédulas y pasaportes dominicanos falsificados circulan en un mercado ilegal que involucra a empleados públicos de alto rango. Esta corrupción permite la integración de migrantes irregulares al sistema formal, pero también es utilizada por sectores de ultraderecha para justificar campañas de odio bajo la premisa del \»robo de identidad\», alimentando un ciclo de estigmatización que oculta el verdadero problema: la complicidad estatal. La fuerza pública: entre la contención y la facilitación El papel de la Policía Nacional y el Ejército de República Dominicana en este contexto es contradictorio. Por un lado, el ejército opera como contención fronteriza con un muro perimetral y patrullajes constantes. Por otro, sus efectivos —afectados por bajos salarios y una corrupción sistémica— son a menudo los facilitadores del paso ilegal. Fuentes consultadas dentro de la institución castrense confirmaron que existen \»peajes\» establecidos en puntos ciegos de la frontera donde se negocia el cruce de personas y mercancías. En las ciudades, la policía ha sido señalada por organismos de derechos humanos por realizar \»operativos de limpieza\» en barrios populares donde se practican detenciones masivas basadas en el perfil fenotípico —el racial profiling—. Esta práctica criminaliza no solo a los migrantes indocumentados, sino también a dominicanos de ascendencia haitiana, generando un ambiente de terror comunitario que ha sido documentado en Villa Juana, Los Guandules y otros sectores de Santo Domingo. El factor distorsionador: redes sociales y ultraderecha En los últimos años, el debate migratorio ha sido secuestrado por sectores de ultraderecha que utilizan las redes sociales para propagar discursos de odio y desinformación. La investigación de umbral.local/ ha tenido acceso a conversaciones en plataformas como Telegram donde grupos con más de 400 miembros instan a sus militantes a comprar armas de fuego y actuar como \»lobos solitarios\» en zonas de alta concentración migrante. \»Hay que limpiar el barrio\», \»defiende tu tierra con plomo si es necesario\», son algunos de los mensajes que circulan en estos foros, donde se difunden manuales de tácticas urbanas y se comparten ubicaciones de asentamientos informales de migrantes. Estos grupos han importado teorías conspirativas propias del neonazismo europeo, como el \»gran reemplazo\», adaptándolas al contexto local: la supuesta existencia de un plan para \»desplazar\» a la población dominicana mediante la inmigración masiva. A través de influencers anónimos y cuentas automatizadas (bots), saturan el debate público con
Regular la migración con transparencia y firmeza
La República Dominicana tiene el derecho soberano de controlar sus fronteras y regular los flujos migratorios, especialmente cuando se trata de migración irregular que afecta la seguridad nacional, los servicios públicos y la cohesión social. Sin embargo, este ejercicio legítimo debe realizarse con estricto respeto a los derechos humanos de los migrantes y, sobre todo, con una estrategia integral que ataque no solo los síntomas, sino las causas profundas del problema. En las últimas semanas, las autoridades han intensificado las redadas y deportaciones de nacionales haitianos en situación irregular, una medida que, aunque legal, resulta insuficiente si no va acompañada de acciones contundentes contra las redes de corrupción que operan en la frontera. Mientras el gobierno anuncia con bombo y platillo las expulsiones masivas, en la misma frontera, bajo la mirada cómplice de funcionarios civiles y militares, cientos de indocumentados continúan entrando al país, alimentando un negocio ilícito que lucra con la necesidad y la desesperación de miles de personas. La doble moral fronteriza No hay política migratoria efectiva sin erradicar la corrupción en la frontera. Resulta hipócrita expulsar a miles de haitianos indocumentados mientras autoridades dominicanas —encargadas de vigilar los pasos fronterizos— permiten el ingreso ilegal a cambio de sobornos. Este tráfico de personas no solo socava la seguridad nacional, sino que perpetúa un ciclo perverso: los migrantes son deportados por un lado, mientras por otro se les permite entrar nuevamente, en un juego macabro que beneficia a mafias locales. Pero el problema no se limita a los haitianos. Ciudadanos chinos, venezolanos y colombianos también se mueven con impunidad en el país, muchos de ellos sin documentos regulares, gracias a la misma red de complicidades. ¿De qué sirve la retórica de \»mano dura\» si no se ataca el corazón del problema? Hacia una solución integral El Estado dominicano debe: 1. Desmantelar las redes corruptas en la frontera, investigando y sancionando a funcionarios cómplices, sin importar su rango. 2. Fortalecer los controles migratorios con tecnología y capacitación, más allá de las operaciones mediáticas. 3. Garantizar procesos de deportación transparentes y humanos, evitando abusos y violaciones a los derechos de los migrantes. 4. Trabajar con Haití y otros países, en políticas migratorias coordinadas que aborden las causas de la migración irregular. La migración no se resuelve solo con redadas. Exige una estrategia clara, coherente y libre de dobles discursos. La República Dominicana tiene derecho a proteger sus fronteras, pero ese derecho debe ejercerse con justicia, eficiencia y, sobre todo, limpiando primero su propia casa.
Leonel Fernández propone diálogo nacional para abordar aranceles y migración

Por Brendalis Reyes Santo Domingo, RD. – El expresidente y líder de Fuerza del Pueblo (FP), Leonel Fernández, instó esta semana al Gobierno a convocar un diálogo nacional con sectores empresariales y productivos para analizar estrategias frente a los aranceles del 10% impuestos por Estados Unidos y la creciente tensión por la migración irregular. Llamado a una mesa de concertación económica A través de un comunicado, Fernández destacó la necesidad de un plan conjunto entre el Estado y el sector privado para mitigar el impacto de las nuevas tarifas arancelarias de EE.UU., anunciadas durante el gobierno de Donald Trump. \»Es imperativo que el Gobierno convoque a los actores económicos nacionales a fin de diseñar medidas que protejan nuestra competitividad\», señaló el expresidente, quien también sugirió explorar oportunidades comerciales alternativas en medio del escenario global cambiante. Migración: Un tema urgente en la agenda Fernández vinculó la discusión económica con el tema migratorio, advirtiendo que la situación en la frontera y el aumento de la migración irregular haitiana están generando \»tensiones sociales que no deben ser ignoradas\». \»Este diálogo debe incluir una política migratoria clara, que priorice el control ordenado y el respeto a los derechos humanos\», agregó, en alusión a los recientes conflictos en zonas como Friusa y la creciente presión de grupos antiinmigración. Reacciones y próximos pasos Hasta ahora, el Gobierno de Luis Abinader no se ha pronunciado sobre la propuesta. Sin embargo, sectores empresariales han mostrado disposición a participar en un espacio de concertación, especialmente ante el riesgo de que los aranceles afecten exportaciones clave como textiles, tabaco y productos agrícolas. Analistas políticos consideran que la iniciativa de Fernández busca reposicionar a la FP como un actor propositivo, en un contexto donde la oposición ha criticado la gestión oficial en temas económicos y fronterizos. Puntos clave del planteamiento – Creación de una mesa multisectorial para evaluar el impacto de los aranceles. – Búsqueda de mercados alternativos y fortalecimiento del DR-CAFTA. – Política migratoria integral que combine seguridad y derechos humanos. Mientras el Gobierno evalúa su respuesta, el llamado de Fernández pone en relieve dos desafíos urgentes: proteger la economía de medidas externas y evitar que la migración derive en mayores conflictos sociales. PRM y la oposición mantienen posturas divididas sobre cómo manejar ambos temas.
Migración irregular haitiana

Es entendible la preocupación, incluso la rabia, que sienten muchos dominicanos ante la desbordada y descontrolada migración haitiana. No se tiene registro de cuántos haitianos hay aquí, ni mucho menos sus nombres o cómo identificarlos. Así mismo es el calvario de los haitianos, que están a expensas de que en cualquier momento los atrapen como en África atrapaban a los negros para venderlos como esclavos. Son constantemente víctimas de extorsiones, chantajes y atropellos. Decía una persona entrevistada en la marcha del pasado domingo en Friusa: “No es que los dominicanos no estén dispuestos a hacer el trabajo que hacen los haitianos, lo que no están es dispuestos a hacerlo por el precio que ellos lo hacen, pues como están ilegales, lo hacen por menos de lo que vale”. Eso perjudica al trabajador dominicano que se ve desplazado, y al trabajador haitiano que recibe un pago injusto. Pero hay quienes se benefician ahorrando dinero de mano de obra, evadiendo el pago de la seguridad social, y teniendo trabajadores que no reclaman sus derechos. También se benefician los que se dedican al tráfico ilegal de migrantes, incluidos jefes militares y dirigentes políticos, sin cuya participación eso no fuera posible. No confundamos la causa con la consecuencia. No pensemos que el “enemigo” es el haitiano migrante, quien huye desesperado a donde le dejen ir y en las condiciones que se lo permitan. La migración ilegal se debe a la falta de voluntad, y esa falta responde a intereses. Si queremos soluciones, lo primero es identificar quienes se benefician, y a partir de ahí entender la raíz y definir una estrategia. Una cosa es evidente: la actual situación es insostenible e intolerable.