Bajo la Sombra del Flamboyán, Germinan los Fantasmas del Caribe
Nacol Rosario Antigua, con una prosa que es a la vez cuchillo y caricia, despliega en Madrid la memoria doliente de un barrio dominicano, donde un árbol mítico atestigua las maldiciones terrenales. Por Julio César Guzmán Acosta MADRID.— Hay árboles que no son solo árboles. Son centinelas del tiempo, arcones de secretos, raíces que se hunden en lo más profundo de la tierra y de la conciencia. El flamboyán que Nacol Rosario Antigua planta en el corazón de su primera novela, «La Maldición del Flamboyán», es uno de ellos. Un testigo rojo y exuberante, de sombra generosa y ramas como garras, bajo las cuales crecen y se pudren los sueños de un barrio popular de la República Dominicana de los años noventa. El miércoles 10 de diciembre, entre los muros del céntrico Espacio Ronda de Madrid, ese árbol simbólico echó ramificaciones literarias, presentándose ante un público que incluyó la solemnidad institucional y el calor de la diáspora. La presentación contó con la presencia del Embajador de la República Dominicana en España, Tony Raful, junto a representantes del Instituto de Dominicanos en el Exterior (INDEX), el Consulado Dominicano en Madrid y la asociación de escritores ACUDEBI. Un marco que subrayaba no solo el lanzamiento de un libro, sino el desembarco en la narrativa contemporánea de una voz dual, dominicana y española, que busca tender puentes de tinta y memoria. Pero la fuerza del acto residió, íntegra, en la potencia de la prosa de Antigua. Una prosa que no describe, sino que evoca; que no cuenta, sino que desentraña. El autor, con la precisión de un orfebre y el ritmo de un tambor, construye un thriller sobrenatural que es, en su núcleo más palpitante, una radiografía del realismo social más crudo. La supuesta maldición que da título a la obra no es un hechizo folclórico, sino la encarnación literaria de la violencia estructural, las desigualdades de poder y el peso asfixiante de la herencia—económica, social y moral—en una comunidad marginada. Antigua teje su trama con hilos de misterio y de folklore caribeño, pero el telón de fondo es el de las decisiones humanas, esas que, tomadas en la encrucijada de la necesidad, la lealtad y el miedo, sellan destinos. «Busco dar voz a esas vidas que casi nunca aparecen en los libros, gente común atrapada… que aun así busca una salida, una pequeña grieta de esperanza», confesó el autor. En su narrativa, el flamboyán se erige así en símbolo polisémico: es opresión y memoria, culpa y testigo, y quizás, al final, la posibilidad lejana de una redención que debe ganarse a pulso. Nacol Rosario Antigua, nacido en Santo Domingo y residente en Madrid, es un hombre de mundos múltiples: empresario, consultor financiero con experiencia internacional, y ahora, narrador que irrumpe con la contundencia de quien ha madurado su historia en silencio. Su camino literario se insinuó en la antología “Colonizar el Siglo 21”, y encuentra ahora su plenitud en esta novela que fusiona el suspense psicológico con una profunda raigambre cultural. «La Maldición del Flamboyán» no es, por tanto, solo un libro. Es un territorio literario. Un espacio donde la prosa de Antigua—tan capaz de la filigrana lírica como del golpe seco del dato social—invita al lector a entrar bajo esa sombra magnética para escuchar los susurros, los gritos y los suspiros que, desde la tierra caribeña, reclaman ser leídos. La maldición, sugiere el autor, puede que no esté en el árbol, sino en lo que, a su sombra, los hombres somos capaces de hacer y de deshacer. Y es en la exploración de ese abismo humano donde su escritura despliega todo su poderío.
La Dignidad: un acto político de resistencia 

Hay mujeres que nacen con la luna en la frente, con la palabra afilada y el corazón limpio. Y por eso les temen. Porque no se arrodillan. Porque no traicionan. Porque su luz ofende a quienes habitan en la sombra. Hay mujeres que no nacen para agradar, sino para incomodar. Mujeres con la palabra afilada, la conciencia clara y la dignidad intacta. A esas se les teme. Porque no ceden. Porque no pactan con lo turbio. Porque su integridad desenmascara las oscuridades del poder. En las entrañas del silencio institucional, se esconde una violencia sorda, disfrazada de formalidad, pero cargada de misoginia, manipulación y cálculo partidista. Callar ante eso es claudicar, no solo ante la historia personal, sino ante la memoria colectiva de tantas mujeres que han sido desprestigiadas por ejercer con decencia cargos públicos. Durante mi gestión como comisionada de cultura en Nueva York, no fue el trabajo lo que pesó: fue la descomposición moral de ciertos actores políticos y mediáticos que, con absoluta impunidad, pretendían convertir la gestión cultural en un espacio de clientelismo y tráfico de influencias. Me enfrenté a presiones para designar personas sin preparación ni vocación, como si el mérito fuese irrelevante frente a la lealtad partidista. En un acto oficial del INDEX, un dirigente me ordenó levantarme del asiento institucional como si la investidura de una mujer valiera menos que su ambición. Ese gesto no fue un simple incidente: fue un símbolo de algo más profundo. Un intento de reducir mi presencia institucional a un plano privado, como si la dignidad no tuviera derecho a ocupar lo público. También intentaron seducirme con una corrupción maquillada de eficiencia: promesas ágiles, contratos sin alma, favores que se ofrecían en voz baja, como si la rapidez justificara la falta de ética. Me negué. Al no lograr someterme, pasaron al ataque: tejieron rumores, lanzaron acusaciones sin fundamentos y recurrieron a lo más vil —usar mi vida privada como arma para desacreditarme. En realidad, no perseguían la verdad, sino la satisfacción de ver a una mujer arder en la hoguera del escarnio. El precio de no ser comprada fue alto. Pero más alto habría sido el costo de traicionarme a mí misma. Hoy, al ver cómo se repite el patrón contra la ministra Faride Raful, me recorre un escalofrío que no es solo memoria, sino advertencia. Otra mujer brillante, honesta, con dignidad y principios críticos, convertida en blanco de una maquinaria que no perdona la lucidez femenina. Porque aquí el poder no castiga la corrupción: castiga la independencia. Castiga a la mujer que no se deja coartar. Y lo más triste —lacerante— es que a veces otra mujer se preste a dañar la imagen de quien debería ser su símbolo de victoria y redención. A veces, la parte más oscura del alma humana se activa con placer: destruir al otro se vuelve un ejercicio de poder, y en ese acto, mueren la compasión, la vergüenza y el sentido común. La ambición desmedida no solo corrompe: convierte la ética en obstáculo, y al otro en amenaza. Así se entierra la dignidad ajena, no por necesidad, sino por conveniencia. Y lo más perverso es cuando la traición llega disfrazada de cercanía, con rostro de mujer y voz de terciopelo. Porque no hay veneno más sutil que el que viene de quien debió sostenerte. La defensa de Faride no se trata de simpatías personales es política, ética, colectiva. Es el deber de toda sociedad que aspira a algo más que la repetición del abuso. Y es aquí donde cobra pleno sentido la palabra sororidad, ese compromiso ético y político entre mujeres para sostenerse, defenderse y resistir juntas frente a un sistema que históricamente las ha dividido, oprimido y que busca silenciarnos. Porque la sororidad no es un discurso de moda, la solidaridad entre mujeres no es un hashtag, es una forma de resistir juntas. Porque si no nos apoyamos entre nosotras, ¿quién lo hará? La frase de Hannah Arendt —“La verdad es demasiado débil para defenderse contra el poder si no encuentra aliados”— resuena con fuerza en este contexto. Lo que está en juego no es una figura pública, sino la posibilidad misma de que la ética tenga lugar en la vida institucional. Muchos opinan con ligereza, desde la cima de su ignorancia o el frío cálculo del poder. Pero hay verdades que solo se revelan cuando se atraviesa el fuego. Yo lo atravesé. Y salí de pie. La República Dominicana necesita mujeres que no pidan permiso para ejercer con carácter. Que tengan criterio para decir “no” aunque duela, y coraje para no renunciar a sí mismas. La cultura de la impunidad, del rumor, del descrédito como arma, debe ser confrontada con firmeza, no con complicidad. Si hablar incomoda, que tiemble el silencio. Porque hay momentos en que callar no es prudencia, es traición. Y nosotras no nacimos para obedecer al miedo, sino para romperlo. Como escribió Antonio Gramsci: “Odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia.” En tiempos oscuros, la neutralidad es una forma de complicidad. La dignidad exige ruido, palabra, paso firme. Hablar, resistir, persistir. Eso no es solo memoria: eso también es futuro. Eso también es historia. * Lourdes Batista Jakab Reside en Puerto Plata. Escritora, Gestora Cultural y Empresaria
Taller presencial sobre Cáncer de Mama: Un éxito de \\\»Dominicanos en Acción\\\» en Londres
Por Julio Guzmán Acosta En el día de ayer, en horario de 13:00 a 18:30 horas, la asociación \\\»Dominicanos en Acción\\\» llevó a cabo un significativo taller presencial en Londres, patrocinado por el council de Southwark, centrado en el cáncer de mama y la crucial importancia de la detección temprana de esta enfermedad. El evento tuvo lugar en el acogedor local de la calle Magdalen Hall, Purbrook Street, SE1 3DO, y reunió a un nutrido grupo de miembros de la comunidad dominicana, quienes se dieron cita para aprender sobre la prevención y el diagnóstico oportuno del cáncer de mama, una de las principales causas de mortalidad entre las mujeres a nivel mundial. Un Encuentro de Conocimiento y Conciencia Desde el inicio del taller, se respiraba un ambiente cálido, familiar y de solidaridad entre los asistentes. La jornada comenzó con una cálida bienvenida por parte de los maestros de ceremonia, Víctor Arcturus Estrella e Inés Pérez, quienes se encargaron de guiar a los participantes a través de un programa repleto de información valiosa y recursos prácticos. La importancia de este tipo de eventos radica no solo en la información que se comparte, sino también en la creación de un espacio seguro donde las mujeres puedan hablar abiertamente sobre sus preocupaciones y experiencias relacionadas con la salud. Expertas en Salud al Frente El taller contó con la participación de destacadas expertas en salud que compartieron su conocimiento y experiencia. Sara Abdoo, de \\\»Adelante Mujer\\\», Angelina Ramírez Contreras, Mirian Pernía, de Psicoconsultanos, y Kate Morgan, que ejerce en el NHS británico, ofrecieron presentaciones informativas que abordaron diversos aspectos del cáncer de mama. Las expositoras discutieron los factores de riesgo asociados con la enfermedad, la importancia del autoexamen y la necesidad de realizar mamografías de manera regular. Cada una de ellas enfatizó que la detección temprana es fundamental para aumentar las posibilidades de un tratamiento exitoso y, en última instancia, la supervivencia. Las expertas también compartieron testimonios inspiradores de mujeres que han superado la enfermedad, lo que motivó a muchas de las asistentes a hacerse chequeos regulares y a estar más atentas a su salud. Este enfoque no solo educó, sino que también empoderó a las participantes, alentándolas a tomar el control de su bienestar. Apoyo Institucional y Colaboración Comunitaria El evento no solo fue un esfuerzo de la asociación \\\»Dominicanos en Acción\\\», sino que también contó con el auspicio de la Embajada Dominicana en el Reino Unido. César Olmo Corletto, ministro consejero encargado de negocios, ofreció una presentación titulada \\\»Conoce tu Embajada\\\», donde explicó los recursos disponibles para la comunidad dominicana en el Reino Unido. También estuvieron presentes Ángel Berges Peña, consejero encargado consular. Asistieron en calidad de invitados una delegación del INDEX en Londres, compuesta por Luisa María Rossel Corniel, directora, Miguel Antonio Almonte Fabían, director de asuntos comunitarios y Rodolfo Julian Méndez, encargado de la división administrativa y financiera. Su participación subrayó la importancia de la colaboración entre las instituciones y la comunidad para abordar temas de salud que afectan a la población dominicana en el extranjero. Un Toque Gastronómico que Une Para hacer el evento aún más especial, se ofreció una deliciosa picadera al inicio, creando un ambiente de conexión y camaradería entre los asistentes. La jornada culminó con la degustación de un típico sancocho dominicano acompañado de arroz blanco, un plato que no solo es un símbolo de la cultura dominicana, sino que también sirvió para fortalecer los lazos entre los participantes. La comida, además de ser un deleite para el paladar, se convirtió en un elemento que unió a la comunidad en torno a un tema tan serio como lo es la salud. Un Compromiso Continuo con la Salud Este taller es parte de los esfuerzos continuos de \\\»Dominicanos en Acción\\\» para promover la salud y el bienestar de la comunidad dominicana en Londres. La asociación reafirma su compromiso de educar y empoderar a sus miembros en temas de salud, fomentando la prevención y el cuidado integral. La jornada no solo fue un evento informativo, sino un claro ejemplo de cómo la comunidad puede unirse para abordar desafíos importantes y crear conciencia sobre la salud. La unión y el apoyo mutuo son fundamentales para el bienestar de todos, y este taller sobre el cáncer de mama fue una manifestación palpable de ello. Al final del día, los asistentes se marcharon no solo con información valiosa, sino también con un renovado sentido de comunidad y la determinación de cuidar de su salud y la de sus seres queridos. La asociación \\\»Dominicanos en Acción\\\» continúa demostrando que, en la lucha contra el cáncer de mama, la educación y la solidaridad son herramientas poderosas.
El INDEX en Londres realiza acto en honor a los padres dominicanos

El evento no solo fue un espacio para el reconocimiento, sino también para la celebración, manteniendo un ambiente festivo durante toda la jornada. SERVICIOS umbral.local/ Londres. – El Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (INDEX) celebró recientemente un evento conmovedor en honor a los padres dominicanos residentes en el Reino Unido, coincidiendo con la celebración del Día del Padre en la República Dominicana. Este acto de reconocimiento, liderado por la delegación del INDEX en Londres bajo la dirección de Luisa Maria Rossell Corniel, tuvo lugar en The Community HUM y contó con la presencia de varios centenares de miembros de la comunidad dominicana, quienes disfrutaron de una tarde llena de entretenimiento y diversión. La animación del evento estuvo en manos de Viktor con K y DJ Sanky El Piloto, cuya conducción impecable aseguró que los asistentes pasaran una velada memorable. Además, la parte artística fue encabezada por Arismendy Ruiz, quien deleitó al público con una selección de canciones dominicanas, abarcando géneros como la bachata y el merengue, así como composiciones propias. Los jóvenes artistas del género urbano, Grimo y Julietta Kings, también hicieron su aporte, llenando de ritmo la celebración. El Director de Asuntos Comunitarios del INDEX en Londres, Miguel Antonio Almonte Fabián, tuvo el honor de rendir homenaje a los padres distinguidos, entregándoles pergaminos y placas de reconocimiento por su valiosa contribución en diversas áreas en beneficio de la diáspora dominicana en el Reino Unido. Entre los homenajeados se encontraban figuras destacadas como Domingo Antonio Cuevas Peña, fundador de la Liga Deportiva Dominicana en Europa; Julio Guzmán Acosta, director del periódico digital umbral.local/ y presidente Federal del Frente Amplio en Europa; y varios emprendedores que han tenido un impacto significativo en la comunidad. Parte de los asistents alacto: Luisa Maria Rossell, Miguel Almonte, encargada de la Ofina del INDEX Y Encargado de Asuntos Comunitarios respectivamente, Viktor con K, Moderador y parte del equipo organizador. Reconocimiento a Domingo Cuevas, Pastor Nestali Moquete y Osiris Fanjul. El evento no solo fue un espacio para el reconocimiento, sino también para la celebración, manteniendo un ambiente festivo durante toda la jornada. Se realizaron rifas y se entregaron regalos, posibles, gracias al apoyo financiero de empresas patrocinadoras dirigidas por dominicanos, demostrando el fuerte espíritu de colaboración y apoyo mutuo que caracteriza a esta comunidad. Este acto no solo reconoció la labor de los padres dominicanos en el Reino Unido, sino que también reafirmó la rica cultura y el sentido de unidad que prevalece entre los dominicanos, sin importar las fronteras.