Un sancocho de gratitud: el Index coronó a las madres dominicanas en Londres
Entre rifas, lágrimas y el eco de una bachata, la institución convirtió el Jalisco Kitchen Bar en un altar laico para las mujeres que crían a sus hijos con acento caribeño en tierras inglesas. La noche del último domingo de mayo, Coldharbour Lane fue durante unas horas un pedazo de Barahona, Azúa, Baní, Salcedo, El Seibo, Samaná y Villa Mella, con un reconocimiento especial a las madres migrantes que construyen patria desde la distancia. Por: JULIO GUZMÁN ACOSTA Londres, 31 de mayo. — El humo del sancocho subía en espiral mientras las primeras madres cruzaban la puerta del Jalisco Kitchen Bar, en el número exacto de Coldharbour Lane donde la memoria se vuelve olfato. Adentro, el Index había dispuesto guirnaldas rosadas, una mesa larga para las rifas y un micrófono que parecía esperar confesiones. Y las hubo. Porque cuando una madre dominicana baila pegada a su hija en un rincón de Londres, el tiempo se rompe y regresa al patio de infancia, a la hamaca de macramé, al primer merengue escuchado en una radito de pilas. La convocatoria fue exacta: decenas de madres —algunas con sus crías en brazos, otras con hijos ya hombres de bigote que las sostenían del brazo como si el asfalto inglés pudiera traicionarlas— respondieron al llamado de la directiva del Index. La presidenta, Lucía Rosseel, tomó la palabra con la templanza de quien sabe que un homenaje sin corazón es apenas una foto. Dijo: “Estas mujeres dejaron su ombligo en la otra orilla para que aquí creciera la esperanza”. Y el salón entero se vino abajo en aplausos. Luego llegó el turno del maestro de ceremonias, Viktor —con K, como él mismo puntualizó al tomar el micrófono—, cuya voz grave y pausa teatral supo sostener el ritmo de una noche que alternaba la risa con el nudo en la garganta. Viktor anunció cada rifa, cada número musical y, sobre todo, cada reconocimiento con la solemnidad de quien entiende que detrás de un nombre hay una historia de navegante. Fue entonces cuando Miguel Almonte, encargado de asuntos comunitarios del Index, subió al pequeño escenario con una carpeta color marfil. No leyó apresurado: nombró uno a uno los perfiles de madres que trabajan en limpieza, en cuidados, en cocinas ajenas, que envían remesas a Baní y a La Romana y que nunca piden nada para sí mismas. “Esto es más grande que la lotería”, dijo entre risas una señora de Samaná mientras Miguel le entregaba un ramo de girasoles y un diploma bordado por voluntarias del club. Rodolfo Méndez, encargado de finanzas del Index, también tomó la palabra, con una libreta en la mano y la voz rota al sumarse a las menciones especiales. No eran trofeos de cartón, subrayó, sino abrazos hechos materia. Las madres migrantes —las que dejaron hijos en la isla para criar otros hijos ajenos en Londres— recibieron la ovación más larga de la noche. La fiesta tuvo ritmo de domingo dominicano: una actualización de sonidos con artistas de la isla —desde Juan Luis Guerra hasta la nueva ola del dembow, cortesía del DJ invitado— y, como plato bendito, el sancocho de siete carnes que la cocinera del Jalisco preparó con receta prestada por una abuela de La Vega. Hubo rifas con premios que iban desde estuches de maquillaje hasta un vuelo con descuento hacia Santo Domingo. Pero el verdadero premio, lo dijo una abuela de Higüey al final de la noche, fue ver a sus dos hijos —que no se hablaban desde hacía meses— brindar juntos por ella. Cuando el reloj marcó la hora del cierre y las últimas madres salieron vieron en mayo que Londres vivía una noche de verano. Alguien dejó sonar “Amor de Madre” en un teléfono y varias rompieron en llanto. El Index, con sus rifas, sus discursos, su sancocho generoso y la mano firme de Rodolfo Méndez, Viktor y de Miguel Almonte, no solo había servido comida: había servido patria. Afuera, en Coldharbour Lane, el calor parecía una noche de calor caribeño. Las madres dominicanas se fueron cantando, sabiéndose vistas. Y eso, en el exilio, es casi un milagro.
Embajada dominicana en Reino Unido invita a misa en honor a la Virgen del Altagracia en Londres

Por Servicios umbral.local/ La Embajada de la República Dominicana en el Reino Unido extiende una cordial invitación a la comunidad dominicana residente en Londres a participar en una misa especial en honor a la Virgen del Altagracia, patrona de la República Dominicana. Esta celebración eucarística se llevará a cabo el domingo 19 de enero de 2024, a las 13:30 horas, en la Catedral de San Jorge (St. George\’s Cathedral) en Southwark, ubicada en la Casa de la Catedral, Puente de Westminster, Rd. Londres SE1 7HY. De igual manera, la asociación Dominicanos en Acción y la delegación del INDEX en Londres llaman a los dominicanos a que asistan al acto religioso y con ello a mantener presente uno de los rasgos que caracterizan al pueblo dominicano en la adoración a la Virgen del Altagracia que reposa en la basilica de Higuey La misa será celebrada en español, y se espera que sea un momento de unión y reflexión para todos los dominicanos que deseen rendir homenaje a su patrona. Se anima a la comunidad a asistir y participar en esta significativa celebración religiosa. ¡No faltes a esta importante cita!