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Zozobra en la Ribera: El Barrio Capotillo el Huésped Indeseado del Río Isabela 

La tormenta tropical Melissa no solo trajo lluvia; desató una catástrofe personal para los moradores de Capotillo, cuyas vidas, ya de por sí precarias, se ven ahora fracturadas entre la pérdida total y un éxodo forzoso, revelando la crónica vulnerabilidad de una comunidad olvidada. Por Julio Guzmán Acosta Para los residentes del Ensanche Capotillo, cada aguacero persistente es un recordatorio sombrío de su fragilidad. Ubicado en la ribera del río Isabela, este sector del Distrito Nacional vive en una relación tensa con la naturaleza, donde la crecida de las aguas es sinónimo de peligro inminente. La tormenta tropical Melissa ha sido la materialización de su más recurrente pesadilla, dejando a su paso no solo inundaciones, sino historias de desarraigo y angustia profunda. Tal es el caso de Florencio Alcántara , quien contempla con el rostro surcado por el cansancio las ruinas de lo que fue su hogar. Entre suspiros, narra cómo, en cuestión de segundos, un estruendo ensordecedor anunció la caída de una gruesa rama que se derrumbó sobre su vivienda. Aturdido, salió de la mano de su esposa para buscar refugio entre vecinos, siendo testigo impotente del colapso de su lugar seguro. Aunque lleva años viviendo a la sombra del río, confiesa que es la primera vez que la furia de las lluvias causa una devastación tan completa en su vida. “Todo está desbaratado, tumbó la casa entera, todo se me mojó”, resopla, con la mirada perdida en los destrozos. La situación lo tomó por sorpresa y lo sume en la incertidumbre. Sus ingresos, ya de por sí escasos, están destinados al cuidado de su pareja, quien sufre de broncofonía, una afección pulmonar por la que recientemente fue operada. Ahora, entre escombros, no sabe qué camino tomar. Luciano Alcántara , por su parte, enfrenta la tormenta con la vulnerabilidad que imponen los achaques de la edad. Su vivienda, de zinc y block, no ofrece resistencia: las filtraciones son constantes, obligándolo a vivir entre cubetas y paños en un esfuerzo desesperado por mantener la sequedad. Visiblemente afectado y sin un sostén económico, su único consuelo es la fe, rezando para que su morada resista con el menor daño posible. Aunque tiene hijos mayores, entre ellos Florencio, sabe que sus situaciones no son mejores y que, a menudo, es la solidaridad de la comunidad su único salvavidas. REFUGIO: EL ÉXODO FORZOSO Para otros como María del Carmen, Genaro y Delsida la opción no fue resistir en sus hogares, situados en la misma ribera del Isabela. Conscientes de que las crecidas del afluente traen inundaciones inevitables, empacaron resignados lo indispensable y se trasladaron al albergue del Centro Educativo Capotillo. Allí esperan lo peor de la tormenta, pero se aferran a la frágil esperanza de que sus pertenencias logren sobrevivir. \»Uno se desespera porque cuando hay muchas lluvias es que sube el río, entonces uno tiene que romperse la cabeza para darle la comida a los muchachos y sucesivamente\», manifestó Reinaldo, buscando una distracción en la tarea mundana de abrir la cáscara de guandules. En sus palabras hay una resignación aprendida, la de quien sabe que, una vez más, la fuerza de la naturaleza ha dictado el rumbo de su vida.

Al borde de que Melissa se convierta en Huracán 

Melissa consolida su organización y proyecta su transformación ciclónica para este sábado; vientos alcanzan 100 km/h Por Servicios umbral.local/ SANTO DOMINGO, 25 de octubre de 2025. – La tormenta tropical Melissa se encuentra en un proceso crítico de organización que anticipa su inminente transformación en huracán durante las próximas horas, según advirtió este viernes la directora del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), Gloria Ceballos. El sistema, que ha demostrado una persistencia notable en aguas del Caribe, concentra ahora toda la atención de los organismos de vigilancia ciclónica. En un parte meteorológico de rigurosa actualidad, la ingeniera Ceballos precisó que a las 5:00 de la tarde de este viernes, Melissa registraba vientos máximos sostenidos de 100 kilómetros por hora. \»Este parámetro favorece su fortalecimiento como huracán para mañana sábado\», explicó la directora de la institución científica, subrayando la velocidad del proceso de intensificación. La evolución del fenómeno atmosférico sigue con fidelidad inquietante los pronósticos que vaticinaban su desarrollo progresivo durante este fin de semana. La comunidad meteorológica mantiene una vigilancia estrecha sobre la transición de Melissa, cuyo lento movimiento ha extendido por cuatro días consecutivos la emergencia nacional. Estado de Alerta Nacional Las autoridades mantienen las nueve provincias originales en alerta roja, mientras el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) continúa el monitoreo permanente de las condiciones climáticas. La población ha recibido con grave preocupación el nuevo parte meteorológico, que coincide con la cuarta jornada de suspensión de actividades laborales y docentes en las zonas de máximo riesgo. El Gobierno, a través de un comunicado conjunto de la Presidencia y el COE, reiteró el llamado a la ciudadanía para mantener las medidas de precaución y respetar las disposiciones de emergencia. \»La preservación de vidas sigue siendo nuestra absoluta prioridad\», señaló el documento oficial. Preparativos y Respuesta Gubernamental Los organismos de socorro se mantienen en estado de alerta máxima, con equipos de rescate desplegados en las zonas históricamente más vulnerables a inundaciones y deslizamientos de tierra. El Ministerio de Obras Públicas reportó la vigilancia permanente de los principales sistemas de drenaje pluvial en zonas urbanas. El comité de emergencias del Palacio Nacional se reunirá esta noche para evaluar el nuevo escenario planteado por la intensificación de Melissa y determinar las medidas correspondientes para las próximas 48 horas, período considerado crítico para la evolución del ahora casi huracán. La nación aguarda, con la experiencia acumulada de cuatro días de lluvias persistentes, el desarrollo de los próximos capítulos de esta emergencia meteorológica que ha demostrado que la paciencia de los fenómenos naturales puede ser tan peligrosa como su furia.