El plan del gobierno español hipoteca el futuro presupuestario hasta 2030

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte — A. Pérez Meca / Europa Press Por Julio Guzmán Acosta El Gobierno español ha presentado el ambicioso Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, que, bajo el compromiso de alcanzar el 2% del PIB en gasto militar para 2025, compromete las finanzas públicas del país al menos hasta 2030. Aunque oficialmente solo 1.962 millones de euros serán destinados este año a armamento “de defensa y disuasión”, el Ejecutivo camufla más de 7.000 millones adicionales como gastos en ciberseguridad, equipamiento y gestión de emergencias, sumando un desembolso total que superará los 10.471 millones de euros anuales en defensa. El plan, elaborado para fortalecer a la OTAN en línea con las palabras de su secretario general Mark Rutte —“más fuerte, más justa y más letal”— implica un significativo endeudamiento y presión presupuestaria en los próximos años. Además, supone un cambio sustancial en la asignación de recursos, con un marcado aumento en partidas que el Gobierno etiqueta con epígrafes civiles, aunque en realidad financian programas militares. Por ejemplo, 3.712 millones se destinarán a “condiciones laborales, preparación y equipamiento de las Fuerzas Armadas”, que incluyen programas especiales de modernización (PEM) para sustituir aeronaves y helicópteros, inversiones en inteligencia artificial, guerra electrónica y más. Dentro de este rubro figuran 664 millones para préstamos o capital en empresas del sector defensa, y 200 millones a través del CDTI para fondos de capital riesgo especializados en esta área. El incremento en retribuciones y efectivos representa solo 679 millones, incluyendo 32 millones para el Instituto Social de las Fuerzas Armadas, que cubre servicios de aseguradoras privadas de salud. En cuanto a innovación tecnológica, 3.262 millones irán a “nuevas tecnologías de telecomunicación y ciberseguridad”, abarcando sistemas de encriptación, radares, satélites, drones, inteligencia artificial y robótica. Aunque algunas partidas son civiles (como 72 millones para biotecnología y 43 millones para investigación universitaria), la mayoría beneficia directamente al Ministerio de Defensa y organismos como el CNI, que recibirá 500 millones. El plan también reserva 1.751 millones para “apoyo a la gestión de emergencias y desastres naturales”. Aunque parte de esta inversión se destina a equipos como hidroaviones para incendios y vehículos especializados, destaca una partida de 232 millones para gastos operativos en emergencias como la DANA, que incluye equipamiento defensivo y apoyo logístico para Ucrania, lo que implica colaboración directa en un conflicto bélico. Los nuevos programas especiales de modernización suman 31 y se añaden a más de 50 ya en marcha, con un coste previsto de 15.000 millones, que se suman a los 43.000 millones de los programas vigentes. Este año se invertirán 3.807 millones en estos nuevos PEM, con el plan extendiéndose al menos cinco años. Las proyecciones más conservadoras estiman que, hasta 2030, la inversión militar adicional alcanzará los 52.355 millones de euros, sin descartar incrementos mayores si la OTAN eleva el gasto a un 3% o incluso 5% del PIB. Esto amenaza con desestabilizar el presupuesto estatal, especialmente si se considera la recomendación de la directora del FMI, Kristalina Gueorguieva, de financiar esta expansión mediante recortes en el Estado del Bienestar o subidas fiscales. Para justificar el gasto sin aumentar impuestos ni reducir servicios sociales, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, recurre a la utilización de “remanentes” o “partidas dadas de baja” de ejercicios anteriores, aunque en realidad se trata de presupuestos no ejecutados que se reasignan a defensa en 2025. También se incluyen fondos del Fondo de Contingencia, del Fondo de Liquidez Autonómica —que implica endeudamiento de las comunidades— y del Fondo de Recuperación y Resiliencia de la UE, comprometidos para ciberseguridad. El presupuesto de defensa para 2025, originalmente de 12.825 millones, ha aumentado ya un 25% con transferencias internas de partidas por más de 3.100 millones. En 2024, las modificaciones presupuestarias superaron los 90.000 millones, evidenciando la flexibilidad y opacidad en el manejo del gasto público. Tras años de contabilidad creativa para cumplir con la OTAN, el Gobierno vuelve ahora a maquillar la inversión militar bajo epígrafes civiles, vendiendo la modernización de la industria bélica como motor tecnológico y generador de empleo. Sin embargo, la mayor parte del gasto beneficiará a empresas armamentísticas, principalmente estadounidenses, y en España destaca el papel de Indra como principal receptora de estos fondos. En definitiva, el plan de defensa aprobado no solo aumenta sustancialmente el gasto militar, sino que compromete la estabilidad presupuestaria española durante la próxima década, a costa de posibles recortes sociales, mayores impuestos o creciente endeudamiento. Julio Guzmán Acosta España, abril 2025
El doble juego de Starmer: Cómo el gobierno británico vende recortes sociales como \»protección nacional\»

Por Julio Guzmán Acosta Londres, 26 de marzo 2025.– En el majestuoso salón de los Comunes, Rachel Reeves, ministra de Economía del gobierno laborista, esbozaba con precisión quirúrgica lo que muchos analistas ya denominan \»el gran engaño económico de la era Starmer\». Mientras sus palabras hablaban de \»seguridad nacional\» y \»responsabilidad fiscal\», fuera del Parlamento, Sarah Whitaker, una mujer de 42 años con esclerosis múltiple, calculaba cuántas comidas tendría que saltarse cuando los recortes a su pensión por discapacidad entren en vigor. La Declaración de Primavera presentada este miércoles podría pasar a la historia como el momento en que un gobierno laborista traicionó sus principios fundacionales. Bajo el argumento de una \»Europa en peligro\», el ejecutivo de Keir Starmer ha decidido transferir miles de millones de libras de los bolsillos de los más vulnerables a los contratistas de defensa. Las cifras que duelen En el frío lenguaje burocrático, 4,800 millones de libras en recortes a prestaciones sociales se convierten en: – 1,200 libras menos al año para el 20% más pobre de la población (según The Equality Trust) – 45,000 personas con discapacidad que perderán acceso total a beneficios – 200 centros comunitarios que verán reducidos sus subsidios Mientras tanto, el Ministerio de Defensa celebra: – Un aumento presupuestario que permitirá adquirir 12 nuevos cazas F-35 – La creación de 5,000 empleos en la industria armamentística – Un contrato récord con BAE Systems para modernizar la flota naval El arte de vender austeridad El gobierno ha perfeccionado una narrativa en tres actos: 1. El espectro de la guerra: \»Europa enfrenta su mayor amenaza desde 1945\», declaró Reeves, aunque omitió mencionar que el presupuesto militar ya superaba los 50,000 millones anuales antes del aumento. 2. La ilusión de crecimiento: Se jactan de un \»superávit de 9,900 millones\», pero callan que se logra en parte reclasificando a 320,000 personas con enfermedades crónicas como \»aptas para trabajar\». 3. La promesa vacía: \»Todo temporal\», aseguran, mientras firman contratos de defensa a 10 años y reformas sociales permanentes. Historias tras las estadísticas En un modesto apartamento de Liverpool, David Collins, veterano de Afganistán, mira con ironía amarga las noticias: \»Mandé a jóvenes a morir por \’proteger nuestro modo de vida\’. Ahora ese mismo gobierno dice que no hay dinero para evitar que veteranos como yo duerman en la calle\». Mientras, en los astilleros de Glasgow, los trabajadores celebran los nuevos contratos, aunque muchos no saben que esos mismos fondos vienen de quitarle la calefacción a ancianos en Edimburgo. La gran paradoja Lo más cruel del plan es su retórica: el mismo gobierno que en campaña prometió \»proteger a los más débiles\» ahora argumenta que debe empobrecerlos para defenderlos. Han creado un perverso juego de suma cero donde: – Cada libra en misiles es una libra menos en comedores sociales – Cada nuevo tanque significa cientos de sillas de ruedas menos – Cada discurso sobre \»amenazas externas\» oculta la vulnerabilidad creada en casa ¿Hasta cuándo? Analistas consultados coinciden: el gobierno está aprovechando el pánico post-Ucrania para imponer una agenda que hubiera sido impensable hace dos años. El verdadero interrogante es cuánto tardará la ciudadanía en darse cuenta de que les están cambiando protección social por ilusión de seguridad. Mientras tanto, Sarah Whitaker ya tiene su respuesta: \»Dicen que aumentan el gasto militar para protegernos de amenazas externas. ¿Pero quién nos protegerá de nuestro propio gobierno?\»